BLUES EN TEXAS (UN ESTILO)

Por SERGIO MONSAVO C.

 

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Nada representa la música de los Estados Unidos en forma más directa, abundante o perfecta que el blues. Para muchos escuchas en todo el mundo, el blues se erige como el mejor símbolo, como la encarnación misma del elemento específicamente estadounidense en su música original.

Además, actualmente su penetración en la música de todo el mundo es casi total, al influir en gran parte de la música popular internacional de hoy, en pleno hipermodernismo, desde Tokio hasta Timbuctú y todos los lugares intermedios. Su sonido es ubicuo e ineludible. De hecho, su dominio es dado por sentado.

Al detenerse para pensar en ello, se intuye que el blues tiene algo mágico, ¿o, no? ¿De qué otra manera se explica su larga vida, amplia y fructífera influencia y vitalidad continua? Nacida y cultivada en el sur de los Estados Unidos después de la emancipación de los esclavos, esta forma de composición de tres líneas, sencilla en sus armonías y estructura, ha mostrado ser extraordinariamente durable y resistente en los más de 100 años que lleva en el camino.

A lo largo de este tiempo ha sostenido a un sinnúmero de intérpretes, novatos y adeptos por igual, y ha infundido su fuerza a una amplia variedad de idiomas musicales:  al blues rural y urbano, por supuesto, así como también al jazz, al rhythm and blues, al rock and roll, al soul y otros géneros de baile contemporáneos, además del country, el bluegrass, el rockabilly e incluso, en ciertas ocasiones, la música formal de conservatorio.

De un modo u otro, de hecho, el blues ha matizado virtualmente todos los géneros desde su surgimiento. Sin su influencia fuerte y vital, la música estadounidense y sus derivados internacionales hubieran sido más pobres y muy distintos de los que son.

El profundo pozo de potencial creativo expresivo que constituye la máxima fuerza del blues, tanto como la amplitud y fertilidad de su influencia en otros géneros, encuentran una ilustración sin par en una de sus representaciones  más sobresalientes, el blues texano.

La música de blues de esta región estuvo expuesta a un proceso de polinización conforme las corrientes migratorias, los discos fonográficos, los artistas viajeros y más adelante la radio y el cine presentaron los diversos estilos a nuevos públicos. Los ejecutantes variaban sus estilos de presentación, en la medida que se lo permitía su talento, para complacer los variados gustos de su auditorio.

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La migración negra hacia California aumentó considerablemente durante y después de la Segunda Guerra Mundial, aunque en menor cantidad que hacia Chicago. Sobre todo, desde Louisiana y Mississippi se llegaba al Estado Dorado para buscar empleo en los puertos y las fábricas de Los Ángeles y Oakland pasando por Texas.

Es en las ciudades texanas, por lo tanto, fue donde las compañías disqueras independientes y los clubes de blues proliferaron como hongos.

Partió así el blues texano de Lead Belly, Blind Lemon Jefferson y el de Texas Alexander, surgió de tal manera una forma más amable y con arreglos más cuidados de blues que las adaptaciones sombrías del blues de Mississippi hechas en Chicago, Detroit y hasta cierto punto en Memphis. Un blues más adaptado al soleado clima de la zona. Los nombres se acentúan: T-Bone Walker, Lightning Hopkins, Big Mama Thornton, Albert Collins, Freddy King…

Todos ellos contribuyeron a crear un estilo regional con su fabulosa piromanía de bluesmen de muchos quilates. Los distinguió su abrumador dominio en las seis cuerdas, uno que estremeció con dedos como látigos, pero cuidadoso siempre de que los árboles no impidieran ver el bosque: la técnica al servicio del pellizco eléctrico, de la herida y la llaga; nunca de la floritura.

El blues texano aceleró las pulsaciones, las del metrónomo y las cardíacas. Crudo y rutilante, dueño de un sonido esencial y pantanoso. Y sobrado de argumentos, junto a bandas escuetas. Se le ubicó en algún lugar entre Memphis y Oakland, referencias ante las que solo cabe la posición de firmes.

Enriquecieron sus diversas generaciones (The Fabulous Thunderbirds, Johnny Winter, ZZ Top, Steve Ray Vaughan) ese blues con solos estratosféricos, por efectivos y nada pedantes; a ratos de una sola nota, con distinto pulso e intensidad, que le bastaba para adentrarse en nuestras vísceras. Era (es) evidente que la guitarra ejerce, en su caso, las veces de portavoz.

Los nombres destacados han transcurridos desde entonces: Pee Wee Crayton, Clarence Gatemouth Brown, Cal Green, Guitar Slim, Johnny Guitar Watson, etcétera.

En la actualidad, la mayoría de los innovadores del blues (y sus diversos subgéneros) viven en Texas.  Esta zona se mantiene como el principal punto fuerte. Su aislamiento, en específico, respecto del resto de la nación estadounidense ha favorecido la emergencia de un blues autóctono en el que se pueden escuchar muchas otras cosas:

Por ejemplo, las influencias hispano-mexicanas; las líneas de bajo que llevan el peso de la canción; arpegios, historias lógicas, humor y crónica cotidiana y, lo mejor de todo, la evolución de sus guitarristas: George Devore, Teddy Morgan y Matt Powell, entre otros de los más jóvenes. Intérpretes que poseen un ritmo fuerte y enérgico.

De eso es precisamente de lo que trata este blues.

VIDEO: Steve Ray Vaughan – Texas Flood (from Live at the El Mocambo), YouTube (Steve Ray Vaughan)

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LIBROS: LA AGENDA DE DIÓGENES (I)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

LA AGENDA DE DIÓGENES I (PORTADA)

 

Cuando son buenos, los libros, las películas, y sus autores dejan de ser libros, cine y autores, o únicamente libros, películas y autores, y pasan de conceptos, frases, imágenes y oraciones a ser, además, ideas, letras y palabras con las que se escribe un nuevo texto, diferente, uno que analiza o compila, por ejemplo.

Es entonces cuando tales obras y autores se mudan con las emociones que contienen y habitan otros espacios, ocupan lugares, se instalan y crean sus horizontes, que son como íntimas estancias.

George Steiner decía que «Pocas cosas pueden ser tan gratificantes como disfrutar de las creaciones del espíritu de los que nos han precedido o que son contemporáneos. La música, la pintura, la lectura, la literatura… ¿Hay más cosas que merezcan la pena a cualquier edad? A mí no se me ocurren».

En “La Agenda de Diógenes”, he querido anotar mis comentarios con respecto a algunas lecturas, escritores, personajes, películas, directores cinematográficos, movimientos culturales, etcétera, que he conocido, disfrutado, y han enriquecido, de una u otra forma, mi propio bagaje. La he querido compartir bajo la categoría con tal nombre en el blog “Con los Audífonos Puestos”, donde han aparecido de manera seriada bajo aquel rubro.

 

 

La Agenda de Diógenes (I)

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Textos”

The Netherlands, 2022

 

 

 

Contenido

 

Akira Kurosawa

Alfred Hitchcock

Andrés de Luna

Anton Corbijn

Antonin Artaud

Augusto Monterroso

Bernardo Bertolucci

Bertrand Tavernier

Brian Jones

Charles Bukowski

Charlie Parker

Dashell Hammett

Delmore Schwartz

Donald Barthelme

Elsa Cross

Emilio Ballagas

Esperanza Spalding

Federico Fellini

Frederich Dürrenmatt

George Trackl

Gilbert Shelton

Gioconda Belli

Günter Grass

Gustave Flaubert

Guy Davenport

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ARTE-FACTO: ALI FARKA TOURÉ

Por SERGIO MONSALVO C.

ALI FARKA TOURÉ (FOTO 1)

LA VUELTA A LA SEMILLA

 

El respeto que Mali le brindó a Ali Farka Touré, uno de sus artistas más representativos (antes de que llegaran los talibanes a prohibir la música), quedó de manifiesto en dos circunstancias de trascendencia social. La primera: al ser electo para gobernar su provincia de residencia (Niafunké); y la segunda, que todas las estaciones de radio (el medio de comunicación más importante en dicho país) tocaran al unísono música fúnebre tras la noticia de su fallecimiento.

Ali Farka Touré se mereció las dos ampliamente. La divulgación de su cultura hacia el mundo y la constante preocupación por el bienestar de sus conciudadanos fueron sus objetivos como artista y como representante popular.

El cantante y guitarrista africano Ali Farka Touré nació en la villa de Kanau, Gourma Rharous, una comunidad situada al oeste de Mali en 1939, a orillas del río Niger, aunque el día y el mes exactos se desconocen (posiblemente el 31 de octubre). Son datos que no se toman mucho en cuenta en aquel continente.

Pero no así que su madre le puso como apodo “Farka” (burro) debido a su carácter testarudo. Característica que a la postre le sirvió para sobrevivir en un medio adverso, donde de los 10 hijos que hubo en su familia sólo él alcanzó la edad adulta.

Touré desde muy joven tuvo inclinación por la música y ese fue el oficio que escogió para expresarse.

Se enroló desde entonces dentro de la corriente de raíces ancestrales malienses, una de las tradiciones más antiguas del país africano, del cual con el paso del tiempo se convirtió en su mayor representante (hoy un género denominado como Mali Blues, por simplificación).

A los 10 años de edad comenzó a tocar la guitarra y a los 17 ya era un maestro de ella. Estudió una carrera politécnica y se convirtió en ingeniero de sonido, trabajo que ejerció hasta 1980.

Durante un viaje a Francia pudo grabar su primer sencillo en 1976 (contenido en el disco LP Ali Touré Farka, del sello Sonafric). Sin embargo, no se dio a conocer extensamente hasta una edad avanzada cuando en 1988 apareció en el mercado internacional una compilación de grabaciones realizada a lo largo de los años, con los sellos Red, Green y Shanachie y con su nombre como título.

De cualquier manera, fue tras otros cuatro álbumes hechos con estas compañías pequeñas que despertó el interés de la mayor de las independientes, World Circuit (que publicó de él The River y The Source) y a la postre del excéntrico instrumentista estadounidense Ry Cooder.

El álbum Talking Timbuktu, que en 1994 grabó junto con él, en su idioma nativo (bambara), le otorgó el reconocimiento mundial. Touré fue llamado entonces el “John Lee Hooker africano”.

«Cuando escuché a Ali por primera vez descubrí de dónde provenían esos tonos característicos del deep south estadounidense. De su patria, del África occidental”, dijo Cooder en su momento.

Efectivamente, en su estilo se reconocen los elementos del blues tal como debieron existir antes de la esclavitud y sobre todo antes de las influencias musicales europeas.

VIDEO SUGERIDO: Ali Farka Touré with Ry Cooder – Goye Kur, YouTube (Iwebender)

Ali tenía ese sonido: cálido, muy humano. Ambos se comunicaron sin necesidad de palabras. Lo que pretendían decirse en ese encuentro cultural lo expresaron con los instrumentos de la manera más sencilla y franca.

Las diez piezas de este álbum se basan en la música de los tamasheck, songhau, bambara y paul. Cuatro pueblos del oeste africano cuyos antepasados fueron exportados como esclavos a los estados del sur de la Unión Americana, donde más tarde nacería el blues. Género del que siempre ha sido devoto Cooder.

A la fina sensibilidad de este último para identificar lo auténtico y su respeto ante ello —en este caso la sabiduría y el carisma musical de Touré— hay que agradecerle también los sugestivos arreglos para el disco.

Asimismo, además de los dos protagonistas y de las aportaciones corales y percusivas de Hamma Sankare y Oumar Touré (calabash y congas, respectivamente), esta producción brinda el olfato fusionista de John Patitucci en el bajo, de Jim Keltner en la batería y de Clarence «Gatemouth» Brown en la guitarra y el violín.

Sobre esta brillante base flotó la voz llena de matices de Ali Farka Touré, creando en el contexto instrumental un ambiente casi sobrenatural en su suavidad divina.

Talking Timbuktu nació como un clásico instantáneo y referencial, una síntesis en el tiempo del devenir del blues y su injerencia en la música global que comenzaba a gestarse, con reuniones como ésta.

ALI FARKA TOURÉ (FOTO 2)

Tal lanzamiento le dio a Touré un lugar importante entre los amantes de la world music. Se convirtió en una estrella internacional.

De cualquier manera, no grabó muchos discos luego de ello, pero sus ediciones siguientes —Radio Mali, Niafunké, In The Heart of The Moon (esta última realizada en colaboración con su compatriota Toumani Diabaté, con la que incluso recibieron un premio Grammy) — tuvieron mucho éxito.

En el año 2004 Touré fue electo alcalde de su ciudad de residencia, Niafunké. Y él, a manera de agradecimiento por la distinción, mandó poner el drenaje y la electricidad por cuenta propia (no del erario público, ni bajo consiga partidaria o política alguna). Fue un auténtico servidor de su comunidad como funcionario.

Durante el último año de su vida estuvo enfermo de gravedad debido a un cáncer en los huesos. Aún así, pudo sacar a la luz el tercer disco de la trilogía con Diabaté: Savane (los otros dos habían sido In The Heart of The Moon y Ali and Toumani (2004-2006, todos con World Circuit).

No obstante, las músicas del mundo perdieron el 6 de marzo del 2006 a uno de sus máximos exponentes. Sin embargo, se supo que el granjero y guitarrista más célebre de Mali tuvo tiempo de concluir su disco definitivo. Ali Farka Touré apuró sus últimas semanas de vida en la conclusión de Savane, una obra que, ya con carácter póstumo, vio la luz en julio del mismo año.

Las sesiones transcurrieron en el Hotel Mandé –el mismo lugar donde el músico había registrado junto a Diabate el álbum ganador del Grammy el año anterior—y contaron con algunas colaboraciones distinguidas: el saxofonista Pee Wee Ellis, antiguo colaborador de James Brown y Van Morrison; las percusiones de Faín Dueñas, integrante de Radio Tarifa o Mama Sissoko, intérprete del ngoni, un laúd ancestral predecesor del banjo.

Ali Farka Touré, el llamado padre del blues africano, que tenía 67 años al morir, dedicó el tema central de su último disco a contar la historia de un hombre de la sabana que debió abandonar su tierra para probar fortuna en la Europa urbanita.

VIDEO SUGERIDO: Ali Farka Touré – Savane – N’jaroo, YouTube (lestephenois1)

ALI FARKA TOURÉ (FOTO 3)

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LIBROS: ROCK AND ROLL LXX

Por SERGIO MONSALVO C.

ROCK AND ROLL LXX (PORTADA)

 

ROCK & ROLL

(70 AÑOS)*

La omnipresente exposición a la música que experimentamos cotidianamente, a través de cualquiera de sus soportes, obnubila el acceso a todos los cotos de la disciplina musical, para encausar al mainstream como único campo de visita, una corriente para la cual no existe más que lo actual, pero sin referentes ni raíces, como si de una generación espontánea se tratara. Por fortuna, las ciencias exactas y las sociales están para impedirlo.

La historia con sus señalamientos de facto, por ejemplo, permite volver atrás para examinar los sucesos una y otra vez desde la perspectiva de los investigadores y estudiosos contemporáneos que reaniman las búsquedas y las aclaraciones pues, como decía Marcel Proust: “el verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en obtener nuevos ojos”, es decir otra visión, otro ángulo y otros argumentos.

En el terreno del rock and roll, que aparentemente todos conocemos, esto siempre es necesario. Porque para disfrutar plenamente de él y quedar con la atención satisfecha hay que estar y sentirse extasiado ante la mera y espectacular historia de su aparición y posterior presencia en el mundo. Ésta es la forma más fundamental de manifestarse como auténtico amante del rock: que uno sepa y sienta su inconmensurable significado e importancia para la cultura en general en su presente y en su futuro. Por eso hay que ver por el retrovisor y festejar sus 70 años (2021) de aparición en el planeta.

*Fragmento de la introducción al libro Rock & Roll LXX, publicado por la Editorial Doble A, y de manera seriada a través del blog Con los audífonos puestos, bajo el mismo rubro.

 

 

Rock & Roll LXX

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Textos”

The Netherlands, 2021

 

CONTENIDO

Los 50’s (Primera y Segunda Parte)

Los 60’s (Primera y Segunda Parte)

Los 70’s (Primera y Segunda Parte)

Los 80’s (Primera y Segunda Parte)

Los 90’s (Primera y Segunda Parte)

Los 00’s (Primera y Segunda Parte)

Los 10’s (Primera y Segunda Parte)

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BABEL XXI-607

Por SERGIO MONSALVO C.

 

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EN NOMBRE DE LA ROSA

(LIBROS CANÓNICOS 37)

 

Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

https://www.babelxxi.com/607-el-nombre-de-la-rosa-libros-canonicos-37/

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JAZZ: DOCE HITOS DEL SIGLO XX (JOHN ZORN)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

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XI

John Zorn es el músico finisecular por excelencia. Con los pies en ambos siglos es el que reúne la provocación artística del XX y la promesa creativa del XXI. Él toma –por una parte– el mundo sonoro y su complejidad como ejemplos de música improvisada, y el carácter directo, el foco intenso, la amplificación eléctrica, el volumen alto y el ritmo con voz del rock o del klezmer, por otra.

Su ideal es unir los mejores elementos de diversas disciplinas. Su esfuerzo se entrega, pues, a la búsqueda de la síntesis: la improvisación como parte de un todo sintético.

Este multi instrumentista nacido en Nueva York el 2 de septiembre de 1953, no es el primer músico hipermodernista engendrado por el jazz, pero definitivamente sí el más concienzudo y reconocido. Más que cualquier otro, parece marcar el punto de transición entre un periodo de gran virtuosismo técnico y una nueva cristalización artística que no pretende elevarse por encima de la cultura del desecho y reciclable, en la que todos los gustos son identificables.

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Por ello no resulta sorprendente que Zorn se apoye en Ornette Coleman, cuya reconstitución de la melodía en el jazz es probable sea el avance técnico más significativo desde el advenimiento del bebop.

No obstante, las premisas fundamentales de Zorn en muchos aspectos son opuestas a las de Coleman. El término avant-garde quizá sea el mejor para calificarlo, aunque su trabajo no encaje con ninguna categoría o escuela de ejecución o composición fácilmente definible.

 

 

VIDEO SUGERIDO: John Zorn (Naked City) – Batman, The Sicilian Clan, YouTube (IStoleYourApples)

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BABEL XXI – SINOPSIS (121)*

Por SERGIO MONSALVO C.

 

BABEL XXI (FOTO 1)

 

(601-605)

 

SINOPSIS 121 (FOTO 2)

 

BXXI-601 I’LL BE YOUR MIRROR

La lista completa de los grupos para los que el icono (artístico) llamado Velvet Underground ha sido referencial a lo largo de la historia del género rockero, desde los años sesenta (sobre todo su primer álbum, The Velvet Underground & Nico), sería inabarcable e infinita, puesto que con el paso del tiempo se siguen agregando nombres tanto de bandas como de solistas, así como tributos a su obra. El grupo neoyorkino, su discografía y sus miembros (Lou Reed, John Cale y Nico, de manera preponderante) han sido una importante fuente de inspiración para tal cultura (y con ella abarco todo su espectro rizomático) desde hace más de medio siglo. I’ll Be Your Mirror, es otro ejemplo de ello.

VIDEO: Courtney Barnett – I’ll Be Your Mirror (Lyric Video), YouTube (courtneybarnett)

 

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BXXI-602 BEATLES FOR DUMMIES (IV)

 

La historia de los Beatles cuenta con muchos comienzos –todo el tiempo se reinventaban–, y el del lanzamiento de aquel álbum desencadenaría otro fenómeno planetario anexado a su ya de por sí largo bagaje: la psicodelia. En ese momento específico: mediados de 1967, el rock y la industria de la alta fidelidad se complementaron para llevar a los álbumes a vender más que los sencillos. Al frente de dicha revolución se encontraban los Beatles, quienes con el lanzamiento del Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band habían dado paso al disco conceptual, al rock como arte y al uso del estudio como si se tratara de virtuosismo instrumental –cuesta pensar que todo aquello se plasmó con una grabadora Studer de 4 pistas–.

VIDEO: The Beatles – Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, YouTube (tuquelex)

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BXXI-603 STEVE COLEMAN (I)

En el fondo lo que Steve Coleman busca es un encuentro verdadero y profundo intercultural. El resultado indiscutible fue el disco The Sign and the Seal (1996) (cuyo título hace alusión al libro de un periodista inglés sobre el destino del Arca de la Alianza), disco magistral cuyo subtítulo debe tomarse al pie de la letra. Transmissions of the Metaphysics of a Culture. Steve Coleman se lanzó a la búsqueda de un Grial musical y filosófico para tratar de acercar entre sí, con base en la música, las formas de pensamiento legadas a la humanidad por África, la “madre del mundo”. Cuba fue una etapa; mañana, Steve Coleman continuará su camino por el lado de Ghana o del sur de la India, a saber.

VIDEO: Steve Coleman & The Mystic Society w/AfroCuba De Matanzas – Law of Balance, YouTube (joselito12)

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BXXI-604 STEVE COLEMAN (II)

El concepto de la Mystic Rhythm Society, basado en una mezcla de bebop, hip hop y free jazz controlado, pretende explorar las estructuras del universo y expresar esas formas por medio de la música. El summum sonoro constituye la obra más satisfactoria del saxofonista. Satisfactoria porque la evolución musical de Coleman no se presta a comparaciones tan injustas como “bien”, “mejor”, “lo máximo”. En este caso, tampoco lo hace el contenido de sus álbumes. Al espaciar la introducción de sus ideas rítmicas y melódicas en forma de ciclos sucesivos que se resuelven a distintas velocidades, Coleman vuelve borrosa la distinción entre el principio y el fin, lo antiguo y lo moderno, muy de acuerdo con su inclinación esotérico-pitagórica en cuanto a visión del mundo.

VIDEO: Steve Coleman en Session live TSF Jazz!, YouTube (TSF JAZZ)

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BXXI-605 GENE VINCENT

 

El estigma del Too much, Too Young, se cumplió sin menoscabo alguno en la persona de Gene Vincent, uno de los jóvenes creadores del rock and roll primigenio. En el transcurso de una década (entre los años cincuenta y sesenta) conoció el sube y baja vivencial que lo mostraría como un animal del escenario, un auténtico rocker, con presentaciones memorables, pero también bajo la influencia del alcohol en actuaciones miserables e impredecibles, patético o sublime, tanto en los Estados Unidos como en Inglaterra. Por supuesto “Be-Bop-A-Lula” no fue su único legado, la lista abarca también: “Race with the Devil”, “Crazy Legs”, “Bluejean Bop”, “Wild Cat” o Lotta Lovin’”, entre otros temas.

VIDEO: Gene Vincent – Bep–Bop-A-Lula, YouTube (Luiza Mafro)

 

*BABEL XXI

Un programa de:

Sergio Monsalvo C.

Equipo de Producción: Pita Cortés,

Hugo Enrique Sánchez y

Roberto Hernández C.

Horario de trasmisión:

Todos los martes a las 18:00 hrs.

Por el 1060 de AM

96.5 de FM

Online por Spotify

Radio Educación,

Ciudad de México

Página Online:

http://www.babelxxi.com/

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STANDARDS: «BODY AND SOUL» (COLEMAN HAWKINS)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

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El pedigree de este standard comenzó en Londres, en los estudios de la BBC, con la voz de Gertrude Lawrence, lugar donde la cantante (estrella de la canción británica en ese momento de los años treinta) lo interpretó con su banda. Uno de sus acompañantes, el graduado de la neoyorkina Harvard, Johhny Green, había compuesto la música.

Del otro lado del Atlántico la canción se convirtió en un hit inmediato cuando fue incluida en la revista Three’s a Crowd de Broadway. Desde ese instante el tema fue identificado en los Estados Unidos con la intérprete Libby Holman, quien lo cantaba en dicha obra.

En el mundo del jazz llegó su momento en 1939 cuando Coleman Hawkins lo convirtió en un clásico con su nueva manera de improvisar en el sax tenor. De tal manera, “Body & Soul” se convirtió en el prototipo del standard para los músicos de jazz y un reto para todos ellos por sus cambios de armonías. Los cantantes se acercaron a él al principio con temor, dadas las dificultades que representaba, pero uno tras otro, a partir de ahí, lo ha hecho a través del tiempo.

 

Dice la leyenda que Coleman Hawkins en realidad no planeaba grabar su obra maestra «Body and Soul».  El 11 de octubre de 1939 su grupo entró al estudio de la compañía Bluebird, una división de RCA Victor, con la intención de producir cuatro piezas (el grupo estaba formado por ocho miembros, además de la cantante Thelma Carpenter).

Dos de ellas, «Meet Doctor Foo» y «Fine Dinner», eran composiciones hechas para la ocasión por el propio Hawkins, temas de tipo riff enfocados a demostrar que con ocho personas era posible imitar a una big band.  La tercera, «He’s Funny That Way», funcionaría para lucimiento de la cantante. Faltaba un cuarto número.

«No tenía la intención de grabar ‘Body and Soul’ en dicha sesión –explicó Hawkins a la postre–.  No se me ocurría para nada.  Estaba acostumbrado a tocar el tema como un solo o pieza adicional cuando me presentaba en Europa. No tenía ningún arreglo listo cuando Leonard Joy (de la RCA Victor) me pidió que tocáramos ésa. No me convencía, pero la repasamos una vez y la grabamos, ya que de eso se trataba”.

Así se creó, pues, una de las grabaciones más famosas de la historia del jazz, como un relleno improvisado…si hemos de confiar en Hawkins, lo cual no es necesariamente aconsejable según John Chilton, autor de la biografía The Song of the Hawk – The Life and Recordings of Coleman Hawkins.

Este músico se dedicaba de manera consciente a construir su propio mito, por la razón que fuera. «Body and Soul» formó parte de su repertorio durante años, había recibido muchas menciones, y la renuencia a grabarla en forma espontánea debe considerarse más bien como un ardid para llamar la atención. Igual sucedió con «Picasso», grabada por Hawkins en 1948 sin acompañamiento. También en este caso pretendió causar la misma impresión.

En realidad, había mencionado la idea de un solo improvisado sin acompañamiento desde 1944, al productor de Keynote Records, Harry Lim.  «Picasso» fue el resultado de un intenso proceso de planeación, inspirado en la obra del cellista Pablo Casals, a quien Hawkins admiraba. «Bean» (apodo de Hawkins) profesaba un gran amor a la música clásica; el jazz lo escuchaba casi exclusivamente en vivo.

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A diferencia de Louis Armstrong y Sidney Bechet, Coleman Hawkins (quien nació el 21 de noviembre de 1901) sí recibió una educación formal en la música, primero en el piano y el cello y, desde los nueve años, en el saxofón C-Melody.  Este era un instrumento más accesible que el tenor, pues no hacía falta transportarse a otro tono y se podía tocar sin dificultad las partituras del piano o el cello.

Desde su juventud Hawkins desarrolló un gusto muy particular; no soportaba, por ejemplo, el dixieland. Durante toda su vida prefirió un sonido duro y poco pulido.

El primer contrato formal que tuvo fue con el grupo encabezado por la cantante Mamie Smith y debutó en vinil con «Mean Daddy Blues» (1922). En su mejor época lo tildaron de avaro; gastaba su dinero en ropa y gozaba de gran popularidad entre las mujeres, que con frecuencia se hacían cargo de las cuentas del músico.

Entre sus contemporáneos Hawkins era considerado como el indiscutible maestro de su instrumento. Sobre todo, por su gigantesco volumen e inventiva espectacular en el terreno de las armonías. Coleman no tocaba acordes sino movimientos, lo que motivó el respeto que muchos colegas le tuvieron, durante muchos años.

Alrededor de 1963 empezó su declive. La atención pública fue acaparada por figuras más jóvenes y a él le costó trabajo mantener el aprecio que siempre había recibido. Sufrió entonces un cambio físico y mental.  Por primera vez no ocupaba una posición importante dentro de las nuevas corrientes; empezó a beber y a descuidar su aspecto.  Luego de un triste periodo de tropiezos le llegó el fin el 19 de mayo de 1969.

Todos los músicos importantes han grabado alguna versión de “Body & Soul”. Billie Holyday le hizo una histórica.

VIDEO: Coleman Hawkins – Body & Soul, YouTube (anvazquez)

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LIBROS: ARTE-FACTO (VOLS. I-V)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

ARTE-FACTO (VOLS. I-V) PORTADA

 

EL RIZOMA DEL ROCK*

Una de las aportaciones del rock a la cultura ha sido la de conectar a quienes trabajan en toda actividad estética y con ello creado sonidos, canciones o álbumes afines y alianzas artísticas en todo el mundo. Y lo ha hecho ya sea en un disco, en un track en particular o en la escenografía de un concierto. Ha conectado con aquellos que se han pasado la vida resolviendo sus misterios o belleza en alguna de sus formas, dentro de sus disciplinas individuales o conjuntas (humanistas o científicas), ya sea influyéndolos o siendo influido por ellos.

El resultado de tal encuentro ha producido sonoridades capaces de sacar al escucha de sí mismo y conducirlo a diversas dimensiones mentales, reflexiones existenciales o sensaciones en movimiento. Las obras creadas en este sentido son Arte-Factos culturales, aventuras en el microtiempo, las cuales requieren de la entrega a un flujo musical que enlaza una nueva expansión del quehacer humano con la experiencia auditiva en las diferentes décadas, desde mediados del siglo XX hasta el actual fin de la segunda decena del XXI.

El arte es la utopía de la vida. Los músicos rockeros de nuestro tiempo no han cesado en su tarea de acomodar la práctica musical a una búsqueda imparable de tales adecuaciones. La indagación sonora adquiere, en este contexto, un nuevo significado: no es mera búsqueda expresiva, sino persecución de horizontes culturales nuevos para un público en mutación, que exige de lo musical apreciaciones vitales, rizomáticas, en relación con sus exigencias estéticas y vivenciales.

 

 

 

 

*Introducción al libro Arte-Facto (Vols. I-V), de la Editorial Doble A. Compilación de los primeros cinco primeros volúmenes, cuyo contenido ha sido publicado de manera seriada en el blog Con los audífonos Puestos bajo esa categoría.

 

 

Arte-Facto

(Vols. I-V)

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Textos”

The Netherlands, 2021

 

 

 

ARTE-FACTO (I) (PORTADA)

ARTE-FACTO (I)

 

CONTENIDO

Albert Wertheimer – El Testimonio

Amy Winehouse – La cantante expuesta

Anton Corbijn – Imagen con fondo musical

Banksy – Is Coming To Town

Bauhaus – Construcción de la imagen

Béatrice Ardisson – París (Imago Noctívago)

Cabaret Voltaire – La cuna Dadá

Chingón – El vocablo identitario

Don Van Vliet – Navegar el autoretrato

Tsukioka Yoshitoshi – La Luna como testigo

 

 

ARTE-FACTO (II) (PORTADA)

ARTE-FACTO (II)

 

CONTENIDO

Daniel Johnston – El universo desgarrado

DAUU – Una velada con el lobo

Don Van Vliet – Navegar el autorretrato

Fathers & Sons – Reunión de mitos

Fever Ray – Si tuviera un corazón

Florence & The Machine – Un fructífero diván

Gorillaz – El planeta Hi-Tech

Goya – Saturno y el Metal

Gustav Klimt – Beso que dura un siglo

Ivan Kral – Rock y Terciopelo

 

 

ARTE-FACTO (III) (PORTADA)

ARTE-FACTO (III)

 

CONTENIDO

John Cage: El Arcángel Anarquista

Jukebox: Parafernalia Sonora

Kavi Alexander: Calidez Estereofónica

Key to the Highway: Canción y Poema

Leonardo Da Vinci: Automa Cavaliere

London Calling: La Portada

Marilyn Monroe: Fragmentos

Mike Kelley: Imagen del Underground

Momus: Alterego Altermoderno

Orquesta de las Esferas I y II: Música del Universo

 

ARTE-FACTO (IV) (PORTADA)

ARTE-FACTO (IV)

 

CONTENIDO

 

Patti Smith: La Poesía Amplificada

Plaster Caster: Arte Groupie

El Rock Ilustrado (Por Raphael)

  1. W. Fassbinder: Petra Von Kant y Yo

Revolver: Disparo al Infinito (I y II)

Robert Plant: Retrato del Gran Maestro

Roy Lichtenstein: Imagen y Sonido

St. Valentine’s Day: Tarjetas Musicales

Stephen Hawking: (Y Las Pequeñas Cosas)

The Last Poets: El Rap sin Impostores

 

 

ARTE-FACTO (V) (PORTADA)

ARTE-FACTO (V)

CONTENIDO

 

“Blue Monday”: El Día Maldito

Calexico: En Busca del Jinete Errante

Garbage: El Vertedero como Espejo

Let It Be: Fin de una Era

Michael Nymann: La Hipermetamorfosis

Otros Espacios (I): Artaud/Grass

Pop de Cámara: Dos Ejemplos Sublimes

Shoegaze: La Punta del Zapato

Vinicius de Moraes: ¡Todo Bem!

The Waterboys: El Material de los Sueños

Exlibris 3 - kopie