LIBROS: BLUE MONK Y OTRAS LÍRICAS SENCIJAZZ*

Por SERGIO MONSALVO C.

(POEMARIO)

bluemonk

naciste con dedos visionarios

          que lo invisible y extraño

                                                  /atan

volviste por más de veinte mil días

          hasta que el tiempo rondó

                                                  /tu medianoche

nos contaste el momento del regreso

          sus maravillas instantáneas

                    /y juraste sobre la vida

de una música continua

          hiciste el saber puro

 con tu improvisar-peregrinaje/

          di dónde está el pasado

o a quién le clavó la garra el diablo

          muestra tus sonidos y sus cuerpos/

tan lejos de nosotros que los anhelamos

          por ser nuestros

inteligencia y atmósfera/

          te debemos el acercamiento

          su fuerza y sus sentidos

aleación del todo/

          los cielos infieren en el hombre

          al imprimirse sobre el aire

y un alma se vierte en otra/

          pidiendo auxilio al cuerpo

                    son necesarios tus dedos monk

                              para ordenar este concierto

*Texto extraído del libro Blue Monk, publicado por la Editorial Doble A.

Blue Monk

y otras líricas sencijazz

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Palabra de Jazz”

México, 1994 (primera edición), 1997 (segunda)

CONTENIDO

It’s Always You

Blues

Tuxedo’s

Balada

Ornette sabe

Impresiones

Invitación al viaje

Brass band

Para salvar ahogados

Con Lionel de fondo

Hawk

Shirley

Tan cerca, tan lejos

Ojalá hubieras estado ahí, conmigo

Jazzmatazz

Un violín para el deshielo

Ángel desolado

Riley b.

A saxofón abierto

Bobby’s beat

Mingus ordena

Bluemonk

Montreux

Historias de Nueva York

Plegaria al sax

p.h.

Blackbird

Atypical

Rave

Sun o ra

A orillas de los clochards

Batacas y vocablos

4 del sax

*Todos los textos del libro Blue Monk, de la Editorial Doble A, han sido publicados de manera seriada en el blog Con los audífonos puestos, bajo tal rubro.

LA AGENDA DE DIÓGENES: LAS ESPOSAS, LOS ESPOSOS Y SUS HIJOS (MARC I. EHRLICH)

Por SERGIO MONSALVO C.

El mundo en el que vivimos actualmente, lleno de cambios drásticos o lentos, de presiones, de responsabilidades que muchas veces rebasan al ser humano, ha creado una crisis que afecta a la estructura donde se sustenta primordialmente la sociedad en la cual nos desenvolvemos, la familia.  Esta crisis, dadas sus consecuencias comunitarias, ha desembocado en lo que se podría muy bien considerar como una enfermedad social:la incomunicación.

Con un enfoque moderno, el autor Marc I. Ehrlich ofrece a través de su libro Los esposos, las esposas y sus hijos las tesis con respecto a esta problemática, que han aparecido regularmente en su columna homónima en el diario en inglés The News, en las que este especialista en el tema realiza un análisis de las relaciones que guarda la convivencia familiar y sus repercusiones dentro del contexto comunitario.

Dicho análisis vincula este mal con todos los aspectos sociales, familiares, económicos, jurídicos, psicológicos y culturales en general que lo padecen, con el objeto básico de asumir plenamente la conciencia con respecto a la armonía que debe sustentar a la comunicación y a la convivencia familiar, fundamentalmente, y tras la reflexión respectiva, modificar, en su caso, las

actitudes que nos conducen a padecer esta enfermedad psicosocial que lamentablemente es muy común dentro de nuestra sociedad.

«Las necesidades psicológicas –escribe el autor—incluyen el deseo de ser aceptado y querido, sentirse competente e importante y ser productivo. Las necesidades sociales están vinculadas con la búsqueda de relaciones sanas y satisfactorias con amigos y miembros de la familia. Cuando no se pueden satisfacer estas necesidades psicosociales, generalmente surgen sentimientos de inseguridad e insuficiencia”. 

Los artículos se han escrito con la idea de ayudar a los miembros de la familia a entender las necesidades de los demás para así llevar a cabo relaciones interpersonales satisfactorias.

Entre los temas que toca el libro están las necesidades psicosociales de la familia, la vida familiar, las pláticas con los niños, los conflictos familiares, el divorcio, la disciplina en el niño, cómo vivir con el adolescente, las relaciones padres, hijos y escuela y cómo hacer más satisfactorio el matrimonio, entre otros.

ARTE-FACTO: FREE JAZZ (UNA INTERPRETACIÓN (VII)

Por SERGIO MONSALVO C.

El free jazz es una manera de decir que no hay por qué tragar una versión empaquetada de las cosas, tampoco con las que proponen los políticos. Y no importa tanto, en este contexto, la manera en que el free jazz procedió para trastocar las reglas de juego.

Lo que tiene que tomarse casi como prescripción médica, y no tanto como parte de una lista de buenos propósitos, es la necesidad de volver a los hechos. Escuchar las disonancias, mirar de frente el desorden y el caos, aceptar el ruido, y no contentarse con un amable cuento que certifica nuestros prejuicios.

Creo que lo que más interesante que aporta el free jazz, se aborde como se aborde, es que muestra lo falsas que son las distinciones entre lo intelectual y lo emocional, entre lo propio y lo ajeno, entre lo lúdico y lo profundo, entre los sentidos y las ideas, y crea un espacio donde podemos alcanzar una rara unidad.

VIDEO: Sun Ra & His Arkestra – Plutonian Nights (Original Tape Master), YouTube (Strut Records)

LA AGENDA DE DIÓGENES; ALFRED HITCHCOCK

Por SERGIO MONSALVO C.

LA POÉTICA

La ruptura de lo habitual, de nuestro dominio sobre la realidad práctica, es la mejor condición para el nacimiento de lo poético —ese penetrar intenso en el sentido de lo oculto—.

Quizá donde se mejor se pone de manifiesto esta sensación sea en el cine, en el que con la movilidad cambiante de la cámara y ante todo por la filmación de detalles, cortes y tomas en movimiento, se convierte el mundo conocido en vistas originales y de una apariencia distinta.

Quizá también quien manejó mejor estas circunstancias, con magia y precisión, fue Alfred Hitchcock, con su poesía sensitiva del detalle y la relación con el interior indeterminado del ser humano. Por ello se le llamó el «mago del suspense«. Esta es la más grande y auténtica aportación del director al cine mundial. Partiendo del mecanismo de lo policiaco, hizo funcionar al espíritu humano como una gran ilusión psicológica.

Fue con la llegada del cine sonoro que este director londinense nacido en agosto de 1899, cobró su real plenitud. Aunque comenzó a filmar en 1926, fueron sus películas de la década de 1929 a 1939 en las que mostró todo su potencial. Hizo 15 cintas en ese decenio y de ellas se pueden contar algunas como verdaderas obras maestras del género policiaco negro.

En dichas obras su famoso suspense es la quintaesencia de su trabajo creativo. Blackmail (Chantaje, de 1929), The Man Who Knew Too Much (El hombre que sabía demasiado, de 1934), The Thirty-Nine Steps (Los 39 escalones, de 1935) y Sabotage (Sabotaje, de 1936) son los mejores ejemplos de su maestría cinematográfica.

Este grupo de películas constituye el núcleo vivo y puro, auténticamente original, del resto de su labor; en adelante lo que hizo fueron ampliaciones, depuraciones y perfeccionamientos de estos filmes básicos y magistrales. En otras cosas se imitó a sí mismo.

En 1947, tras fundar su propia productora, Hitchcock se dispuso a intentar una simplificación del cine negro reduciéndolo a la estricta situación. Como innovación técnica, entre las muchas que lanzó, intentó la ten minutes take (T.M.T.), que consistía en hacer tomas de vistas continuas, hasta agotar los 300 metros de la bobina de la cámara, unos diez minutos.

Para ello armó decorados movibles que le permitían correr con la cámara en todas direcciones y pasar, moviéndola continuamente, desde los planos generales a los primeros planos. El experimento dejó una profunda huella en el cine mundial, porque esas tomas largas, con la cámara en movimiento, serían adoptadas por las nuevas escuelas. Antonioni la llevó a su máxima expresión, sobre todo en sus primeras cintas.

Como se puede percibir, Alfred Hitchcock fue ante todo una enorme personalidad, capaz de crear un mundo propio en torno suyo, con su obra. Este mundo fue el superlativo de lo policiaco neto, y la cumbre de lo policiaco en él es el suspenso, que elevó a un proceso psicológico. A su derredor se creó toda su obra, acciones y personajes.

En las películas del cineasta británico, el interés del espectador se mantiene a tope desde el primer momento y lo conserva así durante toda la película, tal como un mago sostiene el cuerpo de alguien en levitación. El juego del mago es una ilusión, y el suspenso en que Hitchcock sustenta la acción de sus filmes, a los protagonistas y al público es una ilusión psicológica.

Sobre esa máxima tensión inicial, los hechos comienzan su oscilación de péndulo, simétricos, iguales, implacables, sin repetirse exactamente. El tic-tac del reloj en la noche, por ejemplo, es siempre el mismo, pero crece y crece hasta oírse como estampidos en la mente de un hombre angustiado. Así son los personajes de sus obras, y son los espectadores en realidad los que mantienen el suspenso con el anhelo de su pensamiento.

Todo sucede dentro del espíritu humano, y ésta es su fundamental aportación al género policiaco negro en el cine. Aunque sus películas no sean psicológicas con exactitud, es el mecanismo de lo policiaco lo que funciona en la psicología de los personajes y en el alma del espectador.

Lo policiaco consiste, en esencia, en la vida secreta de las cosas en función de un hecho central que hay que aclarar. La normalidad se ha roto y es necesario restablecerla, aclararla. Detrás de cada cosa, suceso u hombre vulgar y cotidiano, hay un trasfondo de misterio al que es preciso llegar. Ese penetrar intenso en el sentido de lo oculto es lo poético, y de poética, a fin de cuentas, se puede calificar la obra de Alfred Hitchcock.

LA AGENDA DE DIÓGENES: EMILY L. (MARGUERITE DURAS)

Por SERGIO MONSALVO C.

Notable ejemplo de inteligencia proporciona la escritora francesa Marguerite Duras (1914-1996) en la trama de su novela Emily L. Según el boletín informativo, «ante la imposibilidad emotiva de escribir su propia historia de amor, una escritora centra su atención en una pareja inglesa que encuentra en un bar de Quillebeuf:  el Captain y su mujer”.

La escritora ignora todo lo relacionado con esa pareja que se percibe tan ajena al bullicio terrenal. Sólo posee unas cuantas referencias, sabe que viajan incesantemente por Malasia, Malaca, Java y Singapur. Nunca paran, pareciera que una maldición los persigue. 

En Emily L. a la escritora personaje le interesa vivamente la mujer del Captain porque emana un dejo de profundo misterio y soledad. Por darle un nombre la llama Emily L. y de una manera casi imperceptible va armando su historia.  Desde que conoce al Captain –a quien le lleva cuatro años y mucha eternidad– hasta la terrible estulticia paterna que les impide legalizar su unión.

La Emily en la terraza del bar que es observada por la escritora francesa es una mujer vieja cuya única esperanza es la muerte. Es un ser que prefirió acallar la demanda de su arte para vivir su modesto amor por el Captain: Él la quería suya, transparente, sin recovecos y sin entresijos poéticos que le eran imposibles de comprender. 

Finalmente, Emily L. es a la vez la historia de la escritora en tanto que en ambas mujeres se presenta el impedimento de escribir serenamente, sin las tiranías de la emoción pura.

Pero –ojo– el punto clave de la novela que imagina la escritora está en el abandono en que Emily L. deja su labor literaria por el amor del Captain.  El pasar de los años, la lealtad a su hombre y la pérdida de un poema clave en su obra diluyen el sentido creativo de la poeta, hasta el grado que su inteligencia es una fuerza extraviada que ya no le sirve de nada.

Al respecto de esta novela Marguerite Duras dijo: «A veces ocurre que, de pronto, pasa por ti una historia, sin escritor para escribirla, tan sólo visible.  Nítida…Es raro. Pero puede ocurrir. Es maravilloso cuando ocurre». 

Lo maravilloso que también ocurre en esta narración es, como se dijo al principio, el notable ejemplo de inteligencia que proporciona su autora.  Imagine el lector, por un momento, si tal ejemplo fuera seguido más constantemente por muchas que se hacen llamar escritoras por pura enajenación histérica (el yo-yo tan actual). 

Habría muchísimo menos bochorno por la pena ajena, menos horas desperdiciadas con lecturas insulsas, menos presentaciones públicas intrascendentes, menos exhibición de tan nulo talento, estaríamos menos como agua para chocolate, en fin, menos irritados ante el desperdicio de papel, si tan sólo tal ejemplo fuera seguido más constantemente.

MARILYN MONROE (100 AÑOS)

Por SERGIO MONSALVO C.

FRAGMENTOS

Al erotismo regularmente se le ha representado con la imagen de una mujer. Pero no cualquier mujer. Debe ser una que, según la época, dé un nuevo sentido, siempre más audaz, a dicha manifestación.

Lo que se valora en esta mujer símbolo es su poder sugerente hacia un público admirador que se recrea en el disfrute de ese ser supremo, el cual pone a funcionar los resortes de la pasión en incansable fuga de las demás cosas.

Un símbolo así es la presencia materializada de Eros. Y todos los adoradores buscarán acercarse a la deidad encarnada para el consumo ilimitado de la imaginación y la fantasía.

Su imagen, entonces, se cultivará tanto de manera externa como en la intimidad, convirtiéndose en objeto de culto del cual cada uno querrá por lo menos apropiarse de una parte.

De entre millones de mujeres surge una sola que es diferente. Como Marilyn Monroe (1926-1962), que es símbolo y excepción en la cultura contemporánea: un icono que pertenece a todos.

 Ella fue una criatura extraña e impetuosa que tuvo la capacidad innata de proporcionar una visión fulgurante del placer con su realidad carnal y  de proyectar esa imagen de sensualidad que pide la vida ordinaria.

Ella fue el sueño sexual insatisfecho, inalcanzado, que hay en todos y que sólo existe a través de cada uno. Su figura continúa siendo hoy la respuesta por antonomasia del deseo hacia lo que el cuerpo quiere, y su muerte sólo sirvió para perpetuarlo.

El escritor Ricardo Garibay lo dijo atinadamente: “Con la Monroe se nos murió un afán que ella satisfacía puntual desde los calendarios. Era una túrgida sedienta y ahíta realidad vivida dentro de cada uno de nosotros. No acabaremos de llorarla”.

Y así ha sido. La música como la poesía no se cansa de recordarla y de hacerla referencia, proyección o tragedia. En el primer caso va de The Distillers con “Gypsy Rose Lee”, Jay-Z y su “Hollywood” o Billy Joel en “We Didn’t Start the Fire” hasta The Kinks en “Celuloid Heroes”, las Spice Girls con “The Lady is a Vamp” o Lady Gaga con “Dance in the Dark”; en el segundo término con Tori Amos y su “Father Lucifer”, Bryan Ferry en “Goddess of Love”, Madonna en “Vogue” o los Stereophonics con “She Takes Her Clothes Off”.

La parte trágica del mito ha sido asumida por gente como The Misfits con el tema “Who Killed Marilyn?” (incluso tomaron su nombre de una película que ella protagonizó), Michael Jackson en “Tabloid Junkie”, Elton John con “Candle in the Wind” o el grupo Suede en la pieza “ Heroine”.

…se sostuvo a sí misma
se agarró con fuerza durante el vendaval
se quemó en las crepitantes llamas

(“Life”, M.M.)

Asimismo hay tres óperas que versan sobre ella: dos con su nombre, Marilyn (de Lorenzo Ferrero, una, y de Ezra Laderman, la segunda), y una tercera y quizá la más sobresaliente por su gran manejo temático: Anyone Can See I Love You, con textos de la poeta M. Bowering y orquestación del compositor y músico inglés Gavin Bryars.

Entrados ya en la poesía, ha habido muchos bardos que le han dedicado poemas o libros enteros a su trágica vida: Judy Grahan, Delmore Schwartz, Ernesto Cardenal, Steven Berkoff o Norman Rosten, por mencionar algunos.

Del último señalado es el poema “Who Killed Norma Jean?” (verdadero nombre de la actriz), que a su vez musicalizó Pete Seeger y que Bob Dylan dio a conocer mundialmente: ¿Quién la vio morir? / ‘Yo’, respondió la noche. / ‘Yo y la luz de un dormitorio. Nosotras la vimos morir’/ ¿Quién recogerá su sangre? / ‘Yo’, respondió el fan. / ‘Con mi pequeño caldero, Yo recogeré su sangre’.

De sangre y carne estaba hecha la naturaleza de Marilyn. Y ella lo sabía: «El sexo forma parte de la naturaleza y yo me llevo de maravilla con la naturaleza», dijo.

El sexo era público y la sangre privada. Y ésta quedaba impresa en (lo que ahora se ha descubierto) gran cantidad de poemas también escritos por ella y hoy publicados con el título en español de Fragmentos (en la editorial Seix Barral).

Los editores del libro –Stanley Buchtahl y Bernard Comment– han dicho lo siguiente: «Algunos de estos textos darán lugar a interpretaciones y comentarios. Pero no hay en ellos nada sucio, ni de baja estofa, nada de chismes. Intimidad sin exhibicionismo, medición sísmica del alma».

Marilyn era eso, un mito con alma que escribía sobre sus emociones obsesivamente –depresiones, tristeza o soledad– en todo papel que tuviera a la mano mientras trabajaba o no.

Pero ¿cómo podía sentirse sola la mujer más adorada del mundo?, se pregunta uno. Sin embargo, ella vivía ese sentimiento como una desgracia inexorable: «¡¡¡Sola!!! / Estoy sola-siempre estoy / sola / sea como sea».

Físicamente, este símbolo sexual era (es) un espectáculo revolucionario en varios sentidos. Por un lado, suntuosa demostración del sex appeal (el guiño de los ojos, la mirada directa, la expresión divina, la voz ardorosa, la turgencia y generosidad de los senos, el movimiento invitante de los labios, los gestos de sus caderas lujuriosas, su vestimenta adherida al cuerpo, el diseño de su boca, el lenguaje de su piel, el imaginado aspecto del sueño libertino…) Y, por otra parte, el apremio de los brazos implorantes, el eterno gesto de avidez, desesperanza e inocencia.

A Sorry Song

I’ve got a tear hanging over
my beer that I can’t let go.
It’s too bad
I feel sad
when I got all my life behind me.
If I had a little relief
from this grief
then I could find a drowning
straw to hold on to.
It’s great to be alive.
They say I’m lucky to be alive it’s hard to figure out –
when everything I feel – hurts!

(M.M.)

Tras leer sus escritos surge la razón de Norman Mailer, cuando dijo que Marilyn era en realidad una poeta tratando de recitar acerca de sí misma a mitad de la calle, mientras la multitud lo único que quiere era arrancarle la ropa.

VIDEO: Marilyn Monroe My Heart Belong to Daddy, YouTube (chong loman)

LA AGENDA DE DIÓGENES: CARTAS SELECTAS (ERNEST HEMINGWAY)

Por SERGIO MONSALVO C.

La fantasía y el espíritu de regodeo son los factores que primordialmente atraen en la lectura de la correspondencia de Ernest Hemingway (Ernest Hemingway:  Selected Letters, 1917-1961, editado por Charles Baker). En vida, el escritor no permitió que éstas se publicaran, puesto que para él se trataba de ejercicios personales a manera de alivio de la tarea cotidiana. 

Sin embargo, el nombre de Hemingway resulta tan atractivo que los herederos, ya sin escrúpulos y ávidos de dinero, proporcionaron el material al biógrafo Baker para que tras seleccionarlas las publicara.

Las cartas no son para leerse como ensayos argumentativos, puesto que el autor no las escribió pensando en términos biográficos. A Hemingway en ellas le agradaba el chisme, las noticias a su alrededor, los relatos acerca de sus cacerías y reafirmaba sus famosas posturas y prejuicios. 

Resultan fascinantes por su intensidad, franqueza y expresividad. El escritor surge en ellas fanfarrón, lastimado, cortés, malicioso, decidido, divertido, profano, burlón y hasta lapidario: «El único modo de evitar que las mujeres escriban sus memorias es descubrirlas antes de que lo hagan y tratar de embarazarlas». 

Sus opiniones sobre otros escritores son provocativas y polémicas. Por ellas desfilan Scott Fitzgerald («saltó de la juventud a la senilidad sin pasar por la virilidad»), Mary McCarthy («escribe como la mosca adiestrada más inteligente»), Faulkner («tiene mucho talento, pero necesita de una conciencia que no está á ahí») y T. S. Eliot («un poeta muy bueno, pero como hombre puede besarme el culo»), entre otros.

Echar una mirada a las casi 600 cartas apoya y extiende la leyenda que Hemingway diligentemente cultivó, consciente del peso que tenía dentro de la literatura norteamericana. A sus editores les escribió: «mi narrativa está escrita tan tensa y sólidamente que la alteración de una palabra puede dejar a todo fuera de clave»; «No hay excusa para un mal libro…Refugiarse en los éxitos domésticos, ser bueno con los amigos en desgracias, etcétera, es sólo una forma de huir».

La colección que reunió Baker es una fiesta y brinda tanto como pudiera pedírsele; además, profundiza en el entendimiento de uno de los escritores importantes de la literatura del siglo XX.

LA AGENDA DE DIÓGENES: OWEN Y LA LITERATURA

Por SERGIO MONSALVO C.

Gilberto Owen (El Rosario, Sinaloa, 13 de mayo de 1904 – Filadelfia, 9 de marzo de 1952), como él mismo se describiera, era un poeta hermético, amante de lo oculto, lo oblicuo, lo circular, lo ambiguo; siempre dispuesto al juego y al desafío intelectual, y cuyo instrumento es la metáfora brillante y vigorosa. 

En el libro De la poesía a la prosa en el mismo viaje (Número 27 de la Tercera Serie de Lecturas Mexicanas, 1990), se presenta una imagen general de este importante poeta mexicano. 

Los textos incluidos en el libro señalan los pasos graduales que llevaron a este contemporáneo de la poesía a la prosa, la inclusión de alguna correspondencia enviada a Xavier Villaurrutia, Clementina Otero, Elías Nandino y otros personajes de la época. 

En el volumen se pueden leer: Perseo vencido, Sindbad el varado, El libro de Ruth, Novela como nube, El hermano del hijo pródigo, entre algunos otros.

A riesgo de parecer oscuro, difícil de comprender, sus textos reflejan con frecuencia, mediante un lenguaje a tono con los movimientos de vanguardia de los años veinte, un mundo en constante destrucción, percibido en imágenes misteriosas que sólo al poeta es dable descubrir en torno suyo. 

Siempre le pareció que una de las virtudes de la poesía era el misterio y ahora se ve que los que lo juzgaron oscuro no sabían leer. Sin intentar ir contra corriente, elaboraba en metáforas los datos sensoriales o el propio sistema del mundo, con un equilibrio que delataba la conciencia de quien quería establecer, inútilmente, el orden entre las cosas.

Al empezar su afición literaria, Owen apoyaba sus impulsos líricos en la poesía del español Juan Ramón Jiménez, pero muy pronto la influencia de sus compañeros de letras ‑‑particularmente Jorge Cuesta y Xavier Villaurrutia– lo indujo a reconocer sus modelos en André Gide y en Paul Valéry.

Éstos lo confirmaron en la idea, compartida con su grupo, acerca de que «lo mexicano» en la poesía escrita en México reside en su universalidad. Después vendrían el «ineludible» Jean Cocteau y el predominante T. S. Eliot a hacer camino en sus emociones.

LA AGENDA DE DIÓGENES: LA MANO PARDA Y OTROS RELATOS (ARTHUR CONAN DOYLE)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

El escritor inglés Sir Arthur Conan Doyle (1859-1930) fue un indiscutible renovador del relato policiaco. Tras haber estudiado medicina emprendió, ya desde 1882, la elaboración de un nuevo género que recibió el nombre de «científico».

 

Nacieron así Las aventuras de Sherlock Holmes que, publicadas por entregas en The Strand Magazine, tuvieron una larga secuela y brindaron a su autor inmensa popularidad. Secundado por su ayudante y biógrafo, el Dr. Watson, Holmes encarna brillantemente el rigor de la lógica más estricta, pero sin prescindir de las intuiciones que su asombrosa agudeza psicológica le facilita.

 

De tal suerte, los relatos de Conan Doyle configuran un cuadro vívido de la realidad social e histórica, y no es de extrañar que innumerables lectores hayan tomado como cosa real la existencia de Sherlock Holmes (hasta el punto de que en Londres se le ha dedicado un museo).

 

Conan Doyle escribió también novelas históricas, obras para el teatro y estudios sobre los fenómenos paranormales. En contraste sólo aparente con su acentuado racionalismo, era un espiritista convencido y dejó una interesante Historia del espiritismo.

 

Un poco dentro de esta temática el escritor realizó algunos cuentos que en una breve muestra se presentan en el libro La mano parda y otros relatos. Cuentos de misterio y fantasmas, sueños y miedo que conforman la otra parte de la escritura del célebre escritor británico.

 

Según se nos informa, la presente edición de este volumen consta de tres cuentos:  «El lote 249», «El embudo de cuero» y «La mano parda», cuento este último que da título al libro. Ahí, los fantasmas reclaman las promesas incumplidas, las momias son instrumento de venganza y los objetos cuentan las historias de manera especial, dentro de las experiencias oníricas, como parte de las narraciones que enfrentan a la razón con el misterio de las cosas incomprensibles y que no por escapar de la comprensión dejan de ser un motivo de espeluznante realidad paralela.