LA AGENDA DE DIÓGENES: YO, EL SUPREMO (AUGUSTO ROA BASTOS)

Por SERGIO MONSALVO C.

Yo, El Supremo  es una novela de Augusto Roa Bastos. Este texto documental, editado por primera vez en 1974, es más que la biografía de un siniestro personaje. Es la radiografía de un país agobiado por la tiranía de la clase en el poder.

Considerada la obra por excelencia de la literatura paraguaya, es una lectura obligada para todo aquél que además de interesado en la literatura lo está por conocer las causas y razones de ser de la Latinoamérica contemporánea. 

Esta es una narración que difícilmente resiste al lector desaprensivo.  La historia, el mito y el análisis están dados para la reflexión dentro del disfrute del lenguaje utilizado por el autor.

LA AGENDA DE DIÓGENES: DASHIELL HAMMETT

Por SERGIO MONSALVO C.

LA PENULTIMA COSECHA

Recién cumplidos los trece años de edad tenía Samuel Dashiell Hammett –nacido en Eastern Shore, Maryland, el 27 de mayo de 1894– cuando decidió abandonar los estudios en el Instituto Politécnico de Baltimore. A partir de ahí, trabajó en forma sucesiva como voceador, mozo de carga, obrero de los

ferrocarriles, mensajero, estibador y durante ocho años como empleado de Pinkerton, una agencia de detectives privada. Fue este último puesto el que le proporcionó lógicamente la experiencia, el ambiente y los personajes de sus ya clásicas novelas.

Es decir que Hammett en realidad vivió y aprehendió del llamado «mundo verdadero». Padeció años de pobreza y anonimato mientras se creaba un estilo de escritura, para luego producir libros que a la postre se convertirían en célebres. Como los más distinguidos creadores de su época fue también llamado a colaborar con guiones para Hollywood. Como otros tantos, se dedicó al alcohol por un buen tiempo y dejó de escribir. Como algunos, decidió ir a la cárcel antes de darle gusto a los estúpidos macartistas que lo acusaron de conspirador comunista.

Sin embargo, también tuvo una extraña y profunda relación con Lillian Hellman. Hecho que a ella le sirvió para darse a conocer y para plasmar en su mejor escrito el retrato del Hammett trascendente, el cual fue publicado como introducción a los diez cuentos sobre «El agente de la Continental» llamados «The Big Knockover” (El gran golpe), cinco años después de la muerte de Hammett ocurrida en 1961.

Este escritor estadounidense fue el primero en marcar una clara ruptura con la novela policiaca tradicional y utilizar el género para mostrar una visión esencial de la vida. Expresó en forma específica el vértigo de los años veinte y el sombrío ambiente de los treinta, en medio de la crisis del sistema. Sus libros (Cosecha roja, La maldición de los Daín, El halcón maltés, La llave de cristal, El hombre delgado, así como las recopilaciones de cuentos), plenos de literatura y nihilismo, lograron la pureza mediante lo meticuloso, el ingenio y la autenticidad.

Las historias de Hammett poseían novedosas cualidades. Sus pautas de realismo fueron sustentadas por una prosa cínica, dura y explícita, manejada con una habilidad tal que delineaba los caracteres con unos cuantos trazos precisos, escuetos y reveladores, admirablemente adecuados a la forma y las exigencias del misterio, el suspense y el protagonista (incluyendo la ironía y la paradoja). 

Asimismo desarrolló el escenario urbano, la violencia significativa; rescató con buen oído el lenguaje callejero, inventó muchos de los patrones más efectivos de la trama y articuló al héroe de la novela negra –presencia genuina del mito–, creando una mezcla especial de sutiles elocuencias y rudas emociones que seguirían siendo el sello característico de la novela negra por muchos años.

Dashiell Hammett vio y escribió sobre una cultura en la que los pequeños ladrones iban a la cárcel mientras que los verdaderos y grandes criminales se postulaban como candidatos políticos, trabajaban como funcionarios públicos o como policías (cualquier semejanza con nuestra realidad es mero devenir histórico).

Representó al mundo criminal como una reproducción, tanto en su estructura como en detalle, de la moderna sociedad capitalista de la que dependía, era víctima y de la que formó parte.  Conectó y yuxtapuso el mundo del arte de la escritura con los mundos fraudulentos y corruptos de la sociedad en interacciones vertiginosas, llenas de tensión y ambigüedad. Y esto lo hizo en el corto periodo de diez años que duró escribiendo y publicando (comenzó a los 30 en la revista Black Mask y se retiró a los 40 tras la edición de El hombre delgado).

Años después, en español, la editorial Edivisión lanzó la que fue la penúltima novela de Hammett, Una mujer en la oscuridad, de la que se nos hace saber publicó por entregas, mientras vivía, en la revista Liberty en abril de 1933. Estuvo «perdida» entre sus páginas por mucho tiempo. En ella, la narrativa hammettiana transcurre rápida y ordenada entre las chispas de un drama eterno que deriva del sentido básico de la vida por parte del autor: la

visión de un cosmos irracional en el que todas las reglas, toda la aparente solidez de la materia y la rutina pueden ponerse de cabeza en cosa de instantes; esto es lo que impregna la obra en principio. 

Su personaje, Brazil, otro héroe lacónico y duro, se niega a colocarse en la situación del perdedor. Hammett escribió aquí sobre los inadaptados, condenados a vivir una existencia de pesadilla sin esperanzas de escapatoria.  Y aunque el final romántico de la novela rompe con anteriores trabajos, no afecta su invariable perfección estilística.

Recientemente, a su vez, la editorial RBA publicó el summum de la obra hammettiana bajo el título de Disparos en la noche (65 relatos policiacos organizados de manera cronológica y esmerada, y para los fanáticos de su detective más famoso (que siempre llevará la cara, el porte y la gabardina de Humprey Bogart) la compilación titulada Todos los casos de Sam Spade. Una gran comilona literaria, sin efectos dañinos, goce puro.

“En un momento u otro he tenido que mandar al demonio a todo tipo de gente, del Tribunal Supremo para abajo, y no me ha pasado nada. Y si no me ha pasado nada es porque nunca he perdido de vista que tarde o temprano llegará el día del ajuste de cuentas; y cuando llegue ese día quiero estar en condiciones de entrar en la jefatura precedido por una víctima propiciatoria y decir: ‘¡Eh inútiles, aquí tienen al criminal!’. Mientras pueda hacer eso, nada me impedirá reírme en la cara de todos los jueces y de todas las leyes habidas y por haber. Pero, la primera vez que eso me falle, seré hombre muerto”.

LA AGENDA DE DIÓGENES: ACOUSTIC ALCHEMY

Por SERGIO MONSALVO C.

FORMAS DE LA ALQUIMIA

Hay una real belleza en el mito alquímico. Gracias a él, los elementos, uno tras otro, dan origen a la luz, las estrellas, el cielo, la tierra, los hombres y todos sus sonidos. El dúo Acoustic Alchemy explica la génesis y evolución de su propio mito.

El nombre. «Acoustic Alchemy describe lo que queremos hacer: encontrar una especie de magia entre las guitarras con cuerdas de nylon y de acero, construir un pequeño mundo en el que podamos integrar diversas influencias.» (Nick Webb)

Su música. «Nuestra música se podría definir como canciones instrumentales, con la guitarra como voz. Todo lo que escribimos es directo y estructurado, muy melódico.» (Gregg Carmichael)

El jazz. «Para mí, el jazz es la música de la improvisación. En ese sentido, formamos parte del género. En cierta forma, nuestra música tiende un puente para la gente a la que el jazz le da miedo, un puente entre el jazz y el lado popular de la música, el reggae, el flamenco y el country. Partiendo de nosotros tal vez encuentren a guitarristas más audaces en cuestiones de improvisación y que utilicen armonías más complejas. Un grupo como el nuestro es bueno para el jazz.» (Webb)

Las cuerdas. «Originalmente toqué con cuerdas de acero, pero cuando decidí estudiar la guitarra clásica, la única opción disponible en las escuelas eran las cuerdas de nylon. Cambié mi estilo, descubrí que estas cuerdas me cuadraban bastante bien y me quedé con ellas.» (Gregg)

«Llegué a tocar la guitarra eléctrica y la flamenca en la escuela de música, pero siempre me sentí más a gusto con las cuerdas de acero. Descubrí a la postre, con el dúo, que ambas voces son complementarias.» (Nick)

El disco Arcanum. «Arcanum es una antigua palabra latina que significa algo oculto o secreto. Pertenece a la alquimia y resume el concepto del álbum. Siempre estamos tratando de encontrar la expresión perfecta de algo y arcanum parecía la forma indicada de lograrlo. Algunas de las canciones del disco se expresan mejor al contar con una sección rítmica –que le hemos agregado–, aunque casi todas pueden ser interpretadas por dos guitarras acústicas. Andrés Segovia dijo en alguna ocasión que la guitarra es una orquesta y tiene razón, es posible decir todo lo que uno quiere con una guitarra. Nosotros jugamos con las posibilidades.» (Gregg)

Efectivamente, hay una real belleza en el mito alquímico.

VIDEO: Acoustic Alchemy – Same Road Same Reason, YouTube (RETRO YO BAILE EN LOS 80 & 90)

LIBROS: BLUE MONK Y OTRAS LÍRICAS SENCIJAZZ*

Por SERGIO MONSALVO C.

(POEMARIO)

bluemonk

naciste con dedos visionarios

          que lo invisible y extraño

                                                  /atan

volviste por más de veinte mil días

          hasta que el tiempo rondó

                                                  /tu medianoche

nos contaste el momento del regreso

          sus maravillas instantáneas

                    /y juraste sobre la vida

de una música continua

          hiciste el saber puro

 con tu improvisar-peregrinaje/

          di dónde está el pasado

o a quién le clavó la garra el diablo

          muestra tus sonidos y sus cuerpos/

tan lejos de nosotros que los anhelamos

          por ser nuestros

inteligencia y atmósfera/

          te debemos el acercamiento

          su fuerza y sus sentidos

aleación del todo/

          los cielos infieren en el hombre

          al imprimirse sobre el aire

y un alma se vierte en otra/

          pidiendo auxilio al cuerpo

                    son necesarios tus dedos monk

                              para ordenar este concierto

*Texto extraído del libro Blue Monk, publicado por la Editorial Doble A.

Blue Monk

y otras líricas sencijazz

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Palabra de Jazz”

México, 1994 (primera edición), 1997 (segunda)

CONTENIDO

It’s Always You

Blues

Tuxedo’s

Balada

Ornette sabe

Impresiones

Invitación al viaje

Brass band

Para salvar ahogados

Con Lionel de fondo

Hawk

Shirley

Tan cerca, tan lejos

Ojalá hubieras estado ahí, conmigo

Jazzmatazz

Un violín para el deshielo

Ángel desolado

Riley b.

A saxofón abierto

Bobby’s beat

Mingus ordena

Bluemonk

Montreux

Historias de Nueva York

Plegaria al sax

p.h.

Blackbird

Atypical

Rave

Sun o ra

A orillas de los clochards

Batacas y vocablos

4 del sax

*Todos los textos del libro Blue Monk, de la Editorial Doble A, han sido publicados de manera seriada en el blog Con los audífonos puestos, bajo tal rubro.

LA AGENDA DE DIÓGENES: LAS ESPOSAS, LOS ESPOSOS Y SUS HIJOS (MARC I. EHRLICH)

Por SERGIO MONSALVO C.

El mundo en el que vivimos actualmente, lleno de cambios drásticos o lentos, de presiones, de responsabilidades que muchas veces rebasan al ser humano, ha creado una crisis que afecta a la estructura donde se sustenta primordialmente la sociedad en la cual nos desenvolvemos, la familia.  Esta crisis, dadas sus consecuencias comunitarias, ha desembocado en lo que se podría muy bien considerar como una enfermedad social:la incomunicación.

Con un enfoque moderno, el autor Marc I. Ehrlich ofrece a través de su libro Los esposos, las esposas y sus hijos las tesis con respecto a esta problemática, que han aparecido regularmente en su columna homónima en el diario en inglés The News, en las que este especialista en el tema realiza un análisis de las relaciones que guarda la convivencia familiar y sus repercusiones dentro del contexto comunitario.

Dicho análisis vincula este mal con todos los aspectos sociales, familiares, económicos, jurídicos, psicológicos y culturales en general que lo padecen, con el objeto básico de asumir plenamente la conciencia con respecto a la armonía que debe sustentar a la comunicación y a la convivencia familiar, fundamentalmente, y tras la reflexión respectiva, modificar, en su caso, las

actitudes que nos conducen a padecer esta enfermedad psicosocial que lamentablemente es muy común dentro de nuestra sociedad.

«Las necesidades psicológicas –escribe el autor—incluyen el deseo de ser aceptado y querido, sentirse competente e importante y ser productivo. Las necesidades sociales están vinculadas con la búsqueda de relaciones sanas y satisfactorias con amigos y miembros de la familia. Cuando no se pueden satisfacer estas necesidades psicosociales, generalmente surgen sentimientos de inseguridad e insuficiencia”. 

Los artículos se han escrito con la idea de ayudar a los miembros de la familia a entender las necesidades de los demás para así llevar a cabo relaciones interpersonales satisfactorias.

Entre los temas que toca el libro están las necesidades psicosociales de la familia, la vida familiar, las pláticas con los niños, los conflictos familiares, el divorcio, la disciplina en el niño, cómo vivir con el adolescente, las relaciones padres, hijos y escuela y cómo hacer más satisfactorio el matrimonio, entre otros.

ARTE-FACTO: FREE JAZZ (UNA INTERPRETACIÓN (VII)

Por SERGIO MONSALVO C.

El free jazz es una manera de decir que no hay por qué tragar una versión empaquetada de las cosas, tampoco con las que proponen los políticos. Y no importa tanto, en este contexto, la manera en que el free jazz procedió para trastocar las reglas de juego.

Lo que tiene que tomarse casi como prescripción médica, y no tanto como parte de una lista de buenos propósitos, es la necesidad de volver a los hechos. Escuchar las disonancias, mirar de frente el desorden y el caos, aceptar el ruido, y no contentarse con un amable cuento que certifica nuestros prejuicios.

Creo que lo que más interesante que aporta el free jazz, se aborde como se aborde, es que muestra lo falsas que son las distinciones entre lo intelectual y lo emocional, entre lo propio y lo ajeno, entre lo lúdico y lo profundo, entre los sentidos y las ideas, y crea un espacio donde podemos alcanzar una rara unidad.

VIDEO: Sun Ra & His Arkestra – Plutonian Nights (Original Tape Master), YouTube (Strut Records)

LA AGENDA DE DIÓGENES; ALFRED HITCHCOCK

Por SERGIO MONSALVO C.

LA POÉTICA

La ruptura de lo habitual, de nuestro dominio sobre la realidad práctica, es la mejor condición para el nacimiento de lo poético —ese penetrar intenso en el sentido de lo oculto—.

Quizá donde se mejor se pone de manifiesto esta sensación sea en el cine, en el que con la movilidad cambiante de la cámara y ante todo por la filmación de detalles, cortes y tomas en movimiento, se convierte el mundo conocido en vistas originales y de una apariencia distinta.

Quizá también quien manejó mejor estas circunstancias, con magia y precisión, fue Alfred Hitchcock, con su poesía sensitiva del detalle y la relación con el interior indeterminado del ser humano. Por ello se le llamó el «mago del suspense«. Esta es la más grande y auténtica aportación del director al cine mundial. Partiendo del mecanismo de lo policiaco, hizo funcionar al espíritu humano como una gran ilusión psicológica.

Fue con la llegada del cine sonoro que este director londinense nacido en agosto de 1899, cobró su real plenitud. Aunque comenzó a filmar en 1926, fueron sus películas de la década de 1929 a 1939 en las que mostró todo su potencial. Hizo 15 cintas en ese decenio y de ellas se pueden contar algunas como verdaderas obras maestras del género policiaco negro.

En dichas obras su famoso suspense es la quintaesencia de su trabajo creativo. Blackmail (Chantaje, de 1929), The Man Who Knew Too Much (El hombre que sabía demasiado, de 1934), The Thirty-Nine Steps (Los 39 escalones, de 1935) y Sabotage (Sabotaje, de 1936) son los mejores ejemplos de su maestría cinematográfica.

Este grupo de películas constituye el núcleo vivo y puro, auténticamente original, del resto de su labor; en adelante lo que hizo fueron ampliaciones, depuraciones y perfeccionamientos de estos filmes básicos y magistrales. En otras cosas se imitó a sí mismo.

En 1947, tras fundar su propia productora, Hitchcock se dispuso a intentar una simplificación del cine negro reduciéndolo a la estricta situación. Como innovación técnica, entre las muchas que lanzó, intentó la ten minutes take (T.M.T.), que consistía en hacer tomas de vistas continuas, hasta agotar los 300 metros de la bobina de la cámara, unos diez minutos.

Para ello armó decorados movibles que le permitían correr con la cámara en todas direcciones y pasar, moviéndola continuamente, desde los planos generales a los primeros planos. El experimento dejó una profunda huella en el cine mundial, porque esas tomas largas, con la cámara en movimiento, serían adoptadas por las nuevas escuelas. Antonioni la llevó a su máxima expresión, sobre todo en sus primeras cintas.

Como se puede percibir, Alfred Hitchcock fue ante todo una enorme personalidad, capaz de crear un mundo propio en torno suyo, con su obra. Este mundo fue el superlativo de lo policiaco neto, y la cumbre de lo policiaco en él es el suspenso, que elevó a un proceso psicológico. A su derredor se creó toda su obra, acciones y personajes.

En las películas del cineasta británico, el interés del espectador se mantiene a tope desde el primer momento y lo conserva así durante toda la película, tal como un mago sostiene el cuerpo de alguien en levitación. El juego del mago es una ilusión, y el suspenso en que Hitchcock sustenta la acción de sus filmes, a los protagonistas y al público es una ilusión psicológica.

Sobre esa máxima tensión inicial, los hechos comienzan su oscilación de péndulo, simétricos, iguales, implacables, sin repetirse exactamente. El tic-tac del reloj en la noche, por ejemplo, es siempre el mismo, pero crece y crece hasta oírse como estampidos en la mente de un hombre angustiado. Así son los personajes de sus obras, y son los espectadores en realidad los que mantienen el suspenso con el anhelo de su pensamiento.

Todo sucede dentro del espíritu humano, y ésta es su fundamental aportación al género policiaco negro en el cine. Aunque sus películas no sean psicológicas con exactitud, es el mecanismo de lo policiaco lo que funciona en la psicología de los personajes y en el alma del espectador.

Lo policiaco consiste, en esencia, en la vida secreta de las cosas en función de un hecho central que hay que aclarar. La normalidad se ha roto y es necesario restablecerla, aclararla. Detrás de cada cosa, suceso u hombre vulgar y cotidiano, hay un trasfondo de misterio al que es preciso llegar. Ese penetrar intenso en el sentido de lo oculto es lo poético, y de poética, a fin de cuentas, se puede calificar la obra de Alfred Hitchcock.

LA AGENDA DE DIÓGENES: EMILY L. (MARGUERITE DURAS)

Por SERGIO MONSALVO C.

Notable ejemplo de inteligencia proporciona la escritora francesa Marguerite Duras (1914-1996) en la trama de su novela Emily L. Según el boletín informativo, «ante la imposibilidad emotiva de escribir su propia historia de amor, una escritora centra su atención en una pareja inglesa que encuentra en un bar de Quillebeuf:  el Captain y su mujer”.

La escritora ignora todo lo relacionado con esa pareja que se percibe tan ajena al bullicio terrenal. Sólo posee unas cuantas referencias, sabe que viajan incesantemente por Malasia, Malaca, Java y Singapur. Nunca paran, pareciera que una maldición los persigue. 

En Emily L. a la escritora personaje le interesa vivamente la mujer del Captain porque emana un dejo de profundo misterio y soledad. Por darle un nombre la llama Emily L. y de una manera casi imperceptible va armando su historia.  Desde que conoce al Captain –a quien le lleva cuatro años y mucha eternidad– hasta la terrible estulticia paterna que les impide legalizar su unión.

La Emily en la terraza del bar que es observada por la escritora francesa es una mujer vieja cuya única esperanza es la muerte. Es un ser que prefirió acallar la demanda de su arte para vivir su modesto amor por el Captain: Él la quería suya, transparente, sin recovecos y sin entresijos poéticos que le eran imposibles de comprender. 

Finalmente, Emily L. es a la vez la historia de la escritora en tanto que en ambas mujeres se presenta el impedimento de escribir serenamente, sin las tiranías de la emoción pura.

Pero –ojo– el punto clave de la novela que imagina la escritora está en el abandono en que Emily L. deja su labor literaria por el amor del Captain.  El pasar de los años, la lealtad a su hombre y la pérdida de un poema clave en su obra diluyen el sentido creativo de la poeta, hasta el grado que su inteligencia es una fuerza extraviada que ya no le sirve de nada.

Al respecto de esta novela Marguerite Duras dijo: «A veces ocurre que, de pronto, pasa por ti una historia, sin escritor para escribirla, tan sólo visible.  Nítida…Es raro. Pero puede ocurrir. Es maravilloso cuando ocurre». 

Lo maravilloso que también ocurre en esta narración es, como se dijo al principio, el notable ejemplo de inteligencia que proporciona su autora.  Imagine el lector, por un momento, si tal ejemplo fuera seguido más constantemente por muchas que se hacen llamar escritoras por pura enajenación histérica (el yo-yo tan actual). 

Habría muchísimo menos bochorno por la pena ajena, menos horas desperdiciadas con lecturas insulsas, menos presentaciones públicas intrascendentes, menos exhibición de tan nulo talento, estaríamos menos como agua para chocolate, en fin, menos irritados ante el desperdicio de papel, si tan sólo tal ejemplo fuera seguido más constantemente.

MARILYN MONROE (100 AÑOS)

Por SERGIO MONSALVO C.

FRAGMENTOS

Al erotismo regularmente se le ha representado con la imagen de una mujer. Pero no cualquier mujer. Debe ser una que, según la época, dé un nuevo sentido, siempre más audaz, a dicha manifestación.

Lo que se valora en esta mujer símbolo es su poder sugerente hacia un público admirador que se recrea en el disfrute de ese ser supremo, el cual pone a funcionar los resortes de la pasión en incansable fuga de las demás cosas.

Un símbolo así es la presencia materializada de Eros. Y todos los adoradores buscarán acercarse a la deidad encarnada para el consumo ilimitado de la imaginación y la fantasía.

Su imagen, entonces, se cultivará tanto de manera externa como en la intimidad, convirtiéndose en objeto de culto del cual cada uno querrá por lo menos apropiarse de una parte.

De entre millones de mujeres surge una sola que es diferente. Como Marilyn Monroe (1926-1962), que es símbolo y excepción en la cultura contemporánea: un icono que pertenece a todos.

 Ella fue una criatura extraña e impetuosa que tuvo la capacidad innata de proporcionar una visión fulgurante del placer con su realidad carnal y  de proyectar esa imagen de sensualidad que pide la vida ordinaria.

Ella fue el sueño sexual insatisfecho, inalcanzado, que hay en todos y que sólo existe a través de cada uno. Su figura continúa siendo hoy la respuesta por antonomasia del deseo hacia lo que el cuerpo quiere, y su muerte sólo sirvió para perpetuarlo.

El escritor Ricardo Garibay lo dijo atinadamente: “Con la Monroe se nos murió un afán que ella satisfacía puntual desde los calendarios. Era una túrgida sedienta y ahíta realidad vivida dentro de cada uno de nosotros. No acabaremos de llorarla”.

Y así ha sido. La música como la poesía no se cansa de recordarla y de hacerla referencia, proyección o tragedia. En el primer caso va de The Distillers con “Gypsy Rose Lee”, Jay-Z y su “Hollywood” o Billy Joel en “We Didn’t Start the Fire” hasta The Kinks en “Celuloid Heroes”, las Spice Girls con “The Lady is a Vamp” o Lady Gaga con “Dance in the Dark”; en el segundo término con Tori Amos y su “Father Lucifer”, Bryan Ferry en “Goddess of Love”, Madonna en “Vogue” o los Stereophonics con “She Takes Her Clothes Off”.

La parte trágica del mito ha sido asumida por gente como The Misfits con el tema “Who Killed Marilyn?” (incluso tomaron su nombre de una película que ella protagonizó), Michael Jackson en “Tabloid Junkie”, Elton John con “Candle in the Wind” o el grupo Suede en la pieza “ Heroine”.

…se sostuvo a sí misma
se agarró con fuerza durante el vendaval
se quemó en las crepitantes llamas

(“Life”, M.M.)

Asimismo hay tres óperas que versan sobre ella: dos con su nombre, Marilyn (de Lorenzo Ferrero, una, y de Ezra Laderman, la segunda), y una tercera y quizá la más sobresaliente por su gran manejo temático: Anyone Can See I Love You, con textos de la poeta M. Bowering y orquestación del compositor y músico inglés Gavin Bryars.

Entrados ya en la poesía, ha habido muchos bardos que le han dedicado poemas o libros enteros a su trágica vida: Judy Grahan, Delmore Schwartz, Ernesto Cardenal, Steven Berkoff o Norman Rosten, por mencionar algunos.

Del último señalado es el poema “Who Killed Norma Jean?” (verdadero nombre de la actriz), que a su vez musicalizó Pete Seeger y que Bob Dylan dio a conocer mundialmente: “¿Quién la vio morir? / ‘Yo’, respondió la noche. / ‘Yo y la luz de un dormitorio. Nosotras la vimos morir’/ ¿Quién recogerá su sangre? / ‘Yo’, respondió el fan. / ‘Con mi pequeño caldero, Yo recogeré su sangre’.”

De sangre y carne estaba hecha la naturaleza de Marilyn. Y ella lo sabía: «El sexo forma parte de la naturaleza y yo me llevo de maravilla con la naturaleza», dijo.

El sexo era público y la sangre privada. Y ésta quedaba impresa en (lo que ahora se ha descubierto) gran cantidad de poemas también escritos por ella y hoy publicados con el título en español de Fragmentos (en la editorial Seix Barral).

Los editores del libro –Stanley Buchtahl y Bernard Comment– han dicho lo siguiente: «Algunos de estos textos darán lugar a interpretaciones y comentarios. Pero no hay en ellos nada sucio, ni de baja estofa, nada de chismes. Intimidad sin exhibicionismo, medición sísmica del alma».

Marilyn era eso, un mito con alma que escribía sobre sus emociones obsesivamente –depresiones, tristeza o soledad– en todo papel que tuviera a la mano mientras trabajaba o no.

Pero ¿cómo podía sentirse sola la mujer más adorada del mundo?, se pregunta uno. Sin embargo, ella vivía ese sentimiento como una desgracia inexorable: «¡¡¡Sola!!! / Estoy sola-siempre estoy / sola / sea como sea».

Físicamente, este símbolo sexual era (es) un espectáculo revolucionario en varios sentidos. Por un lado, suntuosa demostración del sex appeal (el guiño de los ojos, la mirada directa, la expresión divina, la voz ardorosa, la turgencia y generosidad de los senos, el movimiento invitante de los labios, los gestos de sus caderas lujuriosas, su vestimenta adherida al cuerpo, el diseño de su boca, el lenguaje de su piel, el imaginado aspecto del sueño libertino…) Y, por otra parte, el apremio de los brazos implorantes, el eterno gesto de avidez, desesperanza e inocencia.

A Sorry Song

I’ve got a tear hanging over
my beer that I can’t let go.
It’s too bad
I feel sad
when I got all my life behind me.
If I had a little relief
from this grief
then I could find a drowning
straw to hold on to.
It’s great to be alive.
They say I’m lucky to be alive it’s hard to figure out –
when everything I feel – hurts!

(M.M.)

Tras leer sus escritos surge la razón de Norman Mailer, cuando dijo que Marilyn era en realidad una poeta tratando de recitar acerca de sí misma a mitad de la calle, mientras la multitud lo único que quiere era arrancarle la ropa.

VIDEO: Marilyn Monroe My Heart Belong to Daddy, YouTube (chong loman)