75 AÑOS
EN LA HISTORIA DEL ROCK
(X-I)
Por SERGIO MONSALVO C.

Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

75 AÑOS
EN LA HISTORIA DEL ROCK
(X-I)
Por SERGIO MONSALVO C.

Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

Por SERGIO MONSALVO C.

SECRETOS DEL CAMINO (IX)
“Ambos músicos son ingleses, ambos tenían edades semejantes a la mía cuando escuchaban los temas de mi papá en la radio, también cuando lo fueron a ver a los conciertos –explicó Michael sobre los rockeros–. Él les reveló las relaciones precisas entre la expresión musical negra y el universo urbano británico.
“Es decir, que mi papá era parte de aquella vida familiar, ‘la de la clase trabajadora’. En un artículo leí que Inglaterra tras la Segunda Guerra Mundial era casi toda pura clase trabajadora, y por igual el resto de Europa. Creo que por eso mi papá fue bien recibido en los países que visitó del continente.
Él fue pionero en introducir el blues, las folksongs y los spirituals en Europa. Y con ello también les abrió las puertas a otros músicos desde entonces, de Muddy Waters a Bob Dylan, por ejemplo. Estableció el puente entre el skiffle y aquellos estilos estadounidenses. Él comenzó una historia del blues británico que aún continúa desarrollándose”, argumentó.
VIDEO: Big Bill Broonzy – In the Evening (When the Sun Goes Down), YouTube (DAVO1984FI)

Por SERGIO MONSALVO C.

EVIDENCE/IV
(FOTOS: S. M. C.)
El conglomerado cultural Soundwalk Collective, dirigido por el músico y artista sonoro francés Stephan Crasneanscki, fue copartícipe de la instalación. El colectivo, que en el pasado colaboró con el cineasta Jean-Luc Godard o la fotógrafa Nan Goldin, ya había firmado con Patti Smith para la realización de tres álbumes experimentales entre 2019 y 2021, los cuales se inspiraron en los mismos poetas que luego protagonizarían la exposición. La idea era sencilla y poderosa: cada paisaje contiene una memoria y, con cierta agudeza y sentido poético, hay la posibilidad de hacerla emerger.
Crasneanscki se desplazó a la Sierra Tarahumara, al norte de México, donde Artaud logró superar su adicción a las drogas duras debido a una experiencia iniciática con el peyote.
Luego, el músico se trasladó a las montañas de Abisinia en Etiopía: ahí Rimbaud había cruzado el desierto montando a caballo durante tres semanas para a la postre trabajar como comerciante cafetalero, una vez dejada atrás la poesía poco tiempo después de la publicación de Una temporada en el infierno.
Por último, Crasneanscki trepó hasta las cumbres del Himalaya, en la India, donde Daumal se empapó con la mística hindú y con una ascesis (de prácticas y hábitos) que no abandonó hasta que llegó su muerte.
De cada uno de esos lugares, Crasneanscki se llevó objetos, grabaciones y documentos. También pedruscos, hojarasca y sacos de arena, materiales con los que armaría la exposición.
VIDEO: Patti Smith – Rock’n Roll Star – 1979 – Capitol Theater, Passaic, YouTube (HistorieDu EockEn Videos)

Por SERGIO MONSALVO C.

PURO CALOR ENLATADO
Durante 60 largos y fructíferos años han sido apóstoles, evangelistas y adalides del blues rock en su corriente boogie. Su nombre es leyenda y ejemplo de cómo se debe amar a una música. Son Canned Heat, una formación fundada en 1965 que ha producido más de cuarenta álbumes (entre los de estudio y en vivo) y mil y una aventuras con cada uno de ellos.
“Canned heat” era el nombre de una bebida de maíz que tomaban los blueseros del Misisipí, aquellos grandes creadores de la guitarra en las décadas de 1910 y 1920. Cincuenta años después muchos jóvenes aficionados blancos al blues empezaron a coleccionar las obras de aquellos maestros.
Entre ellos estaba Robert Hite Junior, mejor conocido bajo el nombre de Bob “The Bear” Hite debido a su parecido físico y vocal con un grizzly. Éste ganaba unos cuantos dólares como empleado en una tienda de discos, lo cual le permitió conocer a otro fanático del blues, un muchacho apasionado, tímido y barroso de lentes que tocaba la guitarra: Alan Wilson, llamado “Blind Owl”, el Búho Ciego, debido a su mirada escondida detrás de gruesos cristales.
Wilson utilizaba en la guitarra la técnica del open tuning de los maestros originales Robert Johnson, Mississippi Fred McDowell y Son House, seis cuerdas que abiertas formaban un acorde de sol, el famoso estilo “slide” rural cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos y que se tocaba con la ayuda de un cuello de botella de alcohol, ese bottleneck ensartado sobre el meñique para ejecutar glissandos.
Entonces el Oso y el Búho fundaron Canned Heat, “Calor Enlatado”, a principios de 1965. Al comienzo fue un trío acústico, una jugband, con el baterista Frank Cook, Al Wilson en la guitarra y la armónica y Hite en los rugidos. Un año más tarde completaron al grupo el bajista Larry “The Mole” Taylor y el guitarrista Henri Vestine.
El primer disco oficial del grupo (Canned Heat) ya contiene su primer éxito, esa versión de “Rollin’ and Tumblin’” en la que la slide del Búho ya hace maravillas. En 1967, Canned Heat formó parte del cartel en el célebre festival de Monterey, el primer gran festival de rock de la historia. Al igual que a Jimi Hendrix y a Janis Joplin, el gran público descubrió a Canned Heat en esta ocasión.
Casi todos los grandes nombres que tocaron en ese acontecimiento encontraron la muerte en circunstancias sospechosas durante los tres años siguientes. Hendrix, Joplin, Otis Redding, Alan Wilson, Mama Cass de Mamas & Papas y Brian Jones, quien ese fin de semana se conformó con presentar los grupos al público. Por no olvidar a Jim Morrison, presente entre los vestidores y que no cantó. Todos gigantes, todos muertos.
El mexicano Adolfo “Fito” de la Parra, el baterista definitivo del grupo, acababa de reemplazar a Frank Cook y le quedaban poco más de dos años de vida a Alan Wilson cuando en 1968 salió Boogie with Canned Heat, su primer gran logro artístico.

Su identidad “boogie” se reveló claramente. En “On the Road Again” y uno de los raros solos sublimes de la armónica en la historia del rock, el Búho produjo una joya. Era boogie, sí, pero un boogie delicado y refinado.
La gran revelación fue sobre todo el florecimiento de la personalidad de Alan Wilson en la armónica, que canta y compone los dos mejores títulos del grupo: después de “On the Road Again”, himno al cliché beatnik del camino, vino su “Going up the Country”, un himno ecologista y la segunda pieza en la que su voz fantasmal ilumina con su gracia toda la imagen de Canned Heat.
Vuelve a aparecer tal voz, ya consagrada, en el soundtrack de la película Woodstock (festival en el que también participaron). Una voz de castrato, frágil, aguda, irreal. Todo lo contrario de la de Bob Hite, el cantante titular, vividor, burlón, sólido y lleno de soul. Living the Blues salió en 1968 y es el mejor álbum, sin duda, de Canned Heat.
Unas semanas después de la salida del disco Future Blues de 1970, Wilson fue encontrado muerto en su bolsa de dormir, acampando solo en medio de la naturaleza en pleno verano. Sucumbió a una dosis demasiado fuerte de somniferos. ¿Un suicidio? ¿Un accidente? Bob Hite, a su vez, fue derribado 11 años después por un ataque cardiaco en pleno concierto en Venice, California, el 5 de abril de 1981. Sus 150 kilos ya no aguantaban la vida de las giras.
Sin embargo, Canned Heat se negó a morir. Henry Vestine, Larry Taylor y “Fito” de la Parra se apuraron a reformar al grupo, asegurando la supervivencia de un nombre legendario. Vestine abandonó (ya enfermo) al grupo definitivamente en los noventa. Taylor y Fito contrataron a un tal James T como cantante y para la guitarra de acompañamiento, mientras que Junior Watson se hizo cargo de la guitarra solista. Y así, siguió una danza imparable de cambios en la agrupación, entre disco y disco, al igual que en las giras.
De la formación clásica han fallecido, pues, 4 de sus miembros originales (Alan Wilson, en 1970; Bob Hite, 1981; Henry Vestine, 1997 y Larry Taylor, 2019), sólo queda de pie Adolfo “Fito” de la Parra quien, a sus casi 80 años, convocó a nuevos miembros para armar el álbum Finyl Vinyl, un canto a las raíces, a su evolución y a su memoria.
A ellos se unieron los invitados como Dave Alvin, en el canto y la guitarra, además de colaborar con una composición original en honor a Alan Wilson, “Blind Owl”; al igual que Joe Bonamassa, que toca la guitarra principal en “Sad Song”. El resultado es un disco de alta calidad, sin un solo título flojo. Escuchar a Canned Heat siempre será un placer ilimitado y verificable.
Con Finyl Vinyl (2024) retornan con un álbum sorpresivo y sorprendente, luego de 20 años de no haber hecho ninguno de estudio. Regresan quizá para decir adiós (“One Last Boogie”) y hacerlo por todo lo alto, con un disco sólido, rico e impecable, donde rinden culto a su sempiterno ritmo (de legado histórico), homenajean a sus muertos y se ponen on the road again rumbo al ocaso, probablemente por última vez.
VIDEO: Canned Heat – On The Road Again (HQ), YouTube (MrPhil198622)


Por SERGIO MONSALVO C.

(TEXTOS)*

X
El selfie tiene una sola vocación
la propia imagen
crear solipsismos
para que construyan ambigüedades
equilibradas/desequilibradas
y ocupen un espacio inopinado
(como las manzanas de Cézanne, quizá)
Retratarse para ofrecer
un sucedáneo delirante
(un falso documental)
quizá peculiar
probablemente nebuloso
que recoja símbolos y tirrias
Será un expediente efímero
un caso consumado
y consumido
un documento íntimo
lanzado al eterno azar
*Las imágenes que acompañan los textos son parte del libro de fotografías All By Myselfie, de Sergio Monsalvo C., publicado por la Editorial Doble A y, de manera completa y seriada, en el blog Con los audífonos puestos.
All By MySelfie
(Poemario)
Sergio Monsalvo C.
Editorial Doble A
Colección “Textos”
The Netherlands, 2023

Por SERGIO MONSALVO C.
(POEMARIO)

in a silent way
supimos que vivía
porque excluyó los cánones
y arrancó con los dedos sus murmullos
quiso ser un pájaro/
batir las alas eléctricas/
bañarse en luz violeta/
en un cuento sin palabras
fue el suspenso y el climax
el ser y la nada
tañó campanas
en quedas notas
de alebrije aventurero
jugó a dejar abiertas sus cisternas/
con las posibilidades del silencio/
con la relatividad del tiempo/
con necesidad eterna
por descubrirlo todo
soñó tocando el sueño inusitado
*Texto incluido en el libro Miles Ahead, publicado por la Editorial Doble A.

Miles Ahead
Sergio Monsalvo C.
Editorial Doble A,
Colección “Poesía”
The Netherlands, 2005
Contenido
Black Satin
Miles
Man with a Horn
In a Silent Way
Selim Sivad
Miles/Panthalassa

Por SERGIO MONSALVO C.

ROBIN KENYATTA
LA PRACTICA DEL FREE JAZZ
Prince Roland Haynes nació en Charleston, Carolina del Sur (Estados Unidos) en 1941. Luego su familia se mudó a Harlem en Nueva York. Siendo adolescente se enamoró del jazz y cambió su nombre por el de Robin Kenyatta, por admiración hacia el líder político africano Jomo Kenyatta. Enrolado dentro de la música como saxofonista y flautista, tocó en varios discos de algunos pioneros del free jazz, de los cuales el más conocido y vendido es el que hizo con Roswell Rudd, Everywhere (Impulse).
Se vio inmerso en el movimiento del free jazz a través de Will Dixon, organizador del legendario festival que luego se conocería como la October Revolution de fines de los años sesenta. Kenyatta participó en él con su grupo Pucho and the Latin Soul Brothers. Ahí conoció a John Coltrane y se hicieron amigos. Tocó algunas veces con él, pero no se sintió capaz de pertenecer a su agrupación, aunque sí le abrió un nuevo mundo. Descubrió con él la forma de expresarse de otro modo, canalizar las ideas vanguardistas y la oportunidad de llevarlas a la práctica.
Grabó un disco como sideman de la pianista Valerie Capers y tiempo después con Barry Miles. Ninguno resultó exitoso y denotaba aún cierta confusión en lo que quería con su música. Con Sonny Stitt realizó un L.P. para Atlantic Records, con el nombre de Sonny Stitt Presents Robin Kenyatta. Posteriormente apareció su primer producto como solista, Until, hecho en Vortex, una división de la misma compañía. Sin embargo, eso fue todo por un buen rato. Durante años no pudo volver a grabar debido a políticas de la disquera y decidió irse a París, donde se quedó un par de años, hasta 1971. Volvió a los Estados Unidos y en Nueva York trabajó en una serie de discos exitosos dentro de la fusión. Su primer hit en este sentido fue una versión de «Last Tango in Paris», del cual se vendió un millón de ejemplares en 1973.
A pesar de ello no quería atarse a este género y en Atlantic expuso sus ideas. Lo dejaron hablar mientras veían insistentemente su aspecto: pelo pintado de rubio, túnica y cantidades industriales de anillos y colgajos. Grabó todavía algún material, pero en realidad lo habían puesto en la congeladora. Su enfoque musical no había cambiado en esencia. Partía de una pieza de jazz y la iba transformando a su manera. Modificaba los acordes para darles nueva vida y aplica un sonido completamente actual. Kenyatta fue un músico de jazz que buscaba alcanzar a los públicos grandes, creía en esa necesidad y así presentaba su música.

Su contrato con Atlantic se canceló de repente debido a un gran escándalo de drogas con su productor, Joel Dorn. Al mismo tiempo que éste fueron recortados los artistas que trabajaban con él: Yusef Lateef, Eddie Harris y Kenyatta. Entonces viajó de nueva cuenta a París y tocó en los clubes para sobrevivir. En 1984 se cambió a Lausana, Suiza. Ahí también cambió el sax alto por el tenor y trabaja en el circuito formado por Suiza, Italia y Alemania. Las cosas le fueron bien. Fundó su propia compañía, Jazz Dance Records Lausanne. Tuvo varios canales privados de distribución en la Comunidad Económica Europea y a través de todo ello buscó proyectarse a sí mismo y a otros músicos.
Su disco llamado Blues For Mama Dall/Live at Cully (Jazz Dance Records Lausanne, 1989), admite pocas comparaciones, cuando mucho con Archie Shepp, aunque no alcanza el nivel de éste en su mejor momento, pero sí es más interesante que el Shepp de aquel entonces. Kenyatta fue un músico cautivador que murió el 26 de octubre del 2004.
VIDEO: Robin Kenyatta – Jazz Dance, YouTube (GT40GRAPHITE ROD)


EL ROCK COMO EXTENSIÓN DEL MUNDO
(VÍA SATÉLITE)
(LIBROS CANÓNICOS 56)
Por SERGIO MONSALVO C.

Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

Por SERGIO MONSALVO C.

Expositor 27
