TIEMPO DEL RÁPSODA: ALL BY MySELFIE (IV)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

(TEXTOS)*

 

 

 

IV

 

Así fue la cosa:

ella dijo se acabó

y esta instantánea es entonces como

la caída de aquella ciudad, según tú

Sí, es algo parecido a cuando las hordas

lo incendiaron todo

incluida la biblioteca

 

Así tuvo que haber sido

esa urbe en su última noche

me imagino el resplandor del fuego

en las piedras esparcidas por ahí

el fuego de aquellos

que se amontonaban en las calles

y creaban enormes bandas desatadas

 

Reunidas en las esquinas

de las ruinas

en las plazas /

vociferando

sí, ese resplandor deformado

lo tiene tu cara ahora

cuando te paras de frente y me miras

 

 

 

 

 

*Las imágenes que acompañan los textos son parte del libro de fotografías All By Myselfie, de Sergio Monsalvo C., publicado por la Editorial Doble A y, de manera completa y seriada, en el blog Con los audífonos puestos.

 

All By MySelfie

(Poemario)

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Textos”

The Netherlands, 2023

 

 

LA AGENDA DE DIÓGENES: LA AVENTURA EN CONTRATIEMPO (DANIEL GUTMAN)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

La aventura es la esencia de la narración; desde los primeros testimonios escritos del hombre hasta nuestros días ha sido una compañera fiel y constante del relato. Una novela de aventuras no es solamente la referencia a multitud de peripecias: es una obra cuyo fin primordial y tal vez único sea contarlas. La aventura por lo tanto es la irrupción del azar y del destino en la vida cotidiana.

 

En la novela Contra tiempo, de Daniel Gutman, la aventura no sólo cuenta con tales irrupciones en su desarrollo, el Tiempo es otro elemento que se viene a sumar en su desarrollo y concreción.  El manejo que de él hace este autor lo consolida como un escritor ubicado totalmente en su momento histórico, donde el tiempo como elemento narrativo ha trascendido lo meramente especulativo y fantasioso para instalarse en una conciencia científica del mismo. En el cine Spielberg y Coppola han hecho gala de tal conciencia.

 

La aventura del manejo del tiempo con humor, con lenguaje, ambientación y la sátira a cada paso es la cualidad de esta divertida novela. La cercanía del quincuacentenario del descubrimiento de América es el trasfondo de Contra tiempo.

 

En ella se relata un viaje trasatlántico inconcluso que tenía como fin supuestamente la ruptura con la corona de Castilla y el inicio de un nuevo imperio. El poco conocimiento sobre tal viaje sirve a un antropólogo comprometido con una tribu indígena para conseguir su renacimiento, que las autoridades respectivas hagan algo a favor de los sobrevivientes y que el mundo se entere de su filosofía.

 

La historia, el testimonio, el regodeo en la ignorancia de los políticos, militares y diplomáticos, el papel de los medios de comunicación son ingredientes de este banquete narrativo y una reafirmación de lo que escribió el poeta: «Sabia virtud de conocer el tiempo/a tiempo amar y desatarle a tiempo/como dice el refrán: dar tiempo al tiempo» y sobre todo, diríamos nosotros, saber hacerlo a contratiempo.

 

 

ARTE-FACTO: FREE JAZZ (UNA INTERPRETACIÓN/IV)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

EL PODER NEGRO

 

 El libro Free Jazz Black Power no es únicamente la historia del free jazz; de los corazones destrozados, del habla de los fantasmas. Se trata de aprehender toda la historia del jazz y más allá de ésta: la música negra, la historia trágica del pueblo negro, la mutilación sociopolítica de los individuos.

 

Entre otras nociones esenciales se comprenden los mecanismos que empujaron a los negros estadounidenses a adoptar y adaptar ritos y religiones ajenas a manera de cimientos en épocas diferentes: el cristianismo, el islam e incluso la dictadura del proletariado.

 

 

La documentación es abundante. Las citas cuentan con todas sus referencias. Las figuras indispensables se encuentran ahí: W.E.B. Dubois (“Un solo grito: ¡Libertad!”), Ornette Coleman (“No hay una sola forma válida de tocar el jazz”), Malcolm X (“El Tío Tom del siglo XX es el negro profesionista”), Archie Shepp (“Nuestra venganza será negra, así como el sufrimiento es negro”), James Brown (“Soy negro y estoy orgulloso de ello”), Rap Brown (“El estudiante negro sí es revolucionario. Puede ayudar al resto de los negros a deshacerse de la información falsa de la que se les ha atascado durante toda su vida”), y así con Edward Franklin Frazier, LeRoi Jones, Richard Wright, Langston Hughes, etcétera.

 

VIDEO: Ornette Coleman – Free, YouTube (jazzhole13)

 

 

 

 

BABEL XXI-781

Por SERGIO MONSALVO C.

 

75 AÑOS

EN LA HISTORIA DEL ROCK

(IV)

 

 

 

 

 

 

Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

 

https://www.babelxxi.com/781-75-anos-en-la-historia-del-rock-iv/

 

 

 

 

LIBROS: ÉRASE UNA VEZ EN EL D.F.

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

(CRÓNICA)

 

“ENCUENTRO FUGAZ”

 

Se encontraron frente a frente, pero no echaron mano a sus fierros como queriendo pelear. No. Ambas se pararon en los extremos de la puerta del carro del metro que no tardaría en abrirse.

 

Primero vieron sus imágenes respectivas en el vidrio de la puerta. El espejo negro. Una acomodó la postura y el collar que se había ido de lado. Intentó una sonrisa ante sí de complacencia pero se contuvo. A cambio dio dos mascadas a su chicle para disimular la mueca.

 

La otra no hizo un solo movimiento. Quedó estática ante lo retratado por el cristal, quizá ni veía la figura, sólo el rápido paso de las paredes de aquel túnel.

 

Las dos voltearon al unísono y unos breves instantes les sirvieron a ambas para recortar el cuerpo entero que las confrontaba y para tratar de hacerse una idea, totalmente inútil, del mundo habitado por aquel ser.

 

Una: joven, con una apretada minifalda roja de piel, medias o pantimedias negras, botas Doc Martens  igualmente negras, blusa del mismo color de la que cuelgan infinidad de collares con distintos motivos y de materiales diversos; a ello lo acompaña un chaleco negro con hebilla en la espalda y grecas en el frente, de tonos rojizos.

 

Pelo castaño con elaborado crepé y un moño sujeto a ése. De las orejas le cuelgan un par de aretes largos, labrados por los artezánganos de algún mercadillo. Maquillaje recargado en párpados y pestañas dentro de la corriente gótica, con tenues sombras negras bajo los pómulos. La boca es definitivamente roja. Las muñecas lucen una calidoscópica colección de pulseras de fantasía de chispeantes colores.

 

La otra es muy joven también. Se encuentra bajo una blusa blanca abotonada hasta el cuello, un pequeño crucifijo cuelga del mismo. Un suéter azul marino abierto. Falda de azul marino más intenso y larga, larga. Unos zapatos toscos y negros acompañan el atuendo monjil.

 

No hay atisbo de maquillaje ni aretes. El pelo muy corto y peinado hacia atrás, quizá con algunas gotas de naranja. Una bolsa de plástico con dos asas, como de mandado, cuelga de una de sus manos. La mirada es velada, curiosa y huidiza. Las puertas abiertas repentinamente interrumpen la mutua contemplación. Salen del convoy y parten hacia rumbos diferentes.

 

 

 

 

*El presentado aquí es uno de los dos textos de Sergio Monsalvo C. que se incluyeron en el libro antológico Érase una vez en el D.F. bajo el título de Instantáneas del Metro (el otro es “Una bolsa de París”)

 

 

Instantáneas del Metro

“Un encuentro fugaz”

Sergio Monsalvo C.

ÉRASE UNA VEZ EN EL D. F.

Crónicas, testimonios, entrevistas

y relatos urbanos de fin de milenio

Carlos Martínez Rentería (compilador)

Tu ciudad/arte literario

Publicación del Comité Editorial

del Gobierno del D.F.

México, 1999

 

 

LOS OLVIDADOS: BIG BILL BROONZY (II)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

Tuvo que llegar el Verano del Amor, 1967, para que el postrer meester de la primaria pidiera una más interesada explicación sobre la ascendencia paterna de aquel niño.

 

“La inocencia” —pensó el joven académico forjado en las filas de la beatlemanía y en la naciente psicodelia, en los jardines del Vondelpark, en la cargada contra las puertas de la percepción— “es un estado al que sólo acceden los visionarios místicos, y este jovencito puberto no tiene cara de ser uno de ellos, y menos el color. No hay místicos negros, aunque sí grandes músicos. Ergo: aquí hay un misterio encerrado”, se dijo el profesor, pero no quiso desmenuzarlo en clase. “Búscame a la salida”, le indicó.

 

VIDEO: Big Bill Broonzy – See See Rider, YouTube (Traveler Into The…)

 

 

BABEL XXI – SINOPSIS (156)*

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

(776 – 780)

 

 

BXXI-776 LA MONTAÑA MÁGICA

¿Qué era la enfermedad sino un desorden de la naturaleza? Y también era naturaleza aquella montaña, cuya presencia altiva y vertical significaba una cura y un combate contra aquel mal (todos los males) de la época (como hoy los hay) y se erigía también como símbolo del tiempo y de su continuidad en la vida. “Y tras todo ello ¿a qué conclusión llego?”, se cuestionó el rockero. Entonces echó mano de su catálogo genérico y en todas sus canciones hubo (hay) algo: una imagen, una figura, un símbolo, una metáfora, una emoción o un sentimiento. El rockero le agradeció a Cézanne por esas imágenes fuertes y montañosas que hablan por sí solas. Y luego, a Thomas Mann, porque su novela pasó a formar parte de su vida, para eso, finalmente, son los buenos libros.

VIDEO: Led Zeppelin – Misty Mountain Hop, YouTube (Led Zeppelin)

 

 

BXXI-777 75 AÑOS DEL ROCK AND ROLL (III)

 

El ánimo de los intérpretes se reflejaba en el del público. Los saxofones tenores graznaban y chillaban, los pianos ejercían un papel percusivo y las guitarras eléctricas vibraban y punteaban. Las letras de las canciones eran sencillas y elementales, dirigiéndose a los corazones de los adolescentes mientras el estruendoso ritmo los hacía mover los pies.  Al aumentar la popularidad de la música, atrajo a hordas de imitadores y admiradores. En pocos años, el rhythm & blues (aquella herencia parkeriana) cambió el rumbo de la música popular en los Estados Unidos, aunque para entonces (al inicio de los años cincuenta) ya se le denominaba «rock and roll». Durante su auge, el poder de convocatoria del rhythm & blues abarcaba a todas las razas y situaciones económicas.

 

VIDEO: Roy Brown Rockin’ At Midnight, YouTube (Heath Wilson)

 

 

BXXI-778 ELVEZ (REMAKE)

 

A Elvez, su producto, Robert López lo autonombró “el Elvis mexicano”. Y con él dio rienda suelta a una imaginería sincrética que se ha plasmado en más de una decena de discos vibrantes y en cientos de sorprendentes conciertos por todo el mundo. A la plasticidad pictórica, que fue su embrión, el artista ha agregado ingredientes de diversa procedencia para sintetizar un personaje carismático, tan internacional como intercultural. Hace un show sobre Elvis Presley pero a su manera y respetando al objeto de su homenaje. Las letras de sus canciones están reelaboradas en un spanglish puntilloso, coloquial y lleno de alusiones a las vivencias de los mexicoamericanos en los Estados Unidos.

 

VIDEO: El Vez “Chuhuahua” Monterey 2008, YouTube (jessen88)

 

 

BXXI-779 HARD AGAIN (WATERS/WINTER)

 

Muddy Waters y Johnny Winter no dieron un tema por bueno si no transmitía un entusiasmo puro y vibrante. En los álbumes de sus buenas épocas cuesta encontrar un instante en el que Winter no sonara como un jovencito que acaba de descubrir que puede tocar y cantar. Una de las primeras cosas que sorprenden de Hard Again es la capacidad de Johnny para embarcarse en largos solos que nunca descendían de intensidad, al igual que los gritos de impulso hacia su admirado maestro. El álbum se erigió como si fuera una factoría de blues, como aquellas donde los grandes maestros de la pintura trabajaban al unísono con sus discípulos. Algo muy ilustrativo de los momentos mágicos y los encuentros entre gigantes.

 

VIDEO: Muddy Waters: The Blues Had A Baby (And They Named Rock and Roll), YouTube (mercydee)

 

 

BXXI-780 MIS ROCKEROS MUERTOS (2025)

 

En momentos semejantes, tras un fallecimiento, es mejor poner de manifiesto que, pese a su reputación de “gran ecualizadora”, según la cual todos somos iguales ante ella, la muerte es susceptible de muchísimas y muy diferentes interpretaciones: para algunos es la oportunidad de no olvidar la mortalidad; de evaluar el concepto de inmortalidad; de invocar la rueda del tiempo y de las reencarnaciones que ese músico o su estilo tendrán en el futuro. Para otros, será “la última frontera” de las acciones artísticas. Sin embargo, lo que realmente sorprende es el gran número de semejanzas en lo que hace al modo en que las personas quedan cuando mueren, según el relato de quienes los evoquen o recuerden.

 

VIDEO: Marianne Faithfull – As Tears Go By (1964) (Stereo/Lyrics), YouTube (Lillinks)

 

 

*BABEL XXI

Un programa de:

Sergio Monsalvo C.

Equipo de Producción: Pita Cortés,

Hugo Enrique Sánchez y

Roberto Hernández C.

Horario de trasmisión:

Todos los martes a las 19:05 hrs.

Por el 96.5 de FM

Online por Spotify

Radio Educación,

Ciudad de México

Página Online:

http://www.babelxxi.com/

 

 

75 AÑOS EN LA HISTORIA DEL ROCK (III)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

RHYTHM & BLUES

LA ENERGÍA PREMONITORIA

 

El swing hot, el jazz y el country blues se condensaron en forma del rhythm & blues al final de los años cuarenta del siglo XX, empujando a las pistas de baile a una población cansada de la guerra (la segunda mundial) y la inflación. Los pequeños y animados grupos que tocaban secuencias de blues con una energía y un entusiasmo sin precedentes eran acompañados por cantantes gritones de ambos sexos.

 

El ánimo de los intérpretes se reflejaba en el del público. Los saxofones tenores graznaban y chillaban, los pianos ejercían un papel percusivo y las guitarras eléctricas vibraban y punteaban. Las letras de las canciones eran sencillas y elementales, dirigiéndose a los corazones de los adolescentes mientras el estruendoso ritmo los hacía mover los pies.

 

Al aumentar la popularidad de la música, atrajo a hordas de imitadores y admiradores. En pocos años, el rhythm & blues (aquella herencia parkeriana) cambió el rumbo de la música popular en los Estados Unidos, aunque para entonces (al inicio de los años cincuenta) ya se le denominaba «rock and roll».

 

Durante su auge, el poder de convocatoria del rhythm & blues abarcaba a todas las razas y situaciones económicas, al contrario del country blues y del blues eléctrico urbano, de público en su mayoría negro. Era capaz de llenar los salones de baile con cientos de fans eufóricos.

 

La pieza «Choo Choo Ch’Boogie», monopolizó el primer lugar de las listas de éxitos por más de cuatro meses en 1946. Los autores eran dos compositores de country, Denver Darling y Vaughan Horton, pero hizo falta Louis Jordan, el abuelito del rhythm & blues y del rock and roll, para dar vida a la canción.

 

Ruth Brown, la «señorita ritmo», fue la cantante más importante de rhythm and blues durante la primera mitad de los años cincuenta y vendió millones de discos con jump blues como «Teardrops from My Eyes», «5-10-15 Hours» y «(Mama) He Treats Your Daughter Mean», entre otros grandes éxitos. Su carrera musical llegó a su fin a comienzos de los cincuenta.

 

Big Joe Turner, por el contrario, se mantuvo bajo la luz de los reflectores durante 50 años, anticipándose a todos los cambios en las modas musicales.  Fue una de las estrellas del revival del boogie a finales de los treinta, por ejemplo, así como un «ídolo adolescente» en 1954, a los 43 años, con «Shake, Rattle, and Roll». Durante dicha década, su colaboración con el innovador pianista Harry Van «Piano Man» Walls fue un factor importante en la consecución de muchos grandes éxitos.

 

Louis Prima convirtió un estilo vocal salvaje e incoherente en uno de los espectáculos más electrizantes, al combinar su interpretación vociferante del r&b con un ruidoso sax tenor y un intenso ritmo de fondo. Prima llegó a Nueva York con su trompeta y voces en 1935. La gran energía y el virtuosismo musical sirvieron de base al gran éxito y la popularidad continua de su grupo The Witnesses.

 

 

La pieza más importante de rhythm and blues de 1950 fue «Pink Champagne», un jump dirigido por el pianista Joe Liggins que debió su fuerza a la solidez de su grupo, con la destacada participación del saxofonista Little Willie Jackson. A Joe Liggins se atribuye la hazaña de prender la mecha del rhythm and blues en Los Ángeles a mediados de los años cuarenta (unos meses después que lo creara Charlie Parker en Nueva York).

 

Un aspecto importante el jump blues eran las piezas instrumentales, herencia de los comienzos del rhythm and blues, cuando el principal interés de los fans era bailar.  Uno de los más destacados representantes de esta ramificación del género fue Sam Price, autor de grabaciones como «Rib Joint», caracterizadas por su contagioso ritmo que en este caso contó con el apoyo de las superestrellas Mickey Baker en la guitarra y King Curtis en el sax. Además, el piano de Price se escucha en cientos de discos de jazz, blues y gospel, acompañando a intérpretes tan diversos como Cow Cow Davenport, Nappy Brown y Sister Rosetta Tharpe.

 

Mabel «Big Maybelle» Smith atacaba las letras de manera única con enorme fuerza, cruzando las fronteras del jazz, el blues y el rock. El tamaño de su voz la hacía idónea para el jump blues, género en el que gozó de cierto renombre, antes de perder fuerza su carrera debido a la diabetes y la adicción a la heroína.

 

Lloyd Price compite con Fats Domino por el título del máximo exponente del rhythm and blues originario de Nueva Orleáns. Su interpretación de «Lawdy Miss Clawdy» tuvo gran éxito en 1952, pero su carrera se interrumpió bruscamente al ser reclutado para el ejército. Al regresar de Corea, respondió a las nuevas exigencias del rock and roll con «Forgive Me, Clawdy» de 1956, canción que hierve y chisporrotea de principio a fin.

 

Pocos artistas de jump blues alargaron sus carreras por tanto tiempo como Willie «Piano Red» Perryman, pianista hermano del rey del boogie Rufus «Speckled Red» Perryman. Después de unas grabaciones iniciales en los años treinta, trabajó como tapicero y presentándose ocasionalmente en los clubes de Atlanta hasta ser redescubierto en 1950. Sus éxitos «Rockin’ with Red», «Red’s Boogie» y «Laying the Boogie» le permitieron concentrarse en el piano a partir de entonces.

 

Wynonie Harris hizo sonar el grito de guerra de la revolución del rock en 1948, con el éxito «Good Rockin’ Tonight», trascendencia que igualó en 1956 con la arrolladora pieza «Destination Love». Las hazañas de este artista, dentro y fuera del escenario, hicieron de él el «chico malo» del blues, y produjo una serie de maliciosas melodías de jump que mantuvieron encendidas las rockolas y en estado de apoplejía permanente a los guardianes de la moral pública, hasta que se distrajeron con Elvis Presley.

 

Por otra parte, Roy Brown, el apacible autor de «Good Rockin’ Tonight», fue un gran intérprete del jump blues por derecho propio, como lo demuestra «Rockin’ at Midnight», entre otras.

 

Al llegar el año de 1960, el jump blues había desaparecido prácticamente.  Algunos de los exponentes del demoledor arte del jump encontraron un lugar temporal en el rock and roll; la mayoría desapareció. Entre los temas profundos del soul y el rock de «mensaje», no había espacio para la alegre convocatoria a divertirse. La transformación del rhythm and blues en rock and roll vistió con ropa nueva al genio a la botella.

 

VIDEO: Roy Brown Rockin’ At Midnight, YouTube (Heath Wilson)