LIBROS: BLUE MONK Y OTRAS LÍRICAS SENCIJAZZ*

Por SERGIO MONSALVO C.

(POEMARIO)

bluemonk

naciste con dedos visionarios

          que lo invisible y extraño

                                                  /atan

volviste por más de veinte mil días

          hasta que el tiempo rondó

                                                  /tu medianoche

nos contaste el momento del regreso

          sus maravillas instantáneas

                    /y juraste sobre la vida

de una música continua

          hiciste el saber puro

 con tu improvisar-peregrinaje/

          di dónde está el pasado

o a quién le clavó la garra el diablo

          muestra tus sonidos y sus cuerpos/

tan lejos de nosotros que los anhelamos

          por ser nuestros

inteligencia y atmósfera/

          te debemos el acercamiento

          su fuerza y sus sentidos

aleación del todo/

          los cielos infieren en el hombre

          al imprimirse sobre el aire

y un alma se vierte en otra/

          pidiendo auxilio al cuerpo

                    son necesarios tus dedos monk

                              para ordenar este concierto

*Texto extraído del libro Blue Monk, publicado por la Editorial Doble A.

Blue Monk

y otras líricas sencijazz

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Palabra de Jazz”

México, 1994 (primera edición), 1997 (segunda)

CONTENIDO

It’s Always You

Blues

Tuxedo’s

Balada

Ornette sabe

Impresiones

Invitación al viaje

Brass band

Para salvar ahogados

Con Lionel de fondo

Hawk

Shirley

Tan cerca, tan lejos

Ojalá hubieras estado ahí, conmigo

Jazzmatazz

Un violín para el deshielo

Ángel desolado

Riley b.

A saxofón abierto

Bobby’s beat

Mingus ordena

Bluemonk

Montreux

Historias de Nueva York

Plegaria al sax

p.h.

Blackbird

Atypical

Rave

Sun o ra

A orillas de los clochards

Batacas y vocablos

4 del sax

*Todos los textos del libro Blue Monk, de la Editorial Doble A, han sido publicados de manera seriada en el blog Con los audífonos puestos, bajo tal rubro.

ARTE-FACTO: FREE JAZZ (UNA INTERPRETACIÓN/VIII)

Por SERGIO MONSALVO C.

Lo único seguro es que la mayoría de los músicos revolucionarios genuinos, esos que encontraron el sentido de sus vidas en la sublevación, nunca terminaron como aquellos a quienes combatieron. A veces también murieron jóvenes (la revolución siempre devora a sus hijos), pero la mayoría de las veces acabaron como locos iluminados, con su propia existencia mal asegurada y una afición especial por lo marginal.

JOHN COLTRANE

La conducta revolucionaria es a menudo la más constructiva de todas las conductas sociales, porque constituye una afirmación del derecho del individuo a existir como tal en una estructura colectiva.

El artista revolucionario presenta una visión de algo que puede ser mejor de lo que es, sobre la base del respeto a la libertad.

John Coltrane fue el primero que mostró esta capacidad en el jazz: tocar de manera multifónica, simultánea, varias notas o varios sonidos; la práctica de combinaciones rítmicas asimétricas, independientes de la pulsación básica, así como la elaboración de un sistema increíblemente sofisticado de acordes de sustitución.

Coltrane amplió de forma prodigiosa la extensión de su instrumento, el sax soprano; de las diferentes texturas que era capaz de extraer de él y de la cualidad humana de su sonido. Sobrepuso una serie de complicados acordes de paso y proyecciones armónicas sobre estructuras armónicas ya complejas.

Estaba dispuesto a tocar todas las notas posibles, a recorrer sonido a sonido, hasta sus últimas consecuencias, cada acorde con el que se enfrentaba, a buscar escalas, notas y sonidos imposibles en el sax, que parecía a punto de estallar de tanta tensión. El estilo modal de interpretación.

VIDEO: John Coltrane – A Love Supreme, Pt. IV – Psalm…), YouTube (JohnColtraneVEVO)

LIBROS: ASAMBLEA DE POETAS JÓVENES DE MÉXICO

Por SERGIO MONSALVO C.

(ANTOLOGÍA)*

“México ha sido siempre tierra de poetas, pero la situación actual no tiene paralelo histórico. Hay unos 600 poetas jóvenes que han empezado a publicar después de nuestras antologías. Poesía en movimiento(1966), Poesía joven de México(1967) y Ómnibus de poesía mexicana(1971). Esta Asamblea de poetas jóvenes de Méxicoreúne a 164 nacidos entre 1950 y 1962.

“El concepto de asamblea, el método para reunirla y presentarla, han sido creados para un caso sin precedentes: una explosión de la población poética que, como fenómeno de conjunto, rebasa los marcos ordinarios de la crítica y resulta difícil de apreciar.

“Desde mediados del siglo XIX, hay un crecimiento sostenido de la poesía mexicana, una tradición creadora, una autonomía y originalidad que México no ha logrado en muchos campos (artísticos, intelectuales, científicos, económicos, deportivos). No hay razón alguna para suponer que esta tradición vaya a interrumpirse. La abundancia, la juventud, cierta falta de oficio, algunos cambios de gusto, la dispersión de grupos y publicaciones, hacen confuso el panorama. Pero de la abundancia quedarán las excepciones, el tiempo corre, el oficio se adquiere: la confusión oculta una explosión de salud”.

*Contraportada del libro Asamblea de Poetas Jóvenes de México. Publicación en la que incluyeron dos textos míos en la página 107.

“ALGUNA VEZ”

Alguna vez realizaré

ese sueño conmovedor

de amarte

diciendo todo

sin decir nada

delatándome

besando tue labios

modulando bajo el cielo

el gran himno del amor

al lento compás de las caricias

ascendiendo cálidamente

desde mi prisión terrena

hacia la belleza de tu noche

“CONFESIÓN EXTEMPORÁNEA”

Anoche

quise burlarme de mí

y me salió una risa débil, enferma

De pronto

me vi invadido de una esperanza absurda

Indudablemente

te has convertido

en mi nostalgia favorita

Asamblea

De Poetas Jóvenes

De México

Presentación de Gabriel Zaid

Siglo XXI Editores

México, D.F., 1980

pp. 290

BABEL XXI-798

“PERSONAL JESUS”

(EN VARIEDAD DE TALLAS)

Por SERGIO MONSALVO C.

Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

LOS RECOMENDABLES: WATI (AMADOU AND MIRIAM)

Por SERGIO MONSALVO C.

El matrimonio de músicos invidentes formado por Amadou y Mariam sólo toca en los estadios más grandes allá en su país, Mali. Pertenecen a los pocos intérpretes del África Occidental que han rebasado las producciones en cassette para convertirse en estrellas, aunque sea a nivel continental.

Su accesible mezcla de acordes regionales con el funk, soul, blues y jazz, tiene todo el potencial para el hit, por lo que una compañía como Universal se fijó en ellos.

Es este disco el guitarrista y la cantante elaboran el trabajo sobre sus obras anteriores y el producto resultante es a todas luces agradable. Amadou amplía su arsenal de sonidos para incluir el country, mientras Mariam aporta su expresiva voz, aguda y nasal, a los doce temas del disco.

VIDEO: Amadou & Miriam – Lahilala, YouTube (Raymond Beck)

MY BACK PAGES: 75 AÑOS EN LA HISTORIA DEL ROCK (VII-II)

Por SERGIO MONSALVO C.

70’s

SEGUNDA PARTE

La aventura allende el Atlántico de los proto punks como New York Dolls, primero, y de los Ramones, después, sembraron el germen de lo que en muy poco tiempo explotaría por las tierras de Albión: el punk británico, que encontraría en dicha geografía el mejor caldo cultivo dado el contexto social, político y económico que se vivía por entonces en tal lugar.

La victoria electoral de Margaret Thatcher al final de la década fue la culminación de una estrategia de marketing político de un conjunto de publicistas muy bien financiados por el partido de tal señora, que lograron desplazar el sentido común de la mayoría social hacia la defensa del neoliberalismo, con el resultado de una clausura ideológica completa.

La campaña orquestada por el Partido Conservador se impuso como objetivo destruir la cultura obrera que desde el fin de la Segunda Guerra Mundial había apoyado el Estado, con la solidaridad necesaria en los años de racionamiento. Los sindicatos eran fuertes y los subsidios y el proteccionismo habían creado una sociedad menos injusta y desigual, pero lastraban la competitividad de los productos ingleses, según los políticos.

El neoliberalismo acabó con todo eso. También destruyó la cohesión social. Dicha sociedad se convirtió en una de las más desestructuradas de Europa. El recorte de impuestos a los ricos, la venta de recursos públicos, las trabas a la seguridad social, el debilitamiento de los sindicatos, etcétera, todo eso se quiso hizo pasar como “la normalidad”, pero los entendidos hablaron de la desigualdad como una epidemia que devastaba el cuerpo social.

En sus orígenes el punk británico fue un fenómeno musical y social que se manifestó a mediados de los setenta como reacción contra el pop artificioso, la vacua moda Disco y el onanismo del rock progresivo y metalero, emparejado con el descontento social de una nueva generación, en un país atormentado por la conciencia de clases y por el retroceso económico.

Con orgullo y la capacidad para burlarse de sí mismos, los punks adoptaron tal término para denominarse. Así como la decisión de no permitir que los ricos se apropiaran del mundo, comenzando por el rock, el vehículo de la identidad, cuyo espíritu había dejado de pertenecer a los Rolling Stones, Genesis o Led Zeppelin. Descubrieron que era mucho más divertido tocar en el bar de la esquina: Hacerlo uno mismo (con el ejemplo del Pub rock, con Dr Feelgood o Eddie & The Hot Rods).

El movimiento punk fue un combate contra el sistema, la sociedad y el orden establecido (por ello se afirmó como el heredero más directo del dadaísmo). Sin embargo, en lugar de salir a la calle para vociferar y pelearse con la policía, prefirieron empuñar las guitarras. A eso se le llamó provocación. Con su insistencia en los estándares bizarros y desdeñosos el punk despedazó la máscara de la cultura dominante e implantó la suya: la de quienes padecen una economía destructiva.

Dicha reacción se expresó a través de una música que partió de su forma más sencilla: el rock and roll (al igual que en 1951 y en 1963). Salvaje, enardecido, enérgico y provisto de textos contra la autoridad y la opresión, y distanciados de la industria discográfica.

En el pasado, los fans del rock and roll, en el contexto exclusivo de la revuelta juvenil, siempre consideraron al género como un fin en sí mismo (denunciando la educación, la brecha generacional, la unidimensionalidad de la vida, la guerra, las prohibiciones al sexo, a las drogas, la censura a los actos libertarios e individualistas). No enfocaban, aún, cuestiones de justicia económica, igualdad social, tiranía estatal o de rechazo estético.

De ahí la condena expresada por los punks  contra lo establecido y puesto que eran creyentes del género tocaron rock, pero reduciendo la música a los elementos primarios, esenciales, de velocidad y ritmo, con un regocijo enloquecido de ruido y furia al que nadie había llegado anteriormente. Utilizaron el rock como antídoto contra su estrellismo.

Desde luego no faltó la imagen “escandalizadora”.  El  slogan “No Future” fue una queja muy realista durante esta era punk que comenzó por cortarse el cabello para no ser confundido con un fan de Pink Floyd o Black Sabbath; se le tiñó de colores y se moldeó cruelmente a tijeretazos para no serlo con los de los Bee Gees, Travolta o de la Disco. La zanja quedó abierta.

Fue su señal de un pensamiento libre, así como la ropa desgarrada, el cuero negro, las insignias, los seguros, los piercings y la parafernalia sadomasoquista, pero mayor importancia revistió la mentalidad prevaleciente del “Hazlo tú mismo” (DIY), que por medio de expresiones tangibles como fanzines, antros alternativos y disqueras independientes tuvo consecuencias enormes en aquel entonces y para la posteridad, los cuales a la larga constituyeron la verdadera fuerza de esta explosión de caos y rebelión.

Este aspecto del punk devolvió un poco de poder a los artistas, echó a andar la descentralización de la industria musical, la democratizó y estimuló el trabajo autónomo y la creatividad. De esta manera, la corriente aseguró su permanencia y transformación en la contracultura activa con muchas vertientes posteriores, antes de que su primera ola se hiciera pedazos por su propio carácter anárquico, descontrolado y por ello sumamente vulnerable.

Los pioneros de la primera hora (The Damned, Sex Pistols, The Clash, Buzzcocks, The Stranglers, The Adicts, Sham 69, entre otros) se convirtieron en los emblemas de un movimiento que, en forma subterránea y a través de coloridas etapas (que incluyeron al reggae en principio), continuó su desarrollo hacia una subcultura dentro de la cual han podido subsistir, una al lado de la otra, con interpretaciones variadas y muy distintas entre sí del concepto punk.

Éste reveló rencores, temores, odios y deseos tan intensos que su aparición amenazó la legitimidad del orden social y descubrió su tiranía. ¿A dónde quería llevar la revuelta preconizada por él? A destituir a la reina Elizabeth y su régimen, que privilegiaba a los ricos. Nunca se le difundió por la radio ni por la televisión.

Dejaron muy en claro que su ataque musical representaba sólo un medio instintivo que contenía otro mucho más perturbador: contra todo lo institucional, contra el sistema de clases como mixtificación tras el capitalismo y, finalmente, contra la noción misma del progreso como la mixtificación última tras la sociedad occidental de la era postindustrial.

El rock (a través de sus distintas manifestaciones) nunca ha pretendido sostener una verdadera revolución, aunque a menudo exhorta a la insurrección. Como todo arte, no es más que el reflejo, la expresión de una realidad. Un medio. Una voz. Un instrumento, que como el punk, en este caso, lo hizo en los años setenta.

VIDEO SUGERIDO: Sex Pistols – Anarchy In The U.K, YouTube (Canal de BoPTePegar)

MY BACK PAGES: 75 AÑOS EN LA HISTORIA DEL ROCK (VII/I)

Por SERGIO MONSALVO C.

70’s

PRIMERA PARTE

A toda acción corresponde una reacción. Ley de la física que es aplicable a las ciencias sociales. Si los años sesenta se distinguieron por ser la década de las ideologías y la acción, el primer lustro de los setenta se esforzó por vaciar de contenido todo fenómeno social e impulsar la reacción a base de propaganda en los medios de comunicación cualquier cosa a favor de ello.

Si el rock fue un gran instrumento para la concientización y la contracultura, y un inventivo recurso expresivo con muchas variantes, el estatus quo a través de la industria musical intentó quitarle el papel protagónico en el inicio de una nueva década y asignárselo a otra forma sonora, más controlable, disuasiva y rentable. Con el anzuelo del hedonismo sin cortapisas fabricó uno de sus virus más perniciosos: la música Disco.

Tal producto de laboratorio fue creado para satisfacer a un ambiguo y emergente mercado sin brújula. La discothèque (un concepto neoyorquino), buscó satisfacer las expectativas más elementales del desfogue primario, el baile, alimentado por cantidades industriales de coca y salsa-funk. Ya no hubo incertidumbres políticas ni utopías, se ofreció el cinismo como alternativa a la fiebre del sábado por la noche. Moda y vanalidad se festejaron bajo el reflejo de los múltiples espejos de la disco ball.

Los voceros de la música Disco, por el lado del mainstream (quienesaseguraban que había que regresar al glamour de la pista de baile, a la elaborada peluquería, a la vestimenta de visutería), y el folklórico dogmatismo maoísta-leninista-trotskista-stalinista del canto latinoamericano, por otro, (que rabiosamente vociferaban contra el rock como “arma del imperialismo yanqui”), fueron los bandos a los que se enfrentó el género durante aquella primera parte de la década.

A este último (el canto latino) lo desnudó primero su solemnidad kitsch y, luego, la salida a la luz de la información acerca de los gulags soviéticos, la represión y las criminales purgas propulsadas desde el Kremlin –hacia las esferas de sus dominios, incluyendo Cuba de la que salió la Nueva Trova– en nombre del comunismo; así como el recuerdo generacional de que una idea que inspira a otras ideas se llama intuición y de que una idea que bloquea a otras ideas se llama folklore.

La esencia fundamental del rock, su savia, es la intuición. Y a ella se remitió para cambiar las cosas, para innovarlas. En este sentido hubo dos clases de innovación: una que consistió en cambiar de respuesta (o sea: evolución, a través de grupos de resistencia e inclasificables en su momento como Iggy Pop & The Stooges, MC5, The Dictators o New York Dolls y el glam) y, otra, que llevó a cambiar de pregunta (o sea: una revolución). De ambas echó mano el género para responder a aquella reacción. A la síntesis resultante le pusieron cuatro letras por nombre: Punk.

Mientras en las discos se bailaba desaforadamente (con el Studio 54 al frente), la ciudad de Nueva York, su epicentro, agonizaba en una crisis económica y de violencia que anunciaba un cercano apocalipsis urbano. El Sida, después, sembró el terror en las despreocupadas pistas de baile, en el momento en que Richard Nixon caía víctima del Watergate, provocado por sus propias e infinitas truculencias.

Vietnam era un caso perdido y las otras crisis; la económica y la identitaria, recorrían la Unión Americana, así que para remediar aquello, primero Gerald Ford y luego Jimmy Carter, a la cabeza de la presidencia se subordinaron a la reforma neoliberal. Es decir: la clase política se hizo vasalla de los poderes económicos y de la oligarquía.

El fantasma neoliberal recorrió el Occidente. Se vaciaron las instituciones de todo poder, las desigualdades se incrementaron con grandes consecuencias: se desregularon los mercados, se aseguró la transferencia automática de recursos públicos a manos privadas a expensas de la sociedad, al tiempo que se volteaba hacia otro lado para no ver el fraude fiscal de las grandes fortunas. Creció así la masa de desempleados, la de asalariados empobrecidos al igual que su ira. La fiesta de la Disco se percibió entonces como lo que era: algo aberrante.

Mientras tanto en pequeños clubes de zonas marginales neoyorquinas, llamados Max’s Kansas City y CBGB’s, se comenzaron a dar cita los amantes del rock, con el mismo impulso, pero con otra idea: recuperar el espíritu de la música, la autenticidad creativa e interpretativa y la concepción de que ésta podía acompañar los cambios y la realidad.

En el escenario del CBGB’s aparecieron grupos como los Ramones, Television, Blondie, Patti Smith y Talking Heads. Los primeros cuatro representes el punk original y los Heads de la new wave consecuente. El Max’s Kansas City fue, a su vez, la guarida del Velvet Underground (con y  sin Lou Reed) y de The Heartbreakers.

El punk neoyorkino hacia mediados de la década se caracterizó tanto por la elementalidad de sus planteamientos lírico-musicales y hasta temporales (con los Ramones), como por la sofisticada incorporación intelectual (con la literatura beat, la poesía simbólica francesa, el arte plástico, así como puntos de vista sobre intereses existenciales) unida al fuerte complemento rockero de la Ola Inglesa y estadounidense del que estaban influenciados (con el Patti Smith Group y Television, con sendos artistas a la cabeza).

VIDEO: Ramones – Max’s Kansas City 1976 – 2 Songs, YouTube (DanielSegalR)

HISTORIA DE UNA CANCIÓN: «PERSONAL JESUS»

Por SERGIO MONSALVO C.

(VERSIÓN DE JOHNNY CASH DE FONDO)

Your Own/ Personal/ Jesus…

Yo duermo del lado derecho. Ella del izquierdo.

Esta vez me quedé con los audífonos puestos.

Escucho la voz que me habla desde el fin de la existencia.

De repente todo desaparece. Ya no oigo la música.

El silencio. Sólo el silencio y yo. Sólo yo en el silencio.

¿A dónde se fue la música, la voz cascada por la existencia?

La pregunta rebota en el eco de mi mente. En la oscuridad.

Desasosiego. Sé que tengo abiertos los ojos, pero no veo nada.

Comienzo a caminar con los brazos extendidos hacia el frente.

Las manos abiertas.

Siento la negrura rodeándome. Es espesa. Sorda. Muda.

Surge allá, lejos, la intención de un horizonte. Sí, hay algo.

Voy hacia ello con paso lento hasta que se denota por completo la forma.

Me encuentro en un túnel y ahí está la salida. Es un semicírculo perfecto.

Su resplandor es invernal, brumoso, un tanto sucio. Tengo que llegar a él.

Sin embargo, entre más rápido camino más se aleja. Acelero y se encoge.

Angustia. Quiero avanzar y no puedo. Parece como si estuviera en una banda continua.

Voy hacia atrás entre más intento ir hacia adelante. La salida se hace pequeña, pequeña. Desaparece.

Otra vez la oscuridad. Estoy cansado. Me detengo a respirar. Me ahogo.

Una risa burlona me corta la aspiración. Mantengo inmóvil mi cuerpo.

¿Oí algo? ¿De verdad escuché la risotada? La negrura permanece mustia, callada. ¿Lo imaginé?

La mano que se posa firme y fugazmente me responde. Otra risita socarrona.

¿Es un tipo? No lo sé con seguridad.

El fuerte latido de mis sienes no me deja atender con claridad.

Sé que tengo miedo. El mayor que haya sentido en mi vida. El peor de todos: el miedo a lo desconocido.

Ya no estoy solo, sino acompañado por eso que está jugando conmigo.

La mano se posa de nueva cuenta y yo lanzo el grito que nunca pensé poder emitir. Es el grito de un yo ignoto, primitivo. Ese grito me ensordece y por alguna causa me pone de vuelta en el túnel y vislumbro otra vez la salida.

Corro hacia ella, pero estoy consciente de que ese algo me puede ver a contraluz y decido pegarme a una de las paredes. Pero conforme intento acercarme ésta se aleja. Estoy otra vez en la oscuridad. Presiento que “eso” está detrás de mí. Volteo y el Miedo ya tiene forma. Es una especie de arlequín picassiano, extraído de una pintura, sin contornos redondos. Puras líneas que integran ¿un cuerpo? Con pequeños cuadrados. Es totalmente negro, acerino, como hecho de obsidianas. La cabeza es un gran rombo y en medio suyo el brillo rojizo de una mirada. Desaparece con otra risita chocante. Sólo un instante me dejó verlo. Para que lo grabara en mi memoria, en mis huesos. Intento recargarme en algo. No puedo sostenerme de pie. Cuando estiro los brazos atravieso una pared que no veo, pero intuyo. Estoy ahora en el fondo de un pozo profundo, pero por alguna causa hay cierta luz grisácea, enferma. Es un sitio redondo de dos metros de circunferencia. Volteo hacia arriba y no veo nada. El resplandor opaco puede salir de las piedras mismas. Intento escalarlas aunque sé que es inútil. Siento una gran tristeza. Estoy consciente de agitada respiración, de esa presencia, del hueco en mi estómago, de mi soledad. Por primera vez pienso en serio en la muerte.

Someone to hear you’re prayers/

Someone who cares…

Ella me platica después, al despertar, que estaba en una habitación cerrada. Se mira dormir plácida, tranquilamente. De repente, irrumpen sin abrir la puerta dos espantajos entre murmullos de malevolencia. La miran y se dirigen hacia la parte del cuarto en que guarda sus tesoros, lo que más quiere en la vida. Las apariciones le muestran lo que harán con ello. No puede moverse. Está paralizada y observando cómo dañarán sus querencias, su propia existencia. Llora. Pero en medio de su angustia se acuerda que alguien le dijo, o leyó, que algunas palabras sirven para estas cosas. Ella nunca las ha dicho ni se sabe ninguna. Sin embargo, de su boca empiezan a brotar una tras otra, las fundamentales. Con los ojos cerrados, con los puños apretados, deja salir las palabras de manera firme y clara, convencida de cada una de ellas. Al abrir los ojos los demonios han desaparecido. Cuando me lo cuenta está muy sorprendida. Salvó todo lo suyo con una letanía que no conocía. Yo no tengo nada que decirle, excepto que Johnny Cash murió anoche, mientras yo lo escuchaba por los audífonos y ambos dormíamos.

VIDEO: Johnny Cash – Personal Jesus, YouTube (Fredrik Boman)