BABEL XXI-812

75 AÑOS

EN LA HISTORIA DEL ROCK

(XI-I)

Por SERGIO MONSALVO C.

Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

TIEMPO DEL RÁPSODA: ALL BY MySELFIE (XI)

Por SERGIO MONSALVO C.

(TEXTOS)*

XI

¿Qué hay en común

entre un yo

que vive y

experimenta lo cotidiano

y ese otro yo

que existe en la pantalla

de manera fija y solapada

con una historia muda

que guarda muchas cosas?

Nada y todo

discuten

y se enfrentan a diario

se autorretratan

con el objeto de mirarse

uno al otro

para luego decirse mutuamente

yo soy yo y tú eres tú

ad infinitum

*Las imágenes que acompañan los textos son parte del libro de fotografías All By Myselfie, de Sergio Monsalvo C., publicado por la Editorial Doble A y, de manera completa y seriada, en el blog Con los audífonos puestos.

All By MySelfie

(Poemario)

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Textos”

The Netherlands, 2023

LA AGENDA DE DIÓGENES: JAZZ Y CONFINES POR VENIR

Por SERGIO MONSALVO C.

INTRODUCCIÓN*

El jazz, la World music y la electrónica comparten de cara al futuro el lenguaje común de la improvisación y la flexibilidad armónica y rítmica, al experimentar con las ideas de diversos lares. Su conjunción representa una de las propuestas creativas más emocionantes en el mundo del jazz actual, un mundo que aguarda mayores exploraciones y menos purismos anodinos.

Asimismo, hoy, en lo que posiblemente sea una indicación de lo que vendrá, hay en el jazz un sentimiento nuevo, una voluntad fresca. Más allá de las razas, en el sentido de una música individual pero plena de valores humanos básicos —en la que blancos, negros, amarillos, cafés y demás colores pueden funcionar libres y de igual forma—, se han dado las free forms de los músicos jóvenes. La razón de esta posibilidad es que ya todos abordan la situación en igualdad de circunstancias gracias a la expansión o disolución de las fronteras musicales.

De tal forma y como respuesta a la diversidad cultural que los distingue, los jazzistas no negros (europeos, asiáticos) también tocan de acuerdo a su propia verdad e inspiración. Algunos han sido absorbidos por grupos afroamericanos o bien pueden actuar bajo la batuta de un líder de cualquier nacionalidad, más allá de apologías o inhibiciones de todo tipo. Por otro lado, así como un día el jazz se fundió con el rock, hoy, algunos años más tarde, lo reencontramos como acid jazz, Nu jazz o jazz electrónico, en una mezcla con el hip hop (jungle, drum’n’bass, trip hop, hardcore, etcétera).

Desde ya, todos apuntan en la misma dirección, buscan el mismo objetivo: el arte. Y su música presenta todas las condiciones para la permanencia en el porvenir.

*Fragmento de la introducción al libro Jazz y Confines Por Venir. Comencé su realización cuando iba a iniciarse el siglo XXI, con afán de augur, más que nada. El tiempo se ha encargado de inscribir o no, a cada uno de los personajes señalados en él. La serie basada en tal texto ha sido publicada en el blog “Con los audífonos puestos”, bajo esa categoría.

Jazz

y

Confines Por Venir

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Textos”

The Netherlands, 2021

© Ilustración: Sergio Monsalvo C.

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN

I.- EXPLORADORES DEL CONTINENTE NEGRO

Manu Dibango: guía del afropop camerunés

Hugh Masekela: el arte y el compromiso

Les Têtes Brulées: exotismo bikusi

Youssou N’Dour: un faro señero

II.- ELLOS VIENEN DEL LEJANO (Y CERCANO) ORIENTE

Rabih Abou-Khalil: crisol de la musicalidad árabe

Aziza Mustafa Zadeh: herencia de dioses

Cuong Vu: aventurero y posmodernista

Monday Michiru: vibraciones del sol naciente

III.- LA FRESCURA DEL VIEJO MUNDO

Nils Petter Molvaer: el escandinavo ecléctico

Jazzkantine: el beat germano

Hans Dulfer: el holandés volador

Saskia Laroo: trompetista del jazzdance

Courtney Pine: nueva generación británica

Rebirth of Cool: la idea como acción

IV.- LOS SOBRINOS DEL TÍO SAM

John Zorn: proyector del hiper-collage

Medeski, Martin & Wood: los mosqueteros del groove

Guru: el proyecto Jazzmatazz

Me’shell N’Degeocello: pasión por la negritud

Steve Coleman: la sonoridad del mito

ARTE-FACTO: FREE JAZZ (UNA INTERPRETACIÓN/XI)

Por SERGIO MONSALVO C.

KNITTING FACTORY

Cuando en 1987 Michael Dorf fundó la Knitting Factory junto con Louis Spitzer, no tenían idea de lo que querían hacer ni del rumbo que debían tomar.

La primera intención de estos personajes era poner una galería de arte y sitio para performance que vendiera café, té y una pequeña selección de alimentos.

Según su primer boletín de prensa, la Knitting Factory era principalmente un escaparate, y su objetivo, tejer un todo congruente con las hebras de los distintos medios artísticos, desde las lecturas de poesía de los miércoles hasta la obra en las paredes.

La Knitting Factory consideraba que muchas cosas eran arte y estaba abierta a sugerencias.

Sin embargo, la verdadera motivación de Dorf en ese momento era ganar dinero suficiente para vivir y pagar la renta de Flaming Pie Records.

El grupo Swamp Thing y Dorf, como su mánager, habían fundado Flaming Pie Records en Madison, Wisconsin, en 1985.

Dorf había llegado a Nueva York con la intención de promoverlos, pero todas las compañías disqueras los rechazaron, así que sacaron el álbum Learning to Desintegrate por su propia cuenta. Fue un fracaso comercial.

Por esas mismas fechas, Flaming Pie contrató a otros dos grupos de Madison, Honor Among Thieves y Feel Gnarly and the Tough Guys, así como al neoyorkino Joey Arias, que interpretaba covers de Billie Holiday.

La disquera acumulaba experiencias, no dinero. Dorf entonces invitó a su amigo Louis Spitzer, quien estaba en Wisconsin, para tratar de cumplir un sueño que habían platicado mucho: poner un lugar para performance y galería de arte.

Después de cinco meses de trabajos de acondicionamiento, se inauguró la Knitting Factory en febrero de 1987.

Dorf y Spitzer conocieron a muchos músicos experimentales, ya que hacía mucha falta un nuevo foro para jazz y rock.

Los improvisadores, los free jazzeros, la nueva generación de músicos con influencias de funk y groove o world beat, así como cualquier artista instrumental que no tocara swing o fusión o no fuera lo bastante famoso para llenar un club, necesitaban una opción.

Artistas en los límites del rock y el funk, el country y el folk, también encontraron casa.

Por un anuncio de una banda de jazz anónima conocieron a Wayne Horvitz, a quien le gustó el lugar, el pequeño sistema de sonido y la acústica del cuarto, y ofreció programar una serie de jazz los jueves por la noche. Así empezaron a conocer a artistas como John Zorn, quien buscaba un lugar para estrenar una nueva obra. Esa noche comenzó la leyenda de la Knitting Factory.

La leyenda del lugar fue construida con los nombres de los artistas que ahí se han presentado y se presentan, en condiciones normales o como invitados de su propio festival anual.

Free style, new wave, minimalismo, world music, música alternativa, avant-garde, jazz, etcétera, y todas las dobles o triples combinaciones que entre ellos se ven, son la música de la Knitting Factory.

Las de estos artistas son distintas formas de visualizar la realidad.

Géneros y subgéneros que hablan de cosas y sensibilidades en su acercamiento a esa realidad.

Cada uno de los solistas o grupos que ahí actúan tiene su universo, su cosmovisión, su razón de ser.

Todos ellos están sustentados en filosofías comunes o individuales. En su arte musical no hay anónimos. Son la vanguardia.

En 1991, Dorf y su nuevo socio, Bob Appel, extendieron el proyecto y comenzaron la grabación de los grupos bajo el sello Knitting Factory Works.

John Zorn, Bill Frisell, Fred Frith, Steve Coleman, Ikue Mori, Alba Roger, Cecil Taylor, Charlie Haden, Defunkt, The Jazz Passengers y decenas de artistas más han quedado asentados en el catálogo.

El sello ha sacado a la circulación también discos como Time Out. Knitting Factory Sampler, que incluye a gente como Arto Lindsay, Junk Genius, anthony Braxton, Thomas Chapin, Mark Dresser y Liminal, entre otros.

Álbumes como éste, que en un principio sólo circularon en el underground, empezaron a ganar más espacios y las propuestas musicales de esta élite compartieron desde entonces su patrimonio cultural mayoritariamente.

VIDEO: Masada: Hobah (The Knittinng Factory, 1996), YouTube (David Reaboi)

LIBROS: RAMÓN LÓPEZ VELARDE (UN EXISTIR APASIONADO)

Por SERGIO MONSALVO C.

(ENSAYO)

Ramón López Velarde

“Un existir apasionado”

Sergio Monsalvo C.

Pág. 149

Minutos Velardianos

Ensayos de Homenaje

En el centenario de

Ramón López Velarde

(Cuadernos de Historia del Arte)

Instituto de Investigaciones Estéticas

Universidad Nacional Autónoma de México

México, D.F., 1988

pp. 270

LOS RECOMENDABLES (9)

JOHN COLTRANE

(A LOVE SUPREME)

Por SERGIO MONSALVO C.

El trabajo de una estación de radio como la WBGO en los Estados Unidos, consiste en hacer escuchar y analizar al mismo tiempo las piezas musicales de jazz que consideran importantes para el público local e internacional que la sintoniza.

En esta ocasión crearon un formato radiofónico grabado con A Love Supreme de John Coltrane, traducido a palabras y explicado por el rapero y DJ invitado Mos’Def. Son un par de programas (ambos de hora y media de duración, contenidos en dos CDs), donde el comentarista que reflexiona sobre el tema habla acerca de aquellos elementos que identifican a la pieza como una obra maestra: la idea directora, el estricto orden en su desarrollo y una interpretación perfecta. Para auténticos fans de Coltrane.

VIDEO: John Coltrane – A Love Supreme, Pt. IV – Psalm (Live in Seattle/Visualizer), YouTube (John Coltrane)

BABEL XXI-811

CHUCK BERRY

(100 AÑOS DEL ICONO)

Por SERGIO MONSALVO C.

Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

CANON: CHUCK BERRY (100 AÑOS/X)

Por SERGIO MONSALVO C.

Chuck Berry hubiera cumplido 100 años en el 2026. Un centenario fastuoso dada la importancia del personaje para el género rockanrolero y para la música en general. Vaya esta serie como un sentido homenaje a quien le proporcionara al rock sus historias, su guitarra, su riff y sus gestos. Un legado inconmensurable.

LA COSMOGONIA DEL ROCK & ROLL (X)

El legado de Chuck Berry es grande y determinante y muchos de sus preceptos pueden ser catalogados como parte del canon del género. Él le dio un lenguaje y la prístina pronunciación de las palabras; compuso canciones sobre andanzas y fobias del adolescente cotidiano, en ellas habló de su naciente cultura como tal (icónica y temática) y de sus ansias vitales. Su decálogo está contenido en el álbum clásico The Great Twenty-Eight, ubicado entre las 50 obras máximas del rock.

Le proporcionó el beat de su corazón (mismo que sigue latiendo en los cientos de grupos que se forman en el garage y en todos aquellos que han tocado al menos una de sus piezas), las influencias a las cuales remitirse.

Creó héroes en los cuales reflejarse (Johnny B. Goode fue el epítome, piedra de toque y una de las 100 mejores canciones de todos los tiempos, así como la primera de las seis de su autoría inscritas en el arcano rockero); el riff totémico; las coreografías referenciales; los principios básicos de su instrumento emblema: la guitarra eléctrica (de la que se instaló entre los diez ejecutantes más destacados de la historia).

Sí, definitivamente fue uno de sus adalides, incluidas todas sus contradicciones (ya arquetípicas). Por eso la NASA seleccionó la canción “Johnny B. Goode” en el Disco de Oro de la sonda espacial Voyager I (que fue lanzada lanzada en 1977 y que tardará alrededor de 75 mil años en alcanzar las proximidades de la estrella más cercana a nuestro sistema solar), por ser “uno de los logros más grandes de la humanidad dentro de la colección de obras culturales”, según Carl Sagan, miembro del comité organizador del envío.

VIDEO: Bruce Springsteen & Chuck Berry – Johnny B. Goode (Live 1995), YouTube (Maria Ramalho)