LIBROS: STREET MUSIC (FOTOGRAFÍAS)

Por SERGIO MONSALVO C.

Verlos y escucharlos enseña, descubre  

y valora la sencillez de los actos

plenos de sentimiento y soledad

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Street Music 1

Street Music 2

Street Music 3

Street Music

(Fotografías)

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Fotografía”

The Netherlands, 2024

LOS RECOMENDABLES

Por SERGIO MONSALVO C.

STEVE EARLE

TRAIN A COMIN’

Steve Earle es uno de los músicos olvidados por el público y los medios en general porque su labor no es “la actualidad”, en el sentido literal del término, sino la investigación musical y el descubrimiento de materiales enterrados en la raíz del blues y el jazz. Es un guitarrista que al igual que Ray Cooder o Robbie Robertson se ha dedicado a encontrar tesoros. Con una carrera de más de 50 años Earle ha transitado por los géneros como un auténtico arqueólogo musical. En esta ocasión reunió una colección de temas originarios del profundo sur estadounidense con grandes influencias del blues rural, el bluegrass, el zydeco y la polka norteña mexicana. Todo ello acrisolado en piezas que relatan la vida bicultural de aquellos lares.

ANITA O’DAY

COMPLETE EDITION VOL. 2 1941-1942

Al principio de la década de los cuarenta la oportunidad le llegó a Anita O’Day cuando fue contratada como cantante por el baterista Gene Krupa para su big band. La reunión pasó a la historia como uno de los grandes acontecimientos musicales de la época. Piezas como “Let Me Off Uptown”, “Two in Love” y “Side by Side” consiguieron un éxito tremendo. En especial la primera, que no en vano es una de las canciones más excitantes de la era de las grandes bandas, con Anita animando al trompetista Roy Eldridge —por entonces solista de Krupa—: “Blow, Roy, Blow!”. Esta antología remasterizada da cuenta de la vitalidad y el swing contagioso logrado por O´Day y la banda, así como de su refrescante forma de cantar.

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RONNIE SCOTT

JAZZ AT THE FLAMINGO

Con motivo de festejar el 75º aniversario del nacimiento de Ronnie Scott (1927-1997), quizá el saxofonista tenor más importante en la historia del jazz británico, la compañía Jasmine sacó al mercado este disco grabado en vivo en el Club Flamingo de la capital inglesa, con la formación que le diera mayor renombre al músico. Es un CD en el que el bebop interpretado por esta dotación muestra los alcances de los intérpretes del género nacidos en la tierra de Isabel II. Gran ambiente, interacción y mood en temas como “A Night in Tunisia”, “Autumn Leaves” y “Once in a While”; concepto, sensibilidad y dominio instrumental en los originales “Soho Blues”, “Annie-Mation” y “Laker’s Day”. Un gran documento.

VIDEO: Soho Blues (Jazz at the Flamingo), YouTube (Ronnie Scott)

LOS OLVIDADOS: BIG BILL BROONZY (SECRETOS DE CAMINO/IV)

Por SERGIO MONSALVO C.

– ¿Te gusta la música que tocaba tu papá?

          -Sí, aunque no la entiendo mucho, tampoco el idioma. Cantaba en inglés y todavía no lo aprendo bien.

          -Tu papá fue una persona importante, ¿lo sabías?

          -Eso me ha dicho mi mamá siempre, aunque no sé muy bien por qué. A lo mejor ella dice eso porque lo quería mucho.

El maestro volvió a poner su cara de profesor y dijo que le iba a dejar una tarea larga, que a ambos les iba a poner una tarea larga. “Tú vas a investigar por qué fue importante tu papá y vas a escribirlo. Y yo voy a traducirte algunas de sus canciones. Va a ser tu calificación de gramática y redacción. A fin de mes nos volvemos a reunir aquí, igual que hoy con los trabajos, ¿de acuerdo?”. Era una lata, pero no tuvo más remedio que decir que sí. Ya quería irse.

La prisa, sintió después, le impidió pensar bien las cosas. Se le olvidó preguntar dónde buscaba, cuántas hojas tenía qué escribir y, a final de cuentas, ¿por qué le interesaba tanto aquello al maestro? Era cosa de él y su mamá y ya. Al llegar a ese punto se sobresaltó un poco y se dijo que del asunto ni una palabra a su mamá, ya era suficiente con la presión del profesor. Su mamá estaría encima de él, molestándolo con preguntas y revisiones hasta que terminara el trabajo. Así es que ni hablar, aunque su progenitora fuera la única fuente de información. ¿Qué hacer, entonces?

VIDEO: Big Bill Broonzy – Blues in E, YouTube /GtrWorkShp)

JAZZ: SONNY ROLLINS

Por SERGIO MONSALVO C.

El nombre propio de Sonny Rollins es absolutamente perfecto para un jazzista, es evocador per se (incluso se lo puede prestar al detective de alguna serie noir). Él solo constituye la base de toda una civilización. Sin él careceríamos de su personalidad musical, de sus propiedades saxofonísticas, de todas sus herencias. Y también de las obligaciones para los escuchas.

Sin su nombre propio no podrían existir Saxophone Colossus, Sonny Rollins Plus4, Tenor Madness, The Sound of Sonny o el soundtrack de Alfie (la de Michael Caine, of course). El suyo conlleva el derecho a embelesarse con lo sublime, según la Carta Magna de la música. Su nombre está ahí, claramente anotado.

El hecho de que esas notas apuntaladas en los discos nos lleguen con su nombre, invita a imaginar tras ella a una persona extraordinaria. ¿Cómo no identificar un nombre así con un ser humano notable? Llevamos décadas haciéndolo, hasta que finalizaron con 95 años.

A nosotros, su público nos queda toda la vida por delante, hurgando en los surcos de los tracks bajo el pendón de su nombre, el goce y la responsabilidad de pronunciarlo lentamente para que su musicalidad colme los sentidos: Sonny Rollins.

VIDEO: Tenor Madness; Sonny Rollins Concert in Japan 1997, YouTube (papa okina)

BABEL XXI-789

Por SERGIO MONSALVO C.

VIDAS PASADAS

(“YOU KNOW MORE THAN I KNOW”)

Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

SONNY ROLLINS (TIPO DE RENOMBRE)

Por SERGIO MONSALVO C.

El nombre propio de Sonny Rollins es absolutamente perfecto para un jazzista, es evocador per se (incluso se lo puede prestar al detective de alguna serie noir). Él solo constituye la base de toda una civilización. Sin él careceríamos de su personalidad musical, de sus propiedades saxofonísticas, de todas sus herencias. Y también de las obligaciones para los escuchas.

Sin su nombre propio no podrían existir Saxophone Colossus, Sonny Rollins Plus4, Tenor Madness, The Sound of Sonny o el soundtrack de Alfie (la de Michael Caine, of course). El suyo conlleva el derecho a embelesarse con lo sublime, según la Carta Magna de la música. Su nombre está ahí, claramente anotado.

El hecho de que esas notas apuntaladas en los discos nos lleguen con su nombre, invita a imaginar tras ella a una persona extraordinaria. ¿Cómo no identificar un nombre así con un ser humano notable? Llevamos décadas haciéndolo, hasta que finalizaron con 95 años.

A nosotros, su público nos queda toda la vida por delante, hurgando en los surcos de los tracks bajo el pendón de su nombre, el goce y la responsabilidad de pronunciarlo lentamente para que su musicalidad colme los sentidos: Sonny Rollins.

VIDEO: Tenor Madness; Sonny Rollins Concert in Japan 1997, YouTube (papa okina)

MILES DAVIS (100 AÑOS)

Por SERGIO MONSALVO C.               

                                      man with a horn*

fuiste muerte y gemidos por un lustro

tu boca estuvo abierta

pero no gritabas

te consideramos oscuridad

de vida y sentidos

la carne polvo y los huesos saña

sólo ese lado de tu ser miramos

pero el verde empapó tu camisa

se coloreó tu rostro con su tono

fuiste entonces guía y gozo

una jam / perpetuo cuño

ahora te escuchamos, man

creativo y placentero

como en juicio final

en adelante tu trompeta

 revestirá a los condenados

y tornaremos a ti

como hacia un sueño

confiaremos nuestra carne

a cada tema revisitado

y haremos nuestro sonido

con las huellas de tus hitos frescos

*Texto incluido en el libro Miles Ahead, publicado por la Editorial Doble A y, de manera seriada en el blog Con los audífonos puestos bajo el rubro de Tiempo del Rápsoda.

Miles Ahead

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A,

Colección “Poesía”

The Netherlands, 2005

Contenido

Black Satin

Miles

Man with a Horn

In a Silent Way

Selim Sivad

Miles/Panthalassa

MY BACK PAGES: 75 AÑOS EN LA HISTORIA DEL ROCK (V)

Por SERGIO MONSALVO C.

La omnipresente exposición a la música que experimentamos cotidianamente, a través de cualquiera de sus soportes, obnubila el acceso a todos los cotos de la disciplina musical, para encausar al mainstream como único campo de visita, una corriente para la cual no existe más que lo actual, pero sin referentes ni raíces, como si de una generación espontánea se tratara. Por fortuna, las ciencias exactas y las sociales están para impedirlo.

La historia con sus señalamientos de facto, por ejemplo, permite volver atrás para examinar los sucesos una y otra vez desde la perspectiva de los investigadores y estudiosos contemporáneos que reaniman las búsquedas y las aclaraciones pues, como decía Marcel Proust: “el verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en obtener nuevos ojos”, es decir otra visión, otro ángulo y otros argumentos.

En el terreno del rock and roll que aparentemente todos conocemos esto siempre es necesario. Porque para disfrutar plenamente de él y quedar con la atención satisfecha hay que estar y sentirse extasiado ante la mera y espectacular historia de su aparición y posterior presencia en el mundo. Ésta es la forma más fundamental de manifestarse como auténtico amante del rock: que uno sepa y sienta su inconmensurable significado e importancia para la cultura en general en su presente y en su futuro. Por eso hay que ver por el retrovisor y festejar sus 75 años de aparición en el planeta.

En 1951 fijó su aparición. En ese año Sam Phillips consiguió trabajo como buscador de talentos para sellos discográficos independientes y al mismo tiempo los grababa. Como consecuencia lógica se volvió también disc jockey y productor en Memphis.

Más adelante en ese año, y ante la falta de perspectivas, el pianista y guitarrista Ike Turner, al frente de su grupo, The Kings of Rhythm, partió rumbo a Memphis para intentar ganarse la vida escribiendo canciones, haciendo arreglos y acompañando a intérpretes de rhythm and blues. En una de sus andanzas Sam Phillips le había dado su tarjeta a Ike por si un día decidía pasar por ahí.

The Kings of Rhythm fundamentaban su sonido en el piano boogie para exponer su dinámico y poderoso rhytm & blues (r&b). Así fue como se le presentaron a Phillips, quien les sugirió una sesión para grabarlos. Llegaron con un tema titulado “Rocket ‘88”, que era el nombre de un modelo de autos Oldsmobil que estaba en el mercado desde 1949. La letra era una mezcla de jingle con un doble sentido sexual, de referencias fálicas. Estaba cargada de emoción y brío, adelantándose medio compás al ritmo surgido del animado piano de Turner.

La grabación también presentaba una novedad en el riff de la guitarra con un sonido de fuzz, el cual fue reclamado en créditos con toda justicia por Ike Turner. La canción contenía los tres temas que a partir de entonces estarían presentes en muchas otras del género: autos, mujeres y bebida.

Sam Phillips le vendió el track a la Chess Records, en donde le acotaron todos los créditos en orden alfabético (de letra y música). Por eso el saxofonista del grupo, Jackie Brenston aparece como el autor, aunque IkeTurner nunca se cansó de repetir que él fue el compositor de la composición. Creó un gran tema, el cual repercutió con mucho éxito en las listas de popularidad de 1951, luego de su lanzamiento por el Dj Alan Freed bajo el naciente rubro de Rock & Roll, al que había bautizado con tal nombre.

Por esos hechos, “Rocket ´88” es considerado el primer rock and roll grabado, divulgado, etiquetado y escuchado como tal.

A la postre, el cuatrienio 1955-1958 trajo consigo la modernidad a la vida estadounidense, y por extensión al mundo entero (fue cuando inició su andar como país exportador de ella). Como todo avance en ese sentido, implicó traumatismos sociales y antagonismos, que en estos años tuvieron múltiples escenarios, adalides y a la par el mismo discurso reaccionario.

Curiosamente la época comenzó con una trasgresión léxica y sonora a todo pulmón, “¡Awopbopaloobopalopbamboom!”, y culminó con la creación del primer arquetipo heroico de una nueva ficción rítmica: “Johnny B. Goode”.

La primera (onomatopeya) con Little Richard, interpretando el estruendo, el más electrizante que se había escuchado jamás y perorando que comenzaba su reinado en la construcción de un nuevo artefacto musical. El segundo (el arquetipo) con Chuck Berry, el hacedor de la lírica. Creó los primeros himnos dedicados a dicha novedad. Su fresca temática fue convertida en protagonista.

Hubo la observación pormenorizada de una nueva cultura popular, con los ingredientes del automóvil, el baile, la iniciación sexual, la comida, etcétera, que creaban, vivían y consumían los adolescentes. Las fuerzas vivas los llamaron pervertidores por «impulsar, inducir e incitar a los menores a darse al libertinaje». Los señalaron como «inventores de esa música indecente». Así nacía el rock & roll, cuyos saxofones, guitarras y tambores, según ellos, borraban todo vestigio de racionalismo.

El conservadurismo agregó que este ritmo salvaje ponía de relieve la libido primordial contra la que el hombre blanco había tratado de erigir una barrera.  El rock and roll nació con esta mitología sexual para un nuevo estrato. En la posguerra la Unión Americana se encontró, por primera vez en la historia, con el concepto «adolescencia».

Ésta era una enorme masa juvenil que nunca había sido tomada en cuenta, la cual empezó a crearse su universo, otros códigos de conducta, otros gustos y formas de relacionarse. Y a la vez se negaba a aceptar los valores establecidos por la generación anterior. Al comienzo de la década de los cincuenta, las baladas y los cantantes melódicos fueron relegados.

La nueva sonoridad era un producto orgánico compuesto de acción, sexo e historias cotidianas. Los adolescentes estaban dispuestos a oír una música que expresara cómo se sentían. El rock and roll les sirvió de estimulante.

Tras Richard y Berry apareció Elvis Presley, quien encarnó para el joven público blanco la imagen sexuada que únicamente había acompañado a los negros. No sólo aportó a las melodías su personalidad en lo vocal, sino que hizo de su cuerpo y de la guitarra los instrumentos principales y simbólicos de la nueva música.

En cuanto a la imagen, Elvis mostró el advenimiento de los nuevos tiempos al compás de ella. Un emergente medio de comunicación masiva, la televisión, le sirvió como plataforma. En una de sus primeras presentaciones en la pantalla chica, en un show nocturno, Elvis detuvo su veloz interpretación de “Hound Dog” y realizó una lenta versión de la misma acentuándola con enérgicos y exagerados movimientos corporales. ​Esto desató la ira conservadora y la censura.

El rock comenzó su desarrollo en medio de la vibración del beat en sus canciones que trasmitían el despertar de la tensión sexual en la primera generación rockera, que impuso condiciones distintas para ser tratada y para crecer a partir de entonces.

Acompañada por la electricidad de las guitarras, el sugerente e instintivo movimiento corporal y el nuevo lenguaje empleados, el rock and roll fue el símbolo más importante en la gestación de la cultura adolescente, que irrumpió en el imaginario colectivo con una fuerza inédita y, para muchos, amenazadora. Tanto, que se creó un archivo secreto X, con el fin de acabar con él y darlo por muerto al final de la década.

VIDEO: Jackie Brenston/Ike Turner – Rocket 88 (First Rock N Roll Song Ever Recorded), YouTube (SUN Records Discography)