JAZZ: SCOTT HAMILTON

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

La dramática aparición de Scott Hamilton en la escena internacional del jazz a mediados de los años setenta produjo un alud de publicidad.  Fuera favorable o no, sin excepción expresó el asombro de que un intérprete del saxofón tenor apenas salido de la adolescencia se hubiera inspirado en personajes importantes del pasado, como Coleman Hawkins y Ben Webster, en lugar de los gigantes del jazz moderno como John Coltrane.

 

Elegido músico del año por el Jazz Journal International en 1978, Hamilton inició su carrera profesional tocando la armónica en un grupo de blues, los Hamilton Bates Blue Flames. «Formamos un pequeño cuarteto que interpretaba principalmente piezas al estilo de la Paul Butterfield Blues Band.  Escuchaba a tipos como Little Walter”, declaraba.

 

Uno de los compañeros de Hamilton en ese entonces fue Duke Robillard, de Roomful of Blues, quien ahora es un renombrado guitarrista del blues a nivel mundial. «Muchas veces toqué con su grupo. El mío los estuvo imitando por mucho tiempo. Metíamos más jazz que ellos, pero eran mucho mejores. El tocar con Duke Robillard me hizo regresar al jazz. Cuando iba a su casa para escuchar discos, él ponía mucho a Duke Ellington y algunos discos de blues con mayor influencia del jazz, Jimmy Witherspoon y gente así. Entonces salí a comprar un saxofón. Estaba feliz con la armónica, pero si no aprendía a tocarla en forma cromática no iba a poder tocar más que el blues y empezaba a sentir interés en otros acordes. Me pareció que el tenor ofrecía más posibilidades. En el blues estaba tocando largos solos una vez terminada la parte vocal, así que básicamente lo trataba igual que el jazz. Pero el jazz ofrecía más variedad, además de no tener la sensación de estar tocando la música folklórica de otra gente”., explicó el saxofonista. «Mi máxima inspiración siempre fue Illinois Jacquet».

 

Al contrario de lo que afirma la opinión popular, Hamilton también escuchó la música de Charlie Parker. «Fue una gran influencia para mí en el aspecto de las armonías. También rítmicamente. Siempre admiré a Coltrane, pero no tengo mucho de él. No tengo sensibilidad para las armonías modales», declaró

 

Leonard Feather fue el crítico responsable de tildarlo de «anacronismo en el sax» cuando apenas comenzaba su carrera. «No me perjudicó. Al contrario, probablemente conseguí algunos conciertos por su causa. Una parte de la prensa me trataba como una atracción de circo, mientras yo sólo quería tocar jazz. Pero por otra parte no tuve mucha crítica adversa, así que no tengo de qué quejarme. Lo principal es tener trabajo, y es lo único que me importaba en realidad».

 

Muchos de los héroes de Hamilton fueron señalados por abusar de algún estimulante artificial. ¿Alguna vez estuvo tentado a seguir su ejemplo?  «Experimenté en mi momento. Me concentré en el alcohol, aunque he probado todo lo demás en alguna ocasión. Tomé bastante hasta 1981, cuando dejé de hacerlo. Tocar borracho le permite a uno soltar más sus emociones. Pero hay que controlarse para no emborracharse tanto que ya no se pueda tocar. A la larga creo que no favorece la creatividad; embota la mente demasiado. He conocido a muchos que mueren jóvenes por problemas con el hígado. Mi generación estuvo muy metida en las drogas. Los músicos más jóvenes de ahora no parecen estar afectados por ello. No tendrán que pasar por los problemas de dejar una adicción», confesó.

 

 

Uno de los máximos avances para Hamilton fue la invitación de unirse al grupo de Benny Goodman en 1977. «Estaba muy nervioso, bebí y eso resolvió el problema al menos de momento. Disfruté mucho más trabajar con él en 1982, porque ya tenía experiencia y sabía qué estaba haciendo».

 

Algunos comentaristas han descrito a Benny Goodman como un hombre difícil para quien trabajar. «Les hacía la vida de cuadritos, a veces, a los tipos de la sección rítmica. Pero por algún motivo dejaba en paz a los metales. Nos trataba bien».

 

En los ochenta Hamilton tocó extensamente con Woody Herman. «Eso estuvo increíble. Es un gran tipo y un enorme director de grupo. Sabía cómo despertar verdadera excitación en el público».

 

Tal vez sorprenda que Hamilton no haya aprendido a leer partituras. «No fue intencional. Simplemente no hizo falta en ninguna de las situaciones con las que crecí. En realidad, no lo lamento. Creo que me salvó de situaciones que hubieran podido resultar aburridas. Del trabajo de estudio, por ejemplo».

 

Hamilton realiza giras incansables. «Al menos ocho meses del año. Viajar constantemente me crea mucho más trabajo y agranda mi público. Los tipos que se quedan en casa tienen muchos problemas para mantener vivas sus carreras. Durante las giras no cuento con todas las cosas que me gustan, pero tengo la oportunidad de hacer lo que sí me gusta hacer todas las noches. Y eso es lo más importante».

 

Hamilton prefiere trabajar como solista a formar parte de algún grupo. «Ya pasó para mí la etapa de ser integrante del grupo de otra persona. Me encantaría tener mi propio conjunto, pero sale muy caro, además de no ser muy agradable. No quiero asumir tanta responsabilidad. Uno deja de ser amigo de la gente; se vuelve patrón y empleado. Al tocar como solista con grupos improvisados, soy un hombre libre que hace lo que quiere y se va sin haberse peleado con nadie. No es muy divertido tener muchas responsabilidades».

 

Hamilton tiene una visión realista de su futuro. «Seguiré haciendo lo que he hecho hasta ahora. Lo mismo. No tengo grandes planes. Quisiera seguir haciendo básicamente lo mismo». De eso se han alegrado decenas de miles de fans del jazz que han asistido a sus presentaciones a lo largo de los años hasta la fecha.

 

VIDEO: “The Nearness of You” SCOTT HAMILTON and DOC JAZZ trio, YouTube (jazz channel M.G. I.)

 

 

 

 

LOS RECOMENDABLES (3)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

VARIOS

FUTURE SOUNDS OF JAZZ VOL. 9

 

Esta compilación, procedente de Münich, Alemania, y en definitiva deja en claro una cosa: el sello Compost sigue marcando la pauta en el género del nu jazz y estilos afines. Aquí se presentan los adelantos de un programa sistemático en el que se reúnen los resultados de la búsqueda internacional de discos raros, como parte del techno contemporáneo. La serie llega a su novena edición sin mostrar estancamiento alguno. Michael Reinboth, la mente maestra del proyecto, presenta varios tesoros extraídos del underground europeo, entre ellos un downbeat jazzeado de Hird en la pieza “Keep You Kimi”, el house vocal de Foremost Poets en “Open Season” y el descubrimiento de Julius Kammeri, entre otros tracks hasta ahora inéditos.

 

 

WAYNE SHORTER

ALEGRÍA

 

El álbum arranca con la primera composición que Shorter presentaba en años: “Sacajawea”. Un tema intrincado cuya exuberante vitalidad encuentra su generador principal en el baterista Brian Blade. Asimismo, se incluyen sensibles versiones de caballos de batalla como “Angola” o interpretaciones como la que hace el saxofonista en el tenor de “Bachianas Brasileiras No. 5” de Villalobos. Aparece también la tradicional canción folk irlandesa “She Moves Through The Fair” con todo el cuarteto (que incluye a Alex Acuña y John Patitucci). El grupo trabaja con entusiasmo y gran claridad, mientras que Shorter en particular se sigue mostrando como uno de los mejores jazzistas a sus 69 años de edad.

 

 

REGINA CARTER

PAGANINI – AFTER A DREAM

 

Regina Carter tuvo la oportunidad única, para un jazzista, de utilizar un violín Guarneri de 250 años de antigüedad, el cual alguna vez fue propiedad de Paganini. La obra constituye una de las fusiones de jazz y música clásica más cuajadas hasta la fecha. El sonido muzak que ha acompañado a la instrumentista a lo largo de su carrera aquí queda de lado para dar paso a un sólido quinteto que garantiza el CD. Sobre todo, gracias al pianista Warner Glerig, colaborador de Carter desde hace siete años, y que funge también en el disco como coproductor y compositor. El jazz siempre ha sido un territorio muy amplio para la violinista, quien aprovecha tal elasticidad para integrar sus influencias en una sola voz. Aquí la prueba.

 

VIDEO: Hird Feat. Yukimi Nagano – Keep You Kimi, YouTube (Rock Bottom)

 

ARTE-FACTO: FREE JAZZ (UNA INTERPRETACIÓN/V)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

LOS ANÁLISIS

 

En la nueva edición de Free Jazz Black Power no se maneja el análisis posmarxista (con sus ocasionales rigideces), sino la descripción de las formas de ser de un pueblo en función de sus necesidades y aptitudes frente a una sociedad abrumadora.

 

La historia de un pueblo que rompe (o trata de romper) sus cadenas por medio de la música cuando la ira se apodera de él. Este libro no acompaña un movimiento revivalista, sino es la clave perpetua para un futuro posible: “Para dominar una situación perturbadora –dicen los autores— tuvieron que inventar un sistema original de referencias, forzosamente heterogéneo, utilizando los elementos africanos de los que disponían, pero practicando también en su nuevo entorno un auténtico saqueo cultural”.

 

 

Al igual que el Río Mississippi, Free Jazz Black Power es un libro que cambia de curso naturalmente; que escucha a su tiempo, lo abraza y se adapta. A la hora de los grandes temores en los que la música elige, muchas veces sin saberlo, los colores de la muerte, este texto más que nunca hubiera podido titularse: El amanecer de los negros.

 

VIDEO: Archue Shepp Quartet – Here’s That Rainy Day (live 1994), YouTube (vrije geluiden)

 

 

 

ELLAZZ (.MEX): MILI BERMEJO

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

UNA VIDA CON LA MÚSICA*

 

La historia comenzó hace muchos, muchos años cuando Mili Bermejo, procedente del Cono Sur, de Buenos Aires —para ser más precisos y donde había nacido en 1951—, llegó a la ciudad de México junto con su familia. Tenía ocho años de edad. Desde ese momento, por la influencia paterna, abrevó de la música mexicana integrándola a su herencia argentina.

 

Luego, las décadas de los sesenta y setenta le otorgaron muchas experiencias enriquecedoras y fundamentales: el llamado “canto nuevo”, las peñas, los clubes, los amigos de diversas naciones latinoamericanas exiliados por causas políticas y feroces dictaduras, la poesía de Nicolás Guillén, Jaime Sabines, César Vallejo, José Ramón Enríquez, Odri Lorde, Ernesto Cardenal, Gabriel Zaid y Octavio Paz; además de la ideología del compromiso social del artista y el gusto por los conciertos al aire libre.

 

El talento musical de Mili Bermejo le permitió obtener en el curso de los años varias becas. La primera de ellas otorgada por lo que antes era conocido como el Fondo Nacional para las Actividades Sociales (Fonapas), y luego por parte de la escuela donde se encontraba. Entonces, la vida se le modificó sustancialmente. Casi al finalizar los años colegiales y lista para saltar al profesionalismo, su hermano (Miguel, guitarrista y bajista) la introdujo en los misterios y las sorpresas de la obra de Miles Davis. Es decir: descubrió el jazz.

 

Habla Mili:

 

«El jazz representó un gran cambio para mí: el de cantante a músico. Lo cual quiere decir que debía empezar a pensar en mi voz como instrumento, en la armonía. A tener un pensamiento inteligente en cuanto a cómo abordar una pieza, o sea un pensamiento analítico y además —por si fuera poco— aprender el arte de la improvisación. No puede ser de otra manera. Es muy difícil ser un buen intérprete del jazz debido a las exigencias que esto requiere satisfacer. Se debe saber leer todo tipo de partituras, con sus claves, invertir miles de horas de práctica para desarrollar el nivel competitivo necesario. Y asimismo, es preciso actuar constantemente para mantener en forma las habilidades musicales y desarrollar las cualidades individuales en la improvisación”.

 

Por aquel tiempo, Mili tuvo la oportunidad de conocer al pianista Ran Blake, pionero del avant-garde y del Third Stream, quien la llevó consigo como invitada para unas presentaciones que haría durante el programa jazzístico veraniego en la ciudad de Boston, en 1978. El viaje la motivó sobremanera para el aprendizaje del género. A la postre entró a tomar clases con el ya desaparecido pianista y destacado jazzista veracruzano Juan José Calatayud.

 

Con una voz siempre emotiva, Mili gusta de contar lo que la música sincopada le ha dado: «El jazz me proporcionó un método, me abrió las puertas tanto mentales como emocionales. La disciplina inherente en él siempre resulta difícil, hasta que la conviertes en tu forma de vida. Cuando das ese paso todo se vuelve  fascinante porque te sientes por fin un pasajero legítimo en el tren del aprendizaje, en una dinámica de evolución estética. Es un desafío, cada minuto debes entender por qué unas notas funcionan y por qué otras no. Para mí fue descubrir un mundo vital«.

 

 

En México, Mili supo crearse una carrera como intérprete, pero en este punto y por recomendación del maestro Juan José Calatayud, decidió irse a estudiar a la Berklee School of Music de Boston, llevando como único equipaje su amor por el jazz: «El jazz me poseyó por completo, era como un fuego por dentro que no podía acallar«. Quería aprenderlo todo de él: tanto el lenguaje verbal como el musical. Esto es lo que la condujo a buscar las fuentes y a conocer a sus generadores. Debía aprender a cantar con aquellos jazzistas, en su propia tierra.

 

En México, Mili dejaba el reconocimiento logrado hasta entonces, sus amigos, su trabajo de muchos años en Radio Educación, a su padre —el compositor e instrumentista— Guillermo Bermejo, a su tío Miguel, ambos fundadores del famoso trío de música vernácula Los Calaveras, que en tantas giras y películas acompañara al legendario Jorge Negrete y, desde luego a su madre Luz, una cantante argentina de tangos. «Al irme a Estados Unidos dejé toda esa parte», ha comentado con añoranza.

 

Así que se trasladó a Boston a vivir de manera permanente en 1980. Tras cinco años de recoger conocimientos, de mostrar el talento personal a su vez, se graduó en aquella institución. Aunaba de esta manera a su vida académica la savia del jazz estadounidense, misma savia que sumó a sus acervos producto de los estudios en la Escuela Nacional de Música, con los compositores mexicanos Julio Estrada y Federico Ibarra, y de técnica vocal con la especialista Elisabeth Phinney y Jerry Bergonzi.

 

El ejemplo de su creatividad al darle forma a un jazz ecléctico, con la intención constante de buscar trascender las fronteras entre los géneros y culturas, hizo que las autoridades de Berklee le ofrecieran impartir clases de canto en dicha institución. Cosa que ha hecho desde entonces. Sin embargo, después de algún tiempo, Mili sintió también la necesidad de expresar a flor de piel sus raíces musicales y los conocimientos adquiridos con el jazz, así que se alió con su esposo, el contrabajista Dan Greenspan —al que conoció en esa escuela en 1981—,  para realizar una obra donde se fusionaran el sentir cubano, argentino, mexicano y jazzístico, y otorgar al escucha una lluvia de ritmos en la que su estilo encontraba un cauce perfecto.

 

Hoy, esta mujer ha logrado el reconocimiento de músicos y crítica de la Unión Americana al aparecer en las páginas de revistas especializadas como Down Beat y Jazziz, donde se analizan constantemente los álbumes que genera. Desde Ay Amor (de 1992), hasta la noticia del nuevo disco que está a punto de salir, A Time for Love (del 2004), su discografía, que abarca ya ocho volúmenes, ha sido descrita como “el lugar donde se encuentra el jazz con la elegancia del alma latina”.

 

Sin concebir limitante alguna, Mili Bermejo ha laborado en distintos formatos, como el trío (en Ay Amor y A Time for Love), el cuarteto (en Casa Corazón, de 1994, o Identidad, de 1996)), el sexteto (en Pienso el Sur, del 2001), el octeto (con la agrupación de Günter Schuller, en Orange then Blue). No obstante, la quintaesemcia de su quehacer artístico se puede encontrar en Dúo, de 1997, al lado de su esposo y bajista Dan Greenspan, donde la compenetración con el concepto y el trabajo constante se presentan sin más ropaje que las cualidades íntimas y personales.

 

Entre más vida yo siento / más pronto me voy muriendo / más cercano está el momento / de abandonar este arroyo / y más requiero el apoyo / de aquél que me está queriendo….” Así reza el track “Décimas de muerte”, una composición de esta cantante que a base de estudio, de esfuerzo, de talento, ha sobresalido en el terreno del jazz. En Dúo, Mili se presenta en el escenario del Music Room de Cambridge para dar a conocer a los entendidos su sensibilidad y bagaje. Ella le entrega al escucha su comprensión de la música y beneplácito con el canto.

 

 

Para hablar de este trabajo de Mili hay que mencionar, en primerísimo lugar, el grado de retención y elaboración de los elementos básicos que han alimentado a la cantante a lo largo de su carrera. Elementos afroamericanos, latinos, caribeños, que gracias a su ductilidad y aprovechamiento se establecen en ella, en su voz, en su acompañamiento, como una mancomunidad experimental de carácter multicultural sintetizada en el jazz. Eso es el jazz. Así se forjó y así continuará en el futuro.

 

Ella reelabora la música a partir de su particular concepción enriquecida de estos elementos en términos de esa estructura de raíces y sus variables. Esto es: conoce su música, no sólo como ente regional sino continental, y la relaciona, la mezcla, la recrea, con el gran fenómeno del jazz y lo que éste a su vez trae aparejado consigo: la composición europea, la métrica hispana, el lied alemán, el folklore anglosajón y la referencia sobreentendida de la expresividad vocal.

 

Todas las variables son aprovechadas por su voz, por su temática, empapada del romanticismo del “canto nuevo”, muy bien acompañada por Greenspan, músico que muestra sus capacidades multifacéticas al proporcionarle un soporte sincopado a la rítmica voz de Mili. Las composiciones de Abbey Lincoln, Bill Evans, Lee Morgan, Johnny Mercer, Duke Ellington y de la propia Bermejo, se suceden a lo largo del CD dando rienda suelta a su estilo que en todo momento evoca las referencias de su experiencia musical con interpretaciones muy sentidas, las cuales con los artilugios de la magia vocal ubican en atmósferas y ambientes hiperreales al escucha atento.

 

Las interpretaciones que hace Mili Bermejo de la balada van más allá de lo simplemente emotivo. Sus cualidades, técnica y referencias vitales que carga dentro de sí, le añaden a cada tema presentado el plus que debe contener cada pieza de su repertorio. Es una cantante de jazz llena de expresividad y recursos, color y textura. En este disco, producido por ella misma, ejecuta una catorcena de tracks en los que la existencia y el arte se amalgaman para regocijar al público. Greenspan, como buen bajista, le pone los acentos, los soportes, las plataformas. De esta manera, las composiciones de todos los mencionados brillan como si fueran nuevas.

 

Los informes sobre Mili Bermejo dicen que ella se fue a la Unión Americana en 1980, con el claro objetivo de estudiar jazz en la que hoy por hoy se considera la mejor escuela en este sentido: el Berklee College of Music de Boston. Actualmente es profesora en esa misma institución, además de miembro de varias asociaciones para el fomento de las artes en los Estados Unidos. Mili Bermejo es una cantante que a base de trabajar su talento, de disciplinarlo y conducirlo, ha llegado a ser escuchada en los mejores escenarios y a recibir premios y menciones, porque además de estudio y trabajo tiene propuesta y capacidad para manifestarse en el comprometido terreno del jazz. La suya es una magnífica historia, plasmada en concreto en varios álbumes a los que sigue sumando nombres.

 

 

 

* Este texto es fundamentalmente el guión literario del programa número 82 de la serie “Ellazz”, que se trasmitió por Radio Educación en los años cero (primera década del siglo XXI), del que fui creador del nombre, entrevistador, investigador, guionista y musicalizador. El programa se realizó con la entrevista que le hice tras la publicación del disco  Dúo (Jimena Music) en 1997. Éste se uniría a la enriquecedora discografía de la cantante, compositora, pedagoga y divulgadora del jazz, con De tierra, Identidad y el postrer Arte del Dúo, además de los ya mencionados en el texto. Todos discos a los que la artista dotó con canciones propias, standards del jazz y composiciones de diversos creadores latinoamericanos, siempre incluyendo sus emociones y las cuestiones sociales de todo lo que la afectaba. Mili murió el 21 de febrero del 2017. Aún no sé si ya se publicó el libro que tenía listo sobre técnica vocal en el que tenía tiempo  trabajando.

 

 

 

 

 

JAZZ: MICK GOODRICK

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

Mick Goodrick (junio 9, 1945–noviembre 16, 2022) empezó a destacar como guitarrista de delicada intensidad y deliciosos matices en el área de Boston al poco tiempo de finalizar sus estudios en Berklee College (1963-1966) y de empezar a dar clases ahí mismo en los cuatro años siguientes. A la postre trabajó con el grupo de Gary Burton, improvisando en clubes de Cambridge, como el Ziron y Ryle’s, con Pat Metheny, Steve Swallow y Randy Roos, tocando y grabando con Jack DeJohnette y sus Special Editions (1986-1990).  Asimismo, perteneció al venerable conjutno Liberation Music Orchestra de Charlie Haden desde 1982.

 

A fines de los setenta grabó su primer álbum desde In Pas(s)ing (ECM, 1979), Biorhythms (CMP).

 

Habla Goodrick:

 

¿Qué hace único su estilo?

“Mi estilo es único porque toco exclusivamente con los dedos. No he usado uñas desde los 16 años. Desde el punto de vista armónico se pueden hacer muchas más cosas en una guitarra al tocar con los dedos. Es posible producir muchas más voces con la mano izquierda si uno no tiene que preocuparse por saltarse las cuerdas. El estilo también conduce más a tocar partes múltiples, bajo, agudo, el acompañamiento armónico”.

 

¿A qué punto has llegado de tu propio desarrollo musical?

“Continúa para siempre. Se vuelve más interesante todo el tiempo. No es como en los deportes. La música mejora siempre, uno va entendiendo y apreciando cada vez más, la habilidad aumenta”.

 

¿Y el desarrollo técnico?

“No se deja de trabajar nunca en eso. Al tocar con los dedos se limita el alcance melódico de lo que se puede hacer, a menos que uno sea Paco de Lucia”.

 

 

Resumamos su carrera discográfica. Ha grabado con Gary Burton, Jack DeJohnette y Charlie Haden. Sacó un CD con un trío en CMP, compañía que normalmente se especializa en percusiones.

“He grabado recientemente en Italia [por separado] con Pino Candeli, el saxofonista Claudio Fasoli y el bajista y cantante brasileño Alfredo Paixao, quien me ha introducido a la auténtica samba, bossa nova y frevo. A fines del año pasado grabé con Harvie Swartz [el bajista de su trío], Smitty Smith y John Abercrombie. También grabamos en East Side Sound con la misma gente menos John, que fue sustituido por Ed Sareth en el flugelhorn.  Hace unos años grabé en Japón con el saxofonista Gary Thomas, By Whatever Means Necessary.  Pronto Gary grabará un álbum de rap y creo que participaré. Eso sorprenderá a muchos”

 

¿Cómo adapta su estilo al rap?

“No es necesario. Rítmicamente es lo mismo, pero cambia en lo armónico.  Puesto que el estilo es casi recitativo, no importa qué acordes se toquen. Tiene mucha fuerza rítmica y un avanzado desarrollo armónico.  Desde la perspectiva del solista, gran parte del hip hop de suyo tiene una sensibilidad jazzística, así que se toca sobre los cambios”.

 

Los músicos de jazz no han tenido dificultades con el blues, el reggae y el pop. Sólo hay que ver a Arthur Blythe u Oliver Lake. También Dizzy grabó un álbum disco con Lalo Schifrin.

“Así es. Es muy posible que empiecen a aparecer jazzistas en los grupos de rap, siempre y cuando los raperos mejoren sus estructuras armónicas. Actualmente me interesa trabajar de nuevo en dúo con otra guitarra, ahora con Wolfgang Muthspiel [un exestudiante de Goodrick y miembro del grupo de Gary Burton, quien estudió la guitarra clásica en su natal Austria]. Vamos a tocar en Boston este año, luego grabar y hacer una gira. Si vuelvo a grabar con trío para CMP, querré invitar a Tom Harrell para el flugelhorn.

 

“Es una lástima que no haya grabado con cantantes. Eso mostraría cierto aspecto de mi música que no se aprecia en los grupos grandes. Me encantaría grabar con Dominique Eade (lo hizo en The Long Way Home, en1999), con la que he trabajado mucho en Boston. También con Sheila Jordan”. Lamentablemente esto último deseo no se pudo cumplir. Goodrick falleció en el 2022.

 

VIDEO: Gary Thomas & Seventh Quadrant – Osthetics…, YouTube (Odak Costa)

 

 

ARTE-FACTO: FREE JAZZ (UNA INTERPRETACIÓN/IV)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

EL PODER NEGRO

 

 El libro Free Jazz Black Power no es únicamente la historia del free jazz; de los corazones destrozados, del habla de los fantasmas. Se trata de aprehender toda la historia del jazz y más allá de ésta: la música negra, la historia trágica del pueblo negro, la mutilación sociopolítica de los individuos.

 

Entre otras nociones esenciales se comprenden los mecanismos que empujaron a los negros estadounidenses a adoptar y adaptar ritos y religiones ajenas a manera de cimientos en épocas diferentes: el cristianismo, el islam e incluso la dictadura del proletariado.

 

 

La documentación es abundante. Las citas cuentan con todas sus referencias. Las figuras indispensables se encuentran ahí: W.E.B. Dubois (“Un solo grito: ¡Libertad!”), Ornette Coleman (“No hay una sola forma válida de tocar el jazz”), Malcolm X (“El Tío Tom del siglo XX es el negro profesionista”), Archie Shepp (“Nuestra venganza será negra, así como el sufrimiento es negro”), James Brown (“Soy negro y estoy orgulloso de ello”), Rap Brown (“El estudiante negro sí es revolucionario. Puede ayudar al resto de los negros a deshacerse de la información falsa de la que se les ha atascado durante toda su vida”), y así con Edward Franklin Frazier, LeRoi Jones, Richard Wright, Langston Hughes, etcétera.

 

VIDEO: Ornette Coleman – Free, YouTube (jazzhole13)

 

 

 

 

RECOMENDABLES (2)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

VIBES

4

 

La selección de temas que conforman este álbum vuelve a confirmar que Bill Ware III es figura fundamental entre los vibrafonistas de nuestro tiempo. El músico convence con su inconfundible equilibrio entre los tonos de resonancia suave y a la vez fuertemente percusivos. Su estilo personal se puede describir como un punto medio entre Gary Burton y Red Norvo, entre la arquitectura sonora etérea y los impulsos sólidos. A veces resulta fascinante, a veces como un aprendiz de brujo que ha despertado a ciertos espíritus de los que luego no puede deshacerse (cuerdas, congas y una cantante extraviada en mundos desconocidos para ella). De cualquier manera, es artista destacado del catálogo light de la Knitting Factory.

 

 

PAYÍN CEJUDO

PAYÍN CANTA DESDE EL PAÍS DE…

 

Con arreglos musicales y orquestaciones lo mismo lúdicas que llenas de imaginación y de ambiente, este disco de standards presenta a Payín Cejudo a los escuchas del género sincopado. Enrique Nery, el maestro del piano y figura por demás importante para el jazz hecho en México, enmarca con sus excelentes arreglos (lo mismo para acompañamiento a piano solo, que cuarteto u orquesta con todo y cuerdas) la interpretación estilo cabaret y musical de temas conocidos como “Night and Day”, “Summertime” o “My Man”, entre otros. Payín —personaje del teatro musical— se desenvuelve dentro de sus conocidos terrenos, a veces con la manga ancha del director artístico que le permite ciertos manierismos.

 

 

JOACHIM KÜHN

UNIVERSAL TIME SESSIONS

 

El material presentado en este CD pinta de cuerpo entero a Joachim Kühn como un enamorado obsesivo del jazz. Y lo mejor de todo, como un experimentador desprejuiciado. Lo único que le interesa es la conexión musical entre los integrantes de su trío e invitados ocasionales. Al formato original de Kühn (en el piano), Scott Colley (contrabajo) y Horacio “El Negro” Hernández (batería), se agregan Michel Portal y Chris Potter en el sax alto y tenor, respectivamente. “Lo único que los músicos debemos tener en común es el tiempo universal”, ha dicho el pianista, y los talentos se dan cita para crear un jazz con libertad. Una libertad sofisticada y conceptual bajo el rubro cubano-vasco-estadounidense-alemán. Una gran mezcla.

 

VIDEO: Joachim Khün – From Time To Time Free, YouTube (Joachim Khün)

 

ELLAZZ (.MEX): ELIZABETH MEZA

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

Elizabeth Meza es una cantante mexicana, nacida en Chihuahua y desarrollada en Veracruz,  que inició su carrera en 1978. Es decir, tiene experiencia en los escenarios nacionales e internacionales (donde se presentó con diversos grupos a lo largo de varios años fuera del país: Inglaterra, Francia, el Benelux, España, Marruecos, Alemania, Finlandia, entre otros).

 

A México regresó en 1990, y desde entonces trabaja haciendo jingles, doblajes, arreglos vocales y temas para varios cantantes, en grabaciones de discos y giras internacionales con gente como Emmanuel, Alejandra Guzmán, Lucero, Ricardo Arjona, Willie Colón, Ricky Martin y La Ley, por mencionar algunos.

 

Su disco debut, Tenderly, está integrado por standards, una prueba de tornasol para mostrarse con el jazz, de la cual sale airosa y con garbo. Los arreglos de Enrique Nery y Joao Henrique la acompañan y dirigen hacia buenos puertos. La presencia de ella sirve de balsa a través del río que es su voz, en el cual se va a la deriva. A veces por un rápido emocionante; otras por los vericuetos de la diosa naturaleza que con su sensualidad cubre por doquier; a veces es nado en agua fresca; otras, hálito de brisa cálida entrando por el oído tiernamente.

 

Habla Elizabeth:

 

“¿Qué significa el jazz para mí? El blues tiene la definición perfecta: es la melancolía. El jazz no la tiene. Es un sentir desde luego, pero es uno que cambia. Es el sentir profundo que atraviesa las puertas para entrar a tu reino privado. Las puertas que puedas poner como barreras para el mundo el jazz las atraviesa. Va directamente al núcleo. Es un sentir puro, sin definiciones. Eso es el jazz para mí. Es algo que me atraviesa y me ilumina por dentro.

 

“Yo viví muchos años en Europa y ahí crecí de verdad en muchos sentidos. Tengo una idea clara de lo que es el jazz, de cómo debo de cantarlo. Pienso que soy una cantante en el estilo del jazz tradicional. Me gustan las baladas, me gusta el swing, pero soy versátil y también tengo una onda latina que es fuerte, porque soy latina finalmente, ¿no? Cuando subo al escenario trato de cantar versiones diferentes siempre. Y para ello necesito el apoyo de los músicos con los que esté en ese momento.

 

“Es fundamental para mí la retroalimentación con los músicos en el escenario. Así que lo que aprendí en Europa me ha servido para hacer presentaciones novedosas de un tema, algo que no se acostumbra en México. En general las cantantes no se atreven a hacerlo, porque tampoco se han atrevido a irse del país y probarse fuera. Es un rollo personal. Prefieren estar aquí y limitarse a lo convencional. No se mueven hacia otros sitios, para que vean lo que es bueno, lo que es la competencia.

 

“Hace diez años que me mudé a México de nueva cuenta y no me he vuelto a ir (salvo de gira con algún artista). Me gusta el jazz y pienso que lo hago bien, pero todavía estoy aprendiendo. Y quiero aprender más y más y no sé hasta dónde me lleve eso. No tengo más pretensiones que las artísticas, siempre han sido las mías, nunca las del dinero. No es lo que yo busco, Aunque lo que más quisiera es hacer un disco sin tener problemas de medios, para tomarme todo el tiempo necesario.

 

“Quiero clavarme en el jazz totalmente, vivir de él y olvidarme de los coros, que es en lo que trabajo de manera fundamental, es mi chamba. La cual también me ha ayudado mucho. Es toda una escuela. No sé por qué mucha gente se avergüenza de hacerlo, pero armonizar es una cosa maravillosa. A mí me encanta armonizar. Hay quienes dicen que no es importante porque siempre estás atrás de alguien. ¿Y qué? Se aprenden cosas, se gana plata, se viaja mucho, se conoce música diferente todo el tiempo, puedo mantener a mi hijo sin problemas, tengo activa mi voz y practico muchos géneros. Es un buen trabajo, así lo siento yo. Aunque el jazz es lo mío definitivamente, y siempre que puedo acepto presentaciones en diferentes lugares.

 

 

“La idea de grabar el disco Tenderly se dio un día que estaba con Joao Henrique en el lugar donde toca. Me invitó a cantar. Al finalizar me dijo: ‘Elizabeth, vamos a grabar algo, pero ya’. Yo tenía ganas de hacerlo pero no sabía cómo empezar. Entonces sugirió: ‘El martes comenzamos en el estudio de Salvador Tercero’. Llegó el martes y grabamos dos temas. Lo hicimos con los arreglos que él ya había escrito para mí hace años cuando formaba parte de su grupo y cantaba con él. A partir de ahí tomé las riendas del proyecto, me puse realmente a pensarlo y a hacerlo como yo quería (fui la productora).

 

“Escogí los temas y llamé a Enrique Nery para que me hiciera los arreglos y tocara el piano, así como a otros excelentes músicos: Chucho Merchan, Pepe Hernández, Joaquín Trinidad, Ricardo Benítez, Gil Gutiérrez, Efrén Guzmán, Luizinho y Romeo Aguilar. El productor Salvador Tercero me ayudó en muchas cosas: en su conocimiento como ingeniero para estructurar los tiempos, en el orden, en las cosas técnicas. Con el sonido de mi voz estuvimos experimentando mucho. Él me ayudó enormidades en eso y, claro, con su estudio, con la mezcla.

 

“Yo escogí el material completo, incluso algunos amigos bromearon diciendo que sólo me faltó ‘Misty’, y pues sí, lo hubiera incluido de haber tenido tiempo. Escogí las dotaciones, cómo quería que se hicieran los arreglos, algunas cosas fueron en primera toma. Me pareció que todo así resultaría muy fresco, claro, tomando en cuenta que no había mucho presupuesto, pero yo lo quería hacer así de todas maneras.

 

“De los formatos que están en el disco me siento a gusto con los dos. Porque son dos facetas mías. Yo soy de estilo muy tradicional y se nota. Mi fraseo es muy tradicional y se nota, porque aprendí escuchando. Mi madre ponía todo el tiempo a Ella Fitzgerald, a Carmen McRae, Anita O’Day. Ella es mi máximo. A mi mamá le encantaba. Por otro lado oía mucha trova yucateca que a mi papá le fascinaba. La música de las películas de los años cuarenta, Luis Arcaraz, es una cosa que me gusta. Tengo influencias de todos lados, así que con los dos formatos musicales que utilicé me sentí totalmente identificada. Soy como dos personas diferentes. Esa es mi versatilidad.

 

“¿Por qué echar mano de standards y no de temas originales? Porque creo que el jazz es una cuestión de por sí muy escabrosa aquí en nuestro país. Entonces dije: Okey, si la idea es darme a conocer con este disco pues tengo que hacerlo con canciones con las que la gente esté familiarizada. Y además, son temas que me gustan a mí.

 

“El standard es un arma de dos filos: es un tema que ha sido popular,  tan bueno, que se ha consolidado. Si te fijas, los standards de jazz son temas de películas de los treinta y cuarenta. Por eso es un arma de dos filos y te voy a decir por qué. Es muy difícil hacer una nueva versión diferente de las miles que ya existen de una pieza así, pero el lado bueno es que puedes enseñar lo que eres como cantante o lo que puedes hacer de novedoso. Cuando lo cantas pones en juego tu calidad interpretativa. Eso para mí es un standard.

 

“El diseño del álbum es sui generis dentro de un medio que se ha caracterizado por las portadas sin idea ni concepto. Yo estudié arquitectura. Y mientras lo hice trabajé en muchas cosas de imprenta, diseños, etcétera. Así que no quería un tipo de portada, típica. Me gusta el glamour, me gusta verme bien, así que por qué no hacer una bonita portada. Y el blanco y negro para mí representan la sobriedad, la clase, la elegancia. Tenderly es un disco sobrio y tenía que llamar la atención al respecto.

 

“En cuanto a los objetivos artísticos de este álbum yo no tenía nada pensado en ese sentido, simplemente dije voy a hacer lo que a mí me gusta y punto. Claro que de eso surgieron mil cosas y muchísimas ideas. Estoy trabajando con Héctor Infanzón para el siguiente disco. Va a tener cosas originales, con algunas composiciones mías, porque desde hace años compongo también y lo hago con todo tipo de música. Christian Castro, por ejemplo, tiene temas míos de pop y balada, así como otra gente del medio. Tengo cosas de jazz que he ido haciendo, con toda su estructura y algún día las haré sonar”.

 

La música puede vivir en todos los proyectos posibles. Y para aquellos que toman al jazz como uno de éstos es una obligación realizar una grabación de standards, al menos una vez en la vida. Es parte de la tradición del género. En esta ocasión le tocó el turno a Elizabeth Meza. Tomó algunos de esos temas y les agregó esa parte que es muy suya: la poderosa sensualidad interpretativa. En todos consiguió el perfecto pretexto para revisitar tales piezas  y enriquecerlas con sus armónicas recreaciones.

 

 

 

* Este texto es fundamentalmente el guión literario del programa número 62 de la serie “Ellazz”, que se trasmitió por Radio Educación a principios de los años cero (primera década del siglo XXI), del que fui creador del nombre, entrevistador, investigador, guionista y musicalizador (S.M.C.). El programa se realizó con la entrevista que le hice tras la publicación del disco Tenderly en el 2001. A él le han seguido media docena más (Nocturnal, Fascinación, Obsesión, La célula que explota, Mejores baladas, En vivo), así como una carrera exitosa.

 

 

 

VIDEO SUGERIDO: Elizabeth Meza – CUANDO VUELVA A TU LADO, YouTube (graceljam)

 

 

 

 

JAZZ: DIZZY GILLESPIE (SOUL MATES)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

Roy Eldridge y Dizzy Gillespie son eslabones esenciales en la cadena de la evolución del jazz. Siguiendo los pasos de su gran precursor Louis Armstrong, ambos han ejercido una enorme influencia sobre el sonido y el estilo de la trompeta.

 

Roy fue originalmente ídolo de Dizzy y en la actualidad, a su vez, son muchos los famosos trompetistas más jóvenes que deben su inspiración inicial a Dizzy.

 

En este álbum, en particular, se escucha el maravilloso concierto presentado por Roy y Diz una noche de 1954 en Hartford, Connecticut. Su encuentro en la primera pieza es sumamente competitivo, tanto en sus participaciones solistas como cuando tocan juntos, pero en el coro de salida vuelven a unir sus fuerzas alegremente.

 

Las dos grabaciones siguientes los presentan por separado en un alarde de habilidad baladística, en tanto que el segundo lado los ve retornar a la arena para entregarse a una competencia acérrima, pero amistosa.

 

Pese a las claras diferencias de concepción –Roy es el rey del swing y Dizzy lo es del bop–, se aprecia una semejanza fundamental en su velocidad, vitalidad e impulso. Ciertamente existía rivalidad y es muy evidente en estas grabaciones, pero estaba basada en un respeto y estima mutuos.

 

VIDEO: Dizzy Gillespie And Roy Eldridge – Soul Mates (Full Album), YouTube (All That Jazz)