JAZZ: SONNY ROLLINS

Por SERGIO MONSALVO C.

El nombre propio de Sonny Rollins es absolutamente perfecto para un jazzista, es evocador per se (incluso se lo puede prestar al detective de alguna serie noir). Él solo constituye la base de toda una civilización. Sin él careceríamos de su personalidad musical, de sus propiedades saxofonísticas, de todas sus herencias. Y también de las obligaciones para los escuchas.

Sin su nombre propio no podrían existir Saxophone Colossus, Sonny Rollins Plus4, Tenor Madness, The Sound of Sonny o el soundtrack de Alfie (la de Michael Caine, of course). El suyo conlleva el derecho a embelesarse con lo sublime, según la Carta Magna de la música. Su nombre está ahí, claramente anotado.

El hecho de que esas notas apuntaladas en los discos nos lleguen con su nombre, invita a imaginar tras ella a una persona extraordinaria. ¿Cómo no identificar un nombre así con un ser humano notable? Llevamos décadas haciéndolo, hasta que finalizaron con 95 años.

A nosotros, su público nos queda toda la vida por delante, hurgando en los surcos de los tracks bajo el pendón de su nombre, el goce y la responsabilidad de pronunciarlo lentamente para que su musicalidad colme los sentidos: Sonny Rollins.

VIDEO: Tenor Madness; Sonny Rollins Concert in Japan 1997, YouTube (papa okina)

SONNY ROLLINS (TIPO DE RENOMBRE)

Por SERGIO MONSALVO C.

El nombre propio de Sonny Rollins es absolutamente perfecto para un jazzista, es evocador per se (incluso se lo puede prestar al detective de alguna serie noir). Él solo constituye la base de toda una civilización. Sin él careceríamos de su personalidad musical, de sus propiedades saxofonísticas, de todas sus herencias. Y también de las obligaciones para los escuchas.

Sin su nombre propio no podrían existir Saxophone Colossus, Sonny Rollins Plus4, Tenor Madness, The Sound of Sonny o el soundtrack de Alfie (la de Michael Caine, of course). El suyo conlleva el derecho a embelesarse con lo sublime, según la Carta Magna de la música. Su nombre está ahí, claramente anotado.

El hecho de que esas notas apuntaladas en los discos nos lleguen con su nombre, invita a imaginar tras ella a una persona extraordinaria. ¿Cómo no identificar un nombre así con un ser humano notable? Llevamos décadas haciéndolo, hasta que finalizaron con 95 años.

A nosotros, su público nos queda toda la vida por delante, hurgando en los surcos de los tracks bajo el pendón de su nombre, el goce y la responsabilidad de pronunciarlo lentamente para que su musicalidad colme los sentidos: Sonny Rollins.

VIDEO: Tenor Madness; Sonny Rollins Concert in Japan 1997, YouTube (papa okina)

MILES DAVIS (100 AÑOS)

Por SERGIO MONSALVO C.               

                                      man with a horn*

fuiste muerte y gemidos por un lustro

tu boca estuvo abierta

pero no gritabas

te consideramos oscuridad

de vida y sentidos

la carne polvo y los huesos saña

sólo ese lado de tu ser miramos

pero el verde empapó tu camisa

se coloreó tu rostro con su tono

fuiste entonces guía y gozo

una jam / perpetuo cuño

ahora te escuchamos, man

creativo y placentero

como en juicio final

en adelante tu trompeta

 revestirá a los condenados

y tornaremos a ti

como hacia un sueño

confiaremos nuestra carne

a cada tema revisitado

y haremos nuestro sonido

con las huellas de tus hitos frescos

*Texto incluido en el libro Miles Ahead, publicado por la Editorial Doble A y, de manera seriada en el blog Con los audífonos puestos bajo el rubro de Tiempo del Rápsoda.

Miles Ahead

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A,

Colección “Poesía”

The Netherlands, 2005

Contenido

Black Satin

Miles

Man with a Horn

In a Silent Way

Selim Sivad

Miles/Panthalassa

LOS RECOMENDABLES (3)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

VARIOS

FUTURE SOUNDS OF JAZZ VOL. 9

 

Esta compilación, procedente de Münich, Alemania, y en definitiva deja en claro una cosa: el sello Compost sigue marcando la pauta en el género del nu jazz y estilos afines. Aquí se presentan los adelantos de un programa sistemático en el que se reúnen los resultados de la búsqueda internacional de discos raros, como parte del techno contemporáneo. La serie llega a su novena edición sin mostrar estancamiento alguno. Michael Reinboth, la mente maestra del proyecto, presenta varios tesoros extraídos del underground europeo, entre ellos un downbeat jazzeado de Hird en la pieza “Keep You Kimi”, el house vocal de Foremost Poets en “Open Season” y el descubrimiento de Julius Kammeri, entre otros tracks hasta ahora inéditos.

 

 

WAYNE SHORTER

ALEGRÍA

 

El álbum arranca con la primera composición que Shorter presentaba en años: “Sacajawea”. Un tema intrincado cuya exuberante vitalidad encuentra su generador principal en el baterista Brian Blade. Asimismo, se incluyen sensibles versiones de caballos de batalla como “Angola” o interpretaciones como la que hace el saxofonista en el tenor de “Bachianas Brasileiras No. 5” de Villalobos. Aparece también la tradicional canción folk irlandesa “She Moves Through The Fair” con todo el cuarteto (que incluye a Alex Acuña y John Patitucci). El grupo trabaja con entusiasmo y gran claridad, mientras que Shorter en particular se sigue mostrando como uno de los mejores jazzistas a sus 69 años de edad.

 

 

REGINA CARTER

PAGANINI – AFTER A DREAM

 

Regina Carter tuvo la oportunidad única, para un jazzista, de utilizar un violín Guarneri de 250 años de antigüedad, el cual alguna vez fue propiedad de Paganini. La obra constituye una de las fusiones de jazz y música clásica más cuajadas hasta la fecha. El sonido muzak que ha acompañado a la instrumentista a lo largo de su carrera aquí queda de lado para dar paso a un sólido quinteto que garantiza el CD. Sobre todo, gracias al pianista Warner Glerig, colaborador de Carter desde hace siete años, y que funge también en el disco como coproductor y compositor. El jazz siempre ha sido un territorio muy amplio para la violinista, quien aprovecha tal elasticidad para integrar sus influencias en una sola voz. Aquí la prueba.

 

VIDEO: Hird Feat. Yukimi Nagano – Keep You Kimi, YouTube (Rock Bottom)

 

ARTE-FACTO: FREE JAZZ (UNA INTERPRETACIÓN/V)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

LOS ANÁLISIS

 

En la nueva edición de Free Jazz Black Power no se maneja el análisis posmarxista (con sus ocasionales rigideces), sino la descripción de las formas de ser de un pueblo en función de sus necesidades y aptitudes frente a una sociedad abrumadora.

 

La historia de un pueblo que rompe (o trata de romper) sus cadenas por medio de la música cuando la ira se apodera de él. Este libro no acompaña un movimiento revivalista, sino es la clave perpetua para un futuro posible: “Para dominar una situación perturbadora –dicen los autores— tuvieron que inventar un sistema original de referencias, forzosamente heterogéneo, utilizando los elementos africanos de los que disponían, pero practicando también en su nuevo entorno un auténtico saqueo cultural”.

 

 

Al igual que el Río Mississippi, Free Jazz Black Power es un libro que cambia de curso naturalmente; que escucha a su tiempo, lo abraza y se adapta. A la hora de los grandes temores en los que la música elige, muchas veces sin saberlo, los colores de la muerte, este texto más que nunca hubiera podido titularse: El amanecer de los negros.

 

VIDEO: Archue Shepp Quartet – Here’s That Rainy Day (live 1994), YouTube (vrije geluiden)

 

 

 

ELLAZZ (.MEX): MILI BERMEJO

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

UNA VIDA CON LA MÚSICA*

 

La historia comenzó hace muchos, muchos años cuando Mili Bermejo, procedente del Cono Sur, de Buenos Aires —para ser más precisos y donde había nacido en 1951—, llegó a la ciudad de México junto con su familia. Tenía ocho años de edad. Desde ese momento, por la influencia paterna, abrevó de la música mexicana integrándola a su herencia argentina.

 

Luego, las décadas de los sesenta y setenta le otorgaron muchas experiencias enriquecedoras y fundamentales: el llamado “canto nuevo”, las peñas, los clubes, los amigos de diversas naciones latinoamericanas exiliados por causas políticas y feroces dictaduras, la poesía de Nicolás Guillén, Jaime Sabines, César Vallejo, José Ramón Enríquez, Odri Lorde, Ernesto Cardenal, Gabriel Zaid y Octavio Paz; además de la ideología del compromiso social del artista y el gusto por los conciertos al aire libre.

 

El talento musical de Mili Bermejo le permitió obtener en el curso de los años varias becas. La primera de ellas otorgada por lo que antes era conocido como el Fondo Nacional para las Actividades Sociales (Fonapas), y luego por parte de la escuela donde se encontraba. Entonces, la vida se le modificó sustancialmente. Casi al finalizar los años colegiales y lista para saltar al profesionalismo, su hermano (Miguel, guitarrista y bajista) la introdujo en los misterios y las sorpresas de la obra de Miles Davis. Es decir: descubrió el jazz.

 

Habla Mili:

 

«El jazz representó un gran cambio para mí: el de cantante a músico. Lo cual quiere decir que debía empezar a pensar en mi voz como instrumento, en la armonía. A tener un pensamiento inteligente en cuanto a cómo abordar una pieza, o sea un pensamiento analítico y además —por si fuera poco— aprender el arte de la improvisación. No puede ser de otra manera. Es muy difícil ser un buen intérprete del jazz debido a las exigencias que esto requiere satisfacer. Se debe saber leer todo tipo de partituras, con sus claves, invertir miles de horas de práctica para desarrollar el nivel competitivo necesario. Y asimismo, es preciso actuar constantemente para mantener en forma las habilidades musicales y desarrollar las cualidades individuales en la improvisación”.

 

Por aquel tiempo, Mili tuvo la oportunidad de conocer al pianista Ran Blake, pionero del avant-garde y del Third Stream, quien la llevó consigo como invitada para unas presentaciones que haría durante el programa jazzístico veraniego en la ciudad de Boston, en 1978. El viaje la motivó sobremanera para el aprendizaje del género. A la postre entró a tomar clases con el ya desaparecido pianista y destacado jazzista veracruzano Juan José Calatayud.

 

Con una voz siempre emotiva, Mili gusta de contar lo que la música sincopada le ha dado: «El jazz me proporcionó un método, me abrió las puertas tanto mentales como emocionales. La disciplina inherente en él siempre resulta difícil, hasta que la conviertes en tu forma de vida. Cuando das ese paso todo se vuelve  fascinante porque te sientes por fin un pasajero legítimo en el tren del aprendizaje, en una dinámica de evolución estética. Es un desafío, cada minuto debes entender por qué unas notas funcionan y por qué otras no. Para mí fue descubrir un mundo vital«.

 

 

En México, Mili supo crearse una carrera como intérprete, pero en este punto y por recomendación del maestro Juan José Calatayud, decidió irse a estudiar a la Berklee School of Music de Boston, llevando como único equipaje su amor por el jazz: «El jazz me poseyó por completo, era como un fuego por dentro que no podía acallar«. Quería aprenderlo todo de él: tanto el lenguaje verbal como el musical. Esto es lo que la condujo a buscar las fuentes y a conocer a sus generadores. Debía aprender a cantar con aquellos jazzistas, en su propia tierra.

 

En México, Mili dejaba el reconocimiento logrado hasta entonces, sus amigos, su trabajo de muchos años en Radio Educación, a su padre —el compositor e instrumentista— Guillermo Bermejo, a su tío Miguel, ambos fundadores del famoso trío de música vernácula Los Calaveras, que en tantas giras y películas acompañara al legendario Jorge Negrete y, desde luego a su madre Luz, una cantante argentina de tangos. «Al irme a Estados Unidos dejé toda esa parte», ha comentado con añoranza.

 

Así que se trasladó a Boston a vivir de manera permanente en 1980. Tras cinco años de recoger conocimientos, de mostrar el talento personal a su vez, se graduó en aquella institución. Aunaba de esta manera a su vida académica la savia del jazz estadounidense, misma savia que sumó a sus acervos producto de los estudios en la Escuela Nacional de Música, con los compositores mexicanos Julio Estrada y Federico Ibarra, y de técnica vocal con la especialista Elisabeth Phinney y Jerry Bergonzi.

 

El ejemplo de su creatividad al darle forma a un jazz ecléctico, con la intención constante de buscar trascender las fronteras entre los géneros y culturas, hizo que las autoridades de Berklee le ofrecieran impartir clases de canto en dicha institución. Cosa que ha hecho desde entonces. Sin embargo, después de algún tiempo, Mili sintió también la necesidad de expresar a flor de piel sus raíces musicales y los conocimientos adquiridos con el jazz, así que se alió con su esposo, el contrabajista Dan Greenspan —al que conoció en esa escuela en 1981—,  para realizar una obra donde se fusionaran el sentir cubano, argentino, mexicano y jazzístico, y otorgar al escucha una lluvia de ritmos en la que su estilo encontraba un cauce perfecto.

 

Hoy, esta mujer ha logrado el reconocimiento de músicos y crítica de la Unión Americana al aparecer en las páginas de revistas especializadas como Down Beat y Jazziz, donde se analizan constantemente los álbumes que genera. Desde Ay Amor (de 1992), hasta la noticia del nuevo disco que está a punto de salir, A Time for Love (del 2004), su discografía, que abarca ya ocho volúmenes, ha sido descrita como “el lugar donde se encuentra el jazz con la elegancia del alma latina”.

 

Sin concebir limitante alguna, Mili Bermejo ha laborado en distintos formatos, como el trío (en Ay Amor y A Time for Love), el cuarteto (en Casa Corazón, de 1994, o Identidad, de 1996)), el sexteto (en Pienso el Sur, del 2001), el octeto (con la agrupación de Günter Schuller, en Orange then Blue). No obstante, la quintaesemcia de su quehacer artístico se puede encontrar en Dúo, de 1997, al lado de su esposo y bajista Dan Greenspan, donde la compenetración con el concepto y el trabajo constante se presentan sin más ropaje que las cualidades íntimas y personales.

 

Entre más vida yo siento / más pronto me voy muriendo / más cercano está el momento / de abandonar este arroyo / y más requiero el apoyo / de aquél que me está queriendo….” Así reza el track “Décimas de muerte”, una composición de esta cantante que a base de estudio, de esfuerzo, de talento, ha sobresalido en el terreno del jazz. En Dúo, Mili se presenta en el escenario del Music Room de Cambridge para dar a conocer a los entendidos su sensibilidad y bagaje. Ella le entrega al escucha su comprensión de la música y beneplácito con el canto.

 

 

Para hablar de este trabajo de Mili hay que mencionar, en primerísimo lugar, el grado de retención y elaboración de los elementos básicos que han alimentado a la cantante a lo largo de su carrera. Elementos afroamericanos, latinos, caribeños, que gracias a su ductilidad y aprovechamiento se establecen en ella, en su voz, en su acompañamiento, como una mancomunidad experimental de carácter multicultural sintetizada en el jazz. Eso es el jazz. Así se forjó y así continuará en el futuro.

 

Ella reelabora la música a partir de su particular concepción enriquecida de estos elementos en términos de esa estructura de raíces y sus variables. Esto es: conoce su música, no sólo como ente regional sino continental, y la relaciona, la mezcla, la recrea, con el gran fenómeno del jazz y lo que éste a su vez trae aparejado consigo: la composición europea, la métrica hispana, el lied alemán, el folklore anglosajón y la referencia sobreentendida de la expresividad vocal.

 

Todas las variables son aprovechadas por su voz, por su temática, empapada del romanticismo del “canto nuevo”, muy bien acompañada por Greenspan, músico que muestra sus capacidades multifacéticas al proporcionarle un soporte sincopado a la rítmica voz de Mili. Las composiciones de Abbey Lincoln, Bill Evans, Lee Morgan, Johnny Mercer, Duke Ellington y de la propia Bermejo, se suceden a lo largo del CD dando rienda suelta a su estilo que en todo momento evoca las referencias de su experiencia musical con interpretaciones muy sentidas, las cuales con los artilugios de la magia vocal ubican en atmósferas y ambientes hiperreales al escucha atento.

 

Las interpretaciones que hace Mili Bermejo de la balada van más allá de lo simplemente emotivo. Sus cualidades, técnica y referencias vitales que carga dentro de sí, le añaden a cada tema presentado el plus que debe contener cada pieza de su repertorio. Es una cantante de jazz llena de expresividad y recursos, color y textura. En este disco, producido por ella misma, ejecuta una catorcena de tracks en los que la existencia y el arte se amalgaman para regocijar al público. Greenspan, como buen bajista, le pone los acentos, los soportes, las plataformas. De esta manera, las composiciones de todos los mencionados brillan como si fueran nuevas.

 

Los informes sobre Mili Bermejo dicen que ella se fue a la Unión Americana en 1980, con el claro objetivo de estudiar jazz en la que hoy por hoy se considera la mejor escuela en este sentido: el Berklee College of Music de Boston. Actualmente es profesora en esa misma institución, además de miembro de varias asociaciones para el fomento de las artes en los Estados Unidos. Mili Bermejo es una cantante que a base de trabajar su talento, de disciplinarlo y conducirlo, ha llegado a ser escuchada en los mejores escenarios y a recibir premios y menciones, porque además de estudio y trabajo tiene propuesta y capacidad para manifestarse en el comprometido terreno del jazz. La suya es una magnífica historia, plasmada en concreto en varios álbumes a los que sigue sumando nombres.

 

 

 

* Este texto es fundamentalmente el guión literario del programa número 82 de la serie “Ellazz”, que se trasmitió por Radio Educación en los años cero (primera década del siglo XXI), del que fui creador del nombre, entrevistador, investigador, guionista y musicalizador. El programa se realizó con la entrevista que le hice tras la publicación del disco  Dúo (Jimena Music) en 1997. Éste se uniría a la enriquecedora discografía de la cantante, compositora, pedagoga y divulgadora del jazz, con De tierra, Identidad y el postrer Arte del Dúo, además de los ya mencionados en el texto. Todos discos a los que la artista dotó con canciones propias, standards del jazz y composiciones de diversos creadores latinoamericanos, siempre incluyendo sus emociones y las cuestiones sociales de todo lo que la afectaba. Mili murió el 21 de febrero del 2017. Aún no sé si ya se publicó el libro que tenía listo sobre técnica vocal en el que tenía tiempo  trabajando.

 

 

 

 

 

JAZZ: MICK GOODRICK

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

Mick Goodrick (junio 9, 1945–noviembre 16, 2022) empezó a destacar como guitarrista de delicada intensidad y deliciosos matices en el área de Boston al poco tiempo de finalizar sus estudios en Berklee College (1963-1966) y de empezar a dar clases ahí mismo en los cuatro años siguientes. A la postre trabajó con el grupo de Gary Burton, improvisando en clubes de Cambridge, como el Ziron y Ryle’s, con Pat Metheny, Steve Swallow y Randy Roos, tocando y grabando con Jack DeJohnette y sus Special Editions (1986-1990).  Asimismo, perteneció al venerable conjutno Liberation Music Orchestra de Charlie Haden desde 1982.

 

A fines de los setenta grabó su primer álbum desde In Pas(s)ing (ECM, 1979), Biorhythms (CMP).

 

Habla Goodrick:

 

¿Qué hace único su estilo?

“Mi estilo es único porque toco exclusivamente con los dedos. No he usado uñas desde los 16 años. Desde el punto de vista armónico se pueden hacer muchas más cosas en una guitarra al tocar con los dedos. Es posible producir muchas más voces con la mano izquierda si uno no tiene que preocuparse por saltarse las cuerdas. El estilo también conduce más a tocar partes múltiples, bajo, agudo, el acompañamiento armónico”.

 

¿A qué punto has llegado de tu propio desarrollo musical?

“Continúa para siempre. Se vuelve más interesante todo el tiempo. No es como en los deportes. La música mejora siempre, uno va entendiendo y apreciando cada vez más, la habilidad aumenta”.

 

¿Y el desarrollo técnico?

“No se deja de trabajar nunca en eso. Al tocar con los dedos se limita el alcance melódico de lo que se puede hacer, a menos que uno sea Paco de Lucia”.

 

 

Resumamos su carrera discográfica. Ha grabado con Gary Burton, Jack DeJohnette y Charlie Haden. Sacó un CD con un trío en CMP, compañía que normalmente se especializa en percusiones.

“He grabado recientemente en Italia [por separado] con Pino Candeli, el saxofonista Claudio Fasoli y el bajista y cantante brasileño Alfredo Paixao, quien me ha introducido a la auténtica samba, bossa nova y frevo. A fines del año pasado grabé con Harvie Swartz [el bajista de su trío], Smitty Smith y John Abercrombie. También grabamos en East Side Sound con la misma gente menos John, que fue sustituido por Ed Sareth en el flugelhorn.  Hace unos años grabé en Japón con el saxofonista Gary Thomas, By Whatever Means Necessary.  Pronto Gary grabará un álbum de rap y creo que participaré. Eso sorprenderá a muchos”

 

¿Cómo adapta su estilo al rap?

“No es necesario. Rítmicamente es lo mismo, pero cambia en lo armónico.  Puesto que el estilo es casi recitativo, no importa qué acordes se toquen. Tiene mucha fuerza rítmica y un avanzado desarrollo armónico.  Desde la perspectiva del solista, gran parte del hip hop de suyo tiene una sensibilidad jazzística, así que se toca sobre los cambios”.

 

Los músicos de jazz no han tenido dificultades con el blues, el reggae y el pop. Sólo hay que ver a Arthur Blythe u Oliver Lake. También Dizzy grabó un álbum disco con Lalo Schifrin.

“Así es. Es muy posible que empiecen a aparecer jazzistas en los grupos de rap, siempre y cuando los raperos mejoren sus estructuras armónicas. Actualmente me interesa trabajar de nuevo en dúo con otra guitarra, ahora con Wolfgang Muthspiel [un exestudiante de Goodrick y miembro del grupo de Gary Burton, quien estudió la guitarra clásica en su natal Austria]. Vamos a tocar en Boston este año, luego grabar y hacer una gira. Si vuelvo a grabar con trío para CMP, querré invitar a Tom Harrell para el flugelhorn.

 

“Es una lástima que no haya grabado con cantantes. Eso mostraría cierto aspecto de mi música que no se aprecia en los grupos grandes. Me encantaría grabar con Dominique Eade (lo hizo en The Long Way Home, en1999), con la que he trabajado mucho en Boston. También con Sheila Jordan”. Lamentablemente esto último deseo no se pudo cumplir. Goodrick falleció en el 2022.

 

VIDEO: Gary Thomas & Seventh Quadrant – Osthetics…, YouTube (Odak Costa)

 

 

ARTE-FACTO: FREE JAZZ (UNA INTERPRETACIÓN/IV)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

EL PODER NEGRO

 

 El libro Free Jazz Black Power no es únicamente la historia del free jazz; de los corazones destrozados, del habla de los fantasmas. Se trata de aprehender toda la historia del jazz y más allá de ésta: la música negra, la historia trágica del pueblo negro, la mutilación sociopolítica de los individuos.

 

Entre otras nociones esenciales se comprenden los mecanismos que empujaron a los negros estadounidenses a adoptar y adaptar ritos y religiones ajenas a manera de cimientos en épocas diferentes: el cristianismo, el islam e incluso la dictadura del proletariado.

 

 

La documentación es abundante. Las citas cuentan con todas sus referencias. Las figuras indispensables se encuentran ahí: W.E.B. Dubois (“Un solo grito: ¡Libertad!”), Ornette Coleman (“No hay una sola forma válida de tocar el jazz”), Malcolm X (“El Tío Tom del siglo XX es el negro profesionista”), Archie Shepp (“Nuestra venganza será negra, así como el sufrimiento es negro”), James Brown (“Soy negro y estoy orgulloso de ello”), Rap Brown (“El estudiante negro sí es revolucionario. Puede ayudar al resto de los negros a deshacerse de la información falsa de la que se les ha atascado durante toda su vida”), y así con Edward Franklin Frazier, LeRoi Jones, Richard Wright, Langston Hughes, etcétera.

 

VIDEO: Ornette Coleman – Free, YouTube (jazzhole13)

 

 

 

 

JAZZ: DIZZY GILLESPIE (SOUL MATES)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

Roy Eldridge y Dizzy Gillespie son eslabones esenciales en la cadena de la evolución del jazz. Siguiendo los pasos de su gran precursor Louis Armstrong, ambos han ejercido una enorme influencia sobre el sonido y el estilo de la trompeta.

 

Roy fue originalmente ídolo de Dizzy y en la actualidad, a su vez, son muchos los famosos trompetistas más jóvenes que deben su inspiración inicial a Dizzy.

 

En este álbum, en particular, se escucha el maravilloso concierto presentado por Roy y Diz una noche de 1954 en Hartford, Connecticut. Su encuentro en la primera pieza es sumamente competitivo, tanto en sus participaciones solistas como cuando tocan juntos, pero en el coro de salida vuelven a unir sus fuerzas alegremente.

 

Las dos grabaciones siguientes los presentan por separado en un alarde de habilidad baladística, en tanto que el segundo lado los ve retornar a la arena para entregarse a una competencia acérrima, pero amistosa.

 

Pese a las claras diferencias de concepción –Roy es el rey del swing y Dizzy lo es del bop–, se aprecia una semejanza fundamental en su velocidad, vitalidad e impulso. Ciertamente existía rivalidad y es muy evidente en estas grabaciones, pero estaba basada en un respeto y estima mutuos.

 

VIDEO: Dizzy Gillespie And Roy Eldridge – Soul Mates (Full Album), YouTube (All That Jazz)