Por SERGIO MONSALVO C.

El rock es un arte y como tal no tiene sexo; en él las mujeres se han expresado, adquirido confianza como individuos para hablar de las cosas que les interesan y convertido sus talentos en puntos de referencia. Aportan cambios, inquietudes vitales y adaptaciones.
Dentro de él las actitudes y estéticas femeninas se encuentran en primera línea con sus ménades cargadas de mensajes, claves y alternativas. En fin, sea cual sea su tendencia, todas ellas constituyen parte de la música de nuestro tiempo.
Primero como líder de un grupo (The New Bohemians) y luego como cantautora solista, Eddie Brickell se presenta con un bagaje lleno de legados y del conocimiento de un pasado genérico. Se planta en el disco con un mensaje que corresponde a la naturaleza humana en general.
Para ello echa mano de los géneros indispensables (folk, blues, pop, soul, funk, rhythm and blues), en apoyo de una poesía rica, atractiva, cotidiana, desgarradora a veces, intimista otras. Excelente observación, sensible, reflexiva, en torno al ser humano y sus experiencias primordiales.
Producida por Paul Simon, aprovecha la sabiduría de éste para pulir un material ya de por sí bueno y convocar a toda una pléyade de acompañantes que le sacan aún más brillo a las composiciones: parte de los hermanos Neville (Art y Cyril), las legendarias Dixie Cups, Steve Gadd, Barry White, Dr. John, Michael Brecker, Steve Riley y un sinnúmero de percusionistas de todas las latitudes. Fineza y profundidad, sus características.
VIDEO: GOOD TIMES – EDIE BRICKEL ALBUM, YouTube (THAMM NATAPHONE)

