PRIMERA Y REVERSA: SAHARA (RUSS FREEMAN AND THE RIPPINGTONES)

Por SERGIO MONSALVO C.

Russ Freeman es un brillante pianista de la Costa Occidental de la Unión Americana, que figuró como destacado representante del neo-bop contemporáneo. De ese músico nació otro con el mismo nombre, pero diferentes características.

Este Russ Freeman se encuentra instalado dentro de la fusión jazzística de la zona Oeste, que amalgama diversos géneros como el funk, el new age, soul, rock y algunas otras derivaciones actuales. Heredero de los teclados y de una pulidísima técnica, el joven Freeman ha agregado al nombre de la familia el uso prístino de las guitarras.

En este disco demuestra el dominio de la acústica, la eléctrica, la de 12 cuerdas, el bajo, la mandolina y también de algunas percusiones y ritmos programados.  Asimismo, se hace acompañar de The Rippingtons, grupo de apoyo integrado por Jeff Kashiwa (sax), Kim Stone (bajo), Steve Reid (percusiones), Tony Morales (batería), Tom McMorran (piano), Jeffrey Osbourne (voz) y de los coristas Lynne Fiddmont, Bridgette Bryant, James Gilstrap y Phil Perry. 

En Sahara esta agrupación mantiene la ligereza del ambiente. Mediante el uso de la tecnología captura la música una atmósfera en el trance de la evaporación.  Las evocaciones de George Benson, Pat Metheny y Ottmar Liebert son el pan recurrente, lo mismo que su estilización. 

Melodías como «Native Sons of a Distant Land», «Principles of Desire», «Til We’re Together Again» y «Journey’s End», como ejemplo, dan cuenta cabal de ello. Sahara es un álbum identificado a rajatabla con el sonido del sello GRP, el solazamiento inconmovible.

VIDEO: Rippingtons – Sahara, YouTube (Music Channel)

PRIMERA Y REVERSA: SYMPHNY OR DAMN (TERENCE TRENT D´ARBY)

Por SERGIO MONSALVO C.

«Creo que soy un genio», dijo Terence Trent D’Arby tras su presentación con el disco The Hardline According…, en 1987. Esta audaz evaluación de sí mismo fue seguida por una confusión mental extrema. 

Al producir su segundo álbum, Neither Fish nor Flesh, el músico abusó de su total libertad artística y presentó ideas a medio cocinar e insípidas secuelas de la primera producción. El resultado fue que nadie quiso saber más de él.  Luego, tres años y medio después del desastre, D’Arby dejó de lloriquear por fin por los rincones y se atrevió a salir.

Symphony or Damn, la obra resultante, fue el arma en la lucha por conservar su contrato de grabación. Sorprende en primera instancia que no se perciba tensión alguna. 

Con habilidad D’Arby se apropió de los tesoros de la historia del soul, con mayor certeza en gustos que su rival directo en el mercado, Lenny Kravitz. La canción abridora, «She Kissed Me», fue prueba de ello. De ahí en adelante todo le salió bien a D’Arby: el palpitante ritmo, un dueto con Des’ree, los kilos de neopsicodelia, etcétera. 

Por distintas que sean las influencias individuales, el fuego vocal de D’Arby y su razonable uso de los trucos de estudio finalmente moldearon una obra emocionante. Un atinado comeback, al que más tarde procedería el declive.

VIDEO: Terence Trent D’Arby – “She Kissed Me” (Top of the Pops 1993), YouTube (Matheus)

PRIMERA Y REVERSA: TUESDAY NIGHT MUSIC CLUB (SHERYL CROW)

Por SERGIO MONSALVO C.

Un disco que cautiva al escucha desde el primer instante. El debut de la estadounidense Sheryl Crow recuerda de manera reiterada los mejores momentos de Rickie Lee Jones. Con voz multifacética, Crow narra relatos cortos de la vida cotidiana de su país, a veces en tono de demanda exigente, a veces con matices de vulnerabilidad. 

Aplica un bien desarrollado don de la observancia a la descripción de amores emotivos e historias tristes sobre eternos perdedores. Pero su ironía no hiere y su franqueza no resulta sentimental. De ello se encarga, además de las palabras adecuadas, el hábil manejo que Crow hace de los distintos estilos musicales. 

Sin perder el hilo que atraviesa todo el álbum, la exmaestra de música originaria de Missouri, alterna de manera valiente entre un folk ligeramente jazzeado, blue notes administradas con muy buen gusto, un discreto funk, un rock áspero clásico y un mainstream exquisito. 

La producción está al punto, no se liman las asperezas ni se pretende pulir el material artificialmente con una estéril técnica de estudio. La música de Tuesday Night Music Club es «humana», mérito, en gran parte, del productor Billy Bottrell.  El experimentado maestro de sonido, quien ha manejado el tablero para algunos grandes como Tom Petty y los Traveling Wilburys.

VIDEO: Sheryl Crow – All I Wanna Do, YouTube (SherylCrowVEVO)

PRIMERA Y REVERSA: JUMP THE BLUES AWAY (ALBERT COLLINS)

Por SERGIO MONSALVO C.

En 1988 se realizaron una serie de conciertos en el Bill Graham’s Wiltern Theatre de Los Ángeles, en los que se reunieron algunos de los más brillantes representantes del blues contemporáneo, así como del jazz. En una de estas reuniones se dieron cita el guitarrista Albert Collins, la cantante Etta James y el ex Eagle Joe Walsh.

El concierto fue grabado en imágenes por la compañía Jazzvisions y el resultado fue un video de aproximadamente una hora de duración, en el que la maestría, el virtuosismo y la emoción se cotizaron alto.

Joe Walsh abre la contienda con un par de canciones que ponen in the mood a la concurrencia: «Walk away» y «Goin’ Down». Interpretaciones blancas y limpias. El virtuoso Walsh alardea en las pulsaciones de la guitarra y deja un poco de lado el feeling.

Sin embargo, éste es recuperado rápidamente al entrar en escena el maestro Albert Collins, representante destacadísimo del blues texano de la segunda mitad de este siglo. «The Moon Is Full» e «If Trouble Was Money» suenan a gloria, apoyados por los solos de Collins llenos de giros y sorpresas, y los de músicos como Ed Wendt en la armónica, Gip Noble en el piano y el poderoso Jerry Peterson en los saxofones.

El goce de la carne con la música se produce con la presencia de Etta James, «Peaches» para los amigos, que en piezas como «Baby, What You Want Me to Do», «The Blues Don’t Care» y «Rock Me Baby» (en la que tocan y cantan todos) luce su magnetismo y candente voz, una de las más importantes del rhythm and blues. Emocionante concierto.

VIDEO: Albert Collins – If Trouble was money, YouTube (Bomysblues)

PRIMERA Y REVERSA: PICTURE PERFECT MORNING (EDDIE BRICKELL)

Por SERGIO MONSALVO C.

El rock es un arte y como tal no tiene sexo; en él las mujeres se han expresado, adquirido confianza como individuos para hablar de las cosas que les interesan y convertido sus talentos en puntos de referencia. Aportan cambios, inquietudes vitales y adaptaciones.

Dentro de él las actitudes y estéticas femeninas se encuentran en primera línea con sus ménades cargadas de mensajes, claves y alternativas. En fin, sea cual sea su tendencia, todas ellas constituyen parte de la música de nuestro tiempo.

Primero como líder de un grupo (The New Bohemians) y luego como cantautora solista, Eddie Brickell se presenta con un bagaje lleno de legados y del conocimiento de un pasado genérico. Se planta en el disco con un mensaje que corresponde a la naturaleza humana en general. 

Para ello echa mano de los géneros indispensables (folk, blues, pop, soul, funk, rhythm and blues), en apoyo de una poesía rica, atractiva, cotidiana, desgarradora a veces, intimista otras.  Excelente observación, sensible, reflexiva, en torno al ser humano y sus experiencias primordiales. 

Producida por Paul Simon, aprovecha la sabiduría de éste para pulir un material ya de por sí bueno y convocar a toda una pléyade de acompañantes que le sacan aún más brillo a las composiciones:  parte de los hermanos Neville (Art y Cyril), las legendarias Dixie Cups, Steve Gadd, Barry White, Dr. John, Michael Brecker, Steve Riley y un sinnúmero de percusionistas de todas las latitudes.  Fineza y profundidad, sus características.

VIDEO: GOOD TIMES – EDIE BRICKEL ALBUM, YouTube (THAMM NATAPHONE)

PRIMERA Y REVERSA: CROSSROAD (BON JOVI)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

A Bon Jovi –tras once años de carrera grupal– le llegó el virus del The Best of…  Ya se habían tardado. La justificación:  «Un disco de éxitos es resumir una era, cerrar un capítulo, el final de algo, el principio de otra cosa…» Incluso Richie Sambora, el guitarrista, lo llama «una evolución».  Así se legitima la materia más importante de la compilación: la nostalgia. Se exhuma de esta manera parte del patrimonio de estos músicos, esfuerzo que, según la disquera y hasta los integrantes, debe recibirse con beneplácito.

 

Un Best of del artista puede convertir la compilación en una pieza de colección antológica. Concebida como el resumen de los logros, antología semejante se vuelve un objeto agradable de escuchar y de conservar. Sin tomar en cuenta la posibilidad de que contenga grabaciones inéditas o tesoros perdidos, que no es el caso de Bon Jovi, que sí incluye un tema de esta naturaleza, «Always» (una balada llena de sacarina que se escuchó como sencillo en la radio).

 

Por otro lado, sabemos que la verdad es que acción semejante sólo se realiza por causa del mercado, es la ley. Los tecnócratas defienden el hecho de practicar la regresión auditiva practicando una «pedagogía sonora» basada en los supuestos gustos del gran público. En realidad, ellos compilan según la cantidad de ventas logradas por cada canción, y el consumidor se la traga.  «Always» y la antología Crossroad fueron apoyados con un video de alrededor de siete minutos, cuya producción resultó multimillonaria.

 

VIDEO: Bon Jovi – Always (Official Music Video), YouTube (BonJoviVEVO)

 

 

 

PRIMERA Y REVERSA: UNITY (BIG MOUNTAIN)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

La importancia del rhythm and blues para el reggae es motivo de dogma. Este tratamiento musical se convirtió en la característica decisiva de dicha música, tanto en lo referente al estilo vocal como a las letras.

 

De esta forma el lenguaje rastafari ganó aceptación masiva.  Resulta irónico que el rastafari haya ganado su aceptación actual gracias al reggae. Summum de la paradoja, Bob Marley la condujo a la asimilación por parte de la juventud del ghetto.

 

Así, la música se convirtió en la voz del marginado, el único vehículo que le permitía expresar sus sentimientos sobre la opresión que vivía.

 

De igual forma y debido a sus hilos conductores, incluida la religión y la protesta, el reggae se expandió por el mundo entero y se diluyó o espesó, según el intérprete que lo manipulara.

 

Big Mountain fue un grupo de tercera mano en ese sentido. Su disco Unity posee un encanto llamémosle ingenuo. Optimista a rajatabla, el grupo canta como una familia «natural» en busca de la unidad de la conciencia humana.

 

Inmersa en el espíritu rasta, la música reggaesera circuló por los medios puesto el chaleco multicolor de Bob Marley, eso dio cierta legitimidad. Sin embargo, su aportación musical era bastante reducida en comparación, pero eso no pareció afectar el ideal comunitario que predicaban en sus canciones, tanto así que hicieron versiones en español de dos éxitos suyos:  «Baby, I Love Your Way» y «Sweet Sensual Love».

 

VIDEO: Big Mountain – Baby I Love Your Ways (Live Music…), YouTube (Susarshack Sessions)

 

 

PRIMERA Y REVERSA: ILLUMINATIONS (AXIOM)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

El proyecto Axiom de Bill Laswell ha producido maravillas como Illuminations, una compilación armónica de músicas plenas de multiplicidades intensivas.  Peregrinaje de sensaciones conscientes a través de una sorprendente comunión de artistas con aportaciones de variadas regiones planetarias.  Laswell se erige así en el lazo de unión de israelís, indios, marroquís, gambeses, ingleses y otras etnias emparentadas entre sí por su cosmovisión.

 

Ginger Baker, Shankar, Jonas Hellborg, Sonny Sharrock, entre otros, realizan un esfuerzo por probar que llegamos a formarnos cierta imagen mental de la naturaleza de la realidad sonora y armónica, no porque ésta sea, de hecho, la auténtica, sino porque cierta inveterada tendencia del comercialismo desfigura las cosas en esa dirección.

 

Interactuando y trasplantándose mientras navegan territorios inexplorados, los artistas y sus creaciones reunidas en Illuminations son dinámicos e impredecibles.  Para ello juegan ilimitadamente con todas las posibilidades del azar sonoro y conceptual, junto con innumerables y ricas tradiciones.

 

Los grupos y solistas incluidos en este primer álbum de la colección hablan mucho y ardorosamente de la libertad, del misticismo, de las mujeres, en todos los idiomas, vocabularios y dialectos.  Los desiertos, los barrios, las ciudades son así pormenores desconcertantes de trayectorias fabulosas y no menos cotidianas.

 

VIDEO: Bill Laswell/Axiom Ambient – Aum, YouTube (Vairocana Buddha)

 

Bill Laswell

 

PRIMERA Y REVERSA: PROSTITUTE (ALPHAVILLE)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

En su cuarto álbum, las características distintivas del sonido de este trío siguieron siendo arreglos orquestales en los teclados, una interpretación vocal aterciopelada y bellas melodías de pop nostálgico agradable. Las muestras de sus piezas confirmaron que esta gente poseía un extraordinario talento para enganchar los oídos.

Si bien se consagraron enteramente al pop, sus ideas también contenían un segundo nivel: crear una nueva calidad con los medios triviales de tal música. Quien no se fije sólo en la agradable melodía sino también en los textos entenderá a lo que se referían: en este caso, dos personas del ambiente de la prostitución que llegan al final de su amor: la caza de drogas los ha vencido.

¿Canciones cínicas disfrazadas de pop? No, el cinismo no les quedaba.  Eran más bien piezas románticas. Los poetas del romanticismo se sentirían muy bien en el mundo de Alphaville.

Marian Gold, Bernhard Lloyd y compañía afortunadamente no brillaron sólo por sus buenos textos, sino también por sus finas cualidades para la musicalización.  La maravillosa pomposidad melosa de las canciones del álbum proporcionaba las posibilidades para experimentos con collages electroacústicos.

Arquitectos de la música ligera, ampliaron su espectro musical. Un álbum conceptual, sin perder su tino para crear un pop sin sospecha de buscar sólo los hits.

VIDEO: Alphaville – Parade, YouTube (Alphavile Musik)