Por SERGIO MONSALVO C.

Bob Dylan y Allen Ginsberg
La poesía modernista y modernista tardía y el rock son ahora tanto rizomas como géneros independientes y, al mismo tiempo, están interconectados con una gran variedad de disciplinas artísticas y de otra índole. La primera ocupa un nicho seguro dentro del mundo académico, las editoriales universitarias y las revistas y suplementos literarios; la segunda, ocupa un nicho mucho más grande, firme y en desarrollo constante dentro del mundo musical y del cultural, en pleno, definitivamente.
La poesía del siglo XX y la que va del XXI y el rock son paradigmáticos, por lo tanto, de la forma en que los movimientos del avant-garde han sido integrados a la psique colectiva durante tales centurias. Profundizar en este tema y proceso es tan interesante como enriquecedor para la cultura en general, y un ejercicio indispensable para todo aquel que se diga rockanrolero.
Cuando hablo de la influencia recíproca entre el rock y la poesía, debería poner énfasis en el hecho de que la poesía contemporánea se ha beneficiado más con el rock de lo que el rock ha obtenido de la poesía contemporánea, sus influencias y cánones más señalados datan del romanticismo hasta la contracultura del siglo pasado. Los motivos son evidentes: el rock ha servido de soundtrack a las generaciones nacidas inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial y a las siguientes, hasta la fecha.
VIDEO: Bob Dylan & Allen Ginsberg Visiting Jack Kerouac’s Grave, YouTube (Swingin’ Pig)
