JAZZ: KIP HANRAHAN

Por SERGIO MONSALVO C.

DISEÑADOR MUSICAL

Kip Hanrahan nació el 9 de diciembre de 1954 en el barrio neoyorquino del Bronx, en una familia de ascendencia irlandesa y judeorusa. Sus estudios en arquitectura islámica, escultura y dirección cinematográfica despertaron en él interés en la evolución de la cultura universal. Esto resultó en la fundación de su propia compañía discográfica, American Clave, en 1979.

Antes de dicho momento, Hanrahan realizó extensos viajes por Haití, la India y el África oriental, a fin de ampliar sus horizontes musicales. Con todo, la mayor influencia en su trabajo parece ser ejercida por el pasado, mediante su juventud en el Bronx y su experiencia dirigiendo diversas películas. 

Adquirió su currículum cinematográfico con varias cintas independientes producidas en los Estados Unidos, así como una colaboración con Jean-Luc Godard. En el Bronx creció entre inmigrantes latinoamericanos y conoció una fusión musical de importancia decisiva para el estilo de música del que ahora se ocupa. Su experiencia como director determinó, por su parte, el papel que eligió para sí mismo dentro de sus aspiraciones musicales.

Desde aquellos inicios han aparecido varias decenas de discos con el sello de American Clave, algunos de ellos bajo su propio nombre. No obstante, también en las demás producciones, sobre todo en los dos proyectos con el nombre de Conjure, se echa de ver la influencia de Hanrahan. Además de producir grabaciones de Eddie Palmieri y Teo Macero, Hanrahan también supervisó los últimos dos discos de Astor Piazzolla.

Limitémonos a la música del propio Hanrahan. En todas las grabaciones bajo su propio nombre y el de Conjure llama la atención el gran número de personajes conocidos extraídos de las corrientes musicales más remotas. En sí esto no es extraordinario puesto que muchos músicos siguen el mismo patrón, pero levanta la duda de si la integración de formaciones tan pretenciosas no obedece a motivos comerciales. 

Definitivamente no es éste el caso de Kip Hanrahan. Aunque él mismo es un muy talentoso compositor y productor, conoce mejor que cualquiera sus límites como músico ejecutante. Por lo tanto, sus aportaciones instrumentales y vocales se han ido reduciendo con cada nueva producción. Por otra parte, tiene un oído excelente para determinar cuáles son los mejores músicos para interpretar sus ideas musicales. De esta manera, la mejor descripción de Hanrahan es la de diseñador musical; su método es el de un arquitecto o director cinematográfico.

Llaman la atención dos factores: el amor de Hanrahan por el ritmo, el cual contrasta con el fondo creado por el sonido más oscuro de un bajo más lento.  Gusta mucho de emplear a dos bateristas y dos congas al mismo tiempo; con bastante frecuencia, las baterías desempeñan un papel subordinado al lado de las congas y otras percusiones.

Los bajistas casi siempre figuran también en partidas dobles. En este apartado se repiten constantemente los nombres Jack Bruce, Steve Swallow y Fernando Saunders. Fue Hanrahan, por cierto, quien sirvió de trampolín para renovar la carrera de Bruce con discos como Desire Develops and Edge y Vertical’s Currency, después de un largo periodo de silencio iniciado por la desintegración de Cream en 1968. Si bien no participó ya en los últimos proyectos de estudio de Hanrahan, la comprensión musical alcanzada por los dos lo convirtió en un colaborador predilecto para las presentaciones en vivo de este último (hasta la muerte de Bruce en 2014).

El gran amor de Hanrahan por el jazz se manifiesta en su selección de metales.  Tanto en su primer disco, Coup de Tête, como en su producción más reciente, Tenderness, aparece el saxofonista Chico Freeman. Otro nombre destacado es David Murray. Asimismo, es posible encontrar a los saxofonistas Teo Macero, George Adamns y John Stubblefield y al trompetista Olu Dara.

American Clave ha sacado dos discos del grupo Conjure. Al contrario de los acetatos que saca bajo su propio nombre, el material de Conjure casi no contiene composiciones de Hanrahan. En cambio, de nueva cuenta se encarga de una excelente integración de músicos y garantiza la novedad de las ideas. 

El hilo rojo que recorre la música de Conjure son los textos del escritor y poeta estadounidense Ishmael Reed. En el primer disco, Hanrahan encargó a músicos tanto de jazz como de pop una serie de composiciones inspiradas en los textos de Reed. Gracias al amplio espectro de enfoques diferentes esto resultó, bajo la influencia entre otros de David Murray y Steve Swallow y composiciones de Carla Bley y Lester Bowie, en un disco con tintes jazzísticos y muchos ritmos latinos. 

También en Cab Calloway Stands in for the Moon aparecen muchos textos de Reed. La presencia en esta última producción del cantante de soul Bobby Womack da para piezas dignas de la envidia del maestro James Brown.

Hanrahan utiliza siempre elementos de rock, jazz, funk, música latina, soul y afrobeat, logrando hábilmente que estos estilos confluyan en una sola entidad.  Consigue reunir a músicos de identidades completamente distintas en un todo redondo, sin que nadie deba renunciar a su estilo en el proceso. El resultado es siempre una auténtica simbiosis entre muchas orientaciones musicales, con el sentimiento y el ambiente como ingredientes principales.

VIDEO: CONJURE – In War Such Things Happen, YouTube (GhostDodyDog)

LOS OLVIDADOS: BIG BILL BROONZY (X)

Por SERGIO MONSALVO C.

SECRETOS DEL CAMINO (X)

“Asimismo, con ello decubrí lo siguiente –dijo el muchacho–: que mi padre, como buen bluesman, no se olvidó nunca de aquellos que sabían cómo crecía el algodón, el trigo, la caña de azúcar y los caprichos del río Mississippi o la vida dentro de las fábricas en Chicago. Él conoció en carne propia, por necesidad, esos diversos y difíciles modos de vida con los que también nutrió su arte. Trasladó de manera inmediata la realidad a sus canciones.

“Que en éstas glorificó la vida errante y la visión de la carretera como experiencia con el infinito, cosas que influyeron en la música y literatura de su país. Que su versión de la pieza ‘Key to the Highway’ fue una de las preferidas de Jack Kerouac y luego de Bob Dylan, en este sentido.

“Que fue mentor de muchos músicos que lo recuerdan como un auténtico ‘padre’, como en el caso de Muddy Waters, a quien tomó bajo su férula en 1943, cuando éste llegó a Chicago a trabajar como obrero en una fábrica textil, e impulsó su carrera musical, y que Muddy, a su vez, mantuvo ese espíritu comunitario como un legado de mi papá cuando hizo lo mismo con Buddy Guy, Robert Cray y Johnny Winter, entre muchos otros”.

VIDEO: Big Bill Broonzy – Joe Turner Blues (Vocal), YouTube (Traveler Into The Blue)

ON THE ROAD: PATTI SMITH: DOS EXPOSICIONES (EVIDENCE/V)

Por SERGIO MONSALVO C.

EVIDENCE/V

Patti, como aquellos pintores románticos que pintaban paisajes usando su imaginación, no necesitó desplazarse a ningún lugar para plasmarlo en poemas, que aparecen mezclados con el material citado, videos y piezas sonoras producidas por ella para la ocasión, además de cuadros, dibujos y fotografías de su colección personal y otras de sus obras prestadas por el MoMA de Nueva York y el propio Pompidou, poseedor de algunas.

Patti Smith se inspiró en aquellos peculiares souvenirs de Crasneanscki para escribir composiciones poéticas para la exposición, “como si fuera una chamana canalizando esos talismanes, en una oda a un mundo sin fronteras”, según su propia definición de lo expuesto en Evidence.

Ésta no fue una de carácter abiertamente político, pero sí contuvo una lectura crítica con algunas derivas actuales. “Cuando creas arte, nunca lo haces con parámetros militantes, pero sí quisimos advertir con él que es peligroso que nos desconectemos de los demás –explicó la poeta–. El nacionalismo es lo peor que le puede pasar al mundo. Ceñirse a la identidad y las fronteras será nuestra perdición”, afirmó.

El objetivo artístico, dijo Patti, es “derribar lo que nos separa y seguir compartiendo nuestras culturas, obras de arte, creencias y plegarias, es lo que hace que la humanidad se siga expandiendo en el tiempo. ¿Por qué cuesta tanto trabajo entender que, en realidad, somos un solo pueblo? Me rompe el corazón lo que se sigue haciendo en el mundo en nombre de la religión y el fervor nacionalista”.

“Esos tres poetas, que decidieron alejarse de sus hogares en un tiempo en que era muy peligroso hacer eso, nos inspiran para que lo sigamos haciendo. No sobreviviremos como especie sin un poco más de humanismo, de amor y de acción compartida”, afirmó Patti Smith desde el corazón de París.

VIDEO: Patti Smith – My Generation (1979) Germany, YouTube (PretzelFarmer)

BLUES: CLIMAX CHICAGO BLUES BAND

Por SERGIO MONSALVO C.

En los años sesenta, los ingleses se apoderaron del rock and roll ahí donde los norteamericanos lo habían dejado, lo aliaron a la música de los cantantes de blues urbano que aquéllos habían ignorado, y le dieron un alma nueva antes de devolvérselos. De esta forma, muchos años de cantos y reminiscencias volvieron a entrar a los Estados Unidos. 

Una forma inglesa de tocar y cantar el blues se desarrolló fuera de las condiciones sociales negroamericanas que dieron origen a esta mísica. Ya no se pudo decir que los blancos fueran incapaces de tocar el blues. Ya no fue cuestión de raza o color, sino de actitudes.

Así, por aquellos años nació la londinense Climax Chicago Blues Band, que se inició en la competencia por el gusto del público con grupos como Savoy Brown, Ten Years After y Fleetwood Mac. 

Fundada en los primeros meses de 1968, esta banda comenzó con los siguientes integrantes: Colin Cooper (cantante, armónica, sax y flauta); Peter Haycock (guitarra slide y coros); Arthur Wood (teclados); Derek Holt (guitarra rítmica, bajo y órgano); Richard Jones (bajo) y George Newsome (batería).

Peter Haycock se convirtió en el punto focal de este formato blusístico, aunque paulatinamente fue transformando su sonido hasta concentrarse en un estrecho diálogo entre él y los instrumentos de viento de Colin Cooper.  En 1970 redujeron su nombre a Climax Blues Band y cambiaron algunos de sus elementos (Humpty Farmer, en los teclados; John Cuffely, en la batería). 

A mediados de los setenta, mientras otros grupos habían caído en el camino, ellos continuaron, aunque poco a poco fueron modificando su repertorio, eliminando las viejas melodías de blues y dedicándose a tocar sus propias composiciones; mezclaron baladas con tonadas rápidas y todo bajo una esmerada producción que los mantuvo hasta el inicio de los ochenta.

Entre sus discos más destacados se encuentran los siguientes:  Climax Chicago Blues Band (1968), Plays On (69), Climax Chicago Blues Band (70), Lot of Bottle (71), Tightly Knit (72), FM Live (73), Sense of Direction (74), Stamp Album (75), Gold Plated (76), Rich Man (77), Shine On (78), Real or Reel (79) y Flying the Flag (80).

VIDEO: Climax Chicago Blues Band – Louisiana Blues, YouTube (RelentlessBlues)

BABEL XXI-812

75 AÑOS

EN LA HISTORIA DEL ROCK

(XI-I)

Por SERGIO MONSALVO C.

Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

LA AGENDA DE DIÓGENES: JAZZ Y CONFINES POR VENIR

Por SERGIO MONSALVO C.

INTRODUCCIÓN*

El jazz, la World music y la electrónica comparten de cara al futuro el lenguaje común de la improvisación y la flexibilidad armónica y rítmica, al experimentar con las ideas de diversos lares. Su conjunción representa una de las propuestas creativas más emocionantes en el mundo del jazz actual, un mundo que aguarda mayores exploraciones y menos purismos anodinos.

Asimismo, hoy, en lo que posiblemente sea una indicación de lo que vendrá, hay en el jazz un sentimiento nuevo, una voluntad fresca. Más allá de las razas, en el sentido de una música individual pero plena de valores humanos básicos —en la que blancos, negros, amarillos, cafés y demás colores pueden funcionar libres y de igual forma—, se han dado las free forms de los músicos jóvenes. La razón de esta posibilidad es que ya todos abordan la situación en igualdad de circunstancias gracias a la expansión o disolución de las fronteras musicales.

De tal forma y como respuesta a la diversidad cultural que los distingue, los jazzistas no negros (europeos, asiáticos) también tocan de acuerdo a su propia verdad e inspiración. Algunos han sido absorbidos por grupos afroamericanos o bien pueden actuar bajo la batuta de un líder de cualquier nacionalidad, más allá de apologías o inhibiciones de todo tipo. Por otro lado, así como un día el jazz se fundió con el rock, hoy, algunos años más tarde, lo reencontramos como acid jazz, Nu jazz o jazz electrónico, en una mezcla con el hip hop (jungle, drum’n’bass, trip hop, hardcore, etcétera).

Desde ya, todos apuntan en la misma dirección, buscan el mismo objetivo: el arte. Y su música presenta todas las condiciones para la permanencia en el porvenir.

*Fragmento de la introducción al libro Jazz y Confines Por Venir. Comencé su realización cuando iba a iniciarse el siglo XXI, con afán de augur, más que nada. El tiempo se ha encargado de inscribir o no, a cada uno de los personajes señalados en él. La serie basada en tal texto ha sido publicada en el blog “Con los audífonos puestos”, bajo esa categoría.

Jazz

y

Confines Por Venir

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Textos”

The Netherlands, 2021

© Ilustración: Sergio Monsalvo C.

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN

I.- EXPLORADORES DEL CONTINENTE NEGRO

Manu Dibango: guía del afropop camerunés

Hugh Masekela: el arte y el compromiso

Les Têtes Brulées: exotismo bikusi

Youssou N’Dour: un faro señero

II.- ELLOS VIENEN DEL LEJANO (Y CERCANO) ORIENTE

Rabih Abou-Khalil: crisol de la musicalidad árabe

Aziza Mustafa Zadeh: herencia de dioses

Cuong Vu: aventurero y posmodernista

Monday Michiru: vibraciones del sol naciente

III.- LA FRESCURA DEL VIEJO MUNDO

Nils Petter Molvaer: el escandinavo ecléctico

Jazzkantine: el beat germano

Hans Dulfer: el holandés volador

Saskia Laroo: trompetista del jazzdance

Courtney Pine: nueva generación británica

Rebirth of Cool: la idea como acción

IV.- LOS SOBRINOS DEL TÍO SAM

John Zorn: proyector del hiper-collage

Medeski, Martin & Wood: los mosqueteros del groove

Guru: el proyecto Jazzmatazz

Me’shell N’Degeocello: pasión por la negritud

Steve Coleman: la sonoridad del mito

ARTE-FACTO: FREE JAZZ (UNA INTERPRETACIÓN/XI)

Por SERGIO MONSALVO C.

KNITTING FACTORY

Cuando en 1987 Michael Dorf fundó la Knitting Factory junto con Louis Spitzer, no tenían idea de lo que querían hacer ni del rumbo que debían tomar.

La primera intención de estos personajes era poner una galería de arte y sitio para performance que vendiera café, té y una pequeña selección de alimentos.

Según su primer boletín de prensa, la Knitting Factory era principalmente un escaparate, y su objetivo, tejer un todo congruente con las hebras de los distintos medios artísticos, desde las lecturas de poesía de los miércoles hasta la obra en las paredes.

La Knitting Factory consideraba que muchas cosas eran arte y estaba abierta a sugerencias.

Sin embargo, la verdadera motivación de Dorf en ese momento era ganar dinero suficiente para vivir y pagar la renta de Flaming Pie Records.

El grupo Swamp Thing y Dorf, como su mánager, habían fundado Flaming Pie Records en Madison, Wisconsin, en 1985.

Dorf había llegado a Nueva York con la intención de promoverlos, pero todas las compañías disqueras los rechazaron, así que sacaron el álbum Learning to Desintegrate por su propia cuenta. Fue un fracaso comercial.

Por esas mismas fechas, Flaming Pie contrató a otros dos grupos de Madison, Honor Among Thieves y Feel Gnarly and the Tough Guys, así como al neoyorkino Joey Arias, que interpretaba covers de Billie Holiday.

La disquera acumulaba experiencias, no dinero. Dorf entonces invitó a su amigo Louis Spitzer, quien estaba en Wisconsin, para tratar de cumplir un sueño que habían platicado mucho: poner un lugar para performance y galería de arte.

Después de cinco meses de trabajos de acondicionamiento, se inauguró la Knitting Factory en febrero de 1987.

Dorf y Spitzer conocieron a muchos músicos experimentales, ya que hacía mucha falta un nuevo foro para jazz y rock.

Los improvisadores, los free jazzeros, la nueva generación de músicos con influencias de funk y groove o world beat, así como cualquier artista instrumental que no tocara swing o fusión o no fuera lo bastante famoso para llenar un club, necesitaban una opción.

Artistas en los límites del rock y el funk, el country y el folk, también encontraron casa.

Por un anuncio de una banda de jazz anónima conocieron a Wayne Horvitz, a quien le gustó el lugar, el pequeño sistema de sonido y la acústica del cuarto, y ofreció programar una serie de jazz los jueves por la noche. Así empezaron a conocer a artistas como John Zorn, quien buscaba un lugar para estrenar una nueva obra. Esa noche comenzó la leyenda de la Knitting Factory.

La leyenda del lugar fue construida con los nombres de los artistas que ahí se han presentado y se presentan, en condiciones normales o como invitados de su propio festival anual.

Free style, new wave, minimalismo, world music, música alternativa, avant-garde, jazz, etcétera, y todas las dobles o triples combinaciones que entre ellos se ven, son la música de la Knitting Factory.

Las de estos artistas son distintas formas de visualizar la realidad.

Géneros y subgéneros que hablan de cosas y sensibilidades en su acercamiento a esa realidad.

Cada uno de los solistas o grupos que ahí actúan tiene su universo, su cosmovisión, su razón de ser.

Todos ellos están sustentados en filosofías comunes o individuales. En su arte musical no hay anónimos. Son la vanguardia.

En 1991, Dorf y su nuevo socio, Bob Appel, extendieron el proyecto y comenzaron la grabación de los grupos bajo el sello Knitting Factory Works.

John Zorn, Bill Frisell, Fred Frith, Steve Coleman, Ikue Mori, Alba Roger, Cecil Taylor, Charlie Haden, Defunkt, The Jazz Passengers y decenas de artistas más han quedado asentados en el catálogo.

El sello ha sacado a la circulación también discos como Time Out. Knitting Factory Sampler, que incluye a gente como Arto Lindsay, Junk Genius, anthony Braxton, Thomas Chapin, Mark Dresser y Liminal, entre otros.

Álbumes como éste, que en un principio sólo circularon en el underground, empezaron a ganar más espacios y las propuestas musicales de esta élite compartieron desde entonces su patrimonio cultural mayoritariamente.

VIDEO: Masada: Hobah (The Knittinng Factory, 1996), YouTube (David Reaboi)

LOS RECOMENDABLES (9)

JOHN COLTRANE

(A LOVE SUPREME)

Por SERGIO MONSALVO C.

El trabajo de una estación de radio como la WBGO en los Estados Unidos, consiste en hacer escuchar y analizar al mismo tiempo las piezas musicales de jazz que consideran importantes para el público local e internacional que la sintoniza.

En esta ocasión crearon un formato radiofónico grabado con A Love Supreme de John Coltrane, traducido a palabras y explicado por el rapero y DJ invitado Mos’Def. Son un par de programas (ambos de hora y media de duración, contenidos en dos CDs), donde el comentarista que reflexiona sobre el tema habla acerca de aquellos elementos que identifican a la pieza como una obra maestra: la idea directora, el estricto orden en su desarrollo y una interpretación perfecta. Para auténticos fans de Coltrane.

VIDEO: John Coltrane – A Love Supreme, Pt. IV – Psalm (Live in Seattle/Visualizer), YouTube (John Coltrane)

BABEL XXI-811

CHUCK BERRY

(100 AÑOS DEL ICONO)

Por SERGIO MONSALVO C.

Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.