BABEL XXI – SINOPSIS (121)*

Por SERGIO MONSALVO C.

 

BABEL XXI (FOTO 1)

 

(601-605)

 

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BXXI-601 I’LL BE YOUR MIRROR

La lista completa de los grupos para los que el icono (artístico) llamado Velvet Underground ha sido referencial a lo largo de la historia del género rockero, desde los años sesenta (sobre todo su primer álbum, The Velvet Underground & Nico), sería inabarcable e infinita, puesto que con el paso del tiempo se siguen agregando nombres tanto de bandas como de solistas, así como tributos a su obra. El grupo neoyorkino, su discografía y sus miembros (Lou Reed, John Cale y Nico, de manera preponderante) han sido una importante fuente de inspiración para tal cultura (y con ella abarco todo su espectro rizomático) desde hace más de medio siglo. I’ll Be Your Mirror, es otro ejemplo de ello.

VIDEO: Courtney Barnett – I’ll Be Your Mirror (Lyric Video), YouTube (courtneybarnett)

 

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BXXI-602 BEATLES FOR DUMMIES (IV)

 

La historia de los Beatles cuenta con muchos comienzos –todo el tiempo se reinventaban–, y el del lanzamiento de aquel álbum desencadenaría otro fenómeno planetario anexado a su ya de por sí largo bagaje: la psicodelia. En ese momento específico: mediados de 1967, el rock y la industria de la alta fidelidad se complementaron para llevar a los álbumes a vender más que los sencillos. Al frente de dicha revolución se encontraban los Beatles, quienes con el lanzamiento del Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band habían dado paso al disco conceptual, al rock como arte y al uso del estudio como si se tratara de virtuosismo instrumental –cuesta pensar que todo aquello se plasmó con una grabadora Studer de 4 pistas–.

VIDEO: The Beatles – Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, YouTube (tuquelex)

SINOPSIS 121 (FOTO 4)

BXXI-603 STEVE COLEMAN (I)

En el fondo lo que Steve Coleman busca es un encuentro verdadero y profundo intercultural. El resultado indiscutible fue el disco The Sign and the Seal (1996) (cuyo título hace alusión al libro de un periodista inglés sobre el destino del Arca de la Alianza), disco magistral cuyo subtítulo debe tomarse al pie de la letra. Transmissions of the Metaphysics of a Culture. Steve Coleman se lanzó a la búsqueda de un Grial musical y filosófico para tratar de acercar entre sí, con base en la música, las formas de pensamiento legadas a la humanidad por África, la “madre del mundo”. Cuba fue una etapa; mañana, Steve Coleman continuará su camino por el lado de Ghana o del sur de la India, a saber.

VIDEO: Steve Coleman & The Mystic Society w/AfroCuba De Matanzas – Law of Balance, YouTube (joselito12)

SINOPSIS 121 (FOTO 5)

BXXI-604 STEVE COLEMAN (II)

El concepto de la Mystic Rhythm Society, basado en una mezcla de bebop, hip hop y free jazz controlado, pretende explorar las estructuras del universo y expresar esas formas por medio de la música. El summum sonoro constituye la obra más satisfactoria del saxofonista. Satisfactoria porque la evolución musical de Coleman no se presta a comparaciones tan injustas como “bien”, “mejor”, “lo máximo”. En este caso, tampoco lo hace el contenido de sus álbumes. Al espaciar la introducción de sus ideas rítmicas y melódicas en forma de ciclos sucesivos que se resuelven a distintas velocidades, Coleman vuelve borrosa la distinción entre el principio y el fin, lo antiguo y lo moderno, muy de acuerdo con su inclinación esotérico-pitagórica en cuanto a visión del mundo.

VIDEO: Steve Coleman en Session live TSF Jazz!, YouTube (TSF JAZZ)

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BXXI-605 GENE VINCENT

 

El estigma del Too much, Too Young, se cumplió sin menoscabo alguno en la persona de Gene Vincent, uno de los jóvenes creadores del rock and roll primigenio. En el transcurso de una década (entre los años cincuenta y sesenta) conoció el sube y baja vivencial que lo mostraría como un animal del escenario, un auténtico rocker, con presentaciones memorables, pero también bajo la influencia del alcohol en actuaciones miserables e impredecibles, patético o sublime, tanto en los Estados Unidos como en Inglaterra. Por supuesto “Be-Bop-A-Lula” no fue su único legado, la lista abarca también: “Race with the Devil”, “Crazy Legs”, “Bluejean Bop”, “Wild Cat” o Lotta Lovin’”, entre otros temas.

VIDEO: Gene Vincent – Bep–Bop-A-Lula, YouTube (Luiza Mafro)

 

*BABEL XXI

Un programa de:

Sergio Monsalvo C.

Equipo de Producción: Pita Cortés,

Hugo Enrique Sánchez y

Roberto Hernández C.

Horario de trasmisión:

Todos los martes a las 18:00 hrs.

Por el 1060 de AM

96.5 de FM

Online por Spotify

Radio Educación,

Ciudad de México

Página Online:

http://www.babelxxi.com/

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DISCOS CLÁSICOS: 1972 (OBRAS QUE CUMPLEN 50)

Por SERGIO MONSALVO C.

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1972

Desde 1972 han pasado 50 años (¡medio siglo!). Al comenzar los años setenta grupos y solistas como éstos (Rolling Stones, Lou Reed, Neil Young, David Bowie, Deep Purple) grabaron cosas trascendentes, produciendo con ello la mejor materia prima del momento para la elaboración del rock. De tal manera lograron realizar álbumes importantes y memorables. El tiempo ha pasado y los ha reafirmado en ello, en su condición de obras clásicas. Sus mitos se miden desde entonces con tales títulos (entre otros) y, además de las circunstancias en las que forjaron la poética en la que fueron creados, con las canciones de sus discos, con las cuales inscribieron nuevos estándares para el género.

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EXILE ON MAIN STREET

(THE ROLLING STONES)

En 1972, el doble LP Exile on Main Street con su sonido de blues pantanoso alcanzó el número uno de las listas en varios países. A comienzos de los años setenta los Rolling Stones habían de Inglaterra en desbandada. La oficina de Hacienda británica los tenía en la mira y les mordía los talones (como brazo armado del stablishment). Y también tenían detrás de ellos a un mánager que, tras quedarse con los derechos de todas sus canciones de la década anterior, quería zamparse por igual los derechos de temas todavía inéditos.

Entonces, el grupo, disperso por diversos lugares del mundo, fue convocado por Keith Richards para que trabajaran y se refugiaran en la Costa Azul francesa. Fue ahí donde realizaron el esencial Exile on Main Street. Un disco (clásico, inmortal, definitorio) hecho a pesar de la policía francesa, los mafiosos marselleses y, sobre todo, de sus propios desenfrenos.

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El resultado de aquellas grabaciones se convirtió posteriormente en una pieza de gran valor documental sobre el entorno stone y su atmósfera. Sin embargo, Mick asegura que nunca ha entendido por qué a la gente le gusta el álbum. Sin embargo, Richards, por su parte, se enorgullece de su obra. Asegura que, pese a las pocas ventas iniciales por ser un disco doble, Exile on the Main Street se convirtió en poco tiempo en “uno de los mejores de la historia del rock”.

De hecho, su canción favorita del disco es “Happy”, pieza que concibió como autobiográfica en un principio, sentado en el porche de Nellcôte, descalzo, sin camisa y algo intoxicado. Keith Richards en estado puro.

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TRANSFORMER

(LOU REED)

Lou Reed al abandonar al Velvet Underground estaba decepcionado ante la falta de reconocimiento, ante el rechazo, ante la inviabilidad económica. Incluso llegó al extremo de trabajar en una oficina como mecanógrafo. ¡Vaya depresión! Pero un día, cierto ángel caído o un demonio lo puso de nuevo a caminar en la ruta indicada, en el lado salvaje de la vida.

Del trabajo conjunto entre Lou Reed y Mick Ronson, más las salpicadas aportaciones de David Bowie, surgió uno de los discos más impactantes de la historia del rock: Transformer. El cual tras su aparición sería fundamental para el desarrollo de diversos estilos musicales, entre ellos el glam, que tendría al propio Bowie como uno de sus estandartes.

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Con esta obra Lou Reed volvió a darle otra vuelta de tuerca al concepto de la canción en el rock, con la recreación de su mundo de travestis, prostitutos, adictos y seres extraños y marginales de la ciudad. Una obra maestra que se extiende como un fresco, como un paseo visto a través de los lentes del expresionismo alemán, por el reverso del sueño americano.

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HARVEST

(NEIL YOUNG)

Neil Young conoce la música contemporánea al derecho y al revés: el flower power, las groupies, las galeras y el éxito con el álbum Harvest. Con él fue precursor de la melódica balada eléctrica en los años setenta, y ochenta, hasta que lo reconocieron como semejante los jóvenes hacedores del grunge. Anteriormente había sido invitado a integrarse al trío Crosby, Stills & Nash. Continuó en ambas actividades (grupal y solista) de manera simultánea. Con ellos sacó Déjà Vu, mientras él grababa After the Goldrush. Ambas obras le valieron el reconocimiento de sus contemporáneos. Ya encarrerado grabó Harvest, que llegó a disco platino en los Estados Unidos (más de 1 millón de discos vendidos). Esta producción presentaba las baladas eléctricas que mecieron a toda una generación: «Heart of Gold» y «Old Man».

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THE RISE AND FALL OF

ZIGGY STARDUST & THE SPIDERS FROM MARS

(DAVID BOWIE)

 

Al ir pasando por las salas de la exposición Bowie is confirmo, para mí, aquello de que los humanos somos criaturas que se cuentan historias a sí mismas para entender qué clase de entes somos. Relatos como el de este personaje se convierten en lo que conocemos, en lo que entendemos y en lo que somos y, como en su caso, también en lo que nos convertimos y en lo que tal vez podemos llegar a ser.

Hay hombres, decía un filósofo antiguo que sin esfuerzo, mediante su voz y su palabra, con su prestancia, sus obras y sus gestos se imponen como ejemplares ante los demás. Y los demás los contemplamos y admiramos sin envidiarlos porque su condición es incuestionablemente superior. Y, además, benéfica.

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David Bowie fue un alguien semejante, uno cuya figura tardará mucho la historia en poder repetir y disfrutar. Quien no lo haya conocido a través de sus conciertos, discos, videos o alguna de sus formas plásticas, no sabe cuánto se ha perdido. En unos casos más que en otros, pero disfrutando siempre de un nivel superlativo. Porque Bowie era un artista, un esteta.

La condición de ejemplo, de singularidad y excelencia se encuentra casi por todas partes, aunque en dosis muy ínfimas. Sin embargo, se puede disfrutar de ese don en las personas creativas de la disciplina que sea. Son seres que irradian una luz tan insólita que de inmediato deseamos ser incluidos en su resplandor, con Bowie se puede hacer eso en cualquiera de sus instancias, para siempre. Con Ziggy Stardust, por ejemplo.

deep purple machine head italian release gatefold

MACHINE HEAD

(DEEP PURPLE)

Cuando corría 1972 Deep Purple ya había editado In Rock (1970) y se había convertido en la banda de heavy metal más popular. ¿Serían capaces de superar lo ya conseguido? Sí. Lo hicieron a continuación con el disco Machine Head. Es el álbum donde aparece el riff de guitarra más famoso, quizás, de la historia del rock. El de “Smoke On The Water”.

Pero además de eso hay más, mucho más. Machine Head cuenta, tal vez, con el mejor tema de inicio para un álbum de rock: “Highway Star”, pura adrenalina con insuperables solos en los teclados de Jon Lord) y en la guitarra de Ritchie Blackmore.

“Lazy”, con su aire bluesero, es una pieza realmente arrolladora; “Space Truckin’”, a su vez, es un mensaje para avisar que se han puesto al parejo de  Led Zeppelin en eso de componer buenas baladas de rock… Y así todo el resto. Ian Gillan está es su mejor momento vocal y la guitarra de Blackmore se luce con esa mezcla de estructuras de música clásica, blues y psicodelia.

La gira de este disco se recogió en Made In Japan, uno de los discos en vivo más populares, un álbum con impacto y con tanto éxito que fue difícil de gestionar, poco más de un año después Gillan abandonó la banda por sus continuas disputas con Blackmore. Luego volverían a ser amigos, más tarde se pelearían otra vez… Y así sucesivamente.

VIDEO: The Rolling Stones – Happy (From “Ladies & Gentlemen”), YouTube (Eagle Rock)

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STANDARDS: «BODY AND SOUL» (COLEMAN HAWKINS)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

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El pedigree de este standard comenzó en Londres, en los estudios de la BBC, con la voz de Gertrude Lawrence, lugar donde la cantante (estrella de la canción británica en ese momento de los años treinta) lo interpretó con su banda. Uno de sus acompañantes, el graduado de la neoyorkina Harvard, Johhny Green, había compuesto la música.

Del otro lado del Atlántico la canción se convirtió en un hit inmediato cuando fue incluida en la revista Three’s a Crowd de Broadway. Desde ese instante el tema fue identificado en los Estados Unidos con la intérprete Libby Holman, quien lo cantaba en dicha obra.

En el mundo del jazz llegó su momento en 1939 cuando Coleman Hawkins lo convirtió en un clásico con su nueva manera de improvisar en el sax tenor. De tal manera, “Body & Soul” se convirtió en el prototipo del standard para los músicos de jazz y un reto para todos ellos por sus cambios de armonías. Los cantantes se acercaron a él al principio con temor, dadas las dificultades que representaba, pero uno tras otro, a partir de ahí, lo ha hecho a través del tiempo.

 

Dice la leyenda que Coleman Hawkins en realidad no planeaba grabar su obra maestra «Body and Soul».  El 11 de octubre de 1939 su grupo entró al estudio de la compañía Bluebird, una división de RCA Victor, con la intención de producir cuatro piezas (el grupo estaba formado por ocho miembros, además de la cantante Thelma Carpenter).

Dos de ellas, «Meet Doctor Foo» y «Fine Dinner», eran composiciones hechas para la ocasión por el propio Hawkins, temas de tipo riff enfocados a demostrar que con ocho personas era posible imitar a una big band.  La tercera, «He’s Funny That Way», funcionaría para lucimiento de la cantante. Faltaba un cuarto número.

«No tenía la intención de grabar ‘Body and Soul’ en dicha sesión –explicó Hawkins a la postre–.  No se me ocurría para nada.  Estaba acostumbrado a tocar el tema como un solo o pieza adicional cuando me presentaba en Europa. No tenía ningún arreglo listo cuando Leonard Joy (de la RCA Victor) me pidió que tocáramos ésa. No me convencía, pero la repasamos una vez y la grabamos, ya que de eso se trataba”.

Así se creó, pues, una de las grabaciones más famosas de la historia del jazz, como un relleno improvisado…si hemos de confiar en Hawkins, lo cual no es necesariamente aconsejable según John Chilton, autor de la biografía The Song of the Hawk – The Life and Recordings of Coleman Hawkins.

Este músico se dedicaba de manera consciente a construir su propio mito, por la razón que fuera. «Body and Soul» formó parte de su repertorio durante años, había recibido muchas menciones, y la renuencia a grabarla en forma espontánea debe considerarse más bien como un ardid para llamar la atención. Igual sucedió con «Picasso», grabada por Hawkins en 1948 sin acompañamiento. También en este caso pretendió causar la misma impresión.

En realidad, había mencionado la idea de un solo improvisado sin acompañamiento desde 1944, al productor de Keynote Records, Harry Lim.  «Picasso» fue el resultado de un intenso proceso de planeación, inspirado en la obra del cellista Pablo Casals, a quien Hawkins admiraba. «Bean» (apodo de Hawkins) profesaba un gran amor a la música clásica; el jazz lo escuchaba casi exclusivamente en vivo.

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A diferencia de Louis Armstrong y Sidney Bechet, Coleman Hawkins (quien nació el 21 de noviembre de 1901) sí recibió una educación formal en la música, primero en el piano y el cello y, desde los nueve años, en el saxofón C-Melody.  Este era un instrumento más accesible que el tenor, pues no hacía falta transportarse a otro tono y se podía tocar sin dificultad las partituras del piano o el cello.

Desde su juventud Hawkins desarrolló un gusto muy particular; no soportaba, por ejemplo, el dixieland. Durante toda su vida prefirió un sonido duro y poco pulido.

El primer contrato formal que tuvo fue con el grupo encabezado por la cantante Mamie Smith y debutó en vinil con «Mean Daddy Blues» (1922). En su mejor época lo tildaron de avaro; gastaba su dinero en ropa y gozaba de gran popularidad entre las mujeres, que con frecuencia se hacían cargo de las cuentas del músico.

Entre sus contemporáneos Hawkins era considerado como el indiscutible maestro de su instrumento. Sobre todo, por su gigantesco volumen e inventiva espectacular en el terreno de las armonías. Coleman no tocaba acordes sino movimientos, lo que motivó el respeto que muchos colegas le tuvieron, durante muchos años.

Alrededor de 1963 empezó su declive. La atención pública fue acaparada por figuras más jóvenes y a él le costó trabajo mantener el aprecio que siempre había recibido. Sufrió entonces un cambio físico y mental.  Por primera vez no ocupaba una posición importante dentro de las nuevas corrientes; empezó a beber y a descuidar su aspecto.  Luego de un triste periodo de tropiezos le llegó el fin el 19 de mayo de 1969.

Todos los músicos importantes han grabado alguna versión de “Body & Soul”. Billie Holyday le hizo una histórica.

VIDEO: Coleman Hawkins – Body & Soul, YouTube (anvazquez)

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BLUEMONK: «A ORILLAS DE LOS CLOCHARDS»

Por SERGIO MONSALVO C.

 

BLUE MONK (PORTADA)

 

(POEMA)*

a orillas de los clochards

a vian hay que oírlo con su jazz encanallado

                                                     /en parís

                                                           a fines de agosto,

cuando el verano tiene ya un dedo de polvo

                    poco después del cierre de los comercios

          una canción

          que llegue desde la puerta abierta

                                       /de un tugurio malencarado

          donde oírla sea casi milagroso:

                                       por un instante una sorpresa

                                       por un instante un suspiro de alivio

                                       por un momento una tregua de esa calle

          que nadie ama y que apena cuando se pasa

                                                        /por ella

                    escribir la sensación rápidamente

          antes de que el instante vuelva a esfumarse

                    en la maldita desmemoria cotidiana

          o en el rayo de luna que rompe sobre el sena

 

 

Blue Monk

y otras líricas sencijazz

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Palabra de Jazz”

México, 1994 (primera edición), 1997 (segunda)

 

 

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CRYSTALS 33 (SHAPE)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

(FOTOGRAFÍAS)

 

 

CRYSTALS 33 (SHAPE)

 

 Crystals 33 (Shape)

 

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LIBROS: ARTE-FACTO (VOLS. I-V)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

ARTE-FACTO (VOLS. I-V) PORTADA

 

EL RIZOMA DEL ROCK*

Una de las aportaciones del rock a la cultura ha sido la de conectar a quienes trabajan en toda actividad estética y con ello creado sonidos, canciones o álbumes afines y alianzas artísticas en todo el mundo. Y lo ha hecho ya sea en un disco, en un track en particular o en la escenografía de un concierto. Ha conectado con aquellos que se han pasado la vida resolviendo sus misterios o belleza en alguna de sus formas, dentro de sus disciplinas individuales o conjuntas (humanistas o científicas), ya sea influyéndolos o siendo influido por ellos.

El resultado de tal encuentro ha producido sonoridades capaces de sacar al escucha de sí mismo y conducirlo a diversas dimensiones mentales, reflexiones existenciales o sensaciones en movimiento. Las obras creadas en este sentido son Arte-Factos culturales, aventuras en el microtiempo, las cuales requieren de la entrega a un flujo musical que enlaza una nueva expansión del quehacer humano con la experiencia auditiva en las diferentes décadas, desde mediados del siglo XX hasta el actual fin de la segunda decena del XXI.

El arte es la utopía de la vida. Los músicos rockeros de nuestro tiempo no han cesado en su tarea de acomodar la práctica musical a una búsqueda imparable de tales adecuaciones. La indagación sonora adquiere, en este contexto, un nuevo significado: no es mera búsqueda expresiva, sino persecución de horizontes culturales nuevos para un público en mutación, que exige de lo musical apreciaciones vitales, rizomáticas, en relación con sus exigencias estéticas y vivenciales.

 

 

 

 

*Introducción al libro Arte-Facto (Vols. I-V), de la Editorial Doble A. Compilación de los primeros cinco primeros volúmenes, cuyo contenido ha sido publicado de manera seriada en el blog Con los audífonos Puestos bajo esa categoría.

 

 

Arte-Facto

(Vols. I-V)

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Textos”

The Netherlands, 2021

 

 

 

ARTE-FACTO (I) (PORTADA)

ARTE-FACTO (I)

 

CONTENIDO

Albert Wertheimer – El Testimonio

Amy Winehouse – La cantante expuesta

Anton Corbijn – Imagen con fondo musical

Banksy – Is Coming To Town

Bauhaus – Construcción de la imagen

Béatrice Ardisson – París (Imago Noctívago)

Cabaret Voltaire – La cuna Dadá

Chingón – El vocablo identitario

Don Van Vliet – Navegar el autoretrato

Tsukioka Yoshitoshi – La Luna como testigo

 

 

ARTE-FACTO (II) (PORTADA)

ARTE-FACTO (II)

 

CONTENIDO

Daniel Johnston – El universo desgarrado

DAUU – Una velada con el lobo

Don Van Vliet – Navegar el autorretrato

Fathers & Sons – Reunión de mitos

Fever Ray – Si tuviera un corazón

Florence & The Machine – Un fructífero diván

Gorillaz – El planeta Hi-Tech

Goya – Saturno y el Metal

Gustav Klimt – Beso que dura un siglo

Ivan Kral – Rock y Terciopelo

 

 

ARTE-FACTO (III) (PORTADA)

ARTE-FACTO (III)

 

CONTENIDO

John Cage: El Arcángel Anarquista

Jukebox: Parafernalia Sonora

Kavi Alexander: Calidez Estereofónica

Key to the Highway: Canción y Poema

Leonardo Da Vinci: Automa Cavaliere

London Calling: La Portada

Marilyn Monroe: Fragmentos

Mike Kelley: Imagen del Underground

Momus: Alterego Altermoderno

Orquesta de las Esferas I y II: Música del Universo

 

ARTE-FACTO (IV) (PORTADA)

ARTE-FACTO (IV)

 

CONTENIDO

 

Patti Smith: La Poesía Amplificada

Plaster Caster: Arte Groupie

El Rock Ilustrado (Por Raphael)

  1. W. Fassbinder: Petra Von Kant y Yo

Revolver: Disparo al Infinito (I y II)

Robert Plant: Retrato del Gran Maestro

Roy Lichtenstein: Imagen y Sonido

St. Valentine’s Day: Tarjetas Musicales

Stephen Hawking: (Y Las Pequeñas Cosas)

The Last Poets: El Rap sin Impostores

 

 

ARTE-FACTO (V) (PORTADA)

ARTE-FACTO (V)

CONTENIDO

 

“Blue Monday”: El Día Maldito

Calexico: En Busca del Jinete Errante

Garbage: El Vertedero como Espejo

Let It Be: Fin de una Era

Michael Nymann: La Hipermetamorfosis

Otros Espacios (I): Artaud/Grass

Pop de Cámara: Dos Ejemplos Sublimes

Shoegaze: La Punta del Zapato

Vinicius de Moraes: ¡Todo Bem!

The Waterboys: El Material de los Sueños

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BABEL XXI-606

Por SERGIO MONSALVO C.

 

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BEATLES

FOR DUMMIES (V)

 

Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

https://www.babelxxi.com/606-beatles-for-dummies-v/

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LA AGENDA DE DIÓGENES: NEUROMANCER (MÁQUINAS Y HOMBRES)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

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El distópico libro 1984 de George Orwell (quizá el título por antonomasia del género) finaliza con los principios de una neo lengua: «La intención no era solamente proveer un medio de expresión a la cosmovisión y hábitos mentales, sino también imposibilitar otras formas de pensamiento». La visión del totalitarismo a partir de una ficción de carácter político.

Al llegar el concreto año de 1984, muchas cosas resultaron así, otras no, sino  tiempo después (como ahora). Por ejemplo, las formas de pensamiento y sus modos de trasmitirlo. Ese año trajo consigo la aparición de la novela Neuromancer que creó un nuevo género literario: el cyberpunk.

Tras publicarse arrasó con los premios del género: Nebula, Hugo y Philip K. Dick. Hollywood ha trabajado en los planes para una versión cinematográfica desde hace varios años, sin conseguirlo.

William Gibson (nacido en Carolina del Sur, en 1948) es el autor de dicha novela –así como de la antología de cuentos Burning Chrome y otros escritos– y con ella declara que lo más importante para él es que el libro habla sobre el presente. No trata de un futuro imaginado y es una forma de manejar la admiración y el terror que inspira el mundo en que vivimos. «William Burroughs tuvo una profunda influencia sobre mí. Él tomó la ciencia ficción de los años cincuenta y la usó como un abrelatas oxidado en la yugular de la sociedad», ha comentado.

William Gibson, escritor de ciencia ficción, quien a comienzos de los 80 vivía lejos de la fama, había entrado en simbiosis con su máquina de escribir Hermes, fabricada en 1927, para crear un texto que comenzaba así: «El cielo sobre el puerto tenía el color de una pantalla de televisor, sintonizado en un canal muerto».

De los años veinte era esa máquina mecánica, cuyo uso era exótico mientras en todas partes brotaban las computadoras, que escribió por primera vez una palabra de este fin de siglo: ciberespacio.

El espacio cibernético (un nuevo espacio), es en donde transcurre gran parte de la trama, una matriz donde convivían las bases de datos de las corporaciones y donde la información se había convertido en un verdadero tesoro. Un lugar a través del cual los mejores navegantes eran conocidos como cowboys que se conectaban a esta red mediante consolas fabricadas con alta tecnología.

Más de una década después de la aparición de Neuromancer, (o Neuromante, como se titula en español), se produjo la expansión de una Red de redes conocida como Internet. Y comenzó a materializarse aquella visión literaria: ahora la información circula a toda velocidad con atributos multimediales que la dotan de texto, imagen y sonido.  Por cierto, que a ese lugar etéreo donde se producen las navegaciones, difícil de definir y aún más complicado de palpar, lo llamamos con la misma palabra nacida en esa vieja máquina de escribir Hermes, ciberespacio.

«Es una alucinación consensual experimentada diariamente por billones de legítimos operadores en todas las naciones… una representación gráfica de la información proveniente de todas las computadoras del sistema humano. Una complejidad inimaginable…», advierte un programa para niños activado en una escena de la novela.

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El cyberpunk es, pues, una forma de ver al mundo que une el enamoramiento hacia las herramientas de alta tecnología con el desdén hacia las formas convencionales de usarlas. Este último representado por la cultura subterránea, la fluidez visionaria y la anarquía callejera. Tal integración se ha erigido en la fuente crucial de energía para la literatura cyber y la era finisecular.

En forma paralela a esta literatura también se ha desarrollado una cultura con el rock y sus videos, el underground de los hackers (aquellos que dominan los códigos de acceso a las máquinas para circular su información de forma clandestina, antisistema o mercenaria) y la apabullante tecnología callejera del hip hop y el scratch (cuyo centro de recuperación está en las compañías disqueras independientes y los clubes de baile avant-garde).

La literatura cyberpunk de Neuromancer es ciencia ficción bien hecha, contiene mucha información y habla sobre las nuevas formas de pensar que se derivan de la evolución cibernética. El medio de las computadoras implica un desafío a la mente humana y para tratarlo en forma literaria hay que improvisar y desarrollar un estilo libre y capaz.

Gibson, sin embargo, no es el único autor importante del género. Así como otros inventos han tenido diversas paternidades, el cyber las tiene igualmente. Entre sus escritores primigenios y siempre vanguardistas se encuentran John Shirley, autor que examina las ramificaciones políticas de la manipulación de los medios, los mensajes subliminales, el control visual de la mente, los aparatos capaces de extraer información de ésta, etc., en su célebre trilogía Eclipse, Eclipse Penumbra y Eclipse Corona.

Asimismo, está Bruce Sterling, el cual se interioriza en las profundas cuestiones teóricas y de conflicto axiológico de la cibernética en Schismatrix, Crystal Express e Islands in the Net, entre otras obras, y Steve Roberts, quien es autor de la versión original de Max Headroom, la creación cyberpunk presentada en la televisión comercial.

Ellos y otros aún poco difundidos han previsto el presente inimaginado, difundido la imaginería e implantado en los lectores ángulos de visión distintos, para descubrir el acceso al nivel del conocimiento tecnológico como forma de resistencia al poder del sistema, para adquirirlo, hacerlo caer, conservarlo, tergiversarlo o para venderlo al mejor postor, así están las cosas casi 40 años después de la publicación de Neuromancer.

VIDEO: Billy idol – Cyberpunk – YouTube (MarkvBob)

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LOS OLVIDADOS: BOSTON

Por SERGIO MONSALVO C.

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(MORE THA A FEELING)

¿Cuántos músicos en la historia del rock han podido darse el lujo de tomarse seis años para elaborar un disco que los haya dejado satisfechos como artistas? Obviamente muy pocos. Entre ellos destacó uno debido a su genialidad técnica y al purismo exagerado:  Tom Scholz.

Scholz nació en Toledo, Ohio, un 10 de marzo de 1947 y se fue al noreste de los Estados Unidos para estudiar en el prestigiado Instituto Tecnológico de Massachusetts. Una vez graduado como ingeniero en la construcción de maquinaria fue contratado por la Polaroid Corporation, con el puesto de diseñador industrial y un sueldo anual de 25 mil dólares.

Así, mientras de día trabajaba en las cámaras automáticas, de noche lo hacía en un pequeño estudio de 12 tracks, construido por él mismo, para pulir sus ideas musicales junto con sus amigos Brad Delp, que tocaba la guitarra, las percusiones y cantaba; Barry Goodreau, la guitarra; Fran Sheehan, el bajo; y Sib Hashian, la batería y las percusiones. Él mismo, tocando la guitarra, el bajo y los teclados.

Actualmente, ni el propio Scholz (hoy de 75 años) ha sido capaz de definir la música que el grupo tocaba concretamente en aquel entonces: «La potencia probablemente derivara de la música clásica, Beethoven y cosas así; el ritmo del rock and roll tempranero y de los Kinks, en sus inicios; y el sonido vocal típicamente armónico, de los Byrds y de los Hollies”.

Un colega de donde trabajaba lo convenció de proporcionarle una cinta grabada por él con su propio material, para mandársela a un pariente inmerso en el negocio de la música, de nombre Charlie McKenzie, quien a su vez estaba asociado con Paul Ahorn. Ambos quedaron encantados con la grabación y bautizaron al grupo formado alrededor de Scholz como Boston.

Cuando en 1976 apareció el primer disco, con el mismo nombre que el del grupo, todos se volvieron millonarios. En siete semanas alcanzaron la marca para el disco de oro, y en once la de platino, la canción «More Than a Feeling» se convirtió en un hit internacional. Y lo más asombroso de todo ello es que lo habían logrado casi sin promoción.

La genialidad de Scholz fue reconocida como autor, arreglista, productor, guitarrista, tecladista e ingeniero de sonido; sin embargo, su tendencia maniática por el perfeccionismo excesivo sometió a todos los involucrados en el proyecto Boston a muy severas pruebas de paciencia. La primera gira del grupo se realizó cuando el disco ya era de oro y el material alcanzaba para cubrir una hora y media de espectáculo.

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A pesar de ello, con las ventas millonarias el grupo se convirtió en uno de los pilares de la compañía Epic/CBS, lo cual proporcionó a Scholz el espacio necesario y un estudio a su disposición. Tras dos años, apareció en el mercado Don’t Look Back, su segundo L.P., con los mismos resultados.

La compañía hizo de Tom Scholz su hijo predilecto y le amplió las concesiones esperando el siguiente producto, y esperó, esperó…  Cuando pasaron seis años se armó una bronca de grandes dimensiones. Pese a los 15 millones de discos vendidos, Epic ya no lo toleró más y lo demandó por incumplimiento. Mientras tanto Boston cambió de compañía grabadora y se fue a la MCA/WEA.

«Después de seis años musicalmente no sabía qué esperar –afirmó Scholz, por entonces–. Mi único deseo era sacar un disco en el que no pudiera ya mejorar nada». En 1986 apareció por fin el tercer L.P., Third Stage, del que fue lanzada como sencillo la canción «Amanda», que alcanzó rápidamente los primeros lugares de las listas del Billboard.

El perfeccionista Scholz pasó más de 10 mil horas trabajando en este disco: “Third Stage era un disco que quería y tenía que hacer», comentó el músico.  «Todo lo que invento, lo que publico, lo hago con convicción, debe corresponder a mis ideales de calidad».

Después de aquello Scholtz ha publicado tres discos más, tomándose su tiempo entre cada uno: Walk On (1994), Corporate America (2002) y Life, Love & Hope (2013).

 

 

VIDEO: Boston – More Than a Feeling (Official Video) – YouTube (BostonVEVO)

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