LA AGENDA DE DIÓGENES: CARTAS SELECTAS (ERNEST HEMINGWAY)

Por SERGIO MONSALVO C.

La fantasía y el espíritu de regodeo son los factores que primordialmente atraen en la lectura de la correspondencia de Ernest Hemingway (Ernest Hemingway:  Selected Letters, 1917-1961, editado por Charles Baker). En vida, el escritor no permitió que éstas se publicaran, puesto que para él se trataba de ejercicios personales a manera de alivio de la tarea cotidiana. 

Sin embargo, el nombre de Hemingway resulta tan atractivo que los herederos, ya sin escrúpulos y ávidos de dinero, proporcionaron el material al biógrafo Baker para que tras seleccionarlas las publicara.

Las cartas no son para leerse como ensayos argumentativos, puesto que el autor no las escribió pensando en términos biográficos. A Hemingway en ellas le agradaba el chisme, las noticias a su alrededor, los relatos acerca de sus cacerías y reafirmaba sus famosas posturas y prejuicios. 

Resultan fascinantes por su intensidad, franqueza y expresividad. El escritor surge en ellas fanfarrón, lastimado, cortés, malicioso, decidido, divertido, profano, burlón y hasta lapidario: «El único modo de evitar que las mujeres escriban sus memorias es descubrirlas antes de que lo hagan y tratar de embarazarlas». 

Sus opiniones sobre otros escritores son provocativas y polémicas. Por ellas desfilan Scott Fitzgerald («saltó de la juventud a la senilidad sin pasar por la virilidad»), Mary McCarthy («escribe como la mosca adiestrada más inteligente»), Faulkner («tiene mucho talento, pero necesita de una conciencia que no está á ahí») y T. S. Eliot («un poeta muy bueno, pero como hombre puede besarme el culo»), entre otros.

Echar una mirada a las casi 600 cartas apoya y extiende la leyenda que Hemingway diligentemente cultivó, consciente del peso que tenía dentro de la literatura norteamericana. A sus editores les escribió: «mi narrativa está escrita tan tensa y sólidamente que la alteración de una palabra puede dejar a todo fuera de clave»; «No hay excusa para un mal libro…Refugiarse en los éxitos domésticos, ser bueno con los amigos en desgracias, etcétera, es sólo una forma de huir».

La colección que reunió Baker es una fiesta y brinda tanto como pudiera pedírsele; además, profundiza en el entendimiento de uno de los escritores importantes de la literatura del siglo XX.

LA AGENDA DE DIÓGENES: OWEN Y LA LITERATURA

Por SERGIO MONSALVO C.

Gilberto Owen (El Rosario, Sinaloa, 13 de mayo de 1904 – Filadelfia, 9 de marzo de 1952), como él mismo se describiera, era un poeta hermético, amante de lo oculto, lo oblicuo, lo circular, lo ambiguo; siempre dispuesto al juego y al desafío intelectual, y cuyo instrumento es la metáfora brillante y vigorosa. 

En el libro De la poesía a la prosa en el mismo viaje (Número 27 de la Tercera Serie de Lecturas Mexicanas, 1990), se presenta una imagen general de este importante poeta mexicano. 

Los textos incluidos en el libro señalan los pasos graduales que llevaron a este contemporáneo de la poesía a la prosa, la inclusión de alguna correspondencia enviada a Xavier Villaurrutia, Clementina Otero, Elías Nandino y otros personajes de la época. 

En el volumen se pueden leer: Perseo vencido, Sindbad el varado, El libro de Ruth, Novela como nube, El hermano del hijo pródigo, entre algunos otros.

A riesgo de parecer oscuro, difícil de comprender, sus textos reflejan con frecuencia, mediante un lenguaje a tono con los movimientos de vanguardia de los años veinte, un mundo en constante destrucción, percibido en imágenes misteriosas que sólo al poeta es dable descubrir en torno suyo. 

Siempre le pareció que una de las virtudes de la poesía era el misterio y ahora se ve que los que lo juzgaron oscuro no sabían leer. Sin intentar ir contra corriente, elaboraba en metáforas los datos sensoriales o el propio sistema del mundo, con un equilibrio que delataba la conciencia de quien quería establecer, inútilmente, el orden entre las cosas.

Al empezar su afición literaria, Owen apoyaba sus impulsos líricos en la poesía del español Juan Ramón Jiménez, pero muy pronto la influencia de sus compañeros de letras ‑‑particularmente Jorge Cuesta y Xavier Villaurrutia– lo indujo a reconocer sus modelos en André Gide y en Paul Valéry.

Éstos lo confirmaron en la idea, compartida con su grupo, acerca de que «lo mexicano» en la poesía escrita en México reside en su universalidad. Después vendrían el «ineludible» Jean Cocteau y el predominante T. S. Eliot a hacer camino en sus emociones.

LA AGENDA DE DIÓGENES: LA MANO PARDA Y OTROS RELATOS (ARTHUR CONAN DOYLE)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

El escritor inglés Sir Arthur Conan Doyle (1859-1930) fue un indiscutible renovador del relato policiaco. Tras haber estudiado medicina emprendió, ya desde 1882, la elaboración de un nuevo género que recibió el nombre de «científico».

 

Nacieron así Las aventuras de Sherlock Holmes que, publicadas por entregas en The Strand Magazine, tuvieron una larga secuela y brindaron a su autor inmensa popularidad. Secundado por su ayudante y biógrafo, el Dr. Watson, Holmes encarna brillantemente el rigor de la lógica más estricta, pero sin prescindir de las intuiciones que su asombrosa agudeza psicológica le facilita.

 

De tal suerte, los relatos de Conan Doyle configuran un cuadro vívido de la realidad social e histórica, y no es de extrañar que innumerables lectores hayan tomado como cosa real la existencia de Sherlock Holmes (hasta el punto de que en Londres se le ha dedicado un museo).

 

Conan Doyle escribió también novelas históricas, obras para el teatro y estudios sobre los fenómenos paranormales. En contraste sólo aparente con su acentuado racionalismo, era un espiritista convencido y dejó una interesante Historia del espiritismo.

 

Un poco dentro de esta temática el escritor realizó algunos cuentos que en una breve muestra se presentan en el libro La mano parda y otros relatos. Cuentos de misterio y fantasmas, sueños y miedo que conforman la otra parte de la escritura del célebre escritor británico.

 

Según se nos informa, la presente edición de este volumen consta de tres cuentos:  «El lote 249», «El embudo de cuero» y «La mano parda», cuento este último que da título al libro. Ahí, los fantasmas reclaman las promesas incumplidas, las momias son instrumento de venganza y los objetos cuentan las historias de manera especial, dentro de las experiencias oníricas, como parte de las narraciones que enfrentan a la razón con el misterio de las cosas incomprensibles y que no por escapar de la comprensión dejan de ser un motivo de espeluznante realidad paralela.

 

 

LA AGENDA DE DIÓGENES: LA AVENTURA EN CONTRATIEMPO (DANIEL GUTMAN)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

La aventura es la esencia de la narración; desde los primeros testimonios escritos del hombre hasta nuestros días ha sido una compañera fiel y constante del relato. Una novela de aventuras no es solamente la referencia a multitud de peripecias: es una obra cuyo fin primordial y tal vez único sea contarlas. La aventura por lo tanto es la irrupción del azar y del destino en la vida cotidiana.

 

En la novela Contra tiempo, de Daniel Gutman, la aventura no sólo cuenta con tales irrupciones en su desarrollo, el Tiempo es otro elemento que se viene a sumar en su desarrollo y concreción.  El manejo que de él hace este autor lo consolida como un escritor ubicado totalmente en su momento histórico, donde el tiempo como elemento narrativo ha trascendido lo meramente especulativo y fantasioso para instalarse en una conciencia científica del mismo. En el cine Spielberg y Coppola han hecho gala de tal conciencia.

 

La aventura del manejo del tiempo con humor, con lenguaje, ambientación y la sátira a cada paso es la cualidad de esta divertida novela. La cercanía del quincuacentenario del descubrimiento de América es el trasfondo de Contra tiempo.

 

En ella se relata un viaje trasatlántico inconcluso que tenía como fin supuestamente la ruptura con la corona de Castilla y el inicio de un nuevo imperio. El poco conocimiento sobre tal viaje sirve a un antropólogo comprometido con una tribu indígena para conseguir su renacimiento, que las autoridades respectivas hagan algo a favor de los sobrevivientes y que el mundo se entere de su filosofía.

 

La historia, el testimonio, el regodeo en la ignorancia de los políticos, militares y diplomáticos, el papel de los medios de comunicación son ingredientes de este banquete narrativo y una reafirmación de lo que escribió el poeta: «Sabia virtud de conocer el tiempo/a tiempo amar y desatarle a tiempo/como dice el refrán: dar tiempo al tiempo» y sobre todo, diríamos nosotros, saber hacerlo a contratiempo.

 

 

LA AGENDA DE DIÓGENES: BESO

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

El beso es un acto corporal con el que el ser humano canaliza sus emociones desde épocas muy remotas. Sin embargo, la censura (religiosa, política o social), siempre tan preocupada por las “sórdidas” cosas de la carne y por la materialización del deseo amoroso o erótico, ha sentido una alergia excesiva por ese acto tan gozoso en el que dos personas juntan con arrebato, éxtasis, dulzura, sensualidad, amor o desesperación sus ansiosos labios.

 

Al ser tal censura una indeseable guardiana de la pureza, tan retorcida y en ocasiones involuntariamente surrealista, que ha provocado –con sus reglas, pactos, conveniencias e inconveniencias sobre los besos–, el estímulo a la imaginación de los artistas (de cualquier disciplina), con diversos materiales para representarlo (con la mirada, los gestos, los sonidos, la imagen o la palabra), con la ulterior finalidad de dejar en libertad a nuestro pensamiento, siempre en la mira de sus objetivos.

 

Nunca se besa lo suficiente, y muchas veces se olvida lo que significa besar. Hoy sabemos sobre la historia y la física del beso. Sus modalidades: casi infinitas (si se le pone imaginación), sus orígenes: desde el vestigio más primitivo y orgánico hasta su huella en una metafísica civilizada (que implica besar supersticiosamente las cosas que se piensan sagradas), sus funciones (tan diversas, que van desde el signo de adoración y respeto o como muestra de afecto) y su mecánica (donde se ponen a trabajar 34 músculos, y en el de boca a boca donde se intercambian diversas materias orgánicas). Pero ¿y el deseo?

 

Del beso como expresión de deseo, se han encargado las artes: como ejemplos, en la escultura Auguste Rodin del mismo nombre; en el cine con infinidad de muestras inolvidables; en la fotografía igualmente; en la literatura desde los Vedas en adelante, sin parar (con El Cantar de los cantares describiendo hermosos besos por demás humanos, por ejemplo).

 

Páginas y páginas rebosantes de ellos (desde los propinados por príncipes azules hasta los que sueña Emma Bovary o el joven Werther, o en los que se perfecciona el admirable amante Casanova. En la música ni se diga: de la languidez de los románticos a la salvajada del heavy metal.

 

Tenemos que aprender a valorar los besos, sabiendo a quién, por qué y cómo besamos.Celebremos prodigándolos con los/las amantes: con besos apasionados, tormentosos y secretos, oscuros y golosos, suaves y sensuales. Esos besos «hormigueantes y profundos» en los que el anhelo y el deseo hayan sido sus motivantes, desde Baudelaire a Leonard Cohen.

 

Al contemplar un beso de verdad, las cosas vibran a su alrededor, como en un terremoto. Cada beso es diferente y especial, inician etapas, terminan historias, marcan despedidas, vidas, etcétera. Y cada uno puede tener una banda sonora diferente.

 

Un acto de mostrar amor universalmente es el beso. Todo el mundo en algún momento ha sido besado, de manera suave y romántico, apasionada o crudamente, y tal vez de una manera cariñosa también. Los besos no tienen que ser solo en la cara, las manos o el cuello, pueden ser aventureros y en función de la cercanía y relación que con esa otra persona. Se puede plantar un beso en cualquier momento y en cualquier parte de tu cuerpo. Cada beso es el ungüento del espíritu y por eso la variación de cada beso tiene un significado diferente del otro. Por eso: a besar que el tiempo se va a acabar.

 

 

 

 

LA AGENDA DE DIÓGENES: TRASTORNO (THOMAS BERNHARD)

Por SERGIO MONSALVO C.

UNA NOVELA DE LOCOS Y ENFERMOS

Muestra inequívoca del expresionismo literario es la novela Trastorno de Thomas Bernhard. Las visitas de un médico a sus pacientes permiten al autor, nacido en los Países Bajos en 1931, mostrar la soledad, el sufrimiento y la desesperanza de la Austria rural de mediados de nuestro siglo.

El médico (a su vez solo y ensimismado) sabe escuchar a los enfermos que desde su dolor hablan de su postración y fragilidad. «El arte de escuchar está casi muerto.  Sin embargo, querido doctor, observo este arte todavía en usted», afirma uno de los pacientes.

A través de estas visitas vemos cómo un tabernero deja al cuidado del negocio a su mujer quien es asesinada por un cliente; vemos cómo una familia se dedica a matar una colección gigante de pájaros; asistimos al fallecimiento del tío coleccionista; un joven con pretérito talento musical permanece encerrado en su cuarto-jaula, vigilado permanentemente por su hermana y por dibujos de los grandes compositores; un gran empresario decide aislarse totalmente del mundo exterior y se refugia en una cabaña vacía, mandando matar a toda la fauna que la rodea.

Lugares aislados y ambientes sórdidos emergen de la narrativa de Thomas Bernhard, mostrando al lector el sinsabor de la posguerra, en donde los personajes expresan más una desolación interna que externa.

Con profundidad, el autor nos lleva de la mano por aquellos sitios en que sólo se oyen voces individuales y lamentos no compartidos. En la segunda mitad del texto, el último de los pacientes visitados es un príncipe que ha heredado un castillo y tierras de cultivo, pero también la pesadumbre de un padre suicida.

De este modo la obra se torna en un interesante y complejo monólogo del príncipe que expone ante el doctor su soledad, decadencia y aislamiento. El príncipe Saurau habla de la muerte de su esposa, de la lejanía de su hijo varón, de la pobreza espiritual, del suicidio, la ciencia, la comedia y la tradición.  Thomas Bernhard ha publicado también novelas como Helada (1963), La calera (1970) y Tala (1984).

LA AGENDA DE DIÓGENES: LA POESÍA DE GIOCONDA BELLI

Por SERGIO MONSALVO C.

Con la llegada de la revolución sandinista, a fines de los años setenta, la poesía nicaragüense, lo mismo que su país, recobró la vitalidad. No obstante, la génesis de este espíritu se conformó desde algunos años antes y fue desarrollándose hasta explotar de lleno en la lucha y el movimiento revolucionario, cuya labor en pos de la liberación aún no termina, tras la traición de Daniel Ortega, ex dirigente del mismo, a todos los ideales libertarios y hoy convertido en dictadorzuelo.

Parte muy activa de todo ello ha sido la poesía, encarnada por poetas de todas las corrientes y dentro de éstas, la aportación de la mujer, importante y vasta.

Gioconda Belli (1948) ha participado desde entonces con una visión poética sensible y franca. Su temprana producción comenzó a recopilarse en 1970.  Y a partir de ahí su posición no ha cejado en la tarea de recobrar y proyectar el concepto femenino, que no feminista, de la mujer, tanto en el aspecto íntimo como en el cívico de compromiso histórico.

En su poesía la mujer no lidia con el hombre, sino que lo ama y acompaña recuperando sus valores al impulso del amor: generosa y abierta en el acto amoroso, así como en el impulso libertario.

Sus textos nacen de motivos locales y personales. Sin embargo, trascienden al todo por la sensibilidad poética que les da mayor valor. En ellos la pasión y el sentimiento femenino se conjugan con cierto aspecto de ritual consumado.

Gioconda tiene muchas cosas qué decir de hondo sentido y lo hace cabalmente y sin artificios. Su palabra tiene la sencillez del cotidiano coloquialismo, exaltado a su mayor temperatura expresiva. Cada línea es el justo vehículo, dócil y apropiado a su contenido, donde el lenguaje parece plasmarse sin esfuerzos y con todos sus elementos intocables e insustituibles.

En su poesía Gioconda se atreve a hablar como mujer, sin velos ni alegorías, es directa y clara como la libertad de su pensamiento, que reconoce sin ambages que la imaginación y el deseo no son suficientes para satisfacer sus necesidades.

Expresa directamente su intimidad sin restringirse a lo abstracto. Traza perfiles o concreta rasgos del hombre con que habla, del que está a su lado o de aquel con quien soñó. La energía natural que emana de su creatividad descifra los nexos inmediatos que atan y desatan su carne y su espíritu revelados en el convivio cotidiano.

Como siente con profundidad y pasión, su obra parece recorrida por hondos, apasionados y tiernos latidos. De tal forma que quien lee su poesía no puede menos que convencerse de que la ha inspirado el verdadero amor.

Gioconda expresa este tópico amoroso eterno, tanto el físico como el emotivo, con una sinceridad tal que sus metáforas son pedazos palpitantes de vida. Los poemas recorren las notas más intensas de su vida emocional.  Sus cantos fluyen, espontáneos, como agua impregnada del gusto por hacerlo.

No obstante, Gioconda no sólo trasmite ese gusto por todo lo que fluye, sino que además maneja sus recursos con tino, haciendo música de las pasiones y acertando a decir nítidamente cuanto pasa por su ser en esos momentos supremos de concentración y casi inexpresable arrebato.

La poesía de Belli lleva en sí la facultad de lo espontáneo y lo renovador en lo amoroso, que es la que mejor cultiva. En sus escritos se distingue el tono nuevo, el acento convincente, la interpretación verbal de un latido verdadero. En cada línea poética, léase como se lea, encontraremos siempre y antes que nada a una mujer, a la Mujer. Descubrimiento muy poco frecuente en nuestro acontecer contemporáneo plagado de encubrimientos, disimulos o renegados feministas.

Gioconda Belli se descubre y describe como mujer en toda la expresión del término y tan de su tiempo como el medio y la problemática en que se desenvuelve. Y sabemos, de alguna manera, que quien acierta a involucrarse plenamente consigo y con su hoy abre la posibilidad de inscribirse en el mañana.

Gioconda Belli

LA AGENDA DE DIÓGENES: NIGEL KENNEDY

Por SERGIO MONSALVO C.

 

                                                                                                                   

VIOLÍN ENERGÉTICO

Nigel Kennedy no sabe de miedos musicales. Toca las Cuatro estaciones de Vivaldi con el mismo virtuosismo que un movido jazz o un duro rock. Ha colaborado con diversos artistas en varios géneros:  Kate Bush, Talk Talk, Chick Corea y la Orquesta Filarmónica de Londres. Es el primer violinista inglés que ha obtenido éxito tanto en la Gran Bretaña como fuera de ella. Es un artista que no acepta fronteras entre ninguna de las corrientes musicales.

Su presencia es una provocación cultural en sí misma: él es un aclamado violinista clásico al que muy bien se puede encontrar saliendo de una sesión de garage con un grupo neopsicodélico del underground británico. Su fuerte acento cockney y dicción algo defectuosa –propios de los bajos fondos londinenses– van perfectamente con su regular barba de tres días y el peinado punk vertical.  Una chamarra gris, pantalones de mezclilla gastados y un paliacate de colores completan la imagen consuetudinaria.

Resulta imposible tratar de imaginar a este respetado músico con smoking negro en el escenario de la Royal Albert Hall de Londres o la Filarmónica de Berlín, simplemente no hay forma. De vista, parece haber pasado meses junto a las escaleras eléctricas de la estación del metro en Piccadilly Square, entreteniendo a los transeúntes con agradables piececitas musicales, a cambio de unas monedas.

Las apariencias engañan.  Este violinista de casi 70 años, que aparenta diez menos y se porta como un enfant terrible de 16, figura entre los intérpretes ingleses de música clásica más aclamados del momento. Su renombrada grabación de las sempiternas Cuatro estaciones de Antonio Vivaldi (EMI, 1989), con la English Chamber Orchestra, incluso logró colocarse entre los primeros 50 lugares de la lista de hits pop en Inglaterra.

Además, editó un sencillo con el concierto para violín «Verano», tomado de la misma obra de Vivaldi, y como atracción especial agregó a este acetato la pieza «Summertime» de George Gershwin. «Ese hit como sencillo sí que fue excéntrico –afirmó luego en una entrevista–.  Halagó mi ego escuchar la obra maestra de ‘Viv’ en los programas pop de la Radio One de Londres, metida entre Kylie Minogue y Jason Donovan.  Eso sí que fue monstruoso».

«Monstruoso» es una de sus palabras favoritas. Expresa su emoción. También le parece «monstruoso», por ejemplo, su colaboración con Kate Bush en el álbum The Sensual World.  «Kate es increíble y me encantó su disco. Nuestro trabajo conjunto fue muy intenso y nos interesamos intensamente en los proyectos mutuos».

Nigel no obstante tiene una amplia gama de sugerencias musicales. Le gusta sobremanera escuchar al grupo Adult Net, el cual se especializa en el pop con ingredientes góticos. Del grupo lo que más lo atrae es la sirena rubia Brix E. Smith, fundadora de Adult Net y que actualmente es su compañera. Ella antes perteneció, junto con Mark Smith, a The Fall.

Brix conoció a Nigel después de un concierto, cuando éste –siempre dispuesto a hacer alguna excentricidad– literalmente se bajó los pantalones. Quiso demostrar a sus admiradores que de veras usa truzas con el logo del club de futbol de su corazón, el Aston Villa. Obvio resulta decir que Kennedy es un apasionado fanático del futbol soccer.

No es su única afición.  Por un tiempo también practicó el box, pero las eternas ampollas en sus delicados dedos no se adecuaban bien con las cuerdas del violín.  A fin de cuentas, ésa es su mejor gracia.

Y con mucho. Es dueño de un valioso Stradivarious, conseguido por una mecenas rica, a la cual todos los años paga un porcentaje del precio para que dentro de 98 años sea completamente suyo. A Kennedy le gusta describir su actividad musical como «doing some damage», «causando unos cuantos perjuicios».

También le gusta causar unos cuantos perjuicios con su propio grupo, London Wasp Factory.  Con esta «fábrica de avispas» grabó el álbum Let Loose. En él se clava alegremente en el jazz-rock y la fusión. Estima en mucho a gente como Jean-Luc Ponty o Sugarcane Harris, y siempre quiso grabar un disco con Chick Corea.

Una estrecha relación lo une también al veterano maestro del swing Stephane Grappelli. A los 14 años Nigel, hijo de un cellista, se subió atrevidamente al escenario en el que se presentaba Grappelli (conocido en el medio como «Old Steph») e hizo tan buen papel con el violín que el otro lo volvió a invitar varias veces a sus conciertos durante su estancia en Londres.

Kennedy no conoce las restricciones musicales. Su violín se da abasto con todo.  Además de Kate Bush y Brix Smith, ha colaborado con Paul McCartney y Talk Talk. El pop y el rock, según opina Nigel, «ocupan la misma posición actualmente como antaño la música clásica».

El público conservador de la música clásica sin duda lo ve como un punk por su cabello y sus actitudes informales. Es seguro que ha provocado a muchas personas por todo ello (las reseñas sociales así lo comprueban), pero hasta ahora nadie se ha quejado una vez que lo escuchan tocar.

Al contrario:  Bernard Haitink, un director de orquesta serio y ya de edad regaló a su joven colega una botella del más caro champán después de un concierto conjunto, como muestra de especial reconocimiento. La botella está expuesta con otras 50 o 60 en la cocina de Nigel, en una colección muy particular. Desde hace años colecciona este tipo de objetos como trofeos tras cada concierto exitoso.

Nigel Kennedy incuestionablemente ha venido a darle a la llamada música clásica o sinfónica el cambio de actitud adecuado para quitarle el corset a una expresión musical que, de no ser por el patrocinio de los gobiernos, ya hubiera muerto a causa de su propia anquilosada complacencia escénica.

Realizó, hace tiempo también, un proyecto que le sirvió para rendir tributo a uno de los músicos que más ha admirado en la vida: Jimi Hendrix. Para llevar a cabo la obra invitó a un grupo de cámara que incluyó violines, cellos, flautas, bajos, oboes y guitarras. El resultado: una música magnífica.

VIDEO: Nigel Kennedy – Purple Haze, YouTube (May JR)

ARTE-FACTO: EL ALBA MINIMAL (XII)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

EL GLASS ACTUAL

 

A partir de cierto momento, el de las sinfonías con la obra de David Bowie, su material ya no saldría con la disquera Point de Glass, distribuida por Phonogram. Para su propia obra, el compositor se concentró en el sello Nonesuch.

En dicha compañía se han remasterizado ya en álbumes obras como Music with Changing Parts, Two Pages, Contrary Motion, Music in Fifths, Music in Similar Motion, Anima Mundi e Hydrogen Jukebox (composición basada en un libreto de Allen Ginsberg).

Point es para otros, para compositores como Gavin Bryars y John Moran (The Manson Family, ópera con Iggy Pop). Point será una disquera para la vanguardia clásica y los jóvenes compositores. Actualmente, Glass está trabajando en el estudio con alguien llamado Jared Lanier. Trabaja con la realidad virtual y es un compositor, ahora dice el sistema académico, con mucho talento.

Su vida musical empezó, pues, con la fundación del minimalismo. El más experimental, el «hardcore”, que dice Glass. Pero como suele suceder en estos casos, ya no le entusiasma que le hablen de sus primeros inventos. “¡Es algo muy antiguo! Estamos hablando de historia. Pero el catálogo de mi música es muy extenso y eso sucedió hace 40 años, así que por qué hay que primar una década por encima de otras. Sé que esa música tiene una energía tremenda y que todavía fascina a los jóvenes. Pero también tengo música para películas, y no juzgo las cosas desde un punto de vista clásico, no hago esas separaciones entre géneros”.

Desde hace mucho tiempo Philip Glass (ahora de casi 90 años) ha nadado entre las esas dos orillas. Igual colabora con Aphex Twin que estrena su Novena sinfonía dirigida por John Adams en Los Ángeles.

E igualmente lo hace con The perfect american. Una obra basada en el libro de Peter Stephan Jungk que narra los últimos meses de la vida de Walt Disney y en la que se ofrece el retrato de un hombre atormentado y más. Sí, Philip Glass es un hombre talentoso y de alguna manera un renacentista que sigue sumando.

VIDEO: Aphex Twin – lcc Hedral (Philip Glass Orchestration), YouTube (The Windowlicker)