LA AGENDA DE DIÓGENES: JEAN-MICHEL JARRÉ

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

LA CRONOLOGÍA DE LA VIDA

                                                                                                                   

El enésimo álbum conceptual del compositor y virtuoso tecladista francés Jean-Michel Jarré, cuyo tema en esta ocasión, como su título lo indica:  Chronologie (Dreyfus/Polydor, 1993), es una cronología de La Vida. Nada menos. Las ocho piezas no incluyen ni una palabra de texto. 

 

Más aún, ni siquiera tienen títulos. Por lo tanto, las composiciones instrumentales desarrolladas en el sintetizador, que como única identificación son encabezadas por cifras y que por cierto no se diferencian mucho de los discos anteriores de Jarré, exigen al escucha una enorme sensibilidad y un gran poder de imaginación.

 

Ya analizadas en forma más detenida, resulta que hubieran podido tratar de igual manera de la vida de una albóndiga. Para producir su música tecnocrática, Jarré recurre a técnicas ultramodernas.

 

Su colaboración con los grupos ingleses de dance Sunscreem y Praga Khan en los remixes del sencillo «Chronologie Part 4» demuestra, además, su atención a la evolución más reciente del pop (o lo que se toma por ello).  Desafortunadamente no se incluyen en el álbum estos remixes, con su testimonio de un deseo de renovación.  Chronologie se distingue sobre todo por su carácter predecible.

 

VIDEO: Jean-Michel Jarre – Chronology Pt. 4, YouTube (JeanMichelJarreVEVO)

 

 

 

LA AGENDA DE DIÓGENES: PETER HERBOLZHEIMER

Por SERGIO MONSALVO C.

 

Peter Herbolzheimer (PH). nació el 31 de diciembre de 1935 en Bucarest, Rumania. A los 16 años llegó a la República Federal Alemana (RFA). En 1953 se fue a los Estados Unidos y trabajó en la compañía General Motors como dibujante técnico.

 

En esa época aprendió a tocar la guitarra. Regresó a Alemania en 1958, supuestamente para trabajar en la empresa de su padre; en cambio, se inscribió en el conservatorio de Nuremberg, donde estudió armonía hasta 1960. «En realidad fue tiempo perdido -ha recordado–.  Uno tiene el feeling del jazz o no».

 

A los 24 años, Herbolzheimer compró su primer trombón. En 1960 fundó su primer grupo de jazz, especializándose con su septeto en los clubes estadounidenses en Alemania. El grupo duró dos años. Después de 1962, P.H. tocó por tres años con diferentes conjuntos alemanes. 

 

Desde 1965 formó parte, durante otros tres años, de la orquesta de baile de la Radio Bávara encabezada y el grupo de jazz de la misma estación. En 1967 tocó durante 9 meses con el grupo de la Radio Berlín Libre, cuando van Rooyen era director de grupo. 

 

En 1968 fue contratado por el teatro de Hamburgo.  Entre 1969 y 1971 también colaboró ocasionalmente con Wolfgang Dauner en su Radio Jazz Group de Stuttgart.

 

En 1969, H. fundó una big band cuyo sonido se ubica «casi exactamente entre el free jazz y el rock», según el propio PH. Bautizó el grupo, que carecía de sección de saxofones («le restaría fuerza rítmica»), pero que contaba con cuatro trompetas, de tres a cuatro trombones, un flautista y una sección rítmica de seis miembros, la Rhythm Combination & Brass. 

 

Presentó su «concepto orquestal único en el mundo, moderno e influido por el free, el rock y la música latinoamericana» en las Navidades de 1970 y 1971 en el auditorio Domicile de Munich. Ambos conciertos fueron grabados y pueden apreciarse en el álbum doble My Kind of Sunshine. Los críticos conocieron un jazz-rock dinámico con «una frescura y calidad que hizo sonar anticuadas a casi todas las big bands de ambos lados del Atlántico». 

 

En 1972, «Old Kugelbauch» (su apodo, «Viejo Barrigón») se presentó con su big band en el Ost-West-Festival de Nuremberg, el festival de Heidelberg y durante los días de jazz de Berlín (a los que fue invitado) en la Academia de Música.

 

Las melodías que acompañaron el desfile inicial de los Juegos Olímpicos de 1972, compuestas y con arreglos de PH., Dieter Reith y Herry van Rooyen, sirvieron para darlo a conocer. Él, Reith, Rooyen y el intérprete Edelhagen recibieron por este trabajo la Cruz Federal al Mérito. El mismo año, los tres compositores fundaron la asociación de composición «Team Music», para realizar numerosos trabajos de encargo. 

 

En enero de 1973 fue grabado en Colonia Waitaminute, el segundo acetato (primero de estudio) de la Rhythm Combination & Brass. Ocho meses después P.H. volvió a convocar a sus músicos en el estudio para grabar Wide Open, con influencias del bebop, swing, música latinoamericana, rock, pop y jazz, con la energía de las presentaciones en vivo.

 

En agosto de 1972, el grupo de Herbolzheimer participó en los festivales de Amberes y Loren y en octubre formó parte de la gira Rhythm & Sounds por 11 ciudades alemanas. El 3 de noviembre se presentó en el festival Jazztage de Berlín, convirtiendo a Woody Herman, quien los siguió en el escenario, en «un funcionario de la música», según las reseñas. 

 

El equipo formado por H., van Rooyen y Reith compuso el tema para el mundial de futbol de 1974. Unas semanas después, H. se hizo acreedor del primer lugar, por la composición «Scenes», en el tercer concurso internacional de composiciones de jazz en Mónaco.

 

Además de presentaciones en la televisión de Dinamarca y Malmö, la Rhythm Combination & Brass de H. se presentó en mayo de 1974 durante una semana en el Ronnie Scott’s Club de Londres. Una grabación en vivo de estos conciertos salió en enero de 1975 con el título Scenes.

 

Otra producción en vivo fue grabada en marzo de 1975 en el club de Hamburgo Onkel Pö, incluyendo la obra maestra «Catfish» de este grupo poderoso que había renunciado a la sección tradicional de saxofones en beneficio de duros arreglos de metales y un omnipresente grupo rítmico. A continuación, el grupo realizó una gira por Alemania, Austria y Yugoslavia.

 

En el concurso televisivo de Knokke en la televisión belga se llevaron el premio de la prensa. En 1975 el grupo de P.H. también fue distinguido dentro de la categoría big band por las revistas especializadas Down Beat y Jazz Forum.

 

 

En octubre del mismo año, el grupo dio exitosos conciertos en Varsovia y en enero de 1976 realizó cinco conciertos intitulados «Jazz Gala», en los cuales colaboraron con su big band músicos de primera fila como Gerry Mulligan, Stan Getz, Nat Adderley, Jean Toots Thielemans, Volker Kriegel y la cantante Esther Phillips. Los conciertos de Hannover y Wiesbaden fueron grabados y salieron en el LP Jazz Gala Concert.

 

Este estilo de presentación, entre festival y gira, fue continuado con 10 conciertos dados entre enero y febrero de 1977. Formaron parte de la All Star Big Band en esta ocasión, entre otros, Astrud Gilberto, Gary Burton, Clark Terry, Frank Rosolino, Howard Johnson y Albert Mangelsdorff. También éstos fueron grabados para un disco y filmados por la televisión.

 

A mediados de 1976 se produjo Hip Walk, una de las producciones más interesantes de jazz-rock del grupo. La cantante fue Inga Rumpf, quien presentó con una interpretación imponente de «Superstition», de Stevie Wonder, y «Spirit» de Al Jareeau. En octubre de dicho año, la banda realizó una gira por Alemania acompañada por las cantantes Inga Rumpf y Sanne Salomonsen.

 

En abril de 1977, la Academia Fonográfica Alemana distinguió a P.H. en la categoría «jazz nacional» con el «premio alemán del disco». En julio de 1977, la big band de H. se presentó en el festival de jazz de Antibes; en octubre, en el festival de jazz de Umea. El concierto sueco fue filmado y trasmitido posteriormente por la televisión noruega, sueca y finlandesa.

 

El LP Touchdown contiene los arreglos sofisticados de costumbre y solos excelentes, además de la colaboración del cantante escocés Don Adams, quien pone nuevos acentos «negros».

 

El director de orquesta, compositor, arreglista y trombonista, que de suyo rechazaba ser calificado de músico de jazz y se dedicaba al «jazz en combinación con la revolución rítmica», según él mismo, acompañó con su sección de metales a Udo Lindenberg en la gira de éste por Alemania a comienzos de 1978.

 

En abril del mismo año, la big band completa inició su propia gira por Alemania. Al mismo tiempo, H. produjo, junto con Clark Terry, el LP de éste Clark after Dark, participó como arreglista y director de orquesta en el álbum de Manfred Krug y dirigió, en junio de 1978, un seminario en la Academia de Müsica de Graz.

 

En julio y agosto de 1978 grabó, con la cantante Sanne Salomonsen, el álbum I Hear Voices, una producción de jazz-rock de nivel internacional. A fines de 1978, la Rhythm Combination & Brass & Voices volvió a presentarse en la televisión alemana.

 

Peter Herbolzheimer fue miembro permanente designado (trombón bajo) de la orquesta de Bert Kaempfert en los años de1970 (todas las grabaciones en el Polydor Studio Hamburg de 1970 a 1979 y en giras).

 

Además de su trabajo como director de big band, fue probablemente uno de los mejores arreglistas de jazz alemanes y también escribió para Herbie Hancock y Konstantin Wecker. Para la inauguración de la Casa de la Historia en 1994, arregló el Deutschlandlied, el himno de la RDA y el himno europeo en una sola pieza.

 

Herbolzheimer también fue compositor de películas, por ejemplo para La casa de los sueños (1980), Abgehaut (1998) y la serie de televisión Así vivieron todos los días (1984). Dirigió su propia editorial junto a su esposa Gisela. Y más giras de conciertos lo llevaron por Europa y Sudáfrica.

 

Asimismo, desde su fundación en 1987, Peter Herbolzheimer dirigió con gran dedicación la Orquesta Federal de Jazz hasta finales del 2006. Igualmente, hasta finales de 2006 fue el primer presidente de la Unión de Músicos de Jazz Alemanes (UDJ), con sede en Bonn. y permaneció como presidente honorario hasta su muerte, el 27 de marzo del 2010.

 

VIDEO: Peter Herbolzheimer – The Catfish, YouTube (Jens Lundholm)

 

 

 

LA AGENDA DE DIÓGENES: KIP HANRAHAN

Por SERGIO MONSALVO C.

 

DISEÑADOR MUSICAL

Kip Hanrahan nació el 9 de diciembre de 1954 en el barrio neoyorquino del Bronx, en una familia de ascendencia irlandesa y judeorusa. Sus estudios en arquitectura islámica, escultura y dirección cinematográfica despertaron en él interés en la evolución de la cultura universal. Esto resultó en la fundación de su propia compañía disquera, American Clave, en 1979.

 

Antes de dicho momento, Hanrahan realizó extensos viajes por Haití, la India y el África oriental, a fin de ampliar sus horizontes musicales. Con todo, la mayor influencia en su trabajo parece ser ejercida por el pasado, mediante su juventud en el Bronx y su experiencia dirigiendo diversas películas. 

 

Adquirió su currículum cinematográfico con varias cintas independientes producidas en los Estados Unidos, así como una colaboración con Jean-Luc Godard. En el Bronx creció entre inmigrantes latinoamericanos y conoció una fusión musical de importancia decisiva para el estilo de música del que ahora se ocupa. Su experiencia como director determinó, por su parte, el papel que eligió para sí mismo dentro de sus aspiraciones musicales.

 

Desde aquellos inicios han aparecido decenas de discos con el sello de American Clave, varios de ellos bajo su propio nombre. No obstante, también en las demás producciones, sobre todo en los dos proyectos de Conjure, se echa de ver la influencia de Hanrahan. Además de producir grabaciones de Eddie Palmieri y Teo Macero, Hanrahan también supervisó los últimos discos de Astor Piazzolla.

         

Limitémonos a la música del propio Hanrahan. En todas las grabaciones bajo su propio nombre y del proyecto Conjure llama la atención el gran número de personajes conocidos extraídos de las corrientes musicales más remotas. En sí esto no es extraordinario, puesto que muchos músicos siguen el mismo patrón, pero levanta la duda de si la integración de formaciones tan pretenciosas no obedece a motivos comerciales. 

 

Definitivamente no es éste el caso de Kip Hanrahan. Aunque él mismo es un muy talentoso compositor y productor, conoce mejor que cualquiera sus límites como músico ejecutante. Por lo tanto, sus aportaciones instrumentales y vocales se han ido reduciendo con cada nueva producción. Por otra parte, tiene un oído excelente para determinar cuáles son los mejores músicos para interpretar sus ideas musicales. De esta manera, la mejor descripción de Hanrahan es la de diseñador musical; su método es el de un arquitecto o director cinematográfico.

 

Llaman la atención dos factores: el amor de Hanrahan por el ritmo, el cual contrasta con el fondo creado por el sonido más oscuro de un bajo más lento.  Gusta mucho de emplear a dos bateristas y dos congas al mismo tiempo; con bastante frecuencia, las baterías desempeñan un papel subordinado al lado de las congas y otras percusiones.

 

 

Los bajistas casi siempre figuran también en partidas dobles. En este apartado se repitieron en algún momento los nombres Jack Bruce, Steve Swallow y Fernando Saunders. Fue Hanrahan, por cierto, quien sirvió de trampolín para renovar la carrera de Bruce con discos como Desire Develops and Edge y Vertical’s Currency, después de un largo periodo de silencio iniciado por la desintegración de Cream en 1968. Si bien Bruce no partició ya en los últimos proyectos de estudio de Hanrahan, la comprensión musical alcanzado por los dos lo convirtió en un colaborador predilecto para las presentaciones en vivo de este último.

 

El gran amor de Hanrahan por el jazz se manifiesta en su selección de metales.  Tanto en su primer disco, Coup de Tête, como en su producción Tenderness aparece el saxofonista Chico Freeman.Otro nombre destacado es David Murray. Asimismo, es posible encontrar a los saxofonistas Teo Macero, George Adamns y John Stubblefield y al trompetista Olu Dara.

 

American Clave publicó los discos del grupo Conjure. Al contrario de los discos que saca bajo su propio nombre, el material de Conjure casi no contiene composiciones de Hanrahan. En cambio, de nueva cuenta se encarga de una excelente integración de músicos y garantiza la novedad de las ideas. 

 

El hilo rojo que recorre la música de Conjure son los textos del escritor y poeta estadounidense Ishmael Reed. En el primer disco, Hanrahan encargó a músicos tanto de jazz como de pop una serie de composiciones inspiradas en los textos de Reed. Gracias al amplio espectro de enfoques diferentes esto resultó, bajo la influencia entre otros de David Murray y Steve Swallow y composiciones de Carla Bley y Lester Bowie, en un disco con tintes jazzísticos y muchos ritmos latinos. 

 

También en Cab Calloway Stands in for the Moon aparecen muchos textos de Reed. La presencia en esta última producción del cantante de soul Bobby Womack da para piezas dignas de la envidia del maestro James Brown.

 

Hanrahan utiliza siempre elementos de rock, jazz, funk, música latina, soul y afrobeat, logrando hábilmente que estos estilos confluyan en una sola entidad.  Consigue reunir a músicos de identidades completamente distintas en un todo redondo, sin que nadie deba renunciar a su estilo en el proceso. El resultado es siempre una auténtica simbiosis entre muchas orientaciones musicales, con el sentimiento y el ambiente como ingredientes principales.

 

VIDEO: Kip Hanrahan – One Casual Song (After Another), YouTube (Brother John)

 

 

 

LA AGENDA DE DIÓGENES: KIP HANRAHAN

Por SERGIO MONSALVO C.

 

DISEÑADOR MUSICAL

Kip Hanrahan nació el 9 de diciembre de 1954 en el barrio neoyorquino del Bronx, en una familia de ascendencia irlandesa y judeorusa. Sus estudios en arquitectura islámica, escultura y dirección cinematográfica despertaron en él interés en la evolución de la cultura universal. Esto resultó en la fundación de su propia compañía disquera, American Clave, en 1979.

 

Antes de dicho momento, Hanrahan realizó extensos viajes por Haití, la India y el África oriental, a fin de ampliar sus horizontes musicales. Con todo, la mayor influencia en su trabajo parece ser ejercida por el pasado, mediante su juventud en el Bronx y su experiencia dirigiendo diversas películas. 

 

Adquirió su currículum cinematográfico con varias cintas independientes producidas en los Estados Unidos, así como una colaboración con Jean-Luc Godard. En el Bronx creció entre inmigrantes latinoamericanos y conoció una fusión musical de importancia decisiva para el estilo de música del que ahora se ocupa. Su experiencia como director determinó, por su parte, el papel que eligió para sí mismo dentro de sus aspiraciones musicales.

 

Desde aquellos inicios han aparecido decenas de discos con el sello de American Clave, varios de ellos bajo su propio nombre. No obstante, también en las demás producciones, sobre todo en los dos proyectos de Conjure, se echa de ver la influencia de Hanrahan. Además de producir grabaciones de Eddie Palmieri y Teo Macero, Hanrahan también supervisó los últimos discos de Astor Piazzolla.

         

Limitémonos a la música del propio Hanrahan. En todas las grabaciones bajo su propio nombre y del proyecto Conjure llama la atención el gran número de personajes conocidos extraídos de las corrientes musicales más remotas. En sí esto no es extraordinario, puesto que muchos músicos siguen el mismo patrón, pero levanta la duda de si la integración de formaciones tan pretenciosas no obedece a motivos comerciales. 

 

Definitivamente no es éste el caso de Kip Hanrahan. Aunque él mismo es un muy talentoso compositor y productor, conoce mejor que cualquiera sus límites como músico ejecutante. Por lo tanto, sus aportaciones instrumentales y vocales se han ido reduciendo con cada nueva producción. Por otra parte, tiene un oído excelente para determinar cuáles son los mejores músicos para interpretar sus ideas musicales. De esta manera, la mejor descripción de Hanrahan es la de diseñador musical; su método es el de un arquitecto o director cinematográfico.

 

Llaman la atención dos factores: el amor de Hanrahan por el ritmo, el cual contrasta con el fondo creado por el sonido más oscuro de un bajo más lento.  Gusta mucho de emplear a dos bateristas y dos congas al mismo tiempo; con bastante frecuencia, las baterías desempeñan un papel subordinado al lado de las congas y otras percusiones.

 

 

Los bajistas casi siempre figuran también en partidas dobles. En este apartado se repitieron en algún momento los nombres Jack Bruce, Steve Swallow y Fernando Saunders. Fue Hanrahan, por cierto, quien sirvió de trampolín para renovar la carrera de Bruce con discos como Desire Develops and Edge y Vertical’s Currency, después de un largo periodo de silencio iniciado por la desintegración de Cream en 1968. Si bien Bruce no partició ya en los últimos proyectos de estudio de Hanrahan, la comprensión musical alcanzado por los dos lo convirtió en un colaborador predilecto para las presentaciones en vivo de este último.

 

El gran amor de Hanrahan por el jazz se manifiesta en su selección de metales.  Tanto en su primer disco, Coup de Tête, como en su producción Tenderness aparece el saxofonista Chico Freeman.Otro nombre destacado es David Murray. Asimismo, es posible encontrar a los saxofonistas Teo Macero, George Adamns y John Stubblefield y al trompetista Olu Dara.

 

American Clave publicó los discos del grupo Conjure. Al contrario de los discos que saca bajo su propio nombre, el material de Conjure casi no contiene composiciones de Hanrahan. En cambio, de nueva cuenta se encarga de una excelente integración de músicos y garantiza la novedad de las ideas. 

 

El hilo rojo que recorre la música de Conjure son los textos del escritor y poeta estadounidense Ishmael Reed. En el primer disco, Hanrahan encargó a músicos tanto de jazz como de pop una serie de composiciones inspiradas en los textos de Reed. Gracias al amplio espectro de enfoques diferentes esto resultó, bajo la influencia entre otros de David Murray y Steve Swallow y composiciones de Carla Bley y Lester Bowie, en un disco con tintes jazzísticos y muchos ritmos latinos. 

 

También en Cab Calloway Stands in for the Moon aparecen muchos textos de Reed. La presencia en esta última producción del cantante de soul Bobby Womack da para piezas dignas de la envidia del maestro James Brown.

 

Hanrahan utiliza siempre elementos de rock, jazz, funk, música latina, soul y afrobeat, logrando hábilmente que estos estilos confluyan en una sola entidad.  Consigue reunir a músicos de identidades completamente distintas en un todo redondo, sin que nadie deba renunciar a su estilo en el proceso. El resultado es siempre una auténtica simbiosis entre muchas orientaciones musicales, con el sentimiento y el ambiente como ingredientes principales.

 

VIDEO: Kip Hanrahan – One Casual Song (After Another), YouTube (Brother John)

 

 

 

LA AGENDA DE DIÓGENES: ROBBEN FORD AND THE BLUE LINE

Por SERGIO MONSALVO C.

 

En vivo, Robben Ford & The Blue Line suenan más sólidos que en algunos de sus discos. Sin restricciones, el trío se deja arrastrar por su propia música.  El guitarrista y cantante Ford, el bajista Roscoe Beck y el baterista Tom Brechtlein han acumulado tal reserva musical a lo largo de sus extensas carreras que su interpretación del blues, del rhythm and blues y del jazz es completamente única. 

 

Al público no le interesa que este estilo les caiga mal a muchos críticos. Si algo prueban Ford y sus compañeros, es el hecho de que el blues no tiene que cumplir con clichés como sencillo y tradicional o bien, peor aún, negro y pobre, para que se pueda disfrutar. 

 

Robben Ford lleva más de 50 años en los podios, al principio en un conjunto de blues con sus hermanos Mark y Patrick, y posteriormente en los grupos de la leyenda de la armónica Charlie Musselwhite y del cantante Jimmy Witherspoon.  Hizo sus primeras grabaciones con estos artistas. 

 

Su nombre no tardó en adquirir una sólida reputación en la costa occidental de los Estados Unidos y diversos artistas (desde Joni Mitchell hasta Miles Davis) recurrieron a él. El debut de Ford como solista, The Inside Story (1981), fue una consecuencia directa de dos años de trabajo intenso en la escena regional de jazzrock.  

 

Aunque con el disco nació el trascendente grupo Yellowjackets, enseguida de la edición del acetato, Ford dio un paso hacia atrás, hacia sus raíces. «Mientras Yellowjackets se perfilaba como formación independiente, yo me puse a cantar y tocar otra vez blues. Sin embargo, estaba buscando de manera consciente una dirección clara, a fin de poder distanciarme de nueva cuenta de todo el movimiento de la fusión. Lógicamente no me gané los aplausos de la disquera que acababa de sacar mi primer disco. Por lo tanto, mi trabajo con los Yellowjackets se conservó como mi principal medio de comunicación”.

 

 

En 1988, cuando Ford ya había dejado a los Yellowjackets atrás desde hacía varios años, apareció su segundo álbum como solista, Talk to Your Daughter.  Los puristas del blues destrozaron la obra, pero el público que conocía a Ford por The Inside Story y los Yellowjackets no lo olvidó. 

 

Con Robben Ford & The Blue Line continuó esa –digamos– línea. «No es posible discutir con alguien aferrado a cierta idea –afirmó–.  Si un purista del blues decide que el género debe sonar de cierta manera y uno lo toca en otra forma, entonces no es blues, desde su punto de vista. Por supuesto que son maravillosas las grabaciones antiguas hechas por Muddy Waters en Chess.  Pero eso no significa que nosotros tres no nos estemos esforzando por tocar de la manera más sincera posible, con el corazón.

 

«Durante todos los años que colaboré con bluesmen negros no noté nada de purismo. También los músicos de blues son ante todo músicos, no historiadores. Luther Tucker, el guitarrista de blues de Chicago que tocó por mucho tiempo con James Cotton, fue el primer gran nombre con el que compartí un podio. Y le parecía excelente lo que yo hacía. Mis hermanos y yo fuimos teloneros de muchos grupos en el Keystone Corner de San Francisco, donde abrimos para gente como Freddie King, Junior Wells y Muddy Waters.  Y la gente gustaba de oírnos, aunque no tocáramos el blues de la misma manera que éstos”.

 

VIDEO: Robben Ford – Robben’s Blues (live) 2015, YouTube (Robben Ford)

 

 

LA AGENDA DE DIÓGENES: GIL EVANS

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

Gil Evans nació el 13 de mayo de 1913 en Toronto, Canadá, con el nombre de Ian Ernest Gilmore, y murió el 20 de marzo de 1988 en Cuernavaca, México. Multifacético y creativo compositor y arreglista de jazz, al que se conoció mejor por su colaboración con Miles Davis, incluyendo el álbum clásico Sketches of Spain (1960).

 

De ascendencia australiana, Evans decidió interpretar jazz en el piano después de recibir la inspiración de los primeros discos de Louis Armstrong.  De 1933 a 1941 tocó con varias big bands en California, además de dirigir algunas de ellas. Una vez establecido en Nueva York, Evans hizo los arreglos para el grupo de Claude Thornhill, cuyos miembros habrían de incluir a Gerry Mulligan y a Lee Konitz.

         

Compañero de cuarto de Charlie Parker en algún momento de sus carreras, el bebop ejerció una fuerte influencia en Evans. Cuando Thornhill disolvió a su banda en 1948, durante la huelga encabezada por el líder de la Federación Americana de Músicos, James Petrillo, Evans formó un grupo con Mulligan, Konitz y Davis. 

 

Esta asociación produjo una serie de grabaciones editadas en 1950 como sencillos de 78 revoluciones que inauguraron la escuela de jazz conocida como «West Coast». Anteriormente colaboraron en la realización del álbum debut The Birth of the Cool de Miles Davis (Capitol, 1957).

 

Durante los años cincuenta, Evans trabajó como arreglista freelance en Nueva York.  Formó grupos para grabar los álbumes Big Stuff (1957), The Arranger’s Touch y Pacific Standard Time con la compañía Prestige. En estas producciones el saxofonista Cannonball Adderley apareció como solista principal en las versiones creadas por Evans de clásicos del jazz, como «Round Midnight» de Thelonious Monk. 

 

 

Evans volvió a colaborar con Davis en 1957 para sacar el álbum de big band Miles Ahead, seguido por los arreglos instrumentales hechos por Evans de piezas tomadas de Porgy and Bess (1959) de George Gershwin y por Sketches of Spain, ambos con el mismo trompetista. Para el último álbum, Evans se empapó de flamenco y de las creaciones de compositores españoles como Joaquín Rodrigo y Manuel de Falla, cuyas obras adaptó, además de componer algunas piezas él mismo.

 

Los proyectos perseguidos por Evans durante los sesenta pusieron de manifiesto su don para crear texturas orquestales memorables dotadas de gran fuerza formal. Entre ellas figuraron Out of the Cool (Impulse, 1961), The Individualism of Gil Evans (Verve, 1964), que contó con la colaboración especial del guitarrista Kenny Burrell, y Gil Evans (Ampex, 1970). 

 

Los planes para una colaboración con Jimi Hendrix se frustraron debido a la muerte del fantástico guitarrista, pero Gil Evans Plays Hendrix (RCA, 1974), con el guitarrista japonés Ryo Kawasaki, dio cierta idea del sonido que pudo haber tenido el proyecto original. 

 

Las big bands formadas por Evans durante los años setenta incluyeron a solistas jóvenes como David Sanborn (sax tenor) y Hannibal Marvin Peterson (trompeta). Evans siguió grabando prolíficamente para Enja (Blues in Orbit), la compañía Antilles de Chris Blackwell (Priestess) y para RCA (There Comes a Time). 

 

En 1986 compuso la partitura de época para la versión cinematográfica de la novela Absolute Beginners de Colin MacInnes, dirigida por Julien Temple. En los siguientes dos años colaboraría con el músico Robbie Robertson (ex The Band) para la película de Martin Scorsese de 1986: El Color del dinero. E igualmente lo haría y con Sting (ex Police) en presentaciones en vivo y de estudio en 1987. Evans falleció al año siguiente,  el 20 de marzo de 1988.

 

VIDEO: Gil Evans Orchestra – Stone Free, YouTube (All That Jazz Don Kaart)

 

 

 

LA AGENDA DE DIÓGENES: EMERSON, LAKE AND PALMER

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

Emerson Lake and Palmer fue el grupo quintaesencial de rock progresivo de los años setenta, combinando influencias de la música clásica con grandiosas ejecuciones teatrales.

 

Veterano del rhythm and blues inglés, el tecladista Keith Emerson fue el miembro clave de Nice, originalmente el grupo de acompañamiento de la ex Ikette P. P. Arnold. Aparecen en su éxito de 1967 «The First Cut Is the Deepest», de Cat Stevens. 

 

Después de dejar a Arnold, Nice desarrolló una intensa mezcla de brío e histrionismo: durante sus interpretaciones de «America» de Leonard Bernstein, por ejemplo, Emerson prendía fuego a la bandera estadounidense.  Como desquite, el compositor se aseguró de que la grabación hecha por Nice de su obra no se editara en la Unión Americana. 

 

Sus primeros álbumes exitosos en Inglaterra salieron bajo la etiqueta de Charisma e incluyeron Ars Longa Vita Brevis (1968) y Five Bridges Suite (1970), una serie de composiciones de Emerson inspirada en su ciudad natal de Newcastle-upon-Tyne.

 

Junto con el exbajista de King Crimson, Greg Lake, y el anterior baterista de Arthur Brown, Carl Palmer, Emerson fundó un nuevo grupo en 1970. Su primera presentación pública tuvo lugar en el festival de la isla de Wight del mismo año, con la versión creada por Emerson de Pictures at an Exhibition de Moussorgsky (con letras que incluían la frase «La muerte es vida»), obra que grabaron al año siguiente. 

 

Una vez contratados por Island y por la subsidiaria Cotillion de la Atlantic en los Estados Unidos, lograron dos hits menores en este último país, con las composiciones de Lake «Lucky Man» y «From the Beginning» (ambas de 1972). Estas piezas, aunadas a sus largas y vistosas giras convirtieron a los álbumes en bestsellers de ambos lados del Atlántico. 

 

El disco epónimo, su primero, fue seguido por Tarkus, Pictures y Trilogy (1972). Ese mismo año, ELP logró su único sencillo de éxito en Inglaterra con su versión de «Fanfare for the Common Man» de Aaron Copland.

 

En 1973, ELP fundaron su propia disquera, Manticore, para editar los álbumes del compañero de Lake en la composición y exmiembro de King Crimson, Pete Sinfield, del conjunto italiano PFM (Preminta Formeria Marconi) y su propio Brain Salad Surgery. 

 

La gira mundial de 1973-1974, con todo y espectáculo de láser y sistema de sonido cuadrafónico, atrajo a dos millones de espectadores. Fue plasmada en el álbum triple Welcome Back My Friends, to the Show That Never Ends (1974).

 

Sin embargo, el show sí había terminado. El grupo se dispersó y cada integrante se dedicó a sus propios proyectos. Emerson consiguió un hit en Inglaterra con el clásico del boogie-woogie «Honky Tonk Train Blues» (1976), en tanto que Lake se relacionó con Johnny Marks para componer una canción navideña que se haría clásica («I Believe in Father Christmas»). 

 

Además de obtener un gran éxito en 1975, fue uno menor en Inglaterra al reeditarse en 1982 y 1983. Al resurgir ELP con un álbum doble, Works Vol. I (1977), tres caras del mismo se dedicaban a esfuerzos solistas: el Concerto No. 1 de Emerson, Palmer con el exguitarrista de los Eagles, Joe Walsh, y Lake con sus propias canciones. Emprendieron otra gira gigantesca con una orquesta sinfónica completa.

 

No obstante, los tiempos habían cambiado y la respuesta fue desilusionante.  El grupo sacó Love Beach (1978), un álbum totalmente prescindible, según ellos mismos, hecho por exigencias contractuales. Realizaron una gira de despedida y un álbum en vivo en 1979 y se despidió. 

 

 

Emerson compuso soundtracks (Inferno, 1980, y Nighthawks, 1981), Lake grabó un álbum solista (Chrysalis, 1981) y Palmer sacó un álbum con PM (Ariola, 1980) antes de unirse al guitarrista de Yes, Steve Howe, para formar un nuevo supergrupo, Asia, cuyo primer álbum permaneció en el lugar número uno de las listas estadounidenses durante nueve semanas en 1982.

 

En 1986, Emerson y Lake reintegraron el grupo con el baterista Cozy Powell, excolaborador de Richie Blackmore, Jeff Beck y Michael Schenker. El nuevo ELP retomó la estafeta donde el viejo la había dejado:  Emerson, Lake and Powell (Polydor) incluyó una versión rockera de «Mars, the Bringer of War», de la Planets Suite de Gustav Holst. Con otro baterista más, Robert Berry, Emerson y Lake grabaron el álbum To the Power of Three (Geffen, 1988), que no fue muy bien recibido.

 

Aún tenía significación en 1992 la reencarnación del grupo. ¿Justificaban el virtuosismo, un pasado glorioso y tres músicos voluntariosos el regreso del rock sinfónico pesado?  Los primeros 20 minutos de Black Moon bastaron para que uno terminara sentado en el filo de la butaca, sorprendido por la introducción fresca, moderna y bien producida de la pieza del título; encantado por el bien desarrollado lenguaje rockero y los apasionados solos del Hammond en «Paper Blood»; conmovido por «Affairs of the Heart», lleno de alma al estilo de Bob Seger; divertido por el arreglo inteligente de «Romeo & Juliet» de Prokofiev (no lo pueden dejar). 

 

Significativo o no, después de once álbumes, 14 años de silencio y varios esfuerzos frustrados (como 3 y Emerson, Lake & Powell) ELP se desquitó con una primera mitad de notable fuerza. Después unos cuantos momentos débiles, pero incluso ahí se percibe el gusto que les causaba tocar en esta reunión.  ELP parecía estar lejos de la extinción.

 

En el periodo 1992 y 1993 estuvieron de gira y se instalaron en Los Ángeles para grabar su siguiente disco. Sin Embargo, Keith Emerson empezó a tener problemas con un nervio de su brazo derecho, circunstancia que lo obligó a entrar al quirófano. Esto afectó seriamente la calidad de In the Hot Seat que debió ser grabado por separado y luego armado en un estudio.

 

El estado de salud de Emerson obligó a suspender la gira que tenían planeada. Luego de dos años fuera de la escena musical volvieron en 1996 en una gira por todos los Estados Unidos. Esta gira fue de las más apreciadas por la crítica y de las más aplaudidas por el público durante ese verano. Y a pesar de que los tres miembros del grupo continuaban con sus propios proyectos la cálida recepción de la gente los consolidó como grupo nuevamente.

 

Sin embargo, cuando tenían planeado encarar el estudio de vuelta luego de una gira en 1998, la banda volvió a disolverse debido a tensiones entre los miembros. Los integrantes continuaron con sus proyectos solistas sin la idea de volverse a juntar tras haber pasado ya una década. Aunque a principios del 2009 hubo intenciones de reunir nuevamente al trío para algunos shows pero fueron canceladas debido a los inconvenientes físicos de Keith Emerson.

 

Al siguiente año Emerson y Lake se embarcaron en una gira por América del Norte, presentando un repertorio acústico de su trabajo. El 14 de mayo de 2010, Shout! Factory publicó A Time and a Place, una colección de 4 CD con temas en vivo.

 

Unos meses después, Emerson, Lake & Palmer realizaron un único concierto de 40 aniversario, siendo cabezas de cartel del evento High Voltage Festival, en Inglaterra. Todo el concierto fue lanzado más tarde en CD como High Voltage y como un DVD y Blu-ray con el título … Welcome Back My Friends. 40th Anniversary Reunion Concert. High Voltage Festival – 25 July 2010. Junto a este DVD también se lanzó junto un documental definitivo de los 40 años de historia de la banda.

 

Todo parecía cobrar nueva vida. No obstante, el 11 de marzo de 2016, Keith Emerson se suicidó y nueve meses después, el 7 de diciembre, Greg Lake falleció a causa del cáncer, poniendo fin de facto a la historia del afamado grupo.

 

VIDEO: Emerson, Lake and Palmer – Fanfare For The Common Man (Live at Olympic Stadium, Montreal, 1977, YouTube (Emerson, Lake and Palmer)

 

 

 

 

LA AGENDA DE DIÓGENES: DIVE

Por SERGIO MONSALVO C.

 

                                                                

Dive es Dirk Ivens, mejor conocido como miembro fundador y cantante del muy conocido dúo electrónico belga The Klinik.  Cuando este grupo decidió separarse en 1991, ya habían sacado varios discos exitosos a nivel mundial y ganado una muy buena reputación para sus presentaciones en vivo, debido a su sonido único y efectos visuales.

 

  1. Dirk toca la guitarra y canta en el grupo punk Slaughterhouse y, posteriormente, el grupo de new wave The Fes.

 

  1. Bajo la influencia de grupos como Suicide y DAF, formó Absolute Body Control. Varias contribuciones a antologías, un disco de 7 pulgadas, cuatro cintas y sus conciertos los convirtieron en uno de los primeros grupos activos en la temprana escena electrónica de Bélgica.

 

  1. Los Absolute Controlled Clinical Maniacs, un proyecto de tres grupos belgas, fueron invitados a realizar una gira por Noruega. Al regresar, adopta el nombre The Klinik.

 

  1. The Klinik firmó con Antler Records, donde se quedó por 5 años y sacó 4 LPs, 4 EPs, una caja de 3 LPs o 2 CDs y 2 antologías.

 

  1. Dirk crea su nuevo proyecto solista, Dive. El primer álbum, editado con su propia etiqueta de Body Records, es una mezcla de ritmos minimalistas, hipnóticos y rítmicos, con letras que hablan de la esperanza, la muerte, el amor y el miedo.

 

  1. Después de una exitosa gira por Europa, Dirk sufrió un grave accidente automovilístico. Durante su convalecencia grabó un EP/CD de seis tracks para la disquera italiana Minus Habens.

 

  1. Junto con Guy Van Mieghem formó el proyecto Blok 57. Dirk también apareció en CD –uno de ellos– del grupo alemán Die Krupps, donde canta el acompañamiento en la canción «The Dawning of Doom». Un nuevo sencillo en CD llamado «Broken Meat» presenta un nuevo sonido bailable de Dive, grabado en el Insektstudio. Con su propia etiqueta de Daft sacó un mini-CD en vivo, grabado directamente desde la mezcladora sin agregar nada en el estudio. En septiembre, Dive fue invitado para abrir para el grupo Stereotaxic Device, oriundo de Los Ángeles, durante su gira por los Estados Unidos. A continuación, Dive realizó una gira por Alemania.

 

  1. Ha habido 3 ediciones de Dive en este año. Images, junto con un libro que contiene obras de Françoise Duvivier; Inside Out, una compilación sacada por Hard Records de Dinamarca y finalmente un CD completo, Concrete Jungle.

 

La gira europea de mayo tuvo mucho éxito y se proyectó otra para septiembre, seguida por presentaciones hasta el fin de año. Con Blok 57 ha grabado un nuevo CDS y Dirk también canta en el nuevo CDS de Insekt intitulado Dreams in Pockets.

 

 

«Desde la primera vez que vi la obra de Françoise Duvivier, supe que quería colaborar con ella. Sus dibujos, extremadamente bellos, expresan todo lo que quería decir con mi música. Fríos, duros y oscuros.  Me dio mucho gusto cuando aceptó la invitación de diseñar unas imágenes para los CDs Final Report y First Album.

 

«Esa colaboración me dio la oportunidad de profundizar en su obra y me sorprendió mucho conocer su enorme creatividad. Este libro ayudará a otras personas a adquirir una idea clara del arte místico de Françoise Duvivier.

 

«Espero que a todo mundo le guste este libro DIVE/Duvivier/DIVE –dijo Duvivier–. Me da gusto poder ilustrar y aportar una imagen visual a la música de DIVE. Creo que su música plasma la misma tragedia que quiero expresar con mis imágenes. La música es violenta y espasmódica, con ritmos primitivos que recuerdan algunos bailes tribales. Este sentimiento ‘tribal’ es el que quiero expresar con mi arte, para así regresar a ese estado perturbador y primitivo lleno de crueldad y violencia…  No sé si los demás también compartan esta sensación.

 

«La mayoría de los ritmos de DIVE me recuerdan los carnavales que conocí en el norte de Francia, donde nací. Son reiterativos y obsesionantes. Tengo que pensar en Giles, que baila sin cesar y se convierte en parte de un mundo diferente y extraño. Esos sonidos y máscaras me impresionaron cuando era niña. Otro aspecto de la música de DIVE es trágico e imponente, más interesado en la oscuridad en blanco y negro, y esta oscuridad parece un sufrimiento reiterativo a veces interrumpido por una voz salvaje como la de un animal…y me agrada esta sensación de rebelión salvaje que produce la música de DIVE. Espero que nuestras respectivas artes permitan a todos percibir esa atmósfera y mucho más”.

 

La fructífera colaboración entre Dirk Ivens y Françoise Duvivier, que hasta entonces había diseñado la mayoría de las portadas de Dive, culminó en el libro Images, en el que encontró su más intensa expresión. Introducida por las respectivas opiniones de cada uno sobre el otro artista, Images presentó para cada canción de los CDs de First Album, Final Report, Broken Meat e Images, el mini-CD incluido en el libro, el texto –cuando lo hubo– y una imagen de la artista. 

 

Sus visiones primitivas, sombrías y amenazadoras ilustraron muy acertadamente el carácter rítmico arcaico, distorsionado y poderoso de las composiciones de Dive.  El mini-CD, de 5 tracks y 13 minutos, ofreció el sonido acostumbrado y probado del artista, con material completamente nuevo. El mini-CD mostró el mejor lado de Dive, desde venenoso, agresivo e industrial (en «Wake up Screaming») hasta oscuro y amenazador (en «The City Never Sleeps»).

 

La idea de vincular aún más la música y las artes plásticas en esta forma constituyó un ejemplo que hizo escuela.

 

En su disco solista intitulado Dive, Dirk Ivens, una mitad del dúo Klinik, logró superar el áspero sonido de Klinik y sacar quizá el primer LP que satisfizo su carácter «bruto». Dive se regodea en la crudeza, contiene música llena de fantasmas de rastro, fantasías de cuartos de tortura, tonadas gimientes llenas de dolor, miedo y falta de esperanza. La biografía remite a Blackhouse y Esplendor Geométirco; yo tuve que pensar en Whitehouse y Second Layer, dos grupos legendarios de culto pertenecientes al periodo del white noise industrial. Dirk Ivens tiene el alma negra y la desnuda completamente en Dive.

 

Mientras el excompañero de Dirk Ivens practica la moderación, éste ha optado por un manicomio total de sonidos. Final Report es la segunda producción de Dive. El primer álbum epónimo salió en Body Records, una subsidiaria de Antler-Subway.  En mi opinión fue lo más extraordinario de 1991, el disco que produjo el efecto más revelador al escucharse.

 

Puesto que sabía qué esperar, el segundo sólo ha incrementado mi placer. Para los escuchas de antaño (como para los recién agregados) ha sido una de las experiencias musicales más originales que tengan en mucho tiempo. Ivens trabaja con bloques de realimentación industrial/cantos fúnebres/operaciones mecánicas para crear presiones percusivas que martillan al oído. 

 

Tres latigazos de éstos, repetidos hasta el grado de la distorsión, sobrecargados con una voz estrangulada o palabras encontradas y a veces un bajo simple como en la canción «Final Report»; las piezas de Dive rompen con todas las frecuencias. «Mercy» es un discurso sombrío del órgano y la voz de Iven retumba más fuerte que una batería. Nunca antes se había astillado de manera tan vehemente a unas palabras. Perfecto. Una dulce mutación raspante de la textura en todos los niveles.

 

El proyecto de Dirk Ivens, como Dive, trajo seis bloques de techno-grunge digno de un terremoto, coordinado por el poder vocal bruto de Dirk. Los cimientos se sacudieron con un terror de baja frecuencia mientras imponía su mundo torturado y primitivo sobre el de uno. Aventurado, quizá, pero nunca fuera de control, como lo ilustraron las apreciaciones repetidas. Tuvo método esta locura, y lo sigue teniendo tras 20 álbumes (de estudio y en vivo), hasta hoy.

 

VIDEO: Dive – Final Report, YouTube (4pt6et)

 

 

 

LA AGENDA DE DIÓGENES: DEAD CAN DANCE

Por SERGIO MONSALVO C.

EXPLORADORES DE LA SONORIDAD

                                                                                                                   

Ellos están tan cerca del universo que han podido vivir lejos del mundo. Dead Can Dance engendró hace tiempo un álbum-laberinto, por ejemplo, en una iglesia perdida de Irlanda, que garantiza horizontes lejanos y niebla sobre cualquier tipo de frontera a la creación.

 

Irlanda es un país sui géneris. Una especie de fin del mundo. El viento que la habita viene de lejos sin tocar la tierra, purificado de todo lo humano. En el espacio de cinco minutos, el cielo pasa del gris oscuro al azul resplandeciente. El sol hace brillar las gotas que aún cubren las hojas. El paisaje natural se cubre de arcos iris en miniatura.

 

Aislados en esta tierra de hadas, Brendan Perry y Lysa Gerrard, sus integrantes, mezclaron sus sonidos durante meses. En medio de los bosques, su vecino más próximo resultó ser un castillo en ruinas, cuyas piedras devora la vegetación. Actualmente un reino de tierras baldías y exiliados, en sus tiempos gloriosos fue un refugio de bandidos. El dúo, extranjeros eternos, de Australia e Inglaterra, halló por fin su territorio. Un lugar que los aceptó sin necesitarlos. “Un sitio donde uno se siente pequeño”, según James Joyce.

 

Desde hace poco más de cuatro décadas Dead Can Dance explora al mundo y mezcla sonoridades ancestrales con la tecnología. Entre algunos silencios intermitentes de años, su búsqueda de raíces ha rendido diversos frutos hasta el momento.  Con cada uno de ellos estos gitanos del universo vuelven a salir a la superficie. El estilo sigue evolucionando, sin permanecer en ninguna etiqueta (dark wave neoclásico, world beat, art-rock, avant-garde o rock gótico); dramático, a veces mínimamente pedante e irritante en su énfasis.

 

En cada ocasión, igualmente, los mantras del Lejano y Medio Oriente, la polirritmia africana, el folk gaélico o el canto gregoriano, impregnan su música, con una espolvoreada omnipresente de la tradición irlandesa encima.  Un rompecabezas de orígenes y sensibilidades. Los gritos de pájaros enriquecen las voces. Es normal si se sabe que Brendan a veces se despierta con el canto de los cisnes al hacer el amor.  El músico no pudo más que utilizar esta fuente de inspiración viva y estrepitosa en una de sus obras. 

 

Los álbumes a veces resultan extremadamente tribales, dominado por las percusiones o por sonoridades poshistóricas irredentas. «En general son discos sin concepto definido –ha dicho el músico–.  Claude Debussy decía que no se debe prestar demasiada atención a la forma, que hay que olvidar el andamiaje para ver la arquitectura. A lo largo de nuestra historia hemos pensado menos en nuestra música y buscando más el fondo, para funcionar por instinto”.

 

 

Los viajeros Brendan y Lysa a través de los años han realizado expediciones físicas y metafísicas. Despegaron en Australia en 1980, cuando una rubia de pálido rostro conoció en Melbourne a un hombre de verde mirada. Ambos son de origen irlandés. La primera pieza que escriben juntos trata del desastre ocasionado por la invasión de los europeos en Australia. 

 

En 1981, el dúo levantó el vuelo, lejos de los aborígenes a los cuales jamás conocieron. Un álbum homónimo nació en 1984 en Londres. Frío y místico, llegó en picada durante el periodo de pospunk gótico. Lysa y Brendan viven, entonces, en la punta de una torre londinense.

         

Su creación, a partir de esos instantes, respira la sed por el espacio. Entre la liturgia de cantos gregorianos y voces búlgaras, se enriquece con sonoridades lejanas y cardinales. Into the Labyrinth, a su vez, habló de otros horizontes.

 

Después de haber viajado por España, Lysa se va a vivir a una reservación en medio de la selva de las montañas nevadas de Australia, con su flamante hijo y su marido. Brendan, por su parte, se instala como ermitaño en una iglesia renovada a varios kilómetros de un remoto lugar llamado Belturbet, con un perro como única compañía. Así, sobre una isla rodeada por el río Erne tomó forma aquel laberinto. El estudio de Dead Can Dance de ahí en adelante quedó suspendido en el corazón de la iglesia de Quivvy.

 

El sonido del dúo es solemne, pero también onírico y reflexivo, pero el ambiente, que sigue siendo meditabundo, se ha ido volviendo más tribal, si cabe, como corresponde a los memoriosos de avanzada. Fuera la mística urbana; la naturaleza salvaje puebla sus paisajes románticos y melancólicos. El regreso a las raíces y a la naturaleza (la visión milienal adelantada).  Su obra se evade de los recintos místicos para respirar los grandes espacios. Los avatares habitan en sus álbumes, que avanzan al ritmo de percusiones dominantes con corazón techno.

 

Lisa Gerrard busca por doquier sus inspiraciones, algunas veces muy lejos de las voces búlgaras, otras del etéreo gaélico. La onomatopeya que aparece deja que hable el instinto; mientras la palabra se pierde en el sonido. A capella, ella ofrece sus cuerdas vocales al folk irlandés en una esquizofrenia artística singular que la incita a pasar de lo más simple a lo más enfático. 

 

Brendan Perry, a su vez, canta cada vez más, desde la edición desde su debut discográfico hasta Dionysus del 2018, ha tenido tiempo de aprender a tocar instrumentos de otros tiempos. Los ha ido introduciendo en su música conforme hace sus descubrimientos. Los violines se rozan con la cítara, el programador con la bombarda. Juntos, causan la impresión del encuentro entre dos orquestas, una sinfónica y la otra, étnica. Ejemplo catedralicio de su evolución, que es una maravilla sonora, sin lugar a dudas.

 

VIDEO SUGERIDO: Dead Can Dance – ‘Opium’, YouTube (Dead Can Dance)