Por SERGIO MONSALVO C.

EVIDENCE/V
Patti, como aquellos pintores románticos que pintaban paisajes usando su imaginación, no necesitó desplazarse a ningún lugar para plasmarlo en poemas, que aparecen mezclados con el material citado, videos y piezas sonoras producidas por ella para la ocasión, además de cuadros, dibujos y fotografías de su colección personal y otras de sus obras prestadas por el MoMA de Nueva York y el propio Pompidou, poseedor de algunas.
Patti Smith se inspiró en aquellos peculiares souvenirs de Crasneanscki para escribir composiciones poéticas para la exposición, “como si fuera una chamana canalizando esos talismanes, en una oda a un mundo sin fronteras”, según su propia definición de lo expuesto en Evidence.
Ésta no fue una de carácter abiertamente político, pero sí contuvo una lectura crítica con algunas derivas actuales. “Cuando creas arte, nunca lo haces con parámetros militantes, pero sí quisimos advertir con él que es peligroso que nos desconectemos de los demás –explicó la poeta–. El nacionalismo es lo peor que le puede pasar al mundo. Ceñirse a la identidad y las fronteras será nuestra perdición”, afirmó.
El objetivo artístico, dijo Patti, es “derribar lo que nos separa y seguir compartiendo nuestras culturas, obras de arte, creencias y plegarias, es lo que hace que la humanidad se siga expandiendo en el tiempo. ¿Por qué cuesta tanto trabajo entender que, en realidad, somos un solo pueblo? Me rompe el corazón lo que se sigue haciendo en el mundo en nombre de la religión y el fervor nacionalista”.
“Esos tres poetas, que decidieron alejarse de sus hogares en un tiempo en que era muy peligroso hacer eso, nos inspiran para que lo sigamos haciendo. No sobreviviremos como especie sin un poco más de humanismo, de amor y de acción compartida”, afirmó Patti Smith desde el corazón de París.
VIDEO: Patti Smith – My Generation (1979) Germany, YouTube (PretzelFarmer)
