LIBROS: ARTE-FACTO (IX)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

ARTE-FACTO (IX) PORTADA

 

EL RIZOMA DEL ROCK*

Una de las aportaciones del rock a la cultura ha sido la de conectar a quienes trabajan en toda actividad estética y con ello creado sonidos, canciones o álbumes afines y alianzas artísticas en todo el mundo. Y lo ha hecho ya sea en un disco, en un track en particular o en la escenografía de un concierto. Ha conectado con aquellos que se han pasado la vida resolviendo sus misterios o belleza en alguna de sus formas, dentro de sus disciplinas individuales o conjuntas (humanistas o científicas), ya sea influyéndolos o siendo influido por ellos.

El resultado de tal encuentro ha producido sonoridades capaces de sacar al escucha de sí mismo y conducirlo a diversas dimensiones mentales, reflexiones existenciales o sensaciones en movimiento. Las obras creadas en este sentido son Arte-Factos culturales, aventuras en el microtiempo, las cuales requieren de la entrega a un flujo musical que enlaza una nueva expansión del quehacer humano con la experiencia auditiva en las diferentes décadas, desde mediados del siglo XX hasta el actual fin de la segunda decena del XXI.

El arte es la utopía de la vida. Los músicos rockeros de nuestro tiempo no han cesado en su tarea de acomodar la práctica musical a una búsqueda imparable de tales adecuaciones. La indagación sonora adquiere, en este contexto, un nuevo significado: no es mera búsqueda expresiva, sino persecución de horizontes culturales nuevos para un público en mutación, que exige de lo musical apreciaciones vitales, rizomáticas, en relación con sus exigencias estéticas y vivenciales.

Acompañando tales conceptos he creado las fotografías para que fungieran como ilustraciones en las portadas de los diferentes volúmenes. A éstas las he publicado de manera seriada e independiente bajo el rubro “Arte-Facto” de la categoría “Imago” del blog Con los audífonos puestos.

 

 

*Introducción al volumen Arte-Facto (IX), de la Editorial Doble A, cuyo contenido ha sido publicado de manera seriada en el blog Con los audífonos Puestos bajo esa categoría.

 

 

Arte-Facto (IX)

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Textos”

The Netherlands, 2022

CONTENIDO

 

Agnes Obel: Myopia

Alabama Shakes: Exitosa Ubicuidad

Chk! Chk! Chk!: Distintas Voces

Courtney Barnett: Consentir la Esencia

D’Angelo: Cuentas Claras y el Beat Espeso

Eels: The Deconstruction

E Finito Il Sessantotto?: Evocación de la RevueltaFrightened Rabbit: Destino Fatal

Horace X: Electrizar lo Cosmopolita

Iggy Pop: Free

 

Exlibris 3 - kopie

BLUEMONK: «A SAXOFÓN ABIERTO»

Por SERGIO MONSALVO C.

 

BLUE MONK (PORTADA)

 

(POEMA)*

a saxofón abierto

 

primero morderé tu labio inferior

          turbulento tus pezones/

          y luego esos muslos bajo tu

                    /bata blanca

                              ascenderé hasta ti

                    felino de tu fragancia

                    hambriento de tu diagnóstico

te diré galena mía

          facultativa, terapeuta mía

 gritaré tendido a saxofón abierto

                              /y sin análisis de traumatismos

escucharé tu prescripción con aullar atento

          acudiré a las amapolas y loco insaciable

          reiré pleno del silencio de los inocentes

                              : con el frenesí de tus dientes

                              ; hasta lo ebúrneo de tus purezas

transformado en furor

          /me dispondré

            a ejercer sobre ti

                    sin título

 

Blue Monk

y otras líricas sencijazz

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Palabra de Jazz”

México, 1994 (primera edición), 1997 (segunda)

 

 

Exlibris 3 - kopie

I’LL BE YOUR MIRROR (TRIBUTO AL VELVET UNDERGROUND)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

FOTO 1

 

EL SIGLO XXI Y THE VELVET UNDERGROUND

 

La lista completa de los grupos para los que el icono (artístico) llamado Velvet Underground ha sido referencial a lo largo de la historia, desde los años sesenta (sobre todo su primer álbum, The Velvet Underground & Nico), sería inabarcable e infinita, puesto que con el paso del tiempo se siguen agregando nombres tanto de bandas como de solistas, así como tributos a su obra.

 

El grupo neoyorkino, su discografía y sus miembros (Lou Reed, John Cale y Nico, de manera preponderante) han sido una importante fuente de inspiración para la cultura rockera (y con ella abarco todo su espectro rizomático) desde hace más de medio siglo.

 

A fines de los sesenta la influencia de Velvet Underground sólo se hacía sentir muy poco, pero fue aumentando a principios de la década siguiente (tras su disolución), con el movimiento del glam rock, y llegó a uno de sus picos culminantes durante los años del punk y del postpunk.

 

A comienzos de los años ochenta, su herencia parecía lejos de haber caducado y volvió con mayor fuerza al finalizar el decenio. Durante los años noventa, cuando se sintonizaba 120 Minutes de MTV, por ejemplo, parecía como si todos los grupos del estilo indie portaran el sello de los Velvets.

 

FOTO 2

 

Uno de los primeros grupos en seguir el ejemplo de los neoyorkinos fue el germano Can. Irmin Schmidt y Holger Czukay, sus fundadores y alumnos de Karlheiz Stockhausen, pudieron identificarse con el rompimiento que John Cale realizó con el avant garde clásico. “Los miembros de Velvet Underground tocaban sus instrumentos como unos posesos —indica Czukay con tono de admiración—. Fue muy liberador escuchar eso”.

 

Al poco tiempo, surgieron otros grupos que también reunieron los collages sonoros de la música electrónica y experimental con la simpleza estruendosa del rock, entre ellos Kevin Ayers and The Whole World (con quienes el compositor inglés David Bedford desempeñó el papel de Cale) y Roxy Music (dentro del cual esta tarea le correspondió a Brian Eno).

 

A comienzos de los setenta, la música de Velvet Underground adquirió otro significado. Los personajes esquivos y andróginos de las canciones de Lou Reed, propios del entorno de Warhol, y la sexualidad no del todo definible del cantante resultaron ser afines con una nueva moda, el glam rock.

 

Al poco tiempo fue cosa común ver  tiempo fue cosa com, y la sexualidad no del todo definible del cantante resultaron ser afines con una nueva moda, el glaa músicos con maquillaje y a estrellas de rock con trajes de travesti. Los New York Dolls, los Spiders from Mars de Bowie, Roxy Music, Iggy y los Stooges, Mott the Hoople: por doquier los grupos recorrían los escenarios encaramados en zapatos de plataforma.

 

A los pocos años se produjo otra reacción: el punk. El nuevo manifiesto dictaba: apréndete tres acordes y funda un grupo. Muy bien, pero ¿qué canciones se ha de tocar? Desde luego los viejos éxitos del Velvet, cosas como “White Light/White Heat” y “Sweet Jane”. Joy Division, que dio inicio a la época del postpunk “industrial”, incluso se atrevieron a realizar un cóver de “Sister Ray”.

 

Llegaron los ochenta. Para R.E.M., con su actitud optimista y políticamente comprometida, el repertorio de Velvet Underground no necesariamente hubiera parecido ser el adecuado. No obstante, a Michael Stipe le gustaba cantar “Femme Fatale” y “Pale Blue Eyes” al término de sus conciertos, y ambas piezas aparecieron en el álbum Dead Letter Office.

 

En el otro extremo del espectro, The Jesus & Mar Chain atacaron los gustos y los canales auditivos con una amalgama de rock de garage y feedback, lo cual trajo a la memoria la estrategia del shock seguida por el espectáculo Exploding Plastic Inevitable del combinado Warhol-Velvet Underground.

 

Nunca fue un secreto para nadie que la banda Birthday Party le debía mucho al Velvet Underground, pero el hecho acabó de revelarse cando Nick Cave interpretó “All Tomorrow’s Parties” en su álbum como solista Kicking against the Pricks.

 

FOTO 3

 

Desde luego uno de los muchos tributos que salieron a la venta en los años ochenta se dedicó a Velvet Underground. En Heaven and Hell las canciones del grupo corrieron a cargo de Echo and The Bunnymen, Bill Nelson, Fatima Mansions y Shelleyan Orphan, entre otros, quienes resultaron incapaces de mejorar el material, pero sí de justificar su estética.

 

Al finalizar la década la escena del indie se hundió en la moda de la tristeza. Conforme a esta evolución, de repente cobró importancia el tercer álbum de Velvet Underground. La falta de energía fue la característica más destacada que en él se comparte con los sonidos desganados de agrupaciones como Galaxie 500, Spiritualized, Spacemen o The Cure.

 

¿Y qué siguió? La vuelta al mainstream: Billy Idol hizo un cóver de “Heroin”, y Bryan Ferry interpretó “All Tomorrow’s Parties” y el rock gótico, el ambient, la dark wave y demás derivados que dieron fin al siglo XX. Sin embargo, lo que era seguro fue que habría más velvetmanía a la vuelta del milenio.

 

¿Y cuál era la punta de lanza para tal convencimiento?: The Velvet Underground & Nico (Polygram, 1967). Un hito en la historia del rock, el cual se adelantó por años luz a su época. La obra se basa en material excelente; las guitarras rítmicas escandalosas, la viola atonal de Cale, la batería minimalista de Tucker y el canto frío de Nico se encargan de producir la atmósfera única de este álbum: destructiva y melancólica.

 

De todas las críticas que llovieron tras las primeras presentaciones del Velvet en 1966, al poco tiempo de su fundación, en el club Dom de Nueva York y posteriormente en el Trip de Los Ángeles (y esa fue otra histora) –críticas que el grupo tuvo el placer perverso de reproducir en la funda de su primer álbum, y de las que realizaron su selección entre las más virulentas, y definitivamente tuvieron de dónde escoger–, la de Los Angeles Magazine fue la que más se acercó a la verdad: “Después de que el Titanic se estrelló contra un iceberg no se conoció un choque semejante hasta que el show ‘Exploding Plastic Inevitable’ explotó sobre los espectadores en el Trip”.

 

Independientemente de lo que pueda tener de fascinante relacionar de esta forma dos acontecimientos, así como la efímera visión de una versión de “All Tomorrow’s Parties” hundida bajo el hielo, dicha evocación de un choque sin duda ubica de la manera más justa el origen de lo que seguiría, como el portador de consecuencias trascendentes.

 

El siglo XXI los vuelve a evocar con un nuevo álbum de versiones titulado I’ll Be Your Mirror: A Tribute to The Velvet Underground & Nico (Verve Records). Dirigido por el legendario productor Hal Willner, antes de su muerte en el 2020 y que continúa dejándonos herencias, el homenaje abarca las 11 canciones que se encuentran en el emblemático Velvet Underground & Nico de 1967. 

 

Los artistas que contribuyeron a esta compilación incluyen a Michael Stipe (“Sunday Morning”), Iggy Pop y Matt Sweetney (“European Son”), Thurston Moore (“Heroin”), St. Vincent (“All Tomorrow’s Parties”), Sharon Van Etten con Angel Olsen (“Femme Fatale”), Matt Berninger de The National (“I’m Waiting for the Man”), King Princess (“There She Goes Again”) y Courtney Barnett, con la que da nombre al disco. Todo un abanico de generaciones, que parte de años sesenta, cubre las primeras décadas del siglo y finaliza con la intérprete del mejor álbum de rock del 2020. El Velvet Underground continúa irradiando su legado, su estética y su sonoridad.

 

VIDEO: Courtney Barnett – I’ll Be Your Mirror (Lyric Video), YouTube (courtneybarnett)

 

 

FOTO 4

 

 

Exlibris 3 - kopie

 

BABEL XXI-580

Por SERGIO MONSALVO C.

 

FOTO

 

“BLUE MONDAY”

EL DÍA MALDITO

 

Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

https://www.babelxxi.com/580-blue-monday-el-dia-maldito/

Exlibris 3 - kopie

LIVE FROM CHICAGO’S HOUSE OF BLUES (THE BLUES BROTHERS)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

FOTO 1

En 1997, veinte años después de creados, los Blues Brothers volvieron a la acción con la misión de organizar la «Fiesta del Milenio» y celebrar la apertura de la House of Blues de Chicago.

Brother Elwood (Dan Aykroyd) reactivó a la banda una vez más, ahora con el hermano menor del fallecido Joliet Jake, Jim Belushi, mejor conocido en esos lares como Zee Blues (en la armónica y voz), además de los infaltables Steve Crooper (guitarra), Matt Murphy (guitarra), Donald «Duck» Dunn (bajo), Alan Rubin (trompeta), Lou Marini (sax), quienes retornaron del filme junto con otros artistas invitados.

Inaugurar un nuevo club es la ocasión para realizar una fiesta en serio en cualquier lugar, con mayor razón si se trata de la cuarta sucursal de la House of Blues, y más aún si es en Chicago. Porque la cadena realmente comenzó ahí, cuando Jake y Elwood llegaron en 1980 a dicha ciudad para filmar The Blues Brothers (de John Landis) y abrir también un nuevo club after hours al que nombraron Snake Joint, donde realizaron presentaciones y jam sessions de manera privada con amigos de todos lados, con el blues y el soul a tope.

La apertura de la House of Blues no fue para rendir culto a la nostalgia ni dar rienda suelta a los recuerdos, como se pudiera pensar. Al contrario, eso fue celebración pura y quedó registrado en el disco Blues Brothers and Friends. Live From Chicago’s House of Blues (HOB, 1997).

Para el evento Aykroyd reunió a miembros de la banda original, ya mencionados, y convocó a bluesmen de Chicago de gran prestigio como Billy Boy Arnold, Lonnie Brooks, Charlie Musselwhite, Syl Johnson, Eddie Floyd, Tommy McDonell, Sam Moore y Jeff Baxter.

El repertorio escogido para el fin de semana inaugural fue de pronóstico reservado. La poderosa banda de los Blues Brothers arrancó con la pieza clásica “Gree Onions” (de Steve Crooper, que se hiciera famosa con el grupo de Booker T. and the MG’s), a la que siguieron “Chicken Shack” y “Sweet Home Chicago” (un tema tradicional, con Paul Shaffer en los teclados), “I Wish You Would” (con Billy Boy Arnold en la guitarra y voz), “Messin’ with the Kid” (una pieza fundamental de su repertorio desde hacía 20 años), “All My Money Back (con Lonnie Brooks), “Born in Chicago” y “Blues, Why You Worry Me?” (con Charlie Musselwhite).

El legendario Eddie Floyd aparece con ellos en «634-5789», y luego varios temas que convirtieron el lugar en una auténtica olla de presión: «All She Wants to Do Is Rock», «Flip, Flop and Fly», «Money» y «Viva Las Vegas». Un concierto lleno de energía, potencia, camaradería y del mejor blues y soul de los últimos tiempos.

VIDEO SUGERIDO: Blues Brothers Dallas House of Blues Sweet Home Chicago / Hard to Handle, YouTube (Blues Traveler Fan Club)

FOTO 2

Exlibris 3 - kopie

LIBROS: OLIVIA REVUELTAS

Por SERGIO MONSALVO C.

 

OLIVIA REVUELTAS (PORTADA)

EL ESPÍRITU DE LA MÚSICA*

 

Dentro del ambiente musical jazzístico hay un elemento omnipresente, asumido, que habla de la finitud de las cosas. Se trata de la fugacidad. Hay amores, momentos y amistades fugaces. El alimento evanescente de los músicos se da justo ahí. En el jazz es aún mayor la constante por tratarse de la esencia misma de sus contenidos. Los amores quedan casi siempre inscritos en los nombres de las piezas; en la selección de los materiales a interpretar; los momentos se reflejan en el estilo, en las formas, mientras que las amistades producen discos, obras, interpretaciones memorables algunas veces. El caso de Angel of Scissors, del Olivia Revueltas Trio, es de estos últimos.

La historia de este trío tiene una parte trágica pero también la gloria de la fugacidad productiva. Representó el contacto de una leyenda del jazz como Billy Higgins con un virtuoso como Roberto Miranda y el espíritu sensible y luchón de Olivia Revueltas. Baterista estadounidense, bajista de origen puertorriqueño y pianista mexicana, una combinación sui géneris provocada por los vasos comunicantes de la música y la amistad. La reunión se dio en 1998 en el World Stage, un lugar en el que el mundo se aglutina para escuchar la música de los exponentes del barrio afroamericano de Los Ángeles, California. Ahí tuvieron el primer contacto y se entrelazaron en la eternidad. Las manos en los tambores, en las cuerdas, sobre las teclas, hablaron y se reconocieron en la música, en el jazz. “¡Hagamos un disco!”, fue la sugerencia emocionada de Higgins. Y los hicieron, porque fueron dos.

*Fragmento del texto Olivia Revueltas, publicado por la Editorial Doble A.

 

 

 

Olivia Revueltas

Una entrevista de

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Palabra de Jazz”

México, D.F., 2000

 

 

 

 

Exlibris 3 - kopie

CRYSTALS 15 (BREAKIN’ UP IS HARD TO DO)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

(FOTOGRAFÍAS)

 

 

CRYSTALS 15 (BREAKIN' UP IS HARD TO DO)

 

 Crystals 15 (Breakin’ Up is Hard to Do)

 

Exlibris 3 - kopie

VESTIDA PARA MATAR-V (LA NOVELA POLICIACA)*

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

EL LUGAR DEL CRIMEN (PORTADA)

 

 

V

VOY A MATARLO

Con los conceptos que trajo la novela negra, las posibilidades del género comenzaron a expandirse en las más variadas direcciones, y a ofrecer imágenes que encarnan la mentalidad de un universo pleno de miedos. Uno de ellos resulta del sueño de la evasión heroica contemplado por las novelas de espionaje que aparecieron durante la Guerra Fría.

A los viejos elementos que constituyen la novela policiaca clásica se les agregaron otros: el clandestinaje, la crueldad y la rebeldía. Nuevos atractivos para proporcionar nuevas emociones. Los mecanismos del género pueden dar cabida casi a cualquier conjunto de creencias políticas, precisamente porque éstas sólo constituyen una delgada capa, presentada dentro del campo ideológico de una determinada sociedad en un momento determinado. En este contexto, sobresalen autores como Ian Fleming, Peter Chayney y John LeCarré.

Por otro lado, autores como Friedrich Dürrenmatt (1921-1990) introdujeron al género el azar, que desbarata cualquier trabajo de investigación y en el cual no se puede prever la conducta de una persona. El racionalismo de la historia detectivesca se enfrenta con una filosofía pesimista en la cual el proceder metódico no puede esperar nada.

La casualidad es elevada a la categoría de providencia sustitutiva «para demostrar –según el investigador R. Waldmann– la debilidad del hombre y de su razón […] para colocar al hombre en la posición de impotencia absoluta frente a Dios”. El propósito cripto-religioso ha sustituido al cliché racionalista por la irracionalidad casi absoluta.

La novela policiaca avanza así por caminos intrincados, en los que el hecho criminal y sus consecuencias se hallan en medio de una sociedad que es vista como una densa red de relaciones demenciales, en las cuales la complejidad irresoluble del suceso se presenta al lector como fatalidad colectiva dentro de la cual inocentes y culpables están unidos como condenados. Los intentos moralistas de ordenación no valen, y menos manteniendo simples alternativas de Bien y Mal. El lector finaliza la novela no con categorías estabilizadas, sino estremecido por la realidad con la que se acaba de encontrar.

Patricia Highsmith aportó al género criminalístico su interés por la génesis, la realización y las consecuencias del hecho. La autora planteó en sus obras la pregunta de cómo un hombre aparentemente inocuo llega a convertirse en asesino, y por eso lo investiga dentro de un marco psicoindividual que busca dar cuenta de un proceso de transformación que se inicia con una historia de traumas, debilidades, deseos y miedos causados por las cargas y los desafíos de un hostil medio ambiente.

La normalidad constituye el punto de partida original, pero ésta resulta engañosa durante su devenir: nunca se restablece. Según esto, la conducta humana debe juzgarse de otra forma. Tiene un lado social adaptado, pero también tiene otro que está oculto y en frecuente contradicción. Después de todo, «¿no existimos constantemente en distintas personalidades parciales, y no nos desgarran las contradicciones?» La psicología se ha convertido en un nuevo campo para las aventuras y se explota en la consecución de placer. Estamos dentro de un territorio en el cual uno puede ser sorprendido por lo inesperado durante el proceso de transformación del hombre común en asesino.

FOTO 2

La contraparte de ello es el punto de vista de la víctima, en el que fracasan todos sus esfuerzos por descifrar el enigma y así se convierte el objeto del crimen. Esto también ha creado otro conducto de la novela policiaca, cuya teoría y modelos proceden de Pierre Boileau y Thomas Narcejac, y en la que Sebastien Japrisot ha proporcionado interesantes ejemplos.

Escriben los primeros: «Se es víctima porque uno busca inútilmente la verdad y porque ciertamente la verdad con que se tropieza no es la auténtica, y así sucesivamente […] y uno se equivoca más cuanto más reflexiona. La novela policiaca, en lugar de registrar el triunfo de la lógica, tiene ahora que solemnizar la bancarrota del pensamiento y, por eso, su héroe es la víctima”. La tensión que surge de ello es la expectativa hacia algo cuya naturaleza no se conoce y en el cual el desciframiento se convierte en un proceso que se va volviendo fantástico y escalofriante, pero que se desarrolla en medio de la realidad cotidiana, embrujándola poco a poco y conduciendo al lector, junto con la víctima, a los límites de la inteligencia y la realidad.

En los ejemplos de esta teoría (Trampa para Cenicienta, Los muertos deben callar, Los rostros de la sombra, Departamento para un suicida, Maleficios, etcétera) el personaje principal es —al mismo tiempo— detective, testigo, autor y víctima o incluso un espacio abierto para la construcción de una vida según los intereses discrecionales.

De esta manera, los autores deben demostrar que todo ha sucedido conforme a la realidad, pero igualmente la novela tiene que mantener, incluso después de la solución del enigma, el aura poética que debe a ese enigma. Según los autores, el lector exige de los escritores «una combinación de sueño y realidad para una suprarrealidad […] el mundo real debe mezclarse con fenómenos inexplicables.

A través de la novela debe soplar el aliento de lo maravilloso emparejado al desconcierto y al miedo”. De esta forma, la identidad se convierte en el punto de ataque preferido, se descubren nuevas situaciones para desarrollar la desaparición de toda certeza, y se abren nuevos y grandes espacios para incrementar la experiencia literaria.

 

 

 

 

*Fragmento de la introducción al libro El Lugar del crimen, de la editorial Times Editores, cuyo contenido ha sido publicado de manera seriada en el blog Con los audífonos puestos.

FOTO 3

 

 

El lugar de crimen

(Ensayos sobre la novela policiaca)

Sergio Monsalvo C.

Times Editores,

México, 1999

 

 

 

ÍNDICE

Introducción: La novela policiaca, vestida para matar

Edgar Allan Poe: La poesía en el crimen

Arthur Conan Doyle: Creador del cliché intacto

Raymond Chandler: Testimonio de una época

Mickey Spillane: Muerte al enemigo

Friedrich Dürrenmatt: El azar y el crimen cotidiano

Patricia Highsmith: El shock de la normalidad

Elmore Leonard: El discurso callejero

La literatura criminal: Una víctima de las circunstancias

Exlibris 3 - kopie

JAZZ: DOCE HITOS DEL SIGLO XX (MILES DAVIS)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

FOTO 1

 

V

Miles Davis fue el creador del jazz moderno. Sus exploraciones musicales comenzaron en los cincuenta y prepararon la escena para la explosión vanguardista de las siguientes décadas.

Fundó varias de las corrientes importantes aparecidas en el jazz y logró con su música y visión atraer, instruir y engendrar a un número sin precedentes de jazzistas de las generaciones recientes.

Su sonido se caracterizó por el tono solitario, amortiguado e introspectivo de la trompeta, el estilo neobop rápido y furioso y el gradual alejamiento de las progresiones y armonías tradicionales hacia un sonido modal más abierto, siendo el primero en usar éste dentro de un marco de improvisación completamente libre.

Asimiló las influencias del rock y comenzó a utilizar instrumentos eléctricos dentro del jazz para cimentar el nuevo estilo conocido como jazz-fusión y modificar todo el espectro del jazz actual.

FOTO 2

Integró igualmente excursiones polirrítmicas con tendencias hacia el funk duro. Para él, los músicos debían tocar los instrumentos que reflejaran mejor los tiempos que vivían, aprovechar la tecnología capaz de darles lo que querían oír.

Con el tiempo hizo que el sonido de su trompeta se fundiera con diversos géneros y era lógico que abrazara también el hip hop. Un paso acorde con su desarrollo musical.

Miles tuvo fe ciega en la música sin fronteras ni límites hacia dónde crecer o dirigirse. Nunca existieron restricciones para su talento. La buena música se distingue, sin importar el tipo. Por eso odió las categorías cerradas, sabía que no deben tener lugar en la música.

VIDEO SUGERIDO: Miles Davis – Kind of Blue – All Blues, YouTube (bprmartins)

FOTO 3

Exlibris 3 - kopie