ARTE-FACTO: “BLUE MONDAY”

Por SERGIO MONSALVO C.

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 EL DÍA MALDITO

 En la actualidad: ¿Qué significa el lunes? ¿Un azote existencial? ¿Un castigo divino por el mal comportamiento del fin de semana? ¿El día más lejano del viernes? Son algunas de las muchas preguntas que provoca tal espacio temporal. Todas ellas llenas de lamentos, sufrimiento y penalidades. Pero también de  sentido del humor (negro y capitalista, eso sí): se ha inventado un día del año para celebrarlo.

El Blue Monday (Lunes triste) se celebra todos los años –desde el segundo lustro de la primera década del siglo XXI– el tercer lunes del mes de enero. Tal acontecimiento surgió cuando Cliff Arnal, un investigador de la Universidad de Cardiff, escribió que era “el día más deprimente del calendario” debido al clima y a la “cuesta de enero”.

(La Universidad de Cardiff es una institución de educación superior galesa, fundada en 1883, que ha sido y es reconocida por proveer de educación de alta calidad a sus alumnos con bases sustentadas en la investigación, y por estar incluida entre las 100 mejores universidades del mundo, según diversos ranking internacionales)

Para llegar a tal conclusión dicho experto ideó una sencilla fórmula pseudocientífica que fue publicada por primera vez en 2005, como parte de una campaña publicitaria de una agencia de viajes.

La procedencia de esta celebración fue, pues, comercial a todas luces (como el Black Friday) y ha sido duramente criticado por ello por líderes de opinión de la más diversa índole. Pero, como sucedió en su momento con Santa Claus o con la Coca Cola, ha ido ganando terreno. De cierta manera es una forma de reivindicar un sentimiento común y planetario: “Es un día para celebrar la tristeza”, se ha dicho.

 

Por tal motivo, la fecha del Blue Monday ha quedado inscrita para siempre en el los calendarios y durante ese día las redes sociales se llenan curiosamente de mensajes de ánimo (antítesis del festejo) para sobrellevar los 52 ejemplares del mismo que tendrán lugar de ahí en adelante.

El nombre “lunes” proviene de la una tradición romana. En tal época se designaban los días con la denominación de los planetas del sistema solar. De este modo, el lunes se refería a la luna, designándolo dies lunae en latín clásico. Esto evolucionó en el latín vulgar a dies lunis. Forma que se utilizó también para los demás días. Normalmente se abreviaba como lunis, y de ahí la forma actual. Por lo tanto su concepto original es el día de la luna.

Igualmente, el lunes tiene explicaciones mitológicas que sirven de base también a las astrológicas. La luna representa el poder femenino: la Diosa Madre o la Reina del Cielo y ha sido venerada en numerosas culturas. Para la mitología grecolatina, Selene era la diosa lunar. Posteriormente ésta se transformó en Artemisa en Grecia y en Diana en Roma. Por lo tanto, los lunes eran los días dedicados a su culto.

BLUE MONDAY (FOTO 2)

Por su parte, según una antigua costumbre de la Iglesia católica, este día está dedicado a honrar a los difuntos y a las ánimas del Purgatorio. Quizá por eso en el Occidente ha calado esa sensación. Los lunes las ánimas en el Purgatorio (o sea los humanos en su generalidad) padecen tal lapso de tiempo y lo asocian con castigos al por mayor, entre ellos el trabajo.

El lunes, para el conocimiento generalizado, es el primer día de la semana en el calendario gregoriano, y primero de la semana laboral, según el estándar ISO 8601.

(La norma ISO 8601 Data elements and interchange formats — Information interchange — Representation of dates and times (en español, “Elementos de datos y formatos de intercambio — Intercambio de información — Representación de fechas y horas “) especifica la notación estándar utilizada para representar instantes, intervalos e intervalos recurrentes de tiempo evitando ambigüedades. Esta notación facilita la migración entre distintas plataformas. La primera especificación del estándar se publicó en 1988, unificando y sustituyendo a varias normas antiguas. La última edición fue publicada en febrero de 2019. Esta norma puede aplicarse para representar fechas del calendario gregoriano, hora diaria en el sistema de 24 horas, usando siempre caracteres numéricos.)

El lunes, pues, es el primer día laborable de la semana, en la mayoría de los países. Quizá sea eso por lo que la generalidad de las personas sostiene que es el peor día de la semana. Ya que luego del sábado y domingo, días de descanso, hay que volver a las tareas y responsabilidades habituales. Por ello tal día tiene mala fama, no lo quiere nadie (“En lunes ni las gallinas ponen”).

Esto se debe a que rompe el ocio y marca el inicio de las actividades de buena parte de la masa trabajadora y del estudiantado. Todo ello acarrea una filosofía, personal y plural.

El tipo de filosofía que se elige dependerá de la clase de hombre o comunidad que se sea. Schopenhauer, por ejemplo, fue un pesimista cósmico, e imaginó una voluntad irracional que nos domina mientras nos masacramos los unos a los otros: la razón no evita el sufrimiento —sostenía—, que es lo radical, porque existimos sufrimos. En esta línea prosiguieron Kierkegaard y Nietzsche, que vieron en la existencia angustia y tragedia.

La “filosofía de la existencia” o existencialismo se forjó con ideas de estos  pensadores, autores nada “complacientes” con la razón, pues veían al ser humano como una criatura desdichada y confusa, tambaleándose al borde del abismo. A ellos se unieron Shakespeare, Kafka y Dostoievs­ki, que tampoco fueron meros escritores, sino además filósofos de la condición humana frente a un Dios cruel que permite la preeminencia del mal. Todos iconoclastas de la razón, todos seducidos por su lucidez trágica y todos, también, repeledores y víctimas de los lunes.

La música, por su parte, ha provisto de píldoras melódicas, a través de las épocas, para sobrellevar el pesar de la existencia. Ha anhelado con sus diversas manifestaciones remover y perturbar al ser humano, o acompañarlo en su resignación frente al sufrimiento que producen esos días tenebrosos en la psique de cada individuo.

Ahí están, por ejemplo The Allman Brothers Band y su versión de “Stormy Monday”,  las Bangles y el tema “Manic Monday”; Cracker con la suya de “Rainy Days and Mondays” o la muy popular “I Don’t Like Mondays” de The Boomtown Rats; la pieza “New Moon on Monday” de Duran Duran, la primigenia “Blue Monday” de Fats Domino o la homónima de New Order Y destacan, por otro lado “Stormy Monday” de Mick Hucknall  y la de Rita Coolidge, o la original de Pulp: “Monday Morning”.

Por eso el “Blue Monday” tiene en ella, en la música, una de sus expresiones más contundentes. Canciones que definen estados anímicos, sentencias (“Mal comienza la semana para aquel que ahorcan en lunes”), atmósferas y emociones suscitadas por un día tan sintomático y, por qué no, de malévola pesadumbre finalmente en la que zozobran los corazones.

VIDEO SUGERIDO: New Order – Blue Monday (HD music video 1983), YouTube (Sound & Vision)

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BABEL XXI – SINOPSIS (22)*

Por SERGIO MONSALVO C.

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 (106-110)

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 BXXI-106 MELODY GARDOT

En gente como Melody Gardot, oriunda de Filadelfia, la palabra “swing” se transforma en verbo. Porque la carnalidad de su estilo es la manera ideal para describir ese acto de crear una pulsión y el flujo rítmico que constituyen la marca distintiva de una auténtica intérprete del jazz (en este caso con tendencia hacia el pop soul). Y eso lo ha logrado a sus escasos 26 años de edad. Quizá la herida que la vida le ha abierto tempranamente encuentra su paliativo en esa forma de cantar. Encuentro en ella mucho del espíritu cincuentero que acompañó a las intérpretes blancas durante aquellos años. Me refiero a Peggy Lee y a Julie London, por mencionar algunas referencias evidentes.

VIDEO SUGERIDO: Melody Gardot – Your Heart Is A Black As Night, YouTube (VEVO)

SINOPSIS 22 (FOTO 3)

BXXI-107 SONIC YOUTH

Sonic Youth nació como descendiente del underground sesentero y como hijo putativo del punk, pero solo en la actitud, ya que en cuestión de sonido no admitió comparación con nada. Su música como la de sus antecesores, sacudió los cimientos de la escena de manera irreversible. El fundamento contextualista de esta agrupación neoyorquina se basó en la creación de ambientes aparentemente caóticos, pero controlados en lo absoluto por sus habilidades como instrumentistas. En sus conciertos se dejaban llevar por la imaginación y usaban materiales diversos, utilizaban hasta veinte guitarras con distintas afinaciones. Todo era necesario en dicho concepto. De esta manera dieron cátedra durante varias décadas.

VIDEO SUGERIDO: Sonic Youth – Dirty Boots, YouTube (tumba666maldito)

SINOPSIS 22 (FOTO 4)

BXXI-108 1968 (I)

 

La revolución, en la que puede terminar una revuelta, aspira a la permuta en todos los órdenes de la vida, y en cada aspecto es fundamental encontrar a los que busquen una nueva visión del mundo, a los que fundamenten el cambio. El terreno musical desde el comienzo de los tiempos ha tenido ejemplos en este sentido. De manera intrínseca en la música escuchada en 1968 existió el anhelo y el conocimiento de que el futuro siempre traería innovaciones y discontinuidades. Y aunado a dicho sentimiento la seguridad también de que las transformaciones esenciales acarrearían con ellas polémicas encendidas y censura, lo mismo que legitimaciones hacia los hechos sociales de los que fueran producto.

VIDEO SUGERIDO: Janis Joplin – Piece of My Heart, YouTube (ender cañizales)

SINOPSIS 22 (FOTO 5)

BXXI-109 1968 (II)

 

El año 1968 significó, para los analistas, la cristalización conjunta del malestar obrero, el malestar estudiantil por la educación y la explosión del reino juvenil que estaba cociéndose desde hacía años. “La revolución ¡ahora!” fue el grito fundamental. Los jóvenes, en lugar de avergonzarse por su inmadurez y esforzarse en adoptar hechuras tradicionales para ganar reputación, empezaron a sentirse ufanos de su apariencia. Ellos representaban, por un lado, la barbarie de siempre pero, por otro, también la opción de ópticas más acordes con la novedad. Los medios masivos difundieron (a pesar suyo) la nueva visión de la sociedad, la universidad, la familia, la escuela, la relación intersexual, los derechos de la mujer, y la composición de una estampa refrescante.

 

VIDEO SUGERIDO: Cream – Politician (Farawell Concert – Extended Edition) (4 of 11), YouTube (theeshrimpking)

SINOPSIS 22 (FOTO 6)

BXXI-110 1968 (III)

La música resultó fantástica en 1968. Con ella no tenía uno que tragarse los sermones que predicaban una radicalidad impoluta, esos que acaramelaban a los integrantes de los comités de lucha. La diversidad de sus estilos venía de perlas también para distinguirse y provocar a la derecha conservadora sin mayor herramienta. Para la estupidez de los primeros el rock era un arma imperialista, para la del conservadurismo, una obscenidad. Todos esos surcos de los discos clásicos de aquel año hablaron de cambio, y lo hicieron con un giro continuo de la espiral evolutiva como ejemplo para la música popular. Su enfoque artístico libre y determinado, se significó como pensamiento comunitario frente a filosofías de gobierno, tales como el realismo socialista, el nacionalismo folk, la propaganda fascista, el maoísmo campirano, el comunismo caribeño y el capitalismo puritano.

VIDEO SUGERIDO: Frank Zappa & The Mothers – Who Needs the Peace Corps, YouTube (kargoksrpov)

 

 

*BABEL XXI

Un programa de:

Sergio Monsalvo C.

Equipo de Producción: Pita Cortés,

Hugo Enrique Sánchez y

Roberto Hernández C.

Horario de trasmisión:

Todos los martes a las 18:00 hrs.

Por el 1060 de AM

96.5 de FM

Online por Spotify

Radio Educación,

Ciudad de México

Página online:

http://www.babelxxi.com/

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ELLAZZ (.WORLD): SABINA HANK

Por SERGIO MONSALVO C.

SABINA HANK (FOTO 1)

BAJO GUARDA ANGELICAL

Lo emocionante de los talentos auténticos dentro de la música (y me imagino que también dentro de otras disciplinas) es que sin advertencia alguna abandonan su solitaria habitación de ensayos para de repente manifestarse entre nosotros —los escuchas— con brillantes colores y sonidos. Es parte de la misteriosa y sublime (a veces) naturaleza humana. Uno de los primeros grandes descubrimientos de este tipo, a comienzos del siglo XXI databa de lares mozartianos. Se llamaba Sabina Hank y apuntaba a un futuro prometedor con un presente muy sólido, y lo es.

Sabina Hank es oriunda de Salzburgo, Austria, donde nació en 1976. Aire que le sentó bien, por lo visto, ya que desde los cuatro años de edad comenzó a estudiar el piano clásico, evidenciando sus dotes. Dichos estudios los mantuvo durante los siguientes 13 años, incluyendo cinco en el Conservatorio Mozarteum. Luego el llamado del jazz se hizo presente y entró a formar parte de los conservatorios de Viena, Bochum y Linz, para realizar estudios de piano y voz jazzísticos, entre 1994 y 1999.

A la postre Sabina se inscribió en los talleres de composición de Kenny Werner y Mark Murphy, para consolidar su enseñanza. De cualquier manera su talento quedó de manifiesto muy pronto y durante su estadía en tales conservatorios le fueron solicitadas composiciones para diversas áreas artísticas, tanto para largometrajes, como para acompañar performances de jazz y poesía, así como el tema original y música de fondo para la serie de televisión alemana Tatort. Estaba trascendiendo. Tanto que fue invitada a tocar con Maria Schneider, Albie Donnelly y Sandra Pires, entre otros.

Esta joven pianista compositora y cantante, ganadora además de varios concursos de composición y como instrumentista, para su debut discográfico en el campo del jazz lanzó un cauteloso y bien condimentado acercamiento al songbook estadounidense. En él midió con todo cuidado los detalles necesarios e interpretó con el timbre delicado y discreto de su voz los textos de históricas y enormes baladas como “On The Street Where You Live”, “Beautiful Love”, “Caravan” o “For All We Know”, con madurez y audacia. Eran su terreno natural y donde lució sus particulares características, en cuyo fondo se percibió el santo de su devoción: Shirley Horn, quien la ha envuelto y cuidado como un buen ángel de la guarda.

Pero también, Sabina ha presentado composiciones propias, que bien escuchadas no le piden casi nada a los famosos standards. En los títulos “Smoke” y “Restless Souls”, temas nada suaves o convenientes, o bien en “Silent Tears”, pieza que es una auténtica reverencia ante la exitosa “Maiden Voyage” de Herbie Hancock, la joven Hank se coloca en un primer plano como pianista y muestra su dominio sobre las armonías, así como sus muchas capacidades melódicas.

Por otro lado, son raras las intérpretes que logran proyectarse límpidamente sin la colaboración de verdaderos acompañantes. Músicos que brinden el soporte necesario para permitir que su líder brille con toda su intensidad en los escenarios o los discos. Por fortuna, ella cuenta con un par de estos paladines. Uno es el sensible bajista Georg Breinschmid, a quien además da gusto oír con el ostinato en la pieza “Caravan”, por ejemplo. El virtuosismo de este músico es plenamente asumido por la misma Sabina, la cual le brinda muchas oportunidades para lucirse en la grabación (tanto como en sus actuaciones en vivo). Una leal correspondencia.

La otra parte de la sección rítmica es el baterista muniqués Stephan Eppinger. Con él, poseedor del toque de la sutileza, se logra la unión musical justa para constituir un trío con piano, y para hacer valer las capacidades de sus exponentes en el difícil y prestigiado ámbito de tal dotación en el jazz, donde la formación triada clásica ha contado con grandes nombres. La comunión que logran estos tres músicos europeos se escucha de manera contundente en el tema “Cruising Around Birmingham”, por ejemplo.

Con la aparición de su primer disco Uncovered Soul (de 1997), Sabina Hank adjuntó la siguiente explicación: “Finalmente tomé la decisión de hacerlo. Creo que ya estaba lista para ello. Así que opté por intentar en mi debut, lo que hasta en ese instante me parecía una cuestión irreconciliable: una simbiosis entre standards y composiciones propias. Trabajé mucho en los arreglos especiales que quería para este trío, para estos músicos. Seleccioné de forma crítica los temas míos que entrarían en el álbum y los puse a consideración de mis productores.

“El disco es un muestrario de mis amores. Hay baladas y canciones, con voz e intrumentales, que van desde Duke Ellington, Billy Strayhorn, Victor Young, Loewe y Lewis, hasta mis propias letras. Así traté de satisfacer el deseo de unir la composición con la improvisación. Dos medios de expresión musical tan opuestos. Es mi definición del jazz. Éste como forma y lenguaje modernos, tan familiares y al mismo tiempo tan ignotos y rítmicos. Y siempre con el deseo de mostrar entre todo ello mi propia melodía”.

SABINA HANK (FOTO 2)

En el escenario Sabina maneja lo mismo tal intimidad. Con un bello colorido vocal revela su estilo percusivo al utilizar las texturas y las densidades. Combina dicho estilo en el piano y la vocalización, entretejiendo las voces con las notas en un bello tapiz.

Su canto jazzístico es del tipo clásico, con preferencia por las escalas graves, ése emanado de Ella Fitgerald, Carmen McRae, Sarah Vaughan y Shirley Horn: expresivo, maduro y ligeramente ronco, con un despliegue de cierta tristeza. No se le nota acento alemán alguno al cantar en inglés. Sabe improvisar y tiene swing, además de interpretar las letras con delicadeza.

Su voz tiene sensualidad, quizá debido también a su cuerpo esbelto y frágil. Es un todo fino y poético, que crea su propio espacio escénico y no sólo por su canto. Se podría decir, sin sonar cursi, que la música emana de ella misma, y que sus manos y voz son instrumentos auxiliares. A veces utiliza esa ligereza que la caracteriza de manera juguetona para lograr con agilidad el alcance atronador propio del musical.

En el piano hace sonar las teclas con claridad y dinamismo. Con precisión y técnica. Con un sonido particularmente homogéneo. Crea así un jazz mainstream habilidoso y seguro. En las baladas se siente suelta de principio a fin, lo que subraya su capacidad de variar la música dentro del contexto de un solo estado de ánimo. Pleno de hermosas voces, progresiones y una amplia gama de cambios de tiempo. A ello le agrega elásticas líneas de una sola nota, creando una sensación de espontaneidad general.

La combinación de fragilidad y sensibilidad en su ejecución instrumental resulta virtuosa, por su fraseo elegante, de líneas prolongadas y articulado sobre movimientos de expansión y contención, en los cuales tiene mucho que ver el impulso rítmico trasmitido por su mano izquierda. Por su parte, la mano derecha cuenta con recursos tan inconfundibles como la repetición a distintas alturas de pequeñas unidades melódicas.

Con base en todas estas características, así como en su enfoque armónico fresco y toque sensible, Sabina Hank crea, desarrolla y perfecciona un estilo fundamentado en los de sus influencias más directas: Bill Evans y Herbie Hancock, protagonistas de la historia del género en el surgimiento del estilo modal, el cual constituye uno de los fundamentales pilares del jazz más cool y contemporáneo. Dibuja y colorea un universo musical con estos parámetros estéticos que abarcaban elementos tanto rítmicos como armónicos por donde sus acompañantes pueden moverse libremente para conseguir contundentes ejecuciones.

Sabina (y el grupo en general) pone en práctica el recurso de hacer creer a cada oyente que está tocando para él y para nadie más. Usar esta sensación de intimidad y mantenerla durante el lapso que dura el disco o el concierto, es una característica y opción que lleva tiempo poseer y sobre todo dominar como un instrumento más. No obstante, en el caso de este trío no es únicamente una ficción, sino que de manera efectiva el discurso musical que proyectan no es de grandes espacios, digamos que puede ser entendido y captado en profundidad en ámbitos reducidos y con la disposición a que ningún ruido grosero interfiera.

En sus ya varios álbumes (de A Song Kaleidoscope a Uncovered Soul y Carmen) se deja sentir una misma idea: la relación directa entre ejecutantes y escuchas a través de una música que tiene feedback, si cabe el término. Es decir, que va y vuelve, como en la sana base de cualquier comunicación eficaz, de tal modo que —en la oscura impiedad de nuestras ilusiones— podríamos llegar a pensar que somos nosotros mismos —los oyentes— quienes la estamos solicitando para después, al final de una noche melancólica en el bar, depositarle en la copa del piano una bien merecida propina.

El trío constituido por Sabina Hank, conjuntado desde 1996 y con el que ha grabado una docena discos hasta la fecha y presentado en infinidad de festivales internacionales, es la reunión de músicos virtuosos y amigos de la perfección; una celebración de largos estudios y preparaciones. No es un encuentro artificial, mucho menos rutinario, ambas caras tan comunes en estos tiempos. No.

Se trata de mostrar la sapiencia jazzística y de compartirla. En un diálogo con swing, sensible e inteligente. Su mainstream tradicional, con ritmos bien entendidos y fraseología más que comentada, se enriquecen con las obras originales insertadas aquí y allá para quienes buscan los tesoros ocultos en otros nombres y otros horizontes del jazz.

VIDEO SUGERIDO: SABINA HANK & BAND “LAST CHRISTMAS” @ ORF “LICHT INS DUNKEL” 2011, YouTube (sabinahank)

SABINA HANK (FOTO 3)

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LIBROS: CORRIENTES DE LO ALTERNO VOL. II

Por SERGIO MONSALVO C.

CORRIENTES DE LO ALTERNO VOL. II FOTO 1

 (TEXTOS SOBRE MÚSICA)

 “El extenso conjunto de ensayos que conforman estos dos volúmenes fue concebido para devolver a la palabra su importancia fundamental en beneficio del análisis musical cotidiano; reflejar la pasión por la búsqueda y el descubrimiento de los sonidos que componen diversas realidades, así como transmitir a la vanguardia la información sobre las expresiones artísticas que se originan en el underground, tras los límites o al margen de los canales más comerciales, y que representan otras elecciones estéticas”. (Contraportada)

CORRIENTES DE LO ALTERNO VOL. II FOTO 2

Ilustración de la portada: PELÁEZ

Corrientes de lo Alterno Vol. II

(Compilación)

Sergio Monsalvo C.

Editorial Ponciano Arriaga

Colección Ciencias Sociales

San Luis Potosí, México, 1998

 

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JAZZ Y CONFINES POR VENIR – 7*

Por SERGIO MONSALVO C.

JAZZ Y CONFINES POR VENIR (PORTADA)

 II

ELLOS VIENEN DEL LEJANO

(Y CERCANO)

ORIENTE

POR VENIR 7 (FOTO 1)

 

La historia musical jazzística del área asiática (Medio y Lejano Oriente) se caracteriza tanto por su escasez como por su pluralismo estilístico, fusión y convivencia entre grandes y pequeñas tradiciones.

Por un lado se pueden encontrar culturas musicales que han difundido, impregnado y unificado diversos y extensos territorios geopolíticos —como la civilización árabe-musulmana— y, por otro, regiones que han mantenido sus propias concepciones locales (como Japón), sin renunciar por ello a los sonidos del mundo occidental contemporáneo.

Lo que distingue y diferencia en general aquella zona del planeta es su capacidad de contener y condensar en poquísimos rasgos, aspectos significativos y valores de lo imaginario, íntimamente ligados a la identidad sociocultural.

Los representantes de todos estos mundos expresan en el presente —y con vistas hacia delante en el tiempo— la prolongación de un conjunto de caracteres hereditarios que los determinan musicalmente y que se configuran como metáforas del sincretismo actual mediante formas inter y transculturales en las que se manifiestan y definen. En ello hay un juego de modalidades que incitan a que se perciba la diversidad de voces, sentimientos, estados de ánimo y timbres instrumentales.

Sus herencias en coexistencia con las sonoridades urbanas de fines y principios de siglo se han expresado plenamente en las tensiones y contradicciones entre continuidad y cambio, al igual que en los diferentes procesos de innovación y transformación de estilos (de lo acústico a lo eléctrico), como es la situación del vietnamita Cuong Vu o de la japonesa Monday Michiru, por ejemplo.

POR VENIR 7 (FOTO 2)

Asimismo, el encuentro entre repertorios tradicionales y músicas cosmopolitas ha generado dinámicas socioculturales ligadas a fenómenos de movilidad, como la emigración de los músicos y la relación entre metrópolis continentales y diminutas zonas.

La interacción entre el progreso artístico supranacional y la tradición local ha generado nuevos modelos de producción y de consumo musical que han determinado cambios y por ende enfrentamientos profundos entre ideologías y políticas culturales o religiosas, como en el caso del árabe Rabih Abou-Khalil.

O un proceso de variaciones concomitantes cuyo aspecto más evidente es la occidentalización, entendida ésta como una manera de adecuarse a modelos musicales centroeuropeos, desde la música clásica hasta la irradiación interpretativa del jazz, como es el ejemplo de la azerbaijana Aziza Mustafa Zadeh, quien entreteje tales influencias con sus tradiciones nacionales y parámetros estéticos bien definidos.

Todos ellos son una muestra de “hipermodernidad” sin sentimientos nostálgicos, frente a una realidad en la que deben convivir la tradición purista y la instantaneidad mediática, las formas de reproducción y consumo sonoro y hasta las revoluciones, estados de guerra y demás trastornos de la vida por aquellos lares.

VIDEO SUGERIDO: Aziza Mustafa Zadeh – Gachma Gözal (Munich, 1994), YouTube (LOFTmusic)

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*Capítulo del libro Jazz y Confines Por Venir. Comencé su realización cuando iba a iniciarse el siglo XXI, con afán de augur, más que nada. El tiempo se ha encargado de inscribir o no, a cada uno de los personajes señalados en él. La serie basada en tal texto está publicada en el blog “Con los audífonos puestos”, bajo la categoría de “Jazz y Confines Por Venir”.

 

 

Jazz

y

Confines Por Venir

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Textos”

The Netherlands, 2021

 

 

 

PORVENIR 7 (REMATE)

BABEL XXI-530

Por SERGIO MONSALVO C.

 BOB DYLAN 6 (FOTO 2)

BOB DYLAN: 80 / 6

(LOS 50 DE BOB)

 

Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

https://www.babelxxi.com/530-bob-dylan-80-6-los-50-de-bob/

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BLUES: HARPER-MUSSELWHITE

Por SERGIO MONSALVO C.

HARPER-MUSSELWHITE (FOTO 1)

 LAS OLAS DEL BLUES

 El interés despertado por el British Blues, es decir, los grupos ingleses blancos (Rolling Stones, Savoy Brown, Fleetwood Mac, Chicken Shack, Ten Years After, etc., etc.) y sus contemporáneos estadounidenses (Paul Butterfield, Mike Bloomfield, Canned Heat, etc.) hacia el blues durante la década de los sesenta le otorgó al género un primer reconocimiento generacional y la posibilidad de darse a conocer masivamente.

De aquella camada de músicos y cantantes blancos surgieron los nombres de Eric Clapton, Alvin Lee, Robert Plant, Jimmy Page, Jeff Beck, Joe Cocker, Eric Burdon y hasta Rod Stewart.

A la vuelta de los años, un segundo homenaje se realizó con los músicos más jóvenes y quizá a los viejos bluesmen –los que quedaban– sí les tocó una buena rebanada del pastel financiero y el crédito justo que merecían.

De alguna manera ese segundo revival inició en varios frentes: uno de ellos fue con el álbum The Healer (de 1989) de John Lee Hooker, en el que pidieron colaborar Santana, Bonnie Raitt, George Thorogood y Los Lobos, entre otros.  Hooker después intervino en diversos proyectos:  cantó con Hank Williams Jr. en el disco Major Moves; participó en la obra musical Iron Man de Pete Townshend representada en Broadway; con Santana en su composición neoclásica para bluesero y orquesta sinfónica, y en el soundtrack de la película The Hot Spot dirigida por Dennis Hooper.  The Healer se convirtió en un éxito, cosa que no le había sucedido a Hooker desde que su canción “Boom Boom” estuvo en el número 60 en las listas de sencillos de los Estados Unidos en 1962.

Un segundo frente corrió a cargo de B.B. King.  La carrera de B.B., al cual algunos consideran el guitarrista más influyente del siglo XX, estuvo llena de baches. Su ascenso significó una larga y tenaz lucha. Hasta mediados de los sesenta tocó en forma exclusiva para públicos negros, aunque ya lo conocían los guitarristas blancos.

Influyó en igual medida en los más importantes: Clapton, Beck, Peter Green, Mick Taylor, Johnny Winter, y en sus homólogos contemporáneos como los hermanos Vaughan, Jimmy (de los Fabulous Thunderbirds) y el desaparecido y genial Stevie Ray, así como el fallecido Jeff Healey y el grupo U2.

Bono compuso “When Love Comes to Town” y contrató a B.B. King para colaborar en la grabación de la pieza y como estrella invitada para su gira de promoción del disco Rattle and Hum, realizada en los últimos años de la década de los ochenta.

La segunda celebración generacional para el blues continuó cuando Albert King aceptó una oferta para grabar con el heavymetalero Gary Moore en el álbum Still Got the Blues (1990).

Eric Clapton, por su parte, prosiguió con la empresa iniciada hace casi sesenta años, con su homenaje a Robert Johnson y colaboración con B. B. King e invitaciones a Buddy Guy para que tocara con él en algunos conciertos.

A pesar de todo esto, uno muy bien puede preguntarse por qué los blueseros negros sólo saltan a la luz pública cuando las estrellas de rock deciden que ha llegado el momento para otro revival periódico.

La culpa, sin embargo, no es de los músicos, sino del público que con su ignorancia supina, o flojera, no se decide a buscar por sí mismo a los creadores originales de esta música, la cual satisface con creces la necesidad de un contenido emocional y además con una fuerza que conmueve.

Entre los muchos revivals a que de manera regular convida la industria disquera, el del blues es quizá el que tiene mayor sentido. La historia del rock y del jazz comenzó con el blues, al fin y al cabo. Sanear el ambiente desde la composición hasta las listas de éxitos, a fin de investigar en las raíces fundamentales de esta música, no es de ninguna forma una mala idea y sirve para informar y formar a las noveles oleadas de escuchas que tanto lo necesitan.

HARPER-MUSSELWHITE (FOTO 2)

Con los álbumes realizados por Ben Harper y Charlie Musselwhite comenzó la tercera ola de tal movimiento. Sólo que ahora a la inversa y con un punto de vista diferente. El músico joven negro comparte créditos con el viejo bluesero blanco.

Charlie Musselwhite (nacido en Kosciusko, Mississippi, en 1944) es dueño de  una enorme colección de armónicas, sin saber cuántas tiene en realidad. Su historia y posesión hace de los instrumentos joyería preciosa, o dagas afiladas. Son ambas cosas y tan intensas como brillantes y simbólicas. Son sus armas frente a la vida.

Este músico creció en Memphis, y obviamente se contagió del poderoso ritmo emergido de la Sun Records (cuna de Jerry Lee Lewis y de Elvis Presley). Sin embargo, fue en Chicago, con el sello Chess Records, meca del blues eléctrico, donde colaboró entre otros pioneros con Howlin’ Wolf, Muddy Waters, Buddy Guy y, sobre todo, con Sonny Boy Williamson, su influencia mayor en el instrumento.

Musselwhite es leyenda viva del blues por sí mismo, por su alargada carrera dentro del género, e igualmente por ser uno de esos compañeros de viaje musical con los que se puede cabalgar hacia el horizonte, porque son confiables plenamente, sin ambages. Estará ahí para cualquier cosa que se necesite y en el humor que se necesite.

Es un viejo sabio (80 años a cuestas con algunos achaques propios de ello), pero que con un espíritu joven que sabrá controlar cualquier situación y siempre tendrá un plan B o C o D…y que como el lobo del cuento: soplará y soplará y la casa derribará.

También en Chicago entabló amistad con John Lee Hooker, quien se encargó de presentarle al joven Ben Harper, sugiriéndoles desde ese momento que hicieran algo juntos.

Harper (nacido en Pomona, California, en 1969), ya había mostrado su voz aterciopelada y su gran habilidad instrumental en álbumes como Welcome to the Cruel World, Burn to Shine y Diamonds on the Inside, con las que se erigió, a fines de los años noventa y principios del siglo XXI, como un nuevo pilar del rhythm and blues al cual había mezclado con elementos del folk, del rock y del soul.

Musselwhite, a quien nunca le ha gustado la nostalgia y con cada disco apunta su valor de actualidad, aceptó la reunión y en dos obras (Get Up!, publicado en 2013, y No Mercy in this Land, del 2018) enseñaron que, además de constituirse en un binomio musical formidable, representaban la alianza y simbiosis del blues entre dos apasionados musicales de generaciones distintas.

Estos discos emanan tanto el blues de vieja escuela, el de aquellos discos de mediados del siglo pasado, pero igualmente el más contemporáneo del siglo XXI.  La mancuerna, pues, manifestó tener un pie en la tradición y otro en la actualidad.

Tras la colaboración con Harper, Musselwhite lo ha hecho también con otros músicos como Tom Waits, Eric Clapton o Bonnie Riatt.

Musselwhite, en las entrevistas que le han hecho luego de estas publicaciones,  se ha puesto a meditar sobre el género. Su veteranía le ha dado la posibilidad de asumirlo con una perspectiva histórica: “El blues es una comunidad, una filosofía vital que condujo los relatos de todo un país en construcción. Es un sentimiento y, como tal, es una música que se ha hecho universal. Nuestro propósito en estos discos se basa fundamentalmente en mantenernos fieles a ese propósito sentimental”, ha comentado el armoniquista, mientras que Harper ha sentenciado, por lo tanto, que en su álbumes conjuntos “El blues es una celebración”, una que sin lugar a dudas festeja la tercera ola de su acontecer histórico.

VIDEO SUGERIDO: Ben Harper & Charlie Musselwhite “Movin’ On” @ La Cigale – 17-04-2018, YouTube (indiegilles)

HARPER-MUSSELWHITE (FOTO 3)

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BABEL XXI – SINOPSIS (17)*

Por SERGIO MONSALVO C.

BABEL XXI (FOTO 1)

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SINOPSIS 17 (FOTO 2)

 BXXI-81 BEBEL GILBERTO

Bebel Gilberto logró lo que en Brasil se le había negado, la identidad particular, un nombre dentro de la escena a la que temerariamente se había incorporado desde niña (por ser hija y pariente de artistas icónicos y famosos en el medio). ¿Y cómo lo logró? Con dos elementos: la sencillez y la mezcla, la mejor química para nuestro tiempo. Se acercó a las piezas inmortales brasileñas, sus raíces en la bossa nova, reinterpretándolas con un sofisticado, elegante y discreto uso de la electrónica. Su muestra de ejemplar sencillez es una que parece estar siempre al alcance de los mejores músicos brasileños. Sus álbumes desde entonces son parejos y homogéneos en sus conceptos.

VIDEO SUGERIDO: Bebel Gilberto – Tanto Tempo Live 8/17/11, YouTube (TheVescobar)

SINOPSIS 17 (FOTO 3)

BXXI-82 JEFF BECK

Los rumbos estéticos por los que ha transitado Jeff Beck sólo él los ha dirigido, sin mirar jamás a las listas de popularidad o a las modas. En el sonido de su estilo radica en mucho la esencia de este músico fantástico. A Beck no le interesa tocar rápido ni presumir su magisterio, aunque tendría la capacidad y el derecho legítimo de hacerlo. En el entarimado de hoy, la guitarra ocupa, desde luego, el centro de la atención, pero como intérprete se pone al servicio de las canciones del homenajeado: Les Paul. Su técnica y virtuosismo nunca se convierten en un fin en sí mismo. Jeff, prefiere experimentar en cada tema con estructuras y ritmos contemporáneos a Paul, más que con escalas y efectos especiales.

VIDEO SUGERIDO: JEFF BECK ROCK’N’ROLL PARTY HONORING LES PAUL 2010, YouTube (nika194530)

SINOPSIS 17 (FOTO 4)

BXXI-83 THE MOSAIC PROJECT

 

Las mujeres dentro de la música sincopada, con todas sus formas contemporáneas y sus alquímicas combinaciones, comparten de cara al futuro el lenguaje común de la improvisación y la flexibilidad armónica y rítmica al experimentar con las ideas sociales desde diversos puntos de vista estéticos. Su conjunción representada en The Mosaic Project es una de las propuestas creativas más emocionantes en el mundo del jazz actual, un mundo que aguarda siempre  mayores exploraciones y menos purismos anodinos o manidos clichés. Gracias a Terri Lyne Carrington, a su concepto y convocatoria, los escuchas serán testigos de una expresión tan afirmativa como inusual y enriquecedora.

VIDEO SUGERIDO: Terri Lyne Carrington, The Mosaic Project, YouTube (gd1008)

SINOPSIS 17 (FOTO 5)

BXXI-84 ROBERT WYATT

 

Con cada disco, Robert Wyatt confirma ser un género en sí mismo y su voz (en tres idiomas: inglés, italiano y español), un fenómeno al que el japonés Ryuichi Sakamoto ha definido como “el sonido más triste del mundo”. El canto de Wyatt continúa siendo ese lamento ahogado y quebradizo que habla de reflexiones sobre el amor y la pérdida, de la vida y la identidad, de la intimidad del artista. Un raro acontecimiento en el andar cotidiano. La obra de este músico es un fresco ejemplar de la existencia contemporánea plagada de desencuentros, fanatismos religiosos, estupidez política, y a la que trata con la sinceridad de siempre y de manera por demás descarnada.

 

VIDEO SUGERIDO: Robert Wyatt – At Last I Am Free, YouTube (Sparkeezy)

SINOPSIS 17 (FOTO 6)

BXXI-85 JOJI HIROTA

Con el inicio del siglo XXI, los artistas nipones han comprendido que la preservación cultural no es ir contra el mundo sino con su corriente. Y la corriente contemporánea es la globalidad en su mejor acepción: la de compartir. En este sentido es que surgen artistas como Joji Hirota, quien a través de su música hace que se capten la gracia rítmica, la elegancia, espiritualidad y pompa ceremonial del Japón ancestral. Hirota evoca con su obra toda una historia musical, de manera fundamental con el uso de la shakuhachi, una flauta de bambú con un hermoso sonido de cualidades etéreas. Su discografía lo muestra con una voz bella y expresiva en tal instrumento, e igualmente como un maestro en los tambores taiko.

VIDEO SUGERIDO: Joji Hirota – Solan-Bushi, YouTube (Joji Hirota – Tema)

 

 

*BABEL XXI

Un programa de:

Sergio Monsalvo C.

Equipo de Producción: Pita Cortés,

Hugo Enrique Sánchez y

Roberto Hernández C.

Horario de trasmisión:

Todos los martes a las 18:00 hrs.

Por el 1060 de AM

96.5 de FM

Online por Spotify

Radio Educación,

Ciudad de México

Página online:

http://www.babelxxi.com/

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ROCK AND ROLL LXX – 70’s (II)

Por SERGIO MONSALVO C.

R & R LXX (III) 2A PARTE (FOTO 1)

 (70’s/II)

 SEGUNDA PARTE

La aventura allende el Atlántico de los proto punks como New York Dolls, primero, y de los Ramones, después, sembraron el germen de lo que en muy poco tiempo explotaría por las tierras de Albión: el punk británico, que encontraría en dicha geografía el mejor caldo cultivo dado el contexto social, político y económico que se vivía por entonces en tal lugar.

La victoria electoral de Margaret Thatcher al final de la década fue la culminación de una estrategia de marketing político de un conjunto de publicistas muy bien financiados por el partido de tal señora, que lograron desplazar el sentido común de la mayoría social hacia la defensa del neoliberalismo, con el resultado de una clausura ideológica completa.

La campaña orquestada por el Partido Conservador se impuso como objetivo destruir la cultura obrera que desde el fin de la Segunda Guerra Mundial había apoyado el Estado, con la solidaridad necesaria en los años de racionamiento. Los sindicatos eran fuertes y los subsidios y el proteccionismo habían creado una sociedad menos injusta y desigual, pero lastraban la competitividad de los productos ingleses, según los políticos.

El neoliberalismo acabó con todo eso. También destruyó la cohesión social. Dicha sociedad se convirtió en una de las más desestructuradas de Europa. El recorte de impuestos a los ricos, la venta de recursos públicos, las trabas a la seguridad social, el debilitamiento de los sindicatos, etcétera, todo eso se quiso hizo pasar como “la normalidad”, pero los entendidos hablaron de la desigualdad como una epidemia que devastaba el cuerpo social.

En sus orígenes el punk británico fue un fenómeno musical y social que se manifestó a mediados de los setenta como reacción contra el pop artificioso, la vacua moda Disco y el onanismo del rock progresivo y metalero, emparejado con el descontento social de una nueva generación, en un país atormentado por la conciencia de clases y por el retroceso económico.

Con orgullo y la capacidad para burlarse de sí mismos, los punks adoptaron tal término para denominarse. Así como la decisión de no permitir que los ricos se apropiaran del mundo, comenzando por el rock, el vehículo de la identidad, cuyo espíritu había dejado de pertenecer a los Rolling Stones, Genesis o Led Zeppelin. Descubrieron que era mucho más divertido tocar en el bar de la esquina: Hacerlo uno mismo (con el ejemplo del Pub rock, con Dr Feelgood o Eddie & The Hot Rods).

El movimiento punk fue un combate contra el sistema, la sociedad y el orden establecido (por ello se afirmó como el heredero más directo del dadaísmo). Sin embargo, en lugar de salir a la calle para vociferar y pelearse con la policía, prefirieron empuñar las guitarras. A eso se le llamó provocación. Con su insistencia en los estándares bizarros y desdeñosos el punk despedazó la máscara de la cultura dominante e implantó la suya: la de quienes padecen una economía destructiva.

Dicha reacción se expresó a través de una música que partió de su forma más sencilla: el rock and roll (al igual que en 1951 y en 1963). Salvaje, enardecido, enérgico y provisto de textos contra la autoridad y la opresión, y distanciados de la industria discográfica.

En el pasado, los fans del rock and roll, en el contexto exclusivo de la revuelta juvenil, siempre consideraron al género como un fin en sí mismo (denunciando la educación, la brecha generacional, la unidimensionalidad de la vida, la guerra, las prohibiciones al sexo, a las drogas, la censura a los actos libertarios e individualistas). No enfocaban, aún, cuestiones de justicia económica, igualdad social, tiranía estatal o de rechazo estético.

R & R LXX (III) 2A PARTE (FOTO 2)

De ahí la condena expresada por los punks  contra lo establecido y puesto que eran creyentes del género tocaron rock, pero reduciendo la música a los elementos primarios, esenciales, de velocidad y ritmo, con un regocijo enloquecido de ruido y furia al que nadie había llegado anteriormente. Utilizaron el rock como antídoto contra su estrellismo.

Desde luego no faltó la imagen “escandalizadora”.  El  slogan “No Future” fue una queja muy realista durante esta era punk que comenzó por cortarse el cabello para no ser confundido con un fan de Pink Floyd o Black Sabbath; se le tiñó de colores y se moldeó cruelmente a tijeretazos para no serlo con los de los Bee Gees, Travolta o de la Disco. La zanja quedó abierta.

Fue su señal de un pensamiento libre, así como la ropa desgarrada, el cuero negro, las insignias, los seguros, los piercings y la parafernalia sadomasoquista, pero mayor importancia revistió la mentalidad prevaleciente del “Hazlo tú mismo” (DIY), que por medio de expresiones tangibles como fanzines, antros alternativos y disqueras independientes tuvo consecuencias enormes en aquel entonces y para la posteridad, los cuales a la larga constituyeron la verdadera fuerza de esta explosión de caos y rebelión.

Este aspecto del punk devolvió un poco de poder a los artistas, echó a andar la descentralización de la industria musical, la democratizó y estimuló el trabajo autónomo y la creatividad. De esta manera, la corriente aseguró su permanencia y transformación en la contracultura activa con muchas vertientes posteriores, antes de que su primera ola se hiciera pedazos por su propio carácter anárquico, descontrolado y por ello sumamente vulnerable.

Los pioneros de la primera hora (The Damned, Sex Pistols, The Clash, Buzzcocks, The Stranglers, The Adicts, Sham 69, entre otros) se convirtieron en los emblemas de un movimiento que, en forma subterránea y a través de coloridas etapas (que incluyeron al reggae en principio), continuó su desarrollo hacia una subcultura dentro de la cual han podido subsistir, una al lado de la otra, con interpretaciones variadas y muy distintas entre sí del concepto punk.

Éste reveló rencores, temores, odios y deseos tan intensos que su aparición amenazó la legitimidad del orden social y descubrió su tiranía. ¿A dónde quería llevar la revuelta preconizada por él? A destituir a la reina Elizabeth y su régimen, que privilegiaba a los ricos. Nunca se le difundió por la radio ni por la televisión.

Dejaron muy en claro que su ataque musical representaba sólo un medio instintivo que contenía otro mucho más perturbador: contra todo lo institucional, contra el sistema de clases como mixtificación tras el capitalismo y, finalmente, contra la noción misma del progreso como la mixtificación última tras la sociedad occidental de la era postindustrial.

El rock (a través de sus distintas manifestaciones) nunca ha pretendido sostener una verdadera revolución, aunque a menudo exhorta a la insurrección. Como todo arte, no es más que el reflejo, la expresión de una realidad. Un medio. Una voz. Un instrumento, que como el punk, en este caso, lo hizo en los años setenta.

VIDEO SUGERIDO: Sex Pistols – Anarchy In The U.K, YouTube (Canal de BoPTePegar)

R & R LXX (III) 2A PARTE (FOTO 3)

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