Mientras que el swing había enloquecido a casi todo el mundo, el bebop atraía a un público mucho más pequeño y no era –por lo tanto– un recurso muy lucrativo para el cine. Además, al llegar los años cincuenta hubo una marcada baja en la producción de cortometrajes como atracción adicional para la programación de los cines estadounidenses.
No obstante, y pese al hecho de que el bop era interpretado principalmente por grupos pequeños, algunas big bands sí llegaron a ejecutar arreglos de bop en cortometrajes. Rhythm in a Riff (1946, dirigida por Leonard Anderson) presentaba al conjunto de Billy Eckstine con Gene Ammons y Frank Wess; le siguieron Boyd Raeburn and His Orchestra (1947), Claude Thornhill and His Orchestra (1947, 1950) y Herman’s Herd (1949).
También fueron filmados algunos grupos pequeños de bop. Cool and Groovy (1956, Universal-International, dirigida por Will Cowan) mostró al quinteto de Chico Hamilton y al cuarteto de Buddy DeFranco con Anita O’Day, mientras que A Date with Dizzy (1956, Storyboard, dirigida por John Hubley) fue la primera presentación en este medio del quinteto de Dizzy Gillespie.
Otra prueba de la popularidad y el potencial comercial del swing fue la fundación de la RCM Corporation, que producía filmes cortos (3 minutos) de entretenimiento conocidos como soundies. Los soundies se proyectaban internamente desde atrás sobre una serie de espejos que reflejaban la imagen hacia una pequeña pantalla montada sobre una unidad operada con monedas, como una jukebox.
Estas máquinas podían encontrarse en bares, restaurantes y posadas por toda la Unión Americana, y ofrecían diversas selecciones, desde grupos y cantantes hasta destacados instrumentistas y bailarines. Un impresionante catálogo de soundies fue producido entre 1940 y 1946, presentando a la mayoría de los músicos conocidos de la época.
Pese a la producción mediocre, los sets mal hechos, la sincronización defectuosa y la fotografía falta de imaginación, en su mayor parte, los soundies no sólo sirvieron como importante fuente de trabajo a un gran número de artistas del jazz, sino también como un archivo invaluable de documentales cinematográficos. Al desaparecer la RCM Corporation alrededor de 1947, las cintas fueron vendidas a la televisión; en los ochenta empezaron a compilarse en video.
A fines de los años cuarenta, varios factores nuevos afectaron de manera significativa la industria del cine en los Estados Unidos, entre ellos destacan el incremento en los costos de producción, la legislación estadounidense contra contratación por paquete y cadenas de cines en propiedad de los estudios cinematográficos, las audiencias del Comité para Actividades No-Estadounidenses del Congreso y la lista negra de Hollywood, el cambio de posguerra de la vida urbana a la suburbana, el auge en la venta de aparatos de alta fidelidad y estéreos y, lo más importante, la televisión.
El éxito del nuevo medio se mostró enseguida, y los programas de vaudeville y variedad resultaron los más populares. En 1949 se vendieron un millón de televisores, cifra que para 1952 había aumentado a diez millones. A consecuencia de esta competencia, para los estudios de cine fue más difícil obtener ganancias y la programación cinematográfica empezó a cambiar para mediados de los cincuenta.
Los cortometrajes, noticieros y otros tipos de películas cortas desaparecieron paulatinamente del repertorio y, al ser privado del cortometraje musical, el jazz perdió un importante formato cinematográfico que la televisión no pudo suplir adecuadamente.
Eddie Condon’s Floor Show, una jam session semanal pionera de 30 minutos, fue televisada por la NBC y la CBS de enero de 1949 a junio de 1950. Condon fungía como anfitrión y algunos participantes regulares eran Wild Bill Davison, Cutty Cutshall, Sidney Bechet, Joe Bushkin, Billy Butterfield y Pee Wee Russell; entre los invitados aparecieron Armstrong, Woody Herman, Gene Krupa y Ella Fitzgerald.
Otros programas semejantes eran Chicago Jazz (NBC, noviembre-diciembre de 1949), Adventures in Jazz (CBS, enero de 1949) y Cavalcade of Bands (Dumont, enero de 1950 – septiembre de 1951). Hazel Scott se convirtió en la primera mujer negra en protagonizar su propia serie televisiva, Hazel Scott (Dumont, julio-septiembre de 1950), un programa de 15 minutos trasmitido tres veces a la semana.
En el Billy Daniels Show (ABC, octubre-diciembre de 1952), Benny Payne aparecía como líder de un grupo que acompañaba a invitados como el bailarín de jazz-tap Jimmy Slyde. Dos programas efímeros que procuraron plasmar el sonido de los cuarenta fueron America’s Greatest Bands (CBS, junio-septiembre 1955), en el que Paul Whiteman presentó, entre otros, a los grupos de Ellington, Basie, Bob Crosby y Les Brown; y Bandstand (NBC, julio-agosto de 1956), armado en torno al conjunto de Tex Beneke.
VIDEO SUGERIDO: Takin’ A Chance – Hazel Scott, YouTube (varadero1839)
El cuartel general del más importante proyecto de fusión creado en Alemania se encuentra en Brunswick, en un edificio señalado con el letrero Monofon Produktionsgesellschaft. Ahí se producen los álbumes de Jazzkantine.
Antes de poder consolidar su «receta secreta», el DJ Ole Sander, el multitalentoso líder de grupo Christian Eitner y el mezclador discográfico Matthias Lanzer tuvieron que recorrer un largo camino. Sander vendía camisas antes de hacerse DJ del antro de hip hop «V» en Brunswick a fines de los ochenta. Ahí conoció a Eitner.
La confianza creció entre ellos y fundaron su propio estudio, el mencionado Monofon. Los grupos que grababan ahí formaron parte de la primera ola de jóvenes raperos alemanes y se llamaban Phase 5 o State of Departmentz, entre otros. Matthias Lanzer, editor de la revista Rap Nation y director del sello discográfico del mismo nombre, fue el tercero en unírseles.
Eitner, Sander y Lanzer tenían sus propias ideas sonoras. Soñaban de una mezcla de jazz, funk, soul y rap, interpretada por una auténtica big band. En noviembre de 1993, la visión empezó a adquirir forma. Lanzer aprovechó sus excelentes relaciones en la escena hiphopera y Eitner se puso en contacto con músicos de jazz, soul y funk.
Así pudieron juntarse un rapero como Aleksey (de Phase 5) con Smudo, autor de múltiples hits con el grupo de rap Die Fantastischen Vier, o la eminencia del jazz Gunter Hampel con el grupo de crossover Such a Surge. Todos los participantes comprendieron rápidamente que el encanto especial de su reunión radicaba en sus enfoques musicales distintos. De esta manera se dio una mezcla musical rara vez cultivada hasta entonces en Alemania.
ESPACIO PARA IMPROVISAR
Los comienzos de Christian Eitner se remiten mucho más allá del hip hop: “Mi vida cambió cuando de adolescente escuché ‘Hey Joe’ de Jimi Hendrix. Además, a mi papá le encantaba el jazz. El jazz es sonido, sentimiento vital y mensaje al mismo tiempo, de manera semejante al hip hop actual. Pero tampoco me perdía, por ejemplo, los conciertos de Motörhead y otros semejantes”.
Posteriormente, ya en colaboración con Sander y Lanzer, la diversión se convirtió en seriedad profesional para Eitner y no tardaron los tres en encontrarle tanto un nombre a su proyecto conjunto, Jazzkantine, como un contrato disquero. Incluso sin un sencillo exitoso metieron su álbum a las listas (el homónimo Jazzkantine de 1994) y vendieron más de 100 mil ejemplares, además de agotar los conciertos.
Los cimientos ya estaban puestos y los músicos congeniaron, entre ellos muchos invitados con bastante espacio para improvisar. Los elementos jazzísticos se aliaron de manera fulminante con el funk, scratches y rap. También el segundo álbum, Heiß und fettig (1995), tuvo un recibimiento considerable. Los auditorios para los conciertos empezaron a crecer. Tres generaciones de músicos recorrían Alemania en el mismo camión.
Sin embargo, después de 200 conciertos y el disco doble Frisch gepreßt und live (1996), se restableció la calma alrededor de Jazzkantine. El descanso duró hasta que empezaron a surgir las ideas para el álbum Geheimrezept (1999). Para éste, su tercer álbum de estudio, Eitner y sus colaboradores de Brunswick volvieron a contratar a múltiples y destacados músicos.
Gracias a su éxito, el nombre Jazzkantine ya se ha convertido en una especie de institución, tan férrea como son las alemanas. Varias empresas disqueras grandes les aconsejan a sus músicos que participen con ellos en giras o en sus grabaciones.
EL BREBAJE MUSICAL
De esta manera la nueva obra contó con un equipo sin par. Además de los rostros ya conocidos como Gunter Hampel y Smudo, llegaron a Jazzkantine el pionero del techno Westbam y Pee Wee Ellis, saxofonista de James Brown, Buddy Casino, intérprete del Hammond con Helge Schneider, así como raperos como el japonés Gaku y Der Wolf de Dortmund, los jazzistas Nils Landgren y Till Brönner y el invitado muy especial Ol’ Dirty Bastard del famoso Wu-Tang Clan.
En total, la “receta secreta” es obra de 37 músicos de ocho naciones. El resultado es un brebaje musical al que se le nota la energía invertida en su creación. Esta intensidad también se debe al hecho de que la sección rítmica se grabó en vivo, a diferencia de las producciones anteriores.
En Jazzkantine todo mundo puede dedicarse a lo suyo con la improvisación, aunque el track básico desde luego ya está hecho por los integrantes fijos. Incluso el método de trabajo más libre requiere cierta preparación. Eitner, Sander y Lanzer realizan las grabaciones previas con el grupo permanente durante una semana en una finca de Mallorca en donde tienen un estudio portátil. Ahí escriben los arreglos y ensayan algunos temas. Pero, finalmente, cada quien puede tocar la música o inventar el texto que quiera.
A pesar de la forma de trabajar poco convencional de Eitner y su equipo, Jazzkantine cuida el negocio. Las ventas de los discos y la promoción por medio de videos y la radio son muy importantes para ellos. “Por supuesto queremos tener éxitos —han dicho—. De alguna manera hay que cubrir nuestros altísimos gastos de viaje”.
Cada año realizan una gira y luego una presentación en algún festival de jazz importante, como el de Montreux, por ejemplo. Además, tienen un proyecto conjunto con el Teatro Estatal de Brunswick para presentar performance escritos por cada uno de los integrantes del grupo.
En lo netamente musical el jazz-rap es un subgénero del hip hop que incorpora influencias jazzísticas en diversos grados y niveles, según el artista y sus intenciones. El desarrollo en este sentido entre finales de los años ochenta (sus comienzos) y mediados de la segunda década de los años cero (cuando cumple ya un cuarto de siglo) ha sido patente.
Si al principio solía tener letras de contenido políticamente comprometido y de temática radicalmente afrocéntrica. En la actualidad dicho estilo se ha sofisticado hasta alcanzar un hipermoderno cosmopolitismo a base de capas de tiempo (con lo cual se rinde tributo al pasado; se revigorizan las siguientes etapas instrumentales y finalmente el tiempo expande sus horizontes con las nuevas formas del presente.
Es decir, utiliza los andamios interiores del género a base de la rítmica propia del hip hop, para luego construir una sólida edificación con el fraseo, las instrumentaciones y los solos del jazz. Un ejemplo contundente de tal evolución es Jazzkantine, que en el 2014 cumplió 20 años de existencia, es decir, ha cubierto prácticamente la cronología del subgénero.
Para conmemorarlo sacó a la luz un álbum de jazz-rap que de veras merece este nombre. En su nacimiento el estilo de tal agrupación se basaba principalmente en sampleos, pero en la actualidad quienes lo fundamentan son los músicos. Los integrantes lo llaman «una fusión experimental de hip hop y jazz orquestal».
Una fusión que se anunciaba desde hace mucho tiempo y que ahora es apoyada por algunas de las grandes formaciones del jazz. Christian Eitner reunió para la ocasión a las estrellas de la escena teutona y de talla mundial de tal tinglado como el trompetista Christian Winninhoff, al guitarrista Tom Bennecke y al saxofonista Heiner Schmitz y la cantante Nora Becker, entre otros.
Como raperos invitados fungieron: Das Jazzhaus, Smudo, Aleksey, Puff Baba & Signor Rossi, Xavier Naidoo y la Küchen Session, además de los de casa: Cappuccino, Tachi y el DJ Air-Knee, además de Andy Linder y Simon Grey. Y detrás de ellos la afamada Big Band de la NDR (Orquesta de la Radio de Hamburgo), la cual ya ha realizado proyectos parecidos con el rock como con la música de Jimi Hendrix, de Frank Zappa o en el tango, con la de Astor Piazzolla.
Jazzkantine ofrece de esta manera, en el álbum Ohne Stecker (Desconectado), una muestra de cultura hip hop viva y cosmopolita, condimentada con la habilidad lírica de los raperos (que lo interpretan en alemán) y la maestría instrumental bajo la batuta y orquestación del también arreglista Toorsten Maaß.
Cada canción es un fruto maduro y perfecto. Eitner se limitó a sugerir el ritmo y los músicos disfrutaron todas las libertades de la improvisación (con el llamado «freestyle»)
Desde el latin beat de «Hunger Hunger» pasando por la balada “55555”, hasta el muy hip “Boogaloo”, apoyado por la sólida sección de alientos, se pone de manifiesto por completo la seguridad de los músicos experimentados, así como la perduración de las melodías.
La introducción con «Es ist jazz» (una composición colectiva), resulta ejemplar: se escucha un live jazz animado y se revela con toda claridad la base común con el hip hop y sus fundamentos en las citas y referencias a la historia del jazz: todo un desplegado de intenciones. En el disco en general domina la improvisación y ambos géneros respiran las mismas sonoridades urbanas.
Discografía mínima:
Jazzkantine (BMG, 1994), Heiss und Fettig (BMG, 1995), Frisch gepresst& Live (BMG, 1996), Geheimrezept (BMG, 1998), In Formation-ClubRemixes (EFA, 2000), Die Jazzkantine Tanzt (Warner, 2001), Futter fürdie Seele (RCA, 2002), Unbegrenzt haltbar (RCA, 2003), Hell’s Kitchen (RCA, 2008), Unser Eintracht (RCA, 2009), Jazzkantine spielt Volkslieder (Universal Music, 2012) Ultrahocherhitzt (2013), Ohne Stecker (2014).
VIDEO SUGERIDO: Jazzkantine – Es ist Jazz (Official Audio), YouTube (Jazzkantine)
*Capítulo del libro Jazz y Confines Por Venir. Comencé su realización cuando iba a iniciarse el siglo XXI, con afán de augur, más que nada. El tiempo se ha encargado de inscribir o no, a cada uno de los personajes señalados en él. La serie basada en tal texto está publicada en el blog “Con los audífonos puestos”, bajo la categoría de “Jazz y Confines Por Venir”.
La Biblioteca Británica, reconocida institución a nivel internacional, digitalizó en el 2007 más de un millón de páginas de contenido sexual en los libros, entre las que se encontraban las perversidades del Marqués de Sade o Teleny, que narraban la historia de un amor homosexual que se atribuyó a Oscar Wilde.
Al cumplirse 50 años del lanzamiento del primer satélite espacial, el soviético Sputnik, la literatura celebró que el comic Tintín, del dibujante belga Hergé, en dos entregas del mismo (1950 y 1953) se había adelantado a dicho lanzamiento y al del mismo Apollo 11 estadounidense (del 69). Ambos volúmenes, además de didácticos, abordaron de forma impecable distintos aspectos científicos.
El 2007 tiene un apartado señalado en la cultura global, en general, porque Steve Jobs, el “Mesías de la Apple”, lanzó el iPhone en ese año memorable.
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La aparición en escena de un grupo como The Good, The Bad & The Queen en tal año llevó a reflexionar sobre cómo la música popular se interesa cada vez más por las formas, a través de las cuales se produce a sí misma. En este caso hay dos cuestionamientos que valieron la pena hacerse. Uno fue acerca del papel que juega el bagaje de sus integrantes en la producción; y otro, preguntarse por el lugar que ocupan las nuevas alianzas en el trabajo de producir, difundir y consumir un producto musical frente al futuro.
El surgimiento de uno como The Good, The Bad & The Queen habló de que con la llegada del siglo XXI las relaciones existentes entre la música y su recepción, es decir, las maneras con las cuales se escucha y se “aprecia” la música, han sido modificadas gracias a los adelantos tecnológicos y a la interrelación con los medios de un grupo como éste.
El proyecto fue una iniciativa original de Damon Albarn (integrante del grupo inglés Blur, Gorillaz, etc.), quien para canalizar su benigna esquizofrenia decidió reunir en torno a sí a una serie de amigos, todos ellos talentosos artistas de diversos ámbitos (Tony Allen, legendario baterista nigeriano pionero del Afrobeat, –fallecido en el 2020–); Paul Simonon, ex Clash, en el bajo y voz, y Simon Tong , ex Verve, en los teclados, guitarra y producción), quienes se convirtieron con su rock alternativo y art-rock en el primer supergrupo del naciente siglo XXI.
Por su parte, el grupo Radiohead con In rainbows (del 2007) fabricó una construcción sólida, en concreto, madura, de sonoridad rugosa, afilada y profundamente lírica, que lo situó como un grupo único, revolucionario, experimental y con el sonido del porvenir. Su temática rondaba las inquietudes del hombre contemporáneo: tecnología, existencia, soledad, amor.
Pero no sólo en lo musical continuaron revolucionando, sino también en la toma de decisiones sobre cómo la gente podía escuchar su material. Radiohead no ha sido desde su fundación un grupo convencional que se apegara a las reglas del juego del mercado.
Es una banda que hace pocas giras, elige sus destinos, rechaza presentaciones por motivos ambientales en lugares donde no se respeta a la naturaleza, crea sus propias portadas, sus videos con la más vanguardista hi-tech, y ofrece a la discreción del escucha el precio de sus nuevos álbumes por tiempo determinado en la web, contraviniendo los intereses de su disquera. En fin, todo ello lo ha hecho un grupo diferente.
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Ese mismo año apareció el álbum Neon Bible de Arcade Fire (una agrupación más que prometedora en ese momento, con una sensibilidad especial para tocar la fibra emocional del público gracias a sus temas de eficacia probada y a una actuación en vivo pletórica de vitalidad con la que realmente lograban contagiar su entusiasmo).
Las canciones de este grupo de pop orquestal, encabezado por el matrimonio integrado por Win Butler (cantante, guitarrista y pianista) y Régine Chassagne (ex vocalista de jazz, organista y mandolinista), se desarrollaron opulentas y a la vez suaves entre los extremos: desde un pop sencillo que inducía a batir las palmas, con textos cursis, hasta una epopeya acompañada por un voluptuoso piano.
Sus guitarras, violines, cellos, glockenspiel, arpa, percusiones crearon momentos propios de Broadway o de la pantalla cinematográfica. El grupo, asentado en Montreal, escogió el título por lo mucho de solemne que tiene su preocupación por los muchos problemas de la humanidad contemporánea (que enfatizan con himnos y partes corales en las piezas).
VIDEO SUGERIDO: Arcade Fire – Neon Bible music video, YouTube (bluelightalarm)
Nina Simone nació con el nombre de Eunice Waymon el 21 de febrero de 1933 en Tryon, Carolina del Norte. Como talentosa pianista y cantante de soul y jazz la carrera de Simone abarcó cuatro décadas. La intensidad política y el alcance genérico de su trabajo le dieron más popularidad en Europa que en los Estados Unidos, por obvias razones.
Simone creció dentro de la tradición del gospel y estudió música en la Juilliard School de Nueva York. Dio clases de piano antes de hacer sus primeras grabaciones. Entre ellas figuró una intensa versión de «I Loves You Porgy» (1959), de la obra Porgy and Bess de George Gershwin, la cual entró a las listas de popularidad.
Habla Nina:
“Algunas mañanas antes de levantarme solía entretenerme con el control remoto de la televisión, cambiando constantemente de canal. Ésta es quizá la única marea de ver realmente la televisión. Vi cosas interesantes. Chicas rubias, morenas y pelirrojas que se ponían shampoo sonriendo sin descanso; con los dientes brillantes como el cromado de las defensas de los coches; los pechos firmes, firmemente envueltos, erguidos con impertinencia para siempre; la grasa de los cuarenta vencida en forma definitiva; ojos sensuales y misteriosos como un bombón relleno; labios de celofán, medias frustradas en su intento subversivo por caerse, torcerse, engancharse, romperse.
“Vi también manos protegidas contra la decrepitud por cremas increíblemente suaves, uñas cubiertas con esmaltes maravillosos y satinados que impiden que se rompan. Dientes que no se caerán nunca gracias a indiscutibles fórmulas químicas. Productos que eliminan por 24 horas al día los olores más inconcebibles del cuerpo, en cualquier circunstancia y para siempre jamás. Huesos sólidos de niños producto del genio precavido de grandes fábricas de alimentos. Coches que hacen que uno se sienta alguien, con puertas que jamás se cerrarán sobre dedos y uñas tan preciosos.
“Vi todo esto y mucho, mucho más, subrayado por el rugido de grandes automóviles que persiguen a los malos y por ráfagas de metralleta que los van segando; por el crescendo de la música en el momento en que el más malo se decide a decirlo todo; por la sonrisa conmovedora del ama de casa que acaba de ganar una fortuna en regalos y dinero gracias a un concurso de lavar platos. Además de noticias que caen en este mar perfecto como piedras inoportunas. Como debe de ser.
“Todos los estadounidenses hemos oído contar cuán lamentable fue que la roca de Plymouth se derrumbara sobre las propiedades de los Padres Peregrinos y no sobre los indios. Este comentario no me ha parecido nunca gracioso. Me parece inútil y vengativo, y encierra además una verdad muy amarga. La inercia histórica de aquella roca significó la muerte de los aborígenes, la esclavitud para los negros, el desastre espiritual para los europeos sin hogar que ahora se llaman americanos y que no han podido jamás con el continente del que huyeron ni con el continente que conquistaron.
“Prescindiendo –como casi siempre creemos que podemos prescindir— de aquella gente a la que clasificamos delicadamente como minorías, ¿quién hubiera cruzado el temible Océano Atlántico para llegar a este lugar desolado, de no existir una apremiante coacción, coacción que no se distingue de la desesperación?
“Sé que el mito nos habla de héroes que vinieron en busca de la libertad, del mismo modo que el mito nos dice que los Estados Unidos están llenos de gente sonriente, como en los comerciales de la televisión. Bien, los héroes van siempre, por definición, en busca de la libertad, y sin duda llegaron algunos héroes aquí, pero uno se pregunta cómo se las arreglaron; y aunque pocas veces veo aquí a alguien que sonría, estoy dispuesta a creer que son muchos los que lo hacen, pero sólo Dios sabe por qué.
“Lo cierto del caso es que el país fue colonizado por una horda desesperada, dividida y rapaz, decidida a olvidar su pasado. Desde luego no hemos cambiado en ese aspecto, y así lo prueban nuestros rostros, nuestros niños, nuestra absoluta e indecible soledad y la espectacular fealdad y hostilidad de nuestras ciudades.
“Nuestras ciudades están terriblemente faltas de amor, del amor de la gente que vive en ellas, quiero decir. Nadie parece sentir que la ciudad le pertenece. Quizá sea esta desesperación la que deberíamos intentar analizar si queremos atraer agua a este desierto.
“Es propio de la naturaleza del mito que aquellos que son sus víctimas y a la vez sus creadores deban ser, precisamente, en virtud de estos dos hechos, considerados incapaces de examinarlo e incluso de sospechar, y mucho menos de reconocer, que es un mito el que controla y deshace sus vidas. Una lo ve, me parece a mí, con un enorme y triste alivio.
“El blanco pobre fue esclavizado casi desde el instante mismo en que llegó a las tierras americanas y sigue esclavizado todavía por una oligarquía brutal y cínica. La utilidad del blanco pobre fue hacer la esclavitud provechosa y segura y, en consecuencia, el germen de la supremacía blanca que trajo consigo de Europa floreció odiosamente en el aire americano.
“Dos guerras mundiales y una depresión universal no consiguieron demostrar a este desgraciado que tiene mucho más en común con el antiguo esclavo, al que teme, que con los amos que oprimen a los dos en su propio provecho. Considero que esta es la situación de los Estados Unidos en relieve, la raíz de nuestra pena no confesada, la clave misma de nuestra crisis. Por eso canto.
“Ha sido siempre mucho más fácil (porque siempre ha parecido menos arriesgado) dar un nombre al mal exterior que localizar el terror interno. Y sin embargo, este terror interno es mucho más verdadero y mucho más poderoso que cualquiera de nuestras etiquetas: las etiquetas cambian, el terror es constante. Y este terror tiene que ver con el abismo insalvable que separa el yo que nos inventan en la televisión, por ejemplo, y el yo indescubrible, que siempre tiene el poder de hacer añicos al otro con la realidad.
“Es perfectamente posible irse a la cama una noche, despertarse una mañana, o sencillamente cruzar el umbral de una puerta que se conoce de toda la vida, y descubrir, en el tiempo de un suspiro, que aquel yo tejido con tanto esfuerzo no es más que harapos, una ilusión que se ha esfumado. ¿Entonces con qué materia prima vamos a construir otro yo? La vida de los hombres –y por consiguiente de las naciones— depende hasta un punto inimaginable de la intensidad con que esta cuestión esté viva en la mente. Por eso canto.
“Cuando salgo de mi casa sin rumbo alguno y observo los rostros que pasan a mi lado, me pregunto de dónde vienen. ¿Cómo han llegado a ser estos rostros tan crueles y tan estériles? ¿Con quién se relacionan? ¿Con qué? No cabe duda de que no se relacionan con los edificios, ningún ser humano podría hacerlo: sospecho que muchos vivimos con el terror cuidadosamente reprimido de que uno de estos edificios se derrumbe un día sobre nosotros; el movimiento de la gente por las calles se parece mucho al pánico. Por eso canto.
“Por cantar entiendo que de ganas de hacerlo, porque sí. No me refiero a los maullidos borrachos y solitarios de las cuatro de la mañana, que son sólo el gemido de una pobre alma que intenta vomitar su angustia y se atraganta con ella. Donde la gente puede cantar, el poeta puede vivir, y vale también decirlo al revés; donde el poeta puede cantar, la gente puede vivir.
“Cuando una civilización trata a sus poetas con el desprecio con el que tratamos a los nuestros no puede estar lejos del desastre. Todo el mundo corre, Dios sabe adónde, y todo mundo está buscando Dios sabe qué, pero es evidente que nadie es feliz y que algo se ha perdido. Por eso canto”.
A fines de los años sesenta, Simone se convirtió en una poeta laureada del movimiento en favor de los derechos civiles. Grabó para la RCA una serie de canciones elocuentes y duras, incluyendo una musicalización del poema «Backlash Blues» de Langston Hughes y de «Mississippi Goddam» de Bob Dylan.
Simone también grabó versiones muy personales de melodías pop y tomadas del espectáculo de actualidad y logrando grandes éxitos.
La actitud militante de Simone condujo a su aislamiento del espectáculo en los Estados Unidos. De ahí en adelante su carrera se vio obstaculizada por una reputación controversial.
En realidad el estilo de Nina Simone no fue convencional. No se trató de que su voz no poseyera belleza, sino era diferente por la forma en que a menudo pasaba por alto el significado de las palabras, en beneficio de lo no verbal. No obstante, ni siquiera un escéptico sería capaz de negar la habilidad artística, imaginación rítmica y ese filo de coraje que hizo sonar a cada canción de amor como una amenaza.
Nina Simone falleció el 21 de abril 2003 a los 70 años de edad.
VIDEO SUGERIDO: Nina Simone Live At Montreux 1976 – Blacklash Blues, YouTube (bernardobarcellos)
X trabajaba como burócrata, pero la naturaleza de ello no le importaba y lo tenía sin cuidado. Era un trabajo y punto. Su mujer era la misma desde hacía 25 años, cuando se casaron (algo muy íntimo, por cierto).
No tenían hijos y, a pesar de vivir juntos, se desconocían mutuamente. A X si algo lo molestaba era ser un objeto a los ojos de ella, pero él la veía igual. Ella nunca trató de escapar a esa simplificación, ni la tomaba en cuenta tampoco. X se sentía descontento.
Cuando él le dijo que le habían aparecido dolores, ella lo compadeció, pero el sentimiento no mejoró las relaciones de la pareja. Para él la enfermedad fue ocupación y empleo suplementario.
Por consejo del doctor X comenzó a cuidar su cuerpo como una planta delicada. Ella, para quien la mejor manera de curarse era tomar remedios caseros y encomendarse a lo divino, pronto se cansó de la importancia que su marido le daba a la enfermedad, así que cuando éste le anunció que iba a internarse en un hospital sintió alivio.
«No te faltará nada –le aseguró X–. Me dieron incapacidad en el trabajo y yo mismo vendré todos los meses a traerte dinero, por lo del hospital no hay problema. Es mejor que no me visites, los dos necesitamos descanso».
Ella supuso buena la medida. Nunca lo visitó. X puntualmente le traía el dinero y conversaban un rato. A él se le notaban las huellas de la enfermedad que ni mejoraba ni mataba. Las visitas eran agradables ya que la enfermedad dejó de ser el único tema.
Cierta ocasión en que ella se sintió joven le pidió que se quedara hasta el día siguiente. «Es tarde», respondió X. Y ella no entendió si él se refería a la hora o a toda la vida pasada sin comprensión. Ahora lo entendía y recibía de él algo más que la mensualidad: una hora de compañía por mes.
X vino un año, dos, cinco. Pero cierto día ya no. Ella se preocupó. No sólo le faltaba el dinero sino también él. Tomó el Metro y fue al hospital por primera vez, expectante. Allí no lo conocían. En la oficina donde trabajaba le informaron que X había fallecido hacía 15 días. Si quería le podían dar la dirección de la viuda.
«Yo soy su viuda», dijo ella. El informante la miró incrédulo. «No puede ser, yo la conozco. Ha dejado dos huérfanos», aseguró el hombre y sacó de un archivero cercano la foto de un grupo en el jardín de una casa.
Ahí estaba X, contento, sonriendo, la otra mujer y dos niños. No había duda, era su marido. A pesar de ello, la otra realidad de X era tan distinta a la suya que lo convertía en otro hombre, en un desconocido.
«Disculpe, fue un error. Mi esposo no era éste», dijo ella al despedirse.
*Texto extraído del poemario Bouquet, de la Editorial Doble A, cuyo contenido ha sido publicado en el blog Con los audífonos puestos de manera seriada bajo el rubro “Tiempo del Rápsoda”.
Raffaello Sanzio da Urbino, pintor y arquitecto, mejor conocido comoRaphael (nacido el 6 de abril de 1483 en Italia) fue una parte del importante triángulo que formó la cúspide del arte en el Renacimiento. Las otras dos fueron Leonardo Da Vinci y Miguel Ángel. En el 2020 se conmemoraron los 500 años de su fallecimiento, y no sólo de él sino también de la misma época renacentista.
En el año 1514, mientras Da Vinci, ya anciano se dedicaba a una sola de sus obsesiones: la científica, y Miguel Ángel, al que los gobernantes mantenían aislado debido a su impredecible temperamento, se encontraba inmerso en una de sus inconmensurables obras escultóricas, el joven Raphael de 25 años (quien también tenía pasión por la arqueología y una más desbordada por las mujeres) fue llamado para convertirse en jefe de antigüedades de Roma. Llegó a la ciudad llamado por el papa Julio II.
Lo hizo en 1508, desde Florencia. Lo precedía una fama ganada gracias a su galanura, don de gentes y al deslumbrante trabajo desarrollado en su Urbino natal cuando, luego de la repentina muerte de su padre Giovanni Santi, le tocó hacerse cargo de su taller artístico.
Durante los papados de Julio II y de su sucesor, León X, Raphael contribuyó a crear el relato de una era para la que su fallecimiento (a la edad de 37 años) sirvió de punto y aparte, en 1527, al cierre simbólico del Renacimiento. En tan sólo una docena de años este joven genio logró la perfección en la pintura.
Le otorgó la mayor calidad, gracia y claridad. Fue considerado, tras su muerte, como un modelo a seguir. Representó al pintor “idealmente equilibrado, universal en su talento, completo en todos los sentidos, y respetuoso con todo aquello que debía gobernar el arte”.
El rock al que ninguna disciplina le es ajena, ha evocado la obra de tal personaje, para ilustrar o formar parte de algunas portadas de discos. Las técnicas y estilos usados para ellos, a través de su historia, son tan variados como quienes han intervenido en su creación. La tecnología ha posibilitado el juego de la imaginación gráfica, que es combinación de imagen y ritmo, como en la música.
Con todo este aparataje (cover art), concebido y manejado con un alto grado de experimentación, es posible en cualquier momento madurar una forma artística novedosa, desde el jugueteo hasta la revelación de un sistema de signos: de Raphael a diversos subgéneros del rock, por ejemplo. La estética de tal cultura aunada a la tecnología en favor del arte ha hecho posible determinar un estilo artístico, una corriente y hasta la evocación de un sonido de época.
MELLON COLLIE AND THE INFINITE SADNESS
THE SMASHING PUMPKINS
Los Smashing Pumpkins fueron uno de los grupos estadounidenses más importantes de los años noventa. El álbum doble Mellon Collie and the Infinite Sadness fue un manifiesto definitivo del conjunto y con él concluyó la primera parte de su carrera. La música de esta agrupación se alejó del grunge imperante en aquel entonces, para encaminarse hacia otros horizontes (desde el dream-pop, el dark y el heavy metal, hasta lo progresivo y la psicodelia) que tenían vetas que explorar.
Ellos habían creado junto a otros grupos determinada manera de tocar, pensar y presentarse, una forma de ser y todo eso quedó plasmado en esta obra maestra del rock, ubicada en la última década del siglo XX. Y para la portada Billy Corgan, líder y master mind de la banda, lo pensó mucho para decidir justamente lo que quería mostrar al mundo.
El encargado de la tarea fue John Craig, un ilustrador especialista en diseñar con acento artístico inspirado en obras clásicas. La imagen de la portada, es la de una niña con la mirada perdida y a la deriva en una especie de balsa/estrella celeste. Fue realizada en torno a dos pinturas.
La primera del siglo XVIII de Jean-Baptiste Greuze titulada “The Souvenir”, en tanto su cuerpo fue tomado de una de 1507 de Raphael llamada “St. Catalina de Alejandría”. Aparentemente es un collage en primera instancia, pero Craig trabajó con otra técnica para darle el terminado de una sola forma y no como un simple recorte.
El diseñador hizo un trabajo metódico con la tecnología que encontró a mano en esa época para lograrlo: las fotocopiadoras (hay que recordar que no existían entonces programas de diseño). Y lo hizo hasta que las imágenes encajaron perfectamente. En el resultado de esta “fusión” de pinturas hubo algo sumamente delicado y clásico, pero también algo bello y onírico, como las pinturas originales.
1984
VAN HALEN
Un referente de lo mismo, en los ochenta, lo fue el grupo Van Halen, popular y respetado representante del hard rock desde su fundación en 1972. Sin embargo, en esos momentos la relación entre Eddie Van Halen, el guitarrista y líder, y el vocalista, David Lee Roth, estaba trunca. Sus diferencias se centraban en la orientación estética de su música: el uso o no de sintetizadores.
Tras la publicación de Diver Down (1982), se optó por la separación del vocalista y por hacer un último disco con él. Así, el 31 de diciembre de 1983 salió a la venta el sexto álbum de la banda. Y su publicación se concretó en las últimas horas de ese año, para ser consecuente con su título: 1984. Su primer sencillo, “Jump” (el siguiente sería “Panama”), fue un enorme éxito que lo llevó al segundo lugar del Billboard.
A su popularidad contribuyó también el hecho de la controversia con la portada. Ésta fue un encargo para la fotógrafa Margo Nahas. En ella aparece un ángel fumando tranquilamente junto a dos cajetillas de cigarrillos. El niño es Carter Helm, hijo de una amiga de la fotógrafa, la mesa de mármol y las alas fueron introducidas en la post producción de la imagen, al igual que los textos. La portada fue censurada en varios países de orientación cristiana.
Nahas se había inspirado en una pintura de Raphael donde aparecen varios putti (esos motivos ornamentales consistentes en figuras de niños, frecuentemente desnudos y alados, en forma de Cupido o querubín, entre otras). En el antiguo mundo clásico eran niños con alas que se creía que influían en las vidas humanas.
En el arte renacentista italiano fueron muy abundantes y formaron parte de la recuperación de motivos clásicos. Su forma podía derivar de varias representaciones: el Eros de los griegos; el Amor/Cupido de los romanos o el genio de la mitología romana. Era una especie de espíritu guardián o, a veces, un mensajero, a medio camino entre lo humano y lo divino, un ser intermedio entre los mortales e inmortales, que debía transmitir los asuntos humanos a los dioses o viceversa.
USE YOUR ILLUSION I Y II
GUNS N’ ROSES
Ambos discos fundamentaron un cambio en el sonido del grupo de Axl Rose. Sin abandonar sus matices de hard rock, demostraron que podían introducir en sus discos sonidos de otros géneros antes imposibles para la banda como el country o la música clásica. La portada es la misma para ambos álbumes y toma como referencia el fresco de Raphael La escuela de Atenas, especialmente un personaje anónimo que escribe apoyado en la pared.
Ambos discos utilizan la misma imagen para su portada creada por el artista estonio – estadounidense Mark Kostabi. En Use your illusion I en tonos amarillos y naranjas y en Use your illusion II en azul. Estos colores están relacionados con el carácter del álbum, el primero más fuerte y el segundo, más melancólico.