PUNK / 7

Por  SERGIO MONSALVO C.

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 CABEZAS (DE CHORLITO) RAPADAS

Los punks combatieron al rock establecido y le dieron la vuelta sobre sí mismo, como un calcetín. Expusieron sus respuestas fáciles a preguntas falsas y crearon la necesidad de enfrentar con recelo toda la cultura popular creada de manera vertical.

Las ideas acerca de cómo llegar de un sitio a otro en la música fueron suspendidas y reacuñadas. Por los punks hubo que preguntarse: ¿Puede juzgarse al rock por su apariencia? ¿Cuál es la relación entre la manipulación y la inocencia? ¿Entre la anarquía y el capitalismo? ¿Qué sucede cuando se separa al rock de la política? ¿Qué pasa cuando se juntan? ¿Son regresivos tanto el interés por la técnica como el primitivismo autolimitante?

En el caso de los punks, el diálogo entre la juventud negra y la juventud blanca inglesa asumió una forma explícita, como quedó probado por el apoyo que muchos de ellos dieron a la campaña “Rock contra el racismo”. Los punks bailaron al son del reggae, emularon los estilos de los negros y se descubrieron a sí mismos, al igual que los negros, excluidos de la cultura británica dominante.

El punk se opuso al creciente racismo en la Gran Bretaña del Frente Nacional neonazi. Se alineó con los jamaicanos londinenses y buscó justificación, estrategia, sabiduría y valor en el reggae. Lo que el punk extrajo de éste y sus soberanos rastafaris fue la idea de la autodeterminación dentro de una patria percibida como prisión, así como el concepto paradójico de la guerra de clases definido en términos totalmente culturales.

PUNK 7 (FOTO 2)

Es decir, una lucha que presentaría a los sustentadores del poder peticiones que ningún gobierno podría cumplir jamás. Era estoica y mesiánica al mismo tiempo. Y así, de hecho, no podía ser revolucionaria, pero sí completamente subversiva y desprovista de un objetivo concreto. Los veneros del reggae en el fondo eran religiosos y no existía el África mítica que el punk pudiera buscar como imagen de la redención. Y Johnny Rotten agregó una contradicción propia a ese conjunto de contradicciones: el nihilismo.

El intento punk por expresar afinidades con la cultura rasta y el reggae mediante la subversión de símbolos del nacionalismo (el uso iconoclasta de la bandera inglesa y de la imagen de la reina por los Sex Pistols, por ejemplo), así como el trazado de paralelismos entre el racismo y la miseria de los blancos desposeídos en una canción como “White Riot” (de Clash), contuvieron ambigüedades que resultaron susceptibles de la manipulación fascista.

Tales contradicciones no eran tan sorprendentes, dado que el punk nació de la misma crisis social y económica que produjo el surgimiento de la actividad del ala derecha nacionalista británica. La impotencia, el deseo de impactar y los sentimientos iracundos ante el Estado y la presunción institucional, expresados por el colectivo punk más ligado a la clase trabajadora, fueron precisamente los mismos motivos y sentimientos que empujaron a otros jóvenes blancos marginados y sin empleo hacia el basurero del racismo organizado: los skinheads.

 VIDEO SUGERIDO: The Clash – White Riot (Official Video), YouTube (THE CLASH)

PUNK 7 (FOTO 3)

 

PUNK (REMATE) (3)

BABEL XXI-484

Por SERGIO MONSALVO C.

BXXI-484 (FOTO 1)

 BLUES PROJECT

EL MOSAICO PROGRESIVO

Programa radiofónico de Sergio Monsalvo C.

http://www.babelxxi.com/?p=7594

 

 

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EL AUTO Y EL ROCK

Por SERGIO MONSALVO C.

EL AUTO (FOTO 1)

 LA GRAN HERMANDAD

Hace un siglo, la Ford Motor Company hizo tres anuncios impactantes para varios rubros: la instauración de la jornada de ocho horas laborales en sus fábricas, un salario mínimo de 5 dólares diarios a cada trabajador y la reducción de 12 horas a 100 minutos en el tiempo de ensamblaje de su automóvil modelo T, el más popular.

Avisos semejantes instauraron a la compañía dentro de las tres grandes de tal ramo, junto a General Motors y la Chrysler. Y colocaron a la ciudad de Detroit, Michigan (donde estaban instaladas las fábricas), entre las ciudades más importantes de la Unión Americana. Los anuncios de Henry Ford –su principal accionista y dueño a la postre– impactaron en la economía, en la urbanización y en la cultura en general del país.

Con el transcurso del tiempo, y tras el paso por dos guerras mundiales, la Motorcity (como se le comenzó a llamar a esta capital del automotor) que había promovido el uso del automóvil como parte de la modernidad y educado en su manejo a la población mayoritaria, se convirtió en la década de los cincuenta en referencia del auge económico y también en el centro de las fantasías juveniles y masculinas. El automóvil era ya parte importante de la cultura popular y su tenencia obligada (como status).

La emergente música del rock & roll nació con esta imaginería igualmente a mediados del siglo y fue el género que propagó a diestra y siniestra el icono automovilístico como guía para la realización de uno de sus fundamentos esenciales: la diversión (los otros eran la glorificación de la juventud, la celebración de la energía –incluida la sexual, of course–, y el odio hacia la educación formal e impositiva).

Y, luego, transcurrida su adolescencia como género, el uso del auto como vehículo  para emprender el viaje, en busca de la identidad y con la reflexión existencial consiguiente (apoyada la exploración con lecturas de novelas de iniciación, películas y biografías de outsiders, que se convertirían en arcanos y gurús de todas las siguientes generaciones).

Esta unión afectiva comenzó con la banda que lideraba el pianista y guitarrista Ike Turner: The Kings of Rhythm. Este grupo originario de Mississippi partió rumbo a Memphis para intentar ganarse la vida escribiendo canciones, haciendo arreglos y acompañando a intérpretes de rhythm &blues.

The Kings of Rhythm fundamentaban su sonido en el piano boogie para exponer su dinámico y poderoso r&b. Así fue como se le presentaron a Sam Phillips, quien les sugirió una sesión para grabarlos en la Sun Records. Llegaron con un tema titulado “Rocket ‘88”, que era el nombre de un modelo de autos Oldsmobil que estaba en el mercado desde 1949.

La letra era una mezcla de jingle con un doble sentido sexual, de referencias fálicas. Estaba cargada de emoción y brío y contenía los tres temas que a partir de entonces estarían presentes en muchas otras canciones del género: autos, mujeres y bebida.

VIDEO SUGERIDO: Rocket 88 (Original Version) – Ike Turner/Jackie Brenston, YouTube (HuckToohey)

La banda creó un gran tema, el cual repercutió con mucho éxito en las listas de popularidad de 1951 (justo al inicio de la segunda mitad del siglo XX) luego de su lanzamiento por Alan Freed bajo el manto de un nuevo género que también con ella se estrenaba: el rock & roll. De hecho “Rocket ´88” está considerada la primera canción escuchada como tal en la historia de la música.

Por su parte, Detroit había recibido a Chuck Berry entre sus inmigrantes, el cual al mismo tiempo que trabajaba como ensamblador en una fábrica de autos de la ciudad, componía los temas que a mediados de aquella década (también vía Sun Records) se erigirían en himnos juveniles y que plasmaban la vida adolescente con el auto como fiel mascota: “Route 66”, “Jaguar and Thunderbird, “No Particular Place to Go”, etcétera.

La cinematografía, a su vez, vendría a fijar con imágenes y personajes la omnipresencia del automóvil en el descubrimiento de la adolescencia como un nuevo fenómeno social, al que en primera instancia retrató como salvaje (The Wild One), peligroso (Blackboard Jungle) e inexplicable (Rebel Without A Cause). Sin embargo, la lectura que de ello hicieron los propios jóvenes propició el surgimiento de otro tipo de héroes: Marlon Brando (motocicleta) y James Dean (auto y carreras callejeras).

Apareció entonces Elvis Presley y colocó al Cadillac como trofeo y como obsequio, en el triunfo personal. E incluso le puso color rosa a tal sueño motorizado. El cual se transformaría con el paso del tiempo en un objeto inapreciable para el coleccionismo y el museo.

EL AUTO (FOTO 2)

A la vuelta de los años, el rock ha mantenido al automóvil como fetiche y tanto los primeros intérpretes como sus mejores compositores a través de las décadas (Chuck Berry, Brian Wilson, Jim Morrison, Bob Dylan, Neil Young, Bruce Springsteen, Jack White, etcétera) le rinden tributo como parte de la cultura en la que han crecido desde entonces.

Si algo ha quedado claro es que el rock y el automóvil han formado una gran hermandad: se vieron y congeniaron enseguida. La lista de canciones en las que el coche tiene un papel fundamental es enorme, entre otras cosas porque tal música se fijó en él muy pronto. Nunca lo consideró como un mero medio de transporte, sino como un motivo eficaz para transmitir sentimientos, ideas y emociones.

Incluso a través de su historia lo ha convertido en personaje dotado de cualidades y pasiones humanas (o sobrenaturales), tal como hizo Stephen King en su novela Christine (de 1983), llevada al cine por John Carpenter, y en cuyo radio, por cierto únicamente suena el r&r.

El coche sirve en las canciones (y en la vida juvenil) para hacer reuniones y fiestas ambulantes o el amor, para escapar (del hambre, del peligro, de la rutina, de la opresión), para pensar y morir, para empezar de nuevo, como signo de status, como rito de paso, como instrumento de liberación (de todo tipo de cautiverio, incluido el del hogar patriarcal), para el enamoramiento o como agente de excitación sexual.

En fin, el automóvil ha impregnado desde sus orígenes el imaginario colectivo y ha cambiado costumbres sociales profundamente arraigadas. La vida del siglo XIX descubrió el vals y el ferrocarril; la del XX, el rock y el auto. Los dos últimos forman parte esencial de algunas de las obras maestras de la cultura popular del anterior y este siglo.

El automóvil que refleja el rock está hecho de la misma materia que los sueños y las ansiedades de los que siempre se ha nutrido.

VIDEO SUGERIDO: Chuck Berry Jaguar and Thunderbird, YouTube (spittie100)

EL AUTO (FOTO 3)

 

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THE LONG BLACK VEIL

Por SERGIO MONSALVO C.

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 (THE CHIEFTAINS)

 “Cuerdas y flautas en la tierra y en el aire/ hacen dulce música;/ cuerdas y flautas cerca del río/ donde los sauces se acogen./ Hay música a lo largo del río/ pues por ahí vaga el Amor,/ pálidas flores en su manto, oscuras hojas en su cabello./ Todo suavemente tañendo,/ con la cabeza inclinada hacia la música, y dedos extraviados/ sobre un instrumento”.

Tierra y música irlandesa, crónicas e historias de heroísmos y desastres. Tierra de celtas, de santos y locos, de guerras y poetas, leyendas y simbolismos, de tiempo y lenguaje. Mitos pintorescos e imágenes como cuerpo del mundo.

De Irlanda, sus creencias, arte y filosofías son fundamentalmente mágicas. La observación sensorial ha dejado su huella en los creadores de esos lares con su azote, esfuerzo, sudor y sacudida.

Irlanda, tierra romántica, sabe que la locura de sus días descansa en sus poetas. De Ossian a Yeats, de Joyce a Friday y de Van Morrison a The Chieftains. En la poesía musical de este grupo se sabe que el corazón ha sufrido.

Se sabe que el espíritu ha tomado al filósofo por amigo y un poema siempre ha sido creado, hecho de sentimiento y razón; una obra de arte duradera y profética.

James Joyce lo dijo: «Ahora, en esta parda tierra/ donde Amor creó tan dulce música/ vagaremos los dos, tu mano en mi mano…»

El grupo The Chieftains ha desempeñado un papel preponderante en alejar la imagen del folk irlandés de la vulgaridad bronca asociada con los Dubliners.  Con gran virtuosismo instrumental mezclan arreglos formales de melodías tradicionales con improvisaciones basadas en las mismas.

El grupo derivó de la orquesta Coeltiori Cualann encabezada por el compositor y folklorista dublinés Sean O’Riada. La agrupación original incluía a Paddy Moloney (flautas uilleanas y silbato de hojalata), Sean Potts (silbato de hojalata), Martin Fay (violín) y Michael Tubridy (flauta).

Adoptaron el nombre Chieftains para su primer disco, que grabaron en 1963 bajo el sello Claddagh de Garech Browne.  Incluía el slip jig «Comb Your Hair and Curl It», tonada que adquirió un destacado lugar en el repertorio de los Dubliners como «The Rocky Road to Dublin».

Hubo una pausa de seis años antes del disco Chieftains II, en el que hacen su aparición Peadar Mercier –en el bodhran (percusiones)– y Sean Keane, un violinista de antecedentes clásicos.

La participación en el Festival Folk de Cambridge de 1970 les valió un reconocimiento más amplio, pero hizo falta la colaboración con el ex mánager de Steeleye Span, Jo Lustig, en 1973 para empezar a darse a conocer a nivel internacional.

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El álbum Chieftains IV (1973) incluyó la majestuosa «Morgan Magan», compuesta por O’Carolan, un arpista ciego del siglo XVIII, e interpretada por el arpista clásico Derek Bell, quien al año siguiente abandonó la Orquesta Sinfónica de la BBC en Belfast para unirse al grupo.

«Women of Ireland», composición de O’Riada, entró al soundtrack de Barry Lyndon (1975) de Stanley Kubrick; el grupo ganó un Oscar por esta canción.  Su mánager les consiguió un contrato con Island para la grabación de Chieftains V (1975), que reconocía las raíces celtas comunes al incluir a varias tonadas bretonas.

La demanda por los Chieftains ya era global y el conjunto andaba de gira por Norteamérica, Japón, Australia y Europa. Alternaron con Grateful Dead y Eric Clapton en estadios y Molony particpó en sesiones con Paul McCartney y Art Garfunkel.

Asimismo, el grupo proporcionó música tradicional para varias películas. En 1979 la agrupación tocó ante lo que supuestamente fue el público en vivo más grande de toda la historia de aquellos lares: las 1.3 millones de personas reunidas en el parque Phoenix de Dublín.

Después de cambiar de compañía disquera (a Columbia) en 1978, los álbumes de los Chieftains aparecieron en intervalos regulares y su música mostró cierta disposición a abrazar otras tradiciones nacionales.

La ocasión más llamativa fue en 1985, cuando el grupo fue acompañado por una orquesta china durante una visita a este país. La presentación fue editada como Live in China (Claddagh, 1985).

En 1988 el grupo se presentó regularmente en conciertos con Van Morrison y fue contratado por la RCA Victor, misma donde lanzaron A Chieftains Celebration para conmemorar su aniversario número 25.

Después, en 1995, con la adición de Kevin Conneff (en el bohran), continuaron celebrándose y sacan a la luz The Long Black Veil (BMG/RCA) en el que varios artistas británicos los acompañan.  Hubo rockeros británicos de la talla de Sting, Mick Jagger, Mark Knopfler, Marianne Faithfull, los Rolling Stones y Van Morrison, entre otros.

En la poesía musical de este grupo, vertida en este álbum antológico, se sabe que el espíritu ha tomado al filósofo por amigo y un poema siempre ha sido creado, hecho de sentimiento y razón; una obra de arte duradera y profética.

El listado es apetitoso: “Mo Ghile Mear” (con Sting), “The Long Black Veil” (con Mick Jagger), “The Fuggy Dew” (con Sinead O’Connor), “Have I Told You Lately That I Love You” (un tema clásico con la misma voz de Van Morrison), “The Lily of the West” (con Mark Knopfler), “Love is Teasin’” (con Marianne Faithful), “The Rocky Road To Dublin” (con los Rolling Stones), por mencionar algunos.

Con este disco, que alcanzó cuotas millonarias de venta y conocimiento en todo el planeta, su quehacer artístico los confirmó como los más importantes exponentes de la música tradicional irlandesa hasta ese momento.

The Chieftains son poetas que se valen del drama, de la elegía, de las intuiciones y sentimientos, de mitos antiguos e inventos nuevos que revelan al mundo las sensaciones internas de un país en el que el fuego nunca se consume.

VIDEO SUGERIDO: ‘Long Black Veil’ – The Chieftains featuring Mick Jagger, YouTube (Stair na hEireann)

THE LONG BLACK VEIL (FOTO 3)

 

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40 BLUE FINGERS…

Por SERGIO MONSALVO C.

CHICKEN SHACK (FOTO 1)

 (CHICKEN SHACK)

Uno escucha los discos en los que participaron las blueseras británicas, como Christine Perfect, no sólo para saber cómo argumentaban con sus composiciones y voz, sino también para disfrutar con el transcurso en la construcción de sus argumentos.

Ésta fue una manera de defender su participación en un género, que si al principio les fue extraño, con su exposición a tales emociones les resultó en parte de su esencia tanto genérica como artística, en el panorama creativo que abrieron con él.

Es decir, las mujeres como ella tuvieron en el blues, al comienzo de sus carreras, el mismo problema que los hombres del medio: la necesidad de un público que realmente escuchara lo que tenían que decir.

Algo parecido se podría decir de sus personalidades, un filón de literatura, ensayo o biografía inagotable en sus caracteres y en toda esa pátina de claroscuros con que suelen estar muchas de ellas construidas.

Sumergirse en esas historias, adentrarse en sus territorios musicales, implica la ruptura de esos límites con los que se señala lo que recibe el nombre de “blues”, algo que como les había enseñado Muddy Waters durante sus visitas al Reino Unido: “Es más que un género musical”.

Ellas trascendieron los arquetipos y los clichés y fomentaron unos nuevos encarnados en la concreción de sus estilos, en los que las circunstancias perdieron toda consistencia sin imponer su orden, porque ellas, como sus semejantes masculinos resultaron ser “negras del corazón”.

La cantante y pianista Christine Perfect ha rememorado en diversas entrevistas  aquellas reuniones juveniles en los pubs donde los jóvenes locales se citaban para escuchar por primera vez el rhythm & blues de los artistas negros estadounidenses. Los discos llegaban a esos locales a través de los mismos asiduos o por los marinos que los traían de allende el Atlántico y los cambiaban por los tragos.

“Era música magnífica, diferente, nos encantaba. Hacíamos grandes coros en esas tabernas acompañando la voz de Elvis, Little Richard, Fats Domino, Chuck Berry y el rhythm and blues de Muddy Waters, Howlin’ Wolf y demás blueseros de Chicago”.

Todas aquellas noches le sirvieron a ella para practicar in situ, para buscar el tono en el que más se acomodaba, el estilo con el que más se identificaba.

VIDEO SUGERIDO: Chicken Shack – It’s Okay With Me Baby, YouTube (jimmytheferret)

Como nieta e hija de músicos, Christine Perfect había nacido en Bouth, Inglaterra, en 1943. Al mostrar talento para el piano la familia la condujo a recibir una educación clásica. Sin embargo, como adolescente descubrió el rock & roll, lo que la condujo a aquellos pubs para escuchar más de aquello.

Y mientras estudiaba escultura en una escuela de arte conoció a dos compañeros con los que formaría una banda amateur de blues (Sounds) durante su estancia escolar, la cual se disolvió al graduarse sus miembros.

En busca de expectativas económicas Christine trabajó como escaparatista de tiendas departamentales y a la postre, junto a sus antiguos compañeros retomó el proyecto musical bajo el nombre de Chicken Shack en 1968, como tecladista, compositora y cantante (su disco más destacable 40 Fingers Freshly Packed & Ready To Serve).

Su voz e interpretación en los teclados la volvieron distintiva en el medio. Tanto que Peter Green, líder de la banda Fleetwood Mac, la invitó a colaborar con ellos. Ahí conoció al que sería su esposo John McVie. A la postre adoptaría su apellido e iniciaría una larguísima historia con tal grupo en dos tiempos, igual de productivos.

VIDEO SUGERIDO: Christine Perfect with her Chicken Shack – Man Old World, YouTube (amemigustailblues)

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Tornamesa

AEROSMITH

Por SERGIO MONSALVO C.

AEROSMITH (FOTO 1)

 AÚN VIVE, DA VOCES Y SANGRA

Como parte de la primera ola de los llamados «grupos duros» (hard rock) estadounidenses, Aerosmith también ha resultado figurar entre las bandas más constantes, con 50 años de presentaciones y grabaciones. A lo largo de este periodo, la alta y sencilla energía de sus primeros trabajos se ha ido transformando en un hard rock sofisticado, sin perder un ápice de su fuerza.

Con la clara influencia de los Rolling Stones (Tyler se preció siempre de parecerse a Mick Jagger) y de los Yardbirds, Aerosmith fue fundado en 1970 en New Hampshire por el cantante Tyler y el guitarrista Whitford. Con Joe Perry en la guitarra, Tom Hamilton en el bajo y Joey Kramer en la batería, el grupo tocó en los bares y clubes de Nueva Inglaterra y fue contratado por Columbia en 1972.

Tras editarse un álbum con el mismo nombre del grupo, coescrito por Tyler y Perry, el productor Jack Douglas se encargó del siguiente Get Your Wings (1974). Los frecuentes conciertos dados en toda la Unión Americana impulsaron las ventas de Toys in the Attic (1975) a más de un millón de copias; «Sweet Emotion» fue un éxito menor, mientras que «Dream on» (del primer álbum) alcanzó el Top Ten en 1976.  «Walk This Way» y «Last Child», de Rocks (1976), también fueron muy populares.

Después de grabar Draw the Line (1978), el grupo apareció en la película Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band, en la que interpretó «Come Together» de los Beatles, versión que logró penetrar en los primeros 30 lugares de popularidad en 1978. El álbum Live Bootleg, grabado en vivo, salió en 1979. Al poco tiempo de aparecer Night in the Ruts, Perry abandonó al grupo para fundar el Joe Perry Project, con el que grabó Let the Music Do the Talking (1980) y I’ve Got the Rock’n’Rolls Again (1981).

Debido a la renuncia de Whitford, quien grabó un disco con Derek St. Holmes, el antiguo cantante de Ted Nugent, y un grave accidente de motocicleta sufrido por Perry, el siguiente álbum de estudio de Aerosmith, Rock in a Hard Place, no apareció hasta 1982. La relativa falta de éxito del álbum dio lugar a la reunión de la alineación original en 1985, cuando el grupo fue contratado por Geffen para grabar Done with Mirrors, un éxito comercial.

Aerosmith tuvo un hit sospresa al año siguiente, cuando el grupo de rap Run DMC resucitó «Walk This Way»; Perry y Tyler participaban en la nueva versión.  El siguiente álbum del grupo fue Permanent Vacation (1987), producido por Bruce Fairbairn, que incluía el exitoso sencillo «Dude (Looks Like a Lady)» y una versión de «I’m Down» de Lennon y McCartney. Después de cambiar de compañía disquera, a Geffen, figuraron en las listas de éxitos de 1989 con «Love in an Elevator», del álbum Pump.

Ya en una nueva década, la de los noventa, se puso a la venta la caja compilatoria Pandora’s Box.  Una atingente retrospectiva sobre la carrera del grupo a lo largo de diez años (1973-1982). Y en 1993 sacaron a la luz Get a Grip, álbum que con los meses se proclamó en uno de los de mayores ventas en el mundo. De él se extrajeron sencillos como «Livin’ on the Edge» y «Crazy».

A pesar de su inclusión entre los millonarios estrellas del rock and roll, estos elementos del mundo musical continúan siendo escandalosos y rebeldes, negándose a ingresar al círculo de los ricos respetables. La música de su álbum, Get a Grip, desbordó agresividad.  El contenido sorprendió con la mordacidad de los reprimidos.

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Desde entonces y tras otros cuatro álbumes (Nine Lives, Just Push Play, Honkin’ on Bobo y Music from Another Dimension) Tyler, autor de las letras, sigue observando al mundo con los ojos del hombre de la calle.  «Cuando veo a otra gente de mi edad, calva y gorda, me da miedo. A esos codiciosos les da flojera ir a los conciertos. Usan traje para ocultar sus cuerpos feos. Hay millones de desempleados, pero esos asquerosos yuppies acaparan el dinero en lugar de crear empleos. Canciones como ‘Eat the Rich’ tratan sobre ellos. Comérselos es lo mejor que uno pudiera hacer.»

Afortunadamente Tyler no ha perdido nunca la actitud juvenil: él y su banda contra el mundo astringente.  Con cada nuevo álbum quieren demostrar al planeta cuánto aún pueden dar de sí. Al escuchar el resultado se sienten como el Dr. Frankenstein que observa a su hombre artificial y grita: “¡Vive, grita, sangra!”.

Si de algo además el cantante se siente orgulloso en su carrera de medio siglo, es de la colaboración que tuvo con Rap DMC.  Si bien Tyler dice no escuchar nada de música mientras está grabando, a fin de no dejarse influir, este originario de Massachusetts es un fanático absoluto del rap el resto del tiempo. Para él, los negros lo lograron de nuevo: crearon una nueva forma de arte. Cantan de cosas de las que nadie quiere saber nada, como de los pobres en el arroyo y del junkie con la aguja en el brazo, cantan sobre la realidad.

Los miembros de Aerosmith no sólo se limitan a hablar, sino que también hacen otras cosas de carácter social. Apoyaron una exposición fotográfica alternativa, por ejemplo, con una generosa donación, después de que el gobierno estadounidense canceló los fondos para la misma puesto que las fotos, además de otros temas, también mostraban órganos sexuales. El quinteto se manifestó también a favor de la conservación de los derechos de la libertad civil, que en su opinión peligran bajo el nuevo gobierno estadounidense.

Asimismo han solicitado a sus fans en la Unión Americana que lleven alimentos a los conciertos. En Boston, por ejemplo, reunieron de esta manera 20 toneladas de comida –principalmente latas y otros abarrotes no perecederos–, las cuales fueron repartidas entre los pobres y las personas sin hogar de todo el estado de Massachusetts.

Según Steven Tyler, «La gente que vive en la calle me da muchísima lástima.  Cuando andamos de gira, muchas veces visitamos los asilos para personas sin hogar y repartimos comida. Eso ayuda a no reprimir la realidad, como gustan de hacerlo las corbatas instaladas en el piso 23 de alguna torre de oficinas. No es posible soslayar estos problemas”.

Con su llamada nueva época (la cual se puede decir empezó cuando el grupo volvió a juntarse en 1985 o en otra reunión posterior), Aerosmith está tratando de tocar un rock más duro y de hacer buenas baladas. Eso es todo. Su sonido está volviendo al origen. Después de grabar Just Push Play, les pareció que varias piezas se habían alejado demasiado de sus raíces.  Eso lo quisieron prevenir con ocasión de Honkin’ on Bobo, y eso se debió la influencia más clara del blues y del rhythm and blues.

Hoy 50 años después, Aerosmith suma y sigue evangelizando…

VIDEO SUGERIDO: Aerosmith – Road Runner – Yokohama – 27-07-2004, YouTube (LiveAerosmith)

AEROSMITH (FOTO 3)

 

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FOALS

Por SERGIO MONSALVO C.

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 MATH-DANCE CREPUSCULAR

Todo comenzó como un sexteto, pero la rapidez del tiempo y la diversidad lo dejaron en quinteto. Así es ahora Foals, un proyecto alternativo –como la época misma— que triunfó por la síntesis de quienes vinieron a conformarlo: The Edmund Fitzgerald, Youthmovie Soundtrack Strategies y Face Meets Grill. Miembros procedentes de estos tres grupos se integraron para conformar uno solo que les despejara la cabeza de cosas musicales más serias.

Foals surgió de la necesidad de airearse del math rock del cantante Andrew Mears. A él se unieron los otros en dicha necesidad. Pero la agrupación comenzó a grabar una serie de demos y a ser llamada para ambientar las house parties universitarias y los nu-raves.

El exceso de trabajo entre uno y otro proyectos le impidió al vocalista seguir con la banda y se regresó a terminar la producción de su grupo primario, Youthmovies.

La salida de Mears provocó que Yannis Philippakis, uno de los guitarristas, se quedara como voz principal y con la directriz del nuevo rumbo. Fue con él con quien Foals grabó su primer sencillo promocional, el exitosísimo “Hummer”, un corte que redifiniría el sonido de la banda hacia una mezcla más bailable.

El disco con el que marcaron su aparición no contiene ni esta pieza ni su segundo sencillo “Mathletics” ya que querían que la aprobación pública no dependiera de dichos temas anteriores

Como estrategia publicitaria, y de manera adicional a su debut discográfico, se hizo una edición especial que contiene un bonus CD extra con versiones en vivo y ese par de canciones que fueron omitidas de manera “misteriosa” del álbum de estudio, y que ya habían salido como sencillos previamente: “Hummer” y “Mathletics”, ambas evidencian el origen más bailable de esta agrupación.

El math rock, un subgénero cuyo estilo se caracteriza por la complejidad de sus ritmos y la experimentación y rareza de las estructuras, espacios y tempos (y cuyo nombre se debe a que los músicos utilizan las matemáticas para encontrar la creatividad al momento de escribir), era la sustancia de las bandas originales de la mayoría de los ahora integrantes de Foals, pero ese es tan sólo uno de los ingredientes con los que el grupo dotó su rico y bailable material.

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Con el tiempo “Hummer” comenzó a crecer en popularidad y en consecuencia también la banda, la cual logró espacios en los festivales alternativos de ambos lados del Atlántico.

Y para cerrar con broche de oro el año de su formación (2007) tocaron en el Late Studio de Jools Holland, un popular programa de la televisión británica, donde expusieron su nuevo estilo ante una audiencia masiva.

VIDEO SUGERIDO: Foals – Hummer – BBC Radio One Big Weekend 2008, YouTube (crouchfj)

Foals se fundó en Oxford, Inglaterra, donde se ubica la universidad de la que son egresados los miembros del grupo, la otra fuente es la Universidad de Hull.

En el 2008 debutaron en la escena musical con el álbum Antidotes, una propuesta fresca y danzarina que les ganó los titulares y portadas de las revistas especializadas. Su dance-punk se ornamenta con tintes oscuros de techno, pero con un toque movido al que agregan una complejidad casi experimental.

La mixtura de Foals contiene una pizca generosa de indie guitarrero, una pincelada de techno, una buena ración de math, algo de ska y salpimentado todo con afrobeat.

Todo ello compone una base perfecta de poder, a cuya receta no le faltan las guitarras limpias y potentes, ritmos rockeros, baterías contundentes y sobre todo mucha diversión. Una música que cada vez que se le escucha tiene mejor pinta.

El resultado de sus combinaciones musicales fue un disco que dio nueva vida a un subgénero que en cada oportunidad sigue sorprendiendo por sus metamorfosis hacia lo vanguardista y original.

Con un debut espectacular en todos los sentidos, la música de Foals es una muestra inequívoca del enorme potencial de estos ingleses eclécticos, cuyo mínimo común denominador es muy alto y goza del ejemplo de canciones magistrales como “Like Swimming”.

Las influencias del grupo provienen, además del math (encabezado por Sweep the Leg Johnny) y el afrobeat, del trabajo de bandas techno como Monolake y del pop comercial.

Asimismo, han dicho que para todos ellos el compositor minimalista Steve Reich es “el mejor músico de todos los tiempos”. Además sienten que tienen afinidades con grandes grupos como Radiohead.

Foals ha ido más allá en sus afanes musicales y de diversión no únicamente estética sino también en concreto. Es magnífico escuchar guitarras y baterías rítmicas y sentir que las piernas comienzan a moverse con rapidez, hechizadas por el beat imparable de una melodía que se convierte en un sonido que invita a bailar. El ejemplo del tema “Cassius” es contundente. Este segundo sencillo del disco es vibrante, con trombones sonando al unísono con los riffs pesados de guitarra.

Pero si la música busca la diversión física, el bagaje universitario del grupo, cuyo líder manifiesto es Yannis, se expresa a través de letras nebulosas y una lírica a menudo de lo más denso y abstracto. No en vano el mencionado cantante y compositor estudió en la Universidad de Oxford la carrera de Lengua y Literatura Inglesas. El nivel cultural no puede negarse y eso riega su material para enriquecerlo.

La exposición ante los discos de Foals o alguna de sus piezas pone en primer plano la atmósfera que van creando progresivamente, una que es tan envolvente que deja encuerados proyectos similares de otras latitudes.

Incluso habiendo renunciado el grupo a incluir en su álbum debut algunos de sus temas más conocidos, el grueso del material resulta firme y sólido, amparado en la elaborada desestructura de las canciones, el sonido acuoso de las guitarras y la fuerza de las baterías y los coros. Foals es una magnífica propuesta del siglo XXI.

VIDEO SUGERIDO: Foals – Balloons (video), YouTube (wearefoals)

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EL BEAT DE LA IDENTIDAD

Por SERGIO MONSALVO C.

PULSOR 27 (FOTO 1)

PULSOR 4×4 / 27

(1980)

En 1980, el gobierno de Polonia aceptó a los sindicatos libres.

Irak declaró la guerra a Irán.

Ronald Reagan ganó las elecciones para acceder a la presidencia de los Estados Unidos.

Se estrenaron las películas American Gigoló, Gloria y All That Jazz.

Malcolm McLaren, artífice del fenómeno Sex Pistols, fue el descubridor de Anabella Lwin, una adolescente llena de magnetismo sexual que trabajaba en una lavandería. Para ella creó el grupo Bow Wow Wow, e ideó su imagen para conectarse con las nuevas generaciones. Su primer sencillo fue una muestra de anarquismo contra la industria discográfica. El grupo editó un cassette en vez del tradicional LP.

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The Clash tuvo un buen año. Sobrevivientes del fenómeno punk, escandalosos y vanguardistas, muy conscientizados políticamente e incluso revolucionarios, consiguieron ser declarados como uno de los mejores grupos de 1980, tanto en el aspecto discográfico como en el de actuaciones en vivo. Con Sandinista, un triple LP que se puso a la venta al precio de un solo disco por decisión propia, irritaron no únicamente a su compañía, sino a toda la industria discográfica.

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Ante la aparición de nuevos estilos, el heavy metal también adquirió renovados bríos. El grupo australiano AC/DC inició una escalada vertiginosa de la mano de su líder, el guitarrista Angus Young, que no pudo parar ni la muerte repentina por exceso de alcohol de Bon Scott, el cantante, que fue sustituido rápidamente por Brian Johnson.

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La edición del álbum The River marcó el retorno discográfico de Bruce Springsteen, después de más de tres años sin grabar por disputas legales con su ex compañía. Toda la pasión e imaginación del guitarrista y cantautor estadunidense quedaron reflejadas en las magníficas canciones contenidas en el LP.

Este artista y sus músicos, la E-Street Band, ofrecieron el mejor rock del año, cargado de vitalidad y frescura. The River fue uno de los discos más vendidos y Springsteen se convirtió en rockero estelar, capaz de cautivar a las audiencias de todo el mundo y ofrecer una calidad musical fuera de duda.

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Chrissie Hynde, originaria de Ohio, fue la artífice del rápido ascenso de los Pretenders, elegido como uno de los grupos más influyentes por las revistas especializadas Rolling Stone, Creem y Melody Maker. Su primer LP homónimo, aparecido en 1980, reveló de una forma contundente el talento de Hynde, guitarrista, cantante y dotada de una especial sensibilidad como compositora, capaz de crear con notables resultados lo mismo románticas baladas que pegadizos rocanroles.

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En 1980, el rock tuvo varias y trágicas desapariciones: John Lennon, John Bonham de Led Zeppelin e Ian Curtis de Joy Division.

VIDEO SUGERIDO: Pretenders – Brass In Pocket (Live Rehearsal) (1979) (HD), YouTube (MadFranko008)

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TOOTS THIELEMANS

Por SERGIO MONSALVO C.

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EL ORGULLO DE LA ARMÓNICA

Jean «Toots» Thielemans (29 de abril 1922 – 22 de agosto 2016) tornó su sonido en la armónica en una institución a través de más de 50 años de sesiones, soundtracks y un sinnúmero de discos. Su desempeño en el instrumento ha quedado muy bien plasmado en sus innumerables discos, como solista y como colaborador, tanto en vivo como de estudio.

En ellos se reunió la expresividad y la técnica deslumbrante del músico, que proyectó durante toda la presentación su pulido profesionalismo, el cual convirtió el sonido de su armónica en un elemento esencial de muchas producciones con otros tantos artistas contemporáneos como Quincy Jones, Stevie Wonder o el brasileño Mauricio Einhorn, por mencionar a unos cuantos.

Oriundo de Bruselas, Bélgica, en donde nació, Thielemans empezó primero con el acordeón, pero a los 17 años se compró una armónica. Desarrolló un estilo personal con dicho instrumento, aunque muchos colegas le decían que éste no era nada serio y que se comprara uno de verdad.

(La armónica, según el escritor J. Berendt, siempre había tenido cierto matiz de primitivismo folklórico, sin embargo este músico la liberó de esta «aflicción».  «La toca con una movilidad y una riqueza de ideas que recuerdan a los grandes saxofonistas de la época del cool-jazz.»).

Unos años después (1942-43) un amigo le obsequió una guitarra. Jugó un poco con el instrumento y quedó prendado también. Se ocupó de ella de manera autodidacta.

El sobrenombre «Toots» se remonta a cuando empezó a tocar en público allá por 1945. Había que anunciar su nombre en los carteles publicitarios y no le parecía muy adecuado para un jazzista de swing.  En los Estados Unidos tocaban por esa época unos músicos llamados Toots Mondello y Toots Camarata, con Tommy Dorsey, Benny Goodman y Billie Holiday.  El baterista del grupo con el que se presentaba le sugirió el apodo y desde entonces lo adoptó: Toots Thielemans.

Melódica y armónicamente a Thielemans lo influyeron músicos más jóvenes que él como Herbie Hancock y Chick Corea. No obstante, John Coltrane, cuando tocó «Someday My Prince Will Come» con el sexteto de Miles Davis, fue «lo máximo en el camino del jazz» para Thielemans. Después de escucharla se convenció de que esa pieza era esencial para las generaciones jazzísticas actuales.

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Paradójicamente él nunca tocó nada de Coltrane. Más bien trató de asimilar su música, de dominarla bien y luego utilizarla dentro de su propio estilo. Para Toots Thielemans en el jazz uno o era un genio creativo total («como Coltrane, Ornette Coleman o Miles Davis») o se encontraba bajo la influencia de quienes trazan el camino. Él, a su manera, trató de ir más lejos con lo aprendido de los grandes.

Benny Goodman fue su primer contacto internacional en 1949. Éste escuchó una grabación de Thielemans en la que hacía una armonización bebop de «Stardust».  Muy lenta. La oyó y dijo: «Necesito a ese tipo». Así asomó la nariz por primera vez fuera de su país.  Luego en Holanda y Suecia tocó en una gira con Zoot Sims y Roy Eldridge.  Asimismo fue sideman de Sarah Vaughan, Art Blakey, Dexter Gordon y Billie Holiday, entre otros.

Entre 1952 y 1958 tocó con el quinteto del pianista George Shearing. Fue su primer empleo fijo. En ese tiempo era el grupo más importante de jazz en Bélgica. Sin embargo, Toots Thielemans se fue a los Estados Unidos para conocer músicos y aprender de ellos.

Tocó con Charlie Parker y de nueva cuenta con Benny Goodman. A partir de ahí permaneció en aquel país por espacio de 40 años y siempre on the road. Una situación en la que pudo conocer a sus ídolos musicales y entablar amistad con algunos de ellos, como Louie Armstrong y Lester Young. Su colaboración siempre efectiva efectiva como parte de cualquier arreglo.

Para este belga, intérprete de la armónica, el jazz fue un lienzo en que plasmar el arte musical. Él prácticamente introdujo el instrumento como parte del género y le impuso su cromatismo, y desde su surgimiento a mediados de los años cincuenta se puede decir que no tuvo competencia. Fue un real virtuoso que tocaba la armónica con la destreza de un saxofonista.

Jean-Baptiste Frederic Isidore Toots Thielemans, su nombre completo, el guitarrista, armonicista, compositor (y silbador) de jazz, que ostentó el título de barón otorgado por el gobierno belga, su país, falleció a los 94 años de edad la mañana del 22 de agosto del 2016 en el hospital de Bruselas donde había ingresado por problemas físicos.

Toots siempre fue un punto y aparte en la historia del jazz. Elevó un instrumento ninguneado a la categoría del arte y con él engrosó incansablemente un currículum por demás impresionante en nombres y grabaciones a lo largo de más de medio siglo (Charlie Parker, Miles Davis, Ella Fitzgerald, Benny Goodman, Dinah Washington, Jaco Pastoruis, etcétera, etcétera). Ambas cosas de las que siempre se mostró orgulloso, por derecho propio. Para el jazz fue uno de sus grandes virtuosos y un incomparable tesoro.

VIDEO SUGERIDO: Toots Thielemans – Midnight cowboy – Toots 9021-10-12 HD, YouTube (muzieklampie)

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