LA AGENDA DE DIÓGENES: T. S. ELIOT

Por SERGIO MONSALVO C.

T.S. ELIOT (FOTO 1)

CONFECCIÓN DE LO NUEVO

 Existen instantes en la formación de la cultura personal que significan una especie de conversión, cuando la materia que se está estudiando, leyendo, escuchando, investigando, deja de ser una cuestión ajena y se convierte por un tris cósmico en una revelación, en una nueva forma de estar en el mundo.

En tales momentos, y a pesar de no ser totalmente consciente de ello, el que lee, el que oye, el que admira, será transformado para siempre. Y si a dicha circunstancia se le agregan experiencias comunes semejantes, habrá descubrimientos generacionales, la cultura de éstas crecerá y el pasado será no sólo presente, sino futuro.

Eso pasa cuando se escuchan algunos discos o canciones que son parte de tu soundtrack (el joven y formativo que te construyó), y descubres que a través de ellos (de la intelligentsia rockera) has leído de alguna manera la obra de un escritor como T.S. Eliot, por ejemplo, que a esos músicos ha influenciado.

Que las ideas de aquél –sobre el espíritu de los tiempos, el uso de la palabra y la civilización– han sido pasadas por otro molino, el contemporáneo, pero cuya fibra y savia, se mantienen incólumes para alimentar a otra generación, que a su vez provocará con su relectura (de conocimiento o evocativa) que otra haga lo mismo en instantes como los mencionados, y así sucesivamente.

¿Y cuál es la importancia de Eliot, en este caso, para todo ello? De manera muy sintética, en extremo, la respuesta estaría en tres palabras: The Waste Land (La tierra baldía). Para llegar a esta topografía, el autor tuvo que recorrer un largo camino de siembra (del entorno) y deforestación (de sí mismo) y concluir en tal paraje frente a la penuria humana.

¿Y quién fue tal personaje? A orillas del río Mississippi creció Thomas Stearns Eliot. El 26 de septiembre de 1888 nació éste, el séptimo hijo de una familia de profundas raíces tradicionales. Su infancia se caracterizó por lo enfermizo de su constitución y por una educación estricta, individual y social.

Estudió filosofía en la Universidad de Harvard en 1906, y en la siguiente década con estudios semejantes en la Sorbona de París. Los cursos de posgrado los realizó en la universidad alemana de Marburgo, pero con el inicio de la Primera Guerra Mundial se trasladó a la de Oxford en Inglaterra.

En el mes de septiembre de 1914, en Londres, conoció y se hizo amigo de Ezra Pound. Como primera muestra de tal relación, Pound recomendó a Harriet Monroe, editora de la afamada revista Poetry de Chicago, la publicación de  “El poema de amor de J. Alfred Prufrock”, con el siguiente comentario: “El mejor poema de autor norteamericano que hasta la fecha haya leído”.

Al año siguiente, Vivien Haigh-Wood, “una inglesa de temperamento inestable”, según los biógrafos, atrapó a Eliot –el término es justo, ya que éste era más bien tímido, reservado– y se casó con él. El hecho provocó una crisis familiar y el enojo del padre, industrial y radicalmente conservador, quien esperaba su retorno a los Estados Unidos y a Harvard. Jamás le fue perdonado el acto independiente y el testamento paterno lo demostró excluyéndolo.

Ahí comenzó otro periplo. Maestro de escuela, la enfermedad nerviosa de su esposa. Trabajo como empleado en el banco Lloyd’s. Subdirector de la revista The Egoist. Publicación de su primer libro de poemas, Prufrock and Other Observations. Impactado por los sucesos de la guerra, el intento de ingresar a la marina de los Estados Unidos, para ser rechazado por cuestiones de salud.

El exceso de trabajo y de problemas maritales le produjeron un colapso nervioso. La cura la llevó a efecto en Suiza. Producto del reposo resultó The Waste Land (La tierra baldía), poema corregido, organizado y formado por Pound y el cual fue publicado en 1922. Renunció a su trabajo en el banco para convertirse en editor de la compañía Faber and Faber. En 1927, se naturalizó inglés y se convirtió a la Iglesia anglicana.

T.S. ELIOT (FOTO 2)

Su importancia y guía dentro de las letras inglesas creció, lo mismo que su bibliografía en diversos géneros, como la poesía, el ensayo y el teatro. Tras larga enfermedad mental murió su esposa, en 1947. Al año siguiente recibió el Premio Nobel de Literatura. El 4 de enero de 1965, T. S. Eliot falleció, pero su prestigio seguiría creciendo. La Abadía de Westminster acogió sus restos.

Eliot siempre sostuvo que un poeta debía tener conciencia de la palabra, de la defensa incuestionable del lenguaje. A éste él lo cultivó con sus múltiples formas, para extraerle todos los beneficios de los que era capaz. La Tierra Baldía, centrada en la búsqueda poética, también tuvo impacto en la cultura popular. Esta obra (junto con los Cuatro Cuartetos) marcó a generaciones de poetas y músicos en todo el mundo.

Con ella Eliot creó escuela y tendió puentes hacia la modernidad. Hoy, conserva esa fuerza, ese magnetismo propio de la gran poesía. Señaló que no había que buscar la novedad per se, ni la imitación, porque si había algo distinto que decir, forzosamente saldría al paso. “La imitación es servidumbre, pero la influencia puede significar liberación”, aseguraba.

La suya fue una travesía permanente en busca de la autenticidad. Sostuvo que lo importante no era el poeta, sino el poema, su quimera, como la de todo rockero que se plantea cuestiones sobre la existencia.

 La tierra baldía es un poema de emoción inmediata, con su atmósfera de gran fresco de una época acelerada. Por eso toda la poesía urbana del siglo XX tiene una raíz inevitable en él. Ese poema retrata una cultura decadente, gastada, cuyo sedimento ha sido envenenado por los aromas de la conflagración humana.

Pocos poetas han tenido tanta influencia. La tierra baldía lo puede entender cualquier lector actual porque habla de un ser que ha perdido su relación con la divinidad. Tal concepto modernista enganchó con la estética del rock.

Aquí habría que recordar lo dicho por el propio autor: “Varios críticos me han hecho el honor de interpretar el poema en términos de una crítica al mundo contemporáneo; de hecho lo han considerado como una muestra de crítica social. Para mí supuso solo el alivio de una personal e insignificante queja contra la vida; no es más que un trozo de rítmico lamento”.

Sin embargo, su estética habla de más cosas. Como la confirmación de que cada artista (o congregación de ellos) construye su propia tradición sin obedecer más límites que los de sus capacidades personales o combinadas, sus afinidades o sus azares de identidad y, además, de que se puede ser discípulo de autores que han actuado en diversos estilos, pero que, hay secretos de la expresión que tal vez solo puede aprender en el suyo, el propio.

T. S. Eliot conjeturó que “un autor influye a sus antecesores, porque nos fuerza a mirarlos a través del ejemplo que él ha establecido”. Al laureado escritor sin duda le hubiera halagado saber que la cultura del rock reconoce sus teorías en el arte sonoro de la actualidad.

De Eliot el rock aprendió que no se puede ser contemporáneo sin una tradición. Cada exponente auténtico, a través de las épocas, va eligiendo la suya, en toda corriente. Y ésta se inserta en el diálogo entre las generaciones y es muy importante que no se interrumpa, ni se lleve a la dispersión o a la directa abducción de zonas enteras del pasado.

Para corroborarlo están las piezas de grupos y solistas que lo han traído a colación: Bob Dylan (“Desolation Row”), The Smiths (“The Queen is Dead”), Crash Test Dummies (“Afternoons and Coffeespoons”), Tori Amos (“Pretty Good Year”), Devo (“Social Fools”), Lloyd Cole (en Standards), I Am Kloot (“Some Better Day”), Nick Waterhouse, Get Well Soon, Divine Comedy, etcétera, en una larguísima lista de autores. 

Una tradición no son sólo nombres de grupos o creadores que flotan en el aire y que ejercen su influencia igual que se dispersa el polen de una planta: lo son igualmente los títulos de discos claves, volúmenes tan públicos como raros y canciones tangibles, que se transforman en fonotecas en las que se custodian sus aportaciones, son anaqueles que despiertan la atención y la codicia de los músicos investigadores y estudiosos. Un follaje tupido y diverso con aquella tierra baldía como fondo omnipresente.

 

VIDEO: Crash Test Dummies – Afternoon & Coffeespoons (Official Video), YouTube (CrashTestDummiesVEVO)

 

T.S. ELIOT (FOTO 3)

 

 

 

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LIBROS: AMSTERDAMAS

Por SERGIO MONSALVO C.

 AMSTERDAMAS (PORTADA)

 AMSTERDAMAS

(POEMARIO)*

 El dios nórdico de las pequeñas cosas me las ha obsequiado desde mi llegada a estos lares. Debo decir que lo ha hecho de forma infalible y en algunas ocasiones hasta en exceso, sobre todo cuando sus dádivas ya no son únicamente de visión sino con el complemento extra del arte, en alguna de sus formas: pintura, música, canto, arquitectura urbana…

En este último rubro con el escenario de la propia ciudad, Ámsterdam, cuyo nombre evoca en mí la imagen y el sentir táctil de la porcelana. Algo tan lejano de un dique. Esa alegórica porcelana puede ser el hecho de la caminata, una comida “exótica”, un café bebido al azar, un concierto esperado, una película en el interior de la filmoteca, una sorprendente exposición en un museo, esa tienda de discos que es mi nirvana, un canal bello e inesperado, el paisaje citadino mismo…

Ámsterdam es una gran dama, luminosa, malévola a veces, pero siempre generosa con sus despliegues. Se siente, como escribiera Dayna Kurtz, sobre ella: “September, whatever Amsterdam in the rain/ Walked around for miles/ No one here knows my name/ (…) Never felt so free all my life/ I know I’m a stranger here/ And I’m not looking down/ And if I am, it’s because of/ My Amsterdam Crown…”

 

*Texto introductorio al poemario inscrito en la Editorial Doble A y cuyo contenido he publicado también en el blog Con los audífonos puestos, por entregas, en la categoría “Tiempo del Rápsoda”.

 

Contenido

Black & Blue

  1. C. Blues

Hadewijch & Ik

Answers (Respuestas)

Throw it Away (I)

Throw it Away (II)

 

 

Amsterdamas

Sergio Monsalvo C.

Colección “Poesía”

Editorial Doble A

The Netherlands, 2019

 

 

 

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BABEL XXI – SINOPSIS (9)*

Por SERGIO MONSALVO C.

BABEL XXI (FOTO 1)

(41-45)

SINOPSIS 9 (FOTO 2)

BXXI-41 INDOCHINA

El proceso de variaciones concomitantes en la zona del Lejano Oriente, cuyo aspecto más evidente es la occidentalización, entiende a ésta como una manera de adecuarse a modelos musicales norteamericanos o centroeuropeos (desde el jazz y swing hasta el ye-yé o el go-go), los cuales entretejen sus influencias con parámetros estéticos bien definidos de la cultura popular de la localidad de que se trate (Indonesia, Tailandia, Vietnam, Camboya, Singapur, Japón o Malasia). Todo ello es una muestra de hipermodernidad sin sentimientos nostálgicos o de impuesta culpabilidad (por lo políticamente correcto llamado “apropiación cultural”), frente a una realidad en la que deben convivir la tradición purista y la instantaneidad mediática de la vida de los jóvenes por aquellos lares.

VIDEO SUGERIDO: Come Back To Me – Chang Siao Ying, YouTube (benlind)

SINOPSIS 9 (FOTO 3)

BXXI-42 GARE DU NORD

Los integrantes de Gare du Nord como músicos, DJ’s y productores del dance floor electrónico, vieron en el título de su proyecto gran variedad de vasos comunicantes, los cuales a su vez serían las diferentes capas que construirían su sonido en el hipermoderno siglo XXI: multigenérico, intercultural y pleno de atmósferas y texturas tan rítmicas como relajantes, creadas en el Real People Studio. Los binomios (en colaboración) son su sostén y razón de ser y contienen lo abarcado entre el blues y el jazz electrónico; el estadio cool de Miles Davis, la emotividad de Marvin Gaye (es decir, terciopelo y soul) y el mundo que habita entre el e-jazz y el esteticismo del film noir francés.

VIDEO SUGERIDO: Gare du Nord – An Evening f Sex’N’Jazz – 7 april in theater het Kruispunt, YouTube (TheaterhetKruispunt)

SINOPSIS 9 (FOTO 4)

BXXI-43 NEO-SOUL

Los ingleses (en este caso inglesas) lo han vuelto a hacer y en grande, como siempre. Con una especie de tirabuzón histórico han retomado una y otra vez las músicas desechadas u olvidadas que los estadounidenses suelen relegar en los áticos o sótanos de su música popular. Las británicas Joss Stone, Amy Winehouse, Duffy, Adele y Alice Russell revisitan una de estas músicas y le dan la vuelta de tuerca justa para canalizar y desarrollar una nueva corriente, fomentar un movimiento y hasta iniciar un subgénero. Así es, en el nuevo siglo ha sucedido algo semejante a las pasadas décadas con otros estilos musicales. Hoy le ha tocado a ellas, con el neo-soul, refrescar a ese género tradicional.

VIDEO SUGERIDO: Duffy – Well, Well, Well (Live at Café de Paris, 2010), YouTube (DuffyVEVO)

SINOPSIS 9 (FOTO 5)

BXXI-44 POP DE CÁMARA

El Pop de Cámara es un estilo que requiere tanto de armonías vocales como de elementos instrumentales como el harpsicordio, el oboe, la flauta, el violín, el cello, la viola, el arpa o el corno francés, entre otros. Así como de orquestaciones de la música clásica (del periodo barroco y del consecuente romanticismo). Lo más característico de su actual andanza es el afán incluyente (tanto de tiempos como de espacios) y sus aportadores se inscriben desde el indie pop al alternativo, pasando a veces por el pantano de las listas de popularidad sin ensuciarse las alas, y con una infinidad de intérpretes y matices, entre cuyos ejemplos señeros están los de Divine Comedy y John Grant.

VIDEO SUGERIDO: The Divine Comedy, Something For Thr Weekend, YouTube (The Divine Comedy, Official)

SINOPSIS 9 (FOTO 6)

BXXI-45 SEÑOR COCONUT

El Señor Coconut ha emprendido una cruzada moral por llamarla así. La suya está inspirada en una nostalgia sibilina que busca la obtención de cosas tales como la justicia social y cronológica para los géneros del hoy –techno o rock–, que bajo su punto de vista deben afincarse de manera profunda y sensible en el heráldico lema de que “todo tiempo pasado sonó mejor”. Coconut, pues, camina hacia atrás con pasito tun-tun. Es una marcha épica, armada con laptops, marimbas y tumbadoras, que avanza con la reversa de un vehículo en cuya radio se escuchan los ecos de la High Fidelity (Alta Fidelidad) y el entrechocar de los hielos del Highball (ese coctel tan refrescante y mambosamente festivo).

VIDEO SUGERIDO: Senor Coconut – The Robots (Kraftwerk Cover), YouTube (Nacionalrecords)

*BABEL XXI

Un programa de:

Sergio Monsalvo C.

Equipo de Producción: Pita Cortés,

Hugo Enrique Sánchez y

Roberto Hernández C.

Horario de trasmisión:

Todos los martes a las 18:00 hrs.

Por el 1060 de AM

96.5 de FM

On line por Spotify

Radio Educación,

Ciudad de México

Página On line:

http://www.babelxxi.com/

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LET THE GOOD TIMES ROLL

Por SERGIO MONSALVO C.

(B.B. KING)

LET THE GOOD TIMES ROLL (FOTO 1)

B.B. King hace tiempo que entró al Olimpo de los dioses de la música (aún antes de morir el 14 de mayo del 2015). Algunos de sus discos son considerados auténticas joyas del blues y obras maestras de la música contemporánea.

Así que hiciera lo que hiciera siempre fue bienvenido, lo mismo al grabar a dúo con diversos artistas del género que con nuevas grabaciones de estudio.

A finales del siglo XX a este gran guitarrista se le antojó dedicarle un álbum a uno de sus intérpretes favoritos y pilar de la música negra de los años cuarenta y cincuenta: Louis Jordan.

En aquellas décadas el swing hot, el jazz y el country blues se habían condensado en forma del rhythm & blues denominada jump blues, al final de los años cuarenta, empujando a las pistas de baile a una población cansada de la guerra (la segunda mundial) y la inflación.

Los pequeños y animados grupos que tocaban secuencias de blues con una energía y un entusiasmo sin precedentes eran acompañados por cantantes gritones de ambos sexos. 

El ánimo de los intérpretes se reflejaba en el del público. Los saxes tenores graznaban y chillaban, los pianos ejercían un papel percusivo y las guitarras eléctricas vibraban y punteaban.

Las letras de las canciones eran sencillas y elementales, con sentido del humor y juegos de palabras, dirigiéndose a los corazones y ansias de los escuchas mientras el estruendoso ritmo les hacía mover los pies. 

El aumento en la popularidad de tal música, atrajo a hordas de imitadores y admiradores. En pocos años, el jump blues cambió el rumbo de la música popular en los Estados Unidos, aunque para entonces (al inicio de los cincuenta) ya se le denominaba “rock and roll”.

Durante su auge, el poder de convocatoria del jump blues abarcaba a todas las razas y situaciones económicas, al contrario del country blues y del blues eléctrico urbano, de público en su mayoría negro. Era capaz de llenar los salones de baile con cientos de fans eufóricos.

LET THE GOOD TIMES ROLL (FOTO 2)

Un tema emblemático de dicha época fue “Choo Choo Ch’Boogie”, que monopolizó el primer lugar de las listas de éxitos por más de cuatro meses en 1946. Los autores eran dos compositores de country, Denver Darling y Vaughan Horton, pero hizo falta que la interpretara Louis Jordan, el mayor enterteiner del jump blues y del rock and roll, para dar vida a la canción.

A partir de ahí su repertorio creció y su material original fue imitado por decenas de grupos de animación que hicieron de todas esas piezas un stock de standards para llenar discos y salones de baile. Esta evolución escénica de la música negra influyó en las siguientes generaciones de músicos, quienes como B. B. King llevaron más allá los sonidos, sin dejar de reconocer su influencia.

Y King lo hizo en el disco Let the Good Times Roll (MCA, 1999), con versiones frescas, poderosas, alegres y llenas del mood que Jordan puso de moda en aquellos días.

La forma del blues denominada “jump” fue representada por Jordan, cantante y saxofonista alto nacido en Brinkley, Arkansas, en 1908. Louis producía un sonido en el sax parecido a las inflexiones vocales, técnica que había madurado a lo largo de muchos años de trabajo tocando en bandas como la de Chick Webb.

Cuando la fama le llegó, Jordan disponía de su propio grupo, el Jordan’s Tympany Five (fundado en 1939), formado por siete u ocho músicos que tocaban con una base pianística al estilo del boogie-woogie y hacían un jazz rítmico en función de las cualidades vocales de Jordan.

En 1945 este músico era muy conocido en los ambientes de Hollywood, en donde asimismo disfrutaba de los laureles que le proporcionara su éxito “Caldonia”, un boogie de texto humorístico que entró inmediatamente en los repertorios de numerosos cantantes del Delta del Mississippi.

Ejemplo de ello fue Little Walter, que poseía un oído privilegiado para la música y que consiguió asimilar en su armónica amplificada los solos de sax de Jordan.

El estilo del boogie, base del jump blues, había surgido a principios de los años veinte, y el piano se erigió en el instrumento por antonomasia; sin embargo, la moda del estilo llegó a su punto culminante a finales de los treinta y entusiasmaba a los adolescentes negros aficionados al baile del jitterbug.

Jordan retomó el ritmo y lo enriqueció con la voz del sax en el mismo tempo y una letra pegajosa. Con talento entonces lanzó una nueva música hábilmente orquestada con todos esos elementos. Los éxitos se vinieron en cascada: “Choo Choo Ch’Boogie”, “Early in the Morning”, “Let the Good Times Roll”, etcétera.

El origen del jump fundamentó su desarrollo también en parte de la fuerza original del rhythm and blues que procedía de los mismos ritmos fuertes y riffs que impulsaron a las mejores bandas de Kansas City en los treinta.

De tal fuente también abrevó B.B. King para desarrollar su estilo particular. De Jordan tomó para sus presentaciones en vivo la interpretación de jumps organizados como números teatrales con toda clase de movimientos sincronizados, interrupciones efectistas y prolongados solos instrumentales.

De esta manera los grupos tanto de Jordan como de King lo daban todo de sí y abandonaban el escenario exhaustos. Let the Good Times Roll se convirtió así en un homenaje al dinámico Louis Jordan (muerto en 1975), a su estilo. Una leyenda honrando a otra como legado para los escuchas actuales.

VIDEO SUGERIDO: B B King – Caldonia, YouTube (ayukawanaomi)

LET THE GOOD TIMES ROLL (FOTO 3)

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BABEL XXI – SINOPSIS (8)*

Por SERGIO MONSALVO C.

BABEL XXI (FOTO 1)

(36-40)

SINOPSIS 8 (FOTO 2)

BXXI-36 JACK JOHNSON

El cantautor Jack Johnson está considerado en la actualidad como el auténtico beach boy del siglo XXI por vincular del surf, del que continúa siendo un gran amante, con la música, lo cual lo ha convertido en un icono de ambos mundos. La esencia de sus canciones permite relajarse, sentirse cerca de la playa de sus ambientes contemporáneos o incluso encima de una ola, ya que al igual que otros artistas forma parte de la banda sonora de los viajes de cualquier surfero, amante de la naturaleza o comprometido a favor de los derchos sociales de su país. El guitarrista, aparte de sus destacadas aportaciones musicales, puede presumir también de que sus grabaciones están hechas al cien por ciento con energía solar.

VIDEO SUGERIDO: Jack Johnson – You And Your Heart, YouTube (JACK JOHNSON)

SINOPSIS 8 (FOTO 3)

BXXI-37 HINDI ZAHRA

A Hindi Zahra le interesaba provocar una ruptura con lo que el mundo occidental estaba acostumbrado a escuchar de Marruecos: la forma de hacer e interprear la música. Ella quería tejer algo distinto con los materiales sonoros que la han formado. Cuando vivía en Casablanca escuchaba mucha música de la Motown, Aretha Franklin o Donna Hightower, pero también la música india y gitana, a Billie Holiday, Amalia Rodrigues o Maria Callas. Tras vivir en París adquirió el gusto por las mezclas electroacústicas. Ella sabe que ese gusto no cosa de su generación, sino de varias que la han ido afinando y refinando. “Todos somos producto de mezclas y a mí me encanta mezclar”.

VIDEO SUGERIDO: Hindi Zahra – Imik Si Mik Live, YouTube (zacouille10)

SINOPSIS 8 (FOTO 4)

BXXI-38 FREAK FOLK

Los discos de esta corriente musical son álbumes a la vez accesibles e inescrutables. Es cierto: el freak folk ha producido una obra de fácil/difícil acceso, de la cual una vez que se entra es muy complicado escapar. Sonidos etéreos, producidos por instrumentos tanto acústicos como electrónicos, que sirven como marco a las celestiales armonías vocales emparentadas con la psicodelia pop á la Beach Boys, mientras que las percusiones proporcionan la rítmica adecuada para una danza angelical en paraísos alucinados. En el freak folk se recurre a elementos del pasado para crear música futurista. Quizá el subgénero que mejor define artísticamente a lo poco que llevamos del presente siglo.

VIDEO SUGERIDO: CocoRosie – Rainbowarriors, YouTube (cAdBaNu)

SINOPSIS 8 (FOTO 5)

BXXI-39 BÉATRICE ARDISSON

Ejemplo de diseñador musical contemporáneo es la francesa Béatrice Ardisson. Ella estudió moda en la Academia de Bellas Artes de París durante los años noventa, y mientras en el día escuchaba la teoría en las aulas, durante las noches cluberas de aquella ciudad se ilustraba en las prácticas de estilista del escenario. Fue acumulando ideas lo mismo que discos de todas las épocas y procedencias. Hoy musicaliza programas en la TV francesa, proyecta el selecto menú melódico de hoteles de lujo, bosqueja soundtracks para desfiles de moda y ambienta fiestas exclusivas. Asimismo –y lo más importante–, ha creado varias colecciones discográficas.

VIDEO SUGERIDO: Béatrice Ardisson – Cocoon – Chase the Devil, YouTube (BebsOne)

SINOPSIS 8 (FOTO 6)

BXXI-40 PORTISHEAD

Todo el concepto de Portishead se materializó desde su primer disco. Y, desde entonces, se ha convertido en una sobrecogedora y abrumadora combinación de vanguardia formal y fuerza emocional en busca de una realidad alternativa, donde la vida es intensa y cruda como una película de Werner Herzog. El trío británico encontró el equilibrio entre el trip hop y el pop clásico a través del filtro del house y el jazz turbulento, para explorar las posibilidades emocionales de la electrónica. Este grupo es pues electrónica con alma. Un proyecto indefectiblemente mítico. Brutalmente directo y sugerentemente turbio. Portishead mantiene el sonido que posee un vigor y una calidez que lo hacen parecer originario de otra era.

VIDEO SUGERIDO: Portishead – All Mine, YouTube (nrok02)

*BABEL XXI

Un programa de:

Sergio Monsalvo C.

Equipo de Producción: Pita Cortés,

Hugo Enrique Sánchez y

Roberto Hernández C.

Horario de trasmisión:

Todos los martes a las 18:00 hrs.

Por el 1060 de AM

96.5 de FM

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Radio Educación,

Ciudad de México

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BABEL XXI-515

Por SERGIO MONSALVO C.

BXXI-515 (FOTO)

PAUL CELAN

LA CONSTRUCCIÓN DE UN POETA

Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

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PULSOR 4×4 – 42

Por SERGIO MONSALVO C.

PULSOR 42 (FOTO 1)

EL BEAT DE LA IDENTIDAD

(1995)

En 1995, en Tokio, Japón, murieron 12 personas y 5 mil quedaron intoxicadas, a causa de un gas venenoso colocado en los vagones del Metro por los extremistas del culto religioso Aum Shinrikyo.

Seamus Heaney obtuvo el Premio Nobel de Literatura.

Este año murieron Kingsley Amis, Giles Deleuze y Michael Ende.

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En 1995, el providencial encuentro con el productor Glen Ballard borró los fracasos anteriores de Alanis Morissette, con un álbum que desbordó implacables ataques emocionales de una joven compositora que evidentemente había vivido demasiado para su edad.

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A pesar de ser los héroes anteriores a la generación grunge, y de grabar para la misma compañía que Nirvana, el grupo Sonic Youth nunca había obtenido gran éxito en términos comerciales. Probablemente la respuesta se encontrara en el alejamiento de la estructura pop al que recurrió el grupo desde sus inicios, y de manera particular a partir de su ingreso al elenco de Geffen.

PULSOR 42 (FOTO 2)

Radiohead demostró con el disco de The Bends no ser grupo de un solo hit. Con este segundo álbum probaron al mundo que eran autores de grandes canciones y un icono importante dentro del pop noventero al que aún le quedaba mucha cuerda.

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Chemical Brothers se convirtió en el dúo inglés con más influencia en la música electrónica. Con el disco Dig Your Own Hole trajeron los beats acelerados y una que otra canción. Con experiencia previa como remixers se ganaron el respeto de toda la comunidad musical. El progreso de la generación Atari.

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Durante 1995, Tricky se materializó como la esperanza del triphop. Proveniente de Bristol y bautizado por Massive Attack, este extraño personaje realizó una obra maestra que deliraba entre la lujuria química y la introspección tecnológica. Luego rompió con los moldes, cambió de estilo y volvió a hacerla en grande. Un verdadero artista.

VIDEO SUGERIDO: Tricky – Aftermath – Maxinquaye (1995), YouTube (Ygreeq)

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PULSOR 4x4 (REMATE)