LIBRO: BALADAS VOL. I

Por SERGIO MONSALVO C.

BALADAS I (FOTO 1)

 (POEMARIO)

 

DIANA*

(“ALMOST BLUE”)

—Diana, por favor, una mirada hacia las cosas importantes—, inquirí, mientras te entrevistaba: “El amor es muy escurridizo, por eso busco atraerlo con baladas”, dijiste.

(O sea, que esas canciones usadas por ti atrapan esos momentos: la vida del detalle. Y lo hacen de manera sofisticada, con técnica impecable, refinada, dulce y rítmica, fascinante como un deseo bien expresado. En una palabra, persuades. Estimulas a probar licores fuertes con el fulgor súbito del lenguaje. Quien te escuche siempre sacará provecho de ello. El impacto será evidente. Por ti se descubre a la mujer que da forma a sorpresas y sentimientos: un modo de alcanzar el saber por los oídos. Delicioso banquete de intensidades evocativas, de citas voluptuosas, de ausencias sin nombres propios Logras la atención en los márgenes de una tiniebla real, sin duda.

Hay mujeres que inundan mientras cantan. Tú, una de ellas. Es preciso subrayarlo: eres lento temblor, ahogo dilatado y la sospecha, que pasa y traspasa, de que el placer no vendrá solo. Habrá dolor que deje también su huella. Interpretas así. Juegas con el riesgo. Y lo sabes. Y te gusta. Lo disfrutas. Te muestras en cada tema probado por el tiempo. Y al gotear tu fraseo, al fluir por tu lengua, lo humedeces todo)

—“Sí. El amor es escurridizo, por eso busco atraerlo con baladas”—, repetiste. Mientras yo, profesionalmente, mantuve firme el micrófono frente a tu boca.

 

 

*Texto extraído del poemario Baladas I, de la Editorial Doble A.

 

 

 

BALADAS I (FOTO 2)

 

Baladas Vol. I

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Palabra de Jazz”

The Netherlands, 2006

 

CONTENIDO

 

BALADAS VOL. 1

Billie

“Do nothing till you hear from me”

Greetje

“Throw it Away”

Sabina

“For all we know”

Maria

“My Funny Valentine”

Rita

“For the good times”

Diana

“Almost blue”

 

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ELLAZZ (.WORLD): ELIANE ELIAS

Por SERGIO MONSALVO C.

ELIANE ELIAS (FOTO 1)

 EL PIANO Y EL FANTASMA

Nadie podría haber firmado ese guión. Mientras el extraordinario músico de jazz Bill Evans moría en Nueva York, a miles de kilómetros, en el otro extremo del continente americano, una niña atípica trataba de transcribir las piezas de este pianista al papel para poder interpretarlo. Ella se llamaba Eliane Elias y desde entonces no dejó de convivir con el fantasma de Bill. En el siglo XXI le comenzó a cantar.

De Evans le apasionó su forma de tocar, la manera de armonizar y de usar la melodía. Ella escribía cada nota en el papel pautado y después se sentaba frente al teclado y acompañaba al pianista del tocadiscos.

Los álbumes (hechos en Nueva York) pertenecían a su madre, quien tocaba el piano clásico pero amaba también el jazz. La niña se crió en tal ambiente. Sus raíces fueron ésas y las de su natal Sao Paulo, Brasil. La combinación le proporcionó la amplitud suficiente para sentirse a gusto en todas ellas.

Estuvo tan dotada física y musicalmente que a los 17 años era la muchacha en el espectáculo de Vinicius de Moraes, al que acompañó hasta su muerte. El espíritu del poeta la tomó bajo su manto.

En tres años estuvo más que posicionada en su país como acompañante de diversos artistas locales, pero en Brasil la música instrumental –su prioridad–  era minoritaria, pocas personas la apreciaban. Comenzó a sentir nostalgia de lo no vivido, del mítico Nueva York, de donde venían los discos que le gustaban.

Decidió cruzar las fronteras: las de Brasil, las de la música regional, las de la comodidad y la autocomplacencia. A los 21 años tomó el avión rumbo a la Urbe de Hierro en busca de sus propios fantasmas.

Así que en Manhattan aterrizó sola aquella joven brasileña, blanca, rubia, para hacerse de un lugar en el mundo del jazz, nocturno y de hombres en su mayoría negros. El valor se lo proporcionó la seguridad en sí misma, en su capacidad musical.

Primero fue el físico, pero su destreza pianística hizo correr la voz de su presencia en aquellos rumbos. Entró a formar parte del grupo Steps Ahead y las revistas musicales especializadas ya jamás dejaron de hablar de ella. Todo ocurrió rápidamente con el debido trabajo, sudor y dedicación.

Tras un cuarto de siglo en la escena, ya se ha labrado un nombre en mayúsculas dentro del jazz, como poseedora de un estilo, como solista y como titular de una larga discografía.

VIDEO SUGERIDO:  Eliane Elias – Waltz For Debby, YouTube (peterw99)

Hoy, con una madurez serena y propositiva, decide no respaldarse con aquel fantasma de Bill Evans sino dialogar con él, hablarle desde lo más íntimo, mostrarle el conocimiento que tiene de él, de la compenetración con su música, con su forma de tocar, con su pensamiento estético.

La experiencia dentro del género le ha clamado incluso por una nueva interpretación, no sólo con el piano, sino también y de manera extraordinaria con el canto.

Aunque Eliane Elias nunca tuvo la intención de dedicarse a cantar, en la actualidad ha desarrollado la voz con el objeto de hablar con Biil Evans en palabras, con el honor y la responsabilidad de grabar las últimas cosas que él escribió y que ya no pudo interpretar debido a su muerte prematura.

ELIANE ELIAS (FOTO 2)

El casamiento de Eliane con el postrer contrabajo del pianista, Marc Johnson, así como el descubrimiento de unos demos de Evans entregados una semana antes de morir y olvidados por ahí por Marc, fueron el detonante de un proyecto único.

En uno de los lados del cassette se oye a Bill ensayando y en el otro habla de las piezas que está escribiendo y las va tocando. Al escucharlas, a Eliane la recorrió un escalofrío de los pies a la cabeza. Se le despertó el recuerdo y las emociones de cuando niña.

Así que se puso a trabajar en seguida en la transcripción de la cinta. Al acabar la primera pieza empezó a tocarla con él y se le salieron las lágrimas. Después de 30 años en la música no pensó que volvería a sentir aquello.

En el disco homenaje hay clásicos como “But not for me” o “”My Foolish Heart”, así como composiciones como “Waltz for Debby”. Obras que van desde los inicios de Evans hasta lo último que compuso.

Y esto fue una pieza a la que Eliane tituló “Something for you” y para la cual escribió la letra. También da nombre al excepcional disco. Un día empezó a canturrearla mientras cocinaba, corrió al piano y comenzó a fluir la letra con una combinación de los títulos que él hizo famosos.

Eliane decidió entonces hacer un álbum de canciones, sin grandes improvisaciones, pasando de una canción a otra para poder contar una historia más completa.

Evans era una persona muy reservada, un hombre muy introvertido. Su música pese a instantes de alegría y de comunicar ese estado de ánimo, tenía muchos momentos de introspección. En el lado personal no era feliz, a causa de su dependencia descontrolada de las drogas, que finalmente lo mataron.

Bill Evans cambió la historia del piano, lo llevó al jazz con una función mucho más orquestal que la que tenía con los músicos de bebop. Amaba la armonía europea, la de Ravel y Debussy.

Le gustaban los impresionistas y los románticos como Chopin; aquel refinamiento armónico europeo mezclado con los ritmos del jazz. Él creó una escuela de armonía. Y no sólo eso, también le sacaba al instrumento un sonido hermoso.

Evans hizo al trío (piano, bajo, batería) la gran estrella del formato jazzístico. Una hermosa forma de expresión. Él fue quien la comenzó. Y Eliane ha seguido con su homenaje esa línea, se hace acompañar de Marc Johnson y de Joey Baron, respectivamente.

En el trío de Bill Evans existió siempre la comunicación entre los instrumentos, hizo de ello un arte virtuoso. Eliane Elias continúa la tradición con un disco mágico y evocador.

 

VIDEO SUGERIDO: Here’s Something for You – Eliane Elias – subtitled (HQ AUDIO / HD), YouTube (joesamplez)

ELIANE ELIAS (FOTO 3)

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BABEL XXI – SINOPSIS (14)*

Por SERGIO MONSALVO C.

BABEL XXI (FOTO 1)

 (66-70)

SINOPSIS 14 (FOTO 2)

BXXI-66 ROLLING STONES

Una de las leyendas más preciadas del rock cuenta cómo dos jóvenes ingleses que no se veían desde que jugaban juntos en la infancia, se encontraron años después, en una de las estaciones del Metro londinense. Uno de ellos, llevaba algunos discos bajo el brazo: de Chuck Berry y Muddy Waters. El otro quedó tan impresionado que inició una amistad, la cual se convertiría en una colaboración para toda la vida. Ellos eran Mick Jagger y Keith Richards. El ritmo negro los unió y sus mitos cimentaron y sirvieron de nutrientes para su transición musical, única y original. Por ello, tras cinco décadas de existencia, es tiempo de mirar hacia al momento en que se crearon y al contexto en el que lo hicieron.

VIDEO SUGERIDO: ROLLING STONES – Oh Carol – 1964, YouTube (schillid)

SINOPSIS 14 (FOTO 3)

BXXI-67 GUSTAV KLIMT

Lo que finalmente expresa el famoso cuadro de Gustav Klimt (El Beso) es que nunca se besa lo bastante, que muchas veces se olvida lo que significa besar. Hoy sabemos sobre la historia y la física del beso. Sus modalidades: casi infinitas (si se le pone imaginación y Kamasutra), sus orígenes: desde el vestigio más primitivo y orgánico hasta su huella en una metafísica civilizada (que implica besar supersticiosamente las cosas que se piensan sagradas), sus funciones (tan diversas, que van desde el signo de adoración y respeto o como muestra de afecto) y su mecánica (donde se ponen a trabajar 34 músculos, y en el de boca a boca donde se intercambian diversas materias orgánicas). Pero, ¿y el deseo?

VIDEO SUGERIDO: The Kiss, Klimt 3, YouTube (Merrynfranque)

SINOPSIS 14 (FOTO 4)

BXXI-68 JIM MORRISON

 La lírica de Jim Morrison, a lo largo de la discografía de los Doors, no hizo la glorificación acostumbrada de la juventud en el rock, no. Era una razón un tanto simplista e inocente para un tipo instruido en la parte oscura del pensamiento humano: Blake, Baudelaire, Rimbaud, Jack Kerouac, Nietzsche, Brecht, Artaud… Por lo tanto, en sus textos, no definió a la juventud sino que redefinió su YO constantemente, según lo dictaran sus razonamientos. Por eso la poesía de este rockero no era la tierra de los adolescentes que aún tenían una visión naive del mundo. Para él —un darky adelantado a su época— vivir no significaba respirar sino dejar de hacerlo, usando los sentidos y las facultades.

VIDEO SUGERIDO: The Doors – Roadhouse Blues (Live), YouTube (lizardkingist)

SINOPSIS 14 (FOTO 5)

BXXI-69 BUDDY HOLLY

Buddy Holly no estuvo mucho en el mundo, pero aún resuena en nuestros oídos la magia que extrajo de los acordes de guitarra en sus poco más de veinte años de edad. Él marcó un estilo en el que destacaban los arreglos y la melodía sobre el ritmo; el esquema clásico de su dotación musical, el cuarteto (dos guitarras, bajo y batería), fue replicado por millones de bandas de rock de todo el mundo desde entonces. Hoy le rinde tributo una nueva generación: The Black Keys, She & Him, Modest Mouse, My Morning Jacket, Florence & The Machine o Julian Casablancas, entre otros. Y le han puesto por nombre Rave On. Mismo que coincide con la que sería la celebración del cumpleaños número 75 del legendario y finado músico.

VIDEO SUGERIDO: Rave On – Buddy Holly and The Crickets, YouTube (Ken Schilling)

SINOPSIS 14 (FOTO 6)

BXXI-70 HERMANN HESSE

 La influencia de Hermann Hesse en la cultura contemporánea es amplia y mantiene su estatus icónico. Demian, Siddhartha, El lobo estepario, por ejemplo, son títulos que han fungido de faro para iluminar adolescencias y juventudes, caminos y objetivos estéticos, así como de estandartes para outsiders y espíritus marginales. El acicate de Hesse para vivir con autodeterminación (contracultural) y en forma opuesta (contestataria) a la sumisión hacia la autoridad, así como las soluciones ideológicas de corte universal, explican su fuerza de atracción sobre las nuevas generaciones. A la creciente desorientación él contrapuso una imagen global, ética y estética, de un modo por demás futurista.

 

VIDEO SUGERIDO: Siddhartha – Under Venus, YouTube (Siddhartha Official)

 

*BABEL XXI

Un programa de:

Sergio Monsalvo C.

Equipo de Producción: Pita Cortés,

Hugo Enrique Sánchez y

Roberto Hernández C.

Horario de trasmisión:

Todos los martes a las 18:00 hrs.

Por el 1060 de AM

96.5 de FM

On line por Spotify

Radio Educación,

Ciudad de México

Página online:

http://www.babelxxi.com/

 

 

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CARTAPACIO: ANIMAL EN CONDOMINIO

Por SERGIO MONSALVO C.

ANIMAL EN CONDOMINIO (FOTO 1)

(RELATO)

Empuja la puerta, al mismo tiempo que da las gracias hacia el interfón. Las bolsas del supermercado le pesan, así que decide tomarse unos segundos antes de seguir adelante. Las puertas del elevador se abren y aparece una mujer que le sonríe y pregunta por su mal. Ay, ya estoy mejor, pero si me descuido me puede agarrar de nuevo, pero qué va uno a hacerle, hay que trabajar para ganarse el pan nuestro de cada día…

Luego de un que se mejore la otra mujer sale del edificio y ésta levanta no sin cierto dolor las bolsas que había dejado en el suelo. La palabra “mal” continúa en su mente y se le aparece como si se tratara de un animal salvaje que hundiera garras y dientes en su cuerpo.

Entra al departamento número siete y se encuentra con Mónica y Paula, quienes en la mesa del comedor dibujan en algunos cuadernos, sin hablar. Deja las bolsas en la mesa de la cocina y aquel animal ha desaparecido para dar paso a un pobrecitas niñas, siempre tristes. Sobre todo Mónica que a sus seis años la mirada ya se le siente amarga. Eso no es normal.

Y Paulita, que en todo imita a su hermana mayor, es una criaturita silenciosa, con miedo, qué sé yo. Le voy a decir al Ingeniero que les eche un ojito de más, no se le vayan a enfermar. Pero, yo qué le voy a andar diciendo algo a don Luis si él sabe perfectamente lo que les pasa, son sus hijas. Caray, ese hombre sí que le ha perdido el gusto a la vida desde que se le fue la mujer.

Por lo que oigo cuando habla por teléfono sé que hace mucho tiempo no trabaja, pero con lo que ya tenía y ha ido vendiendo la pasa más o menos. Pero parece que el agua le está llegando al cuello y va a vender los coches que tiene para comprarse un taxi y darle al volante. No, si cuando Dios aprieta lo hace como si gozara.

Pobres niñas, a la Mónica la va a mandar a un internado y no sé qué vaya a hacer con la otra, pero no me imagino algo muy distinto. Él les ha dedicado casi todo su tiempo, pero ya no están las cosas como para andar haciéndola de pilmama. Es un hombre y debe portarse como tal. Tiene sus amiguitas, que hasta trae a la casa y creo que algunas hasta se quedan a dormir de vez en vez, pero lo que más coraje me da es que cuando se desespera y se echa sus tragos les diga a las niñas que lo mejor hubiera sido que no nacieran. Eso no se les dice, están muy chiquitas. Por eso siempre están así…en fin, qué le va una a hacer.

Bueno, ya acomodé todo en el refrigerador. Les voy a decir a las niñas que no me tardo, voy al departamento 3 para entregar estas cosas que me encargaron y regreso para que pongamos la mesa para cuando llegue su papá, ¿eh?

Los del 3, otro caso. El señor Jorge es rete raro y yo pienso que se lo ha pegado a la señorita Roxana, que seguro quiere ser como él, publicista, tú. Ya está bien corridito el condenado, dos matrimonios, viudo y con 46 años. Le ha dado por hacerse un chongo en el cabello, como los futbolistas de la tele, aunque hay que reconocer que le queda bien con esa barba y los lentes. Ya varias veces lo he cachado viéndose y viéndose en el espejo, es muy coqueto.

Por cierto, se me ha olvidado preguntarle a mi marido qué quieren decir las palabras que el otro día dijo la señorita sobre don Jorge. Se estuvo riendo mucho cuando se lo decía a la otra gente por el teléfono. Lo anotó todo para recitarlo yo creo, porque encontré el papel garabateado en el sofá. Aquí lo traigo, a ver: «…emisario del pasado, dinosocialista, meditador trascendental, amante biodegradable, biorrítmico –¿qué será eso?–, diplomado en Nadería y filósofo de café». Órale, a lo mejor por eso tiene tanta lana, pero sé que también tiene una colota que le pisen. Cuando se enoja la señorita con él le reclama que por su culpa su mamá se murió. ¿Por qué le dirá eso?

No, si aquí se entera una da cada cosa, pero bueno, mientras me necesiten pa’ hacer el mandado y me paguen cada sábado, por mí que arda Troya. ¡Ay!, parece que el elevador se volvió a atorar. Le voy a hablar a mi marido para que baje a componerlo. Ahora tengo que irme por las escaleras, Dios mío, y yo con este mal. Sube poco a poco los escalones agarrándose del barandal e imaginándose que a la mejor la tristeza de Mónica tiene semejanza con el animal que a ella le encaja los dientes por todo el cuerpo.

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JAZZ Y CONFINES POR VENIR – 1*

Por SERGIO MONSALVO C.

JAZZ Y CONFINES POR VENIR (PORTADA)

 

 Para Saskia

en el nuevo siglo,

su siglo

Para Alive

y sus retos

Para Ian Eduardo, Yamil y Miranda

con el anhelo del futuro

 

INTRODUCCIÓN

 Todo ingrediente cultural es el resultado de una dinámica social específica y responde a necesidades colectivas. La cultura entendida de esta manera es la respuesta de un grupo al reto que plantea la satisfacción de las necesidades básicas que tiene toda colectividad humana.

Necesidades de creación y recreación, de conocimiento de las herencias acumuladas por generaciones anteriores y de un conjunto de elementos dinámicos que pueden ser transferidos, reinterpretados y enriquecidos. Así, hoy en día se oye hablar con frecuencia de la difusión de una cultura global o universal, en la que la humanidad entera participa de manera creciente con su cúmulo de valores.

El mundo civilizado o —para plantear el asunto en términos menos ambiciosos— el de las “áreas culturales” es una realidad que no puede ser ignorada, y tampoco soslayada en cualquier proyecto en ese sentido. El jazz es parte destacada de todo ello. Y así lo han entendido sus intérpretes de avanzada.

El elemento primordial para la génesis del jazz fue el encuentro de diversas culturas, su crisol fundamental. Tal fenómeno no ha dejado de ser importante a lo largo de la historia del género, y el futuro no predice otra circunstancia. Al contrario, fortalece esa simiente con nuevas corrientes y manifestaciones musicales tanto globales como regionales.

El jazz ha estado en el corazón de nuestro tiempo. Fue la primera cosa que habló de civilización en el siglo XX a través de las artes, incluyendo al cine: fue el placer que penetró por el oído y arrastró todos los sentidos. La historia, el mito, la leyenda, en una realidad entonada con la trompeta, el sax, la voz, el piano o los tambores.

El sonido de lo cierto en la intimidad de un solo o en lo lúdico representado por las orquestas. Una música libre para todos y espontánea; estallido de intérpretes apasionados que buscan la expresión conmovedora en la improvisación. Melancólico e introspectivo, reflexivo y con preocupaciones sociales o alegre y bailarín, el jazz se ha inspirado no sólo en un ideal abstracto sino en el mismísimo sonido de la voz humana. Con su realidad doliente, relajada o festiva, con su ritmo y sensualidades propias.

Hace no mucho eran para maravillarse las diferencias musicales entre los seres humanos. Todo resultaba extraño y exótico. Actualmente, debido a las grabaciones, a los medios de comunicación y nuevas tecnologías, se ha desarrollado otra capacidad al respecto: la sorpresa ante las similitudes. La identificación de unos con otros. Artísticamente se ha dado un claro impulso hacia ello. Hoy en día ya no es raro que los intérpretes de distintos continentes se sienten juntos a evocar la unidad a través de su música.

PORVENIR 1 (FOTO 2)

El término «World music» (música del mundo) empezó a aparecer en la industria disquera británica en 1987. Antes de cumplirse el año cruzó el Canal de La Mancha y adquirió vida propia, convirtiéndose en un importante mercado. Es un concepto ideal, aunque demasiado amplio para definir un género de tamañas proporciones.

Ha servido para clasificar manifestaciones musicales con muy poca o ninguna coincidencia entre sí. Los unos lo entienden como música popular local; los otros, como oscuras grabaciones etnomusicológicas hechas in situ. Otros más lo utilizan para hablar de música acústica regional.

A fin de cuentas, la World music no es un arte de formas fijas, de estilos definidos, sino de inflexiones que se producen fundamentalmente a base de modelos remotos en el ámbito de las metrópolis. Y sus músicos creadores tienen la ventaja de abrevar en fuentes de una larga tradición, dotadas de caracteres propicios que a ellos corresponde universalizar.

El reconocimiento de estilos musicales como el raï argelino, el zouk antillano, el flamenco español, son producto de esta tendencia. Al igual que el reggae, la música africana, la latinoamericana, la caribeña y las manifestaciones regionales de la India, entre otros ejemplos.

Este desarrollo ha inspirado a los músicos para trabajar estilos excéntricos (procedentes de regiones alejadas de los centros tradicionales de la industria musical) como la polka, el folk celta o la música yiddish.

De todo ello se ha derivado también la categoría “World beat”, que se aplica a las fusiones contemporáneas entre el rock, el jazz, la electrónica y las músicas tradicionales que resultan exóticas para los primermundistas. Esta última interpretación es básicamente la nueva música creada por los inmigrantes de las grandes urbes internacionales.

PORVENIR 1 (FOTO 3)

El jazz es el género musical que más estilos ha absorbido a lo largo de su historia y ahora, en pleno siglo XXI, ha abrazado a la World music y a la música electrónica, corrientes que han tomado al mundo sonoro por asalto con su revolución benévola. La influencia de las ideas no occidentales en la música por igual le ha dado una saludable revolcada a la vida contemporánea, además de permitir algunos injertos variados: estilos, tradiciones, nuevos instrumentos, técnicas interpretativas, vanguardias y tecnología de punta.

En las filas del jazz esto no es nada nuevo sino una evolución de su esencia misma. Piénsese, por ejemplo, en la relación recíproca mantenida por Dizzy Gillespie con Cuba, las danzas ejecutadas por Ornette Coleman con músicos marroquís, la integración de la música india por parte de John McLaughlin, el diálogo constante entre el jazz estadounidense y la música brasileña o el hipnotizante deconstructivismo africano en la obra setentera de Miles Davis. Y, en fechas más recientes, la música del saxofonista Steve Coleman ha recurrido a la polirrítmica africana, a tonalidades orientales y otras formas de pensar extra occidentales.

El jazz, la World music y la electrónica comparten de cara al futuro el lenguaje común de la improvisación y la flexibilidad armónica y rítmica, al experimentar con las ideas de diversos lares. Su conjunción representa una de las propuestas creativas más emocionantes en el mundo del jazz actual, un mundo que aguarda mayores exploraciones y menos purismos anodinos.

Asimismo, hoy, en lo que posiblemente sea una indicación de lo que vendrá, hay en el jazz un sentimiento nuevo, una voluntad fresca. Más allá de las etnias, en el sentido de una música individual pero plena de valores humanos básicos —en la que blancos, negros, amarillos, cafés y demás colores pueden funcionar libres y de igual forma—, se han dado las free forms de los músicos jóvenes, como lo confirman los ejemplos de Rabih Abou-Khalil, Monday Michiru o Saskia Laroo. La razón de esta posibilidad es que ya todos abordan la situación en igualdad de circunstancias gracias a la expansión o disolución de las fronteras musicales.

De tal forma y como respuesta a la diversidad cultural que los distingue, los jazzistas no negros (europeos, latinos, asiáticos) también tocan de acuerdo a su propia verdad e inspiración. Algunos han sido absorbidos por grupos afroamericanos o bien pueden actuar bajo la batuta de un líder de cualquier nacionalidad, de Manu Dibango o Hugh Masekela a Hans Dulfer, más allá de apologías o inhibiciones de todo tipo. Desde ya todos apuntan en la misma dirección, buscan el mismo objetivo: el arte. Y su música presenta todas las condiciones para la permanencia en el porvenir.

Por otro lado, así como un día el jazz se fundió con el rock, hoy, algunos años más tarde, lo reencontramos como acid jazz, Nu jazz o e-jazz, en una mezcla con el hip hop (jungle, drum’n’bass, trip hop, hardcore, etcétera). Los grandes esponsales fueron presididos inicialmente por el rapero Guru y su proyecto musical denominado Jazzmatazz.

Las similitudes históricas relacionadas con la aparición de los dos géneros, cada uno en su momento, son más que notables. Su fusión ha alcanzado una madurez debida, entre otros motivos, al creciente número de composiciones que dan fe de la expansión de una de las expresiones artísticas más interesantes del fin del siglo XX y comienzos del actual.

Ambos géneros —jazz y hip hop— derivan de la necesidad de recordar propia de la cultura afroamericana. El jazz y el rap (la voz del hip hop) responden cada uno a su manera a la evidencia y las carencias, a la voluntad de expresar, en un momento dado, una verdad y un punto de vista sobre alguna realidad precisa en una sociedad determinada. Sobre las dificultades de haber nacido dentro de una estructura dada y de cómo traducir dichas dificultades, exteriorizarlas y compartirlas. Como muestra está la obra de Nils Petter Molvaer, Jazzkantine, Courtney Pine o Me’shell Ndegéocello, entre otros. La evolución continúa su marcha.

En este periodo, entre siglos, han cambiado radicalmente las condiciones económicas, sociales, tecnológicas, sanitarias y hasta ambientales del mundo. Las artísticas también, por supuesto. Ante la dispersión de los elementos y la mediatización de los gustos, se impone un cambio en la forma de entender al jazz, sin purismos, sin regionalismos y con la mente abierta a los nuevos sonidos.

SERGIO MONSALVO C.

 

 

 *Fragmento del libro Jazz y Confines Por Venir. Comencé su realización cuando iba a iniciarse el siglo XXI, con afán de augur, más que nada. El tiempo se ha encargado de inscribir o no, en los anales del género, a cada uno de los personajes señalados en él. Inicio la serie en el blog “Con los audífonos puestos”, bajo la categoría de “Jazz y Confines Por Venir”.

PORVENIR 1 (FOTO 5)

 

Jazz

y

Confines Por Venir

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Textos”

The Netherlands, 2021

 

PORVENIR (REMATE) - kopie

© Ilustración: Sergio Monsalvo C.

 

 

LIBROS: TRANSFORMACIONES* (ANNE SEXTON)

Por SERGIO MONSALVO C.

ANNE SEXTON (FOTO 1)

 Introducción

Stefan Zweig escribió que «todo espíritu creador cae infaliblemente en la lucha con su demonio. Pero es en los que sucumben en esa lucha donde podemos ver mejor los rasgos pasionales de la misma, y en primer lugar en el tipo de poeta que es arrebatado por el suyo».

Para muchos seres imaginativos la poesía es una forma de exaltación que los consume, dilata y termina por destruir. Conocen y temen esa exaltación de la que son portadores, pero de igual modo se sienten atraídos por ella, pues su arte consiste en esta visitación y padecen de una manera infinita la unidad de belleza y muerte. Su arte es su perdición.

Éste se exacerba hasta volverse agonía. De tal suerte el talento poético no es otra cosa que una forma de demencia. Para Platón esta locura era sagrada y su sabiduría profunda. Sin embargo, ya pasaron los tiempos en que esta locura despertaba respeto y aumentaba el prestigio del poeta.

El sufrimiento de éste, su falta de armonía, en la época que vivimos ya no se considera sagrado sino patológico. Su obra revelará, finalmente, cómo resuelven su problema moral, separados de los demás en la soledad. Tal es el caso de Anne Sexton, la poeta estadounidense.

Ella nació en 1928 en Massachusetts. Fue becaria de la Academia Norteamericana de Artes y Letras. Estuvo nominada para el Premio Nacional del Libro por su volumen de poemas All My Pretty Ones. En 1967 le otorgaron el Premio Pulitzer de Poesía por el libro Live or Die.

No obstante, entre la publicación de libros y el recibimiento de honores, la enfermedad mental siempre hizo acto de presencia. Ni médicos ni tratamientos pudieron ayudar a esta talentosa y atormentada escritora.

En Transformations (1971), la autora reunió una serie de textos del género confesional, pero recubiertos con una capa de burla social mediante referencias a los cuentos de hadas clásicos (Blancanieves, Rapuntzel, et al).

Su visión irónica va dirigida a la mujer contemporánea, víctima predilecta de una sociedad que la somete al vergonzoso juego de las representaciones recurrentes: la belleza como obligación, el matrimonio y los hijos como destino, la domesticidad como tarea cotidiana, etcétera.

En sus escritos, Anne Sexton siempre buscó explorar inexorablemente los temas que la obsesionaban. Transformaciones no es la excepción, como se podrá dar cuenta el lector de este poemario: el amor, la pérdida, la locura, la naturaleza de las relaciones humanas y familiares y sobre todo la muerte, vuelven a estar presentes.

En la poesía de la Sexton puede descubrirse cómo la poeta se identifica una y otra vez a sí misma en relación con el Otro masculino, ya sea en la persona de un amante o en la del padre omnipresente.

A intervalos diferentes Anne Sexton pasó por varias instituciones médicas sin resultado alguno. En mayo de 1974 tomó una sobredosis de somníferos, pero una amiga frustró el intento de suicidio. Sin embargo, en noviembre del mismo año, en la época de su cumpleaños, nadie pudo impedir la consumación del último intento.

Anne Sexton murió a la edad de 46 años. Peter Gabriel, uno de los tipos más sensibles, creativos  y polifacéticos que ha dado la música contemporánea, le dedicó la pieza “Mercy Street” conmovido por la profundidad de sus escritos y desdicha.

 

*Anne Sexton, Transformaciones. Selección y traducción de Angelika Scherp. Introducción de Sergio Monsalvo C. Primera edición en Ediciones Fósforo, México, D.F., 2009.

ANNE SEXTON (FOTO 2)

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TIEMPO DEL RÁPSODA: «BLACK & BLUE»

Por SERGIO MONSALVO C.

AMSTERDAMAS (PORTADA)

 

(POEMA)

 

black & blue*

(para Bettina Weller)

Sólo quien ama

plasma así con:

—el óleo de la memoria

—la acuarela de la emoción

un todo en moody blue

Sobre el satín del azul

la certeza del universo

nocturna/

íntima/

ich liebe dich, i love you

Una ventana pequeña

expande el tono aleph

—la mirada/el ojo

—el boomboomboom

babe, everything is true

El infinito está ahí, adentro

lo has descubierto

/para ti

/tu nombre

trazado en black & blue

Ámsterdam/2006

*Este texto es parte del libro Amsterdamas, de la Editorial Doble A, que se ha publicado a través del blog Con los audífonos puestos de manera seriada en la categoría “Tiempo del Rápsoda”.

BLACK & BLUE (FOTO 2)

 

 

Amsterdamas

Sergio Monsalvo C.

Colección “Poesía”

Editorial Doble A

The Netherlands, 2019

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BIBLIOGRAFÍA: SONGBOOK II

Por SERGIO MONSALVO C.

SONGBOOK II (PORTADA)

(HISTORIA DE UNA CANCIÓN)*

 A partir de la aparición de las canciones en diversos géneros la gente utilizó la música para responder a cuestiones referentes a la propia identidad. Las personas echaron mano de ellas para crearse una particular autodefinición, el signo de la identificación, la cual era (es) inmediata y estaba (está) ligada a la intensidad de la música en tanto que sonido. El placer es experimentado de forma directa e inmediata.

Las canciones genéricas proveen a los escuchas un modo de gestionar la relación entre su vida pública y su vida privada y emotiva. Los cantantes hacen que dichas sensaciones parezcan más ricas y más convincentes que las que comúnmente se podrían expresar con propias palabras.

Asimismo, las piezas mejor construidas, redondas y exitosas dan forma a la memoria personal, son el soundtrack de cada vida particular. Organizan “nuestro” sentido del tiempo y la intensificación de la experiencia del presente. Una de las consecuencias más obvias de todo ello resulta clave para recordar las cosas pasadas, desencadenan las asociaciones más intensas de tiempos idos.

Hay algunas canciones de las que crecen árboles frondosos y hasta inmensos bosques. Es el caso sobre las que he escrito en la serie “Historia de una Canción”. Piezas registradas en los anales de las listas de popularidad o al margen de ellas; piezas que nacen del corazón y se transforman con el paso del tiempo en clásicos inmortales.

En resumen, la buena cosecha de canciones representan al YO en relación con la sociedad creando, a través del impacto potente y directo del sonido, un continuo flujo de conciencia. El significado de una canción se obtiene cuando ésta entra en la historia por sus méritos estéticos y sociales.

La manera en que una pieza hace historia produce un significado y valor agregado a la misma, por eso mediante una categoría como “Historia de una Canción” que narre su creación, su génesis, su impacto personal, se dará cuenta de la dimensión estética y del valor que posee tanto dentro de una sociedad concreta en un momento concreto, como en la de un individuo.

*Fragmento de la introducción al volumen Songbook II de la Editorial Doble A, colección de textos publicados de forma seriada a través de la categoría “Historia de una canción” en el blog “Con los audífonos puestos”.

Songbook II

(Historia de una canción)

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Textos”

The Netherlands, 2021

SONGBOOK II

(CONTENIDO)

1.- “Heat of the Moment”

2.- “Nothing Else Matters”

3.- “Personal Jesus”

4.- “Refugee”

5.- “Rock & Roll Nigger”

6.- “She’s Gone”

7.- “Suzie Q”

8.- “Tequila”

9.- “When a Man Love’s a Woman”

10.- “When I’m 64”

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RADIO: BABEL XXI

Por SERGIO MONSALVO C.

BABEL XXI (FOTO 1)

 (PROGRAMA DE RADIO)

EL GUSTO HIPERMODERNO

 A la música de los años cero –la de las primeras décadas del siglo— se le conoce hoy como de la sonoridad hipermoderna. En ella está ensamblado el paisaje sonoro de la fragmentación con el que se construye nuestra realidad global en la actualidad.

Se le puede definir como la exposición simultánea a la multiplicidad de cosas en concordancia con la aceleración y la retrospectiva del tiempo —de su imperio—, sobre el espacio, en plena época digital.

En el aspecto musical dicha sonoridad está considerada como el paso siguiente de la World music (proyección al exterior de tradiciones y folklor locales como productos exóticos y excéntricos, calificados como portadores del “sentido de la diferencia”) y del World beat (proyección al interior de los mismos productos con capas aleatorias de diversas corrientes electrónicas, del dancefloor al house y avant-garde, por ejemplo).

Con el hipermodernismo nunca se sabe qué sorpresas deparará el pasado inmediato al insertarse en el presente, porque el siglo XX fue extraordinario al ofrecer su variedad de imágenes y la multiplicidad de experiencias que humanistas, científicos y artistas pusieron en la palestra y que hacia su final la tecnología (la democratización cibernética) puso a disposición literalmente de todos.

Surgió entonces con el nuevo siglo una heterogeneidad “natural” como destino del arte. Las mezclas contribuyeron sobremanera con la música porque aportaron la posibilidad de pasar de una escena a la otra, dejando al escucha la posibilidad de reconstruir el tejido original.

En la música como en la mejor cocina —arte que ha cobrado nueva relevancia en el preludio de la era— su hipermodernismo es lo que permite reconocer en el paladar la diversidad de los elementos que integran un platillo recién creado.

El músico que pertenece a esta corriente toca con estilo local (es decir, “evoca” con sus sonidos particulares los repertorios internacionales, en todos sus géneros o en piezas armadas seleccionando distintas partes de ellos), pero la calidad con que ejecuta o graba dichos sonidos proviene de la tecnología de punta primermundista y global.

Toca con las instrumentaciones propias de su entorno y también con las ajenas, acústicas y/o electrónicas. Tal músico puede permanecer en su región y conectarse vía Internet con aquellos con quienes quiere interactuar o colaborar enviando o recibiendo materiales sonoros para actuar en los campos alternativos e indie, o puede igualmente desplazarse a los centros culturales y especializados en distintos lugares del planeta para grabar con productores avezados y con materiales hi-tech.

Y, a continuación, distribuir multimedialmente su manifestación artística hacia oídos y ojos que se han acostumbrado a ver, oír y consumir música de otras maneras: del MP3 al MP7, mediante el Ipod, Cable, podcast, YouTube, MySpace, Streaming, Spotify, telefonía plurifuncional, digital, satelital o de cualquier índole u onda cibernética.

La música actual está, pues, hecha en condiciones regionales, utilizando muchas veces los propios recursos (en lo que puede ser una voluntaria búsqueda del lo-fi), o aventurarse al hi-tech intercultural pero con la comprensión del “oído” internacional, con un entendimiento del universo sonoro subyacente dentro del cual debe ser expresada aquella “diferencia” si es que quiere ser escuchada (y no quedarse sólo como folklor interno, regresivo y turístico).

Esta música describe menos un estilo (o un contenido) que un valor auditivo. Es un valor constituido en primera instancia a través del intercambio cosmopolita de bienes musicales y materiales y unido a la tecnología digital.

Todo ello es la confirmación de que los hábitos para adquirir los conocimientos y la escucha de la música han cambiado. La última década ha sido un tiempo de prueba para ponderar la fuerte naturaleza proteica de la Web y de sus inquilinos. Aquellos que van espantando los miedos al futuro y lidereando la evolución audícola.

El público está ahí. Son esas personas conectadas al mundo de hoy. Sin embargo, casi no hay publicidad para dicha manifestación artística, nada muy visible, los medios masivos no se desviven por dar a conocer sobre lo que aquí llamaremos esa BABEL XXI: el gran concierto de la música contemporánea, la que se hace cotidianamente en el planeta a cargo de músicos veteranos tanto como de jóvenes en cualquier ámbito y rincón mundano.

Eso sí, todos ellos son artistas de primera fila que exploran el continente ignorado de la música que se hace en la actualidad: la más cercana en el tiempo a nosotros, y sin embargo, la menos escuchada, porque muchos aficionados al repertorio del mainstream le huyen, y porque tampoco tiene lugar en el papanatismo de lo cool, en la vacua beatería de la tendencia y de lo trendy, en la ignorancia de los programadores, en la dictadura de las grandes compañías o de los ejecutivos amaestrados por el raiting.

BABEL XXI —con sus análisis y la música hipermoderna como soundtrack— es la manifestación artística para la gente curiosa que aspira a descubrir algo, a formarse el gusto no sólo con lo ya conocido y texturizado sino con lo inesperado.

Lo inesperado de compositores vivos sobre los que apenas se sabe o no se sabe nada (como Antibalas, Terakaft, Nguyén Lé, Madrugada, Mitsoobishi Jacson, Albert Kuvezin, Klazz Brothers, Cibelle, Nynke Laverman, Joji Hirota, Momus y un largo, largo, etcétera).

La contraparte para el rudo esnobismo que desdeña cualquier cosa que no sea la última moda o para quienes no debe haber nada más raro que la idea de un solista o grupo que toque blues sub sahariano, lo-fi trasgresivo, afrobeat de Brooklyn, art-rock javanés, son germano, anti-folk irlandés, nu-gaze californiano, neo-soul británico, balkanbeat neoyorquino, grunge mongol o gospel psicodélico rumano, con instrumentos o sin ellos.

Tal músico va vestido con una singularidad definitivamente sobremoderna (Devendra Banhart o Yat-Kha, por ejemplo) y está dotado de una energía expansiva que arrebata tanto como su impetuoso virtuosismo, desde el instante en que sujeta el cuerpo de sus instrumentos o acaricia el teclado de sus PC’s y rasga el aire o la atmósfera digital con sus notas.

El programa BABEL XXI  los ha dado a conocer desde el año 2011 y se ha convertido en una alternativa radiofónica.

BABEL XXI (FOTO 2)

 

BABEL XXI

Un programa de:

Sergio Monsalvo C.

Equipo de Producción: Pita Cortés,

Hugo Enrique Sánchez y

Roberto Hernández C.

Horario de trasmisión:

Todos los martes a las 18:00 hrs.

Por el 1060 de AM

96.5 de FM

Online por Spotify

Radio Educación,

Ciudad de México

Página online:

http://www.babelxxi.com/

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