BABEL XXI – SINOPSIS (12)*

Por SERGIO MONSALVO C.

BABEL XXI (FOTO 1)

 (56-60)

SINOPSIS 12 (FOTO 2)

 BXXI-56 RY COODER

 Las canciones recientes de Ry Cooder tratan sobre la vida de los pobres y los proletarios, de sus dificultades para sobrevivir y de su indefensión ante los poderosos. No es un trabajo optimista, pero su tema central es que la unidad puede proporcionar la fortaleza necesaria en estos tiempos oscuros. Finalmente, lo que se valora en sus discos son los relatos de un observador en tiempos revueltos. Lo importante de cada álbum suyo son los matices, los elementos con los que crea la sustancia que enlaza temas y reflexiones sobre el mundo que vivimos, donde ya nada de su problemática debe sernos ajena. De ahí su acento tan personal como comunitario, tan apasionado como sincero en la expresión de sus pensamientos y sensaciones.

VIDEO SUGERIDO: Ry Cooder – Red Cat Till I Die, YouTube (theflood79)

SINOPSIS 12 (FOTO 3)

BXXI-57 CHINA EXPERIMENTAL

China será centro indiscutible del planeta en el pimer cuarto del siglo XXI. El futuro cabalgará portando en la mano, como lanza, la aguja de la acupuntura (noise, ambient, techno, avant-garde), y sus quijotes musicales realizarán con ella hazañas en cabalgaduras sonoras inéditas. En la obra de los artistas experimetadores chinos hay el eco de la esperanza en mayores desarrollos estéticos, con visiones novedosas, que marquen las diferencias con lo que se escucha fuera de ahí. Su persistencia, tanto como sobrevivencia en un ámbito hostil, es una prueba de que más allá de países y comités, de gobiernos y sistemas políticos, al hombre que sonoriza lo mueve siempre el interés por el otro, aunque les pese a los nacionalismos ortodoxos.

VIDEO SUGERIDO: Experimental Cina Music 3 of 4, YouTube (seechannel)

SINOPSIS 12 (FOTO 4)

BXXI-58 DAYNA KURTZ

Hasta hace poco, Dayna Kurtz podía haber sido el secreto mejor guardado de la música estadounidense, pero tras cuatro álbumes de estudio y obras sueltas en vivo, cassettes y LP’s, el secreto se ha ido revelando en toda su magnitud al fiel grupo de seguidores que la han descubierto. Lo que sitúa a esta cantante, compositora y productora en un nivel diferente es que, como en las mejores novelas del profundo Sur de la Unión Americana, puede olerse, saborearse y sentirse. Su obra está impregnada de peligros, de sexo latente y personajes desesperados que buscan a alguien o algo a lo que aferrarse en época de confusión y crisis. Y todo ello acompañado de los mejres sonidos de la dark americana.

VIDEO SUGERIDO: “Are You Dancing With Her Tonight?” – Dayna Kurtz R&B Band featuring Bernard Pardie, YouTube (coffeebean6)

SINOPSIS 12 (FOTO 5)

BXXI-59 ZAZ

La cantante Zaz estuvo de gira por Europa y Norteamérica. La comenzó en su Francia natal y la continuó en Canadá, Suiza, Bélgica, Alemania, Italia, etcétera. Después de ello encabezó las listas de ventas en todos esos países. Aparecieron entonces las siguientes declaraciones en el periódico galo Liberation: «Se está hablando ahora mucho sobre ella y la gente espera para verla… y la espera lo vale”. Zas actúa en lugares pequeños en los que obtiene el mejor ambiente para su propuesta artística. Ella es una vocalista y compositora popular e intuitiva, que conoce bien la música y que sabe exponer su original canto, rasposo y sensual. Hoy es la artista francesa más escuchada en el mundo.

VIDEO SUGERIDO: ZAZ – “Dans ma rue” acoustique (Edith Piaf cover), YouTube (madmoiZelle.com)

SINOPSIS 12 (FOTO 6)

 BXXI-60 ELI “PAPERBOY” REED

Alguna semilla de la primera siembra del soul clásico llegó a un lugar insospechado: Boston, donde un muchachito blanco, de nombre Eli Reed, oía una y otra vez la producción del sello Stax para aprender a cantar. Música siempre vibrante, joven y contenedora de energía pura. Con estos elementos en mente se lanzó a un viaje rumbo al Sur en busca de la atmósfera y el espíritu del delta del Mississippi. Entre la pobreza y la violencia ambiental obtuvo una gran instrucción musical y confianza en sus propias facultades. Tras ello regresó a Boston, donde fundó la banda The True Loves, grabó su primer disco Walkin’ and Talkin’ (for my baby) y siguió trabajando en los márgenes y con fe inquebrantable en aquellos sonidos, hasta que la historia lo alcanzó.

VIDEO SUGERIDO: Eli “Paperboy” Reed – COME AND GET IT (Official Music Video), YouTube (elipaperboyreed)

*BABEL XXI

Un programa de:

Sergio Monsalvo C.

Equipo de Producción: Pita Cortés,

Hugo Enrique Sánchez y

Roberto Hernández C.

Horario de trasmisión:

Todos los martes a las 18:00 hrs.

Por el 1060 de AM

96.5 de FM

On line por Spotify

Radio Educación,

Ciudad de México

Página On line:

http://www.babelxxi.com/

 

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TIEMPO DEL RÁPSODA: JAZZÍSIMA TRINIDAD

Por SERGIO MONSALVO C.

JAZZÍSIMA TRINIDAD (FOTO 1)

(para Arturo Romero Ruíz)*

Uno, el aventurero, tuvo su teorema

-caballo, atolladero y coleta-

la fascinación como embuste

Otro, el ilusionista, también pensó

-formular tesis ni demostrables ni refutables-

creación de un sistema inconsistente

Romero Ruíz, el Macaco Loco, peroró

-música, pintura y rito-

concepción en jazzísima trinidad

sentenció:

Puedes describir tu lenguaje

desde tu propio lenguaje

o nada

Puedes explorar tu cerebro

con tu propio cerebro

o nada

Para justificarte

para hacerte posible

para trascenderte

o para aventurarte

Tú, tu único posible jinete

Tú, tu particular atolladero

Tú, tu única criatura

Fascinación, creación, concepción

Coleta refutable

tesis sin cuadratura

música desencadenada

Jazz fascinado con pasión

Jazz concreto tras libertad

Jazz creado en rito

Imagen del mundo

Imagen del misterio

Imagen de la búsqueda

Ego que choca

Ego que explota

Ego que manifiesta

Personalidad en transformación

Personalidad en lucha

Personalidad en espectáculo

Macaco Loco de inmediatez

de representación, de impulso

ilimitado, impulsivo, impaciente

Macaco Loco de ironía, de cinismo,

de fe, de confianza, de anhelo

literal, evocativo, confuso

Macaco Loco de mundos vibrantes

caótico, vivo, esencial, determinado

intemporal, extraño, nostálgico

Obseso consigo mismo

con su encuentro

con la negación

Pintor, Jazzista y Ego

Ego, Pintor y Jazzista

Jazzista, Ego y Pintor

Carnal en estado puro, inocente, monstruoso

armado de jazz, de sax, de trivia

de color, tela y pinceles

Pintor que imagina al mundo

en conjunción de azules, rojos y negros

Loco, obseso y jazzista

*Este texto lo escribí a mediados de los años noventa. El pintor tijuanense había colaborado conmigo ilustrando la primera edición del poemario Blue Monk y otras líricas sencijazz, para la Editorial Doble A en 1994. Entablamos amistad y corrimos algunas aventurillas. Luego nos perdimos de vista y ya viviendo en los Países Bajos me enteré de su muerte en noviembre del 2009. Sirva este escrito para recordarlo.

JAZZÍSIMA TRINIDAD (FOTO 2)

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LIBRO: AVE DEL PARAÍSO

Por SERGIO MONSALVO C.

AVE DEL PARAÍSO (PORTADA)

 (RELATO)*

 I

«Ando solo entre una multitud de amores, gozoso del amor, de sus lluvias; del amor, del ruido, de sus propios suspiros y los placeres de sus propios padecimientos«, decía Dylan Thomas, el poeta favorito de Charlie Parker.

Charlie era un Buda que desafiaba las leyes de los conservadores: «El sujeto parece tener alrededor de 65 años», escribió uno de ellos en la revista Squire. Pero la verdad era que sólo tenía 34 cuando murió.

Charlie era un creador, un artista, una excepción. Vestía a su antojo y no padecía por las leyes de la moda, las impuso. Tanto si se ocupaba en no hacer nada como si improvisaba en el sax una obra maestra de tres minutos. Siempre fue la expresión de un talento elevado que poseyó vida propia.

Charles Christopher Parker abandonó su cuerpo el 12 de marzo de 1955 en Nueva York, riéndose a carcajadas mientras veía la televisión.

II                                                            

Querida Martha-Maga: La poética del jazzista, como actitud filosófica, es una forma de rebeldía y tiene su particular repertorio de valores. El jazz como cualquier arte es amoral. Lo único que importa en él es el genio, el talento y la capacidad para mostrarlo.

La seriedad, el convencionalismo, la sobriedad, son correlatos imprescindibles en una concepción moral, pero frente al arte pierden su razón de ser. La frivolidad, la paradoja, los vicios, la contradicción son en él valores tan distinguidos como los anteriores.

Bird fue presencia y presagio. Un poder sin timing que sopló como un viento vivificante para todos. A través de sus labios sonó el sax de la profecía.

Una vez muerto Charlie, los conservadores se sintieron seguros. No sabían lo que les esperaba. Lo que siguió a su fallecimiento trajo consigo el sonido de John Coltrane, LeRoi Jones como defensor de la cultura y los derechos de los negros, el free jazz; a Little Richard y el descubrimiento del rock como arquitectura universal; los talleres creativos de Charles Mingus; el hito narrativo-filosófico-literario-musical de Jack Kerouac y los beats.

III

Querida Martha-Maga: Te escribo esto para ver si su largueza te conecta a mí por un dejo de nostalgia, debo admitirlo. De ésa que no duele mucho pero que hace que el cuerpo por evoque ciertos latidos. Te escribo porque estoy escuchando “Bird of Paradise” de Charlie Parker. Un tema y un nombre colmados de significados. Llenos de París para ti y para mí.

¿Recuerdas cómo nos gustaba el departamento donde vivías porque a pesar de ser pequeñito guardaba muy bien nuestros encuentros? Siempre llegábamos a aquella habitación de la rue de Louis Blanc riéndonos de lo que nos había ocurrido a cada uno como extranjeros en aquella ciudad. Tú quitándote el abrigo ruso que protegía todos tus encantos de ese invierno desconocido y yo frente al aparato de sonido buscando junto a él algún disco para ponerlo en la tornamesa.

Ibas hacia el espejo a peinar ese cabello corto que tan bien te sentaba y a prender un cigarrillo Stuyvesant, para luego con música de fondo echarte sobre la estrecha cama boca abajo y hojear el cuaderno con la reciente lección de francés aprendida en el Centro Georges Pompidou:

Une chambre avec salle de bains, s’il vous plaît, repetías una y otra vez imaginándote la tina con agua caliente que cubría tu piel hasta el cuello. Imaginándote con las manos acariciando tu entrepierna. Sintiendo las humedades y el despertar de un tímido deseo.

Yo, mientras tanto, por el reducido pasillo llegaba a la cocineta para buscar el sacacorchos y cerrar las cortinas de las ventanas. Te daba las copas y encendía las velas que iluminaban nuestro vino. Tú hurgabas en la revoltura del improvisado librero tratando de encontrar el libro de Julio Cortázar, y lo abrías donde cayera por azar.

A la par que el sax del buen Charlie iniciaba su vuelo hacia el paraíso, nosotros leíamos Rayuela para planear nuestro paseo vespertino o nocturno, marcando las calles mencionadas por él y buscando en el Plan de Paris los modos de acceso en el Metro.

Cortázar fue un excelente guía que nos llevó con su aliento fantástico por el Metro parisino a las crepas de l’Odéon, al restaurante universitario de Parc Montsouris, a los bares de la rue des Lombards, a los hoteles alrededor de Abbesses, a los cafés del Pont des Arts donde vimos nevar como niños encantados, tras nuestro primer encuentro.

Sentados en un café reconstruíamos minuciosamente los itinerarios. Luego venían por teléfono los bruscos cambios de hora y lugar que se te ocurrían, con la intención de que nos encontráramos telepáticamente, fracasando la mayoría de las veces en ese laberinto de calles. A pesar de todo nos gustaba desafiar el peligro del desencuentro, pasar el día solos, enfurruñados en un café o un banco de jardín, leyendo un-libro-más. Cuando sí lográbamos encontrarnos reíamos como locos, seguros de un poder que nos enriquecía.

La música que querías escuchar era el jazz, porque «el jazz es un pájaro que migra o emigra o transmigra, saltabarreras, burlaaduanas, algo que corre y se difunde. Es la lluvia y el pan y la sal, algo absolutamente indiferente a los ritos nacionales, a las tradiciones inviolables, al idioma y al folklore«.

IV

Querida Martha-Maga: La música que querías escuchar era solamente la de Charlie Parker, después de leer «El Perseguidor». «Lo quiero conocer todo», dijiste, y así tuvo que ser. Acudimos al Pompidou para hurgar en las biografías que se pudieran consultar. Tardes enteras revisando los libros, haciendo anotaciones, acudiendo a la fonoteca del mismo Centro para escuchar alguna rareza.

Salíamos de ahí, y mientras tomábamos una cerveza en algún bar cercano hacías tu lista de los discos de Bird que había que conseguir a toda costa. Ése fue otro modo de conocer la ciudad: a través de las tiendas de discos y de los lugares donde Charlie tocó cuando estuvo en París:

La Salle Pleyel en el 252 de la rue du Faubourg-Saint-Honoré. Llegó como invitado al Festival Internacional de Jazz de París de 1949. Representaba a la vanguardia musical y lo hizo patente. Pero antes recorrió los bares de Montmartre, donde se atiborró de bocadillos franceses, vino y heroína. Hizo buenas migas con todo el mundo, recitó el Rubaiyat de Omar Khayyam y siempre fue tratado como un artista, no como en los Estados Unidos.

En correspondencia, durante su presentación, les interpretó “Bird of Paradise”, un tema “puro, definitivo e íntimo” dijeron los escribas. Charlie se pudo solazar en sus innovaciones técnicas, hizo evidente su ampliación del alcance emocional del blues, porque Charlie a final de cuentas era eso, un gran músico de blues, su revalorizador fresco e inigualado. “Soy un músico devoto”, le contestó a un reportero cuando le preguntó cuál era su religión. La fiesta por el éxito. La jam session de despedida fue en el recién inaugurado Club Saint-Germain, en el número 13 de la rue Saint-Benoit.

Ahí, sentados frente al lugar en el cofre de un coche estacionado, te leí la crónica de aquel momento. Charlie conoció a Boris Vian, quien a su vez le presentó a Jean-Paul Sartre. “Charlie le dijo a Sartre: ‘Encantado de conocerlo, señor Sartre. Me gusta mucho como toca usted’. El santón existencialista del nivel teórico sonrió con la broma del santón a nivel práctico. A continuación, Charlie se comió uno por uno, lentamente, los pétalos de una rosa que una admiradora le había regalado.

El jazz de Bird, en los discos que fuimos comprando en FNAC y en tiendas de discos usados, nos arropó durante nuestros abrazos que parecían interminables. Cortázar y Parker nos acompañaron también esa tarde después del pic-nic en el Jardín de Luxemburgo. Era tiempo de alejarse de París. Yo no quería ir a España. Tú sí. A ti te llamaban la atención Madrid e Ibiza. Yo quería conocer el Rhin, la Selva Negra, el Munich de Fassbinder. Te encaprichaste y los intereses hicieron irreconciliables las distancias, mayores las mentiras.

Otros países y otros abrazos para cada uno. Sin embargo, Julio y Charlie quedan en la memoria de aquella habitación, instalados con sus voces vivas, gozosos del amor y los placeres de sus propios padecimientos. La palabra y el sax. ¿Lo recuerdas?

Querida Martha-Maga: Bird voló finalmente. Se llevó el amor con él. La única verdad con que quiero recordarte.

*Relato Ave del Paraíso, publicado por la Editorial Doble A.

 

 

VIDEO SUGERIDO: Charlie Parker – April in Paris, YouTube (νταλιές)

AVE DEL PARAISO (FOTO 2)

 

Ave del Paraíso

Sergio Monsalvo C.

Colección “Palabra de Jazz”

Editorial Doble A

México, 1998

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LIBROS: ANA RUIZ

Por SERGIO MONSALVO C.

Ana Ruiz (Portada 2)

 SUEÑOS EN TRANSICIÓN*

(ENTREVISTA)

El jazz (en su forma más free) es aquello que permanece de un sueño en la vigilia. Es una reverberación mental completamente afectiva que se anida en la memoria. Si no, ¿cómo explicar que podamos captar, de manera precisa, el eco de una música de la cual no se escribe ni una sola nota, ni se pinte su color?

Es un desdoblamiento poético que se fija en el espíritu como un goce fugaz de recuerdo imperecedero. Algunos mortales son capaces de recrearse en ello. Uno de éstos lleva por nombre Ana Ruiz. Es una pianista, pionera del género en un país reacio, que nació en la Ciudad de México el 2 de agosto de 1952.

Ella sabe que sólo equivale a la intimidad de un pianista la voluntad de comunicación. Una paradoja. Una sublime paradoja. Más aún cuando los aplausos estallan a causa del silencio tras su música. Los polvos mágicos que se disuelven en el fondo de un licor divino.

Ella sabe que su sueño jazzístico es forma pura y virgen, al que va levantándole sus arquitecturas sobre tinieblas frescas y significativas de las que surgirá flora y a veces lienzos alegóricos. Como el personaje de la Cantante Calva de Ionesco, que siempre se apresura a recomenzar.

Ana alguna vez fue calva. Por lo tanto comprende que el más hermoso de los ejercicios físicos y espirituales es la peregrinación por esas formas territoriales de circulación personal, secreta, de virginidad en los signos.

El viaje con todos los sentidos despiertos, con el cuerpo aligerado por la marcha: estado en el que todos los dispositivos de la intuición funcionan. La tarea es dejarlos despertar, flotar, emerger de sí misma, como un desprendimiento astral.

Ella sabe que tales formas se convierten en manos sobre las teclas, con intenciones conmovedoras, ardientes, frágiles o fuertes. En libertad plena. Y lo sabe por sus ojos obsesivos, brillantes órganos de la adivinación.

La posibilidad de vidas múltiples y simultáneas, en notas diversas, como mundos en metamorfosis. Modalidades rítmicas, armónicas, melódicas. Cada una como objeto único que busca cabalgar en la imaginación. Pasa de uno a otro paisaje. El éxtasis está en la forma que los reúne: el free.

Todo cede ante su facultad de verse, de ver esas manos, de pasar de una vida a otra, de no consumirse en una sola. Ella lo sabe.

S.M.: Ana, ¿cómo se dio en tu caso el aprendizaje de la música?

A.R.: “En mi familia hay muchos músicos. Mi abuela era pianista, ella estudió el instrumento con [Alba Herrera] Ogazón y le encantaba tocar. Yo de muy chiquita le daba vuelta a las hojas mientras ella tocaba, iba leyendo la partitura y la disfrutaba con ella. Tocaba cosas maravillosas y las gozábamos. Un tío por parte de mi abuela era Carlos Chávez. Yo estudié música con Otilia, su esposa, y ésta nos dio clase a todos mis primos y hermanos. Yo aprendí a tocar con un teclado mudo. En él recibí toda la técnica. Una vez con estos elementos nos pasaba al piano, al piano acústico, nos daba solfeo y enseñaba a mover los dedos. Después me metí al Conservatorio Nacional junto con mi hermana Citlali, ella estudiaba viola. Mis otros hermanos estudiaron guitarra y oboe respectivamente. En la familia siempre oímos música clásica. La popular estaba vetada, aunque yo la escuchaba a escondidas”.

S.M.: ¿Cómo fuiste de niña, cómo fue la relación con tus padres?

A.R.: “Muy buena, muy amable. Siempre fui rebelde, siempre quise hacer cosas y todas mis emociones y demás iban a parar al piano, las volcaba en él. Mis padres gozaron mucho esta situación, siempre les gustó que tocara”.

S.M.: ¿Tu padre a qué se dedicaba, a qué se dedica?

A.R.: “Mi papá ya murió. Era campesino y fue compositor de boleros, de guarachas, etcétera. Le encantaba hablar sobre su pueblo, sobre el campo, las mujeres, el amor por Jalisco”.

S.M.: ¿Cuáles fueron tus discos favoritos primero como niña y luego como adolescente?

A.R.: “Beethoven me gustaba muchísimo, Dave Brubeck, lo mismo que los Rolling Stones. Los Beatles nunca fueron de mi agrado, no eran algo que me emocionara, como los Doors, por ejemplo. En la casa teníamos que oír otro tipo de cosas, pero en una recámara nos escondíamos todos los hermanos y poníamos el radio para oír a los Doors y cosas así, que eran raras o muy nuevas”.

S.M.: ¿Tienes algún disco entrañable para ti que haya causado cambios en tu vida?

A.R.: “Sí, claro. Los de Ornette Coleman y de Cecil Taylor. A este último lo entendí desde muy joven. La gente me decía: ‘Es un loco que nada más aporrea el piano’. Pero yo realmente siempre lo entendí. Tenía una estructura y un desarrollo. Había un juego y se reía del mundo, gozaba al hacerlo. A mí Cecil Taylor me cambió muchísimo. Sus primeros discos me hicieron decir: ‘¡Guau!, ¿qué es esto?’. Desde entonces he oído mucha música, pero ya no hay un disco que me llame la atención, en el que me haya clavado, ya no”.

S.M.: ¿Cuál es tu definición particular de la palabra jazz?

A.R.: “Es la forma que tienes para platicar sobre ti. Desde cómo te despertaste ese día hasta cuál es tu dolor más grande en el mundo. Es la manera de expresarlo y de decir ‘aquí estoy’”.

 *Fragmento de la entrevista, publicada originalmente en el blog Con los audífonos puestos, bajo el rubro Ana Ruiz de la Serie Ellazz (.mex), que realicé el día 20 de febrero del 2001. Tras la publicación del libro Tiempo de solos (que edité junto al fotógrafo Fernando Aceves) quería continuar el proyecto de hacer más perfiles de los jazzistas mexicanos, Ana era parte de esa continuación. Sin embargo, los planes cambiaron. Vine a vivir al extranjero y aquello quedó trunco. Desde entonces no había tenido noticias de ella hasta que me encontré con una muy breve referencia on line en la revista número 17 del Instituto de Estudios Críticos y de la cual hago referencia a continuación:

“Pianista y compositora mexicana dedicada a la improvisación y el free jazz desde 1973. Ha formado parte de los grupos Jácara, Baile y Mojiganga, Atrás del Cosmos, La cocina, Radnectary La Sociedad Acústica de Capital Variable. Ha compuesto música para películas, coreografías, y documentales. Desde febrero de 2015 comienza, con el auspicio de la Fonoteca Nacional, la recuperación de la música del grupo Atrás del Cosmos para editar varios discos compactos con el interés de dejar una constancia histórica y dar a conocer este grupo al mundo”.

 

Ana Ruiz

Una entrevista de

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Palabra de Jazz”/18

The Netherlands, 2020

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LIBROS: AMSTERDAMAS

Por SERGIO MONSALVO C.

 AMSTERDAMAS (PORTADA)

 AMSTERDAMAS

(POEMARIO)*

 El dios nórdico de las pequeñas cosas me las ha obsequiado desde mi llegada a estos lares. Debo decir que lo ha hecho de forma infalible y en algunas ocasiones hasta en exceso, sobre todo cuando sus dádivas ya no son únicamente de visión sino con el complemento extra del arte, en alguna de sus formas: pintura, música, canto, arquitectura urbana…

En este último rubro con el escenario de la propia ciudad, Ámsterdam, cuyo nombre evoca en mí la imagen y el sentir táctil de la porcelana. Algo tan lejano de un dique. Esa alegórica porcelana puede ser el hecho de la caminata, una comida “exótica”, un café bebido al azar, un concierto esperado, una película en el interior de la filmoteca, una sorprendente exposición en un museo, esa tienda de discos que es mi nirvana, un canal bello e inesperado, el paisaje citadino mismo…

Ámsterdam es una gran dama, luminosa, malévola a veces, pero siempre generosa con sus despliegues. Se siente, como escribiera Dayna Kurtz, sobre ella: “September, whatever Amsterdam in the rain/ Walked around for miles/ No one here knows my name/ (…) Never felt so free all my life/ I know I’m a stranger here/ And I’m not looking down/ And if I am, it’s because of/ My Amsterdam Crown…”

 

*Texto introductorio al poemario inscrito en la Editorial Doble A y cuyo contenido he publicado también en el blog Con los audífonos puestos, por entregas, en la categoría “Tiempo del Rápsoda”.

 

Contenido

Black & Blue

  1. C. Blues

Hadewijch & Ik

Answers (Respuestas)

Throw it Away (I)

Throw it Away (II)

 

 

Amsterdamas

Sergio Monsalvo C.

Colección “Poesía”

Editorial Doble A

The Netherlands, 2019

 

 

 

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BIBLIOGRAFÍA: SONGBOOK I

Por SERGIO MONSALVO C.

SONGBOOK I (PORTADA)

(HISTORIA DE UNA CANCIÓN)*

Las canciones del rock, del pop, los standards del jazz, a partir de los años cincuenta del siglo XX –fecha en que se empezó a documentar su trascendencia en las listas de popularidad— se han significado como una matriz de la cual todos los comportamientos tradicionales con respecto a las obras musicales salieron bajo una forma distinta.

Una que rara vez –con casos excepcionales e históricos– ha rebasado los cinco minutos de duración, y que se convirtió en terreno fértil para el uso de muchos buscadores de una educación sentimental y emocional. Con las canciones de aquellos géneros surgió una nueva subjetividad, tanto social como psicológica y, sobre todo, romántica.

Los temas de estas piezas se convirtieron en una especie de arquitectura comunitaria; un arte cuya recepción ha sido consumida por una colectividad en estado de “distracción”. Representan el acceso compartido de una sensación en un mundo que mantiene separada y a distancia a la gente con sus problemas.

Desde el comienzo, la experiencia de escuchar a un grupo o a un solista interpretando una canción fue como oír los propios sentimientos y enfrentarlos a la divulgación. Apareció un YO social diferente como resultado de esta noción.

Se dio el hecho de una catarsis nunca antes vista (baste el ejemplo de la conmoción causada por los Beatles durante sus conciertos en la década de los sesenta).

La música popular contemporánea, con el rock a la cabeza, ha alcanzado emociones y objetivos profundos. Ha hecho visible la cruda manera filosófica mediante la cual nos afectan las cosas. Ha abierto un nuevo espacio para el conocimiento de lo que se han dado en llamar “los sentimientos”.

No sólo románticos, sino existenciales, de estar en el mundo y frente a él. Las canciones han sido –y son– el espacio del placer estético contenido en una obra de dos o tres minutos, a la que se ha denominado como single o sencillo.

*Texto de la introducción al volumen Songbook I de la Editorial Doble A, colección de textos publicados de forma seriada a través de la categoría “Historia de una canción” en el blog “Con los audífonos puestos”.

SONGBOOK I (PORTADA)

Songbook I

(Historia de una canción)

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Textos”

The Netherlands, 2021

SONGBOOK I

(CONTENIDO)

1.- “Hotel California”

2.- “Hungry Hearts”

3.- “I’m a Believer”

4.- “Key to the Highway”

5.- “Layla”

6.- “Like a Rolling Stone”

7.- “Louie Louie”

8.- “Purple Haze”

9.- “Perfect Day”

10.- “Sex & Drugs & Rock & Roll”

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BABEL XXI – SINOPSIS (8)*

Por SERGIO MONSALVO C.

BABEL XXI (FOTO 1)

(36-40)

SINOPSIS 8 (FOTO 2)

BXXI-36 JACK JOHNSON

El cantautor Jack Johnson está considerado en la actualidad como el auténtico beach boy del siglo XXI por vincular del surf, del que continúa siendo un gran amante, con la música, lo cual lo ha convertido en un icono de ambos mundos. La esencia de sus canciones permite relajarse, sentirse cerca de la playa de sus ambientes contemporáneos o incluso encima de una ola, ya que al igual que otros artistas forma parte de la banda sonora de los viajes de cualquier surfero, amante de la naturaleza o comprometido a favor de los derchos sociales de su país. El guitarrista, aparte de sus destacadas aportaciones musicales, puede presumir también de que sus grabaciones están hechas al cien por ciento con energía solar.

VIDEO SUGERIDO: Jack Johnson – You And Your Heart, YouTube (JACK JOHNSON)

SINOPSIS 8 (FOTO 3)

BXXI-37 HINDI ZAHRA

A Hindi Zahra le interesaba provocar una ruptura con lo que el mundo occidental estaba acostumbrado a escuchar de Marruecos: la forma de hacer e interprear la música. Ella quería tejer algo distinto con los materiales sonoros que la han formado. Cuando vivía en Casablanca escuchaba mucha música de la Motown, Aretha Franklin o Donna Hightower, pero también la música india y gitana, a Billie Holiday, Amalia Rodrigues o Maria Callas. Tras vivir en París adquirió el gusto por las mezclas electroacústicas. Ella sabe que ese gusto no cosa de su generación, sino de varias que la han ido afinando y refinando. «Todos somos producto de mezclas y a mí me encanta mezclar».

VIDEO SUGERIDO: Hindi Zahra – Imik Si Mik Live, YouTube (zacouille10)

SINOPSIS 8 (FOTO 4)

BXXI-38 FREAK FOLK

Los discos de esta corriente musical son álbumes a la vez accesibles e inescrutables. Es cierto: el freak folk ha producido una obra de fácil/difícil acceso, de la cual una vez que se entra es muy complicado escapar. Sonidos etéreos, producidos por instrumentos tanto acústicos como electrónicos, que sirven como marco a las celestiales armonías vocales emparentadas con la psicodelia pop á la Beach Boys, mientras que las percusiones proporcionan la rítmica adecuada para una danza angelical en paraísos alucinados. En el freak folk se recurre a elementos del pasado para crear música futurista. Quizá el subgénero que mejor define artísticamente a lo poco que llevamos del presente siglo.

VIDEO SUGERIDO: CocoRosie – Rainbowarriors, YouTube (cAdBaNu)

SINOPSIS 8 (FOTO 5)

BXXI-39 BÉATRICE ARDISSON

Ejemplo de diseñador musical contemporáneo es la francesa Béatrice Ardisson. Ella estudió moda en la Academia de Bellas Artes de París durante los años noventa, y mientras en el día escuchaba la teoría en las aulas, durante las noches cluberas de aquella ciudad se ilustraba en las prácticas de estilista del escenario. Fue acumulando ideas lo mismo que discos de todas las épocas y procedencias. Hoy musicaliza programas en la TV francesa, proyecta el selecto menú melódico de hoteles de lujo, bosqueja soundtracks para desfiles de moda y ambienta fiestas exclusivas. Asimismo –y lo más importante–, ha creado varias colecciones discográficas.

VIDEO SUGERIDO: Béatrice Ardisson – Cocoon – Chase the Devil, YouTube (BebsOne)

SINOPSIS 8 (FOTO 6)

BXXI-40 PORTISHEAD

Todo el concepto de Portishead se materializó desde su primer disco. Y, desde entonces, se ha convertido en una sobrecogedora y abrumadora combinación de vanguardia formal y fuerza emocional en busca de una realidad alternativa, donde la vida es intensa y cruda como una película de Werner Herzog. El trío británico encontró el equilibrio entre el trip hop y el pop clásico a través del filtro del house y el jazz turbulento, para explorar las posibilidades emocionales de la electrónica. Este grupo es pues electrónica con alma. Un proyecto indefectiblemente mítico. Brutalmente directo y sugerentemente turbio. Portishead mantiene el sonido que posee un vigor y una calidez que lo hacen parecer originario de otra era.

VIDEO SUGERIDO: Portishead – All Mine, YouTube (nrok02)

*BABEL XXI

Un programa de:

Sergio Monsalvo C.

Equipo de Producción: Pita Cortés,

Hugo Enrique Sánchez y

Roberto Hernández C.

Horario de trasmisión:

Todos los martes a las 18:00 hrs.

Por el 1060 de AM

96.5 de FM

On line por Spotify

Radio Educación,

Ciudad de México

Página On line:

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Exlibris 3 - kopie

BABEL XXI-515

Por SERGIO MONSALVO C.

BXXI-515 (FOTO)

PAUL CELAN

LA CONSTRUCCIÓN DE UN POETA

Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

Exlibris 3 - kopie

BIBLIOGRAFÍA: ANHELO DE FINITUD*

Texto de SERGIO MONSALVO C.

Fotos y Esculturas: GUSTAVO RAMÍREZ CRUZ

ANHELO (FOTO 1)

 (ESTÉTICA DARK)

Necesarios y útiles resultan todos los horrores para quien desea conocer al hombre en sus extremos. La visión de esos cuadros es de gran ayuda para el desarrollo del perfil humano. Tal vez nuestra ignorancia en la ciencia del conocimiento de los seres humanos se deba al estúpido falso pudor de quienes no se han atrevido a escribir sobre ello.

Encadenados a sus prejuicios y temores, se limitan a relatar puerilidades que todos conocemos, sin aventurarse a bucear en los siniestros laberintos, plagados de fantasmas, del alma humana, ni a describir y a comunicar sus descubrimientos a sus semejantes.

Los hacedores del rock gótico o dark sí lo han hecho. Algunos de sus seguidores también. La prisión de la vida que delatan es la imagen de la soledad de un universo habitado por las monstruosas criaturas que atormentan el espíritu.

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Los darkies son el símbolo de la incomunicación o, mejor dicho, el deseo de alcanzar una comunicación imposible. Y acaso sea esa la razón por la que, en un desesperado intento por establecerla, se asocian entre sí para entregarse a la orgía de sus conocimientos elitistas.

Una perversión artística y cultural que lo es tanto en el delirio de sus pasiones como en su pálida calma. En todo caso, los señalamientos que caen sobre los semejantes se convierten en placeres para ellos. Presos de sí mismos buscan la comunicación imposible en el supremo orgasmo que, de acuerdo con su mitología, estremece los últimos instantes de quienes se conectan con la muerte.

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El apartado gótico propicia que el miedo sea sacado del reino de lo convencional y elevado a la negra nube que se cierne sobre el destino mismo de la humanidad. Así, ciertos extraños pensamientos ligados a otras dimensiones trascienden los cuidados habituales y por un instante pleno de música se asoman a un paraíso particular, disipando las nieblas que enturbian y obstaculizan la visión de la oscuridad.

Vivir, escribió alguna vez el escritor noruego Henrik Ibsen, es combatir contra los seres fantasmales que nacen en las cámaras secretas de nuestro corazón y de nuestro cerebro. Para los rockeros góticos, la estancia en lo tenebroso es acercarse a esos seres fantasmales, juzgarse a sí mismos y poetizar. ¿Cómo? Llevando al extremo contrario lo que acosa las mentes de nuestro tiempo: el aspecto egoísta de la permanencia.

El conocimiento científico nos ha enseñado que el mundo es en realidad discontinuo; que la noción de vida no es más que un existir entre los momentos de un tiempo dividido y que éste se transforma del sueño a la vigilia. Así, el aspecto último del mundo y del conocimiento es la muerte: un saber del que se puede sacar un placer ignoto.

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Esta visión pasional no produce seres enteros, finos, valientes o aventureros. No. La flor de este género es el placer de la negación, entre otros. Por ende, tal forma de pensamiento se vuelve absoluta, mientras que los hedonistas sólo buscan la muerte para evitar el dolor.

En esencia los personajes góticos son seres románticos florecidos en el pensamiento de John Donne, Coleridge, William Blake, Edgar Allan Poe, Lovecraft, Velvet Underground, Patti Smith, Iggy Pop, Cocteau Twins, Dead Can Dance, Joy Division, New Order, Bauhaus, X-Mal Deutchland, Peter Murphy, Love Spirals Downwards, Masochistic Religion, Fields of the Nephilim, Glod, Human Drama, etcétera, etcétera… quienes los sujetan y llevan de la mano hacia el concepto del no ser o al hastío de la vida.

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Los que han podido diferenciarse y dejar de ser ellos mismos saben aplicar su «voluntad zombie» a la creación estética y han engendrado música fantasmal y mórbida, en donde proyectan a esos seres que en otros se ocultan.

Esos extraños que nulifican la actividad están ahí, en la isla que es la vida rodeados por un mar desconocido y creciente. Los roqueros ocultistas de fin de siglo les tienden la mano. Tales roqueros, cuyo cerebro es perseguido por fantasmas, representan un momento de la evolución intelectual, como muchos artistas de nuestro tiempo, y no tienen otra locura que no sea ésa.

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Quieren interesar a personas a quienes ven deformadas, para que éstas se vean proyectadas en el arte. Escriben canciones que así lo hacen y logran que algunos escuchen sus poemas como ellos los conciben. Su fijación está en el placer por la morbidez y la extrañeza y las recrean en el arte.

Los rockeros góticos hacen nacer seres terribles en las cámaras secretas de su corazón y de su cerebro, pero en la gestación se han vuelto poetas y con ello se han trascendido a sí mismos. Porque a la postre, como escribiera William Blake, la melancolía tiene corazón humano y el corazón humano es una garganta hambrienta.

*Este texto forma parte del libro Al Compás de la Parca (La Muerte en el Rock), publicado por la Editorial Doble A, y por entregas en el blog Con los audífonos puestos.

Fotos y Esculturas: Gustavo Ramírez Cruz

http://www.gustavoramirezcruz.com

Al Compás de la Parca

(La Muerte en el Rock)

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Textos”

The Netherlands, 2021

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