LIBROS CANÓNICOS: THE DOORS OF PERCEPTION (ALDOUS HUXLEY)

 

Por SERGIO MONSALVO C.

 

HUXLEY (FOTO 1)

 

(ALDOUS HUXLEY)

Aldous Leonard Huxley fue un escritor británico que nació en julio de 1894 en el condado de Surrey. Era miembro de una familia de prominentes intelectuales que emigró a los Estados Unidos. Estudió en la Universidad de Oxford donde se graduó en Medicina, aunque nunca la ejerció debido a una enfermedad visual que lo dejó ciego durante algún tiempo. Entonces comenzó a escribir poesía y a colaborar con diversas revistas hasta que pudo vivir por completo de la literatura.

La obra literaria de Huxley fue inmensa y variada. Escribió cuentos, libros de viajes, tratados filosóficos, guiones para cine y narrativa. Numerosos libros que revelan una vasta cultura y gran curiosidad intelectual. En sus comienzos poéticos influyeron los simbolistas franceses (Rimbaud, Baudelaire y Lautréamont). Igualmente ejerció como crítico social y se interesó por la parapsicología y la filosofía mística. Se le considera hoy un puntal del pensamiento moderno.

Huxley se atrevió a explorar en lo que no percibimos de la realidad cotidiana. A principios de los años cincuenta del siglo XX, se entregó a la experimentación con la mescalina, un alcaloide psicoactivo del peyote. El nuevo paisaje perceptivo que amaneció en su mirada lo intentó recrear luego en su trascendental obra de 1954: The Doors of Perception (Las puertas de la percepción).

HUXLEY (FOTO 2)

Huxley ya había iniciado el camino en pos de la realidad que es y nos rodea a través de la imaginación literaria. En los años treinta, escribió la célebre novela Un mundo feliz en la que la droga denominada soma es virtualmente el personaje crucial de la obra.

Huxley sospechaba que la farmacología se acercaba a la elaboración de una sustancia que liberaría al hombre de sus miedos. Pero a la vez presentía que el Estado se opondría a tal sustancia emancipadora, reemplazándola por un mecanismo capaz de perfeccionar el control estatal y universal sobre libertad la individual y particular. Esta hipótesis aflora en Un mundo feliz, obra cercana en sus visiones futuristas de hipercontrol social a 1984 de George Orwell.

En su última obra La isla, su pluma talló una atmósfera cultural apabullada por la neurosis de la guerra. Sólo una aislada minoría que vive en una isla cultiva una sabiduría trascendental. Sus miembros practicaban la costumbre de ingerir unas setas durante la experiencia de la muerte. Según Huxley, en el instante del tránsito al otro lado, el ser humano debe hallarse especialmente lúcido. Fiel a esta prédica, cuando le llegó el tiempo de morir (en 1963), Huxley le pidió a su esposa que le suministrara 100 mg de LSD.

En Las puertas de la percepción, Huxley expandió su poder sensitivo ante la rica creatividad del mundo que en silencio nos acompaña. Fuente inspiradora de su travesía exploratoria fue William Blake, el visionario poeta y grabador inglés del siglo XVIII. El nombre del ensayo vivencial de Huxley procede de un conocido verso de Blake perteneciente a Las bodas del cielo y el infierno: “Y cuando las puertas de la percepción se abran entonces veremos la realidad tal cual es: infinita”.

VIDEO SUGERIDO: 13th floor Elevators – Levitation (1967), YouTube (sirPUNKsir)

Tras abrir estas puertas, Huxley meditó en la experiencia visionaria y en el arte creador como una fuerza que nos restituye la urdimbre iridiscente y polimorfa de la realidad que nos abraza. El viaje que la inteligencia sensitiva de Huxley trazó en el libro ejerció una fuerte influencia en el movimiento contracultural de la generación beat de Jack Kerouac y Allen Ginsberg, apadrinada por William Burroughs,  y  a la postre en la de los años sesenta con la experiencia psicodélica y en el interés por explorar los estados alterados de la conciencia.

En las temáticas del texto Huxley construye su nueva percepción de lo cotidiano bajo el efecto de la mescalina, la transfiguración de lo habitual en pliegues más profundos y completos de vitalidad. Expone la recuperación de las cosas como irradiación de Eternidad y del otro mundo. Reflexiona sobre Oriente y Occidente y sus formas de fusión con el espacio. Y, finalmente, traza una aguda crítica de la tendencia de nuestra cultura a reducir lo real al ámbito de lo verbal, de lo decible.

El autor asume que la mente humana, el acto de la reflexión y las conexiones del sistema neurológico que dan forma a la lucidez —para muchos una de las drogas más poderosas, sin lugar a dudas— son los filtros para asumir la realidad, evitando de tal suerte el arduo trabajo de procesar todas las imágenes e impresiones que nos llegan. Para Huxley la droga neutraliza ese cedazo, y funciona para abrir las puertas de la percepción. De este modo se puede relativizar el espacio y el tiempo y hacer maleables las impresiones.

La experiencia de Huxley dará nuevos bríos a aquellos que sospechan o perciben que la realidad es un valle extraño y enigmático, que siempre huye de nuestra estrecha mirada humana. En la música sus ensayos y visiones fueron columna vertebral del rock psicodélico, caracterizado por su misticismo, improvisación compositiva y relación con las drogas alucinógenas como el cannabis, la psilocibina, los hongos, el peyote  y sobre todo con el LSD.

Iniciado en la década de los sesenta, la larga sombra de dicho estilo de rock (Jefferson Airplane, Grateful Dead, Pink Floyd, Donovan, Electric Prunes, 13th. Floor Elevator, etcétera.) llega hasta nuestros días (pasando por la bisagra de Psychic TV) con el reggae, el triphop, el dub, el soul psicodélico, el acid folk y en la electrónica con el trance, el space rock, new age, psybient, ethereal wave y breakbeat psicodélico, entre otros derivados a los que se han agregado la ketamina y el éxtasis.

(Actualmente un racimo de grupos continúa en el ejercicio de emparentar al rock occidental con la psicodelia –que hunde sus raíces en el Oriente–, el surrealismo o el misticismo. Una alucinante etapa —nunca mejor dicho— de estos años recientes en las que estas bandas, ofrecen nuevas sensaciones a un público sediento de experiencias: Animal Collective, Tame Impala, Grizzly Bear, MGMT, The Paperhead, White Fence, Ariel Pink’s Haunted Graffiti, Temples, Maston, Foxygen o Melody’s Echo Chamber, por mencionar algunos cuantos ejemplos.)

Personaje sobresaliente de aquella primera escena sesentera fue Jim Morrison, un joven Apolo, culto, complejo, incandescente, lector ávido, egresado de la Universidad Estatal de Florida y de la UCLA de Los Ángeles, que leyó los oráculos de Huxley como parte de su formación como poeta, cineasta y dios rockero. Fue integrante de los Doors, grupo que tomó su nombre del escrito de Huxley, y un experimentador con los psicotrópicos para “pasar al otro lado y que todo apareciera ante el hombre tal cual es”.

El espacio en el que se desarrollaron las canciones y los libros de Morrison representa el punto de fuga, el devenir, el hallazgo, al cabo de una elección que sólo es auténtica si va la vida en ella. El suyo es un nihilismo creativo que incendia al ser en medio de un clima de orgasmo místico y tanático. La muerte inevitable llegará bailando al ritmo de la música y más allá no habrá nada, pero la vida tendrá sentido precisamente incendiándola sin esperanzas.

VIDEO SUGERIDO: Tame Impala – Feels Like We Only Go Backwards (Official Video), YouTbe (Tame Impala)

HUXLEY (FOTO 3)

Exlibris 3 - kopie

BABEL XXI-557

Por SERGIO MONSALVO C.

 

BXXI-557 (FOTO)

PROTAGÓNICOS Y OTROS

(PEQUEÑOS HOMENAJES)

Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

https://www.babelxxi.com/557-protagonicos-y-otros-pequenos-homenajes/

Exlibris 3 - kopie

LIBROS: LAS LLAVES DEL GARAGE

Por SERGIO MONSALVO C.

 

LAS LLAVES DEL GARAGE (PORTADA)

 

ORIGEN ES DESTINO*

 

La historia del rock son sus mitos. Y los que contiene el del garage son de los más grandes. La serie “Las Llaves del Garage”, trata del rock como música y como idea. Vale la pena apuntar que como música no es más sencillo que como idea.

El rock de garage es la música más disponible de nuestra cultura global —una cultura más homogénea de lo que por lo común se quiere admitir—, pero disponible no es sinónimo de fácil. Aquí cabe apuntar que como idea surge de los veneros del romanticismo filosófico.

El rock y su mitología son profundamente románticos. Le otorgan el mayor mérito a toda desmesura y a las explosiones del genio individual, sobre todo a aquello que refleje el barullo mental y emocional que se transpira siendo de naturaleza airada y víctima circunstancial del mundo circundante.

Y su constante es la necesidad del descubrimiento, de lo dinámico y de lo evolutivo. El papel que sus intérpretes y seguidores le asignan a la música se acerca mucho al de un credo pagano, por cuanto tiene la misión de hacer visible la intuición absoluta y su revelación.

La serie “Las Llaves del Garage” define la cualidad musical de un rock al que es imposible imitar por parte de quienes no comparten el espíritu del género, y explica el mundo y pensamiento en el que viven sus hacedores desde su primera manifestación hace varias décadas, un mundo literalmente impensable, que avanza a toda velocidad y en retrospectiva cuidando su precioso arcano contra viento y marea.

 

 

*Fragmento de la introducción al libro Las Llaves del Garage de la Editorial Doble A. La primera emisión fue trasmitida a finales de la primera década del siglo XXI (los años cero) a través de Radio Educación (México). La segunda, por entregas online en el blog Con los audífonos puestos en el año 2019.

 

 

Las Llaves del Garage

(Origen es Destino)

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Textos”/

Con los audífonos puestos (Blog)

The Netherlands, 2019

Exlibris 3 - kopie

ROCK AND ROLL LXX: AÑOS 10’s (II)

Por SERGIO MONSALVO C.

R & R LXX VII II (FOTO 1)

 

70 AÑOS DEL ROCK (10’s/II)

 

SEGUNDA PARTE

Desde hace tiempo la democracia ha consistido en la revuelta contra los vencedores del capitalismo global. Dichas acciones se han repetido en muchos lugares del mundo en este último lustro para no olvidar lo que para Whitman significaba esto: una actitud ética y social que implica actuar con responsabilidad, asumiendo la obligación social compartida de cuidarnos mutuamente en fraternidad, camaradería e igualdad.

Ese fue el meollo del primer lustro: la desilusión. Y uno de sus señalados síntomas: el consumismo. Una tendencia quizá apuntalada por el desencanto sobre el futuro que plantearon los neocons y que no ha llegado aún. El aspecto futurista del mundo contemporáneo justo desde la mitad de la década estaba en cosas tan fascinantes como triviales, como la última generación de teléfonos celulares, de Tablets, de relojes digitales, de videojuegos, el entretenimiento como única forma de estar  (on line) en el mundo.

Y ello puso en peligro a la cultura misma. El unívoco interés por el universo del espectáculo que se mueve entre lo frívolo, lo deportivo y lo político, por la banalidad de estos tiempos que ya forma parte del comportamiento (¿o no, Instagram?), esa perturbadora diferencia entre lo visto y lo difundido (sea mentira, posverdad o fake news). La impostura de quienes masivamente no han visto casi nada y opinan de todo a botepronto en cualquiera de sus cuentas en la red, y si lleva la firma de un famosillo se vuelve el trend topic del momento, el cual cambia con el siguiente.

Walter Benjamin decía que uno articula el presente no cómo ha sido sino como uno lo recordará en un instante de peligro, como el de ahora en que la salud, la economía, la cultura en general, lo está. Se lee menos (los mínimos  caracteres han cooperado a eso), se escribe menos (y si es con caligrafía personal una rareza), la música se escucha generalmente a través del teléfono o la Tablet, donde los tonos bajos ya casi han sido eliminados, lo mismo que la voluntad o libertad para seleccionar qué oír porque los gustos personales están bien clasificados y enlistados tecnológicamente (Spotify).

Donde en esos sistemas de comunicación se olvidan voluntariamente de las palabras en favor de los símbolos y las caritas en un retorno a las cavernas; donde se hacen menos películas interesantes o para adultos y más sagas de Marvel, de blockbuster o remakes para público adolescente; o donde el arte de la conversación prácticamente ha desaparecido en favor del chateo multitudinario y anónimo, aun estando juntos; donde los recuerdos personales son relegados para remitirse mejor a un aséptico Internet.

Mientras tanto, el rock con su amplia, expansiva y omnipresente cultura aún les causa escozor a los conservadores ideológicos de toda ralea. Comenzó hace 70 años exactamente con el rock & roll clásico, el cual fincó los pilares y hoy hay que sanear dicha verdad y el ambiente que la rodea desde la composición hasta las listas de éxitos, a fin de investigar en sus fundamentos para informar y formar a las noveles oleadas de escuchas que tanto lo necesitan.

La revaluación de la importancia que tiene el r&r es quizá el compromiso cultural con mayor sentido en estos momentos, cuando todo impulso parece relegado a las máquinas, al criterio de los DJ’s, a los raperos sin bagaje, a las coreográficas boy bands o vedettes del pop y al flagelo de lo transitorio.

VIDEO SUGERIDO: The Vaccines – Teenage Icon, YouTube (TheVaccinesVEVO)

Por eso la irrupción de The Strypes, Jim Jones Review, The Vaccines, The Black Keys, en el mundo discográfico y en el escénico hace que la esperanza del viaje a la semilla brote gloriosamente. Y, como la vida misma que el género representa, lo que uno encuentra en estos grupos es riesgo, voluntad y actitud.

Actitud es la palabra clave. El r&r es un lugar increíble para hacer todo tipo de preguntas, precisamente porque nadie espera encontrárselas ahí. Tal música sigue planteándose las mismas cuestiones esenciales. Como la de la identidad, por ejemplo.

R & R LXX VII II (FOTO 2)

Los nuevos grupos han vuelto a echar mano del sonido primigenio, pero también del rhythm and blues y el blues eléctrico de Chicago y rinden tributo a los emblemas del rock and roll clásico, a la escuela del blues-rock británico, al pub-rock y al punk. Escuchar a estas agrupaciones es oír el latido vital de la libertad y la excitación de un género que desde hace seis décadas y media es un disparador contra la uniformidad cotidiana.

Con ellos se dilucida cómo ha sido su paseo por la genealogía del género para llegar a lo que hoy viven: la experiencia sonora del origen,  extendida horizontalmente en una concatenación hipermoderna. Una experiencia que, repetida a lo largo de las épocas por otras agrupaciones, es paradójicamente única (una vez más).

Tales bandas son hoy, en este momento, la verdadera extensión entre lo ya hecho y la construcción de un nuevo carácter interpretativo. Son actores como estos los que hacen que la función del r&r, a pesar de ser la misma, al final sea tan diferente. Sería una falta grande perderse este universo cultural vivo desarrollándose genuinamente.

Su punto de partida a la hora de escribir las letras responde a las preguntas de siempre: el amor, la soledad, la fragilidad, los desencuentros, la necesidad de ser amado y el humor. Y su música es de la memoria y de la solidaridad histórica con ella.

El secreto de estos jóvenes músicos está en hacer aquello que los quema por dentro, que nace de la necesidad de reconocerse en el origen, ahí está el latido de la auténtica actitud; la del Homo sapiens rocanrolero que busca anticipar el futuro en nombre de la supervivencia y rebusca en el pasado en honor de su identidad.

Esta celebración de la vida, sin embargo, se desarrolla en medio de la inquietud sanitaria y sociopolítica global. El segundo lustro de la década de los años diez del siglo XX ha finalizado de manera horrible: con una epidemia generalizada (el Corona virus, causante de un sinnúmero de muertos en el mundo y sin perspectivas de finalizar), con el racismo rampante, con miedo a la recesión económica, al presente que ha dejado de ser lo que era y al futuro inmediato y mediato.

Sin embargo, hay que seguir adelante con la ceremonia de la música, por ejemplo, un mensaje desafiante ante la incertidumbre y dejar en claro que, pese a todo, se seguirá celebrando la vida, como ahora con los 70 primeros años del rock y de su cultura.

VIDEO SUGERIDO: The Black Keys – Go (“Let’s Rock” Tour Rehearsals), YouTube (The Black Keys)

R & R LXX VII II (FOTO 3)

ROCK AND ROLL LXX (ILUSTRACIÓN)

LIBROS: BOB MARLEY

Por SERGIO MONSALVO C.

 

BOB MARLEY (PORTADA)

 BOB MARLEY

PULSOR DEL TERCER MUNDO

(A 40 AÑOS DE SU FALLECIMIENTO)*

Todo cambió en el planeta tras la Segunda Guerra Mundial. La posguerra aceleró el desmoronamiento del imperio británico, que se hallaba en proceso de desintegración desde antes del conflicto. Ante la presión ejercida por los pueblos colonizados, Inglaterra empezó a conceder la independencia a sus antiguos dominios.

En 1962 tuvo inicio el autogobierno en Jamaica —uno de aquellos dominios—, aunque el país no abandonó la Commonwealth. La cultura popular jamaicana, y de manera particular la música, reflejó estos cambios. En el mismo año nació un nuevo género, el ska, para expresar las aspiraciones de los recién liberados.

Tal fue el contexto en el que creció y maduró el joven Bob Marley. En su caso, dicho proceso de independencia culminó de manera imponente: llevó sus canciones al mundo entero. Marley fue, sin duda alguna, un artista dotado y consciente, dueño de un talento que le permitía traducir los hechos particulares de la existencia en el ghetto jamaicano a términos de significación universal.

*Fragmento del libro Bob Marley, de la Editorial Doble A, publicado de manera seriada online en el blog Con los audífonos puestos, bajo esa categoría.

FOTO 2

 

 

Bob Marley

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Textos”

The Netherlands, 2021

 

 

 

 

Exlibris 3 - kopie

ELLAZZ (.WORLD): ANDREA PARKER

Por SERGIO MONSALVO C.

 

ANDREA PARKER (FOTO 1)

 

LA CHEF DE LOS SONIDOS

A finales de los noventa, la escena de lo que los ingleses llamaban música electrónica parecía estar en su máximo apogeo. Orbital, The Future Sound of London y Andy Weatherall eran en la machine music el equivalente a ídolos pop. Eran seres con nombre, imagen asociada y discos que empezaban a vender cantidades respetables.

Se seguía afinando la sensación de ingravidez en álbumes maxis que ponían a muchos en un altar. La industria ya veía como público objetivo a los electronic heads más interesados en el techno de sofá que en el house, e incluso se creaba una subcultura asociada e implantada en los hábitos de club.

El sello Wo’Max inició la vía de material de baile que difícilmente se podía bailar, y cualquier comprador sabía que un disco diseñado por tal marca (líneas discontinuas, objetos a un paso de la abstracción, motivos plateados, geometría difuminada) acabaría sonando a lo que buscaba: electrónica en cuatro dimensiones para alimentar la cabeza. Chef de tal restaurante sonoro era Andrea Parker.

En la primera mitad de la década de los noventa un nuevo sonido se consolidaba. Sellos y tiendas especializadas como Ambient Soho y Fat Cat, surtían a un público que consumía house durante la noche y otras hierbas durante el día. Pero aun así, el intelligent techno cuadriculado había nacido como alternativa al maremágnum rave que vio como el patito feo de la cultura dance (a la vez el más activo) se lo estaba tragando sin problemas. El ambient por sí sólo no jalaba tanto a los creadores a menos que fuera en un área estrictamente experimental o asociado al emergente post-rock.

Una nueva electrónica post rave, surgida del hardcore, influida por el jungle y con un filo avant garde ya había tomado el relevo. Fue entonces cuando se hizo techno con breaks veloces y sonidos raros, algo realmente avanzado. A partir de ahí se abrieron las puertas hacia nuevas posibilidades y nombres como el de Andrea Parker.

Andrea Parker es uno de los fenómenos musicales contemporáneos más creativos en un mundo afortunadamente plagado de ellos. Esta mujer multifacética nació en 1976 y creció en Yalding, Kent, un pueblo rural inglés ubicado en las afueras de Londres. Empezó a experimentar con la música a los 16 años de edad luego de recibir cierta enseñanza clásica, incluyendo la práctica del cello y lecciones de canto operístico. Sin embargo, no tardó en desarrollar una profunda afición por el jazz, primero, y luego por la música electrónica.

De adolescente Andrea solía ir a Londres los fines de semana para asistir a las jams del hip hop. Ahí fue donde en realidad descubrió el funk y el uso de la improvisación como elemento base. Con el tiempo se fue a radicar a tal ciudad y entró a trabajar a la tienda de discos Fat Cat. Gracias a esta labor pudo incrementar su colección de discos de efectos de sonido, por los que estaba (y sigue) muy interesada, y de igual forma practicar su aplicación en todas las maneras posibles, de acuerdo a lo que le permitía la grabación en cuatro tracks.

Al decidirse a seguir la carrera musical de tiempo completo, Parker unió sus fuerzas con Alex Knight en la formación conocida como Inky Blackness, y a la postre con David Morley en el dúo Two Sandwiches Short of a Lunchbox, además de colaborar en los discos de otros intérpretes.

Su obra temprana fue absolutamente experimental, con fundamentos conceptuales matizados de interés político. Su proyecto despertó el interés de la influyente y vanguardista compañía Mo’Wax, quien la contrató en 1995 y con la cual lanzó ese mismo año el tema “Melodius Thunk”, su primer sencillo.

Con esta música llamó la atención de la poderosa escena underground británica, que la encumbró en 1996 a los primeros lugares con otro sencillo: “Rocking Chair”, una pieza vocal que le abrió paso entre los fanáticos de la música electrónica con tintes jazzísticos. En 1998 fue invitada a colaborar en la ya legendaria serie DJ Kicks de Kruder & Dorfmeister, en la que incluyó su amplia paleta sonora de mezclas, desde Depeche Mode hasta Doctor Octagon, y desplegó su afecto por el electro, el hip hop y el techno.

A la postre salió a la luz su álbum Kiss My Arp, un disco que llevaba cuatro años cocinándose y que realizó en Baviera, Alemania, en el estudio de David Morley, su excompañero. En él demuestra que se conoce al dedillo la tecnología actual y que ella es una auténtica fanfarria del mundo de la electrónica. Se presenta como productora, remezcladora, DJ, buena improvisadora, cellista y cantante. Un perla del género. El título del CD se debe a que Parker utiliza los ya raros sintetizadores análogos ARP 2600 y ARP 2500 en los doce tracks que lo componen.

ANDREA PARKER (FOTO 2)

Kiss My Arp es un álbum oscuro, profundo, intenso y a veces rayando en lo depresivo. Sin embargo, es también a todas luces muy interesante. Andrea Parker destaca por poseer una gigantesca colección de discos de efectos (más de tres mil) y por la utilización que hace en su propia obra de los sampleos de ruidos comunes y corrientes de la vida cotidiana.

Ejemplo de esto es la pieza “Sneeze”, donde se escuchan estornudos en loops de cuatro compases. Otros efectos son los coches en un autolavado, llantas sobre el asfalto, aparatos eléctricos de la cocina, etcétera. El primer exitoso sencillo “Melodius Thonk”, con su electro jazzeado, sólido, pesado y primario y ocasionales beats funky, es la guía de este disco sobresaliente.

A veces hay que buscar el lado científico de la música, y en eso consiste la obra de Andrea Parker, en el equilibrio entre lo serio y lo divertido. Los propios dueños de Mo’Wax bautizaron tal estilo como braindance, una manera mental de entender la música de baile, opuesta a la arrogancia de lo que se denominaba IDM (Intelligent Dance music) y partidaria del desfogue: “el caso era devolver la diversión a la música seria sin resultar intelectual”, opinó la propia Andrea.

Así nació una lista de artistas y entidades individuales que en la mayor autarquía posible, operan la música sin necesidad de intermediarios: de su cabeza al ordenador y al vinil. La generación de lo que se conoce como bedroom producers —artistas que componen en su estudio doméstico, sin salir de su habitación— es la que ha permitido la proliferación de música con una alta dosis de personalidad, ajena a los canales habituales de la industria.

Una vez terminado el material se envía a la compañía discográfica tal como se hace y así se queda. Normalmente es el propio artista el que  autoedita su propia música. “Tener tu propio estudio en tu casa es importante: ahorras dinero, tu música gana en personalidad y no pierdes el tiempo, todo es más rápido, más relajado aunque muchos acusen a este estilo de antisocial”, ha recalcado Andrea, una de las mejores bedproducers en saltar a la palestra.

Al llegar el hip hop a Inglaterra, también lo hizo esta forma de electro que no contó con el mismo arrastre. Los oásis del género para sobrevivir fueron escasos, ya que el house y más tarde el marco rave acapararon las líneas maestras de la música de baile, aunque su influencia permaneció latente en una juventud que inventó el bleep y más tarde, depuró el break dentro del contexto posterior.

Los primeros discos de electro, por ejemplo, se regían por un patrón sonoro deformado y solapado por melodías, atmósferas y efectos. La cuestión sonaba tan bien que algunos británicos optaron por tal proyección, la cual a fin de cuentas fue la que definió la estética más depurada y personal de un techno inteligente que, de hecho, no tenía tanto de techno y sí mucho de improvisación, el espíritu rector del jazz.

Las principales tiendas de discos de Londres empezaron a editar discos. Fat Cat, que era donde trabajaba Andrea, cerró como tal y se reconvirtió en sello de post-rock y de material de experimentación. Pusieron sobre el tablero de juego metronómicas perversiones de electro, collages concretos construidos con samplers de objetos cotidianos, ya fueran hojas de periódico o una bolsa de papas fritas. El caso era crear nuevos sonidos para trabajar o recuperar los comunes y corrientes con el objeto de transformarlos en integrantes de las atmósferas contemporáneas.

Como parte de esa efervescencia se apuntaron a la abstracción electrónica sellos como Warp y Mo’Wax. Este último muy pronto consiguió fichar a Andrea Parker, como ya se mencionó, la autora del mejor vinil de 12 pulgadas del género. Ella aportó al desarrollo de la corriente unos bajos de intensidad extasiante y una oscuridad opresiva que no tardó en formarse un círculo de seguidores que la tienen como objeto de culto. Un culto muy merecido gracias a los muy agudos planteamientos sobre cómo se escucha la vida de hoy en día.

La escena textural, de la que resulta fundamental esta artista, es una fuente inagotable de ideas y audacia, un magma creativo que alcanzó uno de sus cenits entre músicos electrónicos y creadores de otras áreas del jazz, la vanguardia académica y de la música clásica. Todas las barreras se rompieron, se abrieron las mentes y entraron los DJ’s que lo mezclaron todo. El camino que Andrea Parker planteó puede hoy fabricar y destruir estilos, y entre sus herramientas una ha destacado sobre el resto: el dub, la ciencia del bajo.

Muchas veces se ha hablado del dub como de un virus cibernético capaz de infilrtarse en la música y contagiarla de profundidad tridimensional, de provocar mutaciones nunca esperadas y siempre fascinantes. Y si en los ochenta vivió días más o menos puros hasta su toma de contacto con el hip hop en Bristol, de donde salió el trip hop, en los noventa y principios del nuevo siglo esta pulsión rítmica es la auténtica pócima mágica para revolucionar y transformar el sonido.

Ha sido semilla del drum’n’bass, partícula capaz de hacer del remix un arte en sí mismo y, por supuesto, motor de transformación del ambient. Es un vehículo muy útil para la vanguardia: del post-rock a la electrónica angulosa o para lo que venga mañana.

Andrea Parker ha conseguido labrar un sonido más personal dentro de la corriente electrónica que se enriquece con elementos jazzísticos, centrado en la belleza más irreal posible. La suya es una apuesta por estructuras aparentemente impenetrables que cuajaron sobremanera en el casi industrial disco Kisss My Arp: un reto del sonido.

Lo importante de la música de Parker, sin embargo, no es su evolución en sí impecable, coherente y siempre en busca del más difícil todavía sin perder entidad emocional y complejidad formal, sino el hecho de que su modus operandi ha sido el germen de un subgénero copiado y reproducido por decenas de artistas posteriores que, por lo mismo la han convertido en un clásico contemporáneo.

VIDEO SUGERIDO: Andrea Parker – Melodious Thunk (vinyl), YouTube (edNbo)

ANDREA PARKER (FOTO 3)

Exlibris 3 - kopie

BABEL XXI – SINOPSIS (111)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

BABEL XXI (FOTO 1)

 

BABEL XXI / SINOPSIS (111)

 

(551-555)

 

SINOPSIS 111 (FOTO 2)

 

BXXI-551 EL BEAT DE LA IDENTIDAD (XI)

 

El acontecimiento más importante (y trágico) del año fue la llegada del Corona virus que arrasó con cientos de miles de vidas humanas y con la salud, economía y socialización de los países del orbe en general, con secuelas aún ignotas, pero nada buenas para el mundo. Las películas, discos, tours, festivales, estrenos, exposiciones, campeonatos deportivos y demás actividades culturales debieron cancelarse, posponerse o realizarse sin público, hasta esperar nuevas disposiciones sanitarias y temporales en cada país debido a la pandemia global. La otra noticia sobresaliente fue la salvaje defensa del racismo y la xenofobia en los Estados Unidos, donde el presidente Trump, su vocero, hizo de todo para reelegirse y mantenerse ahí.

VIDEO: Agnes Orbel – Camera’s Rolling (Official Video), YouTube (Agnes Orbel)

 

SINOPSIS 111 (FOTO 3)

 

BXXI-552 BOB DYLAN 80-11

Alguna vez Dylan fue sospechoso de vagancia, de pasear a su aire, de ir pensando, de padecer un sentimiento, de vestir de mala forma. Fue sospechoso ante la gente, sospechoso ante la autoridad. Fue sospechoso. Punto. Lo soltaron, pero sin creerle del todo que era Bob Dylan. Kenneth Rexroth –otro poeta– lo había intuido. Supo de antemano la suerte que la sociedad le reserva a tales seres. “El estado y la condición del poeta revela, sin lugar a dudas, el verdadero estado de la vitalidad de un pueblo”. Henry Miller había escrito a su vez: “Lo que evidentemente falta en este país y de cuya carencia ni siquiera estamos conscientes, es el soñador, el loco inspirado…Con siniestro regocijo hurgan, cuando llega el momento de cavarle una fosa”.

 

VIDEO: Love Sick – Bob Dylan, YouTube (Luiz Cruz)

SINOPSIS 111 (FOTO 4)

 

BXXI-553 1971 (I)

Desde 1971 han pasado 50 años. Al comenzar los años setenta grupos como The Who, los Rolling Stones o cantautores como Leonard Cohen grabaron cosas trascendentes. De tal manera lograron producir canciones importantes y memorables. El tiempo ha pasado y se han reafirmado en ello. El mito de los Rolling Stones, por ejemplo, se mide, entre otras, con las canciones de su álbum Sticky Fingers en el catálogo de oro del grupo: con “Brown Sugar” (quizá la mejor pieza del rhythm and blues británico, por su riff, por su sonido absolutamente grasoso, por su progresión instrumental) o “Can’t You Hear Me Knocking”, “Sister Morphine” o “Dead Flowers”, como muestras. Tales grupos y solista forjaron nuevos estándares en aquel entonces.

VIDEO: The Rolling Stones – Brown Sugar (Live) HD Marquee Club 1971 NEW, YouTube (genaro garcia)

SINOPSIS 111 (FOTO 5)

BXXI-554 1971 (II)

Hay discos que jamás dejan de llamar la atención. ¿Por qué? Porque son clásicos. Pero ¿qué es lo que los convierte en clásicos? Actualmente, cuando la capacidad de atención es tan limitada y fragmentaria: los álbumes clásicos como los de 1971, que han cumplido cincuenta años, como Tago Mago (Can), IV (Led Zepelin) y Electric Warrior (T. Rex), proponen el desafío y la recompensa de una atención que se mantiene alerta a lo largo del tiempo (tanto del que dura la obra, como del transcurrido desde su realización), de un placer que es más profundo precisamente porque no se agota en la fruición instantánea. La modernidad de la vigencia es lo que se dice de un clásico como los mencionados.

VIDEO: Can – Peperhouse 1971 (Tago Mago), YouTube (aleko jojua)

SINOPSIS 111 (FOTO 6)

BXXI-555 EL BEAT DE LA IDENTIDAD (XII)

Como una manera de festejar el aniversario número 70 del rock, me propuse exponer en el soundtrack de esta emisión una lista, del todo subjetiva y sintética, con las siete canciones que a mi parecer representan a cada una de esas décadas: En realidad, para quien quiera cubrir el camino andado por el género, o plasmar en un mapa lo que abarque su periplo musical, dicha persona tendría que remitirse a las listas oficiales (el Billboard, por ser la decana) y anotar un mínimo de 1200 canciones por año, las que abarcan el Top 100. Eso llevaría a la presentación de 8400 piezas, para darse una idea aproximada y reductiva del asunto cultural que habría que enfrentar con dicha empresa y contar, además, la derrama social que todo ello signifique.

VIDEO: Rocket 88 (Original Version) – Ike Turner/Jackie Brenston, YouTube (Huck Toohey)

 

 

*BABEL XXI

Un programa de:

Sergio Monsalvo C.

Equipo de Producción: Pita Cortés,

Hugo Enrique Sánchez y

Roberto Hernández C.

Horario de trasmisión:

Todos los martes a las 18:00 hrs.

Por el 1060 de AM

96.5 de FM

Online por Spotify

Radio Educación,

Ciudad de México

Página online:

http://www.babelxxi.com/

Exlibris 3 - kopie

GLOVES 33 – ABBEY WHO?

Por SERGIO MONSALVO C.

 

(FOTOGRAFÍAS)

 

GLOVES 33 (FOTO)

Gloves 33 – Abbey Who?

 

 

 

Zebra Crossing

lookin’, lookin’

for the road

everywhere

Exlibris 3 - kopie

BALADAS VOL.III: «I’M A FOOL TO WANT YOU – DINAH WASHINGTON

Por SERGIO MONSALVO C.

 

BALADAS VOL. III (PORTADA)

 

(DINAH WASHINGTON)

Optar fue el verbo

cantar o no

refugio o calle

afanar o venderse

La vida le dio una nube

con la cual pulir los escalones

bajos y sucios y el anhelo de la voz

Se topó de frente con la brutalidad

de putas y oropel

esas que adornan a sus hombres

en las mesas de aquel bar

Cansadas y sin el atractivo

que la noche ha borrado

ofrecen el dinero obtenido

que se cuenta billete a billete

mientras se miran orgullosas

y requeridas

ellos apuestan lo ganado

en lides agrias

ellas son enviadas sin tiento

a camas vacías

entre mentiras y preguntas

Dinah optó entre imitar

o la mirada

dialogó con los ojos de muchas

y al llegar el momento cantó

con finura por aquellas derrotadas

 

 

*Texto extraído del libro Baladas Vol. III, de la Editorial Doble A, y publicado de manera seriada en el blog Con los audífonos puestos.

 

I'M A FOOL TO WANT YOU (FOTO 1)

 

 

Baladas Vol. III

(“I’m a Fool to Want You”)

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Palabra de Jazz”

The Netherlands, 2019

 

 

Contenido

Billie Holiday

Chet Baker

Dinah Washington

Bob Dylan

Dee Dee Bridgewater

Frank Sinatra

Exlibris 3 - kopie