WUTHERING HEIGHTS

Por SERGIO MONSALVO C.

WUTHERING (FOTO 1)

CUMBRES BORRASCOSAS

(EMILY BRONTË)

En el arte de relatar, como en cualquier forma de arte, el contexto original pesa sobre los personajes y los hechos de una obra. Cuando ésta resulta extraordinaria refresca su visión desde las épocas diferentes en la que es revisitada y, por ende, expondrá su mensaje con un enfoque distinto. En el caso de Wuthering Hights (Cumbres borrascosas, en español), la actualidad de su significado es clara a todas luces.

¿Por qué? Porque estamos en un momento en el que lo políticamente correcto interfiere en la creación literaria, y por eso es determinante proteger las obras trasgresoras o políticamente incorrectas de la época que sean, porque, finalmente, en la realidad también suceden las historias de amores malsanos y trágicos, como el de la novela mencionada, y éstas deben ser contadas.

La espesura sobre el hecho literario vivido por Emily Brönte (y también por sus las hermanas) entre 1846 y 1847, en su casa rodeada del viento frío a orillas de los páramos y del cementerio de Haworth, es más clara hoy. Ahí, en esa casa del condado inglés de West Yorkshire, habitó y en ese lapso escribió uno de los clásicos universales del Romanticismo: Cumbres borrascosas. Su autora fue hija de la época romántica, buena y receptiva lectora ante autores como Walter Scott y Lord Byron.

El romanticismo que heredó esta autora iba en dirección contraria a las narraciones de evasión y sin perder de vista la rebeldía moral. Y por eso siempre perdurará su obra, con sus dolorosos delirios de clase y sus sobrecogedores fantasmas sentimentales, físicos y espirituales, amores fogosos y famélicos.

Y sí, le llegó la gloria, pero post mortem y rodeada por la bruma sobre su vida, como la infelicidad de sus amores y pasiones secretas, negadas en aquellas tierras borrascosas. En una casa de piedra rojiza y madera, en la cima de una colina custodiada por el cementerio del pueblo y los rugidos del viento, se fraguó lentamente su episodio literario.

WUTHERING (FOTO 2)

(EMILY BRÖNTE)

Su biografía dice que Emily Brontë, nació el 30 de julio de 1818 en Thornton, condado de Yorkshire. A los tres años, su familia se trasladó a Haworth. Fue hija de un reverendo y su madre murió en 1821, dejando seis hijos, de 6, 5, 4, 3, 2 y 1 años, respectivamente. Todas mujeres, salvo el cuarto, Branwell, que marcó el destino sombrío de las hermanas, eclipsadas todas ellas, al erigirse él en la esperanza socioeconómica de la familia y concentrar todo el esfuerzo a su alrededor. Dicho hermano terminó siendo un pintor mediocre, alcohólico y consumidor de opio.

Sus dos hermanas mayores murieron muy pequeñas y el resto se crió con una tía (honesta pero falta de cariño) en un mundo indolente, aunque su padre les inculcó la cultura, la lectura y la reflexión. Un hecho muy avanzado para la época. Ellas trabajaban en los quehaceres del hogar y luego se ganaban la vida como profesoras o institutrices. Al final de su jornada llegaban a casa a leer y a escribir a escondidas. La literatura fue su refugio.

Con un entorno social empeñado en arrinconarlas, las tres que sobrevivieron: Charlotte, Emily y Anne vivían en un mundo paralelo, mientras veían cómo su hermano se desbarrancaba hacia el infierno con una botella en la mano. Emily veló por él hasta que éste expiró y, al menos, la experiencia le sirvió como parte del argumento para crear parte de Wuthering Heights.

El origen de todo fue cuando Charlotte descubrió unos poemas de Emily y le propuso a ella y a Anne publicar un poemario conjunto. Emily se resistió, pero al final accedió con una condición: hacerlo bajo seudónimo. Así, en el verano de 1846, nacieron Currer, Ellis y Acton Bell. El libro fue bien recibido. Charlotte, con la euforia, lanzó una segunda propuesta: escribir una novela cada una.

En diciembre de 1847, llegaron los resultados: En esa casa de piedra y madera, en la orilla del viento y el cementerio, las tres transfirieron sus secretos y frustraciones pasionales. Charlotte publicó Jane Eyre; Anne Agnes Grey, y Emily Wuthering Heights. Al siguiente diciembre Emily moriría de tuberculosis a los 30 años.

La de Emily Brontë se alzó como una voz poderosa y persuasiva en la escritura. Fue la más solitaria de las tres hermanas y su única novela, publicada bajo aquel seudónimo masculino, además de unos 200 poemas (ubicados en la isla imaginaria de Gondal, donde recreaba las costumbres, las intrigas familiares, las rivalidades entre reinos y deseos y las opresiones de la gente insufladas de la pasión entre los humanos y el paisaje) la situó dentro de las letras británicas.

Emily desafió la época victoriana, rompió los esquemas literarios predominantes, abrió nuevas vías a la literatura y se adelantó al tiempo con varios de sus temas. Desde entonces se ha dicho que dicha novela fue hija de la experimentación que su autora realizó con la poesía.

En Wuthering Heights Emily cuenta la historia atormentada del amor entre los personajes de  Heathcliff y Cathy, reflejo de su “más que probable amor adolescente con Robert Clayton”, un muchacho pobre y rústico con quien jugaba en los páramos de Haworth. Después de que su padre la enviara a un internado, Robert murió, el 14 de diciembre de 1836.

Wuthering Hights es un relato de época que describe el entorno social. A  partir de la incendiada pasión entre los protagonistas son mostradas  situaciones inéditas, como el alcoholismo, el maltrato y la voluntad de una mujer, entre otras.

Es una narración realizada con pasión, sabio manejo del lenguaje, agudo trazado de personajes y detalles, y con una gran capacidad persuasiva. Características, además, que la volvieron universal y con vigencia, no obstante el peso histórico de la época que planea sobre toda ella.

WUTHERING (FOTO 3)

La obra, como no podía ser de otro modo, ha sido interpretada de diversas formas por los mundos del cine, el teatro, la televisión, la novela gráfica y la música, entre las que están, por supuesto, las del rock: las de Pat Benatar, Jim Steinman, Death Cab for Cutie, Billie Marten o Marillion. Sin embargo, aquí me gustaría hablar de otros ejemplos:

El octavo disco del grupo británico Genesis, Wind & Wuthering (1976), se fundamentó en el libro de la Brönte. Phil Collins estuvo por segunda vez en la voz principal (tras la salida de Peter Gabriel) y asimismo fue la última aparición de Steve Hackett con la banda. Ambos incluyeron algunas de sus composiciones en este collage, en clave de rock progresivo, inspirado por tal volumen. La portada de esta entrega, diseño y arte, como no podía ser de otra manera, estuvo a cargo del colectivo Hipgnosis, que ya había trabajado anteriormente con el grupo.

VIDEO SUGERIDO: Wind and Wuthering and Afterglow (Animated) – Genesis, YouTube (txikilin)

El título del álbum constó de dos partes. La primera, Wind, evoca la pieza compuesta por Hackett “The House of the Four Winds”, que finalmente se inscribiría en el disco como “Eleventh Earl of Mar”, Y la segunda, Wuthering, es una alusión a la novela ya citada y que inspiraría el trabajo conjunto.

Uno cuyo resultado emitiría una atmósfera sombría, como el libro mismo, para sellarlo también en un par de piezas postreras (“Unquiet Slumbers for the Sleepers…” e “…In that Quiet Earth”) con las últimas oraciones del libro: “…oía el suave viento suspirando sobre el césped, y me preguntaba cómo alguien podría imaginarse sueños intranquilos para los que duermen en esa tierra tranquila”.

Por otra parte, una de sus tempranas composiciones, “Wuthering Heights”, instigada por la lectura del libro clásico, le sirvió a Kate Bush de base para su espectacular debut discográfico en el mundo de la farándula roquera. Tal lanzamiento resultó sorprendente, dentro de una escena en la que casi nada sorprendía.

El sencillo “Wuthering Heights” se instaló de inmediato en los primeros lugares de las listas de popularidad y el disco, The Kick Inside (1978), que lo contenía figuró entre los tres primeros, todo un éxito. La canción mencionada ejemplificó el estilo que desde entonces se ha relacionado con ella.

Es una composición dramática, culta y misteriosa, interpretada con una aguda voz que se acompañó con un escenario y una coreografía extravagantes, que expresaron muy bien su personalidad, la cual se ha desarrollado por tales cauces hasta hoy (es vegana y seguidora del misticismo filosófico y de la astrología).

VIDEO SUGERIDO: Kate Bush – Wuthering Heights – Official Music Video – Version 1, YouTube (KateBushMusic)

WUTHERING (FOTO 4)

Exlibris 3 - kopie

MANHATTAN TRANSFER

Por SERGIO MONSALVO C.

MANHATTAN FOTO 1

(JOHN DOS PASSOS)

John Dos Passos denominó a sus novelas como crónicas contemporáneas. En ellas, lo supo siempre, había una fuerte inclinación política; también que manejar dicha inclinación no debía dañar al escritor de ninguna manera.

Alguna vez declaró que un escritor en su campo debería estar comprometido y no, al mismo tiempo; tener pasión, preocupación y furia, pero mantener sus emociones a cierta distancia de sus obras. De no hacerlo sólo se convertiría en un propagandista y lo que ofreciera sería únicamente una prédica.

En su obra titulada Manhattan Transfer (1925), este escritor citó al capitalismo estadounidense como testigo, y como brillante fiscal le hizo confesar y documentar la invención del American Dream (sueño americano), con todas sus consecuencias de explotación, decepción y egoísmo.

De esta manera el narrador, de la mano con el historiador social, configuró al escepticismo y desilusión por el progreso que tomaron distintas formas a partir de entonces (el existencialismo, la Generación Beat, el hippismo, el Underground, la contracultura, etcétera).

Este escritor nació el 14 de enero de 1896 en Chicago. Su infancia transcurrió entre ésta, Bélgica y Londres. A su vuelta a los Estados Unidos ingresó a Harvard, donde se graduó en 1916. Viajó a España a estudiar arquitectura. Sin embargo, en 1917, durante la Primera Guerra Mundial, conoció la contienda al incorporarse como voluntario en Francia.

En 1919 fue liberado y entró a estudiar a la Sorbona para luego volver a España y escribir un par de libros de carácter autobiográfico y antimilitarista. Tras la publicación de otros textos regresa a Nueva York en 1923, donde la idea de Manhattan Transfer comienza a crecer.

El hecho de escribir sobre el comunismo no hace a un autor comunista.  Dos Passos nunca lo fue. Siempre estuvo más que nada contra el sistema. Su interés social se centraba en la libertad personal ante todo.

En un principio sintió simpatía por el comunismo norteamericano de la segunda década del siglo, pero los métodos autoritarios del partido lo desilusionaron; luego erigió su desprecio contra la brutalidad de la ideología capitalista y sus negociantes; y, finalmente, manifestó su respeto hacia las ideas de Thomas Jefferson y la democracia al estilo republicano, como la salvación política para una sociedad de masas.

Todos sus libros son representaciones evidentes, polémicas y conscientes de la lucha que él vio desarrollarse en la sociedad capitalista norteamericana de la primera mitad del siglo XX.

Mantuvo fuera de sus obras cualquier tesis expresa. Se limitó a narrar y ello compensó el extraordinario valor polémico de sus múltiples figuras a las que por cuenta propia se escucha enunciar las críticas a su inmediatez, a la justicia y a su condición humanas. “Si tratas temas que afectan a la gente —dijo en su momento— debes atenerte a causar dolor; particularmente si aciertas a dar en un blanco que se encuentre cerca de la verdad”.

MANHATTAN FOTO 2

En su novela de 1925, Manhattan Transfer, imprimió un retrato colectivo, coral, con cientos de episodios de la vida neoyorquina. Con él denotó madurez de visión y estilo narrativo (collage, frescos e interconexiones).

John Dos Passos siempre expresó su fascinación por el marginado, el vencido, el enajenado, el disidente, el solitario y el vagabundo: los relegados de la historia que enmarcan la enorme crónica de la desilusión norteamericana, se convirtió en el muralista de la decepción.

Los personajes en su apariencia, maneras y acciones son tipos auténticos de su época que se esfuerzan por encontrar un motivo para vivir mientras su existencia transcurre entre sensaciones de tragedia y falsos optimismos. Y es este desconcierto el que llega al lector más que cualquier propaganda.

El autor se preocupó por la cuestión de hasta dónde y de qué manera cada uno de sus incontables individuos era capaz de forjar su propio destino y llevarlo hasta dónde lo condicionaba su ambiente. Es la impresión pura de una multitud que lucha en sus respectivos medios, caracterizados de forma individual y diferenciada por unos cuantos gestos, frases, expresiones murmuradas y el frenético movimiento.

El estilo de rápidos chispazos y súbitas imágenes de sensación física que Dos Passos desarrolló fue siempre, según sus propias palabras, “el intento de producir la dicotomía entre ficción y no-ficción. Me encontraba por lo regular en algo así como la línea divisoria entre ambas, moviéndome por ello de un campo a otro con gran rapidez”. Éste era el brío que movía a sus personajes tan vertiginosamente, lo mismo que a su estilo.

Luego de una vida saturada de viajes, acontecimientos y publicaciones, John Dos Passos murió en Virginia el 28 de septiembre de 1970.

“La palabra oral es la que suministra los grandes textos. El deseo de observar, de anotar lo que veo y oigo lo más exacto posible, ha sido para mí lo más importante”. Concepto al que el escritor se mantuvo fiel prácticamente hasta su muerte.

VIDEO SUGERIDO: Pet Shop Boys – New York City Boy, YouTube (PetShopBoysParlaphone)

Su genio lo llevó a crear un estilo notable en Manhattan Transfer para evocar los simultáneos marcos de la existencia. El tema siempre es el hecho y la persona representativa, el momento histórico en su sentido más tangible, en sus lemas, canciones, influencias y ante todo su habla.

El novedoso estilo tuvo como objetivo artístico captar el tono y el paso del tiempo en la voz de la época. Manhattan Transfer legitimó la “religión de la palabra”, al asentar una narración colectiva acerca de la vibración histórica.

El talento del escritor para exhibir los hechos sociales y manierismos de la época hizo que su novela pareciera la obra de los muchos espíritus neoyorquinos. Con Manhattan Transfer Dos Passos anticipó temas y técnicas que a la postre desarrollaría en forma plena en la trilogía USA.

La estructura del libro está integrada por historias cotidianas, crónicas,  acontecimientos grandes y pequeños que dicen mucho acerca de la época y de la influencia de la comunicación masiva. Son fragmentos de impresiones sensibles a los que el autor utilizó como acercamientos a los incidentes o personas descritas. Como fondo a las historias de las decenas de personajes que aparecen y desaparecen como en la vida misma.

Los personajes ficticios fueron tomados por Dos Passos de una considerable gama de la vida común neoyorquina, lo cual crea una verosimilitud incuestionable y plausible.

El estilo creado por este autor (cuyas influencias aceptadas fueron Laurence Sterne, Flaubert, Joyce, Gertrude Stein, Ungaretti, Rimbaud, Stephen Crane, los muralistas mexicanos y el cine de Eisenstein y Griffith) registró el pulso de la sociedad industrial, de las masas y del caos moral de una civilización decadente basada en la explotación, el comercialismo y la corrupción.

Estos logros llevaron a decir a Jean Paul Sartre en 1938: “Dos Passos ha inventado una sola cosa, un arte del relato, y con eso basta. Considero a Dos Passos el escritor más grande de nuestro tiempo”.

A partir de entonces ha sido uno de los autores más revisitados por literatos, periodistas, cineastas e historiadores (el propio Sartre, Alfred Döblin, Carlos Fuentes, el documentalista Adam Curtis, Quentin Tarantino o Robert Alman, por mencionar a algunos).

Y como referencia para muchos músicos de los géneros rockero y jazzístico (como The Fugs, Billy Joel, Lou Reed, Talking Heads, Simon & Garfunkel, The Strokes, John Zorn o el grupo de jazz vocal Manhattan Transfer, entre otros) que aun han utilizado alguna de sus múltiples alternativas y recursos literarios.

VIDEO SUGERIDO: Lou Reed – “NYC Man” (Official Music Video), YouTube (RHINO)

MANHATTAN FOTO 3

Exlibris 3 - kopie (2)

BABEL XXI-500

Por SERGIO MONSALVO C.

BXXI-500 (FOTO 1)

I, ROBOT

(ISAAC ASIMOV)

Programa radiofónico de Sergio Monsalvo C.

Exlibris 3 - kopie

ARTE-FACTO: REVOLVER (I)

Por SERGIO MONSALVO C.

REVOLVER I FOTO 1

 DISPARO AL INFINITO (I)

 En el mítico canon del rock, el álbum Revolver de los Beatles ocupa un sitio incólume entre los diez primeros lugares. Desde el momento de su lanzamiento (agosto de 1966) hasta hoy (54 años después) se erigió de facto en una de sus obras maestras (y clásicas a la postre), por más de una razón. Marcó un antes y un después musical, el rock elevó sus pretensiones genéricas, significó un cambio de era y mostró una vía de desarrollo no sólo artística sino también humana.

En el arte lo importante no es ofrecer respuestas sino brindar preguntas, crear cuestionamientos, y entre más, mejor. Con el disco Revolver, el Cuarteto de Liverpool lo hizo a granel. “¿Y, en estas canciones, dónde está el rock?”, fue una de ellas, sobre todo por parte de quienes se habían quedado en su melodiosa época de la beatlemanía y con la imagen de sus apariciones en vivo en 1965 (del Shea Stadium, de Nueva York al Cow Palace, en San Francisco).

Con la nueva obra de los Fab Four se hizo evidente que el rock era un espíritu omnipresente y su figura lo contemplaba todo. Se expandía por doquier y en él cabía lo inimaginable. Ya no sólo era una manifestación juvenil, sino que en su dinámico crecimiento se incluían las preguntas por el Ser y Estar de cada uno en el mundo, por la existencia del Otro, por la vida interior y exterior, y debido a estas cuestiones se experimentó para averiguarlo y la música fue la compañera de viaje y la vocera principal de sus bitácoras, con expresiones, lenguajes y sonidos ignotos.

Revolver contenía dentro de sí, entre otras aportaciones, el hecho de un fenómeno cultural de enorme trascendencia. George Harrison escuchó el sonido del sitar indio interpretando un tema de los Beatles para el sountrack de Help! Ese sonido entre terrenal y proveniente de lo alto fue lo que llamó la atención del oído de George y firmó con él un magnífico pero muy limitado antecedente (“Norwegian Wood” en el disco Rubber Soul). Ese sonido, penetrando en el cerebro del músico, fue también el momento de una síntesis social (anglo-hindú) y el primer paso al conocimiento del Otro.

REVOLVER I FOTO 2

Ese otro era el hemisferio oriental descubierto a partir de entonces por una generación que buscaba respuestas y proyecciones místicas de la existencia. A Harrison le picó la curiosidad, se compró un instrumento y buscó a alguien que lo instruyera. En una cena de la comunidad artística londinense conoció a Ravi Shankar, el virtuoso indio del sitar, y lo convenció de enseñarle los rudimentos. Ravi aceptó, y con ello George se adentró en un camino que no sólo experimentaría él sino, a la postre, todo el Occidente.

Con el conocimiento del sitar vino también el de las ciudades indias como Cachemira, el principio de la inevitabilidad…: en fin, el de otra cultura. Por ese entonces la experimentación agregaba el elemento químico como instrumento del conocimiento interno. George realizaba de manera regular viajes con LSD y en ellos descubrió que el paisaje mental que la droga le producía era uno que ya había contemplado en la India, con sus seres y sonidos misteriosos.

Tales aventuras aseguraron la contribución que haría al legado beatle y que se imprimiría por primera vez en el disco Revolver de manera contundente: “Love You To”. Una pieza que abriría el camino hacia las Indias Orientales. Así, George Harrison se convirtió en el Marco Polo del rock.

A partir de entonces el Oriente ha ejercido una influencia más que significativa para el género, sobre la base de que el hombre oriental se identifica sobremanera con las fuerzas primarias. Para la imaginería del rock, el Oriente se erigió en una tierra de sensibilidades expansivas. Con Revolver, por un lado, los rocanroleros recurrieron a la música y filosofía de la India como una ruta convincente hacia la unidad primitiva del universo, cuyo hogar es el eterno ahora, concepto del que el rock se ha nutrido desde un principio.

Por otro, el punto fundamental del álbum radica en que es un icono de la transculturación. Al ser escuchado por primera vez la pregunta general fue: ¿Qué instrumento es ese que suena en “Love You To”? La cuestión condujo a una travesía en la que muchos se embarcaron. Algunos buscaron en ese viaje respuestas y proyecciones místicas: la ley del karma, el budismo, Abraxas, la conversación con santones (como discípulos de diversos Maharishis o gurús instrumentales). Otros se fueron por el lado de la literatura (con las lecturas de Hermann Hesse, Carl Jung y de clásicos como el poeta Alfred Tennyson) y por el de la música, con su atrayente exotismo.

 

 VIDEO SUGERIDO: Eleanor Rigby – The Beatles, YouTube (Canal de vitor021298)

 

 

REVOLVER I FOTO 3

 

 

 

 

 

Exlibris 3 - kopie

BERLIN ALEXANDERPLATZ

Por SERGIO MONSALVO C.

BERLIN ALEXANDERPLATZ (FOTO 1)

(ALFRED DÖBLIN)

El caos es un elemento constante y paradójico en el desarrollo de la historia humana. En él ha entrado toda revoltura que a la larga aporta algo benéfico en lo social, en lo cultural o en ambos. Así, la época conocida como República de Weimar, en Alemania, ha sido una de las mayores muestras de ello.

En su corto periodo de existencia (1918-1933) en lo social contuvo, entre otras cosas, una nueva constitución política (que nunca se ejerció), revueltas y revoluciones de todo signo, desde las de la ultraderecha a los del extremismo izquierdista (incluyendo golpes de Estado).

Es decir, una enorme inestabilidad que provocó una inflación desbocada, crisis económica y pobreza, con los consecuentes aumentos en la criminalidad, en la prostitución y en las enfermedades. Todo ello caldo de cultivo para el desarrollo de un nuevo virus: el nacionalsocialismo, o sea: el nazismo, cuyo encumbramiento dio fin a tal república.

VIDEO SUGERIDO: Marlene Dietrich “Naughty Lola 1930 (The Blue Angel), YouTube (LilyMarleneDietrich)

Paradójicamente, en lo cultural fue rica en sus manifestaciones. Surgió el expresionismo alemán (en la pintura, en la cinematografía, en la música), el teatro cabaretil, la novedosa crítica cultural (sustentada en la filosofía de Walter Benjamin) y la psicología junguiana.

La decadencia en la que se encontraba el país tras la Primera Guerra Mundial dejó el territorio sembrado de huérfanos, viudas y desempleados, cuya desesperación los condujo a ganarse la vida de cualquier manera. Hubo aumento de la drogadicción, en el protagonismo del Mercado Negro, en el crecimiento en el número de bandas criminales y la delincuencia, y en el de establecimientos con diversa oferta sexual. La literatura obtuvo nuevos argumentos.

Fuera del país autores como W.H. Auden, Stephen Sender o Christopher Isherwood llevaron a las páginas de sus libros dicho escenario. Dentro del territorio alemán también los hubo, y en particular destacó un escritor cuya obra en tal sentido trascendió el tiempo y se instaló en el canon de la literatura contemporánea con el libro Berlin Alexanderplatz.

El argumento de este texto, ubicado en plena República de Weimar, presenta la vida de un hombre, trabajador ordinario, intenso, excesivo en sus emociones y desenfrenos, irascible, brutal y violento, pero también vulnerable, con alguna idea acendrada sobre la bondad intrínseca del ser humano y con necesidades afectivas de toda índole.

Su historia criminal lo hace pasar por diversas etapas existenciales, del asesinato al castigo, del arrepentimiento a la voluntad para recuperarse (como ex convicto) e iniciar una nueva vida, deseo contra el que actúa el entorno social y lo hace enfrentarse a sí mismo y a lo que lo rodea, con el fondo urbano berlinesco en todas sus instancias.

Una metáfora histórica, una fábula citadina con toda su fauna miserable, una gran novela a fin de cuentas, donde se descubre al hombre en sus extremos y al peso de la realidad colándose por los instersticios, de la fe y el afán por la sobrevivencia a la inquietante presencia del “huevo de la serpiente”.

BERLIN ALEXANDERPLATZ (FOTO 2)

El creador de dicha novelafue Alfred Döblin. Este autor pomerano (1878‑1957) vivió en Berlín desde 1898 y luego desde 1911 (tras estudiar medicina en Friburgo), como médico y escritor. Emigró en 1933 como exiliado a Suiza, a los Estados Unidos y a Francia (de la que se hizo ciudadano)  y volvió a Alemania después de la Segunda Guerra Mundial.

Berlin Alexanderplatz, escrita entre 1927 y 1929, le valió la fama mundial y está considerada como la más importante novela urbana de la literatura alemana. Con poesía exacta plasma el ánimo de aquellos tiempos marcados por la crisis económica y el desempleo, durante la República de Weimar. 

Su sello característico es el principio del collage, que enlaza los destinos individuales con alegorías míticas y retazos reales de la moderna civilización urbana (con la influencia de James Joyce y John Dos Passos). Es un calidoscopio de monólogos interiores, historias policiacas, citas bíblicas, referencias estadísticas, rimas infantiles, informes de la Bolsa de Valores y meteorológicos, letras de canciones populares, consignas comerciales y noticias periodísticas, que cristaliza el panorama de una ciudad y un tiempo.

Un año después de su publicación (en 1929), el propio Döblin adaptó la obra narrativa de más de 500 páginas a un programa de 70 minutos para la radio alemana. Fue trasmitido el 30 de septiembre de 1930 en Berlín con el título La historia de Franz Biberkopf.

Döblin también colaboró en el guión para la primera versión cinematográfica de la novela, dirigida por Phil Jutzi en 1931 en las locaciones originales de Berlín (la obra más importante de este cineasta y camarógrafo simpatizante del movimiento socialista obrero había sido la película muda El viaje a la felicidad de mamá Krausen, de 1929).  La cinta resultante, de 90 minutos de duración, fue estrenada el 8 de octubre de 1931.

En tiempos más recientes, el director Rainer W. Fassbinder hizo su propia adaptación de la novela (y quizá la definitiva) entre 1979 y 1980. Escribió el guión y la dirigió. Fue una coproducción germano-italiana (Bavaria Atelier GmbH/ RAI Televisión italiana) por encargo de la Westdeutscher Rundfunk alemana. El costo fue de 13 millones de marcos.  El tiempo de rodaje: 154 días (de junio de 1979 a abril de 1980).  El formato fue en 16 mm, a color.

La extensión: 15 horas y media en total. Fue estrenada del 28 de agosto al 8 de septiembre de 1980 en la Bienale de Venecia. Y en televisión, por la estación ARD de la entonces Alemania Occidental, el 12 de octubre de 1980. La serie estuvo dividida en 14 partes (la primera de 90 minutos) trasmitidas entre el 13 de octubre al 29 de diciembre de 1980, cada lunes (de la parte II a la XIII la duración fue de 60 minutos, por cada entrega). El 29 de diciembre de 1980 se emitió el epílogo. En el reparto estuvieron las míticas actrices Hanna Schygulla y Barbara Sukowa.

Sobre su Berlin Alexanderplatz se puede decir que el incansable cineasta nunca antes trabajó por tanto tiempo y en forma tan concentrada en una sola película. Y resultó una obra maestra en su estilo y con una producción de rasgos concluyentes para su cinematografía.

Fassbinder llegó con ella al término de un proceso.  El cine ya no le brindaría nada nuevo, nada desconocido. Con esta obra mostró en toda su intensidad el destino individual y la relación de una pareja, con un ritmo lento, desprovisto de distracciones. En su estilo prefirió la perspectiva espacial. El ejemplo de ello está en los diálogos, donde el cineasta muestra al que está escuchando no al que habla. Por todos los medios, Fassbinder obligó al espectador a prestarle atención a las palabras. Es una puesta muy exigente para el público.

Por otro lado, dentro de la cultura contemporánea, la novela de Döblin fue muy influyente para la inteligencia rockera que la hizo legado y parte suya. Comenzando con representantes destacados como: David Bowie (con su legendaria trilogía berlinesa), Iggy Pop (y sus particulares The Idiot y The Passenger) y Lou Reed (tanto con Berlin, como desde su homónimo álbum debut como solista).

Ejemplos todos del mejor expresionismo rockero y como lectores sagaces, agudos y comprometidos con el vanguardismo literario de todos los tiempos, una postura artística producto del romanticismo y del modernismo, de los que han sido o fueron herederos. Berlin Alexanderplatz, el libro, los enriqueció en muy buena medida para el desarrollo de sus distintivas estéticas.

VIDEO SUGERIDO: El Expresionismo Alemán, YouTube (Matias Tondato)

BERLIN ALEXANDERPLATZ (FOTO 3)

Exlibris 3 - kopie


LibRock’s (I)

Por SERGIO MONSALVO C.

LIBROCK'S (CANON I) (PORTADA)

 (CANON I)

 (A MODO DE INTRODUCCIÓN)*

Los libros que cito en esta serie y las canciones que han acompañado su lectura, reseña y ligazón, han construido una buena parte de lo que es el rock en su concepto. No es una ocurrencia del momento presentarlos unidos, sino como una muestra del legado que lleva encima y que tiene que ver con sus contextos, afinidades electivas y sus pasiones.

Para cada género musical hay libros y discos (películas, obras de teatro, pinturas, cómics, etcétera) en los que se puede hallar goce, satisfacción, instinto o identidad.

Encontrar esos libros y demás, poco a poco, a lo largo de la vida del rock y establecer con ellos una relación duradera, asimilarlos gradualmente y retener su savia, ha constituido para el género (y para sus seguidores más avezados) un acto esencial en el círculo de sus placeres y por ende en el de la creación de su espíritu, su ser y estar en el mundo, participando así en el flujo de la cultura de su tiempo y, por ende, en el de la memoria de la especie.

 *Fragmento de la introducción al volumen LibRock’s (Canon I), de la Editorial Doble A, cuyo contenido se ha publicado on line de manera periódica a través de la Serie “Libros Canónicos” como parte del blog Con los audífonos puestos.

 

 

LibRock’s

(Canon I)

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Ensayos”

The Netherlands, 2020

 

CONTENIDO

Iluminaciones (Les Illuminations) – Arthur Rimbaud

Frankenstein – Mary Shelley

Hojas de Hierba (Leaves of Grass)– Walt Whitman

Moby Dick – Herman Melville

El Cuervo (The Raven) – Edgar Allan Poe

El lobo estepario (Der Steppenwolf) – Hemann Hesse

Hambre (Hunger) –Knut Hamsun

Manhattan Transfer – John Dos Passos

En el camino (On the Road) – Jack Kerouac

El Guardián entre el centeno  (The Catcher in the Rye) –J.D. Salinger

 

Exlibris 3 - kopie

HIGH FIDELITY

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 ¿POR QUÉ ME GUSTA?HIGH FIDELITY (FOTO 1)

1.- Hay escritores con los que te identificas de manera perdurable; que con su visión del mundo te vuelves cercano y empático con ellos, porque expresan de forma inmejorable emociones que has sentido. Con Nick Hornby me sucede eso, y desde que lo descubrí –tiempo ha—suelo seguir su pista literaria tanto como la adaptación cinematográfica de la misma. Este escriba británico me ha producido grandes y pequeños placeres con su obra. Y de entre ella, High Fidelity destaca sobremanera por las afinidades que siento.

2.- Este año se cumple un cuarto de siglo de su publicación. Es un retrato plagado de gracia y ternura hacia algo tan triste como la ruptura sentimental y lo que sigue: el desconcierto, la pérdida, el temor a la intemperie y la desolación que pueden sobrevenir tras el quiebre amoroso. De ella, además de lo mencionado, lo que me enganchó fue que tenía a la música como principal protagonista, al rock en específico, y al individuo que la porta como un quijote contemporáneo. Hornby es rockero en cuerpo y alma y aquí proporciona una de sus grandes muestras.

3.- La cultura del autor inglés en este libro tiene raíces claras con diversos mentores como Umberto Eco, el primero, quien anotó que mucha gente da por hecho que de proponérselo el mundo entero cabría en una sola lista por imposible que esto pudiera parecer (Borges sería uno de ellos, y por eso es otra de las raíces de Hornby). Desde los comienzos de la escritura, la obsesión humana por registrar las cosas, de la que surge toda clasificación u ordenamiento, ha sido algo perseverante en ella. Los primeros ejemplos de esto fueron las tablas de arcilla de los sumerios. High Fidelity es una lista vital. Hacer una lista obliga a reflexionar.

4.- Marcel Proust es otra conexión escritural y estética. Tal autor señaló que la única forma de saborear las impresiones vividas, en cualquier sentido (en este caso el amoroso), es la de intentar conocerlas más completamente. Ir ahí donde se encuentran, es decir, dentro de uno mismo, y volverlas claras hasta en sus profundidades. Con el fin de darnos cuenta de que las resurrecciones de esas impresiones en la memoria evocan las sensaciones de otro tiempo y, de forma semejante, provocan el surgimiento de una verdad nueva.

Las verdades nuevas, las ideas sobre nuestras emociones actuales, son pues sucedáneos de las penas pasadas. Porque recordar el dolor por el que hemos pasado nos obliga  a entrar profundamente en nosotros mismos. Y esa es una imagen del pasado que se intenta descubrir con los mismos esfuerzos que los necesarios para recordar tales momentos, y así saber o descubrir que nuestros conceptos sobre lo que somos, porque sentimos, están contenidos en aires de música (que las ha envuelto y acompañado) que nos vienen a la mente y que nos esforzamos por escuchar para identificarnos una vez más.

5.- La filmografía de Woody Allen es una filia más. Play it Again, Sam. Annie Hall, Hanna y sus hermanas, Manhattan…le ha hablado a Hornby, como a nosotros, de las relaciones de pareja, de sus complejidades y misterios, de sus búsquedas y cuestionamientos, de las respuestas jugando al escondite. La imaginación es una máquina que el sufrimiento pone en marcha, y con ello a las personas (en este caso mujeres) que posan para nosotros como representación de aquello que nos ha sucedido y nos conceden sesiones tan frecuentes (y algunas veces humorísticas) como si fueran un taller de compostura, que está en nuestro interior, y al que recurrimos en un nuevo periodo amoroso.

HIGH FIDELITY (FOTO 2)

6.- Me gusta el libro (y la película) porque también recurre a un gurú, como lo hace Allen en Play it Again, Sam. La figura de Humprey Bogart aparece como modelo para darle indicaciones al personaje, Alby, sobre como lidiar con las mujeres. Hornby utiliza tal recurso pero desde una evocación musical: Bruce Springsteen. Porque The Boss representa la autenticidad rockera, la quintaesencia del ser y estar como tal. Porque sus canciones (literalmente) le han salvado la vida a infinidad de personas. Por eso tal aparición en la película es medular. Es la enunciación del espíritu rockero.

7.- Me gusta la película basada en el libro (dirigida por Stephen Frears en el 2000 -hace 20 años-, con John Cuzak en el papel principal) porque Hornby no le puso pero alguno e incluso vertió buenos comentarios sobre ella. Cosa nada usual entre escritores y adaptadores. También le gustó porque mantiene el prurito de hablar de la música todo el tiempo, de manera significativa y puntual. Porque no es un musical, sino que la presencia del género es natural y no impostada. Por el bagaje que se percibe, que se siente en cada frase, en cada escena, en cada monólogo o diálogo.

8.- Eso nos conduce directamente al soundtrack escogido. Es un muestrario ecléctico en cuanto a épocas, subgéneros e intérpretes. Escuchar a los 13th Floor Elevators, con “You Gonna Miss Me” abre la brecha entre todo ello, y de esta manera transitan por ahí los Kinks y John Wesley Harding, Velvet Underground y Love, Bob Dylan y The Beta Band, Elvis Costello & The Attractions y Stereolab, al igual que Sheila Nichols, Smog o Royal Trux. Lo mismo que la versión que hace Jack Black (Barry en la cinta) del clásico del soul “Let’s Get it On” de Marvin Gaye.

9.- Por lo mismo, estoy igualmente de acuerdo cuando este último personaje, Barry (tumultuoso dependiente de la tienda de discos de Rob –Cuzak),  encarnando al rockero nato, al ejemplo de actitud, al que no va a tomar prisioneros ni pactar, manda al diablo, sin chistar, al cliente que entra en el establecimiento para pedir el disco que contiene la canción “I Just Call to Say I Love You”, pieza suprema de lo edulcorado, de lo melifluo en que se puede convertir un tema, un cliché de la cursilería, como si fuera tarjeta de Hallmark Cards.

10.- Me gusta el libro (y la película), pues, porque los personajes (Rob, Barry y Dick –Todd Louiso) hacen antologías personales de música (en esa época en cassettes, hoy mixtapes) para mostrarse, para definirse, para expresarse, como obsequio máximo para personas seleccionadas por cada uno de ellos (por amistad, por seducción, por amor). Lo cual es, quizá, uno de los mejores regalos que se le pueden hacer a alguien, debido a que en ello va implícita la sinceridad, la emoción, el sentimiento y el mensaje, que se quiere dejar claro. Es, valga el símil, una carta afectuosa escrita a mano. La música habla por uno.

11.- High Fidelity es una cinta (y libro) con el que me he identificado desde que apareció. Por afinidades electivas. Porque soy rockero de corazón, porque tal música ha estado presente en mi vida desde que la escuché por primera vez, porque es parte importante de mi oficio, porque hago listas constantemente con ella, porque es parte fundamental de mi memoria profesional, porque la he recibido y obsequiado como algo especial, porque me ha acompañado y con ella puedo definir a las personas, porque no hay momento alguno de mi existencia que no evoque alguna pieza.

12.- Me gusta High Fidelity porque soy coleccionista de discos, en varios formatos, y sé lo que significa adquirirlos, transportarlos, abrirlos y escucharlos (con toda su ceremonia), apreciarlos y mantenerlos en buen estado. Pero también porque sé lo que significa lidiar con ellos, con su carga histórica, emocional y física, acomodarlos en taxonomías particulares, secretas e íntimas, en nichos personales y cuidada selección. Por todo ello me identifico en varios aspectos con el filme y sus diversos niveles de lectura, porque los tiene. Es una gran película.

VIDEO SUGERIDO: “High Fidelity (2000” Theatrical Trailer, YouTube (Forever Cinematic Trailers)

HIGH FIDELITY (FOTO 3)

 

Exlibris 3 - kopie

SONORIDADES: HIGH FIDELITY

 SERGIO MONSALVO C.

HIGH FIDELITY (FOTO 1)

 ¿POR QUÉ ME GUSTA?

1.- Hay escritores con los que te identificas de manera perdurable; que con su visión del mundo te vuelves cercano y empático con ellos, porque expresan de forma inmejorable emociones que has sentido. Con Nick Hornby me sucede eso, y desde que lo descubrí –tiempo ha—suelo seguir su pista literaria tanto como la adaptación cinematográfica de la misma. Este escriba británico me ha producido grandes y pequeños placeres con su obra. Y de entre ella, High Fidelity destaca sobremanera por las afinidades que siento.

2.- Este año se cumple un cuarto de siglo de su publicación. Es un retrato plagado de gracia y ternura hacia algo tan triste como la ruptura sentimental y lo que sigue: el desconcierto, la pérdida, el temor a la intemperie y la desolación que pueden sobrevenir tras el quiebre amoroso. De ella, además de lo mencionado, lo que me enganchó fue que tenía a la música como principal protagonista, al rock en específico, y al individuo que la porta como un quijote contemporáneo. Hornby es rockero en cuerpo y alma y aquí proporciona una de sus grandes muestras.

3.- La cultura del autor inglés en este libro tiene raíces claras con diversos mentores como Umberto Eco, el primero, quien anotó que mucha gente da por hecho que de proponérselo el mundo entero cabría en una sola lista por imposible que esto pudiera parecer (Borges sería uno de ellos, y por eso es otra de las raíces de Hornby). Desde los comienzos de la escritura, la obsesión humana por registrar las cosas, de la que surge toda clasificación u ordenamiento, ha sido algo perseverante en ella. Los primeros ejemplos de esto fueron las tablas de arcilla de los sumerios. High Fidelity es una lista vital. Hacer una lista obliga a reflexionar.

4.- Marcel Proust es otra conexión escritural y estética. Tal autor señaló que la única forma de saborear las impresiones vividas, en cualquier sentido (en este caso el amoroso), es la de intentar conocerlas más completamente. Ir ahí donde se encuentran, es decir, dentro de uno mismo, y volverlas claras hasta en sus profundidades. Con el fin de darnos cuenta de que las resurrecciones de esas impresiones en la memoria evocan las sensaciones de otro tiempo y, de forma semejante, provocan el surgimiento de una verdad nueva.

Las verdades nuevas, las ideas sobre nuestras emociones actuales, son pues sucedáneos de las penas pasadas. Porque recordar el dolor por el que hemos pasado nos obliga  a entrar profundamente en nosotros mismos. Y esa es una imagen del pasado que se intenta descubrir con los mismos esfuerzos que los necesarios para recordar tales momentos, y así saber o descubrir que nuestros conceptos sobre lo que somos, porque sentimos, están contenidos en aires de música (que las ha envuelto y acompañado) que nos vienen a la mente y que nos esforzamos por escuchar para identificarnos una vez más.

5.- La filmografía de Woody Allen es una filia más. Play it Again, Sam. Annie Hall, Hanna y sus hermanas, Manhattan…le ha hablado a Hornby, como a nosotros, de las relaciones de pareja, de sus complejidades y misterios, de sus búsquedas y cuestionamientos, de las respuestas jugando al escondite. La imaginación es una máquina que el sufrimiento pone en marcha, y con ello a las personas (en este caso mujeres) que posan para nosotros como representación de aquello que nos ha sucedido y nos conceden sesiones tan frecuentes (y algunas veces humorísticas) como si fueran un taller de compostura, que está en nuestro interior, y al que recurrimos en un nuevo periodo amoroso.

HIGH FIDELITY (FOTO 2)

6.- Me gusta el libro (y la película) porque también recurre a un gurú, como lo hace Allen en Play it Again, Sam. La figura de Humprey Bogart aparece como modelo para darle indicaciones al personaje, Alby, sobre como lidiar con las mujeres. Hornby utiliza tal recurso pero desde una evocación musical: Bruce Springsteen. Porque The Boss representa la autenticidad rockera, la quintaesencia del ser y estar como tal. Porque sus canciones (literalmente) le han salvado la vida a infinidad de personas. Por eso tal aparición en la película es medular. Es la enunciación del espíritu rockero.

7.- Me gusta la película basada en el libro (dirigida por Stephen Frears en el 2000 -hace 20 años-, con John Cuzak en el papel principal) porque Hornby no le puso pero alguno e incluso vertió buenos comentarios sobre ella. Cosa nada usual entre escritores y adaptadores. También le gustó porque mantiene el prurito de hablar de la música todo el tiempo, de manera significativa y puntual. Porque no es un musical, sino que la presencia del género es natural y no impostada. Por el bagaje que se percibe, que se siente en cada frase, en cada escena, en cada monólogo o diálogo.

8.- Eso nos conduce directamente al soundtrack escogido. Es un muestrario ecléctico en cuanto a épocas, subgéneros e intérpretes. Escuchar a los 13th Floor Elevators, con “You Gonna Miss Me” abre la brecha entre todo ello, y de esta manera transitan por ahí los Kinks y John Wesley Harding, Velvet Underground y Love, Bob Dylan y The Beta Band, Elvis Costello & The Attractions y Stereolab, al igual que Sheila Nichols, Smog o Royal Trux. Lo mismo que la versión que hace Jack Black (Barry en la cinta) del clásico del soul “Let’s Get it On” de Marvin Gaye.

9.- Por lo mismo, estoy igualmente de acuerdo cuando este último personaje, Barry (tumultuoso dependiente de la tienda de discos de Rob –Cuzak),  encarnando al rockero nato, al ejemplo de actitud, al que no va a tomar prisioneros ni pactar, manda al diablo, sin chistar, al cliente que entra en el establecimiento para pedir el disco que contiene la canción “I Just Call to Say I Love You”, pieza suprema de lo edulcorado, de lo melifluo en que se puede convertir un tema, un cliché de la cursilería, como si fuera tarjeta de Hallmark Cards.

10.- Me gusta el libro (y la película), pues, porque los personajes (Rob, Barry y Dick –Todd Louiso) hacen antologías personales de música (en esa época en cassettes, hoy mixtapes) para mostrarse, para definirse, para expresarse, como obsequio máximo para personas seleccionadas por cada uno de ellos (por amistad, por seducción, por amor). Lo cual es, quizá, uno de los mejores regalos que se le pueden hacer a alguien, debido a que en ello va implícita la sinceridad, la emoción, el sentimiento y el mensaje, que se quiere dejar claro. Es, valga el símil, una carta afectuosa escrita a mano. La música habla por uno.

11.- High Fidelity es una cinta (y libro) con el que me he identificado desde que apareció. Por afinidades electivas. Porque soy rockero de corazón, porque tal música ha estado presente en mi vida desde que la escuché por primera vez, porque es parte importante de mi oficio, porque hago listas constantemente con ella, porque es parte fundamental de mi memoria profesional, porque la he recibido y obsequiado como algo especial, porque me ha acompañado y con ella puedo definir a las personas, porque no hay momento alguno de mi existencia que no evoque alguna pieza.

12.- Me gusta High Fidelity porque soy coleccionista de discos, en varios formatos, y sé lo que significa adquirirlos, transportarlos, abrirlos y escucharlos (con toda su ceremonia), apreciarlos y mantenerlos en buen estado. Pero también porque sé lo que significa lidiar con ellos, con su carga histórica, emocional y física, acomodarlos en taxonomías particulares, secretas e íntimas, en nichos personales y cuidada selección. Por todo ello me identifico en varios aspectos con el filme y sus diversos niveles de lectura, porque los tiene. Es una gran película.

VIDEO SUGERIDO: “High Fidelity (2000” Theatrical Trailer, YouTube (Forever Cinematic Trailers)

HIGH FIDELITY (FOTO 3)

 

Exlibris 3 - kopie

BABEL XXI-485

Por SERGIO MONSALVO C.

BXXI-485 (FOTO 1)

 BAJO EL VOLCÁN

(LIBROS CANÓNICOS 24)

 

Programa radiofónico de Sergio Monsalvo C.

http://www.babelxxi.com/?p=7600

 

 

Exlibris 3 - kopie