SIDDHARTHA

Por SERGIO MONSALVO C.

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(HERMANN HESSE)

Fue dos años después de su muerte, en 1962, que el escritor alemán Hermann Hesse alcanzó la divulgación global de su obra (falleció en Montagnola, Suiza, su patria adoptiva). Esta difusión se inició durante la guerra de Vietnam, al convertirse (el autor y sus libros) en un símbolo de identificación para el movimiento juvenil (la contracultura específicamente) que se rebeló contra esa guerra, tanto en los Estados Unidos como en diversas geografías.

Al respecto, Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura, escribió de Hesse que, una vez desaparecido, al autor le sucedió “lo más grande que puede sucederle a un escritor: ser adoptado por los jóvenes rebeldes de medio mundo y convertido en su mentor. Eran los años sesenta, los de la revolución psicodélica, de la sociedad tolerante y la evaporación de los tabúes sexuales, del espiritualismo y la religión pacifista.

“El culto de los jóvenes novísimos por el autor suizo-alemán me intrigó y volví a leerlo –dijo Vargas Llosa–. Era verdad, tenían todo el derecho del mundo a entronizar a Hesse como su precursor y su gurú. Fraguó una fábula contra el pesimismo y la angustia en un mundo que salía de una tragedia y vivía en la inminencia de otra, Hermann Hesse anticipó un retrato con el que iban a identificarse los jóvenes inconformes de la sociedad afluente medio siglo después”.

El acicate de Hesse para vivir con autodeterminación (contracultural) y en forma opuesta (contestataria) a la sumisión hacia la autoridad, así como las soluciones ideológicas de corte universal, explican su fuerza de atracción sobre las nuevas generaciones. A la creciente desorientación él contrapuso una imagen global en la que se mezclan tradición y modernidad, ética y estética, de un modo por demás futurista.

A diversos rincones del mundo siguen llegando sus ecos, y con el mismo apelativo de una de sus novelas se han creado grupos de rock y solistas llamados Siddhartha (como su novela de 1922), como reconocimiento al autor de la misma. En España (Asturias) existe Siddhartha  & The Kashmir Band, de rock y balada pop; en los Estados Unidos (Detroit) está el grupo de garage comandado por el cantautor Marlon Hauser, con dos discos en su haber: el homónimo Siddhartha e If It Die; en México (Guadalajara), con el mismo nombre y dos discos instalados en el indie: Why You? y Náufrago y, en las antípodas eslovenas una banda con amplia historia y reconocimiento internacional por su original sonido.

SIDDHARTHA (FOTO 2)

Siddhartha es un grupo de hard rock y gótico de Eslovenia, considerado como el más importante de aquella joven república centroeuropea (formada apenas en 1991, tras deslindarse de la antigua Yugoslavia), codeándose con Laibach y Magnífico.

Se fundó en 1995 bajo el nombre del libro de Hesse. En sus orígenes fue una agrupación standard, con dos guitarras, bajo y batería, pero luego del agregado de un tecladista y un sax obtuvieron un sonido distintivo. Tras varios cambios en su configuración a lo largo del tiempo, los integrantes actuales son Tomi Meglič (guitarra y voz), Primož Benko (guitarra y coros), Jani Hace (bajo), Tomaž O. Rous (teclados), Cene Resnik (sax) y Boštjan Meglič (batería).

El Siddhartha esloveno se mueve bajo la batuta estética de Tomi Meglič, quien es el autor de casi todas las letras del conjunto. Este escritor pertenece, a su vez, a la selecta asociación de poetas eslovenos. El carácter simbolista de su lírica, cuya evolución se puede seguir a través de los discos ID, Nord, Rh, Petrolea, Saga, VI e infinidad de EP’s y remixes, habla de un mundo extraordinario y complejo, oscuro, con tradiciones ancestrales en las que conviven el horror y la lealtad, la traición y la amistad, el amor, la crueldad, el humor negro y la muerte.

Meglič pertenece a esa clase de autores que busca la eficacia del auténtico fabulador. Fiando la mirada a la imaginería de la palabra tanto para describir como para marcar a los sentimientos y personajes que habitan sus canciones.

El alma ubicua de Hesse está presente, pues, también en la obra de esta banda que ha mostrado desde su fundación un gran poder expresivo.

VIDEO SUGERIDO: Siddharta – Ledena (oficial video) – Album Infra, YouTube (Nika Records)

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ABSOLUTE BEGINNERS

Por SERGIO MONSALVO C.

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 LA BIBLIA MOD

Colin MacInnes fue un escritor inglés que retrató una época para la eternidad y con ello se ganó además un lugar en la historia de la literatura universal. Nació en Londres en 1914 como hijo único de un cantante de música popular y de una novelista, Angela Thirkell.

De niño conoció de cerca a Rudyard Kipling porque éste visitaba la casa de sus padres y le contaba historias de la India y de sus viajes por la Gran Bretaña.

Cuando MacInnes cumplió los seis años de edad se mudó con su familia a Australia donde vivió toda su infancia y pubertad. Estaba contento en aquel lugar pero sus padres se divorciaron y él tuvo que regresar al Reino Unido con su madre en 1930.

Trabajó en diversos oficios durante su juventud y al mismo tiempo estudió pintura en Londres. A la postre se enroló en la Inteligencia Británica durante la Segunda Guerra Mundial.

Su experiencia durante la guerra le sirvió de material para escribir guiones para la radio en la BBC. Con este bagaje, además, comenzó su primera novela (To The Victors The Spoils) que al ser publicada obtuvo relativa notoriedad.

Ello le allanó el camino para dedicarse de lleno a la escritura. A partir de ahí se volvió autor de numerosas obras y el éxito le llegó con Absolute Beginners (Principiantes, en su traducción al español), segundo libro de una trilogía que lo encumbraría en las letras británicas.

Absolute Beginners se centra, al igual que su otras dos novelas: City of Spades y Mr Love and Justice, en la ciudad de Londres, en su juventud y la cultura de los inmigrantes durante fines de los años cincuenta.

La trama se lleva a cabo en el barrio de Notting Hill, un área de la capital británica cuya población estaba compuesta de mezclas raciales y lo que se daba en llamar un “ambiente decadente y bohemio”.

Las tribus urbanas, el racismo, las drogas, la bisexualidad, la anarquía y la música, sobre todo, son los elementos que componen Absolute Beginners, una historia sobre el nacimiento de los mods, de su forma de vida y de la subcultura que generaron.

(El término mod, es el apócope de la palabra “modernista”, una subcultura social y musical que definió a los jóvenes rebeldes de aquella época, en Londres, que exigía estar a la moda en todo lo moderno: ropa, sonoridad, baile, clubes de música, medio de transporte, y el soporte de una dieta basada en las anfetaminas.)

La novela de MacInnes fue publicada en 1959 y fue la puerta de entrada al underground que preludió el “Swinging London” y la ubicación de esta ciudad como centro de la cultura juvenil a nivel mundial en el primer lustro de los años sesenta.

Es un texto narrado en primera persona desde la perspectiva de un adolescente, en su última etapa como tal (19 años), que trabaja como fotógrafo freelance involucrado en la vibrante vida del Londres occidental, donde los marginados (artistas bohemios, yonquis, desempleados, gays), los inmigrantes caribeños y los jóvenes rebeldes crean una cultura (no sin enfrentamientos y tensiones raciales) basada en la moda de la vestimenta y las (motocicletas) Vespas italianas, el jazz moderno, el rhythm & blues y soul provenientes de los Estados Unidos.

A través de Absolute Beginners, MacInnes explora el nuevo fenómeno adolescente de los mods y profundiza en la rebelión, la angustia juvenil y las dificultades que tiene al cruzar la línea sombreada hacia la adultez en medio de una sociedad a la que tiene en contra. La novela cuenta en la propia lengua de los involucrados todas estas cosas de una manera fresca y provocadora.

ABSOLUTE BEGINNERS (FOTO 2)

Julian Temple

La novela de MacInnes fue llevada al cine de manera lastimosa por el director Julian Temple en 1986 y al teatro por Roy Williams en el 2007, con el mismo título.

Temple era (es) un cineasta británico que ha vivido tanto el éxito como el fracaso. Como realizador de documentales y videos, su nombre ha dejado huella en la historia del rock (con material fílmico sobre los Sex Pistols, Kinks, Rolling Stones, David Bowie, Neil Young o Tom Petty, entre otros muchos. Pero como director de largometrajes sus fracasos han sido tan sonoros que incluso lo han obligado a la emigración.

Entre estos últimos están, por ejemplo, su biopic sobre Jean Vigo o la adaptación de Absolute Beginners, un fiasco lo mismo artístico que financiero. Cuando apareció fue masacrada por la crítica debido a la extrema edulcoración de la historia original. Diluyó las ideas y las formas de vida contraculturales que mostraba el libro hasta dejarlas en el cliché y estereotipos de lo “políticamente correcto”.

Lo que hizo Temple de la novela de MacInnes fue un anacronismo, para empatar con la estética de los ochenta, cuando fue filmada, lo cual resultó en la utilización de estrambóticos colores y en un video musical de dos horas de duración vaciadas de contenido.

No obstante, el paso del tiempo ha sido indulgente con ella y en estos momentos goza de buena reputación, debido sobre todo a su soundtrack (en el que Bowie tuvo mucho que ver, incluyendo su papel dentro de la trama) y al testimonio gráfico, como  retrato de época (los ochenta).

Cuestión aparte, la influencia de la novela se dio en todos los ámbitos: en la ropa con Mary Quant (inventora de la minifalda), en la boutique Bazaar de Kings Road de Chelsea (para hacerse trajes a la medida), en Twiggy (la primera supermodelo); en la TV con el programa musical Ready Steady Go!, en la industria editorial con la revista Queen; en el cine en Blow Up de Antonioni, The Knack de Richard lester y Alfie de Lewis Gilbert.

A la novela Absolute Beginners, de Colin MacInnes, se le cita como “la Biblia Mod”, la semilla fundamental de una cultura juvenil que floreció en los cinco años siguientes a su aparición. Dicho estilo de vida se extendió de Londres hacia los adolescentes británicos de todos los estratos sociales, y ese mismo inclusivismo expandió los gustos musicales del mismo más allá del modern jazz y el r&b: adoptó el soul  de la Motown, Atlantic y Stax, el ska jamaicano y el bluebeat. Su sonoridad se hizo internacional.

 

VIDEO: David Bowie – Absolute Beginners (Official Video), YouTube (David Bowie)

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LOLITA

Por SERGIO MONSALVO C.

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 (VLADIMIR NABOKOV)

El trienio 1955-1958 trajo consigo la modernidad a la vida estadounidense, y por extensión al mundo entero (fue cuando inició su andar como país exportador de ella). Como todo avance en ese sentido, implicó traumatismos sociales y antagonismos, que en estos años tuvieron múltiples escenarios, adalides y el mismo discurso reaccionario.

Hubo la observación pormenorizada de una nueva cultura popular, con los ingredientes del automóvil, el baile, la iniciación sexual, la comida, etcétera, que creaban, vivían y consumían los adolescentes. El conservadurismo agregó que un nuevo ritmo salvaje (el Rock & Roll)  ponía de relieve la libido primordial contra la que el hombre blanco (mayoría en aquel entonces) había tratado de erigir una barrera.

VIDEO SUGERIDO: Ώ. Lolita – Kubrick vs Lyne . Ώ ..,YouTube (Lita Lion)

Sin embargo, un emergente medio de comunicación masiva, la televisión, le sirvió como plataforma. En una de sus primeras presentaciones en la pantalla chica, en un show nocturno, Elvis Presley detuvo su veloz interpretación de “Hound Dog” y realizó una lenta versión de la misma acentuándola con enérgicos y exagerados movimientos corporales. ​Esto desató la ira conservadora.

Un mensaje urgente de la diócesis católica de Wisconsin dirigido al director del FBI, Edgar J. Hoover, advertía que Elvis era definitivamente un peligro para la seguridad de los Estados Unidos: “Sus acciones y movimientos buscan avivar las pasiones sexuales de los adolescentes. Algunas indicaciones del daño que Presley hizo en este lugar, tras un concierto, son las dos niñas de secundaria en cuyo abdomen y muslos ha estampado su autógrafo”.

LOLITA FOTO 2

Bajo esa atmósfera de controversia sicalíptico-musical emergió Lolita, que había sido salvada del fuego, rechazada, tildada de pornográfica, indecente, inmoral y epítetos semejantes, por cuatro editoriales estadounidenses por lo que Vladimir Nabokov, su autor, la envió a Francia para que finalmente fuera publicada en dos tomos por la Editorial Olimpia Press en 1955 y, tras el éxito, en la Unión Americana en 1958.

El argumento sobre la obsesión de un hombre cuarentón por una niña de 12 años, inició entonces un polémico periplo que aún no termina. Los epítetos mencionados siguen repitiéndose y agregándose algunos más. Sin embargo, esta historia (una road picture) de perversión, crueldad, huida, locura, dolor, amor retorcido y muerte se ha mantenido incólume por su belleza estilística.

Así es, la sutil fuerza con la que está construida ha prevalecido sobre la narración con muchos argumentos a su favor: por la seductora elocuencia del personaje (que extrae la ética a la novela y conquista la ambigüedad del narrador para la novela moderna), por su sofisticación técnica y estructura inteligente, plena de evocaciones culturales, pastiches, juegos de palabras, referencias populares, prodigiosa voz narrativa, humor, sátira hacia las instituciones, profesiones y quehaceres, crítica hacia el país y su clase media y su percepción en la creación de un arquetipo y la universalización de un nombre para referirse a cierto tipo de preadolescente, sexy e inocente.

Méritos todos que la hacen una obra de vanguardia y estilo lúdico. “Una obra de ficción como ésta sólo existe en la medida en que me proporciona un placer estético”, explicó Nobokov. Y en ello está la clave de su maestría. En esencia el verdadero protagonista de Lolita es el lenguaje, por encima de todo. Por su entramado lingüístico limpio, preciso y virtuoso.

“Todo el arte verbal de Nabokov está al servicio de la percepción –escribió el Premio Nobel Mario Vargas Llosa, al respecto–. Todo lo que cuenta tiene profundas raíces en lo más trivial del ser humano: el deseo, la fantasía, al servicio del instinto” (un precepto fundamental igualmente para el género musical que emergía y que intoxicaba todo el contexto social en el momento en que la novela apareció).

Lo que dice este libro es que lo superfluo no existe, que nada se arregla finalmente; que el dolor es el dolor y el deseo opcional, y cuando no hay manera de contenerlo se reac­ciona con ira. Por eso no hay empatía con sus personajes y su fatalidad, no puede haberla.

El enigma que se plantea en el libro no es el criminal con el que se juega durante todo el relato, sino el humano. Tras su lectura se corrobora aquello de que de ninguna obra maestra se sale indemne, nadie sale como entró en ella. Por eso sobre Lolita siempre hay algo más que decir, cumpliendo lo que Italo Calvino decía que un buen libro debía tener: estructura inteligente, lenguaje propio y decir algo nuevo.

Contener todos estos elementos ha provocado la lectura y el análisis constante. Ha sido tal el impacto, que importantes cineastas han intentado llevar su historia al cine: Stanley Kubrick lo hizo (con Sue Lyon como nínfula) y Adrian Lyne (con Dominique Swain), sin conseguirlo plenamente. La conciencia trasgresora del protagonista se les ha escapado, porque eso es prácticamente imposible de ponerlo en imágenes.

No obstante, la irrupción del cine provocó que Lolita volara de la página a la pantalla, y de ésta saliera (rompiendo la cuarta pared) para adentrarse en la vida. Y en ese punto es precisamente donde se encuentra el tesoro del libro. En el tratamiento que Nabokov le dio.

Lo creó a base de escritura y de su herramienta principal, el lenguaje, con el que consiguió producir una obra maestra literaria. Esta es, pues, una novela para meditar, imaginar y disfrutar con la belleza de su lenguaje.

Acompañada por la electricidad de las guitarras, el sugerente e instintivo movimiento corporal y el nuevo lenguaje empleados, Lolita fue un símbolo más en la gestación de la cultura adolescente, que irrumpió en el imaginario colectivo con una fuerza inédita y, para muchos, amenazadora.

Vladimir Nabokov, ese talentoso escritor y genial vanguardista, siempre buscó ubicar la obra en nuevos espacios desde donde poder apelar al público. Con Lolita de la mano con el arte lo sigue haciendo. La subversión a través de la belleza.

VIDEO SUGERIDO: Sue Lyon – Lolita Ya Ya – 1962 45 rpm, YouTube (Sids60sSounds)

LOLITA FOTO 3

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BABEL XXI-520

Por SERGIO MONSALVO C.

BXXI-520 (FOTO)

 THE BUDDHA OF SUBURBIA

(LIBROS CANÓNICOS 27)

 

Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

https://www.babelxxi.com/520-the-buddha-of-suburbia-libros-canonicos-27/

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DAUU

Por SERGIO MONSALVO C.

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UNA VELADA CON EL LOBO

En la obra El Lobo Estepario, de Hermann Hesse,  el texto se desarrolla a través de unos manuscritos creados por el propio protagonista, Harry Haller. Dentro de ellos se narran los problemas de una personalidad dividida y su difícil relación con el mundo y consigo misma.

“Flota palpitante entre numerosos polos de atracción y sus opuestos. De un lado la añoranza de una patria interna, del otro la ansiedad por estar en el camino”.

Esa escisión, esa tensión que nunca se resuelve, abarca la vida entera de Harry. En un mundo que parece vagar siempre a la deriva en una constante reflexión sobre lo que lo rodea.

A medida que la novela avanza, la distinción entre realidad y ensoñación desaparece. Esto se acentúa sobre todo en un rincón tan esotérico como onírico, donde el protagonista es llevado por un saxofonista misterioso llamado Pablo, un personaje caótico, entre cuyas peculiaridades está la de consumir diferentes sustancias que también ofrece a sus amigos.

Después de asistir a un fastuoso baile de mascaradas, Pablo lleva a Harry a ese lugar metafórico (encarnación de performance y surrealismo),

“Teatro Mágico” (La entrada cuesta la razón)

Sólo para locos” según reza el cartel a la entrada, sitio donde las disquisiciones e ideas que habitan el espíritu se desintegran. Mientras éste participa de lleno en una atmósfera etérea, fantasmagórica y alucinante.

Teatro Mágico (“Entrada no para cualquiera”)

Es un espacio donde se experimentan las fantasías que habitan en la mente. Por eso hay espejos y muchas puertas. Puertas etiquetadas. Cada una de ellas simboliza una fracción de la vida. La experiencia va a transformar los conceptos y los asideros existenciales.

Di que sí a todo, no evites nada, no te mientas a ti mismo

Pero ¿no es, en el fondo, esta lucha interna cosa de todos los mortales? Hesse convirtió esas contradicciones en la fuente de su literatura. Su capacidad de conectar con tantos y tantos lectores, a través de las generaciones, confirma que la herida que se abre entre el refugio y la llamada de lo desconocido es cosa de todos.

Pero es más cosa de unos que de otros, cuya sensibilidad explora a través del arte dichas escisiones vitales.

Un conglomerado cultural llamado DIE ANARCHISTISCHE ABENDUNTERHALTUNG (“La entretenida velada anarquista”, en una traducción aproximada), ha tomado para sí la voluntad del libro y la descripción del Teatro Mágico para experimentar con ellas de manera musical.

El nombre de este grupo proviene del texto mismo: 

“Anarchistische abendunterhaltung! Magisches theater, eintritt nicht für jedermann, nur für verrückte. eintritt kostet den verstand”

(“¡Entretenida velada anarquista! Teatro mágico no para cualquiera, sólo para locos. La entrada cuesta la razón”.)

Y sus objetivos estéticos se alimentan de su lectura atenta hasta la última página del libro, que deja esa sensación de desasosiego, de terminación abrupta e inconclusa, de un final ambiguo, abstracto y pendiente de interpretación y de meditaciones.

Entrada no para cualquiera

VIDEO SUGERIDO: DAAU – In My Midnight Skies, YouTube (Witusss)

Este grupo surgió en Amberes, Bélgica, en torno a 1992, con un par de jóvenes músicos, Buni y Simon Lenski (violín y celo, respectivamente). Tales hermanos eran estudiantes de música clásica que se reunieron en el Conservatorio de dicha ciudad tras convocar a otros compañeros y empezar a experimentar con música nada convencional.

A la banda se agregó Roel Van Camp (acordeón) y Han Stubbe (clarinete). El nombre de la misma está inspirado en la mencionada frase de la novela de Hesse, pero dada la dificultad para pronunciarlo fuera del ámbito lingüistico germano optaron por utilizar el acrónimo DAAU.

Tras ese complicado nombre se esconde un original grupo que factura una sugerente base jazzística que mezcla la música clásica con chispazos de dance, flamenco, tango, tecnología digital y rabia rockera.

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Su inicial elección de los instrumentos los llevó a crear un estilo muy característico: una fusión de Vivaldi, de la Europa oriental (gypsy) y de la música de Frank Zappa.

Los cuatro integrantes de la nueva agrupación recibieron formación clásica pero, según reconocen, con sus instrumentos no podían tocar tan fuerte como los grupos de rock que admiraban. Así que se les ocurrió hacerlo con agresividad y rapidez y les empezó a salir esa música que en la segunda década del siglo XXI aún mantiene boquiabiertos a quienes los escuchan.

En sus inicios realizaron versiones de Radiohead, The Beatles y dEUS, por igual. Pero luego compartieron escenario con el conjunto Alma Flamenca que los llevó a asimilar ese género también. Hicieron lo mismo con la banda Ez3kiel perteneciente a la escena del electro francés y con la orquesta clásica Jeugdharmonie Ypriana. Esos andares se convirtieron en parte importante de su diseño musical.

El reggae, el dub y la electrónica vinieron, pues, a la postre, pero de la mezcla hicieron seña de identidad, como demuestran sus álbumes desde We need new animals (1997), casi su disco debut con tales elementos, ya que anteriormente habían grabado el homónimo Die Anarchistische Abendunterhaltung (en 1995) de manera acústica.

Debido al éxito de ese primer álbum para el segundo dispusieron de mayor tecnología y bajo su propio sello discográfico, Duke Radical Entertainment, le dieron a sus siguientes trabajos sonidos más electrónicos y oscuros de lo que habían conseguido hasta entonces.

Pronto esos sonidos se convirtieron en algo distintivo y el grupo se hizo conocido por el underground europeo. En todos los temas de sus diversos álbumes, desde los ya mencionados y siguiendo con Life Transmission (2001), Richard of York Gave Battle in Vain (2002), Ghost Tracks (2004), Tub Gurnard Goodness (2004), hasta Domestic Wildlife (2006), DAAU suele mezclar y cambiar diferentes ritmos creando obras que le confirieron a su música un universo particular.

Desde el principio DAAU creó una música aparte y muy suya, que en seguida tuvo éxito entre diversos públicos. El punto fuerte de los integrantes ha sido sin duda su técnica y la manera en que logran unir sus influencias e ideas.

En el curso de la historia de DAAU, otros músicos se han ensamblado al cuarteto por algunos períodos de tiempo: Geert Budts (batería, desde 2004), Angélique Willkie (voz, desde 2004), Hannes de Hoine (contrabajo, desde 2006) Adrian Lenski (piano, entre 2000-2003), Janek Kowalski (batería, entre 2001-2002) y Fré Madou (contrabajo, entre 2004 y 2006).

La improvisación, esa seña de libertad musical, desempeña en las composiciones del grupo un papel principal en su ecléctico estilo.

El resultado es un brebaje musical al que se le nota la energía invertida en su creación. Esta intensidad también se debe al hecho de que la sección rítmica se graba en vivo, dan forma a composiciones con base jazzística combinada con elementos de otros géneros, resultando muy variadas, interesantes y con el ánimo de experimentar siempre, siguiendo uno de los enunciados de su libro de cabecera, El lobo estepario:

Para que pueda surgir lo posible es preciso intentar una y otra vez lo imposible“.

VIDEO SUGERIDO: DAAU – Hot Shades (Live), YouTube (whrrmar)

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WUTHERING HEIGHTS

Por SERGIO MONSALVO C.

WUTHERING (FOTO 1)

CUMBRES BORRASCOSAS

(EMILY BRONTË)

En el arte de relatar, como en cualquier forma de arte, el contexto original pesa sobre los personajes y los hechos de una obra. Cuando ésta resulta extraordinaria refresca su visión desde las épocas diferentes en la que es revisitada y, por ende, expondrá su mensaje con un enfoque distinto. En el caso de Wuthering Hights (Cumbres borrascosas, en español), la actualidad de su significado es clara a todas luces.

¿Por qué? Porque estamos en un momento en el que lo políticamente correcto interfiere en la creación literaria, y por eso es determinante proteger las obras trasgresoras o políticamente incorrectas de la época que sean, porque, finalmente, en la realidad también suceden las historias de amores malsanos y trágicos, como el de la novela mencionada, y éstas deben ser contadas.

La espesura sobre el hecho literario vivido por Emily Brönte (y también por sus las hermanas) entre 1846 y 1847, en su casa rodeada del viento frío a orillas de los páramos y del cementerio de Haworth, es más clara hoy. Ahí, en esa casa del condado inglés de West Yorkshire, habitó y en ese lapso escribió uno de los clásicos universales del Romanticismo: Cumbres borrascosas. Su autora fue hija de la época romántica, buena y receptiva lectora ante autores como Walter Scott y Lord Byron.

El romanticismo que heredó esta autora iba en dirección contraria a las narraciones de evasión y sin perder de vista la rebeldía moral. Y por eso siempre perdurará su obra, con sus dolorosos delirios de clase y sus sobrecogedores fantasmas sentimentales, físicos y espirituales, amores fogosos y famélicos.

Y sí, le llegó la gloria, pero post mortem y rodeada por la bruma sobre su vida, como la infelicidad de sus amores y pasiones secretas, negadas en aquellas tierras borrascosas. En una casa de piedra rojiza y madera, en la cima de una colina custodiada por el cementerio del pueblo y los rugidos del viento, se fraguó lentamente su episodio literario.

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(EMILY BRÖNTE)

Su biografía dice que Emily Brontë, nació el 30 de julio de 1818 en Thornton, condado de Yorkshire. A los tres años, su familia se trasladó a Haworth. Fue hija de un reverendo y su madre murió en 1821, dejando seis hijos, de 6, 5, 4, 3, 2 y 1 años, respectivamente. Todas mujeres, salvo el cuarto, Branwell, que marcó el destino sombrío de las hermanas, eclipsadas todas ellas, al erigirse él en la esperanza socioeconómica de la familia y concentrar todo el esfuerzo a su alrededor. Dicho hermano terminó siendo un pintor mediocre, alcohólico y consumidor de opio.

Sus dos hermanas mayores murieron muy pequeñas y el resto se crió con una tía (honesta pero falta de cariño) en un mundo indolente, aunque su padre les inculcó la cultura, la lectura y la reflexión. Un hecho muy avanzado para la época. Ellas trabajaban en los quehaceres del hogar y luego se ganaban la vida como profesoras o institutrices. Al final de su jornada llegaban a casa a leer y a escribir a escondidas. La literatura fue su refugio.

Con un entorno social empeñado en arrinconarlas, las tres que sobrevivieron: Charlotte, Emily y Anne vivían en un mundo paralelo, mientras veían cómo su hermano se desbarrancaba hacia el infierno con una botella en la mano. Emily veló por él hasta que éste expiró y, al menos, la experiencia le sirvió como parte del argumento para crear parte de Wuthering Heights.

El origen de todo fue cuando Charlotte descubrió unos poemas de Emily y le propuso a ella y a Anne publicar un poemario conjunto. Emily se resistió, pero al final accedió con una condición: hacerlo bajo seudónimo. Así, en el verano de 1846, nacieron Currer, Ellis y Acton Bell. El libro fue bien recibido. Charlotte, con la euforia, lanzó una segunda propuesta: escribir una novela cada una.

En diciembre de 1847, llegaron los resultados: En esa casa de piedra y madera, en la orilla del viento y el cementerio, las tres transfirieron sus secretos y frustraciones pasionales. Charlotte publicó Jane Eyre; Anne Agnes Grey, y Emily Wuthering Heights. Al siguiente diciembre Emily moriría de tuberculosis a los 30 años.

La de Emily Brontë se alzó como una voz poderosa y persuasiva en la escritura. Fue la más solitaria de las tres hermanas y su única novela, publicada bajo aquel seudónimo masculino, además de unos 200 poemas (ubicados en la isla imaginaria de Gondal, donde recreaba las costumbres, las intrigas familiares, las rivalidades entre reinos y deseos y las opresiones de la gente insufladas de la pasión entre los humanos y el paisaje) la situó dentro de las letras británicas.

Emily desafió la época victoriana, rompió los esquemas literarios predominantes, abrió nuevas vías a la literatura y se adelantó al tiempo con varios de sus temas. Desde entonces se ha dicho que dicha novela fue hija de la experimentación que su autora realizó con la poesía.

En Wuthering Heights Emily cuenta la historia atormentada del amor entre los personajes de  Heathcliff y Cathy, reflejo de su “más que probable amor adolescente con Robert Clayton”, un muchacho pobre y rústico con quien jugaba en los páramos de Haworth. Después de que su padre la enviara a un internado, Robert murió, el 14 de diciembre de 1836.

Wuthering Hights es un relato de época que describe el entorno social. A  partir de la incendiada pasión entre los protagonistas son mostradas  situaciones inéditas, como el alcoholismo, el maltrato y la voluntad de una mujer, entre otras.

Es una narración realizada con pasión, sabio manejo del lenguaje, agudo trazado de personajes y detalles, y con una gran capacidad persuasiva. Características, además, que la volvieron universal y con vigencia, no obstante el peso histórico de la época que planea sobre toda ella.

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La obra, como no podía ser de otro modo, ha sido interpretada de diversas formas por los mundos del cine, el teatro, la televisión, la novela gráfica y la música, entre las que están, por supuesto, las del rock: las de Pat Benatar, Jim Steinman, Death Cab for Cutie, Billie Marten o Marillion. Sin embargo, aquí me gustaría hablar de otros ejemplos:

El octavo disco del grupo británico Genesis, Wind & Wuthering (1976), se fundamentó en el libro de la Brönte. Phil Collins estuvo por segunda vez en la voz principal (tras la salida de Peter Gabriel) y asimismo fue la última aparición de Steve Hackett con la banda. Ambos incluyeron algunas de sus composiciones en este collage, en clave de rock progresivo, inspirado por tal volumen. La portada de esta entrega, diseño y arte, como no podía ser de otra manera, estuvo a cargo del colectivo Hipgnosis, que ya había trabajado anteriormente con el grupo.

VIDEO SUGERIDO: Wind and Wuthering and Afterglow (Animated) – Genesis, YouTube (txikilin)

El título del álbum constó de dos partes. La primera, Wind, evoca la pieza compuesta por Hackett “The House of the Four Winds”, que finalmente se inscribiría en el disco como “Eleventh Earl of Mar”, Y la segunda, Wuthering, es una alusión a la novela ya citada y que inspiraría el trabajo conjunto.

Uno cuyo resultado emitiría una atmósfera sombría, como el libro mismo, para sellarlo también en un par de piezas postreras (“Unquiet Slumbers for the Sleepers…” e “…In that Quiet Earth”) con las últimas oraciones del libro: “…oía el suave viento suspirando sobre el césped, y me preguntaba cómo alguien podría imaginarse sueños intranquilos para los que duermen en esa tierra tranquila”.

Por otra parte, una de sus tempranas composiciones, “Wuthering Heights”, instigada por la lectura del libro clásico, le sirvió a Kate Bush de base para su espectacular debut discográfico en el mundo de la farándula roquera. Tal lanzamiento resultó sorprendente, dentro de una escena en la que casi nada sorprendía.

El sencillo “Wuthering Heights” se instaló de inmediato en los primeros lugares de las listas de popularidad y el disco, The Kick Inside (1978), que lo contenía figuró entre los tres primeros, todo un éxito. La canción mencionada ejemplificó el estilo que desde entonces se ha relacionado con ella.

Es una composición dramática, culta y misteriosa, interpretada con una aguda voz que se acompañó con un escenario y una coreografía extravagantes, que expresaron muy bien su personalidad, la cual se ha desarrollado por tales cauces hasta hoy (es vegana y seguidora del misticismo filosófico y de la astrología).

VIDEO SUGERIDO: Kate Bush – Wuthering Heights – Official Music Video – Version 1, YouTube (KateBushMusic)

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MANHATTAN TRANSFER

Por SERGIO MONSALVO C.

MANHATTAN FOTO 1

(JOHN DOS PASSOS)

John Dos Passos denominó a sus novelas como crónicas contemporáneas. En ellas, lo supo siempre, había una fuerte inclinación política; también que manejar dicha inclinación no debía dañar al escritor de ninguna manera.

Alguna vez declaró que un escritor en su campo debería estar comprometido y no, al mismo tiempo; tener pasión, preocupación y furia, pero mantener sus emociones a cierta distancia de sus obras. De no hacerlo sólo se convertiría en un propagandista y lo que ofreciera sería únicamente una prédica.

En su obra titulada Manhattan Transfer (1925), este escritor citó al capitalismo estadounidense como testigo, y como brillante fiscal le hizo confesar y documentar la invención del American Dream (sueño americano), con todas sus consecuencias de explotación, decepción y egoísmo.

De esta manera el narrador, de la mano con el historiador social, configuró al escepticismo y desilusión por el progreso que tomaron distintas formas a partir de entonces (el existencialismo, la Generación Beat, el hippismo, el Underground, la contracultura, etcétera).

Este escritor nació el 14 de enero de 1896 en Chicago. Su infancia transcurrió entre ésta, Bélgica y Londres. A su vuelta a los Estados Unidos ingresó a Harvard, donde se graduó en 1916. Viajó a España a estudiar arquitectura. Sin embargo, en 1917, durante la Primera Guerra Mundial, conoció la contienda al incorporarse como voluntario en Francia.

En 1919 fue liberado y entró a estudiar a la Sorbona para luego volver a España y escribir un par de libros de carácter autobiográfico y antimilitarista. Tras la publicación de otros textos regresa a Nueva York en 1923, donde la idea de Manhattan Transfer comienza a crecer.

El hecho de escribir sobre el comunismo no hace a un autor comunista.  Dos Passos nunca lo fue. Siempre estuvo más que nada contra el sistema. Su interés social se centraba en la libertad personal ante todo.

En un principio sintió simpatía por el comunismo norteamericano de la segunda década del siglo, pero los métodos autoritarios del partido lo desilusionaron; luego erigió su desprecio contra la brutalidad de la ideología capitalista y sus negociantes; y, finalmente, manifestó su respeto hacia las ideas de Thomas Jefferson y la democracia al estilo republicano, como la salvación política para una sociedad de masas.

Todos sus libros son representaciones evidentes, polémicas y conscientes de la lucha que él vio desarrollarse en la sociedad capitalista norteamericana de la primera mitad del siglo XX.

Mantuvo fuera de sus obras cualquier tesis expresa. Se limitó a narrar y ello compensó el extraordinario valor polémico de sus múltiples figuras a las que por cuenta propia se escucha enunciar las críticas a su inmediatez, a la justicia y a su condición humanas. “Si tratas temas que afectan a la gente —dijo en su momento— debes atenerte a causar dolor; particularmente si aciertas a dar en un blanco que se encuentre cerca de la verdad”.

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En su novela de 1925, Manhattan Transfer, imprimió un retrato colectivo, coral, con cientos de episodios de la vida neoyorquina. Con él denotó madurez de visión y estilo narrativo (collage, frescos e interconexiones).

John Dos Passos siempre expresó su fascinación por el marginado, el vencido, el enajenado, el disidente, el solitario y el vagabundo: los relegados de la historia que enmarcan la enorme crónica de la desilusión norteamericana, se convirtió en el muralista de la decepción.

Los personajes en su apariencia, maneras y acciones son tipos auténticos de su época que se esfuerzan por encontrar un motivo para vivir mientras su existencia transcurre entre sensaciones de tragedia y falsos optimismos. Y es este desconcierto el que llega al lector más que cualquier propaganda.

El autor se preocupó por la cuestión de hasta dónde y de qué manera cada uno de sus incontables individuos era capaz de forjar su propio destino y llevarlo hasta dónde lo condicionaba su ambiente. Es la impresión pura de una multitud que lucha en sus respectivos medios, caracterizados de forma individual y diferenciada por unos cuantos gestos, frases, expresiones murmuradas y el frenético movimiento.

El estilo de rápidos chispazos y súbitas imágenes de sensación física que Dos Passos desarrolló fue siempre, según sus propias palabras, “el intento de producir la dicotomía entre ficción y no-ficción. Me encontraba por lo regular en algo así como la línea divisoria entre ambas, moviéndome por ello de un campo a otro con gran rapidez”. Éste era el brío que movía a sus personajes tan vertiginosamente, lo mismo que a su estilo.

Luego de una vida saturada de viajes, acontecimientos y publicaciones, John Dos Passos murió en Virginia el 28 de septiembre de 1970.

“La palabra oral es la que suministra los grandes textos. El deseo de observar, de anotar lo que veo y oigo lo más exacto posible, ha sido para mí lo más importante”. Concepto al que el escritor se mantuvo fiel prácticamente hasta su muerte.

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Su genio lo llevó a crear un estilo notable en Manhattan Transfer para evocar los simultáneos marcos de la existencia. El tema siempre es el hecho y la persona representativa, el momento histórico en su sentido más tangible, en sus lemas, canciones, influencias y ante todo su habla.

El novedoso estilo tuvo como objetivo artístico captar el tono y el paso del tiempo en la voz de la época. Manhattan Transfer legitimó la “religión de la palabra”, al asentar una narración colectiva acerca de la vibración histórica.

El talento del escritor para exhibir los hechos sociales y manierismos de la época hizo que su novela pareciera la obra de los muchos espíritus neoyorquinos. Con Manhattan Transfer Dos Passos anticipó temas y técnicas que a la postre desarrollaría en forma plena en la trilogía USA.

La estructura del libro está integrada por historias cotidianas, crónicas,  acontecimientos grandes y pequeños que dicen mucho acerca de la época y de la influencia de la comunicación masiva. Son fragmentos de impresiones sensibles a los que el autor utilizó como acercamientos a los incidentes o personas descritas. Como fondo a las historias de las decenas de personajes que aparecen y desaparecen como en la vida misma.

Los personajes ficticios fueron tomados por Dos Passos de una considerable gama de la vida común neoyorquina, lo cual crea una verosimilitud incuestionable y plausible.

El estilo creado por este autor (cuyas influencias aceptadas fueron Laurence Sterne, Flaubert, Joyce, Gertrude Stein, Ungaretti, Rimbaud, Stephen Crane, los muralistas mexicanos y el cine de Eisenstein y Griffith) registró el pulso de la sociedad industrial, de las masas y del caos moral de una civilización decadente basada en la explotación, el comercialismo y la corrupción.

Estos logros llevaron a decir a Jean Paul Sartre en 1938: “Dos Passos ha inventado una sola cosa, un arte del relato, y con eso basta. Considero a Dos Passos el escritor más grande de nuestro tiempo”.

A partir de entonces ha sido uno de los autores más revisitados por literatos, periodistas, cineastas e historiadores (el propio Sartre, Alfred Döblin, Carlos Fuentes, el documentalista Adam Curtis, Quentin Tarantino o Robert Alman, por mencionar a algunos).

Y como referencia para muchos músicos de los géneros rockero y jazzístico (como The Fugs, Billy Joel, Lou Reed, Talking Heads, Simon & Garfunkel, The Strokes, John Zorn o el grupo de jazz vocal Manhattan Transfer, entre otros) que aun han utilizado alguna de sus múltiples alternativas y recursos literarios.

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BABEL XXI-500

Por SERGIO MONSALVO C.

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I, ROBOT

(ISAAC ASIMOV)

Programa radiofónico de Sergio Monsalvo C.

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ARTE-FACTO: REVOLVER (I)

Por SERGIO MONSALVO C.

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 DISPARO AL INFINITO (I)

 En el mítico canon del rock, el álbum Revolver de los Beatles ocupa un sitio incólume entre los diez primeros lugares. Desde el momento de su lanzamiento (agosto de 1966) hasta hoy (54 años después) se erigió de facto en una de sus obras maestras (y clásicas a la postre), por más de una razón. Marcó un antes y un después musical, el rock elevó sus pretensiones genéricas, significó un cambio de era y mostró una vía de desarrollo no sólo artística sino también humana.

En el arte lo importante no es ofrecer respuestas sino brindar preguntas, crear cuestionamientos, y entre más, mejor. Con el disco Revolver, el Cuarteto de Liverpool lo hizo a granel. “¿Y, en estas canciones, dónde está el rock?”, fue una de ellas, sobre todo por parte de quienes se habían quedado en su melodiosa época de la beatlemanía y con la imagen de sus apariciones en vivo en 1965 (del Shea Stadium, de Nueva York al Cow Palace, en San Francisco).

Con la nueva obra de los Fab Four se hizo evidente que el rock era un espíritu omnipresente y su figura lo contemplaba todo. Se expandía por doquier y en él cabía lo inimaginable. Ya no sólo era una manifestación juvenil, sino que en su dinámico crecimiento se incluían las preguntas por el Ser y Estar de cada uno en el mundo, por la existencia del Otro, por la vida interior y exterior, y debido a estas cuestiones se experimentó para averiguarlo y la música fue la compañera de viaje y la vocera principal de sus bitácoras, con expresiones, lenguajes y sonidos ignotos.

Revolver contenía dentro de sí, entre otras aportaciones, el hecho de un fenómeno cultural de enorme trascendencia. George Harrison escuchó el sonido del sitar indio interpretando un tema de los Beatles para el sountrack de Help! Ese sonido entre terrenal y proveniente de lo alto fue lo que llamó la atención del oído de George y firmó con él un magnífico pero muy limitado antecedente (“Norwegian Wood” en el disco Rubber Soul). Ese sonido, penetrando en el cerebro del músico, fue también el momento de una síntesis social (anglo-hindú) y el primer paso al conocimiento del Otro.

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Ese otro era el hemisferio oriental descubierto a partir de entonces por una generación que buscaba respuestas y proyecciones místicas de la existencia. A Harrison le picó la curiosidad, se compró un instrumento y buscó a alguien que lo instruyera. En una cena de la comunidad artística londinense conoció a Ravi Shankar, el virtuoso indio del sitar, y lo convenció de enseñarle los rudimentos. Ravi aceptó, y con ello George se adentró en un camino que no sólo experimentaría él sino, a la postre, todo el Occidente.

Con el conocimiento del sitar vino también el de las ciudades indias como Cachemira, el principio de la inevitabilidad…: en fin, el de otra cultura. Por ese entonces la experimentación agregaba el elemento químico como instrumento del conocimiento interno. George realizaba de manera regular viajes con LSD y en ellos descubrió que el paisaje mental que la droga le producía era uno que ya había contemplado en la India, con sus seres y sonidos misteriosos.

Tales aventuras aseguraron la contribución que haría al legado beatle y que se imprimiría por primera vez en el disco Revolver de manera contundente: “Love You To”. Una pieza que abriría el camino hacia las Indias Orientales. Así, George Harrison se convirtió en el Marco Polo del rock.

A partir de entonces el Oriente ha ejercido una influencia más que significativa para el género, sobre la base de que el hombre oriental se identifica sobremanera con las fuerzas primarias. Para la imaginería del rock, el Oriente se erigió en una tierra de sensibilidades expansivas. Con Revolver, por un lado, los rocanroleros recurrieron a la música y filosofía de la India como una ruta convincente hacia la unidad primitiva del universo, cuyo hogar es el eterno ahora, concepto del que el rock se ha nutrido desde un principio.

Por otro, el punto fundamental del álbum radica en que es un icono de la transculturación. Al ser escuchado por primera vez la pregunta general fue: ¿Qué instrumento es ese que suena en “Love You To”? La cuestión condujo a una travesía en la que muchos se embarcaron. Algunos buscaron en ese viaje respuestas y proyecciones místicas: la ley del karma, el budismo, Abraxas, la conversación con santones (como discípulos de diversos Maharishis o gurús instrumentales). Otros se fueron por el lado de la literatura (con las lecturas de Hermann Hesse, Carl Jung y de clásicos como el poeta Alfred Tennyson) y por el de la música, con su atrayente exotismo.

 

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