JAZZ Y CONFINES POR VENIR – 3*

Por SERGIO MONSALVO C.

Jazz y confines Portada

 MANU DIBANGO

GUÍA DEL MAKOSSA CAMERUNÉS

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Emmanuel “Manu” Dibango nació en 1933 en Camerún, una antigua colonia alemana. Un tío suyo peleó en el ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial y sus padres eran protestantes estrictos. Por eso tenían un armonio en casa, el cual le fascinaba al músico cuando niño. Las canciones religiosas alemanas fueron su primera música allá en el poblado de Dovala.

A los 15 años llegó a París, donde primero estudió el piano y luego el saxofón. A principios de los años cincuenta se cambió a Bruselas, donde firmó su primer contrato de discos. Hasta 1960 grabó varios álbumes de jazz. En dicho año conoció a un grupo de congoleses que lo convencieron de volver a la música africana. Para ello se mudó a Zaire, donde adquirió gran fama con su estilo, sobre todo como integrante del conjunto African Jazz bajo la batuta de Joseph Kabassele.

Puesto que a los 15 años llegó a vivir a Europa, no conoció el continente africano realmente hasta 1961, cuando se estableció en Zaire para tocar con grupos de ahí. Fue una época agitada. En Francia había estudiado filosofía y tocado jazz, estaba casado con una mujer blanca de Bélgica y llegó justo a la mitad de la guerra por la independencia del país.

Ahí se encontró con muchas cosas que no le pasaban por la cabeza y al mismo tiempo con la profunda espiritualidad de su pueblo. Había crecido en Europa y estudiado filosofía, así que tenía una visión muy distinta de los problemas africanos que la gente que había estado ahí siempre. Dibango pertenecía a las dos culturas.

Los problemas de África son consecuencia de una situación muy vieja, la cual surgió cuando las potencias colonizadoras dividieron el continente de acuerdo con sus intereses. La situación no es más extraña que la de la extinta Yugoslavia, por ejemplo, que se componía antiguamente de 36 países. En África sucede lo mismo. En primera instancia, la vida es étnica. Cuesta trabajo inculcar la idea de «nación». África apenas ha contado con cincuenta años para este proceso, mientras que Europa dispuso de dos mil años para construir sus naciones.

Desde la caída del Muro de Berlín el escenario se modificó. A nadie le interesa África. Sólo a Sudáfrica se le concede cierta importancia. Ese desinterés también se manifiesta en la música. A diferencia de lo que ocurría en los años ochenta (con la llegada de la World music), hay pocas compañías disqueras que inviertan en artistas africanos. Es una de las razones por las que Dibango se lanzó a los escenarios.

Al volver a París en 1965 grabó una serie de sencillos, entre ellos «Salt Pop Corn», «Soukouss» y el L.P. de afrojazz O Boso (1972). Un año después conquistó los clubes con su éxito mundial «Soul Makossa», una elaboración con elementos disco de la tradicional música makossa de Camerún.

Dibango llamaba a su estilo «Afro-Quelque Chose» (afro algo), aunque en el mundo se le conoce como “afropop”. El éxito de «Soul Makossa» y de los álbumes siguientes fue motivo para una gira por los Estados Unidos y Puerto Rico, donde tocó con los grandes de la salsa. A la mitad de los setenta el músico se estableció por un tiempo en Costa de Marfil, donde dirigió la orquesta de la radio oficial. En la misma época compuso el soundtrack para dos películas africanas, de las cuales Ceddo es la más conocida.

La música de este saxofonista, cantante, compositor y tecladista no fue fácil de difundir, porque casi nadie se interesaba en la idea. Ives Bigot, un conocido periodista francés, fue el único capaz de convencer a la gente de meter dinero a un proyecto como éste. No obstante, la idea en la que se basan los discos de Dibango la tenía desde fines de los años setenta, cuando grabó dos álbumes con solos en el piano de piezas africanas clásicas, Mélodies Áfricaines. Tocó en aquella ocasión la obra de compositores africanos, porque quería que incluso la gente que no conociera los idiomas de las canciones tocara sus melodías.

En 1980 el músico grabó dos discos para el sello Island, en los cuales combinó con ritmos africanos varios estilos del pop moderno, como reggae, funk y jazz-rock. Los álbumes fueron producidos por Geoffrey Chung. En 1982 realizó una gira muy aclamada por Francia junto con el músico de jazz Don Cherry. Al año siguiente volvió a salir de gira, por Francia y otros países europeos, con un joven grupo integrado principalmente por africanos.

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En 1984 Dibango tomó la iniciativa para un proyecto de beneficencia a favor de la población hambrienta de Etiopía y otros países afectados. Su sencillo «Tam Tam Pour L’Éthiopie» fue grabado en colaboración con varios artistas africanos, entre ellos Salif Keita y Mory Kante. También formó parte de la formación neoyorquina Deadline, un proyecto de disco-jazz experimental de Bill Laswell. El propio Laswell le produjo Electric Africa (Celluloid, 1985).

A fines de los ochenta, el saxofonista hizo dos discos llamados Négropolitaines. El primero fue con una pequeña formación: dos guitarras acústicas, bajo y una pequeña batería. Otra vez al servicio de la melodía. Para el segundo volumen agregó una sección de cuerdas, pero siguió tocando standards africanos. «Wimoweh», «Independence Cha Cha», la obra de un sinnúmero de compositores que la gente no conoce.

En 1991 volvió a sorprender con Polysonik y Live ’91, y luego con Négropolitaines, vol. 2, con el cual ganó el premio Victoria de la Música en Francia. Los cuatro discos fueron realizaciones propias de bajo presupuesto. Esos proyectos no necesitaron a nadie que diera mucho dinero para una buena producción.

En su álbum Soul Makossa fue no sólo un precursor de la actual World music sino también del jazzdance. Hace años el músico sacó el CD Wakafrika (Fnac Music, 1994), el cual otorgó una forma actual a varios clásicos del pop africano. Piezas como «Pata Pata», «Soul Makossa» y «Jingo», interpretadas por las superestrellas Angelique Kidjo, Youssou N’dour, Peter Gabriel y Papa Wemba: nadie hubiera podido realizar mejor una idea semejante que Manu Dibango; nadie más en la década de los noventa trabajó tanto con las grandes estrellas zairenses de los años sesenta como con Bill Laswell, Sly & Robbie, Fania All Stars y una orquesta sinfónica francesa.

 

Wakafrika, el disco que mayor presencia le ha dado a nivel internacional, fue mezclado por Rod Beale, el mismo que se encargó de Thriller de Michael Jackson, y se dice que en aquel entonces hubo mano negra contra el camerunés. Al parecer Michael Jackson saqueó la música de Dibango sin mayores explicaciones (al igual que Rihanna a la postre, con un largo proceso judicial de por medio).

Aparte de «Soul Makossa», Wakafrika contiene otra composición de Manu Dibango, «Ça Va Chouia», de tintes árabes, derivada de los LP’s grabados por Manu en 1979 en Jamaica. Quiso incluir una pieza norafricana en el disco. Por eso optó por una canción que más o menos respetara el estilo, para de alguna manera representar a toda África con los nuevos sonidos. Continuó en ello hasta el día de su muerte a causa de Coronavirus el 24 de marzo del 2020.

Discografía mínima: Afrovision (Island, 1976), Home Made (Africam, 1979), Gone Clear (Island, 1980), Ambassador (Island, 1981), MBOA (Afrovision, 1982), Abele Dance (Celluloid, 1985), Afrijazzy (Soul Paris, 1986), Happy Reunion (Buda, 1989), Live ’91 (Soul Paris, 1991), Polysonik (Bird, 1991), Wakafrika (Fnac Music, 1994), CubAfrica (Mélodie, 1998), Manu Safari (Mélodie, 1999), Mboa’Su (Sony, 2001), African Soul (Mercury, 2001), Lion of Africa (2007), African Woodoo (2008), Past Present Future (2011).

 

 

*Capítulo del libro Jazz y Confines Por Venir. Comencé su realización cuando iba a iniciarse el siglo XXI, con afán de augur, más que nada. El tiempo se ha encargado de inscribir o no, a cada uno de los personajes señalados en él. Publico la serie basada en tal texto dentro del blog “Con los audífonos puestos”, bajo la categoría de “Jazz y Confines Por Venir”.

 

VIDEO SUGERIDO: Manu DIBANGO – La Javanese, YouTube (Manu DIBANGO)

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Jazz

y

Confines Por Venir

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Textos”

The Netherlands, 2021

 

 

 

PORVENIR 3 (REMATE)

ROCK Y LITERATURA: ARCHIE RANDOLPH (A. R.) AMMONS

Por SERGIO MONSALVO C.

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 LA POESÍA DEL VERTEDERO

(GARBAGE)

La modernidad romántica puso las cosas en su sitio: el hombre frente a sí. Charles Baudelaire inició la cadena poética que daría cuenta de ello en sus Flores del mal, como en las siguientes líneas:

El hombre atraviesa la vida entre bosques de símbolos / Que lo contemplan con miradas familiares. / Como los largos ecos que de lejos se mezclan / Con una tenebrosa y profunda unidad, / Se responden sonidos, colores y perfumes… / Hay perfumes corrompidos, ricos y triunfantes, / Que tienen la expansión de cosas infinitas, / Que cantan los transportes de sentidos y espíritu”.

O como en: “Una carroña asquerosa en el canto rodado de un riachuelo…/ basura cocinándose al sol devolviéndole esa moneda a la Naturaleza.

Con tales textos Baudelaire percibió a los desechos, en el París de mediados del siglo XIX, como una expresión de lo trascendental en lo degradado, de lo vital en lo escatológico; pero también como la advertencia de que, en la era moderna, poeta era, sobre todo, aquel que no apartaba la mirada: que ve lo fundamental en lo que parece insignificante y que se atreve a mirar de frente lo que parece insoportable: el MalA. R. AMMONS (FOTO 2)

Igualmente, el largo poema titulado Garbage (Basura), la gran obra de Archie Randolph Ammons –un poema de 2217 versos estructurado en pareados libres, publicado en 1993 y que recibió el National Book Award, el premio más prestigioso en las letras estadounidenses, es el más reciente eslabón de poemas que tienen al despojo como símbolo y representación del artificio humano.

Ammons (nacido en Whiteville, Carolina del Norte, en 1926, y fallecido en Ithaca, Nueva York, en el 2001) buscaba como materia prima para su trabajo un tema que resultara inagotable, durante el fin de la década de los ochenta del siglo XX, cuando casualmente vio una montaña de desperdicios mientras manejaba por una autopista de la Unión Americana. Su cerebro, entonces, comenzó a fraguar ese poema.

Llegó febril a su casa luego de varias horas de conducción y corrió a mecanografiar lo que había venido martillando. Lo hizo rápida e improvisadamente, en un rollo de papel para calculadora, al finalizar  lo dividió en 18 fragmentos y lo trabajó durante los siguientes años.

Garbage (Basura) fue el nombre con el que llamó a tal texto que es a la vez una visión del vertedero y el vertedero mismo, en la medida en que el poema es capaz de integrar y dar un cierto orden al todo, a lo armónico y lo caótico, al sistema y al acontecimiento; un magma que estalla siendo a la vez la lengua y la conciencia del que habla, el monólogo en el que se replican todas los voces, como un coro de drama griego.

Residuos tóxicos, aire polucionado, pringue de playa o erosión / en los caminos se unen naciones, mientras que la magnánima / perogrullada y la apacible apariencia las aplacan a todas / para que vuelvan a su confort o a su desesperanza: las crisis globales…

Ammons vio en el basurero “la regurgitación de la cultura en la que vivimos, las entrañas de nuestro mundo artificioso, el detritus infernal a ras de tierra:

‘La basura tiene que ser el poema de nuestra época porque la  basura es lo bastante espiritual y creíble como para embargarnos la atención, estorbando, amontonándose, apestando, manchando…’

El crítico Harold Bloom, quien conformó uno de los cánones de la poesía estadounidense, al mencionar al autor de este extenso poema en el mismo, escribió: “Tal vez ningún poeta contemporáneo tenga tantas posibilidades de convertirse en clásico como el creador de Garbage”. A. R. Ammons murió bajo ese halo.

Y con él se cumple el axioma que acompaña a las grandes obras: todo empieza a suceder un poco antes de su comienzo y no se extingue del todo con su fin, es una ola expansiva. El guijarro lanzado al agua proviene de aquel Baudelaire maldito y la cultura del rock, que es una esponja y un proyector en este sentido, retomó el concepto de Ammons para continuar la línea con música y actitud.

El poema Garbage apareció en 1993 y fue leído con avidez y asimilado por jóvenes músicos y productores interesados tanto en la literatura como en el sonido que, inspirados por aquel texto, se pusieron a escribir canciones donde reflexionaban por su cuenta sobre la vida contemporánea de fines del siglo XX, y el estercolero en que se había convertido el quehacer de ésta. El nombre de su grupo sería ése: Garbage.

Garbage es un grupo que tiene la suerte de entenderse en su forma de ver las cosas. Los cuatro se dejan inspirar por libros, como el ya mencionado y películas, pero también por experiencias personales y observaciones del comportamiento humano. Todas sus diferentes influencias han entrado en sus discos (7 hasta la fecha).

Garbage es uno de los mejores grupos emergidos de los años noventa que continúan con vida (con intermitencias) y sorprendiendo con cada nuevo trabajo, para el que se toman todo el tiempo, principalmente porque sus textos deben describir las situaciones desesperadas a las que ha llegado el estercolero contemporáneo.

De acuerdo con sus integrantes, el principal objetivo del grupo Garbage sigue siendo escribir buenas canciones. No se preocupan tanto por el estilo, que de cualquier modo se mantiene contemporáneo y alternativo.

Básicamente les interesa representar el momento en el que el mundo se encuentra en la actualidad. Por ello en términos generales cada uno de sus discos es más oscuro que el anterior.

Los temas más recurrentes son el miedo y el odio ante lo que ven. Las vueltas que le han dado al mundo con sus giras han dejó huellas. Principalmente los textos describen las situaciones desesperadas de las que la gente o el planeta no logran salir.

El grupo no siente la presión de superar el éxito obtenido desde el primer disco. Lo que buscan con cada nueva producción es satisfacerse a sí mismos en cuanto a la expresión de sus intenciones. Son críticos severos y saben manejar la ironía.

“Hay que trabajar en primera instancia para uno mismo. Sentirse congruentes con lo dicho y cantado. Siempre hay que hacer algo de lo que puedas estar orgulloso aunque de lo que hables sea de esas flores del mal de las que escribió Baudelaire o de la basura que describió Ammons. Lo demás corre por cuenta de los escuchas. No deben creer que es en otra dimensión donde se decide y solucionan las cosas”, han declarado.

La póetica expansiva iniciada por Baudelaire y continuada por A.R. Ammons, tiene en Garbage su soundtrack más representativo de los tiempos vividos: un sumidero con acumulación de restos y desperdicios de toda índole, en donde la vida se ha visto degradada por el perverso devenir del mundo.

 

VIDEO SUGERIDO: Garbage live on Letterman – “The Battle In Me” 3/30/13, YouTube (Cathode Roy)

A. R. AMMONS (FOTO 3)

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BABEL XXI – 524

Por SERGIO MONSALVO C.

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POP BARROCO

UNIVERSO EN EXPANSIÓN

Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

https://www.babelxxi.com/524-pop-barroco-universo-en-expansion/

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JIMI HENDRIX: BLUES

Por SERGIO MONSALVO C.

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 EL PACTO REENCARNADO

Las semejanzas entre Robert Johnson (el primer tótem del blues y del rock) y Jimi Hendrix (uno semejante) van más allá de la coincidencia. En 1964, Son House –el bluesman legendario– habló sobre el primero: «Cuando tenía como 16 años Robert se escapaba para tocar conmigo y con Willie Brown. Nos seguía a todas partes, quería ser músico. Trataba de tocar la guitarra, pero no lo hacía bien. Tenía que callarlo porque ponía furioso al público con sus horrorosos sonidos. Un día Robert se fue de su casa y tiempo después regresó tocando la guitarra como un genio».

Son House tuvo una sola explicación para este cambio radical: «Le había vendido su alma al diablo». En la región del Delta del río Mississippi eran comunes estas historias acerca de los bluesmen, quienes en cruces de caminos hacían pactos a la medianoche.

Lo seguro es que nadie concretó ese mito como lo hizo Robert Johnson. Casi todas sus canciones tratan de la venta del alma y de los esfuerzos por recuperarla. Poseen una carga intensa, casi apocalíptica, y una clara conciencia del destino: la errancia con el diablo pisándole los talones.

Ambos —Johnson y Hendrix— se dirigieron hacia su destino de manera inexorable por igual. Johnson fue envenenado el 16 de agosto de 1938 en un congal cerca de Three Forks, Mississippi. Hendrix murió de una sobredosis de somníferos en el departamento londinense de una amiga, el 18 de septiembre de 1970. Ambos tenían 27 años.

Hendrix empezó como un guitarrista titubeante y promedio. Incluso llegó a ser objeto de burla. Al igual que Johnson, de súbito, en un momento dado, irrumpió como el guitarrista más impresionante y heterodoxo del mundo. Fue algo mágico. Johnson eternizó su cruce de caminos en «Crossroad Blues». Jimi cantó acerca de su transformación sobrenatural en «Voodoo Chile».

Partamos, pues, del supuesto de que en Jimi Hendrix reencarnó Robert Johnson.

El blues de Hendrix —y su música en general— fue lo mismo terrestre que sobrenatural. La fuente de muchas de sus composiciones era el Delta del Mississippi. Tanto la mencionada «Voodoo Chile» como la muy hookeriana «Voodoo Child (Slight Return)» eran variaciones evolucionadas del «Catfish Blues», una antigua pieza tradicional. Lo que ante todo tomó prestado del blues rural fue la emoción personalísima.

Al igual que en el caso de Robert Johnson, su estilo constituyó una intensa sublimación de todo lo anterior. Su guitarra funcionó como una orquesta completa y parecía tocar tres partes al mismo tiempo: acordes sostenidos precisos, ritmos penetrantes acompañados de armonías electrostáticas, iluminado todo por flechas danzarinas de fuego.

El resultado fue, en primer lugar, un sonido cargado y apocalíptico; muchas veces atemorizante, como un lienzo sobrecogedor de Goya. Y de nueva cuenta como en el caso de Johnson, el sonido era un reflejo de su alma.  Hendrix llamaba a su nuevo blues “Electric Church Music”.

Con sus canciones, Robert Johnson trataba de salvar su alma. Por medio de su guitarra, Jimi Hendrix quería salvarse y también al resto del mundo. Tan sólo eso basta para identificarlo como un bluesman perfecto. «Ojalá hubieran tenido guitarras eléctricas en los campos de algodón de antaño —dijo en cierta ocasión—. Habría sido posible aclarar muchas cosas. No sólo para negros y blancos, sino para todos”.

JIMI HENDRIX (FOTO 2)

Hendrix experimentó su transformación mágica tras hacer un pacto con el diablo, seguro. Y su crossroad no se hallaba al final de un polvoso camino del Delta, sino de manera probable en las profundidades más oscuras del universo.

A partir de su muerte todos los géneros hicieron explosión, desde el reggae hasta el funk, el blues, el rap y el jazz, la música contemporánea y el ambient, el techno y el punk que uno quiera. Un fenómeno cultural que pudo aparecer gracias a todas las personas mencionadas que tuvieron que ver con él.

Con un simple blues, como el implacable «Once I Had a Woman», Hendrix lo decía todo. Sin embargo, con el blues por sí solo no hubiera logrado el mismo impacto en los ingleses (o en la época misma) que presenciaron su arranque. Demasiado puro. Le hizo falta el oropel de un «Purple Haze» y su número circense del fuego y el feed back con las bocinas para llamar la atención. Hoy, trascendido aquello, hay que deleitarse con uno de sus más grandes discos —y de la historia del rock en general—:

Blues (Polydor/MCA, 1994). Editado casi un cuarto de siglo después de su muerte. Contiene once piezas  grabadas de 1966 a 1970. La compilación cumple con todos los requisitos para ser considerada como un «nuevo álbum de Hendrix», pues incluso las canciones ya editadas eran difíciles de conseguir.  Entre ellas, la brillante versión rural de «Hear My Train A-Comin'», interpretada en una guitarra acústica de 12 cuerdas que formó parte del soundtrack de la película Hendrix: The Original Motion Picture.

Otros momentos destacados son «Red House», «Catfish Blues», «Voodoo Chile» y el instrumental con toque jazzístico «Jelly 292».

Este álbum representa el blues total. La expresión espontánea, absoluta, de toda una ciencia musical. La improvisación sublime. El viaje musical en el que cada nota es una etapa.

Hubo que estar preparados para experimentar todas las emociones que contiene. Once joyas, algunas de ellas inéditas hasta ese momento (y hasta piratas). Como «Voodoo Chile Blues», una pieza «eléctrica” hermosa. «Jimi fue el intérprete más grande del blues del Delta», ha dicho Bob Dylan de él. Para muchos de nosotros fue la reencarnación de Robert Johnson. La continuación de un Fausto bluesero y futurista.

VIDEO SUGERIDO: Jimi Hendrix – Hear My Train Comin’ (Official Audio), YouTube (Jimi Hendrix)

JIMI HENDRIX (FOTO 3)

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BABEL XXI – SINOPSIS (16)*

Por SERGIO MONSALVO C.

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 BXXI-76 THURSTON MOORE

Con Demolished Thoughts, Thurston Moore ha roto las estructuras esperadas por los fanáticos primitivos de Sonic Youth, no sólo como un eco de lo que ocurre en el planeta, sino como una reacción natural de continuidad debida a la apertura de sensibilidades hacia su entorno. La suya es, por ello, una osadía creativa y de participación inalterable en la búsqueda y exploración de ideas en su doble faceta: cultural y emocional. Moore sabe, por experiencia y por conocimiento, que el arte salva. Y que la música es salvación por el placer, entendido como reafirmación de la individualidad. La dimensión musical acústica y camarística que el músico expone en este álbum descubre y pone en evidencia su objetivo.

VIDEO SUGERIDO: Thurston Moore, Circulation, YouTube (Matador Records)

 

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BXXI-77 THE BOMBETTES

Las rockeras de garage de la Península Escandinava no son modosas ni elucubran metáforas sobre lo que les interesa. Hablan de sexo explícito, de sus necesidades y gustos en él y hasta de su rechazo: de manera brutal, directa y lo más fuerte posible, cuando algo no les gusta. Si en el garage en general –sesentero, revival, punk (proto o post), alternativo, avant, etcétera– las mujeres han dejado de ser en las canciones los objetos complacientes, para convertirse en quienes exigen a los tipos lo requerido y ponerse a la altura de sus deseos, en el garage punk, como el de estas suecas, todo es más rápido y furioso, con más testosterona femenina, pero sin los manidos dogmatismos feministas.

VIDEO SUGERIDO: THE BOMBETTES i wanna (kick your ass) BRUAR FALLS Brooklin NYC April 8 2010, YouTube (loopyvids)

 

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BXXI-78 GIL SCOTT-HERON

Gil Scott-Heron llegó con su obra escrita y recitada bajo una nueva rítmica: el rap (relato y poesía en igual medida). Y llevó aquella inventiva lingüística un paso más allá: creó un poderosa herramienta basada en la trasgresión del idioma. La cultura del hiphop se expresó, a partir de entonces, mediante ingeniosos juegos de palabras y con su hábil presentación. Al tomar su ira y experiencias y arrojarlas en la cara del sistema, el rap comenzó a contar la historia de una comunidad que había vivido a la deriva, perdida y sin amor propio; inoculó poder a los artistas, que, a partir de entonces, alcanzaron a los jóvenes donde la educación, las iglesias y las organizaciones políticas establecidas habían fracasado.

VIDEO SUGERIDO: Gil Scott-Heron – The Revolution Will Not Be Televised (Full Band Version), YouTube (spuddy83)

 

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BXXI-79 IVAN KRAL

Ivan Kral, un artista y exiliado checo empapado de toda la experiencia energética del punk neoyorkino (del que fuera activo miembro), volvió en los años ochenta a su natal Praga para hacer rock, cine, grabar soundtracks, producir discos, convertirse también en fotógrafo y participar artísticamente en la Revolución de Terciopelo, el deslinde checoslovaco de la Unión Soviética. Mientras tanto, él había vivido la transición como profundo admirador del cineasta Milos Forman, como estudioso de sus compatriotas Franz Kafka y Milan Kundera y como divulgador de la conciencia rockera que pugnaba por un renacimiento espiritual, en la que había participado en la Unión Americana.

VIDEO SUGERIDO: Ivan Kral – Nothing Lasts Forever (1995), YouTube (Vaanek)

 

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BXXI-80 THE WATERBOYS

La poesía del escritor irlandés William Butler Yeats se fundamentó e inspiró básicamente en el panorama, las atmósferas, la mitología tradicional de su país y, de forma puntual, en las leyendas de origen celta. Elementos a los que agregó una constante preocupación por la musicalidad del verso. Mike Scott y sus Waterboys, más artistas que nunca, han logrado con un disco ejemplar el tono romántico y melancólico que Yeats creía característico de aquellos seres míticos. Para ello Scott echó mano del blues, del country, de la psicodelia, de la balada, del folk y por supuesto del rock celta a lo largo del álbum, en una combinación acertada y emotiva, como la ocasión lo merecía.

VIDEO SUGERIDO: The Waterboys – Politics, YouTube (Vicente Luján)

 

 

*BABEL XXI

Un programa de:

Sergio Monsalvo C.

Equipo de Producción: Pita Cortés,

Hugo Enrique Sánchez y

Roberto Hernández C.

Horario de trasmisión:

Todos los martes a las 18:00 hrs.

Por el 1060 de AM

96.5 de FM

Online por Spotify

Radio Educación,

Ciudad de México

Página online:

http://www.babelxxi.com/

 

 

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PULSOR 4×4 – 46

Por SERGIO MONSALVO C.

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EL BEAT DE LA IDENTIDAD

(1999)

 En 1999 se llevó a cabo la Guerra de los Balcanes, con la intervención de las fuerzas de la OTAN.

 

Un temblor en Turquía cobró la vida de por lo menos 50 mil personas.

 

Ese año murieron Mario Puzo, Joaquín Rodrigo, Joe DiMaggio.

 

Se estrenaron las películas Shakespeare enamorado, Matrix y el Episodio I de La Guerra de las Galaxias.

 

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En 1999, Howie B se fue adentrando casi sin transición a terrenos cada vez más abstractos y centrados en los beats. Armó sus tracks de tendencias funk y con base en sonidos de producción casera. Lo más importante para él era evitar que una cauda de sintetizadores rellenara al funk.

 

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El cuarteto de cuerdas finlandés llamado Apolyptica subrayó el parentesco que existe entre la música clásica y el heavy metal. Extendieron al unísono una alfombra sonora tejida con fibras de acero, sin perder fuerza ni virtuosismo. El sonido de los cellos conectados a los amplificadores otorgó un tono amenazador a las melodías.

 

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El grupo Rammstein, de origen alemán, estableció con su música un equilibrio perfecto en el agudísimo filo entre el metal y el dance electrónico. Los temas de sus canciones, que ya ilustran muchos soundtracks, son el totalitarismo, el fascismo, el sadomasoquismo, la necrofilia, el incesto y algunas otras formas oscuras del erotismo.

 

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Eels, agrupación angelina, brincaron a la fama con su primer disco, Beautiful Freak. Sin embargo, su segundo disco, Electro-shock Blues, fue mejor, con canciones de primera clase, en las que hay una mezcla convincente de acordes distorsionados en la guitarra, ritmos jazzeados, sampleos atmosféricos y ambientes sonoros peculiares.

 

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Tom Waits, hombre y género en uno, lanzó Mule Variations, el regreso de sus excursiones por el cine, el teatro y los discos de otros. El factótum musical del nuevo disco aireó sus raíces en el blues, y descansó en tendencias estilísticas familiares como el country, el jazz, la palabra hablada, el avant-garde y por supuesto los latigazos propinados al alma por sus baladas en el piano.

 

 

VIDEO SUGERIDO: Tom Waits – Com On to the House – Mule Variations, YouTube (Steve D)

 

 

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PULSOR 4x4 (REMATE)

LIBROS: BALADAS VOL. III

Por SERGIO MONSALVO C.

BALADAS VOL. III (PORTADA 2)

 (CHET BAKER)*

 

“I’M  A FOOL TO WANT YOU”

Su salvación, sabe /

depende de esos instantes de revelación /

de esos flashes de lucidez fulminante /

de esa improvisada anamnesia

de lo inon top /

 

La real investidura del sobresentido /

sin alegorías /

con data precisa del sentimiento /

sólo valor racional

y clarividencia /

 

En solitaria vigilia /

contra la locura y el fin

que recorren la vida en ese tiempo /

como una jam after hours

frente a la barbarie del desamor

 

 

*Texto extraído del libro Baladas Vol. III, publicado por la Editorial Doble A.

 

Baladas III

(“I’m a Fool To Want You”)

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Palabra de Jazz”

The Netherlands, 2019

 

 

Contenido

Billie Holiday

Chet Baker

Dinah Washington

Bob Dylan

Dee Dee Bridgewater

Frank Sinatra

 

BALADAS VIII (FOTO 2)

 

 

 

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MY BACK PAGES: SOFT CELL

Por SERGIO MONSALVO C.

SOFT CELL (FOTO 1)

 (“TAINTED LOVE”)

Peter Marc Almond nació el 9 de julio de 1956 en Southport, Lancashire, Inglaterra. Se dedicó al canto y a la composición desde su primera adolescencia y a trabajar en ello de manera no profesional, alternándolo con distintas actividades para sobrevivir. 

 

Fue así que en 1980, mientras laboraba como encargado del guardarropa en el club Leeds de Londres, decidió formar, junto con Dave Ball en los sintetizadores, al dúo Soft Cell. 

 

El sustento de su música sería una placentera decadencia, en combinación con un soul difuso apoyado por una variedad atípica de teclados electrónicos inscritos en la fase neorromántica del pop británico.

 

Ellos mismos produjeron un demo (financiado por la madre de Ball) que los condujo a un contrato con la compañía independiente Some Bizarre, la cual logró colocarlos con Phonogram en Europa y Sire en los Estados Unidos. El primer sencillo que apareció fue una versión de “Tainted Love”.

(Ésta es una canción originalmente escrita por Ed Cobb, del grupo The Four Preps, y grabada en 1964 por Gloria Jones. En dicho año, Jones había sido descubierta por Cobb. Publicó así su primer álbum, Heartbeat Pts 1 & 2, producido y escrito totalmente por el mismo compositor y el cual resultó un éxito en tal año. Ello hizo que  saliera de gira por todos los Estados Unidos y participara en numerosos programas de televisión. Uno de los temas de Cobb que Jones grabó para Uptown Records fue “Tainted Love”. Años más tarde, Marc Almond escucharía la canción en un club irlandés y decidió grabar una versión como sencillo para su nuevo grupo. El single de Soft Cell se convirtió en un éxito mundial, cuando alcanzó el número Uno en 17 países).

 

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El éxito siguió con «Bedsitter», el álbum Non-Stop Erotic Cabaret (Sire/Some Bizarre, 1981), «Torch», «Sex Dwarf», «Say Hello, Wave Goodbye», un disco re-mix de 30 minutos denominado Non-Stop Ecstatic Dancing (Sire/Some Bizarre, 1982, que contenía la versión de «Where Did Our Love Go?» e «Insecure…Me?»), y «Soul Inside», tema que marcó la disolución de Soft Cell en 1983. 

 

Todo este material fue producido por Mike Thorne, así como los discos póstumos del dúo, The Art of Falling Apart (1983) y This Last Night In Sodom (1984).  Como solista Ball sacó el insípido In Strict Tempo (1983), para luego pasar al anonimato.

 

Por su parte, Marc Almond integró otros conjuntos como los Inmaculate Consumptives (con Lydia Lunch y Nick Cave) y luego los caóticos Marc and The Mambas (Matt Johnson de The The y Jim Foetus), con los que grabó Untitled (Some Bizarre, 1983) y Torment and Toreros (Some Bizarre, 1983), que incluían versiones a piezas de Jacques Brel, Lou Reed y Syd Barrett. 

 

La carrera de solista de Almond continuó con Vermin in Ermine (1984) y Stories of Johnny (Virgin, 1985).  Por este mismo periodo colaboró con el grupo Bronski Beat en la creación de «I Feel Love» (1985), uno de los últimos sencillos de Jimmy Somerville con este conjunto antes de formar The Communards. 

 

En 1986 apareció una serie de covers de canciones de Scott Walker, de Procol Harum, Mel Tormé y otros, bajo el título de A Woman’s Story:  Compilation.  Al año siguiente, con la misma compañía, lanzó un disco que fue acusado de «vulgar y peligroso» por la censura inglesa; se llamó Mother Fist and Her Five Daughters, todo un himno a la masturbación.

 

En 1988 firmó con la sucursal Parlophone de la EMI, con la que sacó The Stars We Are y «Something’s Gotten Hold of My Heart», un dueto con Gene Pitney.  El cambio de compañía disquera le sirvió y con el sencillo «Tears Run Rings» consiguió su primer éxito comercial desde su separación de Soft Cell.

 

A finales de 1989 salió a la luz el álbum Jacques (Virgin). El interés de Almond por Jacques Brel siempre fue manifiesto y en este disco lo hace aún más patente con tomas teatrales e imbuidas por las sombrías ambigüedades sexuales a las que es tan afecto.

 

En Enchanted (EMI, 1990), como un auténtico gitano de la música pop Almond mezcló el estilo mediterráneo de la península ibérica con pasajes de la mitología griega, integró chansons francesas al concepto rítmico del soul británico y transformó arias de óperas italianas en éxitos de pista de baile. 

 

Con tales discos, Marc Almond, la estrella andrógina de temas cabaretiles y eróticos, continuó burlándose de las limitaciones monoculturales. En 1991 apareció en el sello Mercury Memorabilia, álbum que contenía todos los sencillos de Almond‑Soft Cell.

 

 

VIDEO SUGERIDO: Soft Cell – Tainted Love – Long Version (Live@ Milan 2002), YouTube (Gauillaume Lasne)

 

 

 

SOFT CELL (FOTO 3)

 

 

 

 

 

Tornamesa