BOB MARLEY (9)

Por SERGIO MONSALVO C.

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LA MÚSICA Y LA LIBERTAD

(40 AÑOS RIP)

Marley figura entre las personalidades polémicas y a la vez trágicas de la historia de la música contemporánea. Su carrera estuvo acompañada por una enfermedad que al final resultaría fatal, así como por enfrentamientos constantes en todos los ámbitos.

El gobierno jamaicano, anterior a Manley, escuchó su franqueza con sumo enojo. La industria disquera tuvo dificultades para comercializar las canciones comprometidas, por ejemplo, contra la política del apartheid en Sudáfrica («Rastaman Vibration»), y sus críticos quisieron mostrarlo como un tipo oportunista. El carácter del músico provocaba roces constantes, ya que reunía el entorno de una estrella de la escena y el halo del luchador social en una sola persona.

Bob hablaba de fraternidad, de pacifismo mundial y de justicia; promovió el goce de la ganja (marihuana) y contó una y otra vez la historia de la caída de Babilonia (el materialismo occidental). Este mesías del rasta combinaba su aguda observación de la realidad con el romanticismo de la fe. La estoica alfombra rítmica de la monotonía percusiva del reggae le sirvió de base para ello.

Los tres individuos que integraron a los Wailers originales tenían personalidades y enfoques completamente diferentes, pero en última instancia estaban unidos en el compromiso hacia dos cosas: la música y la libertad del hombre negro en el mundo moderno.

De los tres, Peter Tosh era el más materialista en su aceptación del mundo y en su definición de los problemas. Creía en una guerra revolucionaria, por ejemplo, a fin de liberar a los descendientes de africanos en todo el mundo. El universo de Bunny Wailer, por su parte, se encontraba profundamente influido por un misticismo espiritual que impregó todo lo que grabara y dijera. Marley, a su vez, era menos fácil de definir. Su  posición política era la convicción de que el negro debía liberarse en algún momento y proponer la solución para lo mismo.

Los derroteros musicales tomados por Marley, Tosh y Wailer fueron diversos, aunque unidos por su temática. De los tres, Marley conservó más las cualidades culturales y paradigmáticas de la tradición vocal africana, a pesar de la transformación técnica de su música.

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La tradición vocal africana se caracteriza por diversos rasgos culturales: la ligadura, el deslizamiento o el glissando común en la palabra hablada, y la estructura melódica según la cual el punto más alto comienza al principio de una canción. Marley utiliza varios de estos recursos en su álbum Natty Dread.

En la canción «Revolution» emplea a su grupo vocal de acompañamiento, las I-Threes, para cantar las primeras líneas con él: «Revolution, reveals thy truth»; luego las I-Threes cantan la palabra «Revolution» cuatro veces seguidas, y después Marley arranca con el cuerpo principal de la melodía. Hay un gran énfasis sobre las primeras líneas de la canción, las cuales de hecho forman el punto más alto de la tonada, la cual suavemente va descendiendo al entrar Marley a los versos. 

En el álbum Kaya, emplea un recurso vocal poco común, el de cantar con una voz casi hablada. Esta técnica se aplica con buen éxito en «Running Away», sobre el mismo disco. Tal canción en particular refleja las dudas constantes de Marley acerca de la probidad y la calidad de su vida. Indaga en su existencia al preguntar por qué sufrió un intento de asesinato y por qué tuvo que vivir en el extranjero por dos años debido a ello.

La producción vocal oscila entre cantar y casi hablar. «Running Away» no se resuelve en el sentido temático, sino contesta quisquillosamente a las preguntas.  Es la única canción en la que emplea la característica del cantar hablado en su totalidad.

En una pieza anterior, «Soul Rebel», utilizó el recurso con mucho efecto. Después de afirmar que es un rebelde, habla con la vecina de al lado («¿Los escuchas, Lizzie?»), y luego vuelve a afirmar su postura. Ser un rebelde era la inquietud auténtica de Marley, una inquietud personal frente a la respuesta colectiva a la opresión en Jamaica.

Según Brent Clarke, «Bob se consideraba más como rebelde que como rasta. Se veía a sí mismo como un rebelde contra la sociedad». No obstante, si los rebeldes no analizan su situación y se identifican con alguna lucha social, normalmente terminan en el bando contrario o solos. Marley se convirtió así al rastafarismo.

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ROCK AND ROLL LXX: AÑOS 00’s (I)

Por SERGIO MONSALVO C.

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70 AÑOS DEL ROCK (AÑOS 00’s/I)

PRIMERA PARTE

La década de los años cero, la primera del siglo XXI, significó cambios y hubo cambios. El 11-S del 2001, el ataque a las Torres Gemelas en Nueva York, cambió la faz del mundo como la conocíamos. Las palabras: terrorismo, vigilancia y seguridad se volvieron conceptos, prioridades de los Estados para implantar el control. Se anularon garantías y privacidades.

Asimismo, la contracultura se convirtió en una categoría más del mercado. La nueva generación ya no quería salir del sistema, sino estar dentro de él. Pertenecer a él con todos sus derechos: casa, vestido, sustento, trabajo, seguro médico, etcétera. La negrura del abismo financiero, la crisis económica, hizo al planeta ponerse de rodillas.

Si los bancos y las Bolsas de Valores (solapadas por los políticos a su servicio) quebraban, había que clamar porque los gobiernos acudieran en su ayuda, por el perdón y para que se les prestara dinero público y volvieran a las andadas: desregulación de los mercados o lo que es lo mismo: tierra sin ley.

Se hizo absolutamente visible el nuevo mesías. Steve Jobs mostró tanto en su vida personal (de corte new age) como en su política de empresa al frente de Apple (con el slogan doctrinario: “Piensa diferente”) las tendencias que serían la nueva religión: “Tu iPhone te hará libre”, “Apple ha dado el paso desde ‘el capitalismo con rostro humano’, hasta el de textura cool’ (“el diseño de sus objetos fue sensible y emocional, ¡Wow!,¡Oh My God!”), aunque  sus oscuros manejos del empleo globalizado fueran cuestionables y su comunicación corporativa de culto personalista y mesiánico (sus apariciones presentando cada nuevo avance tecnológico o gadget, como un profeta pregonando una dádiva, como ejemplo).

A partir de ahí la generalidad quiso ser diferente, para formar parte del rebaño sagrado de la Trend Technology, de Internet. El perfil de Facebook, y demás redes. “Creer”, “conversar”, “vestirse de rebelde”, “ser original como el hilo negro”. ¡Todo online, siempre online! Tales son los anhelos de los miembros de la última tribu global. Un grupo humano que no entiende la frontera que marca la línea entre lo underground (lo subterráneo, lo alternativo) y lo mainstream (lo comercial, la cultura de masas), una divisoria que a partir de esta década parece más difusa.

Ha cambiado la estructura de la cultura, si antes había una crítica que manejaba estándares entre lo bueno y lo malo de una manera profesional y argumentada, ahora lo que funciona es lo viral, el tweet que posibilita Internet y las redes sociales, lo emotivo y visceral sin razonamiento alguno.

Los líderes, los partidos políticos, las iglesias, se ganaron la desconfianza general debido a sus actos, infamias, corrupción, falta de ideas, conservadurismo y desfasamiento. El individuo buscó en la nada la respuesta a sus cuestionamientos de “¿Quién soy?” Y en Internet encontró una ilusión de ser “popular”, de “tener millones de amigos”, de “enamorarse sin moverse de casa”, de “transformarse” o de “inventarse” en cualquier cosa, de “verlo todo” sin conocer nada, igual que otros millones de semejantes que luego buscaron apropiarse de ello, hacerlo accesible y rentabilizarlo. Se trató de una necesidad que el mercado ligó para sí.

Sin embargo, dicho comportamiento social se quemará pronto, las tendencias –a partir de esta década– cambian rápidamente y duran muy poco. La obsolescencia programada hace que se tenga que cambiar de productos, a veces incluso antes de que dejen de funcionar, pero también se cambia rápido de pareja, de canal, el zappin’ es el deporte por antonomasia. La sociedad de consumo se basa en que la gente pueda acceder a cosas nuevas. En exigir ese derecho a ser diferentes para ser iguales a todos los demás. “Intégrate”. Es lo que los años cero vendieron como revolución.

La perfección en el consumismo galopante contemporáneo nació con en el cambio de siglo, formada por gente que tuvo por dogma la ropa de marca, la tienda especializada, escuchar el pop de hace un minuto y tratar de llevar una intensa vida social, festiva y absolutamente digital. Sostuvo una relación con las marcas, es decir: fue consciente de las estrategias de marketing, de que todo era falso, pero las usó igual. Estuvo creado (el gusto) desde la comunicación: importó y fue cool hablar de ello.

La fantasía sobre ‘lo diferente’ (sea cultural, económico o de clase) en el campo de la música se combatió con la autenticidad. Algunos artistas se afanaron en tender puentes entre las dos orillas de ese abismo entre el mainstream y lo alternativo y su estilo fue reconocido en ambos lados, sí, pero no como algo macroeconómico sino como fenómeno estético (hipermodernismo), y constituyó la excepción, no la regla. Ahí aparecieron los nombres de Radiohead, Gorillaz y White Stripes como faros señeros.

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La calidad estética y visión de Radiohead, por ejemplo, volvió singular cada nueva pieza suya que aparecía (y aparece). Por eso, cuando se escucha una composición del grupo se tiende a analizarla, a segmentarla, para encontrar la proyección de cada idea. El discurso de esta banda de Oxford brilla cada vez más con luz propia.

Su estilo no puede ser confinado o reducido a un ámbito único. Se trata de un fenómeno discursivo que implica y cuestiona lo musical y extra musical, lo conocido y lo nunca escuchado, tanto como las expresiones, bagajes culturales, sociales, subjetivos e ideológicos, imágenes y terrores existenciales contemporáneos, sin los cuales no sería posible la comprensión de su trabajo.

La función de la música de Radiohead en un mundo en que se ha dado la ruptura de la armonía entre el hombre que sabe y el hombre que siente, será siempre doble: expresar al mismo tiempo la alegría y la pena. Hacer lo primero con los medios de la segunda y viceversa. Es lo que los antropólogos sociales conocen como “estados luminares”. El grupo que representa mejor esta circunstancia existencial en la música es Radiohead. Quizá el mejor grupo de la primera década de los años cero.

Éste era hasta ese tiempo sólo la banda de culto de referencia en el rock alternativo.  A partir de los años cero, se convirtió también en el pionero de una vía inédita en grupos de éxito. Respondió al éxito de Ok Computer (1997) con Kid A, un disco oscuro sin singles ni vídeos que aun así llegó al número uno en el 2000.

A él le siguieron Amnesiac y Hail to the Thief hasta que años después, la banda rompió con la industria renunciando a discográficas o promociones, aunque con el marketing de su revolucionaria distribución (por Internet y con precio a voluntad) con el bello y brillante disco In Rainbows (2007). Un camino que siguieron muchos desde entonces.

VIDEO SUGERIDO: Radiohead – Pyramid Song, YouTube (emimusic)

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ROCK AND ROLL LXX (ILUSTRACIÓN)

VINICIUS DE MORAES

Por SERGIO MONSALVO C.

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¡TODO BEM, VINI, TODO BEM!

Marzo de 1963. Marcus Vinicius da Cruz de Melo Moraes, poeta popularmente conocido sólo como Vinicius de Moraes o por su sobrenombre de “O Poetinha” (nacido en Río de Janeiro, Brasil en 1913), se sirve un vaso de vino y se sienta en el sillón de su estudio a repasar unas cuartillas que tiene en la mano.

Tras él están los diplomas de doctor en Derecho, de su educación en Literatura Inglesa en Oxford; algún texto enmarcado de la crítica cinematográfica que ejerce, quizá el primero. Fotos con políticos prominentes a los que ha conocido dentro de la carrera diplomática en Estados Unidos, España, Uruguay y Francia; infinidad de libros (propios y de otros muchos autores). Una muy sólida formación académica, iniciada con los jesuitas en Río de Janeiro, allá por los años veinte.

Sin embargo, a Vinicius no le interesa aquello. Nunca soportó  ese mundo estirado y protocolario de embajadas y consulados. Cuando no estaba de humor para ello despachaba el trabajo en calzoncillos por las oficinas de las residencias oficiales; o en la mesa de algún bar, como en París donde conoció a Marlene Dietrich con la que tuvo un affair que por cierto le costó muchos problemas con su tercera esposa (de nueve totales).

Igualmente, no le interesa lo que aparece en su pasado académico ni relacionarse con el mundillo intelectual: “Yo prefiero la musiquita, las mujeres bonitas, la noche…de esta manera la poesía fluye. No quiero nada de aquello” (le confesó en una noche de copas a Caetano Veloso), sólo le importa lo que tiene delante: los grandes ventanales que dan directamente a la playa.

Significan los comienzos de la fase urbanizadora, del cosmopolitismo brasileño que no sólo habla de arquitectura, también del interés por la poesía. Ventanales y poesía que proporcionan un tratamiento estético del folklore. A través suyo se reserva la atención al potencial de la cultura popular.

La urgencia biográfica ha iniciado un giro de su trabajo literario hacia la intimidad de los efectos y la vivencia erótica, una poesía metafísica. Es el más intenso poeta erótico de la poesía urbana moderna. Entiende cómo actúa el verbo al penetrar en la médula de la historia de una canción. Por eso está interesado igualmente en la música.

Vinicius no mantiene un contacto estrecho con la vida literaria pero sí con la escénica de Río de Janeiro desde fines de los años cincuenta. Cuando conoció a Joao Gilberto, a Antonio Carlos (“Tom”) Jobim, a Carlos Lira y Baden Powell. Con ellos ha afirmado una nueva línea musical: la bossa nova.

Con algunos ha creado letras de canciones con gran maestría en el manejo del verso. Como la de aquella tarde en que a él y a Jobim una imagen femenina surgida de la calle rumbo a la playa cercana los inflamó con su fulgor, con su frescura e impactante carnalidad. Tanto, que en medio de tragos y expansiones hicieron entonces el retrato magnífico, sutil, sonoro, de la sensualidad.

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Todo comenzó hace un año (1962), cuando Tom Jobim, gran músico, compositor y pianista, vio pasar mientras estaba en la terraza del bar Veloso donde suelen reunirse bajo el calor del sol, al olor de las frutas tropicales y al llamado de las bebidas heladas, en la esquina de las calles de Prudente de Morais y Montenegro, a una  adolescente de 15 años en biquini, con la piel dorada, un cuerpo de fantasía y todo el garbo al caminar.

Quedó fascinado. Y ni tardo ni perezoso se lo contó a Vinicius cuando éste llegó. Montaron guardia por tres días seguidos para comprobarlo, tras una larga hilera de cervezas. Cuando ya estaban dispuestos a desistir brotó de la calle la figura esperada. Ambos dejaron escapar silbidos de admiración cuando pasó frente a ellos.

“Desde nuestro puesto de observación, secando nuestras cervecitas, Tom y yo enmudecíamos ante su llegada maravillosa (solía pasar cada tercer día rumbo a la playa). El aire se ponía más volátil como para facilitarle el divino balanceo de su andar.

“Y así iba ella, toda linda, desarrollando en su recorrido la geometría espacial de su balanceo casi samba, y cuya fórmula se le habría escapado al propio Einstein; fue necesario un Antonio Carlos Jobim para pedir en el piano, en gran y religiosa intimidad, la revelación de su secreto”.

Y para ello usó la llave de la poesía de Vinicius. Ninguno componía o escribía en aquel bar sino a deshoras. El poeta tenía el rito de llegar al fin de la madrugada a la casa de su amigo Lula Freire (“el último bar abierto de Río de Janeiro”, como él le decía) a tomarse la cerveza dejada en el refrigerador por aquél y escribir a su manera lo que había acumulado durante el día.

Ahí puso en papel los versos inspirados por aquella joven que detonó la imaginería erótica de ambos creadores, y que representaba a todas las muchachas que iban a la playa y su andar cadencioso: “Ella fue el paradigma de lo carioca; la moza dorada, mezcla de flor y sirena, llena de luz y de gracia pero cuya visión también es triste, pues consigo trae, camino del mar, el sentimiento de la juventud que pasa, de la belleza que no es sólo nuestra –un don de vida en su lindo y melancólico fluir y refluir constante”, explicó Vinicius.

Ese retrato musical sería llevado ahora a Nueva York para su exposición y grabación, según le comentó Joao Gilberto hace unos días, quien junto a su esposa, Astrud, vinieron a despedirse de él y a informarle del motivo de su viaje. “Nuestra bossa viaja Vini, la bossa nova viaja”. Él voltea hacia los ventanales, observa la playa y envía un beso con la mano hacia sus arenas.

Hoy, julio del 2020, aquella bossa nova inmortal,  encarnada en dicha Garota de Ipanema, acude a la conmemoración de los 40 años de la desaparición de Vinicius de Moraes (Río de Janeiro, 1980). Para la efeméride le trae de regalo una cerveza helada, una caricia y el recitado de sus propias palabras de cariño agradecido:

“…Siento que en mi gesto existe tu gesto y en mi voz tu voz/ Apoyo mi rostro en el rostro de la noche y oigo tu habla amorosa/ y traigo hasta mí toda la suavidad de los cantos del mar, del viento, del cielo…/Serán tu voz presente, tu voz ausente, tu voz eternizada”.

¡Todo bem, Vini, todo bem!

VIDEO SUGERIDO: Tom Jobim & Vinicius de Moraes – The Girl From Ipanema (lyrics), YouTube (Bolha Assassina)

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LIBROS: ARTE-FACTO (IV)

Por SERGIO MONSALVO C.

ARTE-FACTO (IV) (PORTADA)

EL RIZOMA DEL ROCK*

Una de las aportaciones del rock a la cultura ha sido la de conectar a quienes trabajan en toda actividad estética y con ello creado sonidos, canciones o álbumes afines y alianzas artísticas en todo el mundo. Y lo ha hecho ya sea en un disco, en un track en particular o en la escenografía de un concierto. Ha conectado con aquellos que se han pasado la vida resolviendo sus misterios o belleza en alguna de sus formas, dentro de sus disciplinas individuales o conjuntas (humanistas o científicas), ya sea influyéndolos o siendo influido por ellos.

El resultado de tal encuentro ha producido sonoridades capaces de sacar al escucha de sí mismo y conducirlo a diversas dimensiones mentales, reflexiones existenciales o sensaciones en movimiento. Las obras creadas en este sentido son Arte-Factos culturales, aventuras en el microtiempo, las cuales requieren de la entrega a un flujo musical que enlaza una nueva expansión del quehacer humano con la experiencia auditiva en las diferentes décadas, desde mediados del siglo XX hasta el actual fin de la segunda decena del XXI.

El arte es la utopía de la vida. Los músicos rockeros de nuestro tiempo no han cesado en su tarea de acomodar la práctica musical a una búsqueda imparable de tales adecuaciones. La indagación sonora adquiere, en este contexto, un nuevo significado: no es mera búsqueda expresiva, sino persecución de horizontes culturales nuevos para un público en mutación, que exige de lo musical apreciaciones vitales, rizomáticas, en relación con sus exigencias estéticas y vivenciales.

*Introducción al volumen Arte-Facto (IV), de la Editorial Doble A, cuyo contenido ha sido publicado de manera seriada en el blog Con los audífonos Puestos bajo esa categoría.

Arte-Facto (IV)

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Textos”

The Netherlands, 2021

CONTENIDO

Patti Smith: La Poesía Amplificada

Plaster Caster: Arte Groupie

El Rock Ilustrado (Por Raphael)

R. W. Fassbinder: Petra Von Kant y Yo

Revolver: Disparo al Infinito (I y II)

Robert Plant: Retrato del Gran Maestro

Roy Lichtenstein: Imagen y Sonido

St. Valentine’s Day: Tarjetas Musicales

Stephen Hawking: (Y Las Pequeñas Cosas)

The Last Poets: El Rap sin Impostores

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BALADAS VOL.II: «SOMEONE LIKE YOU»

Por SERGIO MONSALVO C.

BALADAS VOL. 2 (FOTO 1) (2)

(POEMA)

Someone like you*

el músico murmura

palabras malévolas

protegido por luces bajas

de lánguida avidez

entre lírica y bruma

ejecuta su hermosa audacia

mientras dioses y demonios

se disputan la soledad tal vez

escucho

 con los brazos encogidos

el hueco de tu cuerpo

 sin ti/con interés

acaricias mi pierna

con tus dedos bravos

de uñas punzantes

te huye la timidez

me tomas

en tus manos sabias

y ejecutas una vieja balada

con aliento de insensatez

*Texto extraído del poemario Baladas II de la Editorial Doble A.

Baladas Vol. II

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Palabra de Jazz”

         The Netherlands, 2006

CONTENIDO

“Pain in My Heart”

“Here We Go Again”

“Still Wonder”

“Ain’t No Sunshine”

“Someone Like You”

“I’m Blue So Blue”

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PULSOR 4×4 – 61

Por SERGIO MONSALVO C.

PULSOR 2014 (FOTO 1)

EL BEAT DE LA IDENTIDAD

(2014)

En tal año se festejó el cincuentenario de la llegada de los Beatles a los Estados Unidos. Momento que marcó un cambio cultural en el mundo.

Por otro lado, se recuerda el centenario del asesinato del archiduque de Austria, que dio la excusa a este país  para declarar la guerra a Serbia, lo que desencadenó la Primera Guerra Mundial.

En el 2014 Bélgica se convirtió en el primer país en el mundo en legalizar la eutanasia para enfermos terminales de cualquier edad.

Se hace justicia al declarar culpables del genocidio en Camboya a los líderes de los jemeres rojos, Nuon Chea y Khieu Samphan.

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Desde una montaña en Montreal hasta una isla frente a las costas de Grecia, pasando por una infinita sucesión de habitaciones estériles de hotel hasta una casa modesta en una parte de Los Ángeles que es todo menos elegante, Leonard Cohen exploró las posibilidades humanas (en sexo, amor, religión, política, la intimidad…) con un apetito a veces voraz, a veces espartano, pero siempre profundo, observador y poniendo el dedo en la llaga.

Con la publicación de Popular Problems (y todos los vericuetos biográficos para llegar a él) quedó claro que a sus 80 años, y desde hacía medio siglo, en el curso de ocho poemarios, dos novelas y trece álbumes, Cohen había  compartido su visión con aquellos que se habían dado cuenta de que los misterios de la vida interior constituyen un proyecto sin fin, y regularmente escabroso, pero también ofreció unas canciones memorables para acompañar los sentimientos.

PULSOR 2014 (FOTO 2)

Transgredir, cruzar la línea de lo socialmente permitido o tolerado. Eso fue lo que hizo FKA Twigs con su presencia en los escenarios, con la música que interpretaba, con lo dicho y grabado en un disco. Provocar y exhibir con la palabra. Por lo tanto no hubo candidez ni ingenuidad. Para nada. Todo lo contrario: ella hizo de lo flagrante su discurso. Y esas fueron sólo algunas definiciones que se le pudieron aplicar a esta británica nacida en Cheltenham, Inglaterra, en 1988, que lanzó su debut discográfico con LP 1.

Por lo tanto ella fue un producto de este siglo XXI, donde comenzó su adolescencia y, a mediados de la segunda década, se convirtió en un referente de la sexualidad femenina llevada a los escenarios, sin banderas de política social, sin panfletos, sin un aparato promocional sustentado por la industria y sin gángsters de la producción que la tuvieran bajo su férula. Únicamente armada con su curiosidad natural, la seguridad en sí misma, con su buen oído musical y la voluntad de exponerse.

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Segregación, racismo, discriminación, trato diferencial, chovinismo nacionalista, xenofobia, hechos que continúan realizándose en pleno siglo XXI, pero que en el 2014 se habían incrementado por el aumento de las inmigraciones, el terrorismo y la cuestión de los refugiados a nivel mundial. Comprender la problemática siempre exige situarla en su contexto histórico. Y más cuando las circunstancias se repiten en diferentes lugares.

En una de las diásporas anglosajonas surgió, por otra parte, la voz contemporánea de los músicos que se afanaban en denunciar y señalar tales situaciones. El lugar fue Escocia y el grupo Young Fathers. Representantes de la hibridez musical y cosmopolita inherente al interculturalismo actual.

Es un trío inmerso en una conversación en la que el valor musical se entretejía con un sinnúmero de asuntos económicos, políticos, sociales, estéticos y éticos vigentes y que tienen repercusión mundial en distintas áreas del planeta. Su propuesta, misma que marcó su aparición con el álbum Dead, fue singular porque estuvo construida con una mezcla particular: una base amplia de hip hop y proporciones variadas de electrónica dance, world music (de acentos africanos), pop y kraut rock, entre otros elementos.

VIDEO SUGERIDO: Young Fathers – GET UP, YouTube (YOUNG FATHERS)]

PULSOR 2014 (FOTO 3)

PULSOR 4x4 (REMATE)

BABEL XXI – SINOPSIS (110)*

Por SERGIO MONSALVO C.

BABEL XXI (FOTO 1)

(546-550)

http://www.babelxxi.com/

Online por Spotify

SINOPSIS 110 (FOTO 2)

BXXI-546 HAL WILLNER

La veta musical llamada Marc Bolan, explotada post mortem sin consideración por compañías discográficas y sus buhoneros, la retomó Willner para dignificar su legado compositivo primordialmente y, sin quererlo, firmar su propio testamento artístico. Para ello trazó su plan maestro: reunir 25 piezas representativas de sus diversas etapas, convocar a respetados arreglistas y a otros tantos músicos y cantantes de las escenas pop, indie y rockera. El resultado es un tributo para ambos creadores: Bolan y Willner. En su última producción, el álbum Angelheaded Hipster, el experimentado mezclador, buscó poner de relieve la obra (como ya lo había hecho con una larga lista de nombres icónicos de la cultura en discos, conciertos o películas) de Marc Bolan, como parte de T. Rex o como solista.

VIDEO: Kesha – Children of the Revolution (Official Video), YouTube (T. Rex).

SINOPSIS 110 (FOTO 3)

BXXI-547 EL BEAT DE LA IDENTIDAD (X)

Mientras la derechización y el nacionalismo se entronizan en diversos lugares del planeta en el año 2019, el rock y algunos de sus subgéneros, por otro lado, muestran el camino de la resistencia. Sharon Van Etten, en su relación folk con otros estilos como el rock puro, el rockabilly o el bluegrass. Vampire Weekend usa su música para hacer crítica social en pro de los cambios. Hendrix subraya, desde el más allá los tiempos hipermodernos con una colección de temas suyos nunca antes editados. Con Let’s Rock, The Black Keys tienen una cita con los orígenes mismos del género. The Racounters invocan el espíritu del rock tumultuoso y el de la balada hard. Rammstein, a su vez, le deja la crítica de su propuesta a quienes lo escuchan.

VIDEO: Rammstein – Radio (Official Video), YouTube (Rammstein Official)

SINOPSIS 110 (FOTO 4)

BXXI-548 BOB DYLAN 80-10

En Rolling Thunder Revue, que se centra en la gira que Dylan inició en 1975 en otra de sus facetas estéticas, y que además se dio en medio de las grabaciones del disco Desire, que hablaba sobre su ruptura sentimental, tiene como fundamento las palabras verdaderas del autor sobre su quehacer, ante la constante necesidad de precisión sobre ello y emite auténticos aforismos al respecto: “Cuando alguien lleva una máscara, te dice la verdad. Cuando no la lleva, es poco probable que la diga”, asevera Dylan frente a la cámara. Un artista de su magnitud debe seleccionar las palabras para todos aquellos que no quieren escuchar. Por eso oírlas ahí, en este documental, resulta un bálsamo ante la maraña desinformativa al respecto y sin necesidad de verificarlas.

VIDEO: Rolling Thunder Revue: A Bob Dylan Strory By Martin Scorsese – Trailer – Netflix, YouTube (Netflix)

SINOPSIS 110 (FOTO 5)

BXXI-549 RIFF

Hay unos acordes en la música que son declaraciones claras y sencillas por parte de la personalidad, del poder, de la sensibilidad finalmente, de un grupo o de un músico de forma única. Son acordes luminosos e intensos que procuran la absoluta sensación de plenitud a quien las emite y en quien las escucha (al mismo tiempo); sensación que ocupa por entero la atención de quien se encuentra con ella. Da la impresión, o la percepción sensorial, de que tal experiencia colma por completo y da sentido a la propia existencia de la canción. Al cúmulo de todo ello se le llama riff simplemente. Con el transcurrir de la canción tal frase se volverá un fin en sí misma, se erigirá en su propia estética, en su propia idea musical. Hará historia.

VIDEO: Deep Purple – Smoke On The Water (Live), YouTube (deeppurpleos)

SINOPSIS 110 (FOTO 6)

BXXI-550 JACK KEROUAC

Los artistas de los tributos a Jack Kerouac se concentran en distintas partes de la obra del estadounidense, en las cuales su teoría de la escritura automática adquiere formas claras. Cada generación, desde su fallecimiento, tiene la cabeza llena de sus mensajes cabales. Lo trascendental de ellos es que permanezcan sus palabras. La irradiación de la obra de Kerouac y demás beats en el rock se puso de manifiesto incluso antes de fenecer éste. Con él, la calidad de las letras del rock mejoró de golpe. Ya nada pareció imposible en el sentido verbal. Las celebraciones discográficas recuerdan al movido rebelde de la máquina de escribir, quien sintió en carne propia la insatisfacción con la vida de su generación y lo supo expresar a plenitud.

VIDEO: Jack Kerouac reads from On The Road, YouTube (Flashbak)

*BABEL XXI

Un programa de:

Sergio Monsalvo C.

Equipo de Producción: Pita Cortés,

Hugo Enrique Sánchez y

Roberto Hernández C.

Horario de trasmisión:

Todos los martes a las 18:00 hrs.

Por el 1060 de AM

96.5 de FM

Online por Spotify

Radio Educación,

Ciudad de México

Página online:

http://www.babelxxi.com/

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PRIMERA Y REVERSA: YOU HAD IT COMING

Por SERGIO MONSALVO C.

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(JEFF BECK)

Jeff Beck apenas llevaba al comienzo del siglo XXI 13 álbumes a lo largo de una carrera que ya había durado 33 años. Sobre todo en los noventa, el solitario guitarrista oriundo del condado de Surrey, en Inglaterra, no había dado noticias musicales.

Después del álbum Jeff Beck’s Guitar Shop de 1989, con el que se hizo acreedor a un premio Grammy, sólo realizó presentaciones aisladas. Apenas en 1999 planteó una declaración musical con el álbum Who Else? En esta producción, el veterano definió la posición de la guitarra eléctrica frente al nuevo milenio, con una lograda simbiosis de techno, etno, blues y rock. Una extensa gira mundial, en la que se hizo acompañar por un grupo nuevo (compartió el escenario, entre otros, con Jennifer Batten, ex guitarrista de Michael Jackson), lo mostró a la altura de los tiempos.

Un nuevo indicio de su renovada pasión guitarrística terminó por salir a las tiendas. You Had It Coming (2001) fue el título del nuevo álbum, en el que uno de los fundadores del auge bluesero inglés de los años sesenta le apostaba a la fusión entre el techno y la guitarra. No fue un material fácil ni hubo melodías que se pudieran tararear. Lo que se escuchaba era la oferta típica de Beck: multiplicidad sonora, ritmos y distorsiones.

El grupo básico del músico en el disco fue el mismo con el que salía de gira: la ya mencionada guitarrista Jennifer Batten, el bajista Randy Hope-Taylor y el baterista Steve Alexander, así como la gimiente interpretación vocal de la joven cantautora Imogen Heap en la pieza “Dirty Mind” y en un cóver cuasi psicodélico del standard del delta blues de Muddy Waters “Rollin’ and Tumblin’”, además de músicos menos conocidos. Aparte de los tracks en los que participa Heap, se trató de un álbum instrumental netamente.

You Had It Coming aumentó la influencia electrónica que se escuchó en Who Else? El sabor industrial se subrayó de inmediato en la estridente pieza abridora, “Earthquake”, de Batten: beats duros y metálicos se empalmaron con riffs semejantes.

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Sin embargo, las influencias duras del rock industrial no terminaban ahí, según se comprobó en la pieza de techno-dance “Roy’s Toys”, con el martilleo despiadado de la guitarra, y la inyección de drum ‘n’ bass en “Left Hook”. De hecho esta música tenía más en común con los Chemical Brothers y Moby que con los grupos de la invasión británica influidos por el blues que el propio Beck ayudó a lanzar en los años sesenta.

Incluso la tierna pieza “Nadia” (hecha por el arreglista y remezclador de dance y trip hop Nitin Sawhney, originario de la India), con su maravillosa y escurridiza melodía, así como su bien logrado etno-ambient, con el tiempo adquiría un beat machacante de máquina de ritmos. Los 56 años de edad que tenía Beck a cuestas, en ese momento, evidentemente no le habían impedido explorar nuevos sonidos, al contrario.

En el sonido radicaba una vez más la esencia de este músico: a Beck nunca le ha interesado tocar rápido ni presumir, aunque tuviera la capacidad y el derecho legítimo de hacerlo.

En la nueva obra, la guitarra ocupó, desde luego, el centro de la atención, pero el intérprete se puso al servicio de las canciones. Su técnica y virtuosismo nunca se habían convertido en un fin en sí mismo.

Beck siempre ha preferido experimentar con estructuras y ritmos contemporáneos que con escalas y efectos especiales. A Beck le importan sobre todo las texturas sonoras. La mejor expresión de ello en este álbum fue “Blackbird”, en el que destacó un delicado dueto de él con una grabación del canto de un mirlo.

El último track¸”Suspension”, tuvo beats mucho más ligeros y lentos quelos demás y pareció flotar gracias a lo etéreo de su esencia.

De acuerdo con la época, Beck había abrazado el mundo electrónico, agregando estruendosos beats de techno y frenéticos ritmos del bajo, que le aportaron una gran emoción a su música.

A pesar de que definitivamente ya no se trataba del Jeff Beck que habían escuchado las generaciones anteriores, los amantes de su obra de antaño no tuvieron por qué lamentarse, porque sin importar los sonidos sintéticos que utilizó, nada sonó tan acoplado como su guitarra.

Desde unos acordes fogosos, las distorsiones sincopadas y tonalidades que variaban de lo siniestro a lo sereno, fue el regreso de Beck a la cima del monte Olimpo, que resultó evidente para jóvenes y veteranos por igual.

Fue de agradecerse, por otro lado, que los músicos que acompañaron al guitarrista tampoco se entregaran a un virtuosismo narcisista, sino que apoyaron puntualmente y a veces incluso de manera espartana a Beck en sus excursiones guitarrísticas.

Los incondicionales de la guitarra compraron este disco automáticamente, pero sin lugar a dudas mereció llegar a cualquier público que se dejara emocionar por la música imaginativa que funcionaba fuera de las fronteras comerciales.

VIDEO SUGERIDO: Imogen Heap and Jeff Beck – Rollin and Tumblin liv at Ronnie Scott’s 2007 from BBC 4 TV special, YouTube (thehideawayteam)

YOU HAD IT COMING (FOTO 3)

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LIBROS: JOHN ZORN

Por SERGIO MONSALVO C.

JOHN ZORN (PORTADA)

 

PROYECTOR DEL HIPER-COLLAGE*

 

Escuchar a John Zorn es como hojear una pila de cómics trash en una tienda de aparatos eléctricos funcionando, o ver una proyección infinita de series de televisión estadounidenses tratadas por un editor loco en un televisor en el que el brillo y el contraste están a tope de intensidad.

 

Zorn no es el primer músico posmodernista engendrado por el jazz, pero definitivamente sí el más concienzudo y reconocido. Más que cualquier otro, parece marcar el punto de transición entre un periodo de gran virtuosismo técnico y una nueva síntesis artística que no pretende elevarse por encima de la cultura del desecho y reciclable, en la que todos los gustos son identificables.

 

John Zorn nació en Nueva York el 2 de septiembre de 1953 y desde muy joven se le conoció como un aventurero explorador de los instrumentos de lengüeta, y como un ecléctico compositor que usa el método del cut-up (recorte o collage al estilo de William Burroughs) para sus creaciones. A los diez años de edad cambió el piano por la guitarra y la flauta, y en el curso de sus estudios autodidactas de música clásica contemporánea empezó a componer introduciendo elementos improvisatorios en sus partituras debido a la influencia de John Cage. Esto sucedía a los 14 años.

 

En la Universidad de St. Louis conoció el free jazz gracias al impresionante disco For Alto hecho por Anthony Braxton como solista en el sax. Después de desertar de la escuela, Zorn trabó amistad con varios improvisadores estadounidenses del free, entre ellos con los guitarristas Eugene Chadbourne y Fred Frith, el cellista Tom Cora (Corra en aquel entonces) y el intérprete del sintetizador Bob Ostertag.

 

A la postre, el músico y compositor regresó a Nueva York, donde se dedicó a trabajar con muchos improvisadores y grupos de rock, a componer y a tocar música free, aunque cuando quiere este particular intérprete es un excelente saxofonista con toque bebopero.

 

En la actualidad, su arsenal de instrumentos incluye saxofones y clarinetes desarmados así como silbatos de caza con graznidos de pato y de otras aves, que a veces toca dentro de cubetas llenas de agua a manera de puntuación irónica, en semejanza a la forma en que Rahsaan Roland Kirk, otro músico no debidamente valorado y experto surrealista, quien solía finalizar algunos solos con estridentes toques de sirena.

 

Los métodos de composición de Zorn desde joven con frecuencia han incluido reglas casi lúdicas por medio de las cuales guiaba las respectivas intervenciones y papeles de varios músicos. Como aficionado a los sistemas de juegos (así como a otros aspectos más tradicionales de la cultura y el arte del Japón: la bidimensionalidad, la falsa perspectiva, la simultaneidad, la violencia como estética), Zorn con frecuencia ha basado algunos trabajos en los juegos y los deportes.

 

 

 

*Fragmento extraído del libro John Zorn, publicado por la Editorial Doble A

 

 

 

 

John Zorn

Sergio Monsalvo C.

Colección “Palabra de Jazz”

Editorial Doble A

The Netherlands, 2005

 

 

 

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