AEROSMITH

Por SERGIO MONSALVO C.

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 AÚN VIVE, DA VOCES Y SANGRA

Como parte de la primera ola de los llamados «grupos duros» (hard rock) estadounidenses, Aerosmith también ha resultado figurar entre las bandas más constantes, con 50 años de presentaciones y grabaciones. A lo largo de este periodo, la alta y sencilla energía de sus primeros trabajos se ha ido transformando en un hard rock sofisticado, sin perder un ápice de su fuerza.

Con la clara influencia de los Rolling Stones (Tyler se preció siempre de parecerse a Mick Jagger) y de los Yardbirds, Aerosmith fue fundado en 1970 en New Hampshire por el cantante Tyler y el guitarrista Whitford. Con Joe Perry en la guitarra, Tom Hamilton en el bajo y Joey Kramer en la batería, el grupo tocó en los bares y clubes de Nueva Inglaterra y fue contratado por Columbia en 1972.

Tras editarse un álbum con el mismo nombre del grupo, coescrito por Tyler y Perry, el productor Jack Douglas se encargó del siguiente Get Your Wings (1974). Los frecuentes conciertos dados en toda la Unión Americana impulsaron las ventas de Toys in the Attic (1975) a más de un millón de copias; «Sweet Emotion» fue un éxito menor, mientras que «Dream on» (del primer álbum) alcanzó el Top Ten en 1976.  «Walk This Way» y «Last Child», de Rocks (1976), también fueron muy populares.

Después de grabar Draw the Line (1978), el grupo apareció en la película Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band, en la que interpretó «Come Together» de los Beatles, versión que logró penetrar en los primeros 30 lugares de popularidad en 1978. El álbum Live Bootleg, grabado en vivo, salió en 1979. Al poco tiempo de aparecer Night in the Ruts, Perry abandonó al grupo para fundar el Joe Perry Project, con el que grabó Let the Music Do the Talking (1980) y I’ve Got the Rock’n’Rolls Again (1981).

Debido a la renuncia de Whitford, quien grabó un disco con Derek St. Holmes, el antiguo cantante de Ted Nugent, y un grave accidente de motocicleta sufrido por Perry, el siguiente álbum de estudio de Aerosmith, Rock in a Hard Place, no apareció hasta 1982. La relativa falta de éxito del álbum dio lugar a la reunión de la alineación original en 1985, cuando el grupo fue contratado por Geffen para grabar Done with Mirrors, un éxito comercial.

Aerosmith tuvo un hit sospresa al año siguiente, cuando el grupo de rap Run DMC resucitó «Walk This Way»; Perry y Tyler participaban en la nueva versión.  El siguiente álbum del grupo fue Permanent Vacation (1987), producido por Bruce Fairbairn, que incluía el exitoso sencillo «Dude (Looks Like a Lady)» y una versión de «I’m Down» de Lennon y McCartney. Después de cambiar de compañía disquera, a Geffen, figuraron en las listas de éxitos de 1989 con «Love in an Elevator», del álbum Pump.

Ya en una nueva década, la de los noventa, se puso a la venta la caja compilatoria Pandora’s Box.  Una atingente retrospectiva sobre la carrera del grupo a lo largo de diez años (1973-1982). Y en 1993 sacaron a la luz Get a Grip, álbum que con los meses se proclamó en uno de los de mayores ventas en el mundo. De él se extrajeron sencillos como «Livin’ on the Edge» y «Crazy».

A pesar de su inclusión entre los millonarios estrellas del rock and roll, estos elementos del mundo musical continúan siendo escandalosos y rebeldes, negándose a ingresar al círculo de los ricos respetables. La música de su álbum, Get a Grip, desbordó agresividad.  El contenido sorprendió con la mordacidad de los reprimidos.

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Desde entonces y tras otros cuatro álbumes (Nine Lives, Just Push Play, Honkin’ on Bobo y Music from Another Dimension) Tyler, autor de las letras, sigue observando al mundo con los ojos del hombre de la calle.  «Cuando veo a otra gente de mi edad, calva y gorda, me da miedo. A esos codiciosos les da flojera ir a los conciertos. Usan traje para ocultar sus cuerpos feos. Hay millones de desempleados, pero esos asquerosos yuppies acaparan el dinero en lugar de crear empleos. Canciones como ‘Eat the Rich’ tratan sobre ellos. Comérselos es lo mejor que uno pudiera hacer.»

Afortunadamente Tyler no ha perdido nunca la actitud juvenil: él y su banda contra el mundo astringente.  Con cada nuevo álbum quieren demostrar al planeta cuánto aún pueden dar de sí. Al escuchar el resultado se sienten como el Dr. Frankenstein que observa a su hombre artificial y grita: “¡Vive, grita, sangra!”.

Si de algo además el cantante se siente orgulloso en su carrera de medio siglo, es de la colaboración que tuvo con Rap DMC.  Si bien Tyler dice no escuchar nada de música mientras está grabando, a fin de no dejarse influir, este originario de Massachusetts es un fanático absoluto del rap el resto del tiempo. Para él, los negros lo lograron de nuevo: crearon una nueva forma de arte. Cantan de cosas de las que nadie quiere saber nada, como de los pobres en el arroyo y del junkie con la aguja en el brazo, cantan sobre la realidad.

Los miembros de Aerosmith no sólo se limitan a hablar, sino que también hacen otras cosas de carácter social. Apoyaron una exposición fotográfica alternativa, por ejemplo, con una generosa donación, después de que el gobierno estadounidense canceló los fondos para la misma puesto que las fotos, además de otros temas, también mostraban órganos sexuales. El quinteto se manifestó también a favor de la conservación de los derechos de la libertad civil, que en su opinión peligran bajo el nuevo gobierno estadounidense.

Asimismo han solicitado a sus fans en la Unión Americana que lleven alimentos a los conciertos. En Boston, por ejemplo, reunieron de esta manera 20 toneladas de comida –principalmente latas y otros abarrotes no perecederos–, las cuales fueron repartidas entre los pobres y las personas sin hogar de todo el estado de Massachusetts.

Según Steven Tyler, «La gente que vive en la calle me da muchísima lástima.  Cuando andamos de gira, muchas veces visitamos los asilos para personas sin hogar y repartimos comida. Eso ayuda a no reprimir la realidad, como gustan de hacerlo las corbatas instaladas en el piso 23 de alguna torre de oficinas. No es posible soslayar estos problemas”.

Con su llamada nueva época (la cual se puede decir empezó cuando el grupo volvió a juntarse en 1985 o en otra reunión posterior), Aerosmith está tratando de tocar un rock más duro y de hacer buenas baladas. Eso es todo. Su sonido está volviendo al origen. Después de grabar Just Push Play, les pareció que varias piezas se habían alejado demasiado de sus raíces.  Eso lo quisieron prevenir con ocasión de Honkin’ on Bobo, y eso se debió la influencia más clara del blues y del rhythm and blues.

Hoy 50 años después, Aerosmith suma y sigue evangelizando…

VIDEO SUGERIDO: Aerosmith – Road Runner – Yokohama – 27-07-2004, YouTube (LiveAerosmith)

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FOALS

Por SERGIO MONSALVO C.

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 MATH-DANCE CREPUSCULAR

Todo comenzó como un sexteto, pero la rapidez del tiempo y la diversidad lo dejaron en quinteto. Así es ahora Foals, un proyecto alternativo –como la época misma— que triunfó por la síntesis de quienes vinieron a conformarlo: The Edmund Fitzgerald, Youthmovie Soundtrack Strategies y Face Meets Grill. Miembros procedentes de estos tres grupos se integraron para conformar uno solo que les despejara la cabeza de cosas musicales más serias.

Foals surgió de la necesidad de airearse del math rock del cantante Andrew Mears. A él se unieron los otros en dicha necesidad. Pero la agrupación comenzó a grabar una serie de demos y a ser llamada para ambientar las house parties universitarias y los nu-raves.

El exceso de trabajo entre uno y otro proyectos le impidió al vocalista seguir con la banda y se regresó a terminar la producción de su grupo primario, Youthmovies.

La salida de Mears provocó que Yannis Philippakis, uno de los guitarristas, se quedara como voz principal y con la directriz del nuevo rumbo. Fue con él con quien Foals grabó su primer sencillo promocional, el exitosísimo “Hummer”, un corte que redifiniría el sonido de la banda hacia una mezcla más bailable.

El disco con el que marcaron su aparición no contiene ni esta pieza ni su segundo sencillo “Mathletics” ya que querían que la aprobación pública no dependiera de dichos temas anteriores

Como estrategia publicitaria, y de manera adicional a su debut discográfico, se hizo una edición especial que contiene un bonus CD extra con versiones en vivo y ese par de canciones que fueron omitidas de manera “misteriosa” del álbum de estudio, y que ya habían salido como sencillos previamente: “Hummer” y “Mathletics”, ambas evidencian el origen más bailable de esta agrupación.

El math rock, un subgénero cuyo estilo se caracteriza por la complejidad de sus ritmos y la experimentación y rareza de las estructuras, espacios y tempos (y cuyo nombre se debe a que los músicos utilizan las matemáticas para encontrar la creatividad al momento de escribir), era la sustancia de las bandas originales de la mayoría de los ahora integrantes de Foals, pero ese es tan sólo uno de los ingredientes con los que el grupo dotó su rico y bailable material.

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Con el tiempo “Hummer” comenzó a crecer en popularidad y en consecuencia también la banda, la cual logró espacios en los festivales alternativos de ambos lados del Atlántico.

Y para cerrar con broche de oro el año de su formación (2007) tocaron en el Late Studio de Jools Holland, un popular programa de la televisión británica, donde expusieron su nuevo estilo ante una audiencia masiva.

VIDEO SUGERIDO: Foals – Hummer – BBC Radio One Big Weekend 2008, YouTube (crouchfj)

Foals se fundó en Oxford, Inglaterra, donde se ubica la universidad de la que son egresados los miembros del grupo, la otra fuente es la Universidad de Hull.

En el 2008 debutaron en la escena musical con el álbum Antidotes, una propuesta fresca y danzarina que les ganó los titulares y portadas de las revistas especializadas. Su dance-punk se ornamenta con tintes oscuros de techno, pero con un toque movido al que agregan una complejidad casi experimental.

La mixtura de Foals contiene una pizca generosa de indie guitarrero, una pincelada de techno, una buena ración de math, algo de ska y salpimentado todo con afrobeat.

Todo ello compone una base perfecta de poder, a cuya receta no le faltan las guitarras limpias y potentes, ritmos rockeros, baterías contundentes y sobre todo mucha diversión. Una música que cada vez que se le escucha tiene mejor pinta.

El resultado de sus combinaciones musicales fue un disco que dio nueva vida a un subgénero que en cada oportunidad sigue sorprendiendo por sus metamorfosis hacia lo vanguardista y original.

Con un debut espectacular en todos los sentidos, la música de Foals es una muestra inequívoca del enorme potencial de estos ingleses eclécticos, cuyo mínimo común denominador es muy alto y goza del ejemplo de canciones magistrales como “Like Swimming”.

Las influencias del grupo provienen, además del math (encabezado por Sweep the Leg Johnny) y el afrobeat, del trabajo de bandas techno como Monolake y del pop comercial.

Asimismo, han dicho que para todos ellos el compositor minimalista Steve Reich es “el mejor músico de todos los tiempos”. Además sienten que tienen afinidades con grandes grupos como Radiohead.

Foals ha ido más allá en sus afanes musicales y de diversión no únicamente estética sino también en concreto. Es magnífico escuchar guitarras y baterías rítmicas y sentir que las piernas comienzan a moverse con rapidez, hechizadas por el beat imparable de una melodía que se convierte en un sonido que invita a bailar. El ejemplo del tema “Cassius” es contundente. Este segundo sencillo del disco es vibrante, con trombones sonando al unísono con los riffs pesados de guitarra.

Pero si la música busca la diversión física, el bagaje universitario del grupo, cuyo líder manifiesto es Yannis, se expresa a través de letras nebulosas y una lírica a menudo de lo más denso y abstracto. No en vano el mencionado cantante y compositor estudió en la Universidad de Oxford la carrera de Lengua y Literatura Inglesas. El nivel cultural no puede negarse y eso riega su material para enriquecerlo.

La exposición ante los discos de Foals o alguna de sus piezas pone en primer plano la atmósfera que van creando progresivamente, una que es tan envolvente que deja encuerados proyectos similares de otras latitudes.

Incluso habiendo renunciado el grupo a incluir en su álbum debut algunos de sus temas más conocidos, el grueso del material resulta firme y sólido, amparado en la elaborada desestructura de las canciones, el sonido acuoso de las guitarras y la fuerza de las baterías y los coros. Foals es una magnífica propuesta del siglo XXI.

VIDEO SUGERIDO: Foals – Balloons (video), YouTube (wearefoals)

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EL BEAT DE LA IDENTIDAD

Por SERGIO MONSALVO C.

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(1980)

En 1980, el gobierno de Polonia aceptó a los sindicatos libres.

Irak declaró la guerra a Irán.

Ronald Reagan ganó las elecciones para acceder a la presidencia de los Estados Unidos.

Se estrenaron las películas American Gigoló, Gloria y All That Jazz.

Malcolm McLaren, artífice del fenómeno Sex Pistols, fue el descubridor de Anabella Lwin, una adolescente llena de magnetismo sexual que trabajaba en una lavandería. Para ella creó el grupo Bow Wow Wow, e ideó su imagen para conectarse con las nuevas generaciones. Su primer sencillo fue una muestra de anarquismo contra la industria discográfica. El grupo editó un cassette en vez del tradicional LP.

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The Clash tuvo un buen año. Sobrevivientes del fenómeno punk, escandalosos y vanguardistas, muy conscientizados políticamente e incluso revolucionarios, consiguieron ser declarados como uno de los mejores grupos de 1980, tanto en el aspecto discográfico como en el de actuaciones en vivo. Con Sandinista, un triple LP que se puso a la venta al precio de un solo disco por decisión propia, irritaron no únicamente a su compañía, sino a toda la industria discográfica.

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Ante la aparición de nuevos estilos, el heavy metal también adquirió renovados bríos. El grupo australiano AC/DC inició una escalada vertiginosa de la mano de su líder, el guitarrista Angus Young, que no pudo parar ni la muerte repentina por exceso de alcohol de Bon Scott, el cantante, que fue sustituido rápidamente por Brian Johnson.

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La edición del álbum The River marcó el retorno discográfico de Bruce Springsteen, después de más de tres años sin grabar por disputas legales con su ex compañía. Toda la pasión e imaginación del guitarrista y cantautor estadunidense quedaron reflejadas en las magníficas canciones contenidas en el LP.

Este artista y sus músicos, la E-Street Band, ofrecieron el mejor rock del año, cargado de vitalidad y frescura. The River fue uno de los discos más vendidos y Springsteen se convirtió en rockero estelar, capaz de cautivar a las audiencias de todo el mundo y ofrecer una calidad musical fuera de duda.

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Chrissie Hynde, originaria de Ohio, fue la artífice del rápido ascenso de los Pretenders, elegido como uno de los grupos más influyentes por las revistas especializadas Rolling Stone, Creem y Melody Maker. Su primer LP homónimo, aparecido en 1980, reveló de una forma contundente el talento de Hynde, guitarrista, cantante y dotada de una especial sensibilidad como compositora, capaz de crear con notables resultados lo mismo románticas baladas que pegadizos rocanroles.

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En 1980, el rock tuvo varias y trágicas desapariciones: John Lennon, John Bonham de Led Zeppelin e Ian Curtis de Joy Division.

VIDEO SUGERIDO: Pretenders – Brass In Pocket (Live Rehearsal) (1979) (HD), YouTube (MadFranko008)

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PULSOR 4x4 (REMATE)

TOOTS THIELEMANS

Por SERGIO MONSALVO C.

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EL ORGULLO DE LA ARMÓNICA

Jean «Toots» Thielemans (29 de abril 1922 – 22 de agosto 2016) tornó su sonido en la armónica en una institución a través de más de 50 años de sesiones, soundtracks y un sinnúmero de discos. Su desempeño en el instrumento ha quedado muy bien plasmado en sus innumerables discos, como solista y como colaborador, tanto en vivo como de estudio.

En ellos se reunió la expresividad y la técnica deslumbrante del músico, que proyectó durante toda la presentación su pulido profesionalismo, el cual convirtió el sonido de su armónica en un elemento esencial de muchas producciones con otros tantos artistas contemporáneos como Quincy Jones, Stevie Wonder o el brasileño Mauricio Einhorn, por mencionar a unos cuantos.

Oriundo de Bruselas, Bélgica, en donde nació, Thielemans empezó primero con el acordeón, pero a los 17 años se compró una armónica. Desarrolló un estilo personal con dicho instrumento, aunque muchos colegas le decían que éste no era nada serio y que se comprara uno de verdad.

(La armónica, según el escritor J. Berendt, siempre había tenido cierto matiz de primitivismo folklórico, sin embargo este músico la liberó de esta «aflicción».  «La toca con una movilidad y una riqueza de ideas que recuerdan a los grandes saxofonistas de la época del cool-jazz.»).

Unos años después (1942-43) un amigo le obsequió una guitarra. Jugó un poco con el instrumento y quedó prendado también. Se ocupó de ella de manera autodidacta.

El sobrenombre «Toots» se remonta a cuando empezó a tocar en público allá por 1945. Había que anunciar su nombre en los carteles publicitarios y no le parecía muy adecuado para un jazzista de swing.  En los Estados Unidos tocaban por esa época unos músicos llamados Toots Mondello y Toots Camarata, con Tommy Dorsey, Benny Goodman y Billie Holiday.  El baterista del grupo con el que se presentaba le sugirió el apodo y desde entonces lo adoptó: Toots Thielemans.

Melódica y armónicamente a Thielemans lo influyeron músicos más jóvenes que él como Herbie Hancock y Chick Corea. No obstante, John Coltrane, cuando tocó «Someday My Prince Will Come» con el sexteto de Miles Davis, fue «lo máximo en el camino del jazz» para Thielemans. Después de escucharla se convenció de que esa pieza era esencial para las generaciones jazzísticas actuales.

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Paradójicamente él nunca tocó nada de Coltrane. Más bien trató de asimilar su música, de dominarla bien y luego utilizarla dentro de su propio estilo. Para Toots Thielemans en el jazz uno o era un genio creativo total («como Coltrane, Ornette Coleman o Miles Davis») o se encontraba bajo la influencia de quienes trazan el camino. Él, a su manera, trató de ir más lejos con lo aprendido de los grandes.

Benny Goodman fue su primer contacto internacional en 1949. Éste escuchó una grabación de Thielemans en la que hacía una armonización bebop de «Stardust».  Muy lenta. La oyó y dijo: «Necesito a ese tipo». Así asomó la nariz por primera vez fuera de su país.  Luego en Holanda y Suecia tocó en una gira con Zoot Sims y Roy Eldridge.  Asimismo fue sideman de Sarah Vaughan, Art Blakey, Dexter Gordon y Billie Holiday, entre otros.

Entre 1952 y 1958 tocó con el quinteto del pianista George Shearing. Fue su primer empleo fijo. En ese tiempo era el grupo más importante de jazz en Bélgica. Sin embargo, Toots Thielemans se fue a los Estados Unidos para conocer músicos y aprender de ellos.

Tocó con Charlie Parker y de nueva cuenta con Benny Goodman. A partir de ahí permaneció en aquel país por espacio de 40 años y siempre on the road. Una situación en la que pudo conocer a sus ídolos musicales y entablar amistad con algunos de ellos, como Louie Armstrong y Lester Young. Su colaboración siempre efectiva efectiva como parte de cualquier arreglo.

Para este belga, intérprete de la armónica, el jazz fue un lienzo en que plasmar el arte musical. Él prácticamente introdujo el instrumento como parte del género y le impuso su cromatismo, y desde su surgimiento a mediados de los años cincuenta se puede decir que no tuvo competencia. Fue un real virtuoso que tocaba la armónica con la destreza de un saxofonista.

Jean-Baptiste Frederic Isidore Toots Thielemans, su nombre completo, el guitarrista, armonicista, compositor (y silbador) de jazz, que ostentó el título de barón otorgado por el gobierno belga, su país, falleció a los 94 años de edad la mañana del 22 de agosto del 2016 en el hospital de Bruselas donde había ingresado por problemas físicos.

Toots siempre fue un punto y aparte en la historia del jazz. Elevó un instrumento ninguneado a la categoría del arte y con él engrosó incansablemente un currículum por demás impresionante en nombres y grabaciones a lo largo de más de medio siglo (Charlie Parker, Miles Davis, Ella Fitzgerald, Benny Goodman, Dinah Washington, Jaco Pastoruis, etcétera, etcétera). Ambas cosas de las que siempre se mostró orgulloso, por derecho propio. Para el jazz fue uno de sus grandes virtuosos y un incomparable tesoro.

VIDEO SUGERIDO: Toots Thielemans – Midnight cowboy – Toots 9021-10-12 HD, YouTube (muzieklampie)

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SILJE NERGAARD

Por SERGIO MONSALVO C.

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 LA PRIMERA LUZ

 Para la cantante y compositora noruega Silje Nergaard el disco, At First Light, resultó clave para su carrera y un puente entre los campos del pop y del jazz. Antaño siempre había compuesto sus canciones desde el punto de vista del pop para el mundo del jazz, pero en esta producción se acostumbró a pensar y escribir desde el jazz, en primera instancia.

La bella y transparente voz juvenil de Silje, han entusiasmado por igual a los aficionados al jazz y a los amantes del pop. De esta forma pudo difundir la idea rectora de su trabajo.

Habla Silje:

“Estoy convencida de que hoy más que nunca necesitamos la tranquilidad y la oportunidad para reflexionar —ha dicho—. Es muy intenso el bombardeo informativo que recibimos a diario. Muchas cosas suceden a nuestro alrededor, pero por eso quiero hacer una música que a pesar de todo inspire el relajamiento.

“Soy compositora de corazón y además apasionada. Siempre tengo que hacer lo que me parece indicado para mí. Cuando alguien me pregunta si es jazz o pop lo que hago, le contesto que no lo sé: para mí simplemente es música. El nacimiento de mi hija y sus primeros años me inspiraron para adentrarme en el jazz. El jazz es mucho más lúdico y espontáneo que el pop, en él no hay límites.

“De adultos tenemos que aceptar y seguir muchas reglas, pero de niños somos libres y francos. Estamos llenos de una energía natural. Entre más nos dice el mundo que no debemos hacer ésto o decir aquéllo, más perdemos esa energía natural. Gran parte de ello merece la pena conservarlo. Yo lo hago a través de la música.

“De joven era muy arrojada e ingenua, me encantaba la aventura. Me convertí en una trotamundos. Una vez, justo antes de irme de Francia, donde estuve un par de semanas con una amiga, asistí a un festival de jazz cerca de una de las playas más bonitas que he visto. Quedé fascinada. Ahí había tocado Pat Metheny.

“Días después, caminando por París, lo vimos en la calle y lo seguimos hasta el hotel donde se hospedaba. Le dije a mi amiga que investigara en qué habitación estaba y que no lo perdiera de vista mientras yo iba corriendo al nuestro por unos papeles. Cuando volví me dijo que Pat se encontraba en el comedor y estaba solo. Fuimos a buscarlo.

“Me acerqué a él sin ninguna pena. Me presenté y le di una canción mía —que años más tarde grabaría—. En aquel entonces pensaba que todos mis sueños se harían realidad. Nadie me había dicho que no sería así. De cualquier manera creo que es mejor tener sueños que no se realicen que no tener ninguno.

“Si ni siquiera lo intentas, estarás derrotado de antemano. Pat hizo que nos sentáramos y pidió unas bebidas para nosotras. Platicamos del festival, de la música y de otras cosas. Cuando mi amiga se levantó para ir al baño, él me invitó a comer con él al otro día, ahí en su hotel. Acepté.

“A la mañana siguiente de la comida, desperté en mi cuarto con la novedad de que mi amiga se había ido dejándome sólo mi pasaporte y un bikini, como venganza por no haberla llevado conmigo a la comida. Salí del hotel a escondidas —no tenía para pagar la cuenta— y me dirigí al de Pat. Llegué a la recepción en bikini, pregunté por él y le envié un recado. Me fui a sentar a la terraza ante la mirada curiosa y sorprendida de huéspedes y personal. No me inmuté en lo más mínimo,  mutersonal.  terraza ante la mirada curiosa y sorprendida de hu que no tener ninguno. tenía que mantener la entereza. Pedí además un vaso con agua y mucho hielo.

“Apareció el secretario de Pat, al que había conocido un día antes, y me dijo que Pat se había ido a Nueva York para cumplir con varios compromisos. Él se había quedado para arreglar algunos asuntos. Me preguntó qué quería. Ni por un momento desvió la mirada de la mía, ni vio mi cuerpo en un traje de baño minúsculo, ni hizo comentario alguno al respecto.

“Era un tipo duro, seguramente acostumbrado a las locuras de los fans y a amortiguar cualquier escándalo. Escuchó muy serio mi situación. Le dije la pura verdad, sin quitar ni agregar nada, y finalicé diciéndole que a Pat era al único que conocía en París y esperaba que me ayudara.

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“No sé si me creyó o no. El caso es que sacó su cartera y me dio varios billetes: “Cómprate algo bonito”, dijo como colofón. Se levantó y se fue. Me quedé atónita. En realidad yo necesitaba un trato más que el de prostituta, algo así como un apapacho y un “no te preocupes”, pero qué esperaba de alguien a quien apenas conocía, tapada sólo con un bikini y pidiendo ayuda. Así que me dije: esto es mejor que nada. Le pregunté al mesero dónde quedaba una tienda de ropa cercana. Me dio la dirección, pero me aclaró que no abrirían hasta el lunes por las fiestas patrias. Apenas era viernes.

“Pedí algo de comer mientras pensaba qué hacer. De una mesa próxima se me acercó un tipo para preguntarme muy cortésmente: ¿qué hacía sola una chica tan guapa, con un bikini encantador, que parecía recién salida de la playa, en un restaurante de París?

“Le expliqué, de la manera más seductora que pude, que eso era precisamente lo que había hecho: en un arranque caprichoso había tomado el tren desde la costa, tal como estaba, sin ropa ni equipaje. Y no podía comprar nada durante tres días porque era 14 de julio. ¿Qué más podía hacer que comer y tomarme un buen vino? Me encogí de hombros y ambos nos echamos a reír.

“Sin embargo, hubo que decidir algo muy pronto, ya que el jefe de meseros no tardó en acercarse a decirme que el hotel no permitía el nudismo en la terraza-comedor. Yo había pedido varios platillos y una botella de buen vino y me dieron ganas de protestar, pero el tipo aquél me sugirió juiciosamente que nos fuéramos a otro lado, a un restaurante donde lo esperaban algunos amigos, y quizá entre todos encontráramos la solución a mi problema.

“Me pareció una idea perfecta, ya estaba harta de que todos me estuvieran mirando. Así que me fui con el tipo a su reunión. Por cierto, pagó mi cuenta sin que yo le insinuara nada.

“Efectivamente, en aquel rincón de la planta baja del restaurante había una animada tertulia de amigos. Todos celebraron mi llegada con mucho ruido y exclamaciones. Me hicieron un lugar y pedí de beber. Al poco rato llegó un muchacho de nombre Julien. Saludó a todos y se quedó estupefacto cuando puso sus ojos en mí. Al enterarse de mi problema se puso muy serio. Empezó a devanarse los sesos en el intento de recordar alguna mujer que tuviera la misma talla que yo y que se encontrara en París, a pesar de las fiestas.

“Julien sacó su agenda y repasó las páginas hasta que llegó a una en la que figuraba una posibilidad, junto con su dirección en el Boulevard Raspeil. Era la novia de uno de sus amigos más cercanos y dijo que iría a verla enseguida. Me dijo que haría lo posible, aunque no me aseguraba el éxito: “No te preocupes”, señaló, y me sonrió al despedirse. El resto de los tipos le dio palmadas y le deseó buena suerte. Se fue.

“Resultó que eran músicos y cuando les dije que yo cantaba insistieron en que nos trasladáramos al estudio de uno de ellos, donde tenían los instrumentos, a interpretar algunos temas. Le dejaron a Julien la dirección de dónde estaríamos con el mesero y salimos. Hacía calor, así que iba vestida correctamente.

“Debo admitir que eran buenos músicos. Pieza que les mencionaba, pieza que sabían interpretar. Así que estuvimos cantando y bebiendo durante un buen rato. Recuerdo en especial un tema: “Let There Be Love”. Ese lo tocaron una y otra vez para que yo lo cantara de diversas maneras, hasta descubrir la que consideramos la mejor versión. Aquella canción nunca he dejado de cantarla en mis conciertos.

“Es con la que cierro mis shows, como encore. Incluso la grabé por ahí, en alguno de mis discos. Resulta evocadora de los momentos de alegría, a pesar de estar metida en un lío. Representa para mí la solidaridad emocional y el amor inocente.

“Julien llegó luego de un par de horas y nos contó lo sucedido con su misión. La novia de su amigo sí estaba y lo hizo pasar a su departamento. Se mostró desconcertada por el hecho de su visita y un tanto perpleja por el curso que tomó la conversación cuando le preguntó si tendría un vestido que le prestara.

“Trató de describirle entonces la apurada situación en que me encontraba, pero ella seguía con el desconcierto y un tanto puntillosa: «¿Vino a París en traje de baño?», preguntaba una y otra vez, mientras él le pedía cualquier prenda aunque fuera vieja, cualquier cosa sería mi salvación.

“Luego de varios minutos de indecisión y más preguntas, le dijo que esperara. Al poco tiempo salió de su recámara con tres vestidos en el brazo. Él los tomó, le dio las gracias y se fue a toda prisa, prometiendo devolvérselos en cuanto yo pudiera comprarme algo. Yo soy alta y ella era baja. Claro que esto no justificó del todo lo que le ocurrió a los vestidos.

“Tras el relato de Julien, yo me metí al baño del estudio y al cabo de muchos minutos volví con los tres vestidos puestos. Dijeron que me veía bellísima. Los había rasgado y combinado con gran pericia para que me quedaran.

“Lo siento, le dije a Julien, a tu amiga no le gustará mucho la cosa cuando se los devuelvas. Él mantuvo la calma y me aseguró que no tenía importancia. Varios años después supe que no se los devolvió, tuvo que pagarlos y además se deterioró la relación con su amigo.

“El resto de aquella aventura se me perdió entre las brumas del tiempo, pero Julien me lo recordó todo después, con lujo de detalles, ya que fue él con quien al final pasé el resto de los días de fiesta, con sus noches. Nos hicimos buenos amigos y nos vemos desde entonces cada vez que voy a París”.

Silje Nergaard nació el 19 de junio de 1966, en Oslo, como hija de una pareja de maestros noruegos quienes la educaron, según ella misma afirma, con amor y música. De joven escuchaba los álbumes de Stan Getz y João Gilberto de su madre, así como sus propios discos de ABBA. El canto le empezó a interesar gracias a Al Jarreau (por su flexibilidad y libertad vocal), así como por Joni Mitchell.

En la actualidad, Silje se mantiene no sólo como una de las voces privilegiadas de la arena internacional del jazz, sino también como una compositora muy destacable del género.  En su obra hay armonías sutiles, lo mismo que suaves texturas y ritmos seductores. Todo hecho con vistas hacia la accesibilidad de todo público. “Para mí simplemente todo es música. A veces lo único que le hace falta a una canción para ser popular son la claridad y la sencillez”, ha dicho la intérprete escandinava.

VIDEO SUGERIDO: silje nergaard – at first light, YouTube (sagarth kaamlwyg)

SILJE NERGAARD (FOTO 3)

 

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EELS

Por SERGIO MONSALVO C.

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THE DECONSTRUCTION

El líder y mente maestra del grupo Eels (M. O. Everett) es un tipo ordinario. Tan ordinario como un hombre lobo (con el que gusta compararse); como alguien que tuvo un padre (Hugh Everett III, científico que propuso la teoría de los universos paralelos en la física cuántica) con el que nunca hubo diálogo alguno ni contacto, y al que únicamente estrechó cuando aquél moría en el suelo de un ataque cardiaco.

Tan ordinario como el que se vuelve testigo en orden sucesivo de la Muerte: de la madre cancerosa, de la hermana adicta, esquizofrénica y suicida, de los parientes victimados por el terrorismo, de los amigos y representantes enfermos y accidentados.

Tan ordinario como el que hace de tripas corazón y escribe canciones tristemente agridulces en dosis pequeñas de oxímoron para no enloquecer y bajo distintas metamorfosis (como E, Mr. E o Eels, con un puñado de discos en su haber).

Tan ordinario como la estrella del rock que es y que escribe una biografía de sí mismo de manera directa, llana, evitando la autocomplacencia o la construcción literaria de su vida, con humor y sin tapujos trágicos; con ánimo de trascendencia para alguien solitario y huraño, que no quiere tener hijos y para explicación de sus propios nietos: Things the Grandchildren Should Know (Cosas que los nietos deberían saber)

Este cantante, compositor y multiinstrumentista estadounidense (nacido el 10 de abril de 1963, en Virginia) es pues la quintaesencia de un yo ordinario.

Ralph Waldo Emerson, uno de los filósofos, ensayistas y escritores de la Unión Americana más influyentes del siglo XIX (época en la que se inscribe la raíz conceptual del ideario rockero), potenció con sus ideas y escritos la importancia del “yo”.

Anunció de esta manera el consecuente programa del pensamiento panteísta al declarar que: «El hombre es un pedazo del universo hecho vida. Propiamente dicho no hay historia, sólo biografía”.

En la biografía, o sea en el estudio del yo, también se excluye la posibilidad de la tragedia, puesto que uno mismo es su Creador.

En el rock el elemento trágico –el enfrentamiento con alguna deidad o el cosmos– es erradicado por las explosiones de energía autosustentadora de que se abastece el género.

La muerte, las lágrimas y la derrota ocupan muchas de sus letras (que no niegan que exista dolor en el mundo; al fin y al cabo, ha elegido al blues como su influencia predilecta), pero siempre van envueltas en una singularidad de palabras y música que al final busca más la ironía que otra cosa.

En el rock no cabe la catarsis espiritual de la tragedia sino la del drama que tiene que ver con su física: con la grabación en vivo, el concierto o el baile.

Algunas de sus letras más lúgubres han acompañado los mejores ejemplos musicales. Uno de estos es el que encarna la voz de Eels, músico que ha hecho con sus canciones y libro ejemplos de tal postura estética.

El arte rockero de tamaño líder aspira a lo que Edgar Allan Poe (uno de sus héroes románticos) llamó «Unidad de Impresión».

Ésta es la coherencia emocional en el yo que experimenta la obra, es decir la buscada confusión de los diferentes “yos” que hablan y se interfieren en la reinterpretación de la vida personal.

Ése es en definitiva uno de los encantos de la música de Eels, una de sus concreciones. Las letras de sus canciones y el texto autobiográfico mencionado constituyen el modo natural de expresión para su estética particular.

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Y no sólo por ser los medios de la expresión de sí mismo, sino porque son lo bastante cortas (canciones y libro) para poseer tal «Unidad de Impresión».

Los estallidos de cuatro minutos (en promedio) de sus piezas –sobre todo cuando se vuelve protagonista bajo el seudónimo de Eels– y las palabras contenidas en las 250 páginas que componen su biografía representan la encarnación popular más reciente en el rock de la estética romántico-panteísta de la línea Emerson-Poe, en su trato con el drama de vivir como un hombre ordinario.

Los seres humanos nacemos sin un manual de instrucciones para funcionar, pero el arte, y sobre todo la música, son una opción para conseguirlo. En eso se ha convertido la discografía de Eels. Su más reciente obra, The Deconstruction, posee todos los elementos para ser una guía ejemplar.

¿Cómo convertirla en tal cuando, finalmente, no es más que un álbum de rock?, diría un filósofo ortodoxo. La viabilidad de ello dependerá de cada uno de los escuchas, de su bagaje y experiencia vital. Por lo tanto las posibilidades serán variadas. Sin embargo, lo importante básicamente es saber que se está frente a un compilado de buenas canciones, y las buenas canciones (las auténticas, las personales hechas de flesh and blood) siempre consiguen un lugar en nuestro soundtrack particular, las historias que cuenten serán recordadas.

The Deconstruction, está integrado con un puñado de temas cuyas melodías, tal y como ha sido el largo historial de Eels (con una ya larga decena de álbumes), se aferran a la memoria cada una a su aire. Desde la apertura, con la que da nombre al disco, la emotividad que despliega surge potenciada por un rock barroco que va más allá de meramente decorativo (el autor jamás ha usado tal recurso). Es la llave que abre la puerta hacia lo esencial.

Y lo esencial transcurre de manera natural, sin aspavientos. Es la mirada primera, la positiva hacia el comienzo de la jornada: Today Is the Day, representa eso envuelto en un rock puro, que manifiesta que cualquier día puede ser el señalado para aceptar que la vida, a pesar del caos del que parece brotar y mantenerse, vale la pena ser experimentada a plenitud.

Por otro lado no hay candidez, ni peca de ingenuidad. La lírica de Eels sabe también que la posibilidad amenazante del dolor está ahí, agazapada siempre a la sombra de cualquier alegría, pero elige el humor para afrontar tal incertidumbre o la certeza del rompimiento en una relación, como en “Bone Dry”, otra muestra del rock que posee el autor, y el grupo a final de cuentas.

En el 2014, Eels se tomó un receso para que todos sus miembros se dedicaran a otros asuntos. A ese periodo es al que Everett llamó The Deconstruction, una historia en la que se filtra el segundo lustro de la segunda década del siglo XXI, el espíritu de los tiempos que corren, totalmente fragmentado.

 El disco se ha fraguado en el fuego de un estilo que se conserva indeleble a pesar del paso de los años (desde 1996) y los sube y bajas emocionales. Grupo y álbum mantienen  la sobriedad vital, en los textos y en la música. Lo cual nos recuerda que una canción, a pesar de su brevedad, también puede ser un instructivo existencial.

VIDEO SUGERIDO: Eels – You Are The Shining Light – from THE DECONSTRUCTION, YouTube (OfficialEels)

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EL CUMPLEAÑOS

Por SERGIO MONSALVO C.

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 (RELATO)

Salió a la calle con la cara descompuesta por el mal humor.  Era su cumpleaños y su mujer no dijo ni hizo nada, ni la más mínima alusión a la fecha. De las hijas ni hablar, también se habían olvidado. Es más, ni siquiera estaban despiertas para desayunar con él. Así salió de su casa.  “Al parecer no merezco ni un beso, ni una palabra siquiera”, pensó.

Sin embargo, en la oficina lo esperaba un ramo de flores sobre el escritorio, así como la sonrisa y el abrazo de la secretaria. Ella, que no tenía por qué, lo había recordado. Era más que una auxiliar atenta, práctica y eficiente, era su mano derecha, como hasta entonces la había considerado. “Un corazón comprensivo”.

Pero pasada la impresión se sintió aún peor: el gran detalle de la secretaria, en vez de cerrar la herida, la abrió más. Una extraña lo recordaba mientras que su familia, nada.

A través del día, la secretaria redobló sus atenciones. Parecía querer consolarlo, como si intuyera lo que le estaba pasando. Sonreía y decía palabras amables. “¿Dónde va a celebrar, señor, en su casa o en un restaurante?”  Molesto, él contestó incómodo que en ningún lado. Cumplir años era una lata que a nadie le importaba y que pasaría la noche solo como un lobo estepario.

“Y si cenáramos juntos?”, insinuó ella, inocente. Él, más obnubilado que consciente, aceptó. En vez de pasar la noche aburrido, resentido con los de su casa, pasaría mejor unas horas agradables en compañía de una mujer que –viéndola bien– no estaba nada mal. De ahí en adelante trabajó con impaciencia y el placer ansioso de la espera.

“¿A dónde le gustaría ir?”, preguntó él, caballeroso, cuando salieron. Ella dijo que si no le importaba pasaran primero a su departamento, necesitaba arreglarse un poco. Excelente, pensó él, a lo mejor y… “Pero antes necesito tomar algo, para animarme”, agregó ella.  Entraron al bar. El no sólo recuperó la alegría de vivir y de cumplir años, rejuveneció.

En su casa, mientras tanto, la fiesta sorpresa que habían preparado, realmente resultó una sorpresa: el festejado nunca se presentó.

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CANON: JOHN CAGE

Por SERGIO MONSALVO C.

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 EL ARCÁNGEL ANARQUISTA

Con cencerros y ollas de cocina anunció la nueva era de la música. Al lado de este arcángel anárquico los demás colegas del gremio musical siempre palidecieron como posmodernos. Mucho antes del concepto de los happenings, este vástago de un inventor técnico originario de California ya componía piezas para el tocadiscos y la ametralladora; preparaba pianos de cola con ligas y monedas de cobre y mandaba pasar el arco sobre las cuerdas de los violines en forma longitudinal.

Nada era lo bastante opuesto para este trasgresor. Anotó la parte solista de un concierto para piano en 63 hojas sueltas que podían tocarse a discreción en cualquier orden. Para su obra musical doble Európeras 1 & 2, este crítico mordaz de tal género dividió los pasajes conocidos de 64 óperas y 101 grabaciones operísticas y las tocó en forma sincrónica, creando una compota cacofónica llena de humor inteligente.

Compositor, maestro, teórico. John Cage nació en Los Ángeles, California, el 5 de septiembre de 1912. Fue uno de los personajes más vanguardistas, controvertidos y arriesgados en la música del siglo XX.

Sus comienzos fueron convencionales, al estudiar el piano con Richard Buhlig y Fannie Dillon en Los Ángeles. Durante un periodo en París, tomó clases con Lazare Lévy. Ahí Cage entró en contacto con experimentadores como Henry Cowell, Adolph Weiss y Arnold Schoenberg. De Cowell, Cage adoptó la idea de modificar el mecanismo interior del piano a fin de lograr ciertos sonidos curiosos.

Antes de embarcarse en la carrera de intérprete-compositor, Cage fue profesor en la Cornish School de Seattle, Washington, Mills College de Oakland, California, la School of Design de Chicago, Illinois, y la New School for Social Research, en la ciudad de Nueva York. En esta metrópoli se asoció con Merce Cunningham, para quien compuso varias obras de ballet.

Hacia fines de los años treinta, Cage se había establecido como líder del avant- garde; sus recitales de piano preparado fueron aclamados y condenados por igual. Los tornillos, trozos de metal, ligas y tiras de papel colocados por Cage dentro del piano normal producían sonidos exóticos. La fascinación ejercida sobre él por los ritmos y los instrumentos de percusión también influyó de manera enorme en su obra original.

Otro ascendiente importante en él fue la música del Oriente, sobre todo de la India. Lo que otros pudieran describir como ruido, al igual que el silencio, forman ingredientes de la música de Cage.

Debido a su determinación para romper completamente con el pasado de la música, la obra de este autor desafió todo intento de definición. Rara vez recurrió a formas musicales convencionales, como un cuarteto o un concerto, y cuando lo hizo, su uso de la forma fue muy poco ortodoxa. Sus primeras composiciones se basaron en el método dodecafónico de su maestro Schoenberg; luego descubrió el piano preparado.

En su caso fue excepcional dicho método, pues condujo sus preferencias hacia la exploración de nuevas regiones del sonido valiéndose de instrumentos eléctricos y de este piano preparado, al que aplicó diversas sordinas de variados materiales, las que colocó entre las cuerdas, obteniendo así un amplio, sugestivo y colorido teclado de orquesta de percusión; y organizó sus trabajos en torno a un fascinante germen formal, apto para ser utilizado en cualquier estilo o en cualquier oportunidad.

A través de su fecunda vida como compositor, se puede descubrir que otra característica dentro de sus frecuentes desplazamientos a comarcas desconocidas o escasamente cultivadas fue el empleo de conjuntos de percusión, ya sea solos, como en Imaginary Landscape, en sus Constructions (seriadas) o en la March, o agregados a varios instrumentos eléctricos.  Amores, The Perilous Night, A Book of Music, Three Dances, She Is Asleep, The Wonderful Window of 18 Spring, son sólo algunas de las numerosas piezas de su producción tanto estrictamente musical como para teatro y danza.

A todas ellas siguió la composición aleatoria, o hecha al azar. Hubo gigantescas obras multimediales para instrumentos convencionales, sonidos grabados, películas, transparencias y luces. Cada paso en una composición de Cage podía depender de una imperfección en el papel pautado, en un dado o un volado.

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Entre otras obras de Cage figura 4’33» para piano en tres movimientos (1954, donde el pianista se sienta al teclado por el tiempo indicado, pero no toca una sola nota, convirtiendo así el silencio en música).  Sin embargo, la «obra maestra» de Cage sin duda es un trabajo de 1962, 0’00», una pieza silenciosa en la que el intérprete puede presentar cualquier cosa, a voluntad (la llegó a presentar en una sala de conciertos licuando verduras y amplificando su absorción). Cage escribió también varios libros, entre ellos Silence (1961), A Year from Monday (1967) y Notations (1969).

De ellos se destaca la teoría de que es inherente al que trabaja un arte creativo, conocer y comprender los materiales que necesita, y crearlos si es que no existen.  En la música, lo sabe Cage, esta característica debe ir más allá de la simple competencia del análisis de la partitura.

Es más difícil para el compositor crear los colores de su interés que a un pintor obtener los colores de la luz que se busca plasmar, pero no es menos importante que el compositor pueda hacerlo igualmente. Las tradiciones musicales van contra su esfuerzo; en nuestra época, sólo se reconoce al que se sienta confortablemente en la seguridad académica.

Pero el acto de rebelión creativa es igualmente tradición, y si el arte de la música quiere ser algo más que una sombra del pasado, debe ponerse constantemente en tela de juicio dicha tradición de hábitos adquiridos, poniéndolos en una encrucijada concreta, sea cual sea.

Y eso hizo John Cage y en ello también se mantienen hasta la fecha sus muchos seguidores dentro de la música (desde la sinfónica hasta el rock en diversas corrientes, desde la progresiva, el Kraut rock,  hasta la del noise o la industrial de mayor experimentación como la de Frank Zappa, por ejemplo, sin contar todas sus influencias sobre la música electrónica actual) y los escuchas que siempre vieron en él a un visionario creativo. Un genio con pasado y con futuro.

«Tengo horror a la idea de que me consideren un idiota», afirmaba este extremista, no sin ironía. Paul Hindemith en algún momento lo rechazó como «criminal del arte» y el propio Arnold Schönberg lo acusó de «falta de sensibilidad para la armonía».

Sin embargo, el genio de Cage, enamorado del papel de compositor, quería ser comprendido como «persona seria». Era inteligente y agudo. Sin importar sus disquisiciones sobre James Joyce; que interpretara como budista zen el libro de oráculos chinos del I Ching o elogiara la alfalfa y las algas, como seguidor de la alimentación macrobiótica, siempre hablaba como el caudillo liberador del sonido que era y al cual lanzó al infinito.

Su propia muerte también le era motivo de bromas: “Supongamos que muera.  Aun así seguiré viviendo como espacio vital para animales más pequeños.  Existiré siempre”.

John Cage murió el miércoles 12 de agosto de 1992 en Nueva York a consecuencia de una embolia, a escasas tres semanas de su cumpleaños número 80 y los homenajes preparados para festejarlo.

VIDEO SUGERIDO: John Cage “Water walk”, YouTube (Nave for Eva)

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