En 1995, en Tokio, Japón, murieron 12 personas y 5 mil quedaron intoxicadas, a causa de un gas venenoso colocado en los vagones del Metro por los extremistas del culto religioso Aum Shinrikyo.
Seamus Heaney obtuvo el Premio Nobel de Literatura.
Este año murieron Kingsley Amis, Giles Deleuze y Michael Ende.
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En 1995, el providencial encuentro con el productor Glen Ballard borró los fracasos anteriores de Alanis Morissette, con un álbum que desbordó implacables ataques emocionales de una joven compositora que evidentemente había vivido demasiado para su edad.
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A pesar de ser los héroes anteriores a la generación grunge, y de grabar para la misma compañía que Nirvana, el grupo Sonic Youth nunca había obtenido gran éxito en términos comerciales. Probablemente la respuesta se encontrara en el alejamiento de la estructura pop al que recurrió el grupo desde sus inicios, y de manera particular a partir de su ingreso al elenco de Geffen.
Radiohead demostró con el disco de The Bends no ser grupo de un solo hit. Con este segundo álbum probaron al mundo que eran autores de grandes canciones y un icono importante dentro del pop noventero al que aún le quedaba mucha cuerda.
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Chemical Brothers se convirtió en el dúo inglés con más influencia en la música electrónica. Con el disco Dig Your Own Hole trajeron los beats acelerados y una que otra canción. Con experiencia previa como remixers se ganaron el respeto de toda la comunidad musical. El progreso de la generación Atari.
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Durante 1995, Tricky se materializó como la esperanza del triphop. Proveniente de Bristol y bautizado por Massive Attack, este extraño personaje realizó una obra maestra que deliraba entre la lujuria química y la introspección tecnológica. Luego rompió con los moldes, cambió de estilo y volvió a hacerla en grande. Un verdadero artista.
VIDEO SUGERIDO: Tricky – Aftermath – Maxinquaye (1995), YouTube (Ygreeq)
Con sus distintos proyectos multidisciplinarios, el grupo Psychic TV busca que sirvan definitivamente para explicar las cosas que se ven con el LSD al abrir ciertos cauces.
Genesis P-Orridge y compañía tenían la idea de que en el planeta existe una mente común. Creen que debe ser algo biológico y que todo mundo puede enlazarse con ella.
Sin embargo, nadie, excepto unos cuantos chamanes y místicos, controlan la manera de viajar en ella. Su misión como «ángeles de luz» es iluminar sobre todo ello.
Otro ejemplo del poder de la mente es la proyección astral, los viajes cósmicos.
Los miembros del grupo opinan que de ser cierto que se puede enseñar a lograr la proyección astral, tal vez sea posible dejar una huella dentro de aquel sector masivo del subconsciente, la cual podría dar a alguien la impresión de haber experimentado vidas anteriores.
Eso explicaría muchos de los fenómenos relacionados con el contacto con los muertos, los viajes al interior del yo e incluso la idea de un ataque psíquico desde fuera. Por ahí se podría empezar a investigar de una manera vagamente científica.
Actualmente, de lo único de lo que están seguros es que el cerebro humano constituye la base de todo. La mayoría de las cosas que se consideran como fenómenos extraños sólo son manifestaciones de actividad cerebral que no controlamos, no conocemos o no tenemos palabras para describirlas aún.
La mayor parte del mejor arte de este siglo está á relacionado con el subconsciente. Ésta es su era. Se trata de un hecho intuitivo.
«Lo desafortunado del asunto –argumentan– es que la mayoría de la gente sólo acepta lo que les dicen que deben aceptar, ya sea con leyes, reglas o la realidad de la televisión, en lugar de buscar su propia magia que trate con maquinaria, ya sea cámaras de fotografía o video, grabadoras o sampleadores, visores de realidad virtual y sobre todo, lo que se descubra del propio cerebro. De la expansión de la mente».
Las mentes expandidas sueñan mucho más en serio que las demás.
Psychic TV encarna el propósito de una hipótesis de magia neurológica, esencial para la supervivencia y evolución humanas. Proclama que sin eso estamos condenados a desaparecer. Si no restablecemos el vínculo con los sueños y la mente subconsciente, será á el fin.
El único camino abierto a la evolución humana, dicen estos autodenominados “ángeles de luz”, es el de la configuración biodélica, un momento mágico en el profundo sentido de la palabra, basado todo en el cerebro, dormido y despierto. «Si no encontramos ese momento, ese camino, no quedará nada por hacer».
A pesar de obligados parones debidos a los problemas de Genesis P-Orridge con la justicia, por el fallecimiento de su pareja (Lady Jay) y a su posterior enfermedad y muerte (por leucemia), el grupo y gente del medio lanzó reediciones de sus discos, algún cortometraje y otros actos para ayudar a la recuperación de su cabeza más visible. No hubo remedio. ¿Psychic TV continuará en el camino?
VIDEO SUGERIDO: Psychic TV – “Foggy Notion” (edit), YouTube (ElectricEddie)
Necesarios y útiles resultan todos los horrores para quien desea conocer al hombre en sus extremos. La visión de esos cuadros es de gran ayuda para el desarrollo del perfil humano. Tal vez nuestra ignorancia en la ciencia del conocimiento de los seres humanos se deba al estúpido falso pudor de quienes no se han atrevido a escribir sobre ello.
Encadenados a sus prejuicios y temores, se limitan a relatar puerilidades que todos conocemos, sin aventurarse a bucear en los siniestros laberintos, plagados de fantasmas, del alma humana, ni a describir y a comunicar sus descubrimientos a sus semejantes.
Los hacedores del rock gótico o dark sí lo han hecho. Algunos de sus seguidores también. La prisión de la vida que delatan es la imagen de la soledad de un universo habitado por las monstruosas criaturas que atormentan el espíritu.
Los darkies son el símbolo de la incomunicación o, mejor dicho, el deseo de alcanzar una comunicación imposible. Y acaso sea esa la razón por la que, en un desesperado intento por establecerla, se asocian entre sí para entregarse a la orgía de sus conocimientos elitistas.
Una perversión artística y cultural que lo es tanto en el delirio de sus pasiones como en su pálida calma. En todo caso, los señalamientos que caen sobre los semejantes se convierten en placeres para ellos. Presos de sí mismos buscan la comunicación imposible en el supremo orgasmo que, de acuerdo con su mitología, estremece los últimos instantes de quienes se conectan con la muerte.
El apartado gótico propicia que el miedo sea sacado del reino de lo convencional y elevado a la negra nube que se cierne sobre el destino mismo de la humanidad. Así, ciertos extraños pensamientos ligados a otras dimensiones trascienden los cuidados habituales y por un instante pleno de música se asoman a un paraíso particular, disipando las nieblas que enturbian y obstaculizan la visión de la oscuridad.
Vivir, escribió alguna vez el escritor noruego Henrik Ibsen, es combatir contra los seres fantasmales que nacen en las cámaras secretas de nuestro corazón y de nuestro cerebro. Para los rockeros góticos, la estancia en lo tenebroso es acercarse a esos seres fantasmales, juzgarse a sí mismos y poetizar. ¿Cómo? Llevando al extremo contrario lo que acosa las mentes de nuestro tiempo: el aspecto egoísta de la permanencia.
El conocimiento científico nos ha enseñado que el mundo es en realidad discontinuo; que la noción de vida no es más que un existir entre los momentos de un tiempo dividido y que éste se transforma del sueño a la vigilia. Así, el aspecto último del mundo y del conocimiento es la muerte: un saber del que se puede sacar un placer ignoto.
Esta visión pasional no produce seres enteros, finos, valientes o aventureros. No. La flor de este género es el placer de la negación, entre otros. Por ende, tal forma de pensamiento se vuelve absoluta, mientras que los hedonistas sólo buscan la muerte para evitar el dolor.
En esencia los personajes góticos son seres románticos florecidos en el pensamiento de John Donne, Coleridge, William Blake, Edgar Allan Poe, Lovecraft, Velvet Underground, Patti Smith, Iggy Pop, Cocteau Twins, Dead Can Dance, Joy Division, New Order, Bauhaus, X-Mal Deutchland, Peter Murphy, Love Spirals Downwards, Masochistic Religion, Fields of the Nephilim, Glod, Human Drama, etcétera, etcétera… quienes los sujetan y llevan de la mano hacia el concepto del no ser o al hastío de la vida.
Los que han podido diferenciarse y dejar de ser ellos mismos saben aplicar su «voluntad zombie» a la creación estética y han engendrado música fantasmal y mórbida, en donde proyectan a esos seres que en otros se ocultan.
Esos extraños que nulifican la actividad están ahí, en la isla que es la vida rodeados por un mar desconocido y creciente. Los roqueros ocultistas de fin de siglo les tienden la mano. Tales roqueros, cuyo cerebro es perseguido por fantasmas, representan un momento de la evolución intelectual, como muchos artistas de nuestro tiempo, y no tienen otra locura que no sea ésa.
Quieren interesar a personas a quienes ven deformadas, para que éstas se vean proyectadas en el arte. Escriben canciones que así lo hacen y logran que algunos escuchen sus poemas como ellos los conciben. Su fijación está en el placer por la morbidez y la extrañeza y las recrean en el arte.
Los rockeros góticos hacen nacer seres terribles en las cámaras secretas de su corazón y de su cerebro, pero en la gestación se han vuelto poetas y con ello se han trascendido a sí mismos. Porque a la postre, como escribiera William Blake, la melancolía tiene corazón humano y el corazón humano es una garganta hambrienta.
*Este texto forma parte del libro Al Compás de la Parca (La Muerte en el Rock), publicado por la Editorial Doble A, y por entregas en el blog Con los audífonos puestos.
Dentro de la neopsicodelia y como puntal de larga trayectoria, se encuentra el grupo británico Psychick TV o Psychic TV (según su humor), un aglomerado artístico-musical que se dedica (desde 1981) a experimentar con la susceptibilidad (aunque con la muerte de su líder, Genesis P-Orridge, es dudoso que continúen).
Sus integrantes sostienen el concepto de que las obras deben ser una constelación de atmósferas, espacios híbridos para el encuentro o la reconciliación. El suyo es un arte basado en la susceptibilidad, en las sensaciones, y no en lo burdo de cualquier ideología.
Todos los miembros del grupo, pasados o actuales (decenas de ellos, acumulados al paso de los años), a los que regularmente se agregaba Genesis P-Orridge, han expuesto su trabajo, de manera colectiva e individual, en festivales de cine, música y performance de todo el mundo.
Básicamente, la diversidad de los álbumes de Psychic TV lo ha convertido en un grupo esquizofrénico con muy variadas personalidades (experimental, industrial, acid house, post-punk, entre otras).
Orridge opinaba que si se disponía de un grupo limitado de estrategias para tratar con el mundo, obviamente se tendría un acceso muy limitado a éste. Si la visión del mundo era restringida, también lo serían las opciones de que se disponía.
Al abarcar el mayor espectro posible, todo tipo de cosas que hay en la mente, su trabajo constituye un ejercicio artístico, a la vez que una declaración de principios: «La esquizofrenia es una reacción saludable contra la sociedad neurótica”, han declarado.
Aunque en el fondo es posible considerar al grupo como un espejo que refleja la imagen de lo que sucede a su alrededor. Una vez entendido esto se les sabe capaces de manipular dicho entendimiento para encontrar diversos caminos dentro de él.
En sus discos se presentan bajo la personalidad de mensajeros, de «ángeles de luz», una configuración biodélica iluminada por canciones alucinogénicas.
Vayamos por partes: Los biólogos moleculares han descubierto que una fracción considerable del ADN se compone de secuencias repetitivas y por lo tanto memorables. Psychic TV ha desarrollado un sistema para traducir estas secuencias en música.
Mediante la experimentación cerebral le han asignado notas musicales a esas bases del ADN y las han hecho resonar con el ritmo cósmico que según ellos une a la especie humana (caminan en paralelo a las ideas semejantes de Christian Vander, líder de Magma, o del mismísimo Pitágoras).
«Una de nuestras obsesiones siempre ha sido la de vivir en un mundo que se torna cada vez más complejo y fragmentado, y en el que tenemos acceso a cada vez más información. Esto implica estar abrumado por la totalidad de la información. Se equivoca quien crea que todo puede absorberse y entenderse con sólo cinco sentidos. Al cerebro tenemos que expandirlo para conjuntar teorías de la información psicológicas y místicas, para que de algún modo encajen en una sola teoría coherente sobre el universo».
La reacción ante la complejidad fragmentaria del mundo ha imbuido al grupo a tratar de ahondar más en ello, de encontrar principios de «similtud humana» que empiecen a revelar las conexiones profundas entre las cosas.
Esa es su gran tarea a través de la música y los multimedia, la gran tarea ética de nuestro tiempo, la misión cuestionadora de reconocernos como especie en algún punto fundamental.
Psychic TV, al reproducir los datos de la información biológica elemental, recrea la interpretación original del cerebro con su acentuación exacta.
El grupo provoca el timbre, el tono, el ritmo y el fraseo y estimula la memoria primigenia del yo interior más oculto, lo cual le permite desencadenar sus actos musicales.
Al extrapolar esto obtiene canciones alucinogénicas que puedan servir como acompañantes inteligentes e independientes. La configuración biodélica es un sistema para procesar las señales eléctricas corporales y cerebrales a cualquier computadora o instrumento MIDI.
¿Cuál es el objeto de todo esto? Psychic TV lo explica: «»Es posible que el cerebro sea tan poderoso que aún no conozcamos todas sus cualidades; quizá pueda dejar alguna especie de reverberación.
“También es posible que en cada cerebro humano cierta parte de la mente subconsciente esté vinculada con todos los demás semejantes. Es posible que todos estemos unidos, de alguna manera neurológica, lo cual explicaría muchas de las cosas asombrosas que los chamanes y magos o brujos son capaces de hacer, con peyote o sin él».
VIDEO SUGERIDO: Psychic TV – Good Vibrations, YouTube (caloo9bu)
Debido a la creciente conciencia política de los afroamericanos y a la comprensión de que existía un mercado ansioso en las comunidades negras de toda la Unión Americana, entre 1910 y 1950 se fundaron unas 150 compañías cinematográficas independientes, muchas de ellas administradas por blancos, para producir cintas cuyo reparto se componía exclusivamente por actores negros.
No obstante, la falta de un financiamiento adecuado y de técnicos con experiencia causó considerables variaciones en su calidad, y muchas hicieron uso de interludios musicales como recurso para apoyar débiles guiones y producciones deficientes.
Harlem Is Heaven (1932, Lincoln, dirigida por Irwin C. Frankly) fue estelarizada por Bill Robinson y el conjunto de Eubie Blake; en Bargain with Bullets (1937, Million Dollar) aparece el grupo de Les Hite y un trío dirigido por Eddie Barefield. Mamie Smith figura en Paradise in Harlem (1940, Jubilee, dirigida por Joseph Seiden), en la que canta «Harlem Blues» acompañada por la agrupación de Lucky Millinder, así como en Sunday Sinners (1940, International Roadshow Release, dirigida por Arthur Dreifuss).
La popularidad de Louis Jordan y sus Tympany Five era tal que el conjunto desempeñó un papel estelar en varias cintas, entre ellas Caldonia (1945, Astor, dirigida por William Forest Crouch), Beware (1946, Astor, dirigida por Bud Pollard) y Reet, Petite and Gone (1947, Astor, dirigida por Crouch). El reparto de Killer Diller (1947, All-American, dirigida por Josh Binney) incluía al grupo de Andy Kirk y el trío de Nat «King» Cole.
Louis Jordan y sus Tympany Five grabaron una serie exitosísima de temas de rhythm and blues. Las grabaciones irradiaban una enorme energía y un profundo sentido del humor. A mediados de los cuarenta, este saxofonista empezó a cantar y se convirtió en estrella de la noche a la mañana.
El sax pasó, así, de instrumento de acompañamiento a solista, lo cual agregó al rhythm and blues una sorprendente carga emocional y un sonido más áspero y vocalizado. Este ritmo tuvo una gran acogida y fue uno de los ingredientes básicos de la nueva música de los años cincuenta: el rock and roll.
Las actuaciones de Jordan se caracterizaban por la pirotecnia instrumental que hacía participar al público en verdaderos rituales exorcistas. Se tiraba al suelo emitiendo demoledores solos, o se paseaba entre el público y salía hasta la calle tocando a todo pulmón, mientras su guitarrista hacía volar su instrumento para luego cacharlo y azotarlo en el suelo. El resto de los músicos realizaba diversos movimientos sincronizados acordes con el ritmo pulsante y vertiginoso.
En Jivin’ in Bebop (1946, Alexander, dirigida por Leonard Anderson) aparece la big band de Dizzy Gillespie con arreglos de tonadas cercanamente asociadas con el bebop, como «Things to Come», «Ornithology», «A Night in Tunisia» y «Salt Peanuts»; Helen Humes interpreta «My Man Blues». Esta producción constituye un raro testimonio visual de la contribución hecha por Gillespie a la revolución del bop.
Durante la Segunda Guerra Mundial, los cineastas procuraron crear tramas escapistas a las que se agregaba una fuerte dosis de sentimiento patriótico; muchas implicaban que era divertido ir a la guerra e incluían bailes animados por big bands.
Por poca sofisticación que tuvieran, estos relatos permitían la presentación de las big bands ya conocidas por el público y animaban a los miembros del ejército, al reafirmarles que en casa todo –la forma de vida que luchaban por conservar– seguía siendo tal como lo recordaban.
El tema de la guerra fue mejor expresado por versiones swing de piezas como «When Johnny Comes Marching Home», «I’ll Be Seeing You» y «Don’t Sit under the Apple Tree (with Anyone Else but Me)”. Esta última fue interpretada por las Andrews Sisters en Private Buckaroo (1942, Universal, dirigida por Edward F. Cline), en la que también aparecen Harry James y sus Music Makers.
Ship Ahoy! (1942, MGM, dirigda por Edward Buzzell) incorporó al conjunto de Tommy Dorsey (incluyendo a Buddy Rich), y Seven Days Leave (1942, RKO, dirigida por Tim Whelan) colocó bajo la luz de los reflectores a Les Brown y su Band of Renown.
En Follow the Boys (1944, Universal, dirigida por A. Edward Sutherland), Louis Jordan y su Tympany Five recorren el circuito militar y tocan «Shoo Shoo Baby» en forma improvisada en el área de carga de un camión del ejército. Stage Door Canteen (1943, United Artists, dirigida por Frank Borzage) reunió a dos importantes grupos de swing: Benny Goodman, con Peggy Lee, interpretó «Bugle Call Rag» y «Why Don’t You Do Right?» y Count Basie, con Ether Waters, presentó «Quicksand».
Otra contribución musical al esfuerzo de guerra fue Thousands Cheer (1943, MGM, dirigida por George Sidney), en la que Lena Horne canta «Honeysuckle Rose», además de aparecer las agrupaciones de Kay Kyser, Bob Crosby y Benny Carter.
Uno de los momentos destacados de Top Man (1943, Universal, dirigida por Charles Lamont) fue la ejecución por el grupo de Basie de «Basie Boogie». La trama de Reveille with Beverly (1943, Columbia, dirigida por Charles Barton) gira en torno a una disc jockey (representada por la bailarina Ann Miller) que en su programa matutino cambia la música clásica por el swing, dedicándolo a los hombres del ejército dentro de la zona de transmisión de la estación.
El conjunto de Basie toca «One O’Clock Jump»; el de Bob Crosby interpreta «Big Noise from Winnetka»; Betty Roche, acompañada por la orquesta de Ellington, canta «Take the A Train»; y Ella Mae Morse, «Cow Cow Boogie», con el grupo de Freddie Slack. Asimismo aparece Frank Sinatra con «Night and Day» y la pieza patriótica final, «Thumbs up and V for Victory», le permite a Ann Miller lucir su talento como bailarina de tap.
VIDEO SUGERIDO: Duke Ellington – Take The “A” Train (1943) (From “Reveille With Beverly”), YouTube (Jazz Time with Jarvis X)
La línea del horizonte de un ser creativo, como el argelino-francés Hector Zazou, es aquella a partir de la cual algo distinto empieza a manifestar su esencia. Lo mismo pueden ser nuevos sonidos que nuevas voces o diferentes lenguajes. Es todo aquello que esté inscrito más allá de lo consabido. En tan extenso terruño es precisamente donde surgen, trabajan y crean los «imaginativos». En el sentido musical de manera específica los alternativos como él son aquellos que buscan, que exploran, que descubren otros modos, diversas formas de la experiencia artística. Por ello, el campo de acción de Zazou no tuvo fronteras ni límites para su capacidad innovadora.
VIDEO SUGERIDO: Hector Zazou & Swara ‘Zannat’, YouTube (CrammedDiscs)
BXXI-32 RADIOHEAD
La calidad estética y visión de Radiohead vuelve singular cada nueva pieza suya que aparece. Por eso, cuando se escucha una composición del grupo se tiende a analizarla, a segmentarla, para encontrar la proyección de cada idea. El discurso de esta banda de Oxford brilla cada vez más con luz propia. Su estilo no puede ser confinado o reducido a un ámbito único. Se trata de un fenómeno discursivo que implica y cuestiona lo musical y extra musical, lo conocido y lo nunca escuchado, tanto como las expresiones, bagajes culturales, sociales, subjetivos e ideológicos, imágenes y terrores existenciales contemporáneos, sin los cuales no sería posible la comprensión de su trabajo.
VIDEO SUGERIDO: Radiohead – Like Spinning Plates video, YouTube (eyesup)
BXXI-33 ORQUESTA BAOBAB
La Orquesta Baobab, de Dakar, representa una especie de milagro social. Uno que se repite cada vez que sus integrantes se suben al escenario con sus timbales, maracas, tambores, tumbadoras y saxes. El milagro entonces se transformará en fiesta. Una en la que se funde la salsa con los ritmos africanos. Entonces todas las noches de cualquier lugar donde aperezca serán noches dakarianas. Los aires de Senegal flotarán en el aire mientras el grupo mezcle su música, cantada en alguno de los lenguajes de aquella zona del Continente Negro: wolof, diola o mandinga, con la rítmica afrocaribeña. La Baobab tiene un catálogo tan amplio que fácilmente puede llenar cuatro horas tocando si se lo propone.
VIDEO SUGERIDO: Orchestra Baobab – Live, Hutru horas, YouTube (ziggolo77)
BXXI-34 TOKIO
Con cada vez mayor frecuencia los músicos japoneses, de Tokio por ejemplo, demuestran ser por lo menos iguales a sus colegas occidentales, y cada vez crece más la conciencia de que la música del Japón tiene un potencial enorme que el resto del mundo debe conocer mejor. Antaño su música solía considerarse, en primer lugar, como una novedad, una golosina exótica que debía juzgarse de acuerdo con criterios muy diferentes que al pop occidental. Los asiáticos no protestaron contra este trato diferente, pero como prueba contra tales criterios les sirvió exponer la inocencia cuidadosamente cultivada de la escena Shibuya-kei para desmentirlos. Nombre surgido del barrio más cool de la capital japonesa.
VIDEO SUGERIDO: La Règle Du Jeu – Pizzicato Five, YouTube (P5 Maniax)
BXXI-35 NU-AFROBEAT
La observación y el padecimiento de la realidad circundante en África, durante los años sesenta del siglo XX, produjo un sonido y una premonición sobre él: “Se extenderá por todo el mundo, pero se tomará su tiempo, porque es el mejor modo de darse a conocer. Los dioses no quieren que esta música entre en la escena internacional como una moda, sino como un episodio cultural importante”. Así ha sido su evolución. Desde la obra de algún ilustre discípulo directo, como Tony Allen, hasta la de artistas contemporáneos provenientes de diversos géneros y puntos cardinales del planeta. En los Estados Unidos destacan dos agrupaciones referentes: Antibalas y Vampire Weekend.
VIDEO SUGERIDO: Antibalas Afrobeat Orchestra, YouTube (blackjackdavid)
Aziza Mustafa Zadeh es una pianista y cantante que nació en 1969 y se formó con la música clásica. Creció en la ex república soviética de Azerbaiján y es hija de Vagif Mustafa Zadeh, compositor y pianista de jazz al que ella dedica muchas de sus obras, y de Eliza Mustafa Zadeh, una cantante, quien actualmente funge como su mánager.
Desde su firma con la compañía Sony, la pianista radica en Frankfurt, Alemania, donde disfruta de una enorme popularidad. Ha vendido cientos de miles de copias de sus discos, cantidades que resultan astronómicas para un material jazzístico.
Su música suele clasificarse como jazz, aunque consiste en una mezcla de jazz, piano clásico y la música folclórica de su tierra natal. Canta en muchas de sus composiciones, casi siempre en su lengua materna, aunque no debe preocupar al escucha no entender el idioma, porque de hecho Aziza utiliza mucho scat.
Habla Aziza:
“Mi música busca cubrir todos los tempos; mis ritmos —en piano y congas– a su vez, abarcan desde el 4/4 más simple hasta los tesoros musicales más complejos de mi patria.
“No me gusta aflojar ni por un instante en la captación del escucha, ni permito que las brumas de lo misterioso se despejen mientras estoy tocando. Los públicos me han aceptado así y dado oportunidad de presentarme en las grandes salas de Europa, como la Queen Elizabeth Hall de Londres, por ejemplo.
“Provengo de una familia con talentos musicales. Mi madre, quien me acompaña a todas partes, era una cantante de folclor antes de renunciar a eso para trabajar de mánager conmigo.
“A mi padre se le conoció como el artífice del jazz de Azerbaiján. La sola mención de su nombre en esa región basta para que se exclame: «Era un genio. Un verdadero genio”. Incluso hay anécdotas al respecto. Cuando B.B. King fue a tocar a mi país, compartió el escenario con mi padre. El guitarrista lo escuchó tocar el blues en el piano y al finalizar el concierto le dijo: “La gente me llama el rey del blues, pero si supiera tocar el piano como usted, me haría llamar Dios”.
“Mi padre fue compositor y pianista. Murió a los 39 años de edad. Mi madre, por su parte, estudió canto clásico. Empecé a tocar el piano de niña, al principio sólo con la mano izquierda. Por eso mis piezas tienen un bajo muy pesado. De esa manera yo acompañaba a mi padre cuando él tocaba standards.
“En Azerbaiján siempre hubo una escena jazzística muy viva, aunque no lo pareciera, y por eso tuve la oportunidad de involucrarme con diferentes estilos. Eso sí, a los bajistas siempre les ha resultado difícil trabajar conmigo, han tenido que reproducir con precisión mis líneas bajas, todo un problema para ellos. De cualquier manera estoy segura de que nunca voy a cambiar mi forma de tocar.
“La música que interpreto es una mezcla original con elementos clásicos (en mis improvisaciones aparecen trozos de Bach, de Beethoven y Ravel), del mugam (música folclórica azerbaijana) y del jazz. Los resultados de dicha fusión se pueden corroborar desde mi primer álbum, donde toco el piano solo.
“Le hice la vida muy difícil a mis padres desde que comencé a tocar el instrumento. Cuando debía interpretar algo de Bach, por ejemplo, siempre lo modificaba. Me ponía a improvisar en el estilo del compositor, convirtiéndome en Aziza Bach Zadeh. Y así con todos los demás. Nunca me atuve a las partituras.
“En realidad nunca tuve que estudiar arduamente. Pude tocar con mucha facilidad desde el principio. Fui escogida por el Señor. Mi música es como un arco iris que busca el beneplácito de quien lo observa. Al tocar lo único que quiero es hacer feliz a la gente y siempre trabajo en ello. Quiero que mi mensaje se comprenda en todos lados.
“Mi vida se desarrolla tal como se tiene que desarrollar, ni más ni menos. Yo lo único que hago es seguir sus los designios.
“Debo admitir que mi concepto musical muestra muchas coincidencias con Keith Jarrett: ambos interpretamos una música improvisada de tipo romántico con influencias clásicas que no son ajenas al pathos, y ambos, además, siento que somos instrumentos de lo divino. Mi música viene de Dios. Él lo tiene todo pensado y yo sólo toco las teclas en su nombre.
“Estoy segura de que recibo sus instrucciones porque me mantengo en contacto con poderes superiores. Gracias a ellos también puedo leer la mente y el alma de las personas. Nada permanece oculto ante mí. Leer los pensamientos es un don que a veces me da miedo porque veo muchas cosas negativas. Veo lo que las personas sienten en realidad, aunque no lo quiera saber. El aspecto físico de la mayoría de la gente sólo es una fachada detrás de la cual ocultan su alma sombría. He visto y experimentado mucho en este sentido. Es un don muy desgastante.
“En compañía de otros músicos busco tocar de manera bella y hacerle justicia a mis inclinaciones románticas. En los pasajes lentos es cuando más creo asemejarme a Jarrett, aunque afortunadamente no me extiendo de igual manera. Mis temas suelen durar entre cinco y seis minutos, nada más.
“Tal vez la confianza que me inculcó mi padre condujo a la grabación de los discos que he hecho y en donde me he reunido con los grandes intérpretes de Europa, de la India y de los Estados Unidos para tocar mis composiciones: Ludwig Jantzer (batería) y Ramesh Shotam (en diversas percusiones indias); Omar Hakim, Stanley Clarke, Al DiMeola, Bill Evans, Kai Eckhardt, el baterista Dave Weckl y el bajista John Patitucci. Un asombroso acompañamiento de músicos para los cuatro álbumes de una pianista de apenas 30 años de edad.
“La gente de la compañía Sony Music me escuchó en un concierto y a raíz de eso me contrataron para grabar mi primer disco. Me siento muy a gusto en esa disquera. Me han tratado como a una hija, y los músicos con los que he tenido que trabajar han resultado seres humanos muy bellos”.
Si bien es cierto que Aziza extrae elementos de su patrimonio azerbaijano, también ha sabido rodearse de excelentes músicos de fusión y pedido prestados atributos de la música clásica.
Es un reconocimiento a su habilidad como músico el que sea capaz de mantenerse al tanto de tal cantidad de hilos sin perder nunca la claridad de los propósitos que impulsan sus composiciones.
Muchos de los tracks de sus álbumes son poseedores de una gran intensidad y fuerza de ejecución. Utiliza una voz tan perturbadora como intensa, que alterna entre el scat y el azerbaijaní, una mezcla hechizante.
A través de su música se observa que es una soñadora que viaja a sitios lejanos de su lugar de origen sólo para descubrir que algunas cosas son universales.
Aziza Mustafa Zadeh a grandes pasos se ha erigido como una reina sin corona del piano oriental en la actualidad. Ella es capaz de quitarle el aliento al más remolón escucha, primero por su sensual e impactante imagen y enseguida con su arriesgado recorrido por los límites entre el jazz, la música del mundo y la música clásica. Las notas superfluas son algo inexistente en su obra. Y para corroborarlo está su significativa discografía.
VIDEO SUGERIDO: Aziza Mustafa Zadeh – My Funny Valentine (HQ), YouTube (thepianoplayer)