LIBROS: OK RADIOHEAD (O VICEVERSA)*

Por SERGIO MONSALVO C.

OK RADIOHEAD (PORTADA 4)-trabajada

 OK RADIOHEAD

(O VICEVERSA)*

 El primer humanoide que se dio cuenta del cambio de las estaciones y de la  repetición de las mismas, agregó a sus conocimientos algo determinante: la concepción del tiempo. Desde entonces el homo sapiens ha buscado anticiparse al futuro en nombre de la supervivencia.

Desde entonces, también, todo filósofo, científico, artista o poeta se ha detenido a pensar sobre él y en su definición. ¿Qué es el tiempo? Ha sido la pregunta recurrente y con ella se ha agregado el intento de atrapar tal concepto.

Radiohead ha sido un núcleo artístico persistente en ello, confluyen en él los elementos que le han dado identidad al ser humano en concordancia con el tiempo: su ensimismamiento, su espíritu y su relación con él.

Ese es el vértice en el que se ha movido uno de los grupos más importantes de la cultura rockera de las últimas décadas, que abarcan cambio de siglo, de milenio, de las tecnologías y, tras el 11-S y el Coronavirus, el del mundo tal como se conocía antes y que hoy (iniciada la tercera década del siglo XXI) se ve al borde del colapso.

El ser y el tiempo. Esa es la sensación que provoca su obra y la de que Radiohead es un grupo completamente ensimismado en esa relación, su propia existencia. Y en ella, para el grupo de Oxford, el espíritu de tal confluencia está en lo que en alemán se llama Weltschmerz, una palabra que ha logrado mostrar sintéticamente la negrura de un estado anímico: el espíritu de los tiempos, ese que se ve reflejado en sus canciones.

 

 

*Fragmento del libro Ok Radiohead (o viceversa), de la Editorial Doble A, y publicado de manera seriada en el blog “Con los audífonos puestos”, bajo la categoría “Radiohead”.

 

Ok Radiohead

(o viceversa)

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Textos”

The Netherlands, 2021

Exlibris 3 - kopie

RADIOHEAD – 15

Por SERGIO MONSALVO C.

RADIOHEAD 15 (FOTO 1)

 OK RADIOHEAD O AL REVÉS

(PARTE FINAL)

 Radiohead es el grupo más representativo del rock en el último cuarto de siglo. ¿Por qué? Porque su temática ha rondado desde la primera hasta la última obra en las inquietudes del hombre contemporáneo: tecnología, existencia, tiempo, soledad y amor.

Porque ha estado a la cabeza del avant-rock alternativo con cada uno de sus discos. Ha innovado en cuestiones musicales y líricas; ha usado las mejores herramientas tecnológicas a su alcance (tanto sonoras como visuales) y ha modificado la manera de hacer y difundir la música (puro art-rock).

Para todo ello se ha tomado el espacio necesario entre un trabajo y otro, sus propios paréntesis. Y no sólo en lo musical revoluciona cada vez que aparece un nuevo álbum, sino también en la toma de decisiones sobre cómo la gente puede escuchar su material.

No es un conglomerado convencional que se apegue a las reglas del juego del mercado. Es una banda que hace pocas giras, elige sus destinos (incluso a contracorriente de lo aceptado o rechazado por la comunidad internacional, arriesgando imagen y prestigio).

Rechaza presentaciones por motivos ambientales en lugares donde no se respeta a la naturaleza, diseña sus propias portadas, crea sus videos con la más vanguardista hi-tech, e igualmente ha ofrecido a la discreción del escucha el precio de un nuevo álbum por tiempo determinado en la web, contraviniendo los intereses de su compañía disquera. En fin, todo ello lo ha hecho un grupo diferente.

Sus innovaciones tecnológicas y el uso un tanto subversivo de sus ambientaciones han hecho de Radiohead un icono cultural, en el seno mismo de la industria discográfica, el cual con cada disco ha tratado de ofrecer una réplica a los intentos hegemónicos de esta última.

RADIOHEAD 15 (FOTO 2)

Hoy, cada texto, cada pieza emitida por él (convertida al instante en acontecimiento sonoro global) reclama de inmediato una interpretación, una traducción receptiva, por parte del público y de los medios de comunicación a nivel mundial.

Así ha sucedido con el ejemplo de “I Promise”, pero también con aquél álbum reclamado como su obra maestra: Ok Computer, que ha cumplido ya los 20 años. Las novedosas “I Promise” y “Man of War” son los singles y parte de su celebratorio Oknotok (del 2017) que remasteriza el material de dicha creación en una especie de autotributo.

Sí, autotributo, porque en aquel entonces hubo un conjunto en un castillo, sin murallas de mebrillo y sin torres de turrón. Era de piedra y estaba encantado. Sus vibraciones procedían de la última década del siglo XV. Su nombre St. Catherine’s Court y todavía se encuentra en el sur del territorio inglés. Ahí se decidió grabar el disco: por intuición, por emoción, por ventura. Por eso actualmente lo celebran.

La época era freudiana, por llamarla de alguna manera, Radiohead, el quinteto de Oxford, había surgido de la ola britpop, de la cual ahora renegaba y buscaba ejecutar la simbólica “muerte del padre”. En 1997 ya eran una banda con misión estética, con palabras selectas y discursos definidos. Era tiempo de metamorfosis y de encumbrar lo indie.

VIDEO SUGERIDO: Radiohead – Paranoid Android, YouTube (Raiohead)

Curiosamente, un álbum de un cuarto de siglo anterior fue el leitmotiv e influencia para la agrupación, de forma destacada para Tom Yorke. Éste quería evocar la sonoridad del Bitches Brew de Miles Davis (aparato experimental y de texturas) como objetivo a conseguir. “Tiene un sonido increíblemente denso y genial. El mismo que sentía en mi cabeza”, dijo.

Para colaborar en dicho objetivo también estuvo el ingeniero Nigel Godrich, un traductor nunca mejor escogido para la tarea. El resultado que obtuvo Radiohead condujo al oyente a territorios inexplorados. Una aventura que encendía la imaginación entre sus muchas cualidades.

En ese disco elaborado en un castillo hubo misterio y descubrimiento acústico. La aportación sonora desde el enigma pétreo y sus fantasmas hacia lo avanzado. Una épica llena de riesgos, de bellos matices y detalles que preludiaban cambios.

Escuchar era ver en medio de la deslumbrante elegancia instrumental; de la abstracción lírica y la atmósfera distópica, que entretejen una red para captar (o capturar) al  signo de los tiempos. Una obra maestra a perpetuidad.

En los años treinta surgió en los Estados Unidos un organismo público que ha sido una joya por el servicio que brinda. Se trata de la Biblioteca del Congreso de la Unión Americana, una institución que desde entonces reconoce, entre otras cosas, la importancia de la música y de su legado en el desarrollo cultural del país. Lo recolecta todo.

Asimismo, desde el comienzo del siglo XXI, incluyó dentro de sus tareas seleccionar anualmente los 25 álbumes que sean “cultural, histórica o estéticamente más significativos”. Elaboran un canon con ello. Es un trabajo de extrema lucidez para preservar la esencia de la música de todos las épocas.

Hace un par de años lo hicieron con Ok Computer, al que destacaron por “su experimentación e impacto”. Los méritos de tal disco fueron confirmados así, con su asimilación al acervo de una institución cuyo único interés es el de la preservación de la cultura con reconocimiento internacional. Una institución de ambición cosmopolita.

En un apartado diferente, pero dentro de la misma tónica, la pieza “Paranoid Android”, contenida dentro de aquél, fue elegida como la mejor canción de los últimos lustros por diversos medios especializados. Incluyendo a las paradigmáticas revistas Rolling Stone y New Musical Express.

Al escuchar Oknotok (la remasterización de todo el álbum) queda en claro que la suya es otra dimensión, única. Y lo que permanece son las imágenes que propicia y reverberan, como muescas vivenciales que no se cierran, que no están estáticas, que se mueven bajo la piel, a discreción.

Las preguntas generales de la obra siguen vigentes, no son nuevas, como suele suceder con las cuestiones importantes que siempre retornan (la existencia, el tiempo, la soledad, el amor y la tecnología omnipresente), que siempre estarán ahí tanto para los primeros escuchas como para los recién llegados.

Radiohead ha dirigido su “actual” álbum con un ritmo fenomenal, sin forzar nada, dejando que los temas crezcan de nuevo ante nuestros oídos y con sutileza, haciendo que adivinemos su andanza emocional por el impacto en los oídos de quienes las escuchamos con el reciente tratamiento digital.

A mí, en lo particular, me sigue gustando por su melancolía adulta y particular desazón, acorde con el Zeitgeist contemporáneo, apuntalado aún más con los nuevos y perturbadores singles.

Al disco OK, Computer lo disfruto cada vez que lo escucho. Lo he hecho un sinnúmero de ocasiones a lo largo de 20 años y me sigue sorprendiendo y conmoviendo. En su momento (tiempo y espacio) fue imposible hacer algo mejor. Eso lo ha convertido en un álbum clásico, en una promesa de gozo reiterado.

Hoy, cuando la capacidad de concentración es tan pobre y limitada, totalmente fragmentaria, discos como éste (y su espejo digital Oknotok) resultan un desafío y, por igual, el premio recibido por la atención sostenida y alerta tras su escucha completa. Es un placer profundo que no se agota en un instante ni en decenas de años.

Ok, Computer ha expandido su destello durante 20 años y creo que (con el añadido de Oknotok) lo seguirá haciendo en las décadas por venir, como corresponde a las obras ejemplares, que al parecer son la única asignatura en la agenda de un grupo como Radiohead.

VIDEO SUGERIDO: Radiohead – I Promise, (YouTube (Radiohead)]

RADIOHEAD 15 (FOTO 3)

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RADIOHEAD – 14

Por SERGIO MONSALVO C.

RADIOHEAD 14 (FOTO 1)

 TIEMPO AL TIEMPO

El primer humanoide que se dio cuenta del cambio de las estaciones y de la  repetición de las mismas, agregó a sus conocimientos algo determinante: la concepción del tiempo. Desde entonces el homo sapiens ha buscado anticiparse al futuro en nombre de la supervivencia. Desde entonces, también, todo filósofo, científico, artista o poeta se ha detenido a pensar sobre él y en su definición. ¿Qué es el tiempo? Ha sido la pregunta recurrente y con ella se ha agregado el intento de atrapar tal concepto.

Radiohead ha sido un núcleo artístico persistente en ello, confluyen en él los elementos que le han dado identidad al ser humano en concordancia con el tiempo: su ensimismamiento, su espíritu y su relación con él. Ese es el vértice en el que se ha movido uno de los grupos más importante de la cultura rockera de las últimas décadas, que abarcan cambio de siglo, de milenio, de las tecnologías y, tras el 11-S y el Coronavirus, el del mundo tal como se conocía antes y que hoy (al final de la segunda década del siglo XXI) se ve al borde del colapso.

El proceso temporal para llevar adelante cualquier idea estética puede resultar tortuoso, largo y pesaroso o no, según el artista lo viva.  Exponer una nueva canción al mundo, o varias, puede ser algo que tarde mucho en llegar (asumiendo que pase) o no. A Radiohead, por ejemplo, le llevó un lustro hacerlo. Sin embargo, luego de The King of Limbs (del 2011) hasta la aparición de A Moon Shaped Pool (2016) la espera valió la pena, por todo lo que suscitó.

A Moon Shaped Pool fue el noveno disco de un grupo que llevaba, en ese momento, 25 años sorprendiendo al mundo con cada uno de sus movimientos. El conglomerado había sabido adelantarse a las cosas (desde su premonitorio Kid A, y sus profecías cumplidas con el cambio histórico tras los atentados del 2001) y habían tenido el ingenio para generar nuevas maneras de divulgarlas.

En un principio los recalcitrantes sectores fanáticos de “lo nuevo por lo nuevo” señalaron a A Moon Shaped Pool como una antología de piezas descartadas del resto de su discografía, únicamente basados en algo tan relativo como el tiempo de las mismas, pero era seguro su desconocimiento acerca de que las ideas no tienen fecha de caducidad; que se puede viajar al pasado y dejar el cuerpo en el presente; e ignoraban que existir es persistir: he ahí la indisoluble relación entre el ser y el tiempo, la de Radiohead, finalmente.

RADIOHEAD 14 (FOTO 2)

La aparición de este álbum dejó en claro que seguían siendo avant-garde (que no se puede definir el tiempo sin evocar al cambio, ni definir el cambio sin evocar al tiempo) y su popularidad se mantenía incólume, debido a la aceptación de las nuevas generaciones ante su obra. Como dije, Radiohead con este álbum demostró una vez más que  había sido un grupo persistente en su relación.

El ser y el tiempo. Esa es la sensación que provoca el álbum y la de que Radiohead es un grupo completamente ensimismado en esa relación, su propia existencia. Y en ella para el grupo de Oxford el espíritu de tal confluencia está en lo que en alemán se llama Weltschmerz, una palabra que ha logrado mostrar sintéticamente la negrura de un estado anímico: el espíritu de los tiempos, ese que se ve reflejado en la canción y en la la imaginería del video de “Daydreaming”.

Hay una atmósfera dolorosa en todo el disco, de caída y pérdida, y un aire quebrado que describe un mundo paralizado por una medrosa melancolía, aire que no obstante está permeado de belleza en tonos sepia, con una combinación de sorpresivos arreglos orquestales y firmes bases rítmicas. Todo contenido en el mencionado corte “Daydreaming”, segundo track del disco, mostrado también por medio de un perturbador video dirigido por el cineasta Paul Thomas Anderson.

Radiohead entregó así una obra conmovedora, de una oscuridad que remueve, que toca las fibras y las deja expuestas a la intemperie. Y ahí es donde se empieza a desatar la mente del escucha, que se dispara en todas direcciones, porque el grupo siempre lo ha provocado. Especular tanto en su forma de hacer las cosas como en su contenido. Eso es lo que debe hacer una obra artística, poner a todo mundo a pensar y a preguntarse: por las palabras y por sus claves, por su sonido y por su vibración tanto externa como interna.

VIDEO SUGERIDO: Radiohead – Dreaming, YouTube (Radiohead)

RADIOHEAD 14 (FOTO 3)

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BABEL XXI – SINOPSIS (7)*

Por SERGIO MONSALVO C.

BABEL XXI (FOTO 1)

(31-35)

SINOPSIS 7 (FOTO 2)

BXXI-31 HECTOR ZAZOU

La línea del horizonte de un ser creativo, como el argelino-francés Hector Zazou, es aquella a partir de la cual algo distinto empieza a manifestar su esencia. Lo mismo pueden ser nuevos sonidos que nuevas voces o diferentes lenguajes. Es todo aquello que esté inscrito más allá de lo consabido. En tan extenso terruño es precisamente donde surgen, trabajan y crean los “imaginativos”. En el sentido musical de manera específica los alternativos como él son aquellos que buscan, que exploran, que descubren otros modos, diversas formas de la experiencia artística. Por ello, el campo de acción de Zazou no tuvo fronteras ni límites para su capacidad innovadora.

VIDEO SUGERIDO: Hector Zazou & Swara ‘Zannat’, YouTube (CrammedDiscs)

SINOPSIS 7 (FOTO 3)

BXXI-32 RADIOHEAD

La calidad estética y visión de Radiohead vuelve singular cada nueva pieza suya que aparece. Por eso, cuando se escucha una composición del grupo se tiende a analizarla, a segmentarla, para encontrar la proyección de cada idea. El discurso de esta banda de Oxford brilla cada vez más con luz propia. Su estilo no puede ser confinado o reducido a un ámbito único. Se trata de un fenómeno discursivo que implica y cuestiona lo musical y extra musical, lo conocido y lo nunca escuchado, tanto como las expresiones, bagajes culturales, sociales, subjetivos e ideológicos, imágenes y terrores existenciales contemporáneos, sin los cuales no sería posible la comprensión de su trabajo.

VIDEO SUGERIDO: Radiohead – Like Spinning Plates video, YouTube (eyesup)

SINOPSIS 7 (FOTO 4)

BXXI-33 ORQUESTA BAOBAB

La Orquesta Baobab, de Dakar, representa una especie de milagro social. Uno que se repite cada vez que sus integrantes se suben al escenario con sus timbales, maracas, tambores, tumbadoras y saxes. El milagro entonces se transformará en fiesta. Una en la que se funde la salsa con los ritmos africanos. Entonces todas las noches de cualquier lugar donde aperezca serán noches dakarianas. Los aires de Senegal flotarán en el aire mientras el grupo mezcle su música, cantada en alguno de los lenguajes de aquella zona del Continente Negro: wolof, diola o mandinga, con la rítmica afrocaribeña. La Baobab tiene un catálogo tan amplio que fácilmente puede llenar cuatro horas tocando si se lo propone.

VIDEO SUGERIDO: Orchestra Baobab – Live, Hutru horas, YouTube (ziggolo77)

SINOPSIS 7 (FOTO 5)

BXXI-34 TOKIO

Con cada vez mayor frecuencia los músicos japoneses, de Tokio por ejemplo, demuestran ser por lo menos iguales a sus colegas occidentales, y cada vez crece más la conciencia de que la música del Japón tiene un potencial enorme que el resto del mundo debe conocer mejor. Antaño su música solía considerarse, en primer lugar, como una novedad, una golosina exótica que debía juzgarse de acuerdo con criterios muy diferentes que al pop occidental. Los asiáticos no protestaron contra este trato diferente, pero como prueba contra tales criterios les sirvió exponer la inocencia cuidadosamente cultivada de la escena Shibuya-kei para desmentirlos. Nombre surgido del barrio más cool de la capital japonesa.

VIDEO SUGERIDO: La Règle Du Jeu – Pizzicato Five, YouTube (P5 Maniax)

SINOPSIS 7 (FOTO 6)

BXXI-35 NU-AFROBEAT

La observación y el padecimiento de la realidad circundante en África, durante los años sesenta del siglo XX, produjo un sonido y una premonición sobre él: “Se extenderá por todo el mundo, pero se tomará su tiempo, porque es el mejor modo de darse a conocer. Los dioses no quieren que esta música entre en la escena internacional como una moda, sino como un episodio cultural importante”. Así ha sido su evolución. Desde la obra de algún ilustre discípulo directo, como Tony Allen, hasta la de artistas contemporáneos provenientes de diversos géneros y puntos cardinales del planeta. En los Estados Unidos destacan dos agrupaciones referentes: Antibalas y Vampire Weekend.

VIDEO SUGERIDO: Antibalas Afrobeat Orchestra, YouTube (blackjackdavid)

*BABEL XXI

Un programa de:

Sergio Monsalvo C.

Equipo de Producción: Pita Cortés,

Hugo Enrique Sánchez y

Roberto Hernández C.

Horario de trasmisión:

Todos los martes a las 18:00 hrs.

Por el 1060 de AM

96.5 de FM

On line por Spotify

Radio Educación,

Ciudad de México

Página On line:

http://www.babelxxi.com/

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RADIOHEAD-13

Por SERGIO MONSALVO C.

RADIOHEAD 13 (FOTO 1)

SU MAJESTAD Y LOS MIEMBROS

En el año 2011 Tom Yorke quizá se convirtió en el hombre más hiperactivo de la escena musical. Su nombre apareció enlistado en diversas colaboraciones y trabajos a lo largo del periodo, y por si fuera poco, también se dio tiempo de armar un nuevo álbum con Radiohead: The King of Limbs.

Dicho octavo disco de estudio en el haber del grupo, se inscribió en la misma vertiente electrónica que había marcado su sonido en los tiempos recientes (el fin de la anterior década), y cuyas mayores señas de identidad se percibieron en el abandono de los instrumentos clásicos de un grupo de rock por un sonido sintético envolvente y atmosférico.

Una tendencia electrónica que se guiaba por los parámetros del jazz, o al menos en la interpretación personal ofrecida por la banda de Oxford. En tal disco los loops se convirtieron en el aparato óseo de la obra. Dichas herramientas resultaron fundamentales para construir esas atmósferas envolventes, cautivantes, hipnóticas y obsesivas con un resultado de marcado desaliento.

Radiohead
Radiohead

The King of Limbs no es un disco de escucha sencilla, no le llega ni seduce al oyente tras el primer contacto (la carencia de singles no colabora en ello). Es un álbum que necesita su tiempo, mucha concentración, identificación y sobre todo, de varias revisitaciones (todas las que sean necesarias). Es decir, exige el trabajo intelectual que le corresponde al receptor de una obra artística de gran calado.

Y si el oyente le proporciona todo ello será recompensado. Porque éste es un álbum que atrapa como una boa constrictor, aunque al grueso de la crítica especializada no le haya agradado ni lo haya ubicado entre los trabajos más aplaudidos de estos músicos, que siguen caminando a su libre albedrío a través de los altos puestos de la escena  musical más inteligente.

Relajados y sin muchas pretensiones, el quinteto parece revisar en tan sólo ocho piezas parte de la vanguardia que consiguió con Kid A, así como la marca que dejó en Thom Yorke su disco solista The Eraser, de 2006.

Más loops, atmósferas dub, un piano triste y bellas líneas de bajo. Un disco que cumple, sin la obligación de sorprender, porque Radiohead es una leyenda contemporánea que ya se permite lo que sea. Lástima de sus colegas indie que insisten tanto en beber de su influencia, con el riesgo de desgastar este sonido

La banda de Oxford aprovechó el Record Store Day para editar el single “Supercollider/ The Butcher”, con la opción de descarga digital gratuita a quien hubiera comprado su álbum, The King Of Limbs. Posteriormente, a lo largo del año fueron entregando en una serie de cuatro discos de 12” diferentes remezclas del álbum a cargo de otros artistas, posteriormente compiladas en un doble CD con el título TKOL RMX.

VIDEO SUGERIDO: Radiohead – Lotus Flower, YouTube (Radiohead)

RADIOHEAD 13 (FOTO 3)

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BABEL XXI-509

Por SERGIO MONSALVO C.

EL BEAT DE LA IDENTIDAD / I

(2001-2002)

BXXI-509 (FOTO)

Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

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RADIOHEAD-11

Por SERGIO MONSALVO C.

 

RADIOHEAD 11 (FOTO 1)

 

¡AVE AL LADRÓN!

El manifiesto o la declaración que Yorke relacionaría con lo que Radiohead estaba haciendo entonces era: “El fruto de la libertad absoluta de movimiento. Podemos hacer lo que queramos cuando queramos y con el estilo o la forma que sea. Sin ninguna presión de fuera, sin cumplir con expectativas, sin satisfacer ninguna pregunta y sin tomar en cuenta las tendencias musicales. La libertad ab-so-lu-ta”.

Entonces, ¿qué es lo que haría que Radiohead siguiera siendo Radiohead? “Nada. Y eso es bueno —contestó—. Se ha vuelto muy difícil hablar sobre nuestra música en términos generales. Y no hay nada más bello que sorprenderse uno, como grupo, de la velocidad con la que se está evolucionando y de todo lo que se sabe hacer. Así como de la coherencia que sí hay entre los cinco. Nadie quiere disponer solo del rumbo de Radiohead, todos reaccionan muy bien ante las ideas que aportan los demás, todos traen sus propios descubrimientos y existe un acuerdo silencioso acerca de lo que debe ocurrir con las ideas musicales que no convencen a todos: a la basura”.

A pesar de que a principios del 2002 todo estuvo muy tranquilo alrededor de la banda, el mundo observó con atención al grupo nombrado “Best Act in the World Today” en los Q-Awards. Thom Yorke y sus compañeros se dieron una breve pausa creativa. Luego, tras los seis meses de descanso que los miembros del grupo se permitieron al término de los últimos compromisos de la gira para promover Amnesiac, se impusieron un calendario muy riguroso: escribir y dominar el material nuevo durante tres meses.

El quinteto ensayó 16 canciones nuevas relativamente libres de computadoras, de las que ocho se presentaron en vivo en unos conciertos en Portugal y España, en una pequeña gira para probar las aguas y al final grabar el nuevo CD. Tanto a los textos como a la música del álbum les imprimirían cierta inmediatez y espontaneidad. Las cosas al parecer seguirían siendo emocionantes.

En el mes de abril del 2002 Radiohead entró de nueva cuenta al estudio de grabación y con ello se anunció la hechura de un álbum que llevaría por nombre Hail to the Thief. Este sexto disco con el sello Parlophone salió a la venta la primera quincena de junio del 2003 y tuvo como sencillo el tema “There There”, acompañado de un impresionante video que se puso en circulación el 26 de mayo de este mismo año.

RADIOHEAD 11 (FOTO 2)

El CD contiene catorce tracks que fueron grabados en Oxfordshire y Los Ángeles bajo la producción y mezcla de Nigel Godrich y la banda. Los títulos son los siguientes: “2 + 2 = 5”, “Sit Down, Stand Up”, “Sail to the Moon”, “Backdrifts”, “Go to Sleep”, “Where I End You Begin”, “We Suck Young Blood”, “The Gloaming”, el ya mencionado “There There”, “I Will”, “A Punch-Up at a Wedding”, “Myxamatosis”, “Scatterbrain” y “A Wolf at the Door”.

Al escucharlos se cae en la cuenta de que el legado de Can y Neu!, sus influencias manifiestas, han resistido el paso del tiempo. Donde más se nota su huella es en el tratamiento que Radiohead hace del post-rock, con su rítmica y matices sonoros.

Yorke mantiene la sensación de viajar por una carretera recién inaugurada cada vez que los evoca. Sin embargo, ése es sólo uno de los elementos que el grupo maneja a lo largo del álbum. Otro es el sentido emocional que le dan a la experiencia de vida en la que hay arte y verdad. Asimismo se percibe el trabajo de buscar el equilibrio entre lo accesible y lo por venir en el aspecto musical. Aquí aparece la tercera piedra fundamental de su concepto: el método de grabación que exponen. Eso la hace una banda comprometida con su actualidad bajo los signos de la decisión y la autonomía creativa.

 Hail to the Thief es una obra matizada en la exploración por el laberinto existencial de los traumas de la sobreinformación y del temor; es una reflexión apocalíptica, críptica en algunos aspectos, sarcástica en otros. Es, a final de cuentas, una pieza más en el gran rompecabezas de conciencia que Radiohead está empeñado en construir con inteligencia, emoción  y buena música.

El título de la obra ha sido interpretado como una referencia irónica al presidente de los Estados Unidos, George Bush, quien recibió la ayuda de su padre para asumir el poder. El nombre pretende retratar la hipocresía y la banalidad en el pensamiento estadounidense, de manera hilarante pero también contradictoria. Como contradictorio es que este disco, de claros tintes antiestadounidenses, se haya grabado en la Unión Americana.

El proceso de preparación para Hail to the Thief se realizó por dos frentes. Por un lado, Thom Yorke estaba abrumado por la sensación de que el mundo se hallaba en transición hacia una era muy diferente, otra forma de convivir y de vivir. Así experimentó la cruda del 11 de septiembre, la guerra en Afganistán, la paranoia común y mediática que se desató ante la posibilidad del terrorismo en aquella época. Todas estas impresiones dieron color a sus nuevas letras.

Por otra parte, los guitarristas Jonny Greenwood y Ed O’Brien, el bajista Colin Greenwood y el baterista Phil Selway andaban ocupados con la música e ideas clave como el pop, las guitarras y las canciones. En cierto sentido el grupo le dio una vuelta de tuerca a su historia, la sintetizó, pero armado con los conocimientos y los logros cosechados durante los años de Kid A y Amnesiac.

Con este material Radiohead realizó una corta gira por el Reino Unido e Irlanda, la cual comenzó en Dublín el 17 de mayo y continuó por Belfast, Edimburgo, Manchester y Londres. El 28 de junio se programó que abrieran el Festival Glastonbury, lo cual fue el inicio de presentaciones sucesivas en diversos festivales europeos para el resto del año.

VIDEO SUGERIDO: Radiohead – There, There, YouTube (Radiohead)

RADIOHEAD 11 (FOTO 3)

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BIBLIOGRAFÍA: OK RADIOHEAD (O VICEVERSA)

Por SERGIO MONSALVO C.

OK RADIOHEAD (PORTADA)

El primer humanoide que se dio cuenta del cambio de las estaciones y de la  repetición de las mismas, agregó a sus conocimientos algo determinante: la concepción del tiempo. Desde entonces el homo sapiens ha buscado anticiparse al futuro en nombre de la supervivencia.

Desde entonces, también, todo filósofo, científico, artista o poeta se ha detenido a pensar sobre él y en su definición. ¿Qué es el tiempo? Ha sido la pregunta recurrente y con ella se ha agregado el intento de atrapar tal concepto.

Radiohead ha sido un núcleo artístico persistente en ello, confluyen en él los elementos que le han dado identidad al ser humano en concordancia con el tiempo: su ensimismamiento, su espíritu y su relación con él.

Ese es el vértice en el que se ha movido uno de los grupos más importantes de la cultura rockera de las últimas décadas, que abarcan cambio de siglo, de milenio, de las tecnologías y, tras el 11-S y el Coronavirus, el del mundo tal como se conocía antes y que hoy (finalizada la segunda década del siglo XXI) se ve al borde del colapso.

El ser y el tiempo. Esa es la sensación que provoca su obra y la de que Radiohead es un grupo completamente ensimismado en esa relación, su propia existencia. Y en ella, para el grupo de Oxford, el espíritu de tal confluencia está en lo que en alemán se llama Weltschmerz, una palabra que ha logrado mostrar sintéticamente la negrura de un estado anímico: el espíritu de los tiempos, ese que se ve reflejado en sus canciones.

*Fragmento del texto O.K. Radiohead (o viceversa), de la Editorial Doble A, y publicado de manera seriada en el blog “Con los audífonos puestos”, bajo la categoría “Radiohead”.

OK Radiohead

(o viceversa)

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Textos”

The Netherlands, 2021

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RADIOHEAD-9

Por SERGIO MONSALVO C.

RADIOHEAD 9 (FOTO 1)

 EL GEMELO AMNÉSICO

El quinto álbum de Radiohead, Amnesiac, salió al mercado, y de inmediato se le consideró el hermano de Kid A (si se hace caso omiso de unas cuantas diferencias de matices): todos los tracks de ambos álbumes eran producto de las mismas sesiones y, aparentemente, sobraron un número suficiente de buenas canciones para justificar un segundo lanzamiento al cabo de nueve meses.

Amnesiac apareció en junio del 2001 y de acuerdo con los rumores sería “más accesible” que su antecesor, pero sólo fue así hasta cierto punto. Los textos seguían siendo oscuros, las melodías daban vueltas inesperadas y se buscaba en vano sencillos exitosos como “Paranoid Android” o “Karma Police”.

Es más, “Pyramid Song” (de Amnesiac) y “Everything in Its Right Place” (de Kid A) suenan parecidas. Yorke las grabó la misma semana en que se compró un piano. Para los acordes utilizó las teclas negras. Suena muy rebuscado, pero en realidad es bastante simple.


Para “Everything...” cargó el piano en la laptop y lo programó, pero “Pyramid Song” sonaba mejor sin elaboración. Al trabajar esta última estaba obsesionado con la pieza “Freedom” de Charlie Mingus. En realidad sólo trató de copiarla. La primera versión de “Pyramid Song” incluso tenía aplausos, igual que en “Freedom”. Sin embargo, al final los borró.


En Amnesiac se extienden las canciones casi de manera intencional, de modo que nunca coinciden con un esquema convencional de acordes. En todo el álbum no hay momentos evidentes que anuncien un refrán. La música que Yorke escuchaba en aquel entonces no tenía este tipo de melodías.


“Cuando escucho las melodías supuestamente comerciales me sobresalto —explicó el cantante—. Son demasiado encimosas. Es como cuando una abeja se te acerca a dar vueltas y vueltas. Lo único que uno quiere es que se vaya”. “Knives Out” e “In Limbo” tienen esquemas intrincados de compases y acordes raros con el afán de desorientar al escucha de cierto modo. Pero al mismo tiempo la música de “In Limbo” en Kid A es la metáfora musical perfecta para el estado de flujo mental acerca del que canta Yorke.


RADIOHEAD 9 (FOTO 2)


Durante las sesiones de grabación de Amnesiac hubo muchas discusiones deprimentes y francas entre los integrantes hasta altas horas de la noche. Lo malo fue que muy pocos de estos roces tuvieran que ver con la música. Simplemente se peleaban.


“En lo personal debo admitir que durante este tiempo me sentía acabado —ha declarado Yorke—. Nadie podía decirme nada sin que me volteara y lo cubriera de insultos. Fue horrible”. El grupo no sabía qué hacer, daba vueltas sin avanzar. Todo se estaba desintegrando.


Luego escucharon las cintas, tiempo después de su grabación, y se asombraron. Les parecieron estupendas. No entendían por qué habían dejado de trabajar en ello. Así les sucedió con varias canciones, como “Morning Bell” o “Like Spinning Plates”. No fueron capaces de perseverar en una cosa hasta que la situación se normalizó un poco.


La producción de discos al parecer siempre ha sido difícil para Radiohead. No se la toman a la ligera. Nigel Godrich, el productor del grupo desde OK Computer, ha dicho muchas veces que se portan como unos “actores del Método”.


Es seguro que muchos de sus primeros fans extrañan las guitarras. Han de preguntarse por qué Jonny Greenwood, por ejemplo —quizá uno de los guitarristas más emocionantes que existen hoy en día—, ya no hace lo que sabe hacer con ese instrumento. La guitarra eléctrica es sin lugar a dudas una maravilla, pero ninguno de los miembros de la banda quería sacar ya un disco de rock.

VIDEO SUGERIDO: Radiohead – Pyramid Song – Live at Top Of The Pops 2001 (TOTP) (1080P, 50FPS), YouTube (WiseRiley)

 

RADIOHEAD 9 (FOTO 3)

 

 

 

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