PULSOR 4×4 – 50

 

Por SERGIO MONSALVO C.

PULSOR 4x4 2003 (FOTO 1)

EL BEAT DE LA IDENTIDAD

                                                                    (2003)

 Ese año murió la oveja Dolly, el primer mamífero clonado.

Comenzó la Guerra del Golfo en Irak.

Se constituyó en La Haya (Países Bajos) el Tribunal Penal Internacional.

El periódico The Boston Globe recibió el Premio Pulitzer por su cobertura de los escándalos sexuales de la Iglesia Católica en los Estados Unidos.

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Nueva York, una vez más, aportó su cuota de calidad con el garage punk representado por la onomatopéyica banda de los Yeah Yeah Yeahs. La música de este grupo de la Urbe de Hierro era una mezcla de estilos retro complementados con el fuerte apoyo de las guitarras de extracto punk.

El fuerte guitarreo, los sonidos sintéticos y chillones, desvariados y la voz melancólica de su cantante, Karen O, caracterizaron el garage punk de esta banda líder. El indie rock, el rock alternativo, la psicodelia y el punk, adornaron con sus salpicaduras de brocha gorda los nuevos caminos del garage.

PULSOR 4x4 2003 (FOTO 2)

En el nuevo álbum, Elephant, de los White Stripes venía contenido un tema extraordinario tanto por su sencillez como su primitivismo (concepto tan caro para el rock) que no sólo se convertiría en un clásico del género, sino también en un himno deportivo que sería cantado por el público, desde su aparición, en todos los estadios alrededor del mundo, para alentar al equipo o celebrar una victoria, su título: “Seven Nations Army”.

 

Pero en tal álbum no sólo vendría esa joya, sino un puñado de títulos que pasarían a formar parte del legado mayúsculo del dueto de  Jack y Meg White. Vayan dos piezas como ejemplo: “In the Cold Cold Night” (cantada por Meg, con una vocesita frágil y melancólica) y una versión de Jack sobre un tema de  Burt Bacharach (“I Just Don’t Know What to Do with Myself”) que antaño haría famoso la llorada cantante Dusty Springfield.

 

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Por su parte, Radiohead entró de nueva cuenta al estudio de grabación en el mes de abril del año anterior y con ello se anunció la hechura de un álbum que llevaría por nombre Hail to the Thief. Este sexto disco con Parlophone salió a la venta la primera quincena de junio del 2003 y tuvo como sencillo el tema “There There”, acompañado de un impresionante video que se puso en circulación el 26 de mayo de ese mismo año.

Al escuchar al grupo se cae en la cuenta de que el legado de Can y Neu!, sus influencias manifiestas, han resistido el paso del tiempo. Donde más se nota su huella es en el tratamiento que Radiohead hace del post-rock, con su rítmica y matices sonoros. Yorke mantiene la sensación de viajar por una carretera recién inaugurada cada vez que los evoca. Sin embargo, ése es sólo uno de los elementos que el grupo maneja a lo largo de otro álbum magnífico, tanto para los integrantes como para la historia del rock mismo.

VIDEO SUGERIDO: Radiohead – There, There, YouTube (Radiohead)

PULSOR 4x4 2003 (FOTO 3)

PULSOR 4x4 (REMATE)

CAMBIO Y FUERA

Por SERGIO MONSALVO C.

CAMBIO Y FUERA (FOTO 1)

 DESERTORES DE LA ERA

Durante la historia del rock, hablando de éste como cultura viva, las décadas habían sido el periodo de tiempo sobre el que se medían los cambios habidos en el género.

Hasta fines del siglo XX los investigadores, sociólogos, antropólogos e informadores musicales tomaron esa unidad temporal como medida de común denominador, pese a que son diversos los movimientos y corrientes que se suceden durante un decenio -poco tienen que ver los años 1961 con 1964 o 1969, por ejemplo- y los hubo que incluso se produjeron de manera simultánea -si comparamos el 1977 de Londres con el de Berlín o Japón, en otra muestra, parece que habláramos de mundos diferentes-.

Al arribar el siglo XXI llegó un decenio, el de los años cero, en que fue difícil saber cómo denominar tales cambios (se echó mano de los prefijos: trans, neo, post, etcétera) y pronto dichas transformaciones se manifestaron demasiado rápidas y elusivas como para ser acotadas mediante una unidad de tiempo tan inexacta como es la regla de los diez años.

En ello tuvo que ver la tecnología (de información, grabación, distribución y acceso) y sus diversas herramientas, que fragmentaron todo el espacio y el tiempo en el que las cosas se movían en ese ámbito hasta entonces.

Para algunos, el barullo en que se convirtió todo ello se les presentó como un laberinto, un enigma insoluble o un colapso. Buscaron una salida de emergencia y hasta rechazaron continuar en la cresta de la ola del éxito (algo impensable para los huéspedes de la escena musical).

Simplemente esos intérpretes (y compositores) plantaron su raya y se bajaron del tren bala en que va instalada la música. Se autoexiliaron, a favor de la calma, de la marginación o del abandono total. “Los tiempos están cambiando”, diría uno de los inquilinos más antiguos de la misma (y que durante su paso por China advirtió una forma del futuro humano que lo hará revisitar su propia obra)

CAMBIO Y FUERA (FOTO 2)

Para ellos la cosa terminó. Una vez que se detuvieron a pensar en estas cosas les sobrevino a todos un pasmo en general. Sintieron que los cambios ya eran demasiado radicales. Que su vida artística y personal ya llevaban rumbos distintos, en fin, prefirieron autoexiliarse de su forma de expresión (o alguna de ellas) y buscar su acomodo de otra manera en la época que nos rodea: “Un estado mental anterior había sido anulado”, como definió la cuestión Mike Skinner, líder y, prácticamente, único miembro del grupo The Streets.

A principios de 2011 este grupo editó su quinto y último disco, Computers and Blues, y anunció su retirada del mundo de la música. El hip-hop inglés se quedó, así de un solo plumazo, sin su figura más representativa hasta ese momento.

El nombre de Mike Skinner era el de un tipo cuya lírica se estudiaba ya en universidades y cuyo trabajo, según la crítica británica, debía ser comparado con el de Samuel Pepys o William Shakespeare más que con el de Eminem, por ejemplo.

“He madurado, pero he logrado que la gente que me sigue no se haya dado cuenta de eso. En esta era es complicado madurar en público, nadie tiene tiempo para ti”, apuntó al despedirse entre loas de crítica y público.

VIDEO SUGERIDO: The Streets – Heaven For The Weather, YouTube (StefannPSV)

Y  a la postre, el grupo The White Stripes (es decir, Jack y Meg White) también acotó que la banda que había fijado los términos del rock de los últimos años dejaba de existir. Y aunque Jack White es un músico que detesta lo digital e Internet, publicó en su página web (más bien la de la compañía discográfica) que sí, que el dúo de Detroit confirmaba de manera oficial de su disolución.

“La razón no fue debido a diferencias artísticas, falta de deseo de continuar, ni por problemas de salud… Es por muchas razones, pero sobre todo para preservar lo que es bello y especial de la banda. Gracias por compartir esta experiencia”, rezaba el texto.

La verdadera causa fue que tras publicar en 2007 su sexto disco Icky thump, el dúo suspendió su gira por problemas de salud de Meg. Ésta aseguró que no podía soportar “la ansiedad” que le provocaba tocar en vivo. Se estresaba demasiado ante tanta agitación de giras y presentaciones.

Ella ha desaparecido de la luz pública mientras Jack White empezó una serie de exitosos grupos paralelos (The Dead Wether o The Raconteurs, etc.), se convirtió en un reputado productor de estrellas venidas a menos como Loretta Lynn o Wanda Jackson y se mudó a Nashville con su mujer y sus hijos. Nunca descartó un regreso de The White Stripes hasta la publicación de dicho comunicado.

Se acabó la fiesta y la vida pública para ellos. A ninguno de estos grupos le dio tiempo de editar ese disco fallido que cuestionara la relevancia de todo artista en las horas previas a su autodestrucción.

Mientras el tiempo del rock, vía la mezcla de estilos, épocas y geografías a través de la Red principalmente, se dedica a correr a toda velocidad y en casi todas las direcciones posibles, tres de los puntales del género que presenciaron en directo y en primera fila el devenir del último decenio decidieron bajarse unas cuantas estaciones antes de las que su talento y el negocio suponían.

Así es el espíritu de los tiempos actuales: hay que vivir con una gran variedad de personalidades y a muchos artistas les cuesta tener o construir más de una.

Para Mike Skinner tener más de una significaba perderse las realidades de la escritura o de la escena y su crecimiento como artista. No tenía tiempo para ambas. Optó por la primera.

Y a Meg White le pasó lo que a la protagonista del Mago de Oz: se dio cuenta de que ya no estaba en Kansas (Detroit en este caso) y le entró una nostalgia provinciana que le causó un colapso nervioso y el absoluto deseo por desaparecer del mapa. Optó por el anonimato.

La edad hipermoderna requiere de saber dividirse en tantos pedazos como sea necesario sin perder la ubicación (física o virtual), la voluntad creativa y saber que se estará expuesto globalmente, para bien o para mal. Si no se puede con eso, lo recomendable (como hicieron los intérpretes mencionados) es salirse de la autopista y buscar un camino secundario para no extraviarse más en un mundo que ya es otro.

VIDEO SUGERIDO: In the Cold, Cold Night by The White Stripes, YouTube (thebeats)

CAMBIO Y FUERA (FOTO 3)

 

Exlibris 3 - kopie

GARAGE/42

Por SERGIO MONSALVO C.

GARAGE 42 (FOTO 1)

 EL IMPERIO DE LAS RAYAS

Detroit, en el estado de Michigan, es la cuarta capital de la música en los Estados Unidos. De ahí brotaron los mejores ejemplos del soul, del proto-punk y el garage revival hipermoderno, con sus riffs y lo-fi.

El revival del siglo XXI, encarnado por los White Stripes, oriundos de Detroit, es la sublime síntesis donde confluyen todos los subgéneros del garage (sesentero, proto-punk, punk, psycho, psicodelia, underground…) junto al blues, el country y el folk.

Jack White, el cerebro del dueto, entra en la categoría de los que hacen art-rock, por su formación cultural y todos los intereses que ha mostrado junto a la música: pintura, arquitectura, cine y músicas diversas.

Todo el bagaje de Jack se ha canalizado hacia un minimalismo donde el axioma “menos es más” ha conseguido la legitimación de lo auténtico. Meg White (la baterista, compañera y esposa) le puso el beat elemental.

El estilo de los White Stripes se encuentra en lo musical y también en todo el arte que rodea al dúo: los videos (dirigidos siempre por reconocidos cineastas), escenografías, vestuarios y portadas de discos.

GARAGE 42 (FOTO 2)

Tras una década de andanzas, discos y otros proyectos paralelos, Jack White está considerado como uno de los mejores compositores de rock de todos los tiempos y también uno de sus máximos guitarristas.

Los White Stripes representan la hipermodernidad del garage en la primera década del siglo XXI, con la múltiple selección de cosas por sobre el imperio del tiempo.

VIDEO SUGERIDO: The White Stripes – Jimmy The Exploder, YouTube (whitEstripEdElephant)

GARAGE 42 (FOTO 3)

 

GARAGE 42 (REMATE)