GARAGE/34

Por SERGIO MONSALVO C.

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 FUERZA DE LOS TENTÁCULOS

Las bandas proto punk de los primeros años setenta, como Iggy Pop and The Stooges y los New York Dolls, se convirtieron en el modelo sonoro de los grupos de garage revival del primer lustro de los ochenta. La cadena iniciada en los cincuenta comenzó a contar con un nuevo y reluciente eslabón, tan dorado como ríspido; tan brillante como movido.

En enero de 1984, la compañía Apple lanzó al mercado la PC original Macintosh 128K, costaba 2500 dólares, incorporaba el uso del “ratón” y era la vanguardia de la informática de uso doméstico. En el mismo mes apareció el sencillo con el que debutaba Lime Spiders, un grupo representativo del garage australiano. El rock de pub en plena diáspora.

A mediados de los años ochenta, los garageros utilizaban por lo común guitarras Gibson Les Paul y ningún pedal de efectos, a contracorriente del uso de sintetizadores que ya permeaba el mainstream internacional. Las bandas eran fieles a su sonido Lo-Fi, como el característico de los Chesterfield Kings, neoyorkinos admiradores de los N.Y. Dolls.

Aunque también los Fuzztones eran neoyorquinos, sus raíces musicales se encontraban en Detroit, de manera brutal y directa. Los muchachos de Rudi Protrudi, vocalista y armoniquista, representaban a plenitud la ira y el desconcierto de aquellos años. Los inquietantes sonidos de la guitarra respondían como espejo oscuro el ascenso de los yuppies.

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Oriundos de Solna, suburbio de Estocolmo, Suecia, The Nomads hicieron su debut en el vinil realizando un extraordinario cover de “Psycho” de los Sonics, sus modelos a seguir. El mundo tomó nota de la aparición de estos garageros nórdicos, lo mismo que de su duro y añejo sonido, matizado por oscuridades propias.

Tell-Take Hearts fue un destacado producto de la fértil escena musical de San Diego, California. Y al igual que sus coterráneos The Crawdaddys, tomaron la estafeta para recapturar el espíritu del rhythm and blues británico de mediados de los sesenta, el cual implantaron en el punk-garage que les tocaba vivir en los ochenta.

Los californianos The Nerves ubicaron sus intereses en el punk de los años setenta, en el primigenio, de cuando comenzaba a llamar la atención generalizada. Y lo mostraron a una audiencia cautiva y vecina del famoso Hollywood Punk Place, lugar del que salieron infinidad de grupos y una estética singular por su look deportivo.

A pesar de la gran oferta que ya existía a mediados de los ochenta del garage revivalista, ninguna otra agrupación tuvo tanta aceptación popular como la banda The Hoodoo Gurus, procedente de Australia, que coincidió con el inicio de un resurgimiento del surf-rock. La cabalgata de olas sónicas en uno de los extremos del mundo.

La energía del garage extendió su diáspora por los cuatro rincones del mundo entre 1984 y 1985. La corriente mostraba con fuerza sus tentáculos.

VIDEO SUGERIDO: Hoodoo Gurus – What’s My Scene, YouTube (Luis)

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 EL REVIVAL

La corriente Revival del rock de garage se instauró desde el inicio de los años ochenta como un fenómeno musical de proporciones internacionales. Su influencia fundamental, y como su nombre lo indica, abreva sustancialmente del rock de garage de los sesenta.

Salvation Army fue una banda fundada en 1982 en Los Ángeles, California, que pronto tuvo popularidad por su denso y nebuloso garage psicodélico, con toques de los Byrds y los Buzzcocks. La institución religiosa homónima los demandó para que cambiaran de nombre.

El cuarteto originario de Chatham, Condado de Kent, en Inglaterra, Mickey and The Milkshakes guió sus pasos musicales hacia la Caverna liverpooliana y retomaron el sonido de los Beatles pre Brian Epstein. Con dicho bagaje se hicieron de hits en cadena, comenzando por “It’s You”.

Un grupo de grandes ambiciones musicales fue sin lugar a dudas Green On Red. Con sede en Tucson, Arizona, emergieron con su dotación de country-rock al estilo de Neil Young, al que dotaron de la explícita lírica psicodélica underground y del sonido de Dream Syndicate.

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El característico sonido sureño estadounidense se hizo cargo del empalme con los Fab Four británicos de comienzos de los sesenta y resultó en The Spongetones, una banda esponja que refrescó los aires de su originaria Carolina del Norte.

Luego de que la institución religiosa con el nombre homónimo de Salvation Army los demandara por el uso del mismo, los miembros de dicha banda optaron por el de The Three O’Clock, con el que mostraron a plenitud sus influencias de la Invasión Británica.

La irrupción en Boston, Masachusets, de The Lyres en la escena musical marcó un hito y un slogan para las bandas de garage inscritas en su corriente: “El Revival llegó para quedarse y no se irá jamás”. Tres décadas después de lanzado continúa en boga.

El hardcore de los sesenta, es decir el lado duro del sonido de aquella época mítica para los nuevos grupos de los ochenta fue el cánon a seguir, como lo fue efectivamente para The Unclaimed, con una impactante guitarraa cargo de su guitarrista original Sid Griffin.

El cuarteto británico The Prisoners tuvo en la psicodelia sesentera y sobre todo en el uso del órgano su principal referente musical. El organista James Taylor trascendió el ámbito hasta convertirse en uno de los iniciadores del acid jazz al final de la década.

Los años 1982-1983 destacaron por el tributo que brindaban los grupos, con sus nuevos rumbos, a los originales sonidos garageros: El Revival.

VIDEO SUGERIDO: The Prisoners – till morning light, YouTube (simon Douglas)

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 NUEVOS AROMAS

Al inicio de los ochenta los vientos fueron de nuevo favorables para el rock de garage. Habían pasado diez años de aprendizaje y asimilación de sonidos y corrientes. El movimiento estaba listo para emerger de vuelta, ahora con una nueva generación dispuesta a revisar el pasado.

The Cramps fue un grupo paradigmático que marcó formas de expresión heterodoxas. En su cavernoso laboratorio mezclaron las raíces del garage sesentero, los gérmenes del rockabilly y la estética de las películas de serie B (con sexo masoquista y horror camp). Preludio del psychobilly.

Conjugar lo primitivo del rockabilly con el fuzz del subsuelo sesentero y la fresca visión sobre el rock and roll de los cincuenta, fueron las características de una quinta generación de rocanroleros que le pusieron el nombre de Revival a su movimiento garagero.

Tras una reunión donde el alcohol fluyó generosamente, achispando las intensidades, varios amigos decidieron formar una banda para fiestas en Nueva York. Eran los Fleshtones y el inicio de los ochenta, con el punk y el new wave en las alforjas. Revival arquetípico para nuevos escuchas.

El grupo británico The Barracudas se adjudicó para sí el híbrido de garage-folk-surf. Dicho caldo los montó en la ola revivalista que cobraba vida y poder con cada agrupación que surgía en este sentido. A la larga la banda se fue inclinando hacia la escena psycho con la que trascendieron.

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Hollywood fue la ciudad que vio nacer al grupo multirracial The Plimsouls, y como buen conglomerado hubo en ellos distintas influencias: del folk eléctrico al beat de la Ola Inglesa y un sonido muy cercano al punk hardcore. De esta forma triunfaron sus melódicas piezas.

La significancia de los Stray Cats para la corriente revivalista del rockabilly aún no pone el punto final a la misma tras varias décadas de existencia. El grupo se formó con Brian Setzer (voz y guitarra), Lee Rocker (en el contrabajo) y Slim Jim Phantom (en tambor y tarola).

Los Stray Cats no tuvieron suerte en su originaria Norteamérica y realizaron su particular invasión a la inversa. Llegaron exiliados a Inglaterra al comienzo de los ochenta para imponer su referente al rockabilly. El futuro los tendría como modélicos para la reactivación del género.

Las raíces del rock and roll siguieron extendiéndose con una segunda oleada ochentera. El sonido brotado de los garages traía nuevos aromas para antiguas recetas.

VIDEO SUGERIDO: Stray Cats – Rock This Town, YouTube (Rusty Waves)

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 THE KNACK Y CÓMO LOGRARLO

A finales de los años setenta, el power pop se convirtió en una vena importante para el rock de garage con grupos como Plimsouls, The Romantics o The Knack, entre otros. El término para esta corriente fue utilizado por Pete Townshend en los sesenta para definir la música que hacían los Who y algunos compañeros de la Ola Inglesa.

Quizá el grupo más representativo del power pop entre décadas fue The Knack, el cual se formó en Los Ángeles, California,  y cuyos integrantes sacaron el nombre para la banda de una película de Richard Lester —el mismo de A Hard’s Day Night y Help de los Beatles— y la estética en sonido y look del new wave brit de los setenta.

Las influencias primordiales de The Knack fueron los Rasperries, los Who y los Kinks. Su sonido fresco y directo, aunado a una lírica inspirada, riffs intensos, melodías pagadizas, ritmos vibrantes, armonías vocales y estribillos contagiosos, les abrieron el camino al éxito y a las listas de popularidad de ambos lados del Atlántico.

En 1979 al grupo se lo disputaron varias compañías, pero Capitol Records fue quien lanzó al mercado Get The Knack, su álbum debut. El disco fue producido por Mike Chapman y fue grabado en el corto lapso de 10 días. En él, la banda reveló un apreciable talento compositivo que los inscribió en la historia del rock por temas que se volvieron clásicos.

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“My Sharona” es quizá su tema más conocido y representativo del power pop de la época. Comienza con una musculosa intervención de la sección rítmica, de marcada pulsión sexual, para dar paso a un riff característico, incisivo, a un implacable ritmo y a un solo de guitarra memorable. La ansiosa voz pone la cereza en el lascivo pastel musical.

Sin embargo, “My Sharona” no fue su único tema trascendente en aquella primera década de existencia (se disolvieron en 1981). También en su cuenta se pueden enlistar canciones como “That’s what the little girls do”, “Good girls don’t” y “That thing you do”. Los homenajes intrínsecos a sus influencias en ellos son por demás evidentes.

The Knack fue un grupo emblemático de los años ochenta y de la Generación X en particular. Emergente de una sociedad masificada y consumista, que no oculta el rechazo que le produce saberse parte de tal época, ni tampoco de la mediocridad de la que son parte. Fatalismo existencial y  un profundo sentimiento hihilista.

The Knack fue un suculento bocado de la realidad fragmentada. Ira y necesidades musicalizadas que evocaban y presagiaban al mismo tiempo.

VIDEO SUGERIDO: The Knack – My Sharona live, YouTube (satussy)

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 SUDOR Y ENERGÍA PRIMIGENIA

En 1978, George Thorogood y sus Destroyers decidieron tocar en Wilmington, Delaware, un rhythm and blues rústico, áspero y auténtico. Thorogood con este grupo se volcó hacia los riffs básicos y sin tapujos.  Estudió hasta sus raíces las obras de músicos como Elmore James, John Lee Hooker y Chuck Berry, y las mezcló con otras de la tesitura de Hound Dog Taylor y Hank Williams. El resultado fue vibrante. La banda mostró que sabía obtener el máximo efecto con los medios más sencillos.

Todo el equipo que llevaban de gira cabía en una camioneta. No es de sorprender, por lo tanto, que al principio hayan optado por presentarse de manera exclusiva en bares, clubes y pequeños auditorios donde encontraron la mejor veta para explotar su música y el contacto que hacía tan vivo y eficaz a su sonido. Thorogood requería del marco íntimo para producir el fragor completo. El sax, los ritmos del 4×4, La velocidad frenética y el bottleneck son los elementos que  marcan los acentos.

Su recreación de materiales ajenos o temas propios demuestra algo: no son material para blandengues amantes del pop o ambiguos technos. Es música viril a la que se le puede oler el sudor y el whisky, el polvo en las botas y la ira esencial que se explaya en el rock and roll, el rockabilly o el rhythm and blues, con crímenes cantados sobre alguna oveja negra fuera de la ley. El electrizante Thorogood atiza el fuego y reinventa el canon, con un filo de hard blues que vierte su ruda energía en urgentes y violentas sacudidas.

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La escena punk de Los Ángeles, California, era mucho menos sociológica  y política que sus contrapartes londinenses y neoyorquinas. Los grupos participantes se interesaban más en los conocimientos musicales y en la técnica requerida. Entre ellos detacaban X, Black Flag, The Plugz y The Blasters. Una banda que se formó en 1979 por los hermanos Phil y Dave Alvin. Sus intereses estaban en la American Roots Music, es decir: rockabilly, rock temprano y rhythm and blues.

Dave Alvin, el guitarrista estaba trabajando en una cafetería de la carretera cuando se enteró que Johnny Rotten y él tenían la misma edad. Entonces decidió que debía tocar rock and roll y así lo hizo para conservar la cordura. Reunió a hermano y amigos en un garage abandonado y comenzaron a tocar. Desde entonces llama a su música roots eléctrico, porque toman todas las tradiciones de tal música y las tocan a través de amplificaciones. Son una especie de historiadores de la corriente.

En Los Ángeles se hicieron de un selecto grupo de fans, que también asistían a las discadas que hacía Dave en su casa, entre los que se encontraba el director de cine Walter Hill, quien pronto los llamó para colaborar con él, tocando y actuando, en la cinta Steets of Fire. Quentin Tarantino hizo lo propio tras escucharlos actuar en vivo y los incluyó en la película de culto From Dusk Till Down. La banda se mantuvo unida hasta 1986, fecha en que Dave decidió seguir una carrera como solista.

Goerge Thorogood y The Blasters reavivaron el fuego del garage con sus interpretaciones energéticas y sudorosas de las raíces rocanroleras.

VIDEO SUGERIDO: The Blasters – Marie Marie (Live at Farm Aid 1985), YouTube (Farm Aid)

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 ¡PUNK!

Los efectos de la explosión punk en los setenta se multiplicaron polarizándose y dando la bienvenida a nuevas voces, sonidos e ideas. Nueva York contribuyó con el fuego de grupos como Patti Smith, Ramones y Television, quienes con el transcurrir de su desarrollo hicieron olvidar las definiciones genéricas hasta convertirse en bandas de características abiertas.

Television poseía un estilo distintivo provocado por el entrelazamiento de las guitarras y voces de de Tom Verlaine, Richard Lloyd y Richard Hell. El grupo tenía su centro de operaciones en el club CBGB’s, donde fue el primero en tocar y darle fama al lugar. En 1977 lanzaron el álbum Marquee Moon —hoy clásico— que enfatizaba el trabajo de ambos guitarristas y compositores comprometidos entre el punk, el new wave y el art rock.

El punk, tal como fue conducido a una conclusión formal (aunque no histórica) por Malcolm McLaren y los Sex Pistols en 1977, constituía una revuelta estética y política basada en una suma de contradicciones. McLaren tenía sueños de gloria y la corazonada de que la comercialización de las fantasías sexuales pudiera conducir al siguiente fenómeno del mercado: cuero, látex, arneses sadomasoquistas, motivos obscenos, cruces gamadas, camisetas con slogans nihilistas.

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 A pesar de McLaren, cuando los Sex Pistols introdujeron sus propias fantasías de marginados, el punk se transformó en una cultura auténtica, sostenida por los canónicos tres cordes garageros en el contexto del apabullante desempleo juvenil, la creciente violencia callejera entre neofascistas, inmigrantes de color, la policía y los socialistas, y la enervante escena musical. La explosión social ocurrió con el manifiesto Never Mind The Bollocks, su álbum de presentación.

Formado con la llegada del punk, Clash tuvo una vida relativamente corta pero larga en aportaciones musicales. Integrado por Mick Jones (requinto y voz), Paul Simonon (bajo), Joe Strummer (guitarra) y una variedad de bateristas, el grupo fue una muestra de sólida integridad y de obstinada negativa a ceder su apego al espíritu del rock, pese a las enormes fuerzas contrarias que se les opusieron.

Clash insistió siempre en hacer las cosas a su manera pese al precio exigido por su falta de conformismo. Se volvieron populares y la lista de sus éxitos se erige como prueba de su espíritu indomable. En 1977 editaron su primer disco, homónimo. Canciones que explotaron en un frenesí de humor sarcástico. Los temas abordaron lúcidamente desde el desempleo hasta la música undergruond, el imperialismo y la rebelión.

 La chispa que encendió el fuego punk se produjo en Nueva York. Ahí la energía realmente fluyó, Patti Smith, Ramones, Television y algunos más cambiaron la historia, pero fue en Inglaterra donde la palabra “PUNK” se erigió en un emblema con los Sex Pistols y Clash. El punk fue el primer movimiento musical que apuntó su ira al punto justo: contra quienes detentaban el poder.

VIDEO SUGERIDO: The Clash – White Riot (Live 1978 Victoria Park London), YouTube (Juan M. Vetú)

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 LA CUENTA PRIMITIVA

Fue en Nueva York donde nació el punk, en el club CBGB, y de ahí tomó vuelo hacia Inglaterra. Los Ramones fueron los primeros, y al parecer sus slogans también serán los últimos en extinguirse. Ellos solos anunciaron la vuelta del rock de garage (piezas cortas, baladas mínimas), pregonaron el punk (nihilismo, velocidad de ejecución) y sacudieron los cimientos del hardcore.

Su ascendencia es tan vasta que sería imposible pasar por alto su influencia. Con el tiempo se convirtieron en una referencia tal que ya no hay que evocar su sombra; ella lo sigue a uno. Los Ramones son un hecho establecido: encarnan la esencia del rock en bruto. Y por futiles que parezcan, son un asunto serio.

La historia recuerda del mes de agosto de 1974 como el de la renuncia de Nixon a la presidencia de los Estados Unidos. Pero hubo cosas más importantes: el primer concierto de los Ramones en el CBGB’s, en el East Side de Manhattan. Este lugar se convertiría en la plataforma giratoria del punk neoyorquino (Patti Smith, Television, Blondie, etc.).

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Radicaban en Forest Hill, Queens, y el grupo apenas tenía seis meses de existencia cuando se presentaron. Estaban cansados de todo lo que escuchaban entonces. Querían hacer una música que no fuera progresiva; devolver la energía al rock.  Lo salvarían sometiéndolo de nueva cuenta a la única ley que vale: la vuelta hacia el origen.

En enero de 1976, firmaron con la compañía Sire por mediación de su agente Danny Fields, ex mánager de los Stooges, MC5 y del Velvet Underground. Grabaron su primer disco por 6,400 dólares. Se declaró la guerra relámpago. Se olió el cemento, volvió la inhalación directa, no rebasaban los dos minutos por canción (no había solos).

Su audacia fue inverosímil. A partir de ahí las obras siguientes fueron hechas con la misma precipitación, con un sonido igualmente rudimentario y una oscilación entre el candor y la crudeza. En los Estados Unidos se les ignora. Es el tiempo de la música Disco. Inglaterra los comprende mejor. Los futuros miembros de los Sex Pistols, Damned y Clash captan el mensaje: ¡Todos al garage! Son raros los grupos tan incitantes.

“…1, 2, 3, 4”. La cuenta de la creación a través del primitivismo; el invento de la música a través de la velocidad. El asunto es volver al comienzo del rock and roll. Ahí se cae en cuenta que los Ramones no son sólo un grupo, una leyenda o un mito: son un concepto. Y a cada vuelta del tiempo, ese concepto se desdobla en uno semejante.

Como buenos rocanroleros los Ramones abordaron su tiempo con el mito genérico. El rockabilly, la ola inglesa, el surf-rock, los girly groups de Phil Spector, el Velvet Underground, y el proto-punk de MC5, The Stooges y el glam callejero de The New York Dolls y T.Rex.  El choque de la paranoia y el optimismo en canciones monofónicas fun-fun-fun

Los Ramones nunca gritaron “No future”, ni anunciaron el Apocalipsis, pero lo pronosticaron con el mejor humor. Por debajo de su alboroto, los neoyorquinos manejaron el surf-punk como nadie.  “Surfin’ Bird” les bastó para recordarles a yanquis e ingleses el camino para la anarquía.

Los Ramones le devolvieron al rock a su expresión más pura e  insistieron en señalar a los Genesis que había que derribar. Eran unos cruzados sin interés por conquistar un imperio. Claro, su historia se alargó. Fueron veinte años de ebullición rockera antes de fundirse uno a uno como bulbos sobrecargados. El rock es incitación y los Ramones sus fotógrafos.

Los Ramones fueron demasiado duros para rendirse. Nunca cambiaron al rock and roll por una calculadora.

VIDEO SUGERIDO: The Ramones – Blitzkrieg Bop (Live), YouTube (CRFromHell)

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