RADIOHEAD-12

Por SERGIO MONSALVO C.

RADIOHEAD 12 (FOTO 1)

HABLANDO DEL ARCO IRIS

El álbum In rainbows es una construcción sólida, en concreto, madura, de sonoridad rugosa, afilada y profundamente lírica, que sitúa a Radiohead como un grupo único, revolucionario, experimental y con el sonido del porvenir. Su temática que ronda las inquietudes del hombre contemporáneo: tecnología, existencia, soledad, amor.

Y no sólo en lo musical revolucionan, sino también en la toma de decisiones sobre cómo la gente puede escuchar su material. No es un grupo convencional que se apegue a las reglas del juego del mercado.

Es una banda que hace pocas giras, elige sus destinos, rechaza presentaciones por motivos ambientales en lugares donde no se respeta a la naturaleza, crea sus propias portadas, sus videos con la más vanguardista hi-tech, y ofrece a la discreción del escucha el precio de sus nuevos álbumes por tiempo determinado en la web, contraviniendo los intereses de su compañía disquera. En fin, todo ello lo ha hecho un grupo diferente.

Sus innovaciones tecnológicas y el uso un tanto subversivo de sus ambientes han tornado a Radiohead en icono cultural, en el seno mismo de la industria discográfica, el cual con cada disco ha tratado de ofrecer una réplica a los intentos hegemónicos de esta última.

RADIOHEAD 12 (FOTO 2)

Hoy por hoy cada texto, cada acontecimiento sonoro emitido por el grupo reclama de inmediato una interpretación, una traducción receptiva, por parte del público y los medios.

Esto es así porque en la obra de la banda no hay un hilo conductor lineal, los álbumes no pueden ser insertados en una cadena como ejemplares semejantes. Ninguno de ellos construye un nudo, un eje, un solo trayecto.

La calidad estética y visión de Radiohead vuelve singular cada nuevo título. Por eso cuando se escucha una composición cualquiera de ellos se tiende a analizarla, a segmentarla para encontrar la proyección de cada idea.

El discurso de este grupo de Oxford brilla cada vez más con luz propia. Su estilo no puede ser confinado o reducido a un ámbito único. El suyo se trata de un fenómeno discursivo que implica y cuestiona lo musical y extra musical, lo conocido y lo nunca escuchado, tanto como las expresiones, bagajes culturales, sociales, subjetivos e ideológicos, imágenes y terrores existenciales de sus miembros —de Yorke en especial por ser el compositor—, sin los cuales no sería posible la comprensión de su trabajo.

Es habitual que se piense que pocas manifestaciones de la música actual participen de todas esas esferas. Sin embargo, la de Radiohead sí lo hace, y en mucho gracias a su manejo dentro del campo indie, que tiene compatibilidad con la percepción e identificación del grupo con el placer y el dolor con que se vive en esta época. Y los expresan sin cortapisas y sin ocultamientos.

VIDEO SUGERIDO: Radiohead – House of Cards, YouTube (Radiohead)

RADIOHEAD 12 (FOTO 3)

Exlibris 3 - kopie

RADIOHEAD-11

Por SERGIO MONSALVO C.

 

RADIOHEAD 11 (FOTO 1)

 

¡AVE AL LADRÓN!

El manifiesto o la declaración que Yorke relacionaría con lo que Radiohead estaba haciendo entonces era: “El fruto de la libertad absoluta de movimiento. Podemos hacer lo que queramos cuando queramos y con el estilo o la forma que sea. Sin ninguna presión de fuera, sin cumplir con expectativas, sin satisfacer ninguna pregunta y sin tomar en cuenta las tendencias musicales. La libertad ab-so-lu-ta”.

Entonces, ¿qué es lo que haría que Radiohead siguiera siendo Radiohead? “Nada. Y eso es bueno —contestó—. Se ha vuelto muy difícil hablar sobre nuestra música en términos generales. Y no hay nada más bello que sorprenderse uno, como grupo, de la velocidad con la que se está evolucionando y de todo lo que se sabe hacer. Así como de la coherencia que sí hay entre los cinco. Nadie quiere disponer solo del rumbo de Radiohead, todos reaccionan muy bien ante las ideas que aportan los demás, todos traen sus propios descubrimientos y existe un acuerdo silencioso acerca de lo que debe ocurrir con las ideas musicales que no convencen a todos: a la basura”.

A pesar de que a principios del 2002 todo estuvo muy tranquilo alrededor de la banda, el mundo observó con atención al grupo nombrado “Best Act in the World Today” en los Q-Awards. Thom Yorke y sus compañeros se dieron una breve pausa creativa. Luego, tras los seis meses de descanso que los miembros del grupo se permitieron al término de los últimos compromisos de la gira para promover Amnesiac, se impusieron un calendario muy riguroso: escribir y dominar el material nuevo durante tres meses.

El quinteto ensayó 16 canciones nuevas relativamente libres de computadoras, de las que ocho se presentaron en vivo en unos conciertos en Portugal y España, en una pequeña gira para probar las aguas y al final grabar el nuevo CD. Tanto a los textos como a la música del álbum les imprimirían cierta inmediatez y espontaneidad. Las cosas al parecer seguirían siendo emocionantes.

En el mes de abril del 2002 Radiohead entró de nueva cuenta al estudio de grabación y con ello se anunció la hechura de un álbum que llevaría por nombre Hail to the Thief. Este sexto disco con el sello Parlophone salió a la venta la primera quincena de junio del 2003 y tuvo como sencillo el tema “There There”, acompañado de un impresionante video que se puso en circulación el 26 de mayo de este mismo año.

RADIOHEAD 11 (FOTO 2)

El CD contiene catorce tracks que fueron grabados en Oxfordshire y Los Ángeles bajo la producción y mezcla de Nigel Godrich y la banda. Los títulos son los siguientes: “2 + 2 = 5”, “Sit Down, Stand Up”, “Sail to the Moon”, “Backdrifts”, “Go to Sleep”, “Where I End You Begin”, “We Suck Young Blood”, “The Gloaming”, el ya mencionado “There There”, “I Will”, “A Punch-Up at a Wedding”, “Myxamatosis”, “Scatterbrain” y “A Wolf at the Door”.

Al escucharlos se cae en la cuenta de que el legado de Can y Neu!, sus influencias manifiestas, han resistido el paso del tiempo. Donde más se nota su huella es en el tratamiento que Radiohead hace del post-rock, con su rítmica y matices sonoros.

Yorke mantiene la sensación de viajar por una carretera recién inaugurada cada vez que los evoca. Sin embargo, ése es sólo uno de los elementos que el grupo maneja a lo largo del álbum. Otro es el sentido emocional que le dan a la experiencia de vida en la que hay arte y verdad. Asimismo se percibe el trabajo de buscar el equilibrio entre lo accesible y lo por venir en el aspecto musical. Aquí aparece la tercera piedra fundamental de su concepto: el método de grabación que exponen. Eso la hace una banda comprometida con su actualidad bajo los signos de la decisión y la autonomía creativa.

 Hail to the Thief es una obra matizada en la exploración por el laberinto existencial de los traumas de la sobreinformación y del temor; es una reflexión apocalíptica, críptica en algunos aspectos, sarcástica en otros. Es, a final de cuentas, una pieza más en el gran rompecabezas de conciencia que Radiohead está empeñado en construir con inteligencia, emoción  y buena música.

El título de la obra ha sido interpretado como una referencia irónica al presidente de los Estados Unidos, George Bush, quien recibió la ayuda de su padre para asumir el poder. El nombre pretende retratar la hipocresía y la banalidad en el pensamiento estadounidense, de manera hilarante pero también contradictoria. Como contradictorio es que este disco, de claros tintes antiestadounidenses, se haya grabado en la Unión Americana.

El proceso de preparación para Hail to the Thief se realizó por dos frentes. Por un lado, Thom Yorke estaba abrumado por la sensación de que el mundo se hallaba en transición hacia una era muy diferente, otra forma de convivir y de vivir. Así experimentó la cruda del 11 de septiembre, la guerra en Afganistán, la paranoia común y mediática que se desató ante la posibilidad del terrorismo en aquella época. Todas estas impresiones dieron color a sus nuevas letras.

Por otra parte, los guitarristas Jonny Greenwood y Ed O’Brien, el bajista Colin Greenwood y el baterista Phil Selway andaban ocupados con la música e ideas clave como el pop, las guitarras y las canciones. En cierto sentido el grupo le dio una vuelta de tuerca a su historia, la sintetizó, pero armado con los conocimientos y los logros cosechados durante los años de Kid A y Amnesiac.

Con este material Radiohead realizó una corta gira por el Reino Unido e Irlanda, la cual comenzó en Dublín el 17 de mayo y continuó por Belfast, Edimburgo, Manchester y Londres. El 28 de junio se programó que abrieran el Festival Glastonbury, lo cual fue el inicio de presentaciones sucesivas en diversos festivales europeos para el resto del año.

VIDEO SUGERIDO: Radiohead – There, There, YouTube (Radiohead)

RADIOHEAD 11 (FOTO 3)

Exlibris 3 - kopie

RADIOHEAD-10

Por SERGIO MONSALVO C.

RADIOHEAD 10 (FOTO 1)

UN LIBRO CERRADO

Los integrantes de Radiohead reaccionan con cierto disgusto cuando se les dice que su música es una especie de rock progresivo moderno. “En realidad no creo que seamos ‘progresivos’ —ha señalado Yorke al respecto—. Uno recorre cierto camino por haberlo escogido, así de simple. Y si en realidad amas la música no querrás repetirte. El trabajo de otra gente te inspira y te hace intentar cosas nuevas. Si eso es lo que significa ‘progresivo’ entonces sí lo somos”.

Amnesiac fue el quinto álbum para el sello Parlophone/EMI. Después del sexto vencía su contrato. No obstante, no tenían planes para vender su música a través de Internet en el futuro. Querían seguir contando con un pretexto para imprimir portadas y arte gráfico.

Para ellos —y sobre todo para Yorke—, la envoltura es una parte integral de cualquier disco. Si la música no inspira imágenes no se sienten a gusto. La portada de Amnesiac, por ejemplo, parece un libro cerrado. Tenían la idea de que el disco debía ser como si alguien estuviera revisando el desván de otra persona, abriera una caja y encontrara anotaciones sobre un viaje que el autor realizó.

Hay una historia pero sin una verdadera trama, el intruso debe acomodar los fragmentos para sí. Éste sospechará que la persona vivió algo significativo que la cambió por completo, pero nunca establecerá con claridad qué fue.

En el verano del 2001 Radiohead realizó una gira por los Estados Unidos con la Beta Band y Amnesiac recibió una nominación para el prestigiado premio Mercury.

“Con Kid A tenía tantos esqueletos en el clóset que ya no podía entrar al estudio —ha confesado Yorke—. Cada vez que se trataba de sacar un nuevo disco el asunto se volvía pesadillesco, lleno de estrés para mí, porque tenía que enfrentar otra vez toda la oscuridad de mi clóset. Con ese disco y Amnesiac me resultó increíblemente difícil expresar las emociones que vivía por medio de letras.

“No era un verdadero bloqueo creativo, porque sufría una diarrea de palabras, ¡pero nada servía! Había perdido toda la confianza en mí mismo. Regresó cuando grabamos ‘I Might Be Wrong’. Ese track me encanta. También ‘Knives Out’. Estoy orgulloso de la sensación de desorientadora levedad que captamos ahí. ‘Pyramid Song’ sigue siendo una canción bastante buena. En cuanto a territorios nuevos, ‘Like Spinning Plates’ me parece la mejor pieza de ese álbum de estudio”.

RADIOHEAD 10 (FOTO 2)

I Might Be Wrong – Live Recordings es un miniálbum de la banda aparecido en el 2002 que restringe la selección de piezas a sus dos últimos discos. Tres temas son de Kid A (“National Anthem”, “Idioteque” y “Everything in its Right Place”) y cuatro de Amnesiac (“I Might Be Wrong”, “Morning Bell”, “Like Spinning Plates” y “Dollars and Cents”), a los que se agrega el hasta entonces inédito “True Love Waits”, con Thom Yorke en la guitarra acústica.

Radiohead con esta obra recopilada en vivo demostró, una vez más, que era una agrupación muy sólida que no sólo se dedicaba a reproducir lo que ya había hecho en el estudio, cosa que podría parecer imposible dada la estructura de los álbumes recientes. Cada canción en los Live Recordings puso de manifiesto una identidad distinta y desarrolló un dinamismo más allá de lo ya conocido. “Idioteque” en versión electrónica es aún más seca e imponente que la original, por ejemplo.

VIDEO SUGERIDO: Radiohead – Idioteque (Glastonbury 2003), YouTube (Zedetnik)

RADIOHEAD 10 (FOTO 3)

Exlibris 3 - kopie

RADIOHEAD-9

Por SERGIO MONSALVO C.

RADIOHEAD 9 (FOTO 1)

 EL GEMELO AMNÉSICO

El quinto álbum de Radiohead, Amnesiac, salió al mercado, y de inmediato se le consideró el hermano de Kid A (si se hace caso omiso de unas cuantas diferencias de matices): todos los tracks de ambos álbumes eran producto de las mismas sesiones y, aparentemente, sobraron un número suficiente de buenas canciones para justificar un segundo lanzamiento al cabo de nueve meses.

Amnesiac apareció en junio del 2001 y de acuerdo con los rumores sería “más accesible” que su antecesor, pero sólo fue así hasta cierto punto. Los textos seguían siendo oscuros, las melodías daban vueltas inesperadas y se buscaba en vano sencillos exitosos como “Paranoid Android” o “Karma Police”.

Es más, “Pyramid Song” (de Amnesiac) y “Everything in Its Right Place” (de Kid A) suenan parecidas. Yorke las grabó la misma semana en que se compró un piano. Para los acordes utilizó las teclas negras. Suena muy rebuscado, pero en realidad es bastante simple.


Para “Everything...” cargó el piano en la laptop y lo programó, pero “Pyramid Song” sonaba mejor sin elaboración. Al trabajar esta última estaba obsesionado con la pieza “Freedom” de Charlie Mingus. En realidad sólo trató de copiarla. La primera versión de “Pyramid Song” incluso tenía aplausos, igual que en “Freedom”. Sin embargo, al final los borró.


En Amnesiac se extienden las canciones casi de manera intencional, de modo que nunca coinciden con un esquema convencional de acordes. En todo el álbum no hay momentos evidentes que anuncien un refrán. La música que Yorke escuchaba en aquel entonces no tenía este tipo de melodías.


“Cuando escucho las melodías supuestamente comerciales me sobresalto —explicó el cantante—. Son demasiado encimosas. Es como cuando una abeja se te acerca a dar vueltas y vueltas. Lo único que uno quiere es que se vaya”. “Knives Out” e “In Limbo” tienen esquemas intrincados de compases y acordes raros con el afán de desorientar al escucha de cierto modo. Pero al mismo tiempo la música de “In Limbo” en Kid A es la metáfora musical perfecta para el estado de flujo mental acerca del que canta Yorke.


RADIOHEAD 9 (FOTO 2)


Durante las sesiones de grabación de Amnesiac hubo muchas discusiones deprimentes y francas entre los integrantes hasta altas horas de la noche. Lo malo fue que muy pocos de estos roces tuvieran que ver con la música. Simplemente se peleaban.


“En lo personal debo admitir que durante este tiempo me sentía acabado —ha declarado Yorke—. Nadie podía decirme nada sin que me volteara y lo cubriera de insultos. Fue horrible”. El grupo no sabía qué hacer, daba vueltas sin avanzar. Todo se estaba desintegrando.


Luego escucharon las cintas, tiempo después de su grabación, y se asombraron. Les parecieron estupendas. No entendían por qué habían dejado de trabajar en ello. Así les sucedió con varias canciones, como “Morning Bell” o “Like Spinning Plates”. No fueron capaces de perseverar en una cosa hasta que la situación se normalizó un poco.


La producción de discos al parecer siempre ha sido difícil para Radiohead. No se la toman a la ligera. Nigel Godrich, el productor del grupo desde OK Computer, ha dicho muchas veces que se portan como unos “actores del Método”.


Es seguro que muchos de sus primeros fans extrañan las guitarras. Han de preguntarse por qué Jonny Greenwood, por ejemplo —quizá uno de los guitarristas más emocionantes que existen hoy en día—, ya no hace lo que sabe hacer con ese instrumento. La guitarra eléctrica es sin lugar a dudas una maravilla, pero ninguno de los miembros de la banda quería sacar ya un disco de rock.

VIDEO SUGERIDO: Radiohead – Pyramid Song – Live at Top Of The Pops 2001 (TOTP) (1080P, 50FPS), YouTube (WiseRiley)

 

RADIOHEAD 9 (FOTO 3)

 

 

 

Exlibris 3 - kopie

RADIOHEAD/8

Por SERGIO MONSALVO C.

RADIOHEAD 8 (FOTO 1)

 TENDENCIA AL EXPERIMENTO

En una entrevista para la revista Q Magazine, Thom Yorke declaró acerca de sus preparativos para Kid A: “Estaba harto de las melodías. Sólo quería ritmos”. El resultado no fue tan radical, pero la tendencia al experimento electrónico se siente en definitiva. “Estamos aprendiendo a manejar las nuevas tecnologías —admitió Colin Greenwood— y tratamos de no emplearlas tal como todos los demás”.

En una ocasión, por ejemplo, Thom cantó a través de su Apple Powerbook en la que había cargado un programa de Vocoder. La laptop a su vez estaba conectada a los teclados de Jonny. “Eso era lo que nos encantaba de los Beastie Boys: que jugaran con las diferentes técnicas y las juntaran con sus propias influencias. En nuestro caso fue, para este álbum, la música electrónica alemana, como la de Kraftwerk y Can”.

Radiohead, por otro lado, estaba encantado con la nueva tecnología del DVD, sobre todo porque le veían nuevas posibilidades para la expresión visual. Incluso pensaron en hacer un video en tal formato. También tuvieron una presencia muy activa en Internet.

Los textos de Kid A se publicaron ahí mucho tiempo antes de la fecha de lanzamiento y desde su sitio Web hubo un gran número de ligas a sitios mantenidos por fans y otras direcciones importantes. “Es un buen medio para informar a los interesados sin necesidad de revelar demasiado de uno mismo. Nos ahorra algunas entrevistas, porque la prensa en parte reproduce los textos de Internet”, subrayaron. Sin embargo, también reconocieron el lado negativo del asunto: “Si la música se puede bajar de Internet no tenemos ya posibilidad de controlar cómo se presenta”.

RADIOHEAD 8 (FOTO 2)

A fin de inyectar una nueva vitalidad musical al grupo, Yorke había pedido un enfoque más radical para su sucesor, en busca de los sonidos electrónicos programados que empezaron a interesarlo más después de OK Computer. “Este tipo de música no carga con ningún bagaje emocional”, decía.

El disco fascinó a millones, que hallaron una especie de iluminación en el esfuerzo que en él se insinuaba como crear un sistema humano de valores en medio del espíritu dominado por las laptops en los noventa. El álbum Kid A le anotó muchos puntos al grupo entre los amigos del dance experimental, aunque ahuyentó a algunos de sus viejos fanáticos de las guitarras. Como en toda evolución, siempre hubo algunas bajas.

Ya sea controvertido o no, el gran público también abrazó al nuevo Radiohead con sus influencias de Aphex Twin, Autechre y Can. En los Estados Unidos, Kid A de forma inesperada se convirtió en un gran éxito y la gira de festivales que el conjunto realizó para promoverlo mostró a un grupo nuevo y apasionado que continuaba siendo megaestrella, aunque no lo quisiera. Al poco tiempo se anunció la llegada de Amnesiac.

VIDEO SUGERIDO: 06. Optimistic – Video (Radiohead – Kid A), YouTube (Radiohead Atwebpages)

RADIOHEAD 8 (FOTO 3)

 

Exlibris 3 - kopie

RADIOHEAD / 7

Por SERGIO MONSALVO C.

RADIOHEAD 7 (FOTO 1)

 KID A(LONE)

Thom Yorke hizo declaraciones positivas sobre el nuevo trabajo. Sin embargo, del dicho al hecho hay mucho trecho. Las grabaciones de Kid A resultaron muy difíciles en 1999 y llevaron al grupo al borde del abismo.

Yorke expresó dudas en público en cuanto a la sobrevivencia del mismo, mientras el lanzamiento del nuevo álbum se retrasó una y otra vez. Cuando a finales del año 2000 Kid A por fin vio la luz, las reacciones fueron encontradas.

El álbum experimental, casi sin guitarras y producido en gran parte con la técnica de “corte” y “pegado” (ProTools), le vale al grupo tanto alabanzas (“obra maestra atrevida y brillante”) como críticas (“churro tecnológico intrincado”).

La nueva obra de Radiohead contiene juegos electrónicos que tienen poco qué ver con lo que presentaron en OK Computer. ¿Por qué el grupo decidió cambiar de rumbo de manera tan abrupta?

“No hubo un momento definido en el que hayamos decidido hacer algo distinto —ha indicado Jonny Greenwood—. En algún momento, al trabajar en cada disco quedas en el punto exacto entre el anterior y el siguiente. Eliminas algunos de los elementos que no te gustaron del álbum previo y buscas otra cosa.

“En OK Computer pasaron demasiadas cosas. Era como si no hubiéramos tenido la suficiente confianza en nosotros mismos para simplemente decir: ‘Esta canción ya quedó’. Algunas se perdían debajo de un exceso de material. No obstante, en las grabaciones para Kid A aprendimos a poner fin a una canción en el momento justo”.

¿Les daban ya lo mismo las reacciones que pudiera producir el nuevo CD? No, sin lugar a dudas. Radiohead desempeñó un papel que le hacía falta a la industria de la música. “La escena se encuentra en una situación muy difícil –señaló Greenwood–. Hay que fijarse en lo que ha pasado en los premios al video musical de MTV. Son terribles. Todos los videos se ven iguales y todos los grupos trabajan con los mismos productores y directores de videos, que comparten a su vez los mismos valores de entretenimiento y formato.

“Pero el problema con el formato es que de vez en cuando éste requiere de una inyección de rejuvenecimiento. Sólo puede ser bueno si su contenido lo es. Y si éste se vuelve estándar la gente ya no lo ve. Por eso es bueno que los músicos inventemos algo por completo diferente de vez en cuando”.

Ninguno de los integrantes consideró cercano el peligro de que los músicos de Radiohead cayeran en la trampa de la venalidad (de Kid A no hubo sencillos ni videos), tal como les había sucedido a algunos de sus colegas. Más bien el grupo apoyó acciones como la iniciativa “Jubilee 2000” de Bono, en la que Thom Yorke apoyó el propósito de condonar las deudas a los países del Tercer Mundo.

RADIOHEAD 7 (FOTO 2)

“Después de OK Computer por primera vez sentimos que estábamos haciendo algo que se vende en todo el mundo —declaró Colin Greenwood. De repente empezaron a llegar peticiones de compañías como Guinness, pidiendo usar nuestra música en una campaña publicitaria mundial para su cerveza. Lo mismo en MTV. Supongo que eso significaba que teníamos éxito. Pero no estoy seguro de que eso fuera lo que pretendíamos”.

 Kid A es algo neutral, una especie de lienzo en blanco. Alguien engendrado por un experimento con la clonación. Además, Thom Yorke quería explorar nuevas facetas con este disco. Tenía la paranoica impresión de que el éxito de OK Computer lo quería encajonar en una sola dirección musical.

De esa forma el reconocimiento público se convirtió en una especie de prisión. Era una experiencia que ya habían vivido de manera muy extrema con “Creep”. Esa canción los metió en el estante de la “música de guitarras”. No querían ya esas etiquetas, sino que se les reconociera la capacidad de hacer cosas siempre nuevas.

La mayoría de los integrantes podía ocultarse detrás de su instrumento. Pero Yorke sólo tenía su voz. Tuvo que encontrar diferentes formas de cantar, disfrazarla o transformarla para no sonar siempre igual.

En este álbum utilizó su voz como un instrumento. Los textos son fragmentos que deben incorporarse en el todo. Los usó como recortes que juntó de cualquier manera. Por eso no tiene sentido aislarlos de la música para hablar de ellos. Es uno de los motivos por los que Yorke no quiso imprimir los textos en la funda del álbum. Le resultó muy importante distanciarse de la imagen de portavoz de la generación perdida, con toda su enajenación y desesperanza.

VIDEO SUGERIDO: Radiohead – In Limbo – Sub. Español, YouTube (Reckonerz28)

RADIOHEAD 7 (FOTO 3)

 

Exlibris 3 - kopie

RADIOHEAD/6

Por SERGIO MONSALVO C.

RADIOHEAD 6 (FOTO 1)

EL STATUS DE LA CELEBRIDAD

Tom Yorke aprovechó su nuevo status de celebridad para respaldar al nuevo grupo indie Drugstore (al que apoyó con su voz en “El President”, pieza lanzada en 1998), mientras que Radiohead en conjunto colaboraba con Massive Attack, que desde hacía mucho pretendía realizar un remix de todo el álbum OK Computer.

El triunfo del disco fue seguido por una frenética gira mundial, de la que se recibe una impresión bien lograda en el video Meeting People Is Easy de comienzos de 1999.

La película de Grant Gee permite echar un vistazo sobrio al mundo en el que vive Radiohead: el grupo es perseguido de forma incansable por los ejecutivos de las disqueras, los fans, los fotógrafos y sobre todo los periodistas.

En gran parte de 1999 los integrantes de la banda se retiran a Francia para trabajar con dedicación en el sucesor de OK Computer. Sólo se difunden noticias esporádicas del grupo, por ejemplo cuando se presentó como parte de los conciertos en beneficio de War Child de Amnistía Internacional y cuando se dio a conocer que trabajaban en la música para una nueva serie de televisión de la BBC, Eureka Street.

En junio del mismo año, Yorke y el guitarrista Jonny Greenwood dieron una actuación acústica en el marco del Concierto por la Libertad Tibetana en el auditorio Rai de Ámsterdam. Fue uno de los mejores momentos del evento.

De manera lenta pero segura se pone de manifiesto que Radiohead ha sufrido cambios. Las giras y las actividades de promoción exhaustivas son cosa del pasado y, también en lo que se refiere a la música, Yorke y sus compañeros quieren emprender otro rumbo.

Thom Yorke von Radiohead

Una vez de regreso en casa después de la gira para promover OK Computer, Yorke volvió a entregarse a un viejo amor —la música electrónica muchas veces abstracta de los grupos producidos por el sello Warp de Sheffield (Autechre, Aphex Twin)– e hizo constar que la verdadera renovación musical tenía lugar principalmente en ese género.

Asimismo, dijo que Radiohead se había quedado atrás en el tiempo, al contrario de lo que él deseaba. “De repente me di cuenta de que nos equivocamos –sentenció Yorke—. Después de regresar a casa compré todo el catálogo de Warp y redescubrí ese gran salto de la música, incluso cuando ésta consiste sólo en estructuras cambiantes y sin voz. Caí en la cuenta de que eso despertaba semejantes emociones en mí que la música común de guitarras”.

Así supo cómo quería que sonara el siguiente disco de Radiohead. “Me distancié por completo del canto y las melodías. Sólo quería ritmos y sonidos”, explicó el músico.

Yorke estaba convencido de que la música electrónica era el único medio para describirse a sí mismo y al grupo. “La electrónica ahora es nuestra herramienta. Se ha convertido en parte de nuestro mobiliario. Las guitarras ya no significan nada para mí.

“También se ha modificado por completo el proceso de escritura de las canciones. Es más, ya no se puede hablar de ‘escribir’. Lo que ahora hacemos es montarlas: reunimos material y luego lo pegamos. Lo único raro es la obligación de ponerle voz. La música que me ha inspirado últimamente no contiene voz. Y la que escucho en la cabeza no son canciones redondeadas. Son sonidos inconexos y fragmentados”.

VIDEO SUGERIDO: Radiohead – the National Anthem live at the BBC studios, YouTube (RadioheadSnatcher)

RADIOHEAD 6 (FOTO 3)

 

Exlibris 3 - kopie

RADIOHEAD / 5

Por SERGIO MONSALVO C.

RADIOHEAD 5 (FOTO 1)

OKAY, OKAY

En la primavera de 1996, la banda rentó la fantasmagórica vieja mansión de la actriz Jane Seymour cerca de Bath (después de que hicieron lo propio en ese mismo sitio The Cure y Johnny Cash) e instaló ahí su flamante estudio móvil.

El entorno rústico le inspiró al grupo OK Computer, un álbum casi sacro que con creces cumplió las altas expectativas. El conjunto supo reunir en un sonido noventero la ambición del rock progresivo, el ambiente desolado de la New wave, el ansia por la experimentación del krautrock y las cualidades de los Beatles para la canción.

En sus textos Yorke parece seguir en pos de la pureza y la libertad, lo cual con frecuencia expresa en términos curiosamente surrealistas. OK Computer (1997) despertó una ola de entusiasmo en la prensa y el público.

Los tracks típicos del álbum, como “Paranoid Android” y “Karma Police”, llegaron a (las regiones inferiores de) las listas de éxitos, lo cual puede explicarse en principio por el hecho de que una influencia en sus sinfonías tecnológicas —y letras llenas de bilis— era Pink Floyd.

Así se confirmó cuando Yorke (acompañado por el grupo de country estadounidense, Sparklehorse) hizo un cóver de “Wish You Were Here” para la caja del centenario de EMI, Come Again (1997).

 OK Computer se celebró como el Dark Side of the Moon de los noventa (O’Brien, el guitarrista del grupo, definió al disco como “el producto de un Phil Spector perturbado”). Pero a pesar de sus raíces en la tradición del rock, el CD de Radiohead se distinguió de otras dos producciones “retrogresivas”, Urban Hymns de The Verve y Be Here Now de Oasis, por su inspiración y pretensiones. Ok Computer fue considerada la secuela de The Bends bajo la influencia del incienso.

El cantante Yorke siguió dominando toda la extensión de las emociones intensas. La banda continuó presentando baladas extremas sin igual y acercándose mucho al límite con el kitsch.

RADIOHEAD 5 (FOTO 2)

Lo nuevo de este álbum fue su acercamiento a los territorios de la psicodelia envueltos por las drogas de los años setenta. A ratos la agrupación suena aquí como el denominador común de la inicial época de Yes, reducida a su esencia, una producción moderna de Pink Floyd y el temprano U2, con más energía.

Un ejemplo luminoso de esta nueva propuesta fue el primer sencillo, “Paranoid Android”, la extravagante pieza dedicada al sueño hippie de distanciamiento de la sociedad, en la que Yorke pone de manifiesto sus capacidades.

Y un ejemplo de su oscuridad sería “Let Down”, en la que el compositor y cantante clona el pathos de Bono y el lagrimeo de Tim Booth. Entre ambos extremos se da el vaivén del resto del álbum. Uno en el que se cae bajo su hechizo a corto plazo.

Acompañado por la mencionada “Paranoid Android”, OK Computer llegó al número uno en el Reino Unido y al 21 en los Estados Unidos. A pesar de que Yorke puso a prueba la paciencia incluso de sus admiradores al convertirse en el personaje quejumbroso obsesionado por sí mismo sugerido por sus letras, Radiohead se apuntó un triunfo tras otro.

La culminación fue el espectáculo de brillo deslumbrante en el Festival de Glastonbury de 1996, así como la celebridad en tierras británicas de “Karma Police” y “No Surprises”. OK Computer fue el “Álbum del año” para la mayoría de los seres sensibles, y “Banda del año” para publicaciones como Spin y Rolling Stone, así como número uno de los “100 mejores álbumes de todos los tiempos”, según los lectores de la revista Q. Un clásico para la historia del rock.

VIDEO SUGERIDO: Radiohead – Let Down, YouTube (zabaru)

Radiohead at NYC, session for Raygun magazine

 

Exlibris 3 - kopie

RADIOHEAD/4

Por SERGIO MONSALVO C.

RADIOHEAD 4 (FOTO 1)

 EMBELSO POR LOS RASGOS

The Bends no tenía un sencillo tan significativo como “Creep”. No obstante, Ed O’Brien se mostraba optimista. “Estoy convencido de que nuestro nuevo álbum suena mucho mejor y más maduro que el debut. Por el momento no hay nada que me agrade más que tocar en un grupo. Viajas mucho, te pagan por ello y tus fans te regalan muchas cosas. ¿Qué más pudiera pedir? Si el asunto saliera mal a pesar de todo, podría ponerme a dar clases de Politología”.

La nueva obra demostró que Radiohead no era un “One hit wonder”: el sonido ligeramente nervioso de la voz de Yorke despertó gratos recuerdos de Bono y los músicos se transformaron en un grupo maduro que con igual facilidad manejaba un noise durísimo o una balada sutil. Los sencillos “High and Dry”, “Planet Telex”, “Fake Plastic Trees”, “Just” y “Street Spirit” se convirtieron en éxitos, y el álbum tuvo ventas platino en el Reino Unido.

Con la delicada “High and Dry” (número 17 en la Gran Bretaña) como abridora del álbum, The Bends engendró reseñas embelesadas por su mezcla de acordes de poder al estilo de Queen, arte épico en las baladas y guitarras estremecedoras.

Siguió una larga estancia en las listas (número 6 en la Gran Bretaña/número 88 en los Estados Unidos), promovida por los sobresalientes hits “Fake Plastic Trees”, “Street Spirit (Fade Out)” y “Just” (un tema célebre de MTV en los Estados Unidos gracias al confuso video de un hombre tendido sobre el pavimento).

En conclusión, este segundo álbum del grupo de Oxford no incluyó una sola canción débil. El quinteto había presentado doce perlas rítmicas y llenas de energía que extendieron un calidoscopio muy extenso del pop y del rock británicos.

Resultaba evidente que sus bisabuelos, abuelos y padres eran los Beatles, David Bowie y los Smiths, y sus hermanos mayores The Jesus and Mary Chain. Con todo, Radiohead sonaba posmoderno, joven y con un estilo más definido que Suede, con quienes se les comparaba.

RADIOHEAD 4 (FOTO 2)

En The Bends, el cantante Thom Yorke domina todas las canciones de manera soberana. Cuando su voz característica llega a los registros superiores el escucha siente fuego en la médula de los huesos y se le pone la carne de gallina. El complemento ideal son las guitarras variadas que se entregan ora a riffs de glam rock, ora a un suave acompañamiento acústico o bien al uso hipnótico del pedal del volumen.

Si las canciones de su debut Pablo Honey aún podían evaluarse como respetables reverencias ante Clash o al U2 de su primera época, el disco que le siguió demostró que Radiohead era mucho más que el triunfo musical de un solo día, y que sus integrantes habían aprendido a dominar de manera satisfactoria sus instrumentos.

Cuando le sirvieron de abridores a R.E.M. en julio de 1995, Yorke se hizo amigo de Michael Stipe, uno de sus héroes personales. En septiembre ayudó a organizar, junto con Brian Eno, un álbum que se grabó y lanzó en cinco días en beneficio del trabajo realizado en Bosnia por la asociación de beneficencia War Child. La épica pieza “Lucky” de Radiohead fue un momento destacado del álbum Help! que resultó de ello.

El grupo anduvo de gira de manera continua, incluyendo apariciones como banda abridora en los Estados Unidos para Soul Asylum y Alanis Morissette (quien presentaba un cóver de “Fake Plastic Trees”). Estas giras le valen a Radiohead la reputación de “grupo abridor ideal”. Luego, después de que Yorke y Jonny Greenwood colaboraran en el soundtrack de la película de glam rock de Stipe, Goldmine, se pusieron a preparar su siguiente álbum.

VIDEO SUGERIDO: Radiohead – Just, YouTube (Radiohead)

RADIOHEAD 4 (FOTO 3)

 

Exlibris 3 - kopie