RADIOHEAD – 14

Por SERGIO MONSALVO C.

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 TIEMPO AL TIEMPO

El primer humanoide que se dio cuenta del cambio de las estaciones y de la  repetición de las mismas, agregó a sus conocimientos algo determinante: la concepción del tiempo. Desde entonces el homo sapiens ha buscado anticiparse al futuro en nombre de la supervivencia. Desde entonces, también, todo filósofo, científico, artista o poeta se ha detenido a pensar sobre él y en su definición. ¿Qué es el tiempo? Ha sido la pregunta recurrente y con ella se ha agregado el intento de atrapar tal concepto.

Radiohead ha sido un núcleo artístico persistente en ello, confluyen en él los elementos que le han dado identidad al ser humano en concordancia con el tiempo: su ensimismamiento, su espíritu y su relación con él. Ese es el vértice en el que se ha movido uno de los grupos más importante de la cultura rockera de las últimas décadas, que abarcan cambio de siglo, de milenio, de las tecnologías y, tras el 11-S y el Coronavirus, el del mundo tal como se conocía antes y que hoy (al final de la segunda década del siglo XXI) se ve al borde del colapso.

El proceso temporal para llevar adelante cualquier idea estética puede resultar tortuoso, largo y pesaroso o no, según el artista lo viva.  Exponer una nueva canción al mundo, o varias, puede ser algo que tarde mucho en llegar (asumiendo que pase) o no. A Radiohead, por ejemplo, le llevó un lustro hacerlo. Sin embargo, luego de The King of Limbs (del 2011) hasta la aparición de A Moon Shaped Pool (2016) la espera valió la pena, por todo lo que suscitó.

A Moon Shaped Pool fue el noveno disco de un grupo que llevaba, en ese momento, 25 años sorprendiendo al mundo con cada uno de sus movimientos. El conglomerado había sabido adelantarse a las cosas (desde su premonitorio Kid A, y sus profecías cumplidas con el cambio histórico tras los atentados del 2001) y habían tenido el ingenio para generar nuevas maneras de divulgarlas.

En un principio los recalcitrantes sectores fanáticos de “lo nuevo por lo nuevo” señalaron a A Moon Shaped Pool como una antología de piezas descartadas del resto de su discografía, únicamente basados en algo tan relativo como el tiempo de las mismas, pero era seguro su desconocimiento acerca de que las ideas no tienen fecha de caducidad; que se puede viajar al pasado y dejar el cuerpo en el presente; e ignoraban que existir es persistir: he ahí la indisoluble relación entre el ser y el tiempo, la de Radiohead, finalmente.

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La aparición de este álbum dejó en claro que seguían siendo avant-garde (que no se puede definir el tiempo sin evocar al cambio, ni definir el cambio sin evocar al tiempo) y su popularidad se mantenía incólume, debido a la aceptación de las nuevas generaciones ante su obra. Como dije, Radiohead con este álbum demostró una vez más que  había sido un grupo persistente en su relación.

El ser y el tiempo. Esa es la sensación que provoca el álbum y la de que Radiohead es un grupo completamente ensimismado en esa relación, su propia existencia. Y en ella para el grupo de Oxford el espíritu de tal confluencia está en lo que en alemán se llama Weltschmerz, una palabra que ha logrado mostrar sintéticamente la negrura de un estado anímico: el espíritu de los tiempos, ese que se ve reflejado en la canción y en la la imaginería del video de “Daydreaming”.

Hay una atmósfera dolorosa en todo el disco, de caída y pérdida, y un aire quebrado que describe un mundo paralizado por una medrosa melancolía, aire que no obstante está permeado de belleza en tonos sepia, con una combinación de sorpresivos arreglos orquestales y firmes bases rítmicas. Todo contenido en el mencionado corte “Daydreaming”, segundo track del disco, mostrado también por medio de un perturbador video dirigido por el cineasta Paul Thomas Anderson.

Radiohead entregó así una obra conmovedora, de una oscuridad que remueve, que toca las fibras y las deja expuestas a la intemperie. Y ahí es donde se empieza a desatar la mente del escucha, que se dispara en todas direcciones, porque el grupo siempre lo ha provocado. Especular tanto en su forma de hacer las cosas como en su contenido. Eso es lo que debe hacer una obra artística, poner a todo mundo a pensar y a preguntarse: por las palabras y por sus claves, por su sonido y por su vibración tanto externa como interna.

VIDEO SUGERIDO: Radiohead – Dreaming, YouTube (Radiohead)

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