Por SERGIO MONSALVO C.

EL BEAT DE LA IDENTIDAD / VI
(2011-2012)
Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.
https://www.babelxxi.com/529-el-beat-de-la-identidad-vi-2011-2012/

Por SERGIO MONSALVO C.

EL BEAT DE LA IDENTIDAD / VI
(2011-2012)
Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.
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Por SERGIO MONSALVO C.

EL BEAT DE LA IDENTIDAD / VI
(2011-2012)
Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.
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Por SERGIO MONSALVO C.

(70’s/II)
SEGUNDA PARTE
La aventura allende el Atlántico de los proto punks como New York Dolls, primero, y de los Ramones, después, sembraron el germen de lo que en muy poco tiempo explotaría por las tierras de Albión: el punk británico, que encontraría en dicha geografía el mejor caldo cultivo dado el contexto social, político y económico que se vivía por entonces en tal lugar.
La victoria electoral de Margaret Thatcher al final de la década fue la culminación de una estrategia de marketing político de un conjunto de publicistas muy bien financiados por el partido de tal señora, que lograron desplazar el sentido común de la mayoría social hacia la defensa del neoliberalismo, con el resultado de una clausura ideológica completa.
La campaña orquestada por el Partido Conservador se impuso como objetivo destruir la cultura obrera que desde el fin de la Segunda Guerra Mundial había apoyado el Estado, con la solidaridad necesaria en los años de racionamiento. Los sindicatos eran fuertes y los subsidios y el proteccionismo habían creado una sociedad menos injusta y desigual, pero lastraban la competitividad de los productos ingleses, según los políticos.
El neoliberalismo acabó con todo eso. También destruyó la cohesión social. Dicha sociedad se convirtió en una de las más desestructuradas de Europa. El recorte de impuestos a los ricos, la venta de recursos públicos, las trabas a la seguridad social, el debilitamiento de los sindicatos, etcétera, todo eso se quiso hizo pasar como “la normalidad”, pero los entendidos hablaron de la desigualdad como una epidemia que devastaba el cuerpo social.
En sus orígenes el punk británico fue un fenómeno musical y social que se manifestó a mediados de los setenta como reacción contra el pop artificioso, la vacua moda Disco y el onanismo del rock progresivo y metalero, emparejado con el descontento social de una nueva generación, en un país atormentado por la conciencia de clases y por el retroceso económico.
Con orgullo y la capacidad para burlarse de sí mismos, los punks adoptaron tal término para denominarse. Así como la decisión de no permitir que los ricos se apropiaran del mundo, comenzando por el rock, el vehículo de la identidad, cuyo espíritu había dejado de pertenecer a los Rolling Stones, Genesis o Led Zeppelin. Descubrieron que era mucho más divertido tocar en el bar de la esquina: Hacerlo uno mismo (con el ejemplo del Pub rock, con Dr Feelgood o Eddie & The Hot Rods).
El movimiento punk fue un combate contra el sistema, la sociedad y el orden establecido (por ello se afirmó como el heredero más directo del dadaísmo). Sin embargo, en lugar de salir a la calle para vociferar y pelearse con la policía, prefirieron empuñar las guitarras. A eso se le llamó provocación. Con su insistencia en los estándares bizarros y desdeñosos el punk despedazó la máscara de la cultura dominante e implantó la suya: la de quienes padecen una economía destructiva.
Dicha reacción se expresó a través de una música que partió de su forma más sencilla: el rock and roll (al igual que en 1951 y en 1963). Salvaje, enardecido, enérgico y provisto de textos contra la autoridad y la opresión, y distanciados de la industria discográfica.
En el pasado, los fans del rock and roll, en el contexto exclusivo de la revuelta juvenil, siempre consideraron al género como un fin en sí mismo (denunciando la educación, la brecha generacional, la unidimensionalidad de la vida, la guerra, las prohibiciones al sexo, a las drogas, la censura a los actos libertarios e individualistas). No enfocaban, aún, cuestiones de justicia económica, igualdad social, tiranía estatal o de rechazo estético.

De ahí la condena expresada por los punks contra lo establecido y puesto que eran creyentes del género tocaron rock, pero reduciendo la música a los elementos primarios, esenciales, de velocidad y ritmo, con un regocijo enloquecido de ruido y furia al que nadie había llegado anteriormente. Utilizaron el rock como antídoto contra su estrellismo.
Desde luego no faltó la imagen “escandalizadora”. El slogan “No Future” fue una queja muy realista durante esta era punk que comenzó por cortarse el cabello para no ser confundido con un fan de Pink Floyd o Black Sabbath; se le tiñó de colores y se moldeó cruelmente a tijeretazos para no serlo con los de los Bee Gees, Travolta o de la Disco. La zanja quedó abierta.
Fue su señal de un pensamiento libre, así como la ropa desgarrada, el cuero negro, las insignias, los seguros, los piercings y la parafernalia sadomasoquista, pero mayor importancia revistió la mentalidad prevaleciente del “Hazlo tú mismo” (DIY), que por medio de expresiones tangibles como fanzines, antros alternativos y disqueras independientes tuvo consecuencias enormes en aquel entonces y para la posteridad, los cuales a la larga constituyeron la verdadera fuerza de esta explosión de caos y rebelión.
Este aspecto del punk devolvió un poco de poder a los artistas, echó a andar la descentralización de la industria musical, la democratizó y estimuló el trabajo autónomo y la creatividad. De esta manera, la corriente aseguró su permanencia y transformación en la contracultura activa con muchas vertientes posteriores, antes de que su primera ola se hiciera pedazos por su propio carácter anárquico, descontrolado y por ello sumamente vulnerable.
Los pioneros de la primera hora (The Damned, Sex Pistols, The Clash, Buzzcocks, The Stranglers, The Adicts, Sham 69, entre otros) se convirtieron en los emblemas de un movimiento que, en forma subterránea y a través de coloridas etapas (que incluyeron al reggae en principio), continuó su desarrollo hacia una subcultura dentro de la cual han podido subsistir, una al lado de la otra, con interpretaciones variadas y muy distintas entre sí del concepto punk.
Éste reveló rencores, temores, odios y deseos tan intensos que su aparición amenazó la legitimidad del orden social y descubrió su tiranía. ¿A dónde quería llevar la revuelta preconizada por él? A destituir a la reina Elizabeth y su régimen, que privilegiaba a los ricos. Nunca se le difundió por la radio ni por la televisión.
Dejaron muy en claro que su ataque musical representaba sólo un medio instintivo que contenía otro mucho más perturbador: contra todo lo institucional, contra el sistema de clases como mixtificación tras el capitalismo y, finalmente, contra la noción misma del progreso como la mixtificación última tras la sociedad occidental de la era postindustrial.
El rock (a través de sus distintas manifestaciones) nunca ha pretendido sostener una verdadera revolución, aunque a menudo exhorta a la insurrección. Como todo arte, no es más que el reflejo, la expresión de una realidad. Un medio. Una voz. Un instrumento, que como el punk, en este caso, lo hizo en los años setenta.
VIDEO SUGERIDO: Sex Pistols – Anarchy In The U.K, YouTube (Canal de BoPTePegar)


Por SERGIO MONSALVO C.

EL ROCK DEL RIZOMA
Una de las aportaciones del rock a la cultura ha sido la de conectar a quienes trabajan en toda actividad estética y con ello creado sonidos, canciones o álbumes afines y alianzas artísticas en todo el mundo. Y lo ha hecho ya sea en un disco, en un track en particular o en la escenografía de un concierto. Ha conectado con aquellos que se han pasado la vida resolviendo sus misterios o belleza en alguna de sus formas, dentro de sus disciplinas individuales o conjuntas (humanistas o científicas), ya sea influyéndolos o siendo influido por ellos.
El resultado de tal encuentro ha producido sonoridades capaces de sacar al escucha de sí mismo y conducirlo a diversas dimensiones mentales, reflexiones existenciales o sensaciones en movimiento. Las obras creadas en este sentido son Arte-Factos culturales, aventuras en el microtiempo, las cuales requieren de la entrega a un flujo musical que enlaza una nueva expansión del quehacer humano con la experiencia auditiva en las diferentes décadas, desde mediados del siglo XX hasta el actual inicio de la tercera decena del XXI.
El arte es la utopía de la vida. Los músicos rockeros de nuestro tiempo no han cesado en su tarea de acomodar la práctica musical a una búsqueda imparable de tales adecuaciones. La indagación sonora adquiere, en este contexto, un nuevo significado: no es mera búsqueda expresiva, sino persecución de horizontes culturales nuevos para un público en mutación, que exige de lo musical apreciaciones vitales, rizomáticas, en relación con sus exigencias estéticas y vivenciales.
*Introducción al volumen Arte-Facto (I), de la Editorial Doble A, cuyo contenido ha sido publicado de manera seriada en el blog Con los audífonos Puestos bajo esa categoría.
Arte-Facto (I)
Sergio Monsalvo C.
Editorial Doble A
Colección “Textos”
The Netherlands, 2021
CONTENIDO
Albert Wertheimer – El Testimonio
Amy Winehouse – La cantante expuesta
Anton Corbijn – Imagen con fondo musical
Banksy – Is Coming To Town
Bauhaus – Construcción de la imagen
Béatrice Ardisson – París (Imago Noctívago)
Cabaret Voltaire – La cuna Dadá
Chingón – El vocablo identitario
Don Van Vliet – Navegar el autoretrato
Tsukioka Yoshitoshi – La Luna como testigo

Por SERGIO MONSALVO C.

YOUSSOU N’DOUR
UN FARO SEÑERO

La música con la que el senegalés Youssou N’Dour llegó al mundo occidental en los años ochenta estaba constituida por un torrente inquietante de ritmos percusivos, solos de «tambores hablantes» y de guitarras líricas, riffs funky en el saxofón y melodías vocales de otras esferas.
Era una música extravagante, pero evidentemente rica e inspirada. Con el paso de los años y conforme ha crecido su fama en todo el orbe, aquélla no se ha vuelto rutinaria a pesar de todo, sino más profesional, aunque menos espontánea.
Youssou N’Dour nació en 1959. Ndeye Sokhna Mboup, su madre, perteneciente a la etnia tukulor, era célebre como griot y compositora y contribuyó con muchas de las primeras canciones grabadas por su hijo. El empezó a cantar en público a los 12 años de edad con el grupo Sine Dramatic, luego con la Super Diamono de Charles Diop y la Star Band, la cual dejó para fundar Étoile, que a la postre se convertiría en Super Étoile de Dakar.
DESCRIPTRITMO
La reputación de N’Dour se construyó sobre su voz transparente y límpida, que se erige en un instrumento impresionante. Ésta y su vasta producción de atractivas canciones lo hicieron popular de inmediato. La mezcla musical creada por su conjunto de diez integrantes se apoyaba mucho en el ejemplo de la Star Band de Dakar de principios de los sesenta, aunque se alejaba del molde musical de la pachanga latinoamericana, así como de la influencia de la rumba, cuya fusión con los ritmos de baile tradicionales había caracterizado la música senegalesa desde los cincuenta, en favor de un sonido autóctono modernizado.
El nombre del ritmo wolof mbalax se convirtió en el término usado para describir primero la música de Youssou y luego a toda la generación nueva del wolof-jazz eléctrico.
El mbalax es una música wolof basada en las ráfagas rítmicas de los tambores sabar y bugarabu, cuyo diálogo es marcado por la puntuación que forman las frases breves y concisas expresadas por la voz solista del tambor hablante tama. Estos ritmos ejecutan ciclos repetitivos caracterizados por repentinos cambios de énfasis.
MÚSICA Y DERECHOS HUMANOS
Los ritmos tradicionales formaron un elemento clave del éxito de Youssou. Utilizó las guitarras y los teclados para reproducirlos. En su región adquirió la reputación de ser una «estrella de mujeres». Esto se debió particularmente al hecho de que las danzas evocadas por sus percusionistas con frecuencia estaban relacionadas con actividades sociales y ceremoniales femeninas.

En 1982 viajó por primera vez a París y en 1984 se presentó en Londres. Su álbum Immigrés de 1985 fue el primer lanzamiento en llamar la atención en Europa. Su colaboración con Peter Gabriel en el LP So (1987) y su participación en la gira conjunta, proderechos humanos, en compañía de Sting, Gabriel y Bruce Springsteen, lo dieron a conocer en el mundo entero.
En The Lion, el disco que realizó en 1989 para el sello Virgin, eliminó la sección de metales de Super Étoile e inauguró un sonido nuevo algo europeizado. En sus discos noventeros, a pesar de estar empapados de la cultura tradicional, Youssou siempre prefirió mirar hacia adelante, cantando sobre temas contemporáneos como la inmigración, la urbanización, el apartheid, el feminismo y el medio africano.
XIPPIE RECORDS
N’Dour no es sólo un cantante y compositor muy talentoso, sino también un artista inteligente, comprometido y un hombre de negocios. Por algo es el único músico africano que ha sido capaz de imponer sus condiciones a la industria disquera occidental. Controla sus propios discos completamente e invierte los ingresos en un estudio particular, Xippie, en el que produce a otros músicos senegaleses.
Su acción social, por otra parte, le ha valido nombramientos tanto dentro de su país como fuera. A comienzos del siglo XXI la ONU lo nombró Embajador de Buena Voluntad para la Agricultura y la Alimentación.
Sus discos han resultado señeros para el pop-jazz africano, y es uno de los músicos más importantes de las últimas dos décadas, no sólo como africano sino como intérprete de un género mundial.
Discografía mínima:
Inmigrés (Earthworks, 1984), Nelson Mandela (Verve, 1985), Eyes Open (Work Group, 1992), The Guide (Columbia, 1994), Desert Blues (Network, 1996), Inedits (Celluloid, 1997), Joko (Nonesuch, 2000), Birth of a Star (Manteca, 2001), Youssou N´Dour and His Friends (Jade, 2002), Egypt (Nonesuch, 2004), Dakar-Kingston (2010), Mbalakh Dafay Wakh (2011).
VIDEO SUGERIDO: Youssou N’Dour – Immigres (Live in Athens 1987), YouTube (Real World Records)

*Capítulo del libro Jazz y Confines Por Venir. Comencé su realización cuando iba a iniciarse el siglo XXI, con afán de augur, más que nada. El tiempo se ha encargado de inscribir o no, a cada uno de los personajes señalados en él. La serie basada en tal texto está publicada en el blog “Con los audífonos puestos”, bajo la categoría de “Jazz y Confines Por Venir”.
Jazz
y
Confines Por Venir
Sergio Monsalvo C.
Editorial Doble A
Colección “Textos”
The Netherlands, 2021

Por SERGIO MONSALVO C.

CRUCE DE MUNDOS

Los mundos del jazz y de la música clásica a veces se cruzan, a veces se rechazan, pero han caminado de manera paralela durante el último siglo. Son mundos con sus propias historias, leyendas, mitología y obras maestras; con personajes que han vivido el éxito y la aclamación lo mismo que el nulo o tardío reconocimiento por su quehacer en tal labor de mezcla llamada Jazz Progresivo. Hablar de este fértil campo musical resulta apasionante y aleccionador.
Representante de ello es Viktoria Mullova, una auténtica estrella como intérprete del violín clásico contemporáneo, quien ha traído a dicha escena musical aires frescos y renovados entusiasmos así como caminos y puentes hacia otros géneros, como el pop y el jazz.
Los aficionados de los géneros clásico y jazzístico al incursionar por primera vez en dichos terrenos reciben impresiones fuertes, determinantes para toda la vida. Si se les llega a preguntar sobre sus acercamientos a dichas músicas, juran y perjuran que esa primera vez les causó una emoción tan fuerte que sienten que lo que habían experimentado hasta aquel momento no había sido nada comparado con ésa.
En los escuchas de ambos géneros el gusto les ha dejado una huella mucho más profunda que cualquier cosa que hayan oído antes. Y seguramente es verdad, porque así deben ser las aficiones: definitivas y siempre en incremento. Estas sensaciones vuelven cada vez que se presenta la oportunidad de escuchar la música.
Conforme el jazz se ha ido estableciendo de manera firme en los círculos académicos y en las salas de conciertos en distintos lugares del mundo –al igual que los compositores del departamento clásico han ido contando con las facilidades para integrar a su gusto agrupaciones orquestales y arreglos al estilo jazzístico, para una danza o la dirección musical en una obra de teatro —, muchos de los resultados obtenidos con la libertad creativa se han aproximado entre sí: adaptando los cartabones de la música clásica a los del jazz de formato extendido.
Existen ya ejemplos tanto espectaculares como sutiles —ocultos estos últimos en subterfugios de la más variada índole— de compositores clásicos que incorporan las formas e influencias del jazz en sus obras sinfónicas y de cámara. Ambas cosas son un hecho.
¿Se tratará acaso de que los dos géneros musicales se han acercado hasta el punto de tocarse constantemente, conforme pasa el tiempo? ¿Existirá ya alguna especie de herencia genética para enriquecer sus respectivos campos del uno con el otro? Los puristas de los dos bandos ya han acusado síncopes y desmayos por esta sospecha.
Sin embargo, es tangible que la actitud y la atmósfera engendrada por la academia y por la sala de conciertos han despertado las tendencias “clásicas” latentes en algunos compositores de jazz y, al mismo tiempo, la envidia por el blues, el swing y la improvisación en los compositores clásicos. Muestras las hay de sobra y al parecer la fusión en este sentido, al igual que con otros muchos géneros y corrientes, es una circunstancia estética e histórica irreversible y en pleno desarrollo, mientras los purismos son lacras en extinción.
Según el saxofonista noruego Jan Garbarek, el jazz cerró un círculo junto al siglo XX y abrió otro con el nuevo. Don Cherry fue quien en su momento indujo a este músico a integrar el folclor y la música académica escandinava en su música. “Eso cambió mi relación con ella de manera radical y determinante —ha dicho Garbarek—. Las influencias más importantes en la música sincopada de hoy no proceden de ella; sin embargo, el jazz posee la fuerza suficiente para asimilar dichas influencias y mantenerse fiel a sí mismo”.
Ralph Towner, uno de los músicos más respetados del medio y fundador del grupo Oregon, cuenta con una formación clásica sólida como compositor y guitarrista, y la aplica al jazz progresivo sin empacho alguno. Este proceder es muy fructífero y con todo un mundo nuevo por recorrer. La autenticidad no se pierde, al contrario, aumenta la interrelación de los sonidos. Con ello surgen nuevas categorías y la positiva sensación de que las cosas, como debe ser, se encuentran en movimiento.
La intérprete rusa Viktoria Mullova forma parte de ese movimiento. Es una violinista extraordinaria que aporta un estilo muy particular a sus interpretaciones. Se ha distinguido en sus conciertos por su capacidad para establecer un vínculo de empatía con el público. Egresada del Conservatorio de Moscú ha colaborado como solista con las mejores orquestas y directores del mundo con una lista interminable de referencias (la Sinfónica de Montreal, de San Francisco y de la Radio Bávara, entre otras). Y, además, es líder de su propio grupo de cámara.

Mullova realizó sus estudios iniciáticos en la ya mencionada Escuela Central de Música de Moscú y en el Conservatorio de la misma ciudad, de donde es originaria.
Su virtuosismo instrumental, dinamismo y curiosidad artística la han llevado a explorar todas las posibilidades que le brinda el violín (es poseedora del famoso Stradivarious conocido como “Julius Falk”, construido en 1723), diversificando su repertorio a través de grupos formados por ella: el Mullova Chamber Ensemble (dedicado a Bach) y la Orchestra of the Age of Enlightenment (que tiene como proyecto la obra de Mozart al igual que del pop, con la de los Beatles, sobre todo, y el jazz).
La dirección de Mullova en estos grupos es ejemplar, grácil, animada y proporciona una versión “moderna”, en términos de sonido y estilo. Su trabajo con la Orchestra, como solista y directora en la ejecución de las obras de Mozart, por ejemplo, ha resultado muy exitoso.
La Ice Queen, como se le conoce en el medio musical, atrajo la atención cuando en 1980 obtuvo el Primer Premio en el Concurso Sibelius realizado en Helsinki. Un par de años después se hizo acreedora a la Medalla de Oro en el Concurso Tchaikovski de Moscú, el cual incluye interpretaciones originales tanto de compositores barrocos (Bach) como clásicos (Mozart).
Junto a otros músicos jóvenes que comparten sus mismas ideas musicales fundó como ya se apuntó el Mullova Chamber Ensemble, formación con la cual debutó durante una gira por Italia en 1994. El disco dedicado a los conciertos para violín de Johan Sebastian Bach, por parte de éste corroboró las capacidades para dar nueva vida a música antigua.
Asimismo, inquieta por naturaleza, Viktoria Mullova fundó también otra agrupación en el año 2000, con la cual se presenta como directora y solista. Se trata de la ya mencionada Orchestra.
El primer disco de la Orchestra bajo su influjo retomó los Concertos 1, 3 y 4 de Mozart, quien los escribió en Salzburgo entre 1773 y 1775. Escuchados con sus versiones, estos Concertos adquieren una enjundia inusitada, fantasía, flexibilidad rítmica y expresividad. La Orchestra les proporciona un tejido transparente y detallado con un acabado final de sorprendente y delicada ligereza.
Posteriormente la violinista exploró un nuevo camino en su universo musical mediante un concepto al que tituló “new classical”, el cual quedó plasmado en el álbum Through the Looking Glass, en el que incluyó arreglos de obras de Miles Davis (“Robot 415”, con sus cinco movimientos), Duke Ellington (“Ad Lib on Nippon”), Joe Zawinul (“The Pursuit of the Woman with the Feathered Hat”), Erroll Garner (“Misty”) y Jaco Pastorius (“Teen Town”), entre otros.
El jazz está cambiando y en el curso del proceso de abrirse a otros estilos ha dejado de ser jazz, según los apocalípticos, pero para los integrados ha expandido sus horizontes y es más jazz que nunca. En la música vivimos ya en el tiempo de las mezclas.
Nadie en su sano juicio saldría a batirse para defender la virginidad y pureza de ningún género. La confrontación entre las músicas del mundo (populares y académicas) y la presencia constante de éstas, ha redundado en una relación muy diferente con la música en general.
Resultaría inconcebible en la práctica que alguien decidiera no escuchar otra cosa durante toda su vida que un solo tipo de música. Sería como una autodestrucción. Oír la obra de la Mullova, en este sentido, es brindarse la oportunidad de ensanchar las referencias personales.
Para la realización de Through the Looking Glass, Viktoria Mullova invitó a colaborar al jazzista británico Julian Joseph (pianista, clarinetista, baterista, cantante), un egresado de Berklee que ha trabajado con gente como Branford Marsalis, Courtney Pine y George Coleman, por mencionar algunos.
Los arreglos de todos los temas fueron escritos en especial para ella por el compositor y cellista Matthew Barley (su actual esposo), combinando la pureza de su sonido, su vitalidad rítmica y su afamada técnica con una muy buena y calculada espontaneidad.
VIDEO SUGERIDO: Viktoria Mullova – Garner: Misty, YouTube (Viktoria Mullova)


Por SERGIO MONSALVO C.
Gloves 5 – Captured
Atreverse a abrir
para inquietar
esa vida
con lo inesperado

Por SERGIO MONSALVO C.

(RELATO)
Se sentó en uno de los rebordes de la entrada al Metro, con los pies colgando hacia adentro, suspiró a causa del calor y del cansancio. Se quitó los lentes oscuros para limpiarse la cara y los cristales embarrados de sudor. Mientras hacía esto, la cámara le colgaba del cuello a la altura del ombligo.
Volteó hacia la avenida y vio a los autos y camiones en su estrepitosa ida; a los autobuses y tranvías descargando y cargando pasajeros. Sintió que de alguna manera toda la gente hacía el ridículo al abordar los vehículos tratando de no caerse, agarrar el tubo para sujetarse, o evitando que los altos tacones se les rompieran.
Si trabajara para el programa de Candid Camera, ahí en ese preciso lugar instalaría un aparato para registrar todas esas escenas pasto del escarnio humano que resultan tan atractivas a la gente. El absurdo magnificado a su más estúpida potencia.
Bajó la vista y descubrió el submundo que pululaba en las escaleras y el comienzo del pasillo de acceso al Metro bajo sus pies. Una gran cantidad de vendedores de toda índole alrededor de variadas mercancías: dulces, pilas para reloj, muñecas de trapo, chicles, cacahuates, contrabando menor, peines, lentes, pósters, aretes, desarmadores, juguetes…
Había también cantantes invidentes, mutilados o ancianos interpretando piezas lastimeras de toda ídole y género, haciendo sonar sus botes con monedas, e igualmente estaban las figuras fijas, inamovibles, permanentes de piedades embozadas con la mano extendida y un niño en el regazo, dormido, enfermo o hasta muerto.
Todo un cuadro en el que cada personaje daba la impresión de estar interpretando un papel en un drama grandioso; cada uno comprometido en una disputa de atención no sólo con los que participaban en él sino también con el público circulante al que ofrendaban desesperación, incredulidad, desprecio, indignación, hambre, engaño, la realidad pura y llana.
Su dedo apretó el disparador y sacó la foto para una futura exposición.

Por SERGIO MONSALVO C.

(96-100)

BXXI-96 DAMIEN JURADO
El de Damien Jurado es un mundo plagado de afligidos hombres y mujeres con anhelos rotos y vidas desoladas, quienes están a la espera de algo que nunca llega. Los personajes de sus canciones se convierten en criaturas furtivas que de alguna manera y pese a todo mantienen cierta pureza en ese «mundo perdido hace tiempo”, como los describiera el escritor John Cheever en su momento. Con el reciente lanzamiento de una serie de álbumes –Caught in the Trees, Saint Bartlett, Maraqopa— en donde su observación atingente y aguda de la realidad de su entorno se ha divulgado más allá del círculo de culto, un mayor número de escuchas ha descubierto en Jurado su rica contribución lírica en tal sentido.
VIDEO SUGERIDO: Damien Jurado – “Caskets” (Official Video), YouTube (SecretlyJag)

BXXI-97 IKE TURNER
La historia oficial de la música nunca le ha hecho justicia a Ike Turner, un excelente intérprete del blues, del rythm & blues, del soul y funk en la guitarra, además de ser un compositor prolífico y agudo productor en estos géneros. Turner, participó en la grabación de más de ochenta singles, bajo su apellido o respaldando a grandes nombres como Howlin’ Wolf, B. B. King, Elmore James, Otis Rush o Buddy Guy. Para su desdicha, ninguno de esos lanzamientos llegó al gran público: no traspasaron el mercado afroamericano. En cambio, la pieza que arrancó la escucha del r&r, de su autoría, y que ha cumplido 70 años se convirtió en histórica pero fue registrada a nombre de otro músico.
VIDEO SUGERIDO: Ike & Tina Turner – Respect 1971, YouTube (fritz5174)

BXXI-98 MARK OLIVER EVERETT
El arte rockero de Mark Oliver Everett, principalmente cuando se encarna como EELS, aspira a lo que Edgar Allan Poe (uno de sus héroes románticos) llamó «Unidad de Impresión». Ésta es la coherencia emocional en el yo que experimenta la obra, es decir la buscada confusión de los diferentes “yos” que hablan y se interfieren en la reinterpretación de la vida personal. Ése es en definitiva uno de los encantos de la música de Everett. Las letras de sus canciones, en casi una decena de álbumes, y el texto autobiográfico Things the Grandchildren Should Know (Cosas que los nietos deberían saber) constituyen el modo natural de expresión para su estética particular.
VIDEO SUGERIDO: EELS – Trouble With Dreams, YouTube (sundonotcry)

BXXI- 99 JJ CALE
Con JJ Cale apareció el “Tulsa Sound”, una combinación de música popular folclórica rural, polka, dixieland y blues que contenía también el rockabilly, complemento de la ya de por sí rica sonoridad regional. Desde su primer disco grabado como Johnny Cale, Shok Hop (1958), sus características como músico afloraron: guitarra de solos moderados y ligeros en el punteo, ritmos shuffle relajados con cambios simples de acordes, voces dobladas y letras agudas que reflejaban el acontecer cotidiano. Sencillez y naturalidad sin artificios. A músicos como Eric Clapton, por ejemplo, que ha popularizado sus temas “After Midnight” y “Cocaine”, su estilo siempre le ha parecido la mejor técnica que conoce.
VIDEO SUGERIDO: Eric Clapton/JJ Cale – Call Me The Breeze, YouTube (mprwac)

BXXI-100 DAAU
Tras el nombre de DAAU se esconde un original grupo belga que factura una sugerente base jazzística que mezcla la música académica con chispazos de dance, flamenco, tango, tecnología digital y rabia rockera. Su inicial elección de los instrumentos (de cuerda, alientos y acordeón) los llevó a crear un estilo característico: una fusión de Vivaldi, de la Europa oriental (gypsy) y de la música de Frank Zappa. Los miembros de la banda recibieron formación clásica pero con sus instrumentos no podían tocar tan fuerte como los grupos de rock. Así que se les ocurrió hacerlo con agresividad y rapidez y les empezó a salir esa música que en la segunda década del siglo XXI mantiene boquiabiertos a los escuchas.
VIDEO SUGERIDO: Daau pianodub, YouTube (musicalcookiesbasket)
*BABEL XXI
Un programa de:
Sergio Monsalvo C.
Equipo de Producción: Pita Cortés,
Hugo Enrique Sánchez y
Roberto Hernández C.
Horario de trasmisión:
Todos los martes a las 18:00 hrs.
Por el 1060 de AM
96.5 de FM
Online por Spotify
Radio Educación,
Ciudad de México
Página online:
