GARAGE/28

Por SERGIO MONSALVO C.

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 LA CUENTA PRIMITIVA

Fue en Nueva York donde nació el punk, en el club CBGB, y de ahí tomó vuelo hacia Inglaterra. Los Ramones fueron los primeros, y al parecer sus slogans también serán los últimos en extinguirse. Ellos solos anunciaron la vuelta del rock de garage (piezas cortas, baladas mínimas), pregonaron el punk (nihilismo, velocidad de ejecución) y sacudieron los cimientos del hardcore.

Su ascendencia es tan vasta que sería imposible pasar por alto su influencia. Con el tiempo se convirtieron en una referencia tal que ya no hay que evocar su sombra; ella lo sigue a uno. Los Ramones son un hecho establecido: encarnan la esencia del rock en bruto. Y por futiles que parezcan, son un asunto serio.

La historia recuerda del mes de agosto de 1974 como el de la renuncia de Nixon a la presidencia de los Estados Unidos. Pero hubo cosas más importantes: el primer concierto de los Ramones en el CBGB’s, en el East Side de Manhattan. Este lugar se convertiría en la plataforma giratoria del punk neoyorquino (Patti Smith, Television, Blondie, etc.).

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Radicaban en Forest Hill, Queens, y el grupo apenas tenía seis meses de existencia cuando se presentaron. Estaban cansados de todo lo que escuchaban entonces. Querían hacer una música que no fuera progresiva; devolver la energía al rock.  Lo salvarían sometiéndolo de nueva cuenta a la única ley que vale: la vuelta hacia el origen.

En enero de 1976, firmaron con la compañía Sire por mediación de su agente Danny Fields, ex mánager de los Stooges, MC5 y del Velvet Underground. Grabaron su primer disco por 6,400 dólares. Se declaró la guerra relámpago. Se olió el cemento, volvió la inhalación directa, no rebasaban los dos minutos por canción (no había solos).

Su audacia fue inverosímil. A partir de ahí las obras siguientes fueron hechas con la misma precipitación, con un sonido igualmente rudimentario y una oscilación entre el candor y la crudeza. En los Estados Unidos se les ignora. Es el tiempo de la música Disco. Inglaterra los comprende mejor. Los futuros miembros de los Sex Pistols, Damned y Clash captan el mensaje: ¡Todos al garage! Son raros los grupos tan incitantes.

“…1, 2, 3, 4”. La cuenta de la creación a través del primitivismo; el invento de la música a través de la velocidad. El asunto es volver al comienzo del rock and roll. Ahí se cae en cuenta que los Ramones no son sólo un grupo, una leyenda o un mito: son un concepto. Y a cada vuelta del tiempo, ese concepto se desdobla en uno semejante.

Como buenos rocanroleros los Ramones abordaron su tiempo con el mito genérico. El rockabilly, la ola inglesa, el surf-rock, los girly groups de Phil Spector, el Velvet Underground, y el proto-punk de MC5, The Stooges y el glam callejero de The New York Dolls y T.Rex.  El choque de la paranoia y el optimismo en canciones monofónicas fun-fun-fun

Los Ramones nunca gritaron “No future”, ni anunciaron el Apocalipsis, pero lo pronosticaron con el mejor humor. Por debajo de su alboroto, los neoyorquinos manejaron el surf-punk como nadie.  “Surfin’ Bird” les bastó para recordarles a yanquis e ingleses el camino para la anarquía.

Los Ramones le devolvieron al rock a su expresión más pura e  insistieron en señalar a los Genesis que había que derribar. Eran unos cruzados sin interés por conquistar un imperio. Claro, su historia se alargó. Fueron veinte años de ebullición rockera antes de fundirse uno a uno como bulbos sobrecargados. El rock es incitación y los Ramones sus fotógrafos.

Los Ramones fueron demasiado duros para rendirse. Nunca cambiaron al rock and roll por una calculadora.

VIDEO SUGERIDO: The Ramones – Blitzkrieg Bop (Live), YouTube (CRFromHell)

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