Una de las aportaciones del rock a la cultura ha sido la de conectar a quienes trabajan en toda actividad estética y con ello creado sonidos, canciones o álbumes afines y alianzas artísticas en todo el mundo. Y lo ha hecho ya sea en un disco, en un track en particular o en la escenografía de un concierto. Ha conectado con aquellos que se han pasado la vida resolviendo sus misterios o belleza en alguna de sus formas, dentro de sus disciplinas individuales o conjuntas (humanistas o científicas), ya sea influyéndolos o siendo influido por ellos.
El resultado de tal encuentro ha producido sonoridades capaces de sacar al escucha de sí mismo y conducirlo a diversas dimensiones mentales, reflexiones existenciales o sensaciones en movimiento. Las obras creadas en este sentido son Arte-Factos culturales, aventuras en el microtiempo, las cuales requieren de la entrega a un flujo musical que enlaza una nueva expansión del quehacer humano con la experiencia auditiva en las diferentes décadas, desde mediados del siglo XX hasta el actual fin de la segunda decena del XXI.
El arte es la utopía de la vida. Los músicos rockeros de nuestro tiempo no han cesado en su tarea de acomodar la práctica musical a una búsqueda imparable de tales adecuaciones. La indagación sonora adquiere, en este contexto, un nuevo significado: no es mera búsqueda expresiva, sino persecución de horizontes culturales nuevos para un público en mutación, que exige de lo musical apreciaciones vitales, rizomáticas, en relación con sus exigencias estéticas y vivenciales.
*Introducción al volumen Arte-Facto (V), de la Editorial Doble A, cuyo contenido ha sido publicado de manera seriada en el blog Con los audífonos Puestos bajo esa categoría.
Una vez que el doo-wop, ese subgénero derivado del rhythm and blues, desembarcó en New Jersey, el estado que se extiende frente a Nueva York, fueron los italoamericanos, en específico, quienes lo tomaron para sí y lo unieron a sus propias tradiciones vocales. Pulularon entonces los cuartetos por doquier. No había bar, club o auditorio donde no se presentaran constantemente formaciones de dicha naturaleza ambientando a los públicos tanto nativos como vacacionales. Sin embargo, fue el de Frankie Valli & The Four Seasons el que destacó sobre todos los demás. Y el que impuso las pautas a seguir de lo que sería una marca del estado con registro de autenticidad en el origen.
VIDEO SUGERIDO: THE FOUR SEASONS – I’VE GOT YOU UNDER MY…, YouTube (onsop)
BXXI-202 DAVID LYNCH
El silencio es una materia importante para quien lo conceptualiza, dirige o diseña. Es importante para el estadounidense David Lynch en todos los campos donde trabaja: cinematografía, pintura, fotografía, diseño y música. “Silence is Golden” es uno de sus mantras y el título de una de sus muestras plásticas más célebres, realizada a base de esferas de cristal que contienen y definen tal elemento como imprescindible para el conocimiento personal. El ruido, a su vez, es el que le ha proporcionado la perturbación, ese inquietante estado que le ha atraído el sello de originalidad a su obra. Lynch empezó a conocer y a entender el mundo a través del sonido, de la música. La cual ha canalizado a través de videos, soundtracks y discos propios.
VIDEO SUGERIDO: David Lynch – “We Rolled Together” (Ytting Jazz Remix), YouTube (DAVIDLYNCHSUNDAYBEST)
BXXI-203 MUDDY WATERS
Durante la época de la grabación del álbum Fathers and Sons, la compañía Chess Records luchaba para que los temas de Muddy Waters retornaran a las listas de rhythm and blues pero, al mismo tiempo, etiquetaba sus álbumes como música folk (que cobraba fuerza por entonces), antes de seguir el camino del rock underground y presentarlo como «padrino” de éste. En 1969 corrían tiempos mágicos para el género. En gran parte esto podía atribuirse al descubrimiento del lenguaje bluesero por parte del público joven blanco. Los patriarcas del blues de Chicago, como Muddy Waters, readquirían entonces merecido renombre como faros señeros, mientras que una generación de discípulos más jóvenes como Mike Bloomfield y Paul Butterfield forjaban carreras solidas por derecho propio.
VIDEO SUGERIDO: Muddy Waters – Mean Disposition, YouTube (Dunkelheit I,I)
BXXI-204 NOIR DÉSIR
En la temática del rock el crimen de género ha sido un asunto recurrente en su ficción lírica. Sin embargo, de facto, tal homicidio cometido por parte de rockeros (incluyendo a los del heavy metal más extremo) ha sido muy escaso y con muestras muy señaladas, como salvedades: el de Nancy Spungen a manos de Sid Vicious, el de Lana Clarkson por Phil Spector, y el de Marie Trintignant por Bertrand Cantat, entre los más destacados. Señalo éstos porque tienen elementos en común: tuvieron como víctimas a sus mujeres, hubo drogas y alcohol de por medio y las sentencias fueron por asesinato involuntario, sin premeditación. Ello plantea la pregunta de cómo llega un hombre así a convertirse en asesino.
VIDEO SUGERIDO: Noir Désir – Si rien ne bouge, YouTube (Eisenhertz)
BXXI-205 LIKE A ROLLING STONE
No hay mayor equivocación con respecto a un artista grande que darlo por conocido o por entendido. Hasta ahora yo creía, no sin suficiencia, que a Bob Dylan lo tenía de esa manera. Ahora que lo he revisitado con motivo del medio siglo de la aparición de Highway 61, he descubierto nuevos ángulos para escuchar sus canciones, sobre todo en lo que respecta a “Like a Rolling Stone”. El disco, como tal merece sin ambages figurar entre el decálogo de las obras maestras del rock, mientras que la mina de interpretaciones, historias y significados de su pieza estrella continúa inagotable como tema clásico. Sonoridad, lírica y contexto se aglutinan para recordar, como siempre, por qué es la pieza cumbre del género hasta ahora.
VIDEO SUGERIDO: Taxi Girl – Like A Rolling Stone (Bob Dylan Cover), YouTube (theCoverHeaven)
En estos retratos del día a día que presenta el grupo Wir Sind Helden, en la vida de una de ficción musical hecha con retazos de la realidad contemporánea de fondo, nos van mostrando poco a poco imágenes de lo que alguien, cualquiera, ha querido ser y de lo que es. “Sueño con una vida que me convierta en heroína” canta ella. Mientras el grupo entero arropa su imaginación y con la música sacian su sed de aventuras al mostrarle el entorno, su accionar, su permanencia y su lucha entre lo útil y lo poético en el trajín del ahora. Y entre las dudas existenciales, asoma la certeza de que la música –hecha con esas emociones– es un bien necesario para examinar nuestra humanidad, la de todos los días, la heroica.
VIDEO SUGERIDO: Wir Sind Helden – Guten Tag , YouTube (held0511)
BXXI-197 HUNGRY HEART
Llegar como extranjero, ante la imagen de una ciudad como París, exige motivos distintos, tan triviales como profundos. En ese bar, el Rendez-vous des Amis, esa noche, supe los míos: encontrarme por fin con el lejano corazón de mis afinidades electivas; ese corazón hambriento de vida, que con una canción escuchada en las mejores condiciones, me hizo vislumbrar el producto de tanta literatura, tanta poesía, tanto cine y nombres acumulados, hasta toparme con su verdadera esencia. El encuentro con la metrópoli por antonomasia. Recordé entonces a Baudelaire cuando dijo que el observador de una ciudad así: es un príncipe que disfruta en cualquier parte de su incógnito. Así me sentía.
VIDEO SUGERIDO: Bruce Springsteen – Hungry Heart, YouTube (SkyCrueSixxy)
BABEL XXI-198 BIRD UP
La época que le tocó vivir a Charlie Parker está sintetizada en su figura como saxofonista. Maestro de maestros, que con sus excepcionales condiciones llevó al jazz a una máxima complejidad desde un profundo vanguardismo. Sin embargo, también lo está por el choque frontal del músico con las formas de vida dominantes en su país (los Estados Unidos), especialmente por la aguda discriminación racial que atravesaba el funcionamiento social de su tiempo. En este sentido, la obra del genial músico configura el recorrido de una desadaptación psíquica, simétrica, social y política, matizada por la extraordinaria lucidez y creatividad musical de la que hizo gala en los pocos años que le tocó vivir y producir. Y de la que hoy se sigue echando mano.
VIDEO SUGERIDO: V For Vendetta (Serj Tankian – Bird of Paradise (Gone)), YouTube (Nightsider)
BXXI-199 1965 (SATISFACTION)
Una buena canción debe llevar a la euforia o al relajamiento. Una buena canción que además se vuelva clásica, única, también cambiará la temperatura del cuerpo con su melodía, las coordenadas de la razón con su letra. Eso lo ha provocado “Satisfaction” como constante. Reververó su riff legendario y, desde entonces, está inserto en la memoria del corazón y en la de todo presente porque permite la revisitación en épocas distintas. Es un tema abierto al tiempo; una pieza de madurez rockera que reflexiona sobre las relaciones con el entorno, la cotidianeidad mundana y, sobre todo, ha proclamado desde siempre el derecho a estar en desacuerdo, a vociferar —como motto vital— un “I Can’t Get No...” cada vez que sea necesario.
VIDEO SUGERIDO: The Rolling Stones perform (I Can’t Get No) Satisfaction – video, CharlieIsMyDarling.com
BXXI-200 ALLEN GINSBERG
Allen Ginsberg fue sin duda una de las personalidades del siglo XX, el poeta que encontró en Howl el tono definitivo de la poesía estadounidense, un poeta que dejó su marca en la literatura contemporánea. Es reconocido además como uno de los padres espirituales del Flower Power y el hippismo. Tuvo una participación activa en los grupos que se opusieron a la guerra de Vietnam y pro Derechos Civiles. Este poeta, también fotógrafo y crudo maestro supradimensional fue por igual el tipo que grabó con Bob Dylan y Clash y que continuó impresionando, junto con sus amigos beats a varias camadas de escritores, poetas y rocanroleros como Patti Smith, Laurie Anderson, Tom Waits, Johnny Thunders y Gavin Friday, entre otros.
VIDEO SUGERIDO: America by Allen Ginsberg with music by Tom Waits, YouTube (Azure Valencia)
Fue el año en que Mark Zuckerberg creó el sitio Facebook.
En el 2004 la Unión Europea expandió su geografía y nexos con la inscripción de diez países miembros más: Polonia, Lituania, Latvia, Estonia, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, Hungría, Malta y Chipre.
La mala noticia fue que George W. Bush fue reelecto como presidente de los Estados Unidos.
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Tras una década de trabajo sólido y ejemplar como solista, por estética, estilo, actitud y por la frescura de cada uno de sus lanzamientos desde entonces a Björk, con la aparición de su álbum Medulla, se le podía ya definir como una artista total. Y una de las más singulares en el mundo, cabría decir. Escuchándola se podía confirmar que el arte no nace por generación espontánea. Todo forma parte de una cadena de influencias a las que el talento individual sintetiza y conduce a la excelencia. Eso era Björk en primera y última instancia.
Una artista islandesa cuya originalidad se había convertido en parámetro para los creadores en general. Aquí su exploración fue hacia la voz humana desde su manifestación primigenia y tribal hasta el coro etéreo y ambiental. Con este disco se ligó a la cadena que siempre ha pugnado por ir a la vanguardia.
En la obra Funeral las canciones de Arcade Fire, grupo de pop orquestal, encabezado por el matrimonio integrado por Win Butler (cantante, guitarrista y pianista) y Régine Chassagne (ex vocalista de jazz, organista y mandolinista), se desarrollaron opulentas y a la vez suaves entre los extremos.
Lo hicieron desde un pop sencillo con textos naive, que indujo a seguirlo con las palmas de las manos, hasta una epopeya acompañada por un voluptuoso piano, además de las guitarras, violines, cellos, glockenspiel, arpa y percusiones. Los miembros de esta banda crearon momentos sublimes, propios de un musical de Broadway o de un soundtrack para la pantalla cinematográfica. El grupo afincado en Montreal escogió el título para el disco durante las grabaciones, cuando murieron varios familiares de los músicos, a quienes se dedicó este álbum.
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Real Gone fue, desde el momento de su aparición, un hito entre los discos de Tom Waits. Contiene dos de sus obras más sombrías y melancólicas: “Sins of My Father”, de diez minutos de duración, y “How It’s Gonna End”, una marcha fúnebre minimalista. En el otro extremo del espectro está “Shake It”, música producida por un instrumento rítmico de cuerdas defectuosas. O bien “Metropolitan Glide”, donde Waits armado de una sierra eléctrica disecta y vuelve a armar de manera experta a James Brown.
Tal rompecabezas se deberá aprender a escuchar por su naturaleza oscura, la garantía del carácter lowlife y el aroma del blues astroso. Música de un hombre que no se anda con rodeos y que del mundo conoce en profundidad el crujido de sus vísceras. Waits sigue los pasos de un alquimista al intentar la transformación del hombre en su propio grito. Pero de todas maneras sigue siendo el Waits de siempre, el gran crooner cabaretil y sabiondo que como detalle acústico incluye los chillidos de un perro atropellado, mientras en primer plano late el rock puro y llano, reproducido con unos antiguos amplificadores de garage.
VIDEO SUGERIDO: Tom Waits – Shake it, YouTube (ChocolateJesus101)
Hace más de 50 años Ronan O’Rahilly empezó a fantasear con crear una emisora flotante, una estación de radio a bordo de un barco en aguas internacionales, libre y sin las restricciones de la ley, dedicada casi en exclusiva a la programación musical del rock 24 horas al día. Para hacer de aquel sueño una realidad adquirió un viejo buque llamado Frederica y se fue hasta Estados Unidos para comprar el equipo técnico necesario. Fue en ese viaje, al hojear un ejemplar de la revista Look en la que aparecían unas fotos del presidente John F. Kennedy jugando con sus hijos John Jr. y Caroline en la oficina Oval, cuando se le ocurrió el nombre de la emisora, Radio Caroline. Nombre con el que pasaría a la historia como la radio pirata más longeva.
VIDEO SUGERIDO: Radio Caroline, YouTube (euan walker)
BXXI-192 PHIL SPECTOR
Phil Spector, el más legendario de los productores musicales en la historia de la música; cuyo nombre es sinónimo de genialidad en ese rubro; el que produjo discos míticos como el de las Ronettes, el Christmas Gift For You, el Death of a Ladie’s Man, de Leonard Cohen, el End of the Century de los Ramones o el Let it Be de los Beatles, fue procesado hace años por asesinato. Escanció los días esperando a que pasaran los 19 años a los que había sido condenado. Sin embargo, murió ahí dentro a los 81 años de edad. Pero en el otro lado de la moneda estuvo el Phil Spector luminoso, el mimado por la genialidad. El que llevó a lugares mágicos con su cancionero único y placentero, mezcla fascinante de euforia, inocencia y nostalgia atemporal.
VIDEO SUGERIDO: The Crystals Santa Claus Is Comin’ To Town Lyrics, YouTube (YoLyrics2013)
BXXI- 193 DISCOS CLÁSICOS NAVIDADEÑOS (IV)
La evolución de sus voces hacia un enfoque más contemporáneo, con énfasis en las inclinaciones jazzísticas del grupo, le ha valido a Manhattan Transfer recibir premios y reconocimientos internacionales. El suyo ha sido un triunfo artístico con material complejo que invariablemente pone a prueba la capacidad interpretativa del cuarteto. Al involucrarse con un disco navideño, Tim Hauser y compañía logran una obra excelente. El swing relajado de sus interpretaciones le proporciona al álbum un sonido que posee una atractiva cualidad compacta. La docena de piezas que presentan aparecen revisadas y lubricadas, y sus interpretaciones son lo bastante sugerentes para infundirles una cautivadora y nueva vida. Un bello trabajo.
VIDEO SUGERIDO: Chistmas Song – MANHATTAN Transfer, YouTube (shinchan3312)
BXXI-194 PINK MARTINI
El de esta orquesta es un estilo hipermoderno en todos sus matices, en el que las décadas y los movimientos sonoros se superponen y conviven unos en otros sin cortapisas, creando el coctel global mejor mezclado y nada revuelto. Y de entre la variedad de ejemplos que lo practican, destaca esta agrupación atinadamente llamada Pink Martini. Se trata por tanto de una formación que recupera el gusto por la sonoridad de la clásica orquesta de club, en la que una serie de músicos elegantemente vestidos tienen por misión amenizar la velada (con chançon francesa, danzón, cha-cha-chá, samba, balada rumana, canción italiana), a una serie de espectadores, igualmente elegantes y sensibles, a la espera del fin de año.
VIDEO SUGERIDO: Pink Martini, Bolero, YouTube (theonegift)
BXXI-195 KLIMT 1918
Como parte de las celebraciones por el centenario del fin del siglo vienés, se reunieron obras de su pintor más representativo, en una exposición-espectáculo en la Costa Azul de Francia. Klimt y Viena, un siglo de oro y de colores, un espectáculo multimedia inédito que iluminó un recinto excepcional: las Canteras de Luces en Les Baux-de-Provence. La obra de este pintor sigue admirando lo mismo en museos, que galerías o cuevas e influyendo tanto en las artes plásticas como en la literatura y la música. En esta última disciplina su estética ha jugado un papel importante en la fundación y carrera del grupo Klimt 1918, cuyos sonidos serían el soundtrack perfecto para tal exposición en las cuevas francesas.
VIDEO SUGERIDO: Klimt 1918 – Sleepwalk in Rome, YouTube (It’s full of stars)
Las canciones que muchos grupos crearon e interpretaron además de proporcionarles grandes triunfos, resultaron piezas que (además de los registros en los primeros puestos de las listas de popularidad) se transformaron con el paso del tiempo en clásicos inmortales.
¿Y cómo lograron eso? ¿Cuál fue la clave para poder emocionar con una de ellas al escucha? Y, finalmente: ¿Cuál es la llave para hacerlo en diversas épocas y con diferentes generaciones? ¿Existe una fórmula para saberlo o es más una combinación de bagaje, talento y timing en cada nueva manifestación compositiva?
Eso le sucedió al grupo australiano AC/DC con el tema “Highway to Hell”, del álbum homónimo de 1979. La canción fue escrita por Bon Scott (cantante), Angus Young (guitarra líder) y Malcolm Young (guitarra de acompañamiento).
El tema y el nombre del mismo tiene dos versiones: una, proveniente del cantante, un bebedor empedernido, cuya taberna habitual se encontraba en Canning Highway al pie de una muy inclinada colina, en una intersección que vio tantos choques que la carretera empezó a ser conocida como «La Autopista al Infierno».
La otra, y la más legitimada tanto por el periodismo musical como por las versiones que se han hecho de él, dice que el título se inspiró en la ocasión en que un reportero le preguntó a Angus si podía describir cómo era la vida on the road. A lo que él contestó que era «A fucking highway to hell» (literalmente «una jodida autopista al infierno») y de ahí quedó el nombre.
La pieza se convirtió en una de las canciones más famosas en la historia del rock e incluso en un himno para sus seguidores del grupo. Ello se ha debido, y en mucho, al riff de la guitarra, ideado por Malcolm.
Hay unos acordes en la música que son declaraciones claras y sencillas por parte de la personalidad, del poder, de la sensibilidad finalmente, de un grupo o de un músico de forma única.
Son acordes luminosos e intensos que procuran la absoluta sensación de plenitud a quien las emite y en quien las escucha (al mismo tiempo); sensación que ocupa por entero la atención de quien se encuentra con ella.
Da la impresión, o la percepción sensorial, de que tal experiencia colma por completo y da sentido a la propia existencia de la canción. Al cúmulo de todo ello se le llama riff simplemente.
La del rock, como sabemos, es la historia de sus mitos. Y los de sus riffs tienen un especial apartado en su devenir a través de las épocas (su listado es tan grande como subjetivo, tan académico como personal). De alguno de ellos se podría escribir incluso toda una novela, por ejemplo.
Por otro lado, cada canción, además de contar la historia que la origina, termina contado la historia del que la oye además de con el oído, con el corazón. La canción es un artefacto cardiocéntrico, según los investigadores. La música es la expresión de una subjetividad que se opone a la sonoridad objetiva del mundo exterior, a la sonoridad en bruto, como en el caso del tema de AC/DC, el cual ha sido (y es) usado de distintas maneras.
Así como las personas no somos iguales, no toda la música ejerce el mismo efecto en cada uno de nosotros. Los científicos han determinado que las canciones con 130 pulsos por minuto tienen mayor efecto, pero hay otras cualidades de la canción que no se pueden medir numéricamente y que son tan importantes como el ritmo en lo que respecta a los efectos psicológicos y fisiológicos.
La melodía, la letra, el fondo emocional, son elementos intangibles que tienen mucho que ver con la cultura y la experiencia de cada oyente. Por ejemplo, el esquiador más prestigioso de Estados Unidos, Bode Miller, necesitaba escuchar “Highway to Hell”, del grupo AC/DC, antes de cada descenso. Y no le fue nada mal con este ritual, teniendo en cuenta que ganó varias medallas olímpicas.
Asimismo, y en otro campo de acción, las canciones cuentan con la trascendencia atemporal de una dimensión y un valor que las ha hecho únicas e independientes de los ecos de una sociedad concreta en un momento concreto. En el siglo XIX, durante el romanticismo, los conjuntos corales llegaron a agrupar a más de ochocientos integrantes y en el XX adquirieron el fenómeno de la socialización, al considerarlos como medios de formación de los individuos. El uso del coro, ese conjunto de personas que interpretan una pieza de manera vocal y coordinada, sirve en el género para presentar el contexto de la canción, resumir las situaciones y para ayudar al público a seguir los sucesos de la misma, subrayando generalmente el tema principal de la obra (el estribillo). Mayormente ha sido usado con criterios de timbre y tesitura, para exaltar el carácter epopéyico y/o épico. Mayormente ha sido usado con criterios de timbre y tesitura, para exaltar el carácter epopéyico y/o épico.
Recurriendo a aquella herencia, los coros se han servido de los influjos del rock, como el pop, la new age y la música electrónica, y han llevado a tales conglomerados a sus distintas corrientes, como por ejemplo el grupo Gregorian, que interpretó bajo las anteriores consignas el tema “Highway to Hell”.
En un ambiente diametralmente opuesto, el del tiempo del ocio expansivo y sensual, la canción encontró un nicho para construir en él una forma con la que comunicar su idea. Así resultó un objeto que sumó el concepto gráfico, el interiorismo y, sobre todo, la aprehensión y selección de la música idónea para convencer de que hay un más allá en el misterio del ocaso.
Una DJ francesa pensó que la brutalidad de la canción de los australianos podría ser reinterpretada. De tal suerte pensó que la manera de rehacerla era a través de su sencillez, pero ésta tenía que ser elegante, fashioned y cool. Que enmarcara el ambiente en el que se desenvolviera; que vistiera el instante en que su omnipresencia fuera tan etérea como protagónica; tan unívoca como multidimensional, tan poliédrica como las posibilidades que ofrece el anochecer en sitios cosmopolitas y epicentros culturales. Es decir, un coctel á-la-mode, sin dejar de ser reconocible en su esencia y sello de identidad.
En dicha tesitura la pieza también fue retomada por un icono contemporáneo, que habló de una época y una circunstancia sociopolítica determinada. Carla Bruni, ex Primera Dama de Francia, que al dejar de serlo volvió a presentarse en uno de sus antiguos oficios, el de cantautora (anteriormente había sido modelo), e incluyó la canción en su repertorio en vivo para darle un ligerísimo toque de “salvajismo” a su repertorio y mostrar su empatía con el texto, dadas sus experiencias en giras presidenciales y profesionales.
El riff, la melodía, el ritmo acelerado, (aunque los bajos trepidantes, los alardes en batería, ya no tuvieron importancia en su versión) y un mayor movimiento escénico, le inyectaron al tema su personalidad de Jet-set. Pero una de las características de una canción que hace dar el brinco y dejarse llevar por ella, la que pone la piel de gallina, es sin duda la letra y su melodía. Y esos ingredientes de la canción lo resisten todo. Incluso a un auditorio de asistentes del mismo pelaje, que en su vida han escuchado una nota de heavy metal o hablar de AC/DC, o de las peripecias de una gira sin límites.
Pero si se alinean los planetas y se tiene un riff poderoso, una gran melodía, buen ritmo y letra memorable, la canción será un dardo de adrenalina perfecto para cualquier momento. Eso ha sido “Highway to Hell” para intérpretes y escuchas durante 40 años, y sigue contando.
VIDEO SUGERIDO: AC/DC – Highway to Hell (Official Video), YouTube (AC/DC)
Desde los comienzos de la actividad fotográfica ligada al género, el fotógrafo que ha logrado estar en el lugar justo, en el momento justo, ha sido capaz de atestiguar escenas que han trascendido en el tiempo y puesto su nombre en la historia de la música, tal es el caso de Alfred Wertheimer. Con este pionero se inició una difícil y, en ocasiones, azarosa especialidad estética que continúa hasta nuestros días y que consiste en la captura, por medio de la fotografía, de las imágenes propiciadas por los artistas del rock. Mucho tiempo ha transcurrido desde esos tiempos heroicos y, a través de ellos, la relación entre la imagen y el género se ha ido sofisticando y estrechándose conforme la tecnología avanza, mientras que la capacidad de asombro de la gente disminuye, lamentablemente.
VIDEO SUGERIDO: Elvis Presley – Blue Suede Shoes 1956 (COLOR and STEREO), YouTube (Yelserp22)
BXXI-187 PAOLO CONTE
Alguien como el italiano Paolo Conte no deja de incluir en el periplo de su cancionero múltiples imágenes y monumentos al amor, la soledad o algún otro sentimiento profundo a su poética textual. Sin embargo, no desdeña lo aparentemente más próximo o nimio. Basta que algo lo conmueva –puede ser lo más humilde, una cucharita de plata, una cajita con imágenes de otro tiempo, una sonrisa femenina entrevista por ahí, un pasador de mujer, un helado de limón, incluso—para que su mente se dispare y encuentre la luz en alguna música que fije aquello en su mente. Por ello la crítica lo ha llegado a situar junto a nombres como los de Jacques Brel, Leonard Cohen y Tom Waits. Tal vez porque –al igual que ellos– es un clásico atemporal.
VIDEO SUGERIDO: Paolo Conte – Boogie (Live Montreux), YouTube (antoniomike)
BXXI-188 THE STRYPES
Está claro que el grupo irlandés The Strypes necesita excitarse con lo que lo conmueve. El secreto de estos cuatro jovencísimos músicos está en hacer aquello que los quema por dentro. Ellos son la muestra de que debe existir un rock así, diferente en estos momentos, ese que no busca únicamente el rédito económico ni responde a los parámetros convencionales del éxito, sino que nace de la necesidad de reconocerse en el origen, ahí está el latido de la auténtica actitud; la del Homo sapiens rocanrolero que busca anticipar el futuro en nombre de la supervivencia y rebusca en el pasado en honor de su identidad. Sería una falta grande perderse este espectáculo: un universo cultural vivo desarrollándose genuinamente frente a nuestros ojos y oídos.
VIDEO SUGERIDO: The Strypes Hometown Girls (Live Japan), YouTube (NitehawkUK)
BXXI-189 THE CLASH
Las fotos que trascienden arrojan luz sobre un momento importante o sobre un aleteo casi imperceptible del alma humana, en este caso a través de su expresión musical. El fotógrafo que busque eso debe mantener la realidad a distancia, evitando enredarse en sus accidentes para a la larga zambullirse en brazos de lo real. En eso consiste su tarea y cuando lo consigue se consagra. Como en el caso de la portada del disco London Calling del grupo británico The Clash, cuya imagen fue tomada por la fotógrafa Pennie Smith para luego ser diseñada por Ray Lowry. Tal fotografía Ha sido reconocida como la imagen emblema del punk y se considera, hasta estos momentos, como la mejor foto de la historia del rock.
VIDEO SUGERIDO: London Calling – The Clash, YouTube (Francesco Gastaldi)
BXXI-190 EL MURO
Roger Waters dijo en 1980 que no presentaría The Wall en vivo hasta que cayera el Muro de Berlín. Diez años después tuvo que cumplir con su palabra. Una institución de asistencia para las víctimas de las catástrofes naturales hizo contacto con el músico para que la apoyara en su labor, realizando un magno evento que llamara la atención hacia el proyecto y cuyas utilidades netas fueran en beneficio de la fundación. Le mencionó al ex Pink Floyd su declaración y sugirió la posibilidad de llevarlo a cabo en el mejor lugar que las circunstancias históricas les habían proporcionado: Berlín. Waters sintetizó así el hecho de la caída del Muro: «Me quito el sombrero ante el pueblo que ha logrado esto. Representa la victoria de la razón humana».
VIDEO SUGERIDO: Pink Floyd The Wall LIVE at Berlin (2 of 6), YouTube (Prometheee)
Para llegar a los logros que podemos contar hoy en día, pocos o más, hubo que pasar por muchos años 68, revelándose contra el sistema o contra la autoridad arbitraria, reclamando, siempre reclamando el derecho a la vida en toda su plenitud, a la libertad esencial.
Todos los instantes de aquel año, desde el comienzo, hablaron de cambios y lo hicieron en un giro continuo acompañados desde cerca por la espiral evolutiva de la música popular.
Y ésta, con su enfoque artístico autónomo y determinado, se significó como pensamiento comunitario frente a diversas filosofías de gobierno: igualmente capitalismo puritano que realismo socialista: ambos oprimían lo mismo al suelto que al encerrado.
Al ubicarse contra las políticas estatales, tal música –con valores intrínsecos de historia, contexto y calidad interpretativa y de composición— se alejó de las consecuencias predecibles: ortodoxia y conservadurismo, los cuales siempre han tendido a atraerse el común denominador más bajo del gusto musical.
El espíritu revolucionario de aquel lapso de tiempo aspiraba a la permuta en todos los órdenes de la vida, y en cada aspecto resultaba fundamental encontrar idearios, conceptos que respaldaran en teoría las realizaciones concretas de cada campo. Lo que estaba claro era que la actitud tenía que ser de conceptos totales. La música lo hizo desde sus raíces.
En la segunda mitad de los sesenta, los aires de cambio propiciados por las revueltas generalizadas y de toda índole exigían lenguajes diferentes tanto para plantear las preguntas como para expresar las propuestas. Así sucedía en innumerables campos musicales. La fusión como método y objetivo cundió: desde la música clásica a la étnica, de la academia al exotismo, del vanguardismo al jazz.
Ya se ha cumplido medio siglo del Movimiento del 68 y ya existen numerosas iniciativas para recordar las gestas de aquella revuelta, protagonizada sobre todo por jóvenes y en la que se pretendió encontrar la playa debajo de los adoquines de París. “La imaginación al poder” fue otra de sus consignas.
Llegaban sobrados, cargados con la pólvora que iba a servirles para incendiar todas las viejas convenciones, hablaban de liberación, de romper todo tipo de cadenas. “Expertos en demoliciones”: así llamaba Guy Debord, el filósofo que celebró aquellas movilizaciones, a todos aquellos contestatarios radicales, sus amigos.
Hubo muchas movilizaciones en 1968, y todas se parecieron un poco, pero fueron también radicalmente distintas. Tuvieron el hilo conductor de la rebeldía: aquellos jóvenes (y no tan jóvenes en algunos casos) se levantaron contra la autoridad. El poder al que se enfrentaban era, sin embargo, diferente según qué lugar, según qué circunstancias.
En Praga no querían saber nada del régimen comunista, en México se protestaba contra el autoritarismo partidista, en las universidades estadounidenses se peleaba contra la guerra de Vietnam y en París, en París: “Seamos realistas, pidamos lo imposible”.
Aquella generación que en el 68 coronaba una década de contestación a las rancias costumbres burguesas se ha ido rodeando con el tiempo de una aureola mítica. Hicieron el amor de todas las maneras posibles, se apuntaron a todas las revoluciones (maoísmo, guevarismo, anticolonialismo, trotskismo, anarquismo), deshicieron todos los tabúes, fueron violentos cuando hacía falta (contra el imperialismo yanqui) y pacifistas cuando convenía (reclamando derechos iguales para los afroamericanos).
El de 1968 fue declarado oficialmente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el Año Internacional de los Derechos Humanos. Fue una año bisiesto, por cierto. Sin embargo, para la historia social del mundo y para su memoria fue el año de la revuelta. Ésta se dio por doquier, con resultados ambivalentes en sus diversos escenarios. Dicha circunstancia tuvo en la música su pulso y su sonoridad.
Tony Judt (Londres, 1948-Nueva York, 2010), el destacado y reconocido historiador y profesor británico, dijo lo siguiente con respecto a aquella época en su libro Postguerra: “El contenido de la música popular era muy importante, pero su forma contaba aún más. En la década de 1960 la gente prestaba una atención especial al estilo. Podría pensarse que esto no era nuevo. Pero lo que sí constituyó una novedad de la época fue que el estilo podía sustituir directamente al contenido. Se trataba de una música que, aunque sus letras a menudo resultaban naive, se rebelaba en su tono, se amotinaba. La música, por decirlo así, protestaba por ti”.
Los discos que a la postre serían clásicos y emblemáticos de ese año de definiciones, estilos, creación de géneros, corrientes, movimientos y revoluciones grandes y pequeñas hicieron de dicho lapso en el tiempo un hecho histórico irrepetible, el cual comenzó en enero con dos buenas noticias: el segundo trasplante de corazón humano realizado en Sudáfrica y en Checoeslovaquia el inicio de La Primavera de Praga. La revuelta brotaría aquí, allá y en todas partes en el mundo durante los siguiente meses. La sonoridad de aquellos días aún reverbera en la bitácora humana.
Y, aunado a ese conocimiento, la seguridad también de que las transformaciones esenciales acarrearían con ellas polémicas encendidas y censura, lo mismo que legitimaciones hacia los hechos sociales de los que era producto.
Toda corriente musical necesita del soporte social y los fundamentos históricos y artísticos para convertirse en un género de trascendencia. Y los aconteceres de dicho año se lo brindaron a raudales.
No hay revolución sin música. Ésta última nos recuerda, a través de las épocas, hasta qué punto su presencia ha sido esencial en la formación de grupos tanto para enfrentar como para resistir la realidad.
Muchos artistas reflexionaron sobre la estética sonora de aquella época. Italia no fue nunca ajena a todo ello. Con motivo del cincuentenario, el sello discográfico Bravo Records sacó a la luz una antología de aquella música de época, en un álbum doble titulado E Finito il Sessantotto?, en la que son evocados todos aquellos músicos que pusieron su voz e instrumentos al servicio de esa revuelta.
Por ahí circulan: Giovanna Marini, Paolo Pietrangeli, Ivan Della Mea, Gualtiero Bertelli, Rudi Assuntino, Fausto Amodei, Michele l. Straniero, Alfredo Bandelli, Pino Masi, Gianni Nebbiosi, Diego De Palma, y hasta se pueden encontrar las palabras de Ernesto Che Guevara y de Fidel Castro, como curiosidades.
Ellos hablaban de Revolución, como todos en la época. Hacia su búsqueda se encaminaron, mientras el resto del mundo ardía y se manifestaba. La figura del Che Guevara se volvió, contradictoriamente, un estandarte en las marchas, aunque el personaje no se tocara el corazón para asesinar o fusilar en aras de una revolución dogmática, excluyente, solemne y represora. Al final recibiría el mismo tratamiento y sin la pequeña ayuda de sus amigos.
El mundo cambiaba, los jóvenes exigían transformar lo malo: los occidentales de una manera, los orientales de otra. Los sistemas los combatían, las opciones se enfrentaban. Había muertos y heridos. “Yo les diré qué cosa anda mal”, comentó Lennon en el disco. “La gente. ¿Y por ello quieren destruirla? ¿Sin compasión? Hasta que ustedes y nosotros no hayamos cambiado esa mentalidad, nada habrá que hacer”. Ahí estaban las diferencias. Ahí estaban las preguntas a responder. Los músicos italianos dieron las suyas.
VIDEO SUGERIDO: E’ finito il ’68 – Paolo Pietrangeli, YouTube (Giovanni Zorra)