JAZZ: DOCE HITOS DEL SIGLO XX (THELONIOUS MONK)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

Thelonious Monk

 

VII

Muchos han dicho que había que ver a Thelonious Monk para oír bien su música, que el instrumento más importante del grupo era su propio cuerpo. Éste era el instrumento y el piano, un medio para sacar el sonido de su cuerpo al ritmo y en las cantidades que quería.

El ojo oye lo que el oído echa de menos. Una parte del jazz es la ilusión de espontaneidad y Monk se le acercaba desde todos los rincones. En el piano usaba los codos, pasaba los dedos por las teclas como si fueran una baraja, golpeándolas rápidamente como si quemaran. Tocaba fuera de las normas del piano clásico. Todo le salía como uno no se lo esperaba.

Sacrificaba técnicas de destreza manual por técnicas de expresividad. Está claro que nadie más podía tocar su música como él, y en ese sentido tenía más técnica que nadie. Era poseedor de gran originalidad y soltura armónica y rítmica.

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Sus acompañamientos a veces implicaban desplazamientos de la pulsación regular que eran poco habituales para la época. No hubo nada que quisiera hacer y no pudiera. Siempre tocó con algo grande en juego.

Hizo todo lo que le vino en gana y lo elevó a un principio de orden con sus propias exigencias y su propia lógica. Además, lanzó el look del bebop con boinas y lentes oscuros.

Su música proporcionó una síntesis muy personal del jazz moderno y también sugirió firmes caminos por los que transitar musicalmente. Su talento nunca dejó de evolucionar y ampliar sus alcances artísticos.

VIDEO SUGERIDO: Theloniuos Monk – Blue Monk, YouTube (The Pleasure of Jazz)

Thelonious Monk, Cambridge Union Debating Chamber, Cambridgeshire, 1966. Creator: Brian Foskett.

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MIS ROCKEROS MUERTOS (ABRIL-JUNIO 2022)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

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Escribir acerca de un músico fallecido, es hacerlo sobre un personaje que ya no es real, pero lo fue; que no fue imaginario, pero ya lo es. Tras su muerte viene a ser lo mismo. En los dos casos es “como encender un gran fuego evocador con algunas de sus canciones, que fungen como leña recogida por aquí y por allá”.

Así creo que hay que enfrentar una necrología, la semblanza de esos seres que fueron (son) cercanos y ya no están más que en nuestra memoria. El resultado puede ser sugerente, sabiendo que se ubica en la dicotomía vida-muerte, en donde lo que cuenta es la música misma (a la que se puede agregar todos esos detalles que le pueden servir al lector para conocer y sentir al personaje).

¿A qué referentes recurrir para escribir sobre ellos? Obviamente los que indica el periodismo especializado, para conformar una pieza esencial, así como conocer bien a los personajes a cuyas vidas hay que asomarse para ver su desarrollo ayudar a explicarlos mejor.

Hay que evitar a toda costa los tópicos que se repiten en las notas de prensa y haber sabido escuchar su obra para construir un relato cercano a cada cual. Dentro del dolor que se sienta por la pérdida de ese ser, conocido de alguna manera, hay que volver a oír sus discos y encontrar o reafirmar lo que se ha sentido con ellos a lo largo de los años.

Finalmente, ¿qué se aprende de los músicos muertos al escribir sobre ellos? De manera fundamental que son necesarios los ritos, personales y/o colectivos, para despedirse de ellos. Esos protocolos serán los instrumentos que ayudarán a hacer tangible ese trance, con un ser cuya presencia ha sido notable en la experiencia vital de quienes los hayan seguido.

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KLAUS SCHULZE

El avance de las ideas que se aplican a la creatividad de la música electrónica y sucedáneas sólo llegan a través de la necesidad por la experimentación, por la curiosidad por plantear preguntas genuinas e interesantes y la tozudez para responderlas. Para hacerlo se requiere de ser seriamente creativo y no adaptarse a aquella acomodaticia plegaria por un mundo que sea lineal y estable. Porque todo él no lo es.

Klaus Schulze (músico y compositor, nacido en Berlín el 4 de agosto de 1947 y fallecido el 26 de abril del 2022) fue un adalid y un evangelista en todo ello. Primero con los grupos Tangerine Dream y Ash Ra Temple y luego como solista con una estética de corte espacial y muy cinemática.

Kosmische Musik, Cosmic Rock & Space Music son algunos términos que aparecieron para catalogar a esta generación de músicos alemanes; grupos como los mencionados con su música han llevado a otros por más de 4 décadas a experimentar con la electrónica, el ruidismo, la improvisación, la psicodelia, y a mantener una influencia directa del cosmos y de la naturaleza en sus composiciones.

Ambos grupos compartieron a Klaus Schulze, cuya inspiración en la Música Concreta, la Psicodelia y los hechos sociales y políticos de la Alemania de fines de los años sesenta, generó una música planeadora, ambient, ideal para fiestas lisérgicas y, sobre todo, para la creación de soundtracks, en los que participó mucho. Desde entonces Schulze fue considerado el rey de los sintetizadores con una gran cantidad de discos en su haber, hasta su fallecimiento a los 74 años.

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RICKY GARDINER

El escocés Ricky Gardiner (nacido en 1948 en Edimburgo) fue un guitarrista y músico forjado a sí mismo. En los años sesenta integró un grupo de rock progresivo con cierto éxito, Beggar’s Opera.

En sus andanzas posteriores participó como músico sesionista en grabaciones del afamado productor Tony Visconti, quien había venido trabajando con David Bowie y con Marc Bolan en T-Rex.

Así, Ricky se conectó con David Bowie, con quien congenió y se adaptó a los cambios de estilo del artista. Lograron tal química estética, que fue invitado a acompañar a Bowie en su legendario viaje a Berlín y a participar en la grabación del álbum Low de aquél y en Lust for Life de Iggy Pop, así como en los conciertos posteriores de ambos, a fines de los años setenta. A la postre, Gardiner decidió armar su propio estudio de grabación en el que se centró en la música para la meditación, alejado por completo de la escena rockera. Murió el 15 de mayo del 2022.

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VANGELIS

Tras la disolución del grupo Aphrodite’s Child, en 1973, el músico griego  Evángelos Odysséas Papathanasiou, conocido como Vangelis (teclados, la flauta y percusiones, nacido el 29 de marzo de 1943, en Volos, y fallecido el 17 de mayo del 2022) destacó como solista con sus imaginativos y extrovertidos experimentos musicales, dándose a conocer a nivel mundial con su música New Age y ambient para soundtracks de películas: Chariots of Fire, Blade Runner o 1942, entre decenas de ellas.

Las características de su obra fueron: “la pasión por ambientes planetarios, vocación sinfónica con dimensiones melódicas muy accesibles, y un dominio efectista de los sintetizadores”. Su importancia radica en haber llevado la música electrónica a audiencias de millones de personas, con sus ampulosas suites cósmicas.

Yes Performs At Ford Theatre

 

ALAN WHITE

El grupo Yes fue el representante señero del rock progresivo en los años sesenta y posteriores. En primer lugar, los integrantes presentaban álbumes para nada modestos. La composición de su discografía brilló, desde entonces, con poderosas grabaciones tanto en estudio como en vivo. Muchos álbumes suyos se volvieron clásicos.

Yes celebraba su música con arpas, guitarras y teclados vibrantes y cambios rapidísimos de ritmo. Inspirados por todo ello, sacaban piezas nuevas de la manga a diestra y siniestra, incluidas algunas con casi 20 minutos de extensión. Contenían todo por lo que el grupo fue condenado a muerte hace mucho tiempo: una noble multiplicidad, estruendosa grandeza, brillantez técnica sin sentido. De todo ello formó parte, desde 1972, el baterista Alan White, quien murió el 26 de mayo.

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ANDREW FLETCHER

Andrew Fletcher nació en Nottingham en 1961, y en su niñez coincidió con Martin Gore, compañero de colegio, con el que más tarde acabaría tocando en Depeche Mode. Fletcher empezó en el grupo como bajista, aunque pronto se pasaría a las teclas una vez la banda tomó rumbo hacia la electrónica y los sintetizadores (hasta su deceso el 26 de mayo).

Durante los años ochenta algunas compañías discográficas dedicadas a synth-pop obtuvieron resultados memorables a largo plazo. Sin embargo, ninguna de aquellas formaciones pudo competir con Depeche Mode, también syth-pop, pero con actitud. Eran una banda con electrónica y un tipo de pop nuevo, lo que les permitió hacer una carrera creciente con influencias punk, del krautrock y el glam, en su parte oscura.

Otros fallecidos en tal trimestre: Bobby Ridell (teenage idol) Mark Lanegan (Screaming Trees), Taylor Hawkins (Foo Fighters), Ric Parnel (Atomic Rooster), Rick Price (Move), Steve Broughton (Edgar Broughton Band), Kelly Joe Phelps (sesionista), Alec John Such (Bon Jovi), Julee Cruise (cantante y colaboradora de David Lynch).

A todos ellos: ¡GRACIAS!

VIDEO: Iggy Pop and Ricky Gardiner The Passenger, YouTube (kittymcg 123)

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BABEL XXI-589

Por SERGIO MONSALVO C.

 

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BEATLES

FOR DUMMIES (I)

Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

https://www.babelxxi.com/589-beatles-for-dummies-i/

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MY BACK PAGES: STUCK IN THE MIDDLE WITH YOU

Por SERGIO MONSALVO C.

 

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Corría el año de 1973 y, entre el barullo de la escena musical de aquel entonces, se escuchó lo siguiente: “Es la mejor canción de todos los tiempos”. Quien lo dijo, Paul Simon, sabía muy bien de lo que hablaba y el peso que tal afirmación conllevaba. La crítica musical la celebró con otra reafirmación: “Es el mejor single que se ha escuchado desde los de Dylan de 1966” (del que se percibe la influencia), escribió la revista Rolling Stone, considerada en esos momentos, la biblia del acontecer rockero.

Tiempo después, en 1992, un joven y audaz cineasta con oído superdotado e informado, Quentin Tarantino, la recicló para su película debut, Reservoir Dogs. Era un tema perfecto para establecer un contrapunto dentro del ambiente dramático, superviolento y con diversas implicaciones. Era una cinta que incorporaba muchos temas y estéticas (incluida la musical) que se transformarían en parte del lenguaje cinematográfico. La cinta desde entonces es considerada un importante e influyente hito del cine independiente.

De todo aquello fue protagonista la canción “Stuck in the Middle with You”, del grupo Stealers Wheel. Un tema ubicado estilísticamente dentro del triángulo rockero country-folk-soft que, en su momento, y a pesar de los comentarios antes citados, no alcanzó las cimas que merecía. La pieza fue interpretada por primera vez en público durante el programa Top of the Pops de la BBC británica en mayo de 1973, lo que le valió obtener un octavo lugar en las listas de aquellos lares.

En los Estados Unidos llegó al número seis del listado local de los mejores 100 del Billboard. De ahí pasó inmediatamente al olvido. La canción trataba básicamente sobre el trato –muchas veces sin solución– con gente sin escrúpulos. Quizá únicamente los melómanos más acuciosos la guardaron para sí y sus colecciones. Como fue el caso de Tarantino que, al escribir el guión de su primer filme, cayó en la cuenta de que le sentaba como anillo al dedo a una de sus escenas. De esta manera la canción fue recuperada para millones de oyentes, desde entonces.

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El tema había sido compuesto por el tándem que lideraba al grupo escocés Stealers Wheel, integrado por Gerry Rafferty y Joe Egan. A los que se les auguraba un futuro promisorio. “Stuck in the Middle with You” (grabada para la compañía A & M, en noviembre de 1972, y con la producción de los legendarios Jerry Lieber y Mike Stoller) era una canción que venía inserta dentro de su álbum debut homónimo del nombre del grupo.

Sin embargo, luego de otros dos discos, Paisley Park (1973) y Right or Wrong (1975), todo se torció por las mismas cuestiones tópicas de todos los tiempos: alcohol, drogas, egos y enfrentamientos con los productores. “Éramos dos compositores enfrentados a otros dos compositores”, resumió gráficamente Rafferty. De cualquier manera, la canción está considerada por músicos y estudiosos como una de las mejores de la historia del género y se ha mantenido incólume para diversas generaciones de escuchas.

VIDEO SUGERIDO: Stuck in the Middle with you – Stealers Wheel, YouTube (Magic Hat233)

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CRYSTALS 21 (MELLOW YELLOW)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

(FOTOGRAFÍAS)

 

 

CRYSTALS 21 (MELLOW YELLOW)

 

 Crystals 21 (Mellow Yellow)

 

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BIBLIOGRAFÍA: «LA SEMANA DE BELLAS ARTES»

Por SERGIO MONSALVO C.

 

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“LA SEMANA DE BELLAS ARTES”* y **

Rafael Menjívar Ochoa escribe:

“Uno de los suplementos culturales más interesantes y de mejor calidad que he conocido fue La semana de Bellas Artes, que empezó a aparecer en México en la época del presidente José López Portillo, con Juan José Bremer como director del Instituto Nacional de Bellas Artes, el escritor Gustavo Sáinz como director de literatura del INBA y… bueno… he encontrado en internet a varios que dicen que la dirigieron; en el ejemplar que tengo a la mano (16 de abril de 1980) consta que los coordinadores editoriales eran Ignacio Trejo Fuentes, Sergio Monsalvo y A. T. Villafuerte. No se habla del director.

“Según Sáinz, el suplemento tiraba 350,000 ejemplares y se distribuía en el periódico El Universal. No creo que ese diario vendiera tanto, así que es seguro que se repartiera también en los demás medios nacionales, de manera gratuita. Aparecía los miércoles, y sólo por él valía la pena comprar el que fuera.

“Recuerdo algunos números en especial, que guardé durante años, y algunos de ellos aún deben estar en casa de mi hija Eunice en México, en alguna caja. El único que llegó conmigo a El Salvador fue uno dedicado a Roland Barthes, con textos suyos y acerca de su obra, que releeré en estos días. No sé por qué ése en especial; lo encontré hace unos días en un fólder con borradores y recortes viejos.

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“Por ejemplo, en La semana… publicaron unas excelentes traducciones de Las quimeras completas, de Gérard de Nerval, con varios estudios sobre la obra. Hubo números dedicados a poesía visual –no sé si en rigor haya algo así; en México se desarrolló bastante desde finales de los setenta–, a compositores, mexicanos y extranjeros y a lo que a uno se le ocurriera. No había un formato específico o secciones fijas, y cada número era una sorpresa. A veces se trataba de números totalmente monográficos, a veces había misceláneas de lo más heterodoxo, a veces pequeñas notas, poemas, cuentos…

“Todo eso se sumaba al trabajo de Bremer como director del INBA, que era excelente. En esa época pude ver a la Sinfónica de Berlín dirigida por Von Karajan, los dibujos anatómicos de Da Vinci (¡sí, los originales!), la colección Armand Hammer, a Marcel Marceau… No había semana en que no hubiera algo digno de no olvidarse, y mucho de ello era gratis los miércoles y domingos, la entrada era barata y, si se tenía suerte, uno tenía una credencial de periodista que funcionaba muy bien, así fuera de una sección internacional. El paraíso para un chavo provinciano –como yo– que quería ver, oír y leer todo

“Un día, en 1982, ya en las postrimerías del gobierno de López Portillo, apareció una nota en La semana de Bellas Artes que dejó helado a más de uno: La nota se refería, sin pudor, a la primera dama de la República, doña Carmen Romano de López Portillo, y ya se sabe que nunca es sano hablar en esos términos de la esposa del presidente.

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“Doña Carmen, con el debido respeto, era parte del folklore político mexicano. Casi siempre iba envuelta en pieles, con ropa de colores un tanto excesivos y poca tela en los lugares estratégicos, maquillaje nada discreto y un cortejo amplio e igualmente excéntrico

“Ningún medio de prensa se hubiera atrevido a publicar ya no lo que se lee en la nota de María Velázquez Pallares, sino siquiera una insinuación acerca del color de sus uñas. Ella no era mucho de aparecerse en actos artísticos, y la Feria Nacional de San Marcos no lo es; está dedicada al jaripeo, el ganado y la producción de vinos y brandys. La pregunta siempre fue: ¿cómo diablos llegó esa nota a las páginas del suplemento? Se salía totalmente de registro, por el tema, por el mal gusto y por lo suicida

“El rumor es que la periodista escribió la nota como una broma y la repartió entre los de la redacción, y alguno la publicó a espaldas de los editores para dañar a quien correspondiera.

“Le correspondió a Juan José Bremer: tuvo que renunciar a Bellas Artes. Gustavo Sáinz también debió irse, se retiraron los ejemplares que se pudo, y de un miércoles para otro el suplemento desapareció, obviamente sin la menor explicación oficial. De los pocos ejemplares que lograron repartirse, se sacaron miles de fotocopias de la nota en cuestión, que circuló de mano en mano. A mí me llegó y también pasé algunas, para no cortar la cadena.
Hace un par de años, Sáinz contó su versión de los hechos en el diario La Jornada, y es tan sencilla que se me ocurre que es cierta.

“Conocí a José Tlatelpas –a quien Sáinz menciona– por allí de 1980. Tenía una especie de taller de poesía, un grupo de jóvenes que se reunía en una librería a la que yo era adicto –me hacían buenos descuentos–, y me invitó a participar. Fui un par de veces, la primera por curiosidad y la segunda por compromiso. Leyó algunos de mis poemas, le gustaron –allí empezó a no gustarme el asunto– y me dijo que había chance de publicarlos no sé dónde. Antes de mi primer libro sólo publiqué tres o cuatro textos en revistas, y esos poemas no estuvieron entre ellos.

“Busco en Google cualquier referencia a María Velázquez Pallares y no la encuentro. ¿Sería un pseudónimo? ¿O tan grave fue lo de la nota?”

*Texto extraído del blog “Tribulaciones y Asteriscos” del escritor salvadoreño Rafael Menjívar Ochoa (San Salvador 1959-2011), del 17 de julio del 2007.

**Entre1978-1980 fui Coordinador, redactor y reportero de La Semana de Bellas Artes, suplemento cultural editado por la Dirección de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes.

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VESTIDA PARA MATAR-VII (LA NOVELA POLICIACA)*

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

EL LUGAR DEL CRIMEN (PORTADA)

VII

¿LO MATARÍA?

La necesidad de situaciones extrañas, de nuevas experiencias, de estados inexplicables, amenazadores y fantásticos en la novela detectivesca merece una explicación. Contemplando la historia de este género puede reconocerse una tendencia a escenificar perturbaciones cada vez mayores, más irritantes, y más abismales de una realidad familiar.

Esto es comprensible como un movimiento inmanente a la literatura. El género va desarrollándose porque el valor de excitación de los viejos modelos se desgasta y debe ser superado por los nuevos. Sin embargo, el hecho de que este desarrollo transcurra en esa dirección también tiene, a todas luces, motivos sociales.

La inseguridad ha ido en aumento. La sociedad es un sistema que se transforma a sí mismo, y el cambio social significa desestabilización de viejas formas de conducta y pensamiento: la extinción de informaciones anticuadas o su reordenación en contacto con el nuevo saber que confluye en nuevos conjuntos parcialmente hipotéticos o utópicos.

Al significarse la reordenación como un proceso arriesgado, en un principio se limita al campo pre práctico. La novela policiaca es eso: un campo donde se desarrollan planes de transformación aunados al placer que se amalgama con el miedo que produce el cambio.

El lector de novelas policiacas está interesado en la problematización transitoria de lo acostumbrado. El género pretende evadirse del lugar común manteniendo en forma constante las innovaciones, y tan pronto como éstas se han normalizado por el uso, se separa de sí misma con nuevos distanciamientos, al igual que en un proceso social, cuyas fórmulas son destruidas al envejecer para facilitar nuevas experiencias.

Como fenómeno literario, el género policiaco resulta también interesante: ha demostrado lo duradero de sus efectos y ha mantenido un éxito sin par. Su eficacia es tal que incluso las versiones de segunda o tercera categoría pueden tenerlo y convertirse en películas o en series de televisión.

Sin embargo, su función propia es ubicar al hombre en su medio, enfrentarlo a la perturbación de su realidad y verlo padecer, reflexionar, decidir y actuar en torno a ella. Los siguientes ensayos son eslabones en la cadena de este razonamiento. La literatura policiaca se presenta como un medio en el que la vida humana no sólo intenta comprenderse, sino que se pone en juego con vista en las inseguridades del acontecer cotidiano.

A través de las épocas por las que ha transitado la novela policiaca, la vida común y corriente ha estado dominada por costumbres, usos y exigencias de trato social que proporcionan seguridad y mantienen una aparente realidad colectiva. El género del que trata este libro ha pretendido exponer esos lineamientos y desplazarlos para facilitar nuevas experiencias en la relación del hombre con su medio y con su época.

Por las plumas de los siete autores (Poe, Doyle, Chandler, Spillane, Dürrenmatt, Highsmith y Leonard) el enigma se ha trasladado de la alternativa esquemática  hacia la complejidad de un fatalismo colectivo, transformándose literariamente y poetizando de paso la voluntad de comprender la realidad.

*Fragmento de la introducción al libro El Lugar del crimen, de la editorial Times Editores, cuyo contenido ha sido publicado de manera seriada en el blog Con los audífonos puestos.

 

El lugar del crimen

(Ensayos sobre la novela policiaca)

Sergio Monsalvo C.

Times Editores,

México, 1999

 

 

 

 

ÍNDICE

Introducción: La novela policiaca, vestida para matar

Edgar Allan Poe: La poesía en el crimen

Arthur Conan Doyle: Creador del cliché intacto

Raymond Chandler: Testimonio de una época

Mickey Spillane: Muerte al enemigo

Friedrich Dürrenmatt: El azar y el crimen cotidiano

Patricia Highsmith: El shock de la normalidad

Elmore Leonard: El discurso callejero

La literatura criminal: Una víctima de las circunstancias

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BXXI-588

Por SERGIO MONSALVO C.

 

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THE YOUNG RASCALS

(PIONEROS DEL BLUE EYES SOUL)

Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

https://www.babelxxi.com/588-the-young-rascalspioneros-del-blue-eyes-soul/

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LONTANANZA: GOOD MORNING SAIGON!

Por SERGIO MONSALVO C.

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(V-POP)

La historia musical del rock (pop, r&b o soul) del área asiática se caracteriza tanto por su escasez divulgativa como por su pluralismo estilístico, fusión y convivencia entre grandes y pequeñas tradiciones.

Lo que distingue y diferencia en general aquella zona del planeta en dichos géneros es su capacidad de contener y condensar en poquísimos rasgos, aspectos significativos y valores íntimamente ligados a la cultura propia.

En ello hay un juego de modalidades que incitan a que se perciba la diversidad de voces, sentimientos, estados de ánimo y timbres instrumentales.

Sus herencias, en coexistencia con las sonoridades occidentales, se han expresado plenamente en las tensiones y contradicciones entre los diferentes procesos de innovación y transformación de estilos. Así es la situación de Vietnam y de Saigón, su capital.

El encuentro entre repertorios tradicionales y músicas cosmopolitas generó dinámicas culturales ligadas a fenómenos de movilidad, como la emigración de los músicos y la relación entre metrópolis vecinas.

La interacción entre el progreso artístico supranacional y la tradición local generó nuevos modelos de producción y de consumo musicales que determinaron cambios y por ende enfrentamientos profundos entre ideologías y políticas culturales y/o religiosas.

Una realidad en la que debían convivir la tradición purista y la instantaneidad mediática y hasta las revoluciones, los estados de guerra y demás trastornos de la vida por esos lares.

El neologismo “V-pop”, con el que se conoció originalmente dicha corriente, fue inventado por una estación de radio en los años sesenta como una manera de referirse a la música moderna producida ahí, para diferenciarla de la música tradicional, la cual carecía completamente de influencias extranjeras.

Durante la conocida históricamente como Guerra de Vietnam, los soldados estadounidenses llevaron consigo los discos y la radio (véase la ilustrativa película Good Morning Vietnam, de Barry Levinson) y los asiáticos conocieron también de esta forma el blues y la música country, así como el soul y el rock.  Esos estilos de música fueron asimilados y a la postre interpretados por los músicos locales.

VIDEO SUGERIDO: cbc band – tinh yeu tuyet voi.mwv, YouTube (padapromenos)

Muchos de estos intérpretes comenzaron a retomar los géneros tradicionales de sus respectivos territorios, mezclándolos un poco con las influencias occidentales, y así obtuvieron mezclas musicales novedosas y populares en cada caso.

Con la llegada del rock de los sesenta, aquello de verdad explotó masivamente y cundió por toda la zona. A través de la radio se difundieron todos los éxitos del rock psicodélico y demás géneros que surgieron por entonces.

Tal movimiento alcanzó su pico de popularidad cuando los solistas (hombres y mujeres) y los grupos juveniles locales se presentaron en escena interpretando el ritmo de manera calcada, con sus diversos acentos y adaptaciones líricas del inglés a los idiomas regionales.

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Luego llegó la guerra y estas formas musicales fueron relegadas a la clandestinidad en el norte del país, dadas sus ligas con el Occidente (“el enemigo”), utilizadas como entretenimiento en los bares del sur. En el primero se siguieron practicando de manera oculta, clandestina, y los discos circularon como auténticas joyas y tesoros.

La energía de esa música provino de la deconstrucción y la reconstrucción. Palabras de significación intrincada, pero tal vez ahí se encuentre la clave del carácter absolutamente voluntarioso de esta escena, que por sí sola sería capaz de echar a pique cualquier tópico.

Hace poco, los historiadores musicales vietnamitas, casi todos ellos emigrados o exiliados en países vecinos, se dieron a la tarea de recopilar esa transición y lanzaron el álbum Saigon (Rock & Soul) Vietnamese Classic Tracks 1966-1974, primera entrega de sus investigaciones.

Las distintas formas del pop y el rock occidental, a veces opuestas, tuvieron que recorrer un camino tan largo para llegar a dichos lugares, y atravesar tantos filtros culturales en el camino, que los músicos asiáticos no tuvieron necesidad de tomar en cuenta en el mismo grado las distintas cargas ideológicas.

¿Pop? ¿Rock? ¿Ye-Yé? ¿Go-Go? Todo se prestó por igual al saqueo, para a continuación preparar una música jamás pensada y exótica como la que más.

Hoy Vietnam se ha convertido en punto importante en el destino de turistas y empresarios del mundo tras el levantamiento del boicot económico estadounidense.

La nueva escenografía urbana de la Ho Chi Minh City (Saigón) ofrece a los cientos de jóvenes —que transitan por sus ruidosas calles en bicicletas y motonetas escuchando sus grabadoras portátiles— los más diversos ritmos, del pop a la electrónica.

La música emanada de sus cantos tradicionales, de la que se desprenden las canciones populares desde épocas remotas, continúa transformando su estilo a favor de la (hiper)modernización, con cóvers de éxitos internacionales en su versión local (debida y absolutamente lo-fi) y baladas nuevas adaptadas a melodías sesenteras fuertemente arraigadas desde entonces en su cultura, a pesar de los intentos gubernamentales por erradicar dicho “arte degenerado”.

VIDEO SUGERIDO: Saigon Group playing Rock, YouTube (Den75)

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