PULSOR 4×4 – 56

 

 Por SERGIO MONSALVO C.

PULSOR 2009 (FOTO 1)

 EL BEAT DE LA IDENTIDAD

 (2009)

 

El año 2009 celebró por todo lo alto el 200 aniversario del nacimiento del gran Edgar Allan Poe.

Asimismo, se llevó a cabo la inclusión de Eslovenia en la llamada Zona Euro, agregándose como el país número 16 en sumarse a la unión.

Es el año en que Barack Obama –un afroamericano– se convirtió en el presidente número 44 de los Estados Unidos.

Por otro lado, se lanzó el iPhone 3GS que presentaba sofisticaciones en su hardwere y la posibilidad de grabar videos, entre otras cosas.

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Justin Townes Earle, hijo de Steve Earle, continuaba en la senda musical de la dark americana que le marcó su padre. Encontró en ella su vía de expresión y sus mitos. Un estilo siempre latente desde los primeros días de Dylan, pero que encontró hasta el siglo XXI un nombre que lo designara.

Básicamente, el suyo en el disco Midnight at the Movies, es un country contemporáneo con el foco puesto, primero, en la autenticidad artística. Esa área donde la sinceridad del músico no es reticente ni se trata de compensar su falta exagerando las interpretaciones o las expresiones emotivas, en sus letras. Y, en segundo término, se canaliza hacia esa combinación de las raíces folk y country con otros elementos del rock como el rockabilly o el garage, parajes en donde en lugar de obtener lo que se quiere se tiene lo que se necesita. Suma que al final se ubica en el saco de lo alternativo o indie.

PULSOR 2009 (FOTO 2)

Por cierto, un gran ejemplo del indie de aquel año fue el álbum Veckatimest del grupo neoyorkino Grizzly Bear, cuyos miembros tornaron la experimentación anterior por un pop vocal que recordaba tiempos pasados, como los de la vestimenta con que aparecieron en el vídeo promocional. El estilo musical utilizado en esa ocasión (intelectual y lisérgico) tuvo una energía distinta y no menos poderosa. Por lo mismo cupo destacar la voz de barítono de Ed Droste, cuyo timbre vintage resaltó su lúcido falsete. A esta voz principal le añadieron los brillantes coros realizados por todo el grupo.

En cuanto a lo orquestal, fue remarcable la cuidada instrumentación del álbum. Potenciaron, en esa ocasión los sonidos de los teclados (sintetizador y piano eléctrico), en detrimento de las guitarras (el bajo se coció aparte). Los arreglos fueron muy pulidos y en ocasiones se acercaron peligrosamente al exceso. Sin embargo, la cantidad de detalles en la rítmica y percusión se saltaron lo tradicional y crearon una atmósfera dinámica, que no solía ser recurrente en el pop psicodélico que habían interpretado hasta ese momento. Un gran disco de un grupo que no ha dejado de experimentar.

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A su vez, los exitosos White Stripes llegaron a su fin, no por desacuerdos musicales sino que la verdadera causa fue que tras publicar el disco Icky thump, el dúo suspendió su gira por problemas de salud de Meg, la baterista. Ésta aseguró que no podía soportar “la ansiedad” que le provocaba tocar en vivo. Se estresaba demasiado ante tanta agitación de giras y presentaciones. Entonces ella desapareció de la luz pública mientras Jack White empezó una serie de novedosos grupos paralelos (The Dead Weather, The Raconteurs, etcétera), se convirtió en un reputado productor de estrellas venidas a menos, y se mudó a Nashville.

Ahí, Jack fundó a The Dead Weather, que se convirtió en el supergrupo de la nueva década. Su estilo se instaló en el blues rock á la british con  Alison Mosshart (de Kills) en la voz, Dean Fertita (de Queens of the Stone Age) en la guitarra, él (batería) y Jack Lawrence (de Greenhornes) en las guitarras y otras voces. Su álbum debut, Horehound, apareció a mediados de ese año bajo el sello Third Man Records, del propio White, y en seguida se proyectó como uno de los discos del año, dada su calidad, energía y argumentos, tanto musicales como líricos.

VIDEO SUGERIDO: The Dead Weather – Treat Me Like Your Mother – Live at The Roxy, YouTube (TheDeadWeatherTV)

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PULSOR 4x4 (REMATE)

BABEL XXI – SINOPSIS (44)*

Por SERGIO MONSALVO C.

BABEL XXI (FOTO 1)

 (216-220)

SINOPSIS 44 (FOTO 2)BXXI- 216 MASAAKI HIRAO

Para hablar del J-Rock, como hoy se le denomina al género surgido por aquellas praderas del Sol Naciente, hay que remontarse a los años 50 del siglo XX cuando comenzaron las influencias occidentales llegadas de la Unión Americana con el rockabilly al frente, primordialmente. Los principales exponentes de este estilo como Masaaki Hirao y sus colegas Mickey Curtis y Keijiro Yamashita, a quienes pronto se agregaría Kyu Sakamoto, al contar con la aprobación de los novedosos estratos adolescentes, incluyendo a los estudiantes universitarios que exigían cambios modernizadores en el país, consiguieron el reconocimiento popular incluso traspasando las fronteras niponas.

VIDEO SUGERIDO: 01 – JAPAN OLD ROCK’N’ROLL 1956 – 78 RPM, YouTube (sevennightsrock)

SINOPSIS 44 (FOTO 3)

BXXI-217 RUBBER SOUL

Las innovaciones técnicas y el aprovechamiento de los procesos mecánicos fueron características del siglo XX, manifiestas en todas las artes reproductivas, del grabado a la serigrafía, del cartel y el comic a la publicidad y a la fotografía. Las artes gráficas cobraron un poder y una fuerza que derivaban del culto a la imagen como una forma non plus ultra de comunicación. Las obras creadas así, fueron propuestas de preceptos. Formas de conocimiento sobre la recepción y la retención de sensaciones que  arrojaron siempre luces distintas sobre el arte. Fueron, en resumen, el signo del estilo. Determinado como una de las artes menores, el diseño gráfico de los álbumes L.P., surgió en la década de los sesenta con la portada del disco Rubber Soul de los Beatles.

VIDEO SUGERIDO: The Beatles – Michelle, YouTube (II Ribelle)

SINOPSIS 44 (FOTO 4)

BXXI-218 PAGE & PLANT

El rock, como música y prioritariamente como cultura, siempre ha buscado la oportunidad y también el motivo para manifestar su selección de influencias. En el caso de los ingleses, éstos han sentido –desde los años sesenta del siglo XX– especial apego a todo lo indio y árabe por la misma causa por la cual los rocanroleros estadounidenses se sienten ligados a la música negra. De esta manera, y continuando la línea establecida antaño, los rocanroleros británicos como en el caso particular del Robert Plant y el Jimmy Page de los años noventa, buscaban un ideal primitivo que se remontara más allá de la historia, más allá de los registros, más allá incluso de la transmisión oral, hasta los cimientos de la Tierra. El resultado, un disco fantástico: No Quarter.

VIDEO SUGERIDO: Page & Plant. Battle of Evermore. A True unplugged, YouTube (viktapia)

SINOPSIS 44 (FOTO 5)

BXXI-219 ROY LICHTENSTEIN

El pintor neoyorquino Roy Lichtenstein a mediados de los años sesenta pasó de la perspectiva de las mujeres como extensiones del mobiliario doméstico, a las que había representado en sus cuadros, al de seres que sentían, pensaban y creaban su imagen moderna. Su guía francesa le habló del nuevo sentir de las jóvenes de su país, quienes se manifestaban así en contra de la solemnidad feminista de una izquierda dogmática (con la figura de Simone de Beauvoir) y una derecha anquilosada en las tradiciones, las cuales permearon el periodo de crisis de la posguerra. Emuló entonces las sensaciones que la música del momento le producía, para ordenar de una forma única y representativa los elementos visuales de la cultura contemporánea.

VIDEO SUGERIDO: SYLVIE VARTAN “si je chante” 1964, YouTube (5249candice)

SINOPSIS 44 (FOTO 6)

BXXI-220 METRONOMY

La historia de un grupo como Metronomy no comenzó a fines del siglo XX como lo puede indicar cualquier monografía sobre él. No. Su esencia, su origen ontológico es otro, uno que evoca tiempos idos y, antes que nada, la primigenia idea de la exclusividad para los momentos recreativos, como el privilegio de disfrutar de un ocaso, por ejemplo. Tal idea llevó a la integración de un cuarteto (tras haber trabajado como solista con dos obras anteriores), formación que comenzó a laborar en la que sería la nueva propuesta de Joseph Mount, el líder fundador y compositor del grupo. Algo distinto y en lo que se había concentrado casi tres años: The English Riviera. Una vuelta espiritual a sus orígenes como turista. Cuando ese concepto era valioso.

VIDEO SUGERIDO: Metronomy – She Wants (Music Video), YouTube (Metronomy)

 

*BABEL XXI

Un programa de:

Sergio Monsalvo C.

Equipo de Producción: Pita Cortés,

Hugo Enrique Sánchez y

Roberto Hernández C.

Horario de trasmisión:

Todos los martes a las 18:00 hrs.

Por el 1060 de AM

96.5 de FM

Online por Spotify

Radio Educación,

Ciudad de México

Página online:

http://www.babelxxi.com/

Exlibris 3 - kopie

JAZZ Y CONFINES POR VENIR – 8*

Por SERGIO MONSALVO C.

Jazz y confines (Portada 4)

 RABIH ABOU-KHALIL

CRISOL DE LA MUSICALIDAD ÁRABE

POR VENIR 8 FOTO 1

Los encuentros musicales entre Oriente y Occidente por lo común implican un desafío. En dichos encuentros hay que demostrar la adaptabilidad de los instrumentos y materiales étnicos del Oriente a los lenguajes occidentales, particularmente en el jazz. Así lo hace el libanés Rabih Abou-Khalil (nacido en Beirut, en 1957) con el denominado oud, un instrumento parecido al laúd, y la música árabe clásica.

El dulce clamor de los saxofones, piano o trombones de sus compañeros en exploraciones representa sólo una prueba de la eficacia y el alcance logrado por Abou-Khalil en su búsqueda de interacción, en sus paseos incondicionales por los vericuetos de la fusión.

Otra prueba son los contenidos ritmos cruzados de percusionistas caribeños, africanos o sudamericanos, así como las ágiles líneas extraídas por bajistas de jazz y las pulidas meditaciones del acordeón, la trompeta o el flugelhorn.

Todos, instrumentos variados que hábilmente agregan sustancia a los temas cadenciosos, magros, casi inasibles del músico árabe, los cuales aparecen a todo lo largo de su extensa discografía y carrera musical que se prolonga ya tres décadas, y apoyan sus solos muchas veces vertiginosos. No obstante, la interacción empática no diluye la fuerte identidad árabe propia de la obra de este músico.

DIÁSPORAS Y RAÍCES

Hace mucho que los límites antes claros entre las culturas se desmoronaron. El mundo se ha encogido por obra de los medios de comunicación, que lo han convertido en aquella aldea global tan llevada y traída en la que todo está disponible al instante. Todo se mezcla, y tanto el público como los músicos se hallan en el cruce de caminos de una simultaneidad que ha abolido el espacio y el tiempo.

Cabe suponer —como apuntó el escritor Michel Leiris hace algunos años— que el éxito de la World music se basó en sus inicios en el deseo de entregarse a la fuerza de ritmos imperiosos creados por los pueblos extrarradiales de los históricos centros de la cultura: africanos, caribeños, asiáticos, latinoamericanos, etcétera.

Ritmos que reflejaban los tiempos en que el propósito de la música era el de alentar, encantar y hechizar con su exotismo. Hoy, ese escritor ha podido confirmar su suposición, pero también asombrarse ante el alcance que ha tenido la proyección musical y las distintas diásporas étnicas y su disolución en diversos géneros.

ABRIR LOS ESPACIOS

A más de 30 años de distancia de esta aseveración, la World music se ha convertido –a la par que el World beat y que la música glocal– en el último grito esteta entre quienes establecen los cauces en el género. El sueño de la unidad transcultural, de una nueva era, se erigió en un remedio para la civilización enferma de nacionalismos demagogos y chauvinismos populacheros.

Al free jazz, en su momento, le correspondió abrir los espacios y las técnicas instrumentales necesarias para el desarrollo, al adoptar elementos musicales e instrumentos de África y otras culturas (la India un día, Balí al siguiente, de acuerdo con los vientos de la aventura).

Dicho movimiento —para descubrir lo desconocido e integrarlo en la propia música— tuvo un efecto secundario en el que pocos repararon: los músicos de jazz empezaron a tomar en serio la música de aquellos países y viceversa, y no sólo eso, sino que a partir de ahí la han investigado y arrojado haces de luz sobre sus propias interrogantes artísticas y propuestas de desarrollo.

POR VENIR 8 FOTO 2

PURISMO Y APERTURA

En relación con la música del Medio Oriente, la situación no pierde complejidad por la falta de diferenciación. Por una parte, están los músicos quienes se separan por completo de las tradiciones y tratan de abrazar sus propias visiones de Occidente; por otra se encuentran los autonombrados custodios de la música árabe clásica.

Estos fundamentalistas incluso disfrutan de la simpatía de los musicólogos occidentales convencidos de que sólo es posible saborear la música árabe si suena pura, igual que hace siglos. Y al final de la línea se encuentran los talibanes extremistas que están en guerra no sólo con los músicos locales sino con todos los músicos del mundo en general, y que cuando arrebatan el poder quieren acabar totalmente con quienes practican tal arte y punto.

El libanés Rabih Abou-Khalil se trató de mover entre los extremos de su país de origen (del que se tuvo que exiliar por lo mismo en Munich y luego en el sur de Francia): entre los feroces guardianes árabes del pasado musical y los liquidadores y profetas del desarraigo total.

Al instalarse en el Occidente se encontró, a su vez, con los copistas ad infinitum. Aquellos que quieren mantener intacto el purismo étnico y por lo tanto las diferencias excluyentes. Son los promotores del exotismo regresivo en nuestro hemisferio que no quieren ningún enlace, puente o asimilación y mucho menos el intercambio de bienes culturales.

Así que Abou-Khalil se encontró de nuevo en otra encrucijada: entre las demandas y las expectativas de esos esotéricos etnomusicólogos occidentales y posibles patrocinadores y los esfuerzos serios y suyos por dar a conocer la música árabe en su búsqueda por conectar con el resto del mundo, con su tiempo y espacio. Obviamente optó por su propia ruta.

Básicamente con Abou-Khalil se trata de un esfuerzo legítimo, puesto que el progreso cultural siempre ha sido estimulado por los encuentros entre distintas culturas.

EL CRUCE CON EL ORIENTE

La obra de este artista, desde entonces, constituye con sus distintos álbumes un punto de encuentro y entendimiento para músicos de Oriente, de Europa, los Estados Unidos y Latinoamérica. En su compañía, Rabih Abou-Khalil ha recorrido el estrecho sendero entre el jazz contemporáneo y los estilos árabes tradicionales.

Si bien sus composiciones son modales y utilizan los ritmos y modos clásicos de la música árabe, van mucho más allá del idioma clásico en los pasajes de improvisación. Quizá este carácter modal también sea la causa por la que su música tenga una cualidad flotante: evita los cambios armónicos y su movimiento es horizontal no vertical, como en la música de Occidente. Además, las improvisaciones se orientan más hacia el ritmo, basándose en el diálogo entre el solista y el percusionista, en lugar del desarrollo armónico.

RED DE VOCES INDIVIDUALES

No obstante, Abou-Khalil también encarna una cualidad intrínseca de la música de nuestro tiempo: un campo de tensiones sin resolver entre distintos estilos y formas de expresión, los cuales se encuentran en una tersa red tejida de voces sumamente individuales.

Esta música posee un rigor interno, conforme con aquella exigencia estética del escritor Antonin Artaud donde pedía que todo fuera conducido, concienzudamente, hacia un caos existencial furioso. Con Rabih Abou-Khalil esa furia es canalizada hacia una bella sonoridad con horizontes de lo más amplio en el siglo XXI.

Discografía mínima:

Bitter Harvest (MMP, 1984), Between Dusk and Dawn (MMP, 1986), Bukra (MMP, 1988), Al-Jadida (Mesa Bluemoon, 1990), Blue Camel (Enja, 1992), Yara (Enja, 1999), Visions of Music (Enja, 2000), Il Sospiro (Enja, 2002), Morton’s Foot (Enja Records, 2004), Journey to the Centre of an Egg (Enja Records, 2005), Em Portugues (Enja Records, 2008), Trouble in Jerusalem (Enja Records, 2010), Hungry People (World Village, 2012).

 

 

VIDEO SUGERIDO: Concert Rabih ABOU-KHALIL & Joachim Kün (Jazz Onzet), YouTube (Miguel Octave)

POR VENIR 8 FOTO 3

 

 

*Capítulo del libro Jazz y Confines Por Venir. Comencé su realización cuando iba a iniciarse el siglo XXI, con afán de augur, más que nada. El tiempo se ha encargado de inscribir o no, a cada uno de los personajes señalados en él. La serie basada en tal texto está publicada en el blog “Con los audífonos puestos”, bajo la categoría de “Jazz y Confines Por Venir”.

 

Jazz

y

Confines Por Venir

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Textos”

The Netherlands, 2021

 

 

PORVENIR 8 (REMATE)

MICHAEL BRECKER

Por SERGIO MONSALVO C.

MICHAEL BRECKER (FOTO 1)

 UN SAX CERCANO A TI*

Michael Brecker es considerado en la actualidad como el intérprete más influyente en el sax tenor desde John Coltrane. Todo mundo se sabe de memoria los solos de todos sus álbumes, muchos legendarios. En sus discos revela las cualidades que lo han hecho tan popular e influyente, acompañado por un grupo de músicos de antología que no le van a la zaga: Pat Metheny (guitarra), Larry Goldings (órgano), Elvin Jones (batería), Jeff “Tain” Watts (batería, y quien lo ha respaldado desde hace varios años en diversos discos), Bill Stewart (batería), James Genus (bajo), Joey Calderazzo (piano) y Chris Minhdoki (bajo).

Brecker en particular representa una parte vital de un dinámico grupo de bebop contemporáneo con fuertes raíces en el jazz tradicional. Sus acentos marcados e impredecibles e incansable sentido del swing sirven como un verdadero catalizador que impulsa al grupo de élite en diferentes formas, y es inspirado a su vez por los músicos para lograr expresiones más profundas.

El saxofonista desacelera o acelera el tiempo sin menoscabo alguno de la intensidad. Los solos que efectúa con el tenor son sustanciosos, llenos de poder y provocan al escucha con su generosidad. Sus composiciones ponen a Brecker en el justo sitio que merece dentro de una carrera siempre en ascenso. En el de un músico para quien el ritmo y la improvisación fresca, ocurrente y plena de sus referencias más queridas, son los elementos esenciales y no mero adorno. Este músico extiende el alcance de sus horizontes con un sax tenor esplendoroso. Para hablar de todo ello y de los planes para el nuevo álbum de aquel entonces, realicé una entrevista con él, a cominenzos del año 2001.

MICHAEL BRECKER (FOTO 2)

S.M.: Mike, ¿cuál es tu definición de jazz?

M.B.: “No tengo una definición. Es algo muy difícil de describir con palabras, pero es una música que implica la improvisación y la capacidad de los músicos de comunicarse entre sí en el momento presente en el escenario, de una manera muy íntima, aprovechándose de la improvisación y el swing”.

S.M.: ¿Por qué escogiste el sax para expresarte?

M.B.: “Siempre me atrajo el sonido. El sonido, la belleza y la flexibilidad del sax. Es un instrumento milagroso, por la capacidad que tiene para que la personalidad del músico se exprese de una manera muy vibrante y diferente. De hecho no tiene límites. Es un instrumento muy expresivo, y cuando se utiliza de manera creativa es posible encontrar a través suyo un sonido propio”.

S.M.: ¿Cómo te definirías como músico: tradicional, de vanguardia o qué?

M.B.: “Creo que una especie de mezcla de diferentes cosas. Es muy difícil hacer una definición sencilla, pero siempre he creído que mi música es más un reflejo de los tiempos que de vanguardia o incluso salida de la tradición. Ha evolucionado en ese sentido”.

S.M.: ¿Qué significan para ti Coltrane, Ornette y Parker?

M.B.: “Todos fueron músicos que dejaron una huella tremenda en la música y debo decir que en todas las artes. Charlie Parker fue un músico que salió de la tradición y que en muy pocos años cambió el rumbo del jazz por completo. Ornette Coleman fue un músico que creó una variación totalmente distinta muy pronto, en el jazz y la improvisación, y se mantuvo firme, fiel a su visión, lo cual es extraordinario, porque lo atacaban mucho. Y Coltrane fue un músico cuya grandeza y… cómo lo diré… Coltrane fue un músico que fue capaz de expresarse en muchos niveles al mismo tiempo: intelectual, técnica, emocional y espiritualmente. Fue un músico que debido a todo el tiempo que dedicó a practicar fue capaz de cambiar de forma constante. Su música fue probablemente la más poderosa, porque se comunicaba en tantos niveles y tocaba a la gente de tantas maneras diferentes y también afectó todas las artes. Los tres fueron, esencialmente, genios a su manera. Y los tres han influido en mí”.

S.M.: ¿Qué papel desempeñó el rock para ti en tu desarrollo musical?

M.B.: “Siempre figuró. Crecí en Filadelfia y me gustaban los grupos de R&B y del Top Forty además del jazz. Cuando los Beatles sacaron Sergeant Pepper fue lo máximo para mí. Ese disco tuvo un impacto tremendo en mí. Me fui a vivir a Nueva York en una época en que los límites entre el pop y el jazz se estaban volviendo muy borrosos. Empezamos a experimentar y a mezclar el rock, el R&B y el jazz. Cuando yo tenía 19 años experimentábamos mucho con eso”.

S.M.: ¿Qué músico ha influido más en ti?

M.B.: “Probablemente John Coltrane y mi hermano Randy”.

S.M.: ¿Los estudios académicos son importantes para un músico de jazz?

M.B.: “No te perjudican. Creo que realmente te pueden ayudar. En los E.U., y creo que en todo el mundo, el jazz se ha desarrollado mucho dentro la academia. Hay muchísimos programas de estudio de jazz excelentes a nivel universitario y yo doy clases todo el tiempo en universidades. Es algo bueno. Entre más se aprende, mejor”.

S.M.: Además del jazz, ¿qué otros géneros musicales te han interesado?

M.B.: “La música clásica, la música africana y la música latina, por falta de un mejor término, y desde luego el pop también”.

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S.M.: ¿Te gustaría grabar un disco con músicos africanos?

M.B.: “Me encantaría. Ya lo hecho en varias ocasiones. En el álbum The Return of the Brecker Brothers toqué bastante en ese disco con músicos africanos. Exploramos un poco esa música en ese disco. Tengo unos amigos muy cercanos en Nueva York que son músicos africanos. Anduve de gira con Paul Simon en 1991, con un grupo africano muy grande”.

S.M.: ¿Tu enfoque de los solos ha cambiado con el tiempo?

M.B.: “Sí, me parece que sí. De muchas formas. Es difícil de expresar, pero cambia constantemente de maneras sutiles”.

S.M.: ¿Te interesa experimentar con sampleos?

M.B.: “Claro que sí. Toqué un instrumento llamado el EWI durante 10 años (Electronic Wind Instrument) y dependí casi enteramente de sonidos sampleados. Muchos de ellos yo mismo lo sampleé. Me fascina la tecnología digital en muchas de sus manifestaciones y me parece una herramienta muy interesante y eficaz en la música, en muchos niveles, y seguiré trabajando con eso”.

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S.M.: ¿Cuándo saldrá tu nuevo álbum?

M.B.: “El nuevo álbum, que terminaré de masterizar en marzo, saldrá en junio. Es un álbum de baladas con Herbie Hancock, Pat Metheny, Charlie Haden y Jack DeJohnette. Y James Taylor canta unas canciones en él. El énfasis está en las baladas, en las piezas lentas. Es muy romántico, hermoso y tiene muchos momentos musicales muy profundos. Los músicos que tocan en él hicieron un trabajo excelente. Me hicieron sonar bien”.

S.M.: ¿Cómo se titulará?

M.B.: “Se va a llamar Nearness of You”.

S.M.: ¿Seguirás usando el Hammond B-3 en tus grabaciones?

M.B.: “Espero que sí, de vez en cuando. Me encanta tocar con Larry Goldings. Es uno de mis músicos preferidos en todo el mundo. Hace magia con el Hammond B-3.”

S.M.: ¿Te interesaría hacer un álbum conceptual?

M.B.: “No me llaman mucho la atención los álbumes conceptuales. La mayoría de las veces resulta forzado, más un truco para animar las ventas que una visión musical original. Prefiero concentrarme en componer piezas que sean lo mejor posibles. Lo cual no impide que participe con gusto si alguien tiene una idea interesante. Como The New Standard de Herbie Hancock, en el que abordó los clásicos del pop”.

S.M.: ¿Piensas volver a grabar con tu hermano Randy?

M.B.: “Espero que sí. Vamos a salir de gira juntos este verano. Acabamos de tocar juntos hace unos días. Siempre disfrutamos tocar juntos”.

S.M.: ¿Con la Brecker Brothers Band?

M.B.: “Sí. Va a ser un grupo acústico de los hermanos Brecker”.

S.M.: ¿Has pensado en sacar un disco en vivo?

M.B.: “Sí, de vez en cuando. Creo hacerlo pronto. Espero tener la oportunidad pronto”.

*(Entrevista publicada en la revista Scat  número 9, de mayo del 2001)

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 MICHAEL BRECKER

NEARNESS OF YOU

VERVE, 2002

(en vías de canonización)

Para las once baladas del disco Nearness of You, el saxofonista Michael Brecker recurrió a cuatro antiguos compañeros: Herbie Hancock (teclados), Charlie Haden (bajo), Pat Metheny (guitarra) y Jack DeJohnette (batería). En dos de las piezas (“Don’t Let Me Be Lonely Tonight” y “The Nearness of You”) también participa un invitado insólito tratándose de una grabación de jazz: el cantante James Taylor. El grupo presenta arreglos muy logrados, casi clásicos, de composiciones propias o versiones de diversos compositores. No se trata de las baladas típicas del jazz sino de piezas que rara vez se escuchan dentro de este contexto. Brecker parece gustar cada vez más de las notas calmadas (SMC).

(Reseña publicada en la revista La Mosca en el 2002)

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 Michael Brecker falleció el 13 de enero de 2007, en Nueva York.

 VIDEO SUGERIDO: MICHAEL BRECKER – Nearness of You, YouTube (Duke’s Café)

 

Ex Libris (2)