Por SERGIO MONSALVO C.

EDDIE VAN HALEN
ORIGEN Y DESTINO
Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.
https://www.babelxxi.com/527-eddie-van-halen-origen-y-destino/

Por SERGIO MONSALVO C.

EDDIE VAN HALEN
ORIGEN Y DESTINO
Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.
https://www.babelxxi.com/527-eddie-van-halen-origen-y-destino/

Por SERGIO MONSALVO C.

RITO Y DRAMATIZACIÓN
En el libro The Rituals of Humanity and the Rhythm of Reality, el comunicólogo Roland Delattre escribió que “Los ritos pueden celebrar y afirmar los ritmos y la forma de una versión establecida de la realidad, pero también pueden celebrar y dar expresión a la forma y los ritmos de una nueva versión naciente”.
Esto, traducido a la actualidad que nos ocupa –los debates políticos en pantalla–, indica que las figuras tradicionales del candidato fuerte a ocupar la presidencia de cualquier país y de sus contrapartes de los partidos opositores, hasta la fecha del primer «debate» político televisado, mantuvieron un sistema social vigente y totalmente anticuado, acorde a la misma actividad política.
Sin embargo, hubo el «descubrimiento» de que a través del medio electrónico más popular por antonomasia, la televisión, ese sistema podía ser modificado y esas figuras estáticas y lejanas ya eran susceptibles de ser tocadas y cambiadas en la conciencia pública.
Con dicha primera emisión masiva, las pautas del rito político, por y a pesar de quienes manejaban (y manejan) la televisión, deberían modificar la manera en que los ciudadanos pensaran en sus procesos políticos y participaran en ellos. Los reportajes televisados de las campañas presidenciales, tras la aparición de los candidatos en las pantallas chicas, no dieron ningún giro en relación a lo que se venía realizando antes del evento con ellos, sólo se incrementó la exposición previa, se saturó tiempo y espacio con ella y se terminó abrumando al espectador.
La concepción de quienes dirigen los noticiarios (tras aquello) continúa igual. En esencia, su visión –intereses de por medio– no ha sufrido cambio alguno: los mismos lenguajes de texto e imagen; las mismas tendencias burdas o subliminales; el mismo apiñamiento en torno a cuestionamientos semejantes, para luego darle «digerido» el mensaje al televidente.
Difícil iba a ser propiciar el cambio en la forma de abordar el tema político en las mentalidades de quienes realizan la televisión en el mundo, llámese como se llame la cadena. Acostumbrados a la información desechable día con día, los ejecutivos de tales emisoras continúan con los cartabones plenamente masticados.
Para ellos, los días de tal evento sólo fueron pretexto para atraer audiencia, elevar ratings. Cosa que hicieron, pero sólo de momento. La experiencia del instante no los puso (ni ha puesto) a reelaborar sus formas de periodismo, crear opciones para mantener continua la participación ciudadana en el medio o hacer auténticos reportajes, en los que los ingredientes sean las alternativas propiciadas por los géneros convocados: nota informativa, editorial, artículo de fondo, crónica, columna, entrevista, encuesta y hasta comentario de opinión de algún periodista relevante, sin compromisos más que con su profesión.
Para ello hubiera sido menester igualmente, y como ya apunté, modificar los lenguajes tanto en lo verbal como en lo iconográfico. Bastaba ya de mantener a las figuras intocables; bastaba ya de proporcionarles a estas figuras las listas de las preguntas antes de los programas; bastaba ya del agachismo frente a ellas, del servilismo, del trato extremadamente gentil para con ellos (sin ser irrespetuosos).

La educación y la cortesía son una cosa, la agudeza otra. Que las entrevistas fueran incisivas, profundas, punzantes, enriquecedoras, inteligentes; que los reportajes abarcaran todos los ángulos y puntos de vista; que la imagen también hablara por sí misma y complementara lo dicho; que descubriera y tradujera al televidente lo comentado por opinadores y gente destacada. Que cada noticiario tuviera su personalidad y dejara de haber estandarización al respecto; que hubiera continuidad para todos los aspectos y que se pensara en el público (como ente político y no sólo como consumidor) tras las cámaras.
Para éste, el cambio de mentalidad hubiera sido más rápido con respecto a las figuras políticas. En conversaciones por doquier se hubieran puesto en relieve ciertas actividades que antes del «debate» recibían escasa atención. Esa extraña emisión para todos los televidentes hubiera tenido mayores consecuencias en la vida común que en la electrónica.
En primerísimo lugar se habían apropiado con lenguajes cotidianos de una temática que a todos correspondía. Debido a ello se aumentaron de manera considerable los elementos que hacían de la política algo parecido a un encuentro deportivo.
Los hechos de acento político neto recibieron desde entonces una atención soterrada, diluida, y los ritmos de las campañas, debidos a esta atención pública, obligaron a los noticiarios nocturnos, sobre todo, a volverlos el centro de su transmisión. Supieron éstos de forma contundente que dichas campañas y quienes las encabezaban se habían convertido en ingente acontecimiento de los medios de comunicación, y que se podía elevar o rebajar a los candidatos con aspiraciones.
De ahí la manifestación evidente o encubierta de los intereses creados, que fueron a partir de ahí los únicos valederos para dichos medios; y de ahí también surgió la importancia de la opinión pública para evitar que tales intereses fueran los únicos que prevalecieran. Obligar al medio a que cumpliera con las expectativas de la comunidad, y no sólo con la de sus directivos.
Los noticiarios por televisión actualmente permiten a los espectadores ver y oír a los candidatos en una índole única de retrato político. Las cámaras y micrófonos registran sus pifias y aciertos escénicos u oratorios, y éstos circulan (por las redes sociales) durante días por todos lados.
Los noticiarios, retomando el lenguaje telenovelero, concentran la acción dramática de las campañas políticas. Cada noche, los espectadores se sientan ante sus receptores y ven esas dramatizaciones. Cabría entonces dejar en claro que las otras telenovelas finalizarán o cambiarán de título y sus personajes desaparecerán de la vida comunitaria, el candidato electo y los opositores no, seguirán ahí, como el dinosaurio monterrosiano.
VIDEO SUGERIDO: Gil Scott-Heron – The Revolution Will Not Be Televised (Full Version), YouTube (spuddy83)


Por SERGIO MONSALVO C.

HADEWIJCH EN IK*
(para Tjamke Roelofs)
IK
(lo que oí)
paul prenen produjo pasmo
planeó pistas prístinas porque pensó:
para poner piano primero pautas propias
pero pronto poesía permeó predilección principal primigenea
HADEWIJCH
(lo que conocí)
brilló en edad oscura
con su mística visión flamenca
flor de flandes cuyo nombre perdura
para descubrir el misterio de la palabra
ZINGT
canta
(lo que intuí)
que en tres días
la esencia se fija eternamente
surge y crece aunque parezca silenciada
se desliza por las cuerdas y voz
EN
(lo que plací)
tras sensible reencuentro consigo
yo la que fui soy
nombre/mujer música /canto palabra/voz
dúo de título legendario armonía cuerpo notación
IK
*Texto tomado del poemario Amsterdamas, de la Editorial Doble A.

Por SERGIO MONSALVO C.

(91-95)
BXXI-91 CHINA EXPERIMENTAL
China será centro indiscutible del planeta en la primera mitad del siglo XXI. El futuro cabalgará portando en la mano, como lanza, la aguja de la acupuntura (noise, ambient, techno, avant-garde), y sus quijotes musicales realizarán con ella hazañas en cabalgaduras sonoras inéditas. En la obra de los artistas experimentadores chinos hay el eco de la esperanza en mayores desarrollos estéticos, con visiones novedosas, que marquen las diferencias con lo que se escucha fuera de ahí. Su persistencia, tanto como sobrevivencia en un ámbito hostil, es una prueba de que más allá de países y comités, de gobiernos y sistemas políticos, al hombre que sonoriza lo mueve siempre el interés por el otro, aunque les pese a los nacionalismos ortodoxos.
VIDEO SUGERIDO: Nara- Dream A Little Dream, YouTube (Virgil pinK)

BXXI-92 THE DØ
En los practicantes de géneros como el académico y el popular el gusto de hoy por involucrarse con el otro les ha dejado una huella mucho más profunda que antaño. Y seguramente es así, porque así deben ser los acercamientos: definitivos (en un momento dado) y siempre en incremento (la siguiente vez). La intención de fusionarlas es brindar otra oportunidad para que quien la practique se solace con su afición desde otro punto de vista, desde otra posibilidad, con los sentidos y la mente abierta, sin prejuicios ni convencionalismos y la plena conciencia de que ambos mundos –del rock y de la música clásica– a veces se cruzan, a veces se rechazan o como en el caso del dúo The Dø: se reúnen.
VIDEO SUGERIDO: The Dø – Too Insistent (Official Video), YouTube (ogatomartin)
BXXI-93 GORILLAZ
La aparición y desarrollo, en la primera década del siglo y los primeros años de la segunda, de un grupo como Gorillaz lleva a reflexionar sobre cómo la música popular más inteligente se interesa cada vez más por las formas a través de las cuales se elabora a sí misma. En este caso hay dos cuestionamientos que vale la pena hacerse. Uno acerca del papel que desempeña lo visual en la realización; y otro, por el lugar que ocupan las nuevas tecnologías en el trabajo de originar, difundir y consumir un producto musical. Con la llegada del siglo XXI las relaciones existentes entre la música y su recepción han sido modificadas debido a la hi-tech y a la interacción con diversos medios de un grupo como éste.
VIDEO SUGERIDO: Gorillaz – Pirate Jet (Music Video), YouTube (NDauchot)

BXXI-94 ACTORES
Las flores insospechadas de la creatividad brotan en momentos diferentes, hasta en mundos distintos. Esa parece ser la explicación razonable de los actores con una carrera musical intermitente. Como se puede escuchar, el gusto musical en todos ha sido parte de su vida desde la adolescencia, incluso desde la infancia. Pero lo han soslayado en favor de su mayor interés y desenvoltura: la actuación. Sin embargo, de vez en cuando les surge, de distintas maneras, aunque prevalezca en estilos señalados. Dicho gusto está dentro de ellos (desde la aparición misma del cine sonoro) y es algo que les apetece hacer simplemente, y buscan con él una vida paralela imaginándose para sí otra existencia.
VIDEO SUGERIDO: Across the Universe – If I Fell – Evan Rachel Wood, YouTube (rtp062366)

BXXI-95 CUONG VU
Cuong Vu, de nacimiento vietnamita, es un músico aventurero, producto del hipermodernismo y de su largo directorio de influencias, urbano, pleno de expresividad y de riqueza instrumental. La lista de sus intervenciones en las obras de otros músicos (como Dave Douglas, Chris Speed o Pat Metheny, entre otros muchos), podría extenderse largamente. Sin embargo, su trabajo como líder ha obtenido un mayor reconocimiento al frente de grupos como JACKhouse, Scratcher y Vu-Tet. En ellos ha puesto de manifiesto las características que lo han encumbrado como músico y cantante: interpretaciones misteriosas, extrañas y lejanas de cualquier convencionalismo.
VIDEO SUGERIDO: The Cuong Vu Trio – Vina’a Lullaby, YouTube (jamisonchase7)
*BABEL XXI
Un programa de:
Sergio Monsalvo C.
Equipo de Producción: Pita Cortés,
Hugo Enrique Sánchez y
Roberto Hernández C.
Horario de trasmisión:
Todos los martes a las 18:00 hrs.
Por el 1060 de AM
96.5 de FM
Online por Spotify
Radio Educación,
Ciudad de México
Página online:

Por SERGIO MONSALVO C.

Hay discos que jamás dejan de llamar la atención. ¿Por qué? Porque son clásicos. Pero ¿qué es lo que los convierte en clásicos? En el mundo grecolatino, durante la época de Sófocles, el término “clásico” se utilizó para designar a las personalidades de primera clase, es decir, a los miembros más sobresalientes de la cultura.
En el campo que nos convoca, la música, el rock fundamentalmente, posee por supuesto su material clásico, y éste en primera instancia no es lo incomprensible, sino lo misterioso disfrutable. Es aquello con lo que se puede deleitar (individual o colectivamente) toda la vida; lo que continúa conmoviendo y sorprendiendo; es aquello que es imposible hacer mejor (en su momento y circunstancia).
En el arte, cualquier arte, lo clásico resulta fascinante porque contiene un secreto, tanto para sí mismo como para quien lo contempla o escucha, y se mantiene vivo porque dicha fascinación prodigiosa envuelve siempre, sin faltar, y esa poética se verá legitimada constantemente por sus principales avales: valor y tiempo.
AÑOS 70

1.- Derek & The Dominos
(Layla and Other Asorted Love Songs, Polydor, 1970)

2.- Led Zeppelin
(Led Zeppelin IV, Atlantic, 1971)

3.- David Bowie
(The Rise and Fall of Ziggy Stardust, RCA Virgin, 1972)

4.- Pink Floyd
(The Dark Side of the Moon, Harvest Records, 1973)

5.- Iggy & The Stooges
(Raw Power, Columbia Records, 1973)

6.- Kraftwerk
(Autobahn, Kling Klang, 1974)

7.- Queen
(A Night at the Opera, EMI, 1975)

8.- Bruce Springsteen
(Born to Run, Columbia, 1976)

9.- Sex Pistols
(Never Mind the Bollocks, Virgin Records, 1977)

10.- The Clash
(London Calling, CBS, 1979)
*Lista definitivamente subjetiva, como todas las listas.

Por SERGIO MONSALVO C.

Un compañero de la redacción tuvo a bien darme la mala noticia: murió Dizzy Gillespie. Lo dijo por teléfono mientras me disponía a salir de mi casa. Era el Día de Reyes de un infausto año. Tenía cita con una muchacha de 22 años que decía estar interesada en el libro Por amor al sax, que yo había editado recientemente, y «no había podido encontrarlo en ninguna cochina librería de la ciudad», dijo.
Supe su edad porque fue lo primero, casi, que me espetó al conocerme. Quizá lo hizo como conjuro defensivo o tal vez para hacer de mi conocimiento ya cierta experiencia. Luego lo averiguaría. El caso es que mientras me dirigía al rendezvous, recordé otro caso semejante.
En aquella ocasión la renuencia marcaba las postreras horas de la tarde. Reticente, la veinteañera argumentaba con perorata larga y espiral en favor de las relaciones duraderas, enmarcadas en el pleno conocimiento del sujeto antes de otorgarle el mínimo de sus favores. «Dejarse llevar por el momento no está bien…», dijo.
Como el asunto parecía cosa de paciencia –aún se las tenía– decidí relajarme, servirnos un buen trago y poner en el aparato de sonido una música que obrara como contrapunto a su heroica defensa.
Hurgando entre los discos saltó, literalmente, uno de Dizzy Gillespie. Se trataba del grabado en el sello Dial a fines de los años cuarenta, en el cual aparecía el trompetista con su sexteto (Lucky Thompson al sax tenor; Al Haig en el piano; Milton Jackson al vibráfono; Ray Brown en el bajo y Stan Levey en la batería) y que contenía piezas como «I Can’t Get Started» y «What Am I Here For».
Lo puse a un volumen regular y me senté junto a ella. Continuó hablando con la obvia intención de convencerse de sus débiles estandartes. Transcurrieron algunas piezas sin cambios significativos, hasta que surgió «Round About Midnight». De repente, en medio del discurso hizo una pausa y el silencio la cubrió suavemente.
Al notar la interrupción volteé a verla, en ese breve lapso cerró los ojos y se abrazó a sí misma por un instante. Tenía la piel de gallina (horrible expresión, pero atinada para describir gráficamente el efecto del escalofrío). Fue un instante que la hizo brillar y hasta creo que estaba más bonita. Las notas de la trompeta la envolvieron por completo.
Abrió de nuevo los ojos, con una luz distinta, y ya no hubo más palabras, sólo generosas dádivas. Divinas dádivas. Seguro el Día de Reyes, al saber la noticia, no pudo más que compadecer a los oídos y corazones que no conocieron a John Birk “Dizzy” Gillespie, ni en algún momento se abandonaron gracias a él.
Mientras platicaba con esta otra veinteañera le pregunté, compungido, si sabía que Dizzy había muerto. “¿Quién es Dizzy?”, preguntó. Pude haberle contestado que era el Rey del Bop (pero es un hecho que hubiera creído que se trataba de algún dueño de hamburgueserías); o que fue candidato a la presidencia de los Estados Unidos; o uno de los puntales de la estética musical de un tiempo glorioso; o el mentor y compañero de Charlie Parker y Miles Davis, entre otros, pero hubiera sido un gasto inútil de saliva.
Fue un jazzista, le dije. «Ah, un jazzista», dijo con el tono menos entusiasta que encontró. Pensé ponerme en el arrogante papel académico y hablarle de Dizzy como eslabón esencial en la cadena de la evolución del jazz, pero desistí y mejor, ya instalados en la sala de su casa, charlando acerca de su «loca afición por la música» (eso dijo) y de que quería meterse a escribir al respecto en una revista, le pedí que pusiera el cassette que había traía conmigo para venir oyendo en el coche: Soul Mates, y esperé a que apareciera «I’m Thru with You» para ver si las notas del buen Dizzy realizaban otro milagro.
Hoy, pensando en esos aconteceres escucho «Groovin’ High» y sé que es la pieza que Dizzy, Bird y Miles interpretan en su anhelada reunión espiritual en el speakeasy del lugar donde se encuentren. Algunas doncellas de ya fugados 22 años quizá hasta les enciendan una veladora.

Por SERGIO MONSALVO C.

(CHET BAKER)*
“I’M A FOOL TO WANT YOU”
Su salvación, sabe /
depende de esos instantes de revelación /
de esos flashes de lucidez fulminante /
de esa improvisada anamnesia
de lo in–on top /
La real investidura del sobresentido /
sin alegorías /
con data precisa del sentimiento /
sólo valor racional
y clarividencia /
En solitaria vigilia /
contra la locura y el fin
que recorren la vida en ese tiempo /
como una jam after hours
frente a la barbarie del desamor
*Texto extraído del libro Baladas Vol. III, publicado por la Editorial Doble A, y de manera seriada en el blog «Con los audífonos puestos».
Baladas III
(“I’m a Fool to Want You”)
Sergio Monsalvo C.
Editorial Doble A
Colección “Palabra de Jazz”
The Netherlands, 2019
Contenido
Billie Holiday
Chet Baker
Dinah Washington
Bob Dylan
Dee Dee Bridgewater
Frank Sinatra


Por SERGIO MONSALVO C.

LA BELLA DURMIENTE*
(fragmento)
Imagínense
a una chica que se deliza sin cesar,
los brazos fláccidos, como zanahorias viejas,
en el trance del hipnotizador,
en un mundo de espíritus
donde habla con el don de las lenguas.
Está atorada en la máquina del tiempo,
de repente tiene dos años y se chupa el dedo,
vuelta hacia el interior como un caracol
aprende a hablar otra vez.
Está de viaje.
Nada cada vez más hacia atrás,
río arriba como un salmón,
lucha por entrar al bolso de su madre.
Muñequita,
ven aquí con tu papá.
Siéntate en mi rodilla,
tengo besos para tu nuca.
¿En qué piensas princesa?
Cazaré tus pensamientos como una esmeralda.
Déjame apapacharte
y te daré una raíz.
Esa clase de viaje,
Exuberante como una madreselva.
(…)
Al cumplir quince años
se pinchó el dedo
son un huso chamuscado
y se detuvieron los relojes.
Sí, en efecto. Se durmió.
El rey y la reina durmieron,
los cortesanos, las moscas en la pared.
El fuego en el hogar quedó inmóvil
y la carne asada dejó de crujir.
Los árboles se convirtieron en metal
y el perro en porcelana.
Todos estaban en trance,
catatónicos,
atorados en la máquina del tiempo.
Incluso las ranas eran zombies.
Sólo creció un rosal silvestre
y formó un gran muro de tachuelas
alrededor del castillo.
Muchos príncipes
trataron de atravesar las zarzas
porque habían oído de Aurora,
pero no se habían fregado las lenguas
y fueron detenidos por las espinas
y crucificados.
En su debido momento
transcurrieron cien años
y un príncipe logró pasar.
Los rosales se separaron como para Moisés
el príncipe halló intacto el cuadro.
Besó a Aurora
y despertó con la exclamación:
¡Papá! ¡Papá!
¡Listo! ¡Salió de su prisión!
Se casó con el príncipe
y todo estuvo muy bien
salvo el miedo…
El miedo a dormir.
Aurora padecía insomnio…
No podía dormitar
Ni acostarse a dormir
sin que el farmacéutico de la corte
le mezclara unas gotas de inconsciencia
y nunca ante el príncipe.
Si ha de llegar, afirmó,
el sueño debe tomarme desprevenida
mientras me río o bailo
para que no conozca ese lugar brutal
donde me acuesto con alambre de púas,
abierto el agujero en mi mejilla.
Además, no debo soñar,
pues entonces veo puesta la mesa
y una bruja temblorosa en mi lugar,
los ojos quemados por los cigarrillos
mientras come la traición como una rebanada de carne.
No debo dormir
pues cuando duermo tengo noventa años
y creo que me muero.
La muerte resuena en mi garganta
como una canica.
Traigo tubos como aretes.
Me quedo tan quieta como una barra de hierro.
Pueden perforarme la rodilla
con una aguja y no me moveré.
Estoy llena de novocaína.
Esta chica en trance
para hacer de ella lo que quieran.
Podrían meterla en una tumba,
un paquete terrible,
y cubrirle la cara de tierra
y nunca llamaría: ¡Hola!
Pero si la besaran en la boca
abriría los ojos de golpe
y exclamaría ¡Papá! ¡Papá!
¡Listo!
Salió de su prisión.
Hubo un robo.
Hasta ahí me platican.
Fui abandonada.
Hasta ahí estoy enterada.
Fui obligada a retroceder.
Fui obligada a avanzar.
Fui pasada de mano en mano
como un plato de fruta.
Todas las noches me clavan en mi lugar
y olvido quién soy.
¿Papá?
Esa es otra clase de prisión.
No es el príncipe
sino mi padre
ebrio, inclinado sobre mi cama,
rodeando el abismo como un tiburón,
mi padre, grueso, encima de mí
como una medusa dormida.
¿Qué viaje es éste, niña?
¿Existe salida de la prisión?
Que Dios nos salve–
¿existe vida después de la muerte?
*Anne Sexton, fragmentos del poema “La Bella Durmiente”, que forma parte del libro Transformaciones. Selección y traducción de Angelika Scherp. Introducción de Sergio Monsalvo C. Primera edición en Ediciones Fósforo, México, D.F., 2009.


Por SERGIO MONSALVO C.
(FOTOGRAFÍAS)

Gloves 3 – Gotcha!
La sensación de sentirse
descubierto al descubierto
con ansias de diluirse
