LIBROS: ELLAZZ (.WORLD) – VOL. II

Por SERGIO MONSALVO C.

 

ELLAZZ (.WORLD) VOL. II (PORTADA)

 

LA MUJER EN EL JAZZ*

 

Durante muchos años, las cualidades necesarias para adentrarse en el mundo del jazz se consideraron prerrogativas netamente masculinas. Entre ellas estaba una agresiva confianza en sí mismo, con la disposición a lucir e imponer la capacidad y potencia de interpretación en el escenario. Otra era la concentración exclusiva en la profesión, incluyendo ausencias frecuentes de casa y el derivado abandono de la familia.

A lo ya mencionado se agregaba la capacidad de moverse en ambientes difíciles y peligrosos, como lo eran los clubes nocturnos, infestados de vicios y administrados muchas veces por gángsters. Con frecuencia a las circunstancias mencionadas se sumaba la posibilidad de beber vastas cantidades de alcohol, ingerir drogas duras o las dos cosas juntas, según el caso, sin dejar de tocar de manera coherente hasta el amanecer del siguiente día.

En el pasado, una mujer decidida a formar parte de la comunidad de músicos y a no dejarse intimidar por dicho ambiente duro e impregnado de humo, en el que los compañeros de trabajo solían ser puros hombres, con frecuencia tenía que pagar el precio de su osadía, con costos tendentes a ponerla en su lugar, tales como la pérdida de su respetabilidad, la cual encabezaba la lista, además de la desaprobación social y familiar, y a veces ser relegada al ostracismo.

 

 

*Fragmento de la introducción al libro Ellazz (.World) Vol. II, publicado por la Editorial Doble A, y de manera seriada en el blog Con los audífonos puestos.

 

 

 

Ellazz (.World) Vol. II

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Palabra de Jazz”

The Netherlands, 2020

Contenido

 

Jesse (Relato)

Esperanza Spalding

Hülsman-Lavergnac

India

June Tabor

Karrin Alyson

Lisa Bassenge

Lynn Arriale

Madeleine Peyroux

 

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LIBROS: ELLAZZ (.WORLD) – VOL. I

Por SERGIO MONSALVO C.

 

ELLAZZ (.WORLD) VOL. I (PORTADA)

 

LA MUJER EN EL JAZZ*

 

Para escuchar a las mujeres en el jazz no bastan ni las expectativas ni los manierismos en el dibujo de lo esperado. Ellas generan con sus historias ese placer impagable del desarrollo histórico argumentado y cifrado en sus intersticios creativos, en los relatos biográficos, en las obras conseguidas. En líneas generales, las mujeres en el jazz no traicionan la poética del género como muchos pudieran pensar, es más, le insuflan un interés que trasciende las perspectivas habituales.

Uno escucha los discos de las jazzistas no tanto para saber cómo argumentan sino para disfrutar con su transcurso en la construcción del argumento. Esta es una manera de defender un género, desde su esencia Y buscar así el diverso ángulo creativo. Es decir, las mujeres tienen en el jazz el mismo problema que los hombres: la necesidad de un público.

El de las mujeres en este género es el arte de acomodar su música a unas leyes que a muchos oídos parecen infranqueables, tanto como una teoría cibernética. Y justamente es en esa maestría, en ese difícil arte de transitar por lo ignoto (original), tanto como por lo transitado (standard), con la sensación de la singularidad y la brillantez, donde estriba gran parte del atractivo mayor de sus propuestas.

Un tema como el de ellas en el jazz adquiere existencia gracias a la evolución constante de la que han sido capaces. Quienes se han sumergido en tal evolución las han contemplado a sus anchas y encarnado en la concreción de sus músicas, creando con tal circunstancia un armonioso y preciso encadenamiento de evocaciones, de recuerdos, que siempre sorprenden, y en lo que el tiempo pierde toda consistencia y no impone su rígido orden.

La serie Ellazz (.World) ha mostrado la complejidad y riqueza de sus vidas. Con sus ritmos propios y asociaciones entre imágenes, pensamientos, situaciones, sensaciones, amistades, ternuras, amores, nostalgias, y también miedos, ansiedades y a veces el logro del sosiego y la serenidad de lo ejecutado. Y no hay nada en sus discursos particulares que sea indiferente, todo cuanto compone la vida de una jazzista, aun cuando algo parezca nimiedad, adquiere una gran relevancia, cada instante de vida rememorado posee un enorme interés.

*Fragmento de la introducción al libro Ellazz (.World) Vol. I, publicado por la Editorial Doble A, y de manera seriada en el blog Con los audífonos puestos.

 

 

Ellazz (.World) Vol. I

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Palabra de Jazz”

The Netherlands, 2020

Contenido

 

Aki Takase

Andrea Parker

Anita O’Day

Aziza Mustafa Zadeh

Barbara Dennerlein

Bebel Gilberto

Dee Dee Bridgewater

Diana Krall

Dinah Washington

Eliane Elias

 

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LIBROS: RIZOMA (I)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

RIZOMA (I) PORTADA

 

A MODO DE INTRODUCCIÓN

 

Al escuchar las músicas de nuestro quehacer contemporáneo se recuerda que hubo una época, la moderna, en que había que explicar las diferencias entre los seres humanos. Los continentes, los países, los individuos se conmocionaban unos a otros. Todo era tan extraño como exótico entre sí y había que mostrarlo para cerrar filas frente a ello. Crecieron nacionalismos y chovinismos, para mal. Actualmente, se está desarrollando una nueva capacidad: sorprendernos ante las similitudes o las influencias retrospectivas.

Las diferencias que se solían experimentar, aquel viejo sentido de la extrañeza, están siendo reemplazadas, lenta pero inexorablemente, desde hace unas cuantas décadas por el más profundo de pertenecer a una misma raíz común. Así es como con el hipermodernismo nos identificamos unos con otros. Es un impulso hacia la unión global.

Hoy en día ya no es raro que los músicos, sobre todo los que practican el rock y sus subgéneros, de distintos continentes, épocas, estilos, tendencias o corrientes, se sienten y evoquen un sentido de rizoma planetario, sin tiempo ni espacio, a través de su música, con el objetivo de conformar un lenguaje del tercer milenio, en el que las influencias se den de atrás para adelante y viceversa.

El término «Rizoma» proviene de la biología y ahí se define como un tallo subterráneo con varios órganos (o yemas) que crecen de forma horizontal produciendo raíces y brotes de hojas de sus nudos, los cuales cumplen la función de conservar los nutrientes. Los rizomas crecen indefinidamente. En el curso de los años las partes más viejas dan lugar a nuevos brotes, de ese modo pueden cubrir grandes áreas de terreno.

Trasplantando ese término a la música, en el caso específico del rock, éste sería el tronco del que derivarían los rizomas que conservarían sus nutrientes, enriquecidos del o los terrenos que se hayan ido ganando con el paso del tiempo.

Ese es el concepto con el cual incorporé la categoría con tal nombre al blog Con los audífonos puestos, que se ha nutrido de todo aquello que ha influido de alguna manera al rock. El contenido de los volúmenes Rizoma (I) y (II) ha sido publicado de manera seriada en dicho blog.

 

Rizoma (I)

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Ensayos”

The Netherlands, 2022

 

CONTENIDO

Anti-Folk

Doo-Woop

Dub

Freak-Folk

Jazz

Jazz-Pop

Neo-Psicodelia

Neo-Soul

New Romantic

Nu-Afrobeat

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BIBLIOGRAFÍA: PERIÓDICO EL NACIONAL

Por SERGIO MONSALVO C.

 

EL NACIONAL (FOTO 1)

 

(PERIÓDICO)*

 

“Las cosas como fueron: …a principios de los años 90 la sección de espectáculos del periódico El Nacional congregó a un equipo de colaboradores que hicieron de la crítica, la crónica, la reseña, la entrevista, el reportaje y el análisis del rock un asunto serio. (Algo similar se hizo con el jazz, el teatro, el cine, la radio, los videojuegos y hasta la pornografía). En adelante, otros periódicos comenzaron a prestarle mayor atención a un fenómeno que había sido tratado, la mayoría de las veces, como información de farándula.

“Dos páginas del diario de tamaño tabloide se destinaban semanalmente a examinar el rock desde los representantes del subterráneo hasta las superestrellas. Músicos nacionales y extranjeros desfilaron por las páginas en las que escribían: Jaime Bravo, David Cortés, Leonardo García Tsao, Sergio Monsalvo C., José Xavier Návar, Óscar Sarquiz, Xavier Velasco, un servidor y otros colaboradores esporádicos”. (Esto escribió el autor, músico y periodista Xavier Quirarte en el diario Milenio del 15 de enero del año 2020).

*Colaboré en las secciones de rock y jazz (con diversas columnas: “Fichero”, “Primera y Reversa”, entre ellas, en el primero; “Speakeasy”, en el último) del periódico El Nacional en la década de los noventa, desde el 26 de septiembre de 1990, inicialmente en la sección “Carteleras” con el texto “ABC: El Soul de los Ojos Azules” (pág. 12), hasta el cierre definitivo del periódico el 30 de septiembre de 1998, en el que apareció mi texto “Tortoise: Suma explosiva de genialidades” (pág. 54). Fueron más de 1000 colaboraciones las que hice para esta publicación en ambos géneros musicales.

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BIBLIOGRAFÍA: CULTURACONTRACULTURA (AVÁNDARO)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

CULTURA CONTRA CULTURA (AVÁNDARO-MEMORIA DE LA ESPECIE)

 

“MEMORIA DE LA ESPECIE”*

“El camión escolar que lo trajo de vuelta a la ciudad luego de casi tres horas de camino se detuvo en la avenida Observatorio, a corta distancia de la entrada del Metro. El transporte se vació y los pasajeros plenos de una vibración común se separaron para continuar la vida cada uno por su lado.

“La mayoría se lanzó en pos de los convoyes del Metro; otros echaron a caminar en busca de rutas más convenientes. Él, con unos cuantos más, abordó un camión –de esos chatos con sus grandes vitrinas– que por ser domingo en la tarde venía casi vacío. Las cabezas de los que ya estaban instalados voltearon al unísono para ver el pequeño desfile de quienes retornaban. Cuchicheos, murmullo generalizado y miradas cuestionadoras.

“Él se instaló en la parte posterior para estar cerca de la puerta.  Venía cansado, desvelado y con un hambre feroz. Los pensamientos aún estaban allá, pletóricos de imágenes, de sonidos y de momentos inolvidables. El trayecto se le hizo corto.

“Una vez en el cruce de las avenidas Insurgentes y Baja California, a la altura del cine Las Américas, decidió irse caminando. La tarde estaba templada y discretamente soleada. Se echó el costal de marino al hombro e inició la marcha. Estaba contento y conservaba intacta la sensación de aquella buena vibra en la que vivió por varios días. Tenía mil cosas qué contar y mil más qué saborear por mucho tiempo.

“Cruzó la calle de Campeche y a media cuadra –frente a una tienda de vestidos de novia– se encontró con una familia resplandeciente y nívea que andaba de paseo. El papá, al verlo venir, tomó a uno de los niños de la mano e indicó a su esposa hacer lo mismo con la niña. Todos se pegaron a la pared y la sonrisa desapareció de los rostros de ambos padres. Los niños querían seguir con su juego, pero el papá y la mamá no les hicieron caso y los sujetaron bien mientras él pasaba.

“Al llegar a los escaparates de la tienda Woolworth se pudo ver de cuerpo entero: una gorra con muchos adornos le cubría la cabeza; el pelo lo traía un poco largo y sin peinar, unos lentes de espejo le tapaban los ojos; del cuello colgaba un yasqui que descansaba sobre una camiseta pintada con anilina. Encima llevaba una camisola de mezclilla con diversos adornos, un símbolo de amor y paz entre ellos. Los vaqueros –tiempo después la palabra sería cambiada por jeans— sucios de lodo hasta las rodillas; las botas mineras en estado semejante. En fin, lo que se podía esperar luego de varios días de lluvias torrenciales y sin mudas de ropa. El hecho le pareció chistoso, nada más.

“Al llegar a la avenida Álvaro Obregón, un coche se detuvo y los tripulantes le dieron aventón unas cuantas cuadras. Lo bombardearon a preguntas y lamentos por no haber podido ir. Se bajó en la avenida Orizaba y caminó todavía un par de cuadras ante las insistentes miradas de los transeúntes.

“Llegó al edificio, subió las escaleras y se plantó frente a la puerta de su casa. Tocó. Le abrió su mamá, quien con un grito corrió a quitar las alfombras, lo empujó hasta el baño y dijo que no saliera hasta quedar limpio.

“Al salir ya tenía a su papá frente a él observándolo detenidamente. Lo llevó a la sala y le mostró una pila de periódicos. ‘Ahí está lo que pasó en Avándaro, quiero que lo leas’, dijo.

“Él se acercó y quedó atónito ante los desplegados de la prensa.  No era posible tanta mentira. Mientras, su mamá iba echando al bóiler camisola, camiseta, vaqueros, calcetines, etcétera. Los zapatos, la cobija y el costal fueron a dar al basurero. Así culminó la aventura del Festival de Rock y Ruedas del 11 y 12 de septiembre de 1971.

*Fragmento de la crónica “Avándaro: Memoria de la Especie”, publicada en el libro CulturaContraCultura.

CULTURA CONTRA CULTURA (AVÁNDARO) FOTO 2)

 

*“Avándaro: Memoria de la especie”

Sergio Monsalvo C.

Págs. 111-117

Cultura contracultura:

Diez años de contracultura en México

Antología de textos publicados en Generación

Carlos Martínez Rentería, Compilador

Plaza & Janés Editores,

México, 2000

 

 

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CARTAPACIO: «MUERTO QUE GOZA DE CABAL SALUD»

Por SERGIO MONSALVO C.

 

FOTO

 

(RELATO)

Los encuentros fortuitos se dan en momentos insospechados, ¿verdad, Jim?  El primero fue en aquel salón escolar, entre clase y clase, rodeado de espíritus adolescentes –y en plena punzada– que admirados escuchaban sin pronunciar palabra aquel «Light My Fire» en el tocadiscos portátil de uno de ellos.  Siluetas de nuevas criaturas acogiendo los sueños húmedos de ángeles enfangados.

Luego, tiempo de hitos y mitos. La calle de Insurgentes en la ciudad de México. Noche de nerviosa espera por tu “encuentro” con los Doors. Las palabras haciéndose fuertes:  ellos tienen los rifles, pero nosotros tenemos el rock.

Ir y venir de voces, de paseos cortos, de risas. Congregación de oficiantes pránganas que sólo tienen la oportunidad de un breve vistazo al lagarto ebrio, entre el coche que te trajo y la puerta de ese Fórum. La ceremonia comenzó y nos quedamos ahí, en la calle, con los bolsillos vacíos, los oídos aguzados, la acera que se acurrucó a nuestros pies como un perro en busca de simpatía, con la magia.

Y ahora aquí, en Père Lachaise, París, donde la leyenda dice que reposas. Ella y yo penetramos en el camposanto donde las criaturas se encuentran con los viajeros hacia la eternidad. Los signos en las lápidas conducen sin tropiezos:  Morrison Hotel.

Y caminamos por los terriblemente bellos y sugerentes pasillos de este cementerio fresco y quieto que alberga a otros huéspedes ilustres: Colette, Marcel Proust, Oscar Wilde y muchos más que murmuran a nuestro paso. En una parte del sendero coincidimos con los discípulos de Allan Kardec, que sombríos rodean su cripta misteriosa.

Los avisos no se equivocan y por fin desembocamos al espacio que te corresponde. Los símbolos y las citas de las lápidas alrededor testifican el fluir constante de peregrinos que vigilan tus sueños de poeta. Unos interpretan música, depositan flores, otros beben vino, algunos dejan sus mensajes en una botella.

Yo quiero hacerlo en la piedra. Nada como las largas frases de las tumbas circundantes. Algo breve, como la fugacidad de tu existencia: “Lo hizo todo, incluso renunciar a la resurrección”.

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BLUEMONK: «ATYPICAL»

Por SERGIO MONSALVO C.

 

BLUE MONK (PORTADA)

 

(POEMA)*

 

atypical

(a michel petrucciani)

 

un atípico que bendice su alimento

                              y bebida

con piano de sitios fugaces

                              y delicia rumorosa

fuerza de cielo tempestuoso

                              y sin bandera

que vuelve lo fatal medida perfecta

                              el espanto de la salud

ante el que jazzea por su vida

                    al que oímos mientras viaja

en supersticiones de cuerpos promisorios

                    espíritu fecundo en la inmensidad

                                       /del universo

envuelto en el trozo de la gracia

                    natura lo cruzó con su violencia

y decretó así, todos los días, su día

                              abolición de sufrimientos

en sonoros móviles de intenso tono

                              retozo del artista cercenado

en orgullo sin postración ni espanto

                              tu sede es cáscara imperfecta

de la que brotan albricias en teclado

 

Blue Monk

y otras líricas sencijazz

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Palabra de Jazz”

México, 1994 (primera edición), 1997 (segunda)

 

 

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BIBLIOGRAFÍA: REVISTA BEMBÉ

Por SERGIO MONSALVO C.

 

BEMBÉ (FOTO 1)

 

(REVISTA)

BEMBÉ

Director Responsable:

Ernesto Márquez G.

Revista periódica de divulgación

Científica y cultural

México, D. F.

Año de inicio 1997

 

Algunas colaboraciones de Sergio Monsalvo C.

Emilio Ballagas

“El Gozo de la Expresión”

 

Steve Coleman

“El Tam Tam de la Esotería”

 

Ry Cooder

“Nunca olvidaré esos días en la Habana”

(Entrevista)

 

Junkanoo

“El ulular de las Bahamas”

 

Nueva Orleans

“Leyendas de una ciudad con nombre”

 

Nuyorican Soul

“El alma de la Urbe de Hierro”

 

Planet Soup

“Nuevos sonidos para el caldo planetario”

 

Les Tetes Brules

“Exotismo Bikutsi”

 

 

 

 

 

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BIBLIOGRAFÍA: 76 POETAS EN GENERACIÓN

Por SERGIO MONSALVO C.

 

76 POETAS EN GENERACIÓN (PORTADA)

 

“El Silencio de Ella”

Sergio Monsalvo C.

76 Poetas en Generación

Libro colectivo

Compilado por

Carlos Martínez Rentería

Editorial Praxis

Colección Dánae

México, D.F., 2000

pp.116

 

 

 

 

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