VEZA CANETTI

Por SERGIO MONSALVO C.

VEZA CANETTI (FOTO 1)

 EL MISTERIO

El misterio de Veza comienza a despejarse. En la trilogía autobiográfica de Elías Canetti (La lengua absuelta, La antorcha al oído y El juego de ojos) aparece sólo como una princesa literaria «cuya belleza lo dejaba a uno sin palabras». Vivía en el texto, etérea y amorosa. Sin embargo, muchas décadas después se inicia el descubrimiento de una Veza escritora, aguda y productiva, que deambuló entre libros de por medio con los más diversos nombres.

A principios de los años treinta, Veza comenzó a escribir; era la misma época en que Elías Canetti buscaba editor para su primera novela. Ella en aquel entonces se llamaba Venetiana Taubner-Calderon, narradora con bastante éxito. Sus textos eran conocidos a través del periódico Arbeiterzeitung, en las Neue Deutsche Blätter y en la editorial Malik, todas publicaciones vienesas.  Había ganado un concurso literario con el cuento «Ein Kind rollt Gold» (Un niño fabrica oro) y publicado una novela por entregas en algún periódico.

No obstante y debido al consejo del editor del Arbeiterzeitung, tuvo que empezar a utilizar pseudónimos dado el antisemitismo latente en el gobierno y la sociedad austriacos. Así, uno de sus cuentos, «Geduld bringt Rosen» (La paciencia produce rosas), fue incluido en una antología de escritores austriacos junto con una vaga nota autobiográfica: «Nací como Veza Magd en 1897 en Viena, como hija de un comerciante; fui maestra e hice traducciones. Mi primer libro fue una novela que no encontró editor y después publiqué cuentos y la novela Die Geniesser (Los hedonistas).»

Al de Veza Magd se agregan otros pseudónimos, como Veronika Knecht y Martha Murner. «El de Veza Magd (Veza servidora) –explica Elias Canetti– hace referencia a la dedicación y a la entrega de cualquier naturaleza; entrega a la persona amada, a aquellos por quienes se debe velar, pero también a los desfavorecidos por su nacimiento o por la infamia de los demás».

La novela inédita había sido escrita en 1934 con el título de Die gelbe Strasse (La calle amarilla). Ya casada con Elías Canetti, la agitación política del momento en Austria y de Europa en general redujo su trabajo literario al anonimato. Tras muchos años de enfermedad, deshecha física y psíquicamente, Veza murió el primero de mayo de 1963.

Descubierta la novela inédita, Elías la llevó a su editor y escribió un prólogo. En él habla de su insoslayable compromiso con la época; de la complejidad de su narrativa; del tono sarcástico y grotesco de sus descripciones y reproducciones del lenguaje coloquial; de su particular modo de confrontar al hombre moderno «consigo mismo y su mundo subyacente» y de su estilo extraordinariamente escueto y sintético.

«Veza –escribe Canetti en dicho prólogo– sentía admiración por los seres marginales. En las historias que escribió en el curso de los años siguientes dibujaba con frecuencia a este tipo de personas. Se trataba siempre de víctimas de las injusticias de otros, seres indefensos, disminuidos, poco hábiles; le gustaba por encima de todo escribir sobre mujeres que sucumben por servir a otros a cambio de un matrimonio desgraciado. Solía glorificar a estas víctimas haciendo que su belleza fuera creíble y, aunque ninguna de sus criaturas estaba hecha a su imagen y semejanza, ninguna se le parecía en el menor detalle, las conformaba siempre en torno al mismo núcleo, el de su propia inviolabilidad».

Die gelbe Strasse (La calle amarilla) es en realidad la Ferdinandstrasse, la calle de los mayoristas talabarteros, en el barrio de Leopoldstadt de Viena donde Veza y Elías Canetti vivieron durante muchos años. Veza escribió sobre la vida que se llevaba a cabo directamente fuera de su puerta, poniendo de manifiesto las influencias que había recibido de sus autores favoritos: Upton Sinclair, John Dos Passos, Alfred Döblin y Robert Musil.

Al respecto Elías Canetti anotó lo siguiente: «Cuando releo La calle amarilla me acuerdo del modelo de cada uno de sus personajes, pero estoy seguro de que me habría olvidado de todos si ella no los hubiera reinventado a su modo, si no los hubiera hecho renacer gracias a su inquietud y su agudeza».

Die gelbe Strasse de Veza Canetti apareció publicada en 1990 en la editorial Hanser Verlag de Munich. La traducción al español (La calle amarilla) se encuentra en la Muchnik Editores de Barcelona. Su otra novela Die Geniesser (Los hedonistas) continúa perdida en el periódico donde la publicó originalmente.

VEZA CANNETI (FOTO 2)

ExLibris

68 rpm/16

Por SERGIO MONSALVO C.

68 RPM 16 (FOTO 1)

En 1968 el mundo comenzó a girar más rápido. Las ciencias exactas y la meteorología dieron cuenta del acontecimiento. Sin embargo, no se pudo dar una explicación razonable del hecho. Hubo llamadas urgentes, intercambios de información, nerviosismo y dudas. Por tal motivo, y para evitar histerias públicas, no se difundió la noticia.

De cualquier modo los estudiosos siguieron investigando el caso. Unos lo atribuyeron al accidente de un bombardero B-52 que cayó en Groenlandia. Los apocalípticos lo adjudicaron a los asesinatos de Martin Luther King y Robert F. Kennedy; los conscientes, a la masacre de My Lay en Vietnam o la invasión de Checoslovaquia por los rusos. Los optimistas, a La Primavera de Praga y la revolución universitaria en París. Los humoristas, a que el Papa Paulo VI condenara el uso de anticonceptivos.

No obstante, los detallistas hurgaron en las hemerotecas. Entre los nacimientos de Damon Albarn y Lucy Liu y que Stanley Kubrick sacara su 2001, Odisea del Espacio, encontraron el lanzamiento de las siguientes bombas: Shades y Book of Taliesyn, de Deep Purple. Este grupo abrió brecha, así, a uno de los grandes caminos para la música: el hard rock. Se comprobó, efectivamente, que el mundo había comenzado a girar más rápido.

68 RPM 16 (FOTO 2)

SHADES OF DEEP PURPLE

DEEP PURPLE

(Parlophone)

Arribaron entonces al planeta ritmos más potentes y agresivos, producto del uso de las guitarras distorsionadas, las baterías de doble pedal y bajos más pronunciados. Surgieron en la Gran Bretaña con estos tótems del rock, quienes delimitaron las bases del nuevo género.

Deep Purple puso énfasis en la creación de una obra fundamentada en las escalas y los arreglos del blues (debida a la influencia del blues rock británico), en el rock psicodélico (vía Hendrix en su amplificación y puente entre la diáspora afroamericana y los rockeros del Viejo Continente, que buscaban la dureza del sonido) y en la música clásica (de la que eran egresados). Iniciaron así una historia sin fin, como banda de Moebius.

Con algunos de sus miembros surgidos de la academia, dirigieron la búsqueda de la dureza con el uso de patrones musicales más sofisticados, que permitieron revestir las fugas del instinto y el espíritu de los tiempos con tonalidades mayores y usos maestros de las menores. La batería pugnó por alcanzar el rango de 100-150 golpes por minuto, con una media habitual de 120.

Introdujeron el órgano Hammond como instrumento de este subgénero (vinculado a lo clásico, al unísono de Nice). Y resaltaron el protagonismo de la guitarra en las canciones, con solos tan importantes como el riff y el manejo de la voz. Toda una escuela, patente en temas como “Hush”, “One More Rainy Day” o “Mandrake Root”, y en versiones como “I’m So Glad” y “Hey Joe”.

68 RPM 16 (FOTO 3)

 Personal: Ritchie Blackmore, guitarra principal; Jon Lord, órgano y teclados; Rod Evans, voz; Ian Paice, batería; Nick Simper, bajo. Portada: sin referencias.

[VIDEO SUGERIDO: Deep Purple Hush (Original Film Clip 1968), YouTube (deeppurpleos)]

Graffiti: «La imaginación no es un don, sino el objeto de conquista por excelencia«

MILES AHEAD

Por SERGIO MONSALVO C.

(POEMARIO)

Miles Ahead (foto 1)

man with a horn

fuiste muerte y gemidos por un lustro

tu boca estuvo abierta

pero no gritabas

te consideramos oscuridad

de vida y sentidos

la carne polvo y los huesos saña

sólo ese lado de tu ser miramos

pero el verde empapó tu camisa

se coloreó tu rostro con su tono

fuiste entonces guía y gozo

una jam / perpetuo cuño

ahora te escuchamos, man

creativo y placentero

como en  juicio final

en adelante tu trompeta

 revestirá a los condenados

y tornaremos a ti

como hacia un sueño

confiaremos nuestra carne

a cada tema revisitado

y haremos nuestro sonido

con las huellas de tus hitos frescos

Miles Ahead (foto 2)

 

 in a silent way

supimos que vivía

porque excluyó los cánones

y arrancó con los dedos sus murmullos

quiso ser un pájaro/

  batir las alas eléctricas/

bañarse en luz violeta/

en un cuento sin palabras

fue el suspenso y el climax

el ser y la nada

tañó campanas

en quedas notas

de  alebrije aventurero

jugó a dejar abiertas sus cisternas/

con las posibilidades del silencio/

con la relatividad del tiempo/

 

con  necesidad eterna

por descubrirlo todo

soñó tocando el sueño inusitado

Miles Ahead (Foto 3))

 

selim sivad

lo entiendes o no lo entiendes

deja que te lo explique

a su modo nebuloso que es el claro

si así nebuloso lo pretendes

a mí me perturba su trompeta con los vientos

de St. Louis a Nueva York

que supo vivir hasta sin aire

y en la urbe doblarse hasta los cimientos

fue especie del sermón salvo

que se hartó de beber y aspirar con ansia

la ciudad que lo tuvo como presa

y donde nunca quiso estar a salvo

en su cuerpo hubo balas y emblemas

marcas de amores y desvaríos

maestros tonos de mutación constante

siempre en busca de nuevos temas

cuando asumió el blue para las nieblas

sus notas fueron caso aparte

porque a fin de cuentas y de cuentos

hablaba así el príncipe de las tinieblas

 

 Miles Ahead

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A,

Colección Palabra de Jazz, núm. 7,

The Netherlands, 2005

 

Miles Ahead (remate)

 

ExLibris

LONDON CALLING

Por SERGIO MONSALVO C.

BXXI-CLASH FOTO 1

LA PORTADA

El carácter incidental de la mayoría de las fotografías, sobre todo de las tomadas en serie durante los conciertos musicales, es evidente. No obstante, el medio guarda muchas sorpresas y variaciones. Es cierto que la mayoría de las fotos de este tipo son superficiales, serviles ante la imagen del artista, de la manía, la moda del momento o para satisfacer sólo las expectativas.

Sin embargo, también hay otras imágenes, las que con base en impresiones efímeras invitan a un viaje a través del tiempo. La fotografía, así, y su consecuencia devuelven el gesto a la memoria humana para registrar experiencias, tanto de carácter físico como del psíquico, individual o colectivo.

Para seleccionarlas hay que atender por lo menos a una de tres consideraciones: la calidad de la foto, la importancia del artista retratado y la representatividad de la obra con respecto a su época. Es raro encontrar retratos reveladores con más de dos de dichos elementos, pero existen las excepciones. Y eso le proporciona a la imagen su carácter inmortal.

BXXI-CLASH FOTO 2

Las fotos que trascienden arrojan luz sobre un momento importante o sobre un aleteo casi imperceptible del alma humana, en este caso a través de su expresión musical. El fotógrafo que busque eso debe mantener la realidad a distancia, evitando enredarse en sus accidentes para a la larga zambullirse en brazos de lo real. En eso consiste su tarea y cuando lo consigue se consagra.

Como en el caso de la portada del disco London Calling del grupo británico The Clash, cuya imagen fue tomada por la fotógrafa Pennie Smith para luego ser diseñada por Ray Lowry. Tal fotografía muestra a Paul Simonon (el bajista del grupo) golpeando su instrumento contra el escenario, en el teatro Palladium de Nueva York el 21 de septiembre de 1979 (durante la gira Clash Take the Fifth por la Unión Americana). Ha sido reconocida como la imagen emblema del punk y se considera, hasta estos momentos, como la mejor foto de la historia del rock.

Fue elegida como la mejor imagen del Rock & Roll de todos los tiempos mediante un sondeo realizado por la revista británica Q en la que participaron los 100 mejores cronistas de la especialidad y fotógrafos de todo el mundo. En un principio, ni Simonon ni la fotógrafa quisieron incluir la foto como portada, esta última argumentando que no era una imagen técnicamente buena. A pesar de ello, Joe Strummer –el sensible vocalista y compositor de la banda– los convenció a ambos para incluirla.

BXXI-CLASH FOTO 3

Hoy, el editor de la mencionada revista, Paul Du Noyer, pone en la mesa los porqués estéticos de la elección: «Esa foto trasmite gran emoción, es una imagen clásica y captura el momento cúspide del Rock & Roll: la pérdida total del control».

Paul Simonon, a su vez, ha recordado aquel instante: «Nuestra presentación había estado bastante bien. Todo el trabajo que habíamos realizado y todas las ideas que habíamos tenido se manifestaron clara y contundentemente en cada canción. Lo que emitíamos y la atmósfera que se creó con ello eran un sola cosa. Fue ahí cuando me invadió un sentimiento indescriptible que no me pude explicar. Así que ante lo inexplicable reaccioné de esa manera (destrozando el bajo). Mucho tiempo después –con más edad y conocimientos– caí en la cuenta de que aquello había rozado lo sublime y sin quererlo fui consciente de eso mientras participaba del fenómeno. Fue la única vez que rompí un instrumento en el escenario”.

La guitarra  destrozada (una Fender Precision) fue recuperada y ahora se encuentra en la exposición permanente del Museo del Salón de la Fama del Rock and Roll, en Cleveland, Ohio. La imagen de dicho instante, captada por Pennie Smith, quedó para siempre fijada en la portada del tercer álbum de estudio del grupo: London Calling.

Smith era una conocida fotógrafa londinense que se especializaba en la fotografía musical en blanco y negro. Había estudiado artes plásticas y gráficas en la Twickenham Art School al final de los sesenta. En 1969 comenzó a colaborar en la revista Friends junto al crítico y periodista Nick Kent. Realizó sesiones fotográficas con decenas de rockeros (Rolling Stones, The Who, Iggy Pop, entre ellos). Se mantuvo en dicha publicación hasta 1972 y su trabajo mayor fue la cobertura de la tour del año 70 del Led Zeppelin.

A la postre montó su propio estudio y sus fotos han aparecido regularmente en el prestigioso periódico New Musical Express (hoy sólo on line). Gran parte de su portafolio ha sido exhibido en el Museo de  Brooklyn, en los Estados Unidos  y la famosa foto de la portada de Clash fue elegida por el correo británico en el 2010 para conmemorarla como estampilla.

En lo que corresponde a la portada misma, el diseño corrió a cargo de Ray Lowry, un emérito ilustrador y cartonista satírico (nacido en 1944 en Salford, en el Reino Unido), cuyo bagaje se remite a sus periódicas colaboraciones con publicaciones underground como Oz e International Times durante los sesenta, y en las siguientes décadas en The Guardian, Private Eye, Punch y el mencionado New Musical Express, entre otras (tarea que llevó a cabo hasta su muerte en el 2008). Su obra gráfica desde entonces puede verse en la See Gallery de la localidad de Rossendale.

BXXI-CLASH FOTO 4

Su apego al rockabilly de los años cincuenta y la publicación de biografías como la de Gene Vincent y Eddie Cochran, a través de la técnica del comic, lo conectaron directamente con la emergente escena punk de la que se hizo seguidor y amigo de sus más destacados representantes. Relación que llevó a Joe Strummer, de The Clash, a pedirle que diseñara la portada de su disco London Calling.

Para comenzar, Lowry tomó la misma tipografía del álbum debut de Elvis Presley como homenaje a aquél y para conectar su espíritu con el de Clash. Convenció, junto con Strummer, a la fotógrafa y al bajista de los méritos de la imagen y al amalgamar ambas cosas consiguió una obra imperecedera.

Asimismo, la crítica musical a nivel internacional suele considerar a London Calling como uno de los mejores álbumes de la historia del rock. De hecho la revista Rolling Stone lo calificó en su famoso canon como el mejor de los discos aparecidos en 1980 en los Estados unidos, y como el octavo mejor de la historia del género. Y como ya hemos visto, los ingleses por su parte le han otorgado también muchos méritos a su diseño artístico.

BXXI-CLASH FOTO 5

El año 1979 fue definitivo para conocer los avances de Clash en el aspecto musical, tras tres años muy movidos y un par de álbumes exitosos desde su fundación. Lo cual se dio con el lanzamiento del disco London Calling, con Guy Stevens en la producción. Éste tuvo lugar el 14 de diciembre de aquel año.

La primera canción que se grabó, sin que Clash lo supiera (pensaban estar calentando motores apenas), fue “Brand New Cadillac”. Con ella mostraron que tenían el derecho a vestirse como verdaderos rockeros. Quizá porque lo eran.

También aparecieron para reforzar el impacto tracks como el que dio nombre al disco, más “Spanish Bombs” y “Lost in the Supermarket”. Se trató de una obra que se puede escuchar siempre con la misma emoción. Fue un álbum doble en una funda sencilla: Clash se negó a hacerle pagar más caro al público, aunque les resultara contraproducente y la compañía les chillara por ello.

BXXI-CLASH FOTO 6

Y luego vinieron las giras por los Estados Unidos: “Pearl Harbor 79” y “The Clash in America”. En medio, la publicación del EP The Cost of Living, que lanzó como sencillo un cover de “I Fought the Law”, de The Bobby Fuller Four. Durante tales tours invitaron a los hombres a quienes les admiraban algo musicalmente: Bo Diddley, Sam and Dave, Lee Dorsey, Screamin’ Jay Hawkins, Vince Taylor… todos se subieron al escenario con (o antes de) ellos. Y así el año se les fue rápido.

Con London Calling, el grupo se instaló en forma definitiva  en la historia de la música. Su adquirida sofisticación en los estudios de grabación no embotó su fuerza en absoluto. Todas las canciones compartieron madurez de visión y consistencia de carácter.

El grupo había partido al rock por la mitad y lo había vuelto sobre sí mismo, expuso sus respuestas fáciles a preguntas tendenciosas y creó la necesidad de enfrentar con atención toda la cultura popular. Las ideas acerca de cómo llegar de un sitio a otro dentro del rock fueron suspendidas y reacuñadas, a petición del London Calling (un título referencial de la historia británica).

[VIDEO SUGERIDO: The Clash – London Calling, YouTube (theclashVEVO)]

SÓLO LAS NOCHES

Por SERGIO MONSALVO C.

Sólo las noches (foto 1)

 (POEMARIO)*

 “Sólo las noches”

 Sólo las noches son malas y temibles

Vienen sobre mí aquellas imágenes antiguas

Noches de fiebre

Piedra

bajo los pies

Las manos irrumpen el granito gris

frío   duro   implacable

El pobre cuerpo caliente

abre surcos

en estos peñascos

Los cabellos

raíces que absorben la escarcha

que sube y baja

lentamente

por las rígidas venas

Sueños

que se apoyan

pesadamente en la ventana

El cuarto en la penumbra

como polvo añejo

y ese fino aroma marchito

siempre   siempre…

 

Confesión extemporánea

Anoche

quise burlarme de mí

y me salió una risa débil, enferma

De pronto

me vi invadido por una esperanza absurda

Indudablemente

te has convertido

en mi nostalgia favorita

 

Acuchillar el tiempo

Acuchillar el tiempo

con palabras afiladas

de hoja perfecta

que penetren inmaculadas

cuidadosas asesinas

en la tersura gris

del plexus

Y ya heridos los recuerdos

disponer del presente

en cortes

sin geometría ni clave

hasta agotar el flujo

de sus venas

Después trazar la cicatriz

sobre su carne

como una tachadura

larga y penosa

como el pensamiento

Y luego dejarlo caer

sencillamente

con la mejor sonrisa

de que se disponga

 

El perdón

Al desmenuzarse las horas

la furia de mis manos

te detuvo en el camino

Raudos

mis dedos se confiaron a tu cuerpo

Quise decir algo sobre tus cabellos

o tus ojos

pero no pude

el deseo me tornó mudo

Sin embargo

la ligereza de tus senos

me perdonó el olvido

 

Exhalación

No quedó la noche

murió indigente

ni cuidados

ni sueños

Inclinó la frente

sin revuelo de sombras

Inmóvil

en tu ausencia

exhaló tímida

el beso

que ya no pudo alcanzarte

*Cinco textos extraídos del libro

Epígrafe:

En esos callejones de la noche,

Corriendo por nuestras vidas…

Bruce Springsteen

 

Sólo las noches

Sergio Monsalvo C.

Editorial Oasis

Colección “Los libros del faquir” Núm. 63

México, 1984

Sólo las noches (foto 2)

Dibujo: Heraclio

Cartapacio ExLibris

MUSCLE SHOALS

Por SERGIO MONSALVO C.

UN LUGAR SAGRADO

MUSCLE FOTO 1

¿Qué es un lugar sagrado? Es lo que uno como mortal común se cuestiona en primera instancia. Y los mortales comunes, como tales, “sabemos” lo que es un lugar sagrado siempre y cuando no nos lo pregunten, por lo cual conviene rebuscar en el ático de nuestra cabeza “eso que sabemos”, pero que al parecer estaba escondiéndose,  para volverlo a entender.

Ajá. Y helo aquí: Un lugar sagrado es aquel sitio al que se puede ubicar geográficamente y que es importante por lo que representa, por su valor emotivo, tanto para una congregación religiosa como para una comunidad espiritual. En el primer caso, puede ser un santuario, un templo, un altar, un cementerio o un lugar en la naturaleza, entre otras cosas.

MUSCLE FOTO 2

Para los seguidores del rock and roll, que es una comunidad espiritual, lugares sagrados son aquellas construcciones en las que un artista trascendente del género, de su cultura, ha vivido, se ha puesto a componer o se ha presentado a actuar. Un lugar sagrado para esta comunidad es la casa de nacimiento, el club, el bar, el auditorio o el estadio, donde se presentó en alguna ocasión remarcada.

Pero también lo son los estudios de grabación, donde se trabajaron y fijaron obras representativas; donde otros músicos, conocidos o no, colaboraron en la confección de tales obras (a veces una sola canción); donde un productor talentoso o iluminado hizo brotar al genio de la lámpara, o donde tanto la tecnología como la atmósfera crearon el momento propicio para que emergiera el arte.

MUSCLE FOTO 3

Son ubicaciones variadas a lo largo y ancho del mundo que se convierten en tabernáculos emocionales para los seguidores, o en centros de peregrinaje para los músicos que quieren recobrar ahí alguna rememoranza o encontrar alguna respuesta o canalización a sus inquietudes estéticas de ese instante artístico.

Uno de esos lugares es Muscle Shoals, en Alabama, que posee todos los elementos de un santuario, incluyendo el fluir del agua bendita (el río Tennessee) y un templo (los estudios FAME) donde se han producido milagros musicales a través de diversas épocas. El primero de ellos fue la llegada de su fundador (Rick Hall) y el posterior encuentro con su apóstol inicial (Arthur Alexander).

MUSCLE FOTO 4

Con éste comenzó la producción de una larga cadena de pequeñas maravillas que fueron haciendo crecer la leyenda dentro de otra leyenda. Digamos que todo comenzó con los cherokees, mucho antes de llegada de los colonos y sus infamias. Dicha tribu contaba una historia que se dio en un tiempo más allá del tiempo en aquella tierra.

Había nacido ahí una princesa producto de la unión de la Luna con el río (Tennessee) y era tan feliz viviendo en aquellos lares, rodeada de fabulosos árboles de cedro y ciénegas, que el lugar florecía y era bello como ningún otro. Un día paseaba entre tal fulgor  y se encontró de repente a un guerrero cherokee tendido sobre la tierra. Estaba herido e inconsciente.

MUSCLE FOTO 5

Sintiendo pena por él se dedicó a cuidarlo día y noche cantándole canciones que le ayudaban a curar sus heridas y a sentirse mejor. El guerrero sanó, la princesa y él se enamoraron y vivieron felices para siempre en esos parajes. Y no sólo. Se instalaron en la leyenda y ella cantaba por las noches a través del agua del río para acompañar a la tribu y confortarla cuando era necesario.

Hasta ahí llegó Rick Hall para instalarse también y para materializar su sueño de producir bella música. La emanada del aquel río que alimentaba la zona lo atrajo, luego de un andar pesaroso por la vida (infancia pobre y traumática, padres disolutos, marginación, alcohol y desorientación), para edificar un mínimo estudio de grabación, con los ahorrros logrados por sus composiciones, y crear un sonido especial.

MUSCLE FOTO 6

 

Lo hizo. Comenzó al principio de los años sesenta, como ya dije con Arthur Alexander y su canción “You Better Move On”, al que siguieron infinidad de grupos y solistas que volvieron famosos a aquellos estudios FAME y a sus músicos sesionistas y los elevaron a todos a la categoría de leyenda, por lo conseguido en sonoridad, en atmósfera y en el éxito resultante y trascendental en el tiempo y en el espacio.

En dicho lugar se creó el southern soul, en un clima de colaboración entre músicos negros y blancos en medio de una tierra salvaje y racista hasta lo indecible, como era y es Alabama (“Segregación ahora, segregación mañana, segregación para siempre”, dijo uno de sus peores gobernadores). Rick Hall lo logró y cada pieza realizada ahí cuenta con una historia apasionante en muchos sentidos.

MUSCLE FOTO 7

Una breve lista de quienes pasaron por el lugar y algunos de sus tracks, puede brindar una idea de lo que ahí se cocinó: La mencionada “You Better Move On” y Arthur Alexander, “Fortune Teller” de Del Rays, “Tell Mama” de Etta James, “I Rather Go Blind” de Spencer Wiggins.

Asimismo estuvo la confección del disco de Aretha Franklin que contenía la canción “Respect”, y los temas “Sweet Soul Music” de Arthur Conley, “Mustang Sally” de Wilson Pickett, “You Let the Water Running” de Otis Redding o la inconmensurable “When a Man Loves a Woman” de Percy Sledge, entre muchas otras.

MUSCLE FOTO 8

Rick Hall transformó aquel sitio en un lugar de peregrinaje, en un tabernáculo, donde los hombres se transformaban (de botones de hotel, camioneros o meseros) en artistas. En los estudios Fame, que dirigió, se definió uno de los profundos cánones del soul, un género, que bajo el brío de una sección de metales asombrosa (Muscle Shoals Horns) y el de una sección rítmica sublime (The Swampers), todo fue corazón y elegancia.

Hall murió el 2 de enero del 2018, pero su contribución a la música es histórica, testimonial y legendaria. Esto dijeron los obituarios sobre él: “La historia de la música norteamericana no sería la misma sin los estudios FAME, todavía abiertos, registrando grabaciones de The Black Keys, Bettye LaVette, Drive By Truckers, St. Paul & The Broken Bones, The Soul Sisters o el último disco del también fallecido Gregg Allman, Southern Blood”.

MUSCLE FOTO 9

[VIDEO SUGERIDO: Muscle Shoals, YouTube (jimmygaynor)

ROCK Y CRIMEN

POR SERGIO MONSALVO C.

 ROCK Y CRIMEN FOTO 1

EL LADO OSCURO

En la temática del rock el crimen de género ha sido un asunto recurrente en su ficción lírica. Basten algunos ejemplos para corroborarlo: “Hey Joe” (una canción que popularizó Jimi Hendrix), “Used to Love Her” (de Guns n’Roses) o “Too Much Blood” (de los Rolling Stones).

Sin embargo, de facto, tal homicidio cometido por parte de rockeros (incluyendo a los del heavy metal más extremo) ha sido muy escaso y con muestras muy señaladas, como salvedades: el de Nancy Spungen a manos de Sid Vicious, el de Lana Clarkson por Phil Spector, y el de Marie Trintignant por Bertrand Cantat, entre los más destacados.

Señalo éstos porque tienen elementos en común: tuvieron como víctimas a sus mujeres, hubo drogas y alcohol de por medio y las sentencias fueron por asesinato involuntario, sin premeditación: sex & drugs & rock & death.

ROCK Y CRIMEN FOTO 2

Ello plantea la pregunta de cómo llega un hombre así a convertirse en asesino. La cuestión puede ser investigada en un estrecho marco psicoindividual. El hecho no es consecuencia del tópico sobre “la condición maligna del ser humano per se”, sino un súbito proceso de transformación que se produce a causa de traumas, debilidades, deseos, fantasías y miedos de la persona, así como de las cargas y desafíos particulares de su medio ambiente.

«Nunca he estado al borde de asesinar a nadie, pero, a pesar de ello, puedo describirlo, quizá porque a menudo el asesinato es una extensión de la ira, una extensión que llega a la locura, temporal o permanente«, escribió Patricia Highsmith en el libro Plotting and Writing Suspense Fiction, una autora que sabía de lo que hablaba.

El caso del francés Bertrand Cantat tipifica lo anterior y a la vez produce escalofríos por su abierta y eterna posibilidad. Cantat fue durante la década de los noventa el líder, cantante y compositor del mejor y más popular grupo galo de rock de entonces: Noir Désire.

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El cuarteto había sido fundado a mediados de los años ochenta por él y un trío de compañeros de la escuela, en Bordeaux, Francia. En sus inicios Cantat mostró sus influencias de foma manifiesta: MC5, The Gun Club y The Doors (principalmente por la personalidad escénica de Jim Morrison).

Su primera grabación apareció en 1987 y fue un EP con seis piezas titulado Où veux-tu qu’je r’garde? (¿Dónde quieres que mire?, en su traducción al español), que los daría a conocer a nivel local. Con su siguiente producción, Veuillez rendre l’àme – à qui elle appartient (Por favor, entregue el alma a quien le pertenezca), llegaría el éxito internacional y las giras, que se extenderían hasta Rusia. Ahí Cantat sufrió un desmayo a causa del daño que ya padecía su garganta debido a los gritos y aullidos que lanzaba constantemente al interpretar las canciones.

A pesar de ello continuaron trabajando y en los años siguientes aparecieron Du ciment sous les plaines (Cemento bajo las llanuras) y Tostaky (título que en realidad es la contracción de la expresión “Todo está aquí”, sacada del idioma español).

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En dichos álbumes, sobre todo el último, concentraron sus manifiestos musicales rockeros, cargados de dureza, electricidad, oscuridad, y rispidez, que estaban conectados con la espesura de sus (influyentes) sonoridades (The Velvet Underground, Clash, Sex Pistols o los mencionados Doors, entre los foráneos; Eiffel, Louise Attaque o Saez, entre los domésticos). Tales sensaciones se hacieron extensivas a sus actuaciones en vivo.

En 1994 lanzaron al mercado Dies Israe (que en latín quiere decir “El día de la Ira”) que es el material con el que emprendieron una gira, tras la cual el cantante se sometió a una primera operación de las cuerdas vocales. Para compensar la ausencia escénica publicaron una antología llamada Compilation. Y luego decidieron tomarse un descanso prolongado.

Retornaron a la actividad un par de años después con cambios de personal y un nuevo disco (666.667 Club), que levantó ámpula por sus polémicas canciones sobre la situación social en Francia. A dicho álbum lo acompañó una gira, tras la cual nuevamente el cantante fue sometido a otra operación. Mientras el grupo esperaba su recuperación decidió publicar un disco de Remixes, One Trip/One Noise, con la mezcla de sus tracks representativos hasta el momento a cargo de jóvenes bandas francesas.

[VIDEO SUGERIDO: Noir Désir – One Trip One Noise, YouTube (Eisenherzt]

Posteriormente,  al fin del siglo XX editaron un álbum triple recopilatorio de su carrera, Long Box, y al comenzar el nuevo siglo grabaron un nuevo álbum de estudio: Des Visages, Des Figures (Rostros y figuras, 2001) con una gran cantidad de artistas invitados y cambios de tonalidad, en favor de temas más melodiosos y producciones más cuidadas que les atraerán el favor popular.

No obstante el cambio de tono, Noir Désir no lo hizo en lo profundo, en lo poético que siempre se había caracterizado por una lírica bien escrita, a cargo de un Cantat que evidenciaba sus lecturas, uso del lenguaje y referencias culturales, para ofrecer un material en evolución de gran fuerza y riqueza, combinando, además, los idiomas a discreción (inglés, francés y español), según lo requirieran las letras.

Su contexto, por otro lado, lo mostró como un grupo involucrado en el compromiso social, no como pose publicitaria (como hacen tantos otros) sino como militancia en contra de algunos males de la actualidad en el mundo: el capitalismo salvaje, el fascismo corriente, la manipulación mediática, la intolerancia derechista, las enfermedades virales, el colonialismo chino o a favor del indigenismo, con presentaciones e iniciativas tanto fuera como dentro de su país.

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Debido a eso resulta incomprensible en una primera instancia el asesinato cometido por Cantat en el 2003. Ello sucedió en Lituania mientras su novia, la actriz  Marie Trintignant participaba en una película rodada en la localidad de Vilna. Bertrand la acompañaba en tal viaje cuando descubrió en el teléfono celular de ella los mensajes de alguno de sus anteriores esposos (había estado casada varias veces).

Discutieron, pelearon y él terminó golpeándola bárbaramente, ella entró al hospital en estado de coma y al cabo de algunos días murió a consecuencia de la paliza recibida. Él fue condenado a sólo ocho años de prisión gracias a los malabares de sus abogados. El andar del grupo, obvio, quedó en receso, aunque en los siguientes dos años sacaron a la luz Noir Désir en public y Noir Désir en images, álbum y DVD dobles con los materiales en vivo de su última gira.

Un crimen así, bestial, lejos de cualquier previsión en un tipo “normal”, comprometido con la música, con la escritura y con las causas sociales, en lugar de afirmar las fronteras estabilizadoras del mundo, las hacen permeables; en lugar de restablecer modelos de conducta, los deshacen; en lugar de destruir la perplejidad sobre hechos semejantes, la aumentan.

BERTRAND CANTAT EN DETENTION PROVISOIRE

En este punto volvemos a las preguntas iniciales: ¿Cuál es, pues, la diferencia radical entre la persona que mata y la que no lo hace? ¿Cómo llega alguien a convertirse en asesino? Según los estudiosos, el homicidio surge de la intensidad de los deseos de muerte que coexisten junto a nuestras emociones vitales, del mismo modo que el odio y el amor conviven dentro de nosotros.

El homicidio es parte de nuestra humanidad y tiene su razón de ser y su raíz en emociones humanas. Este aspecto frágil de nuestra conducta es el que hace a muchos de nosotros más capaces de matar de lo que imaginamos.

La personalidad de un asesino carga un verdadero torbellino de emociones almacenadas; cuando estas emociones, reprimidas generalmente, son provocadas, avivadas, agitadas o activadas, la persona, sobre todo si se encuentra en un estado particular de excitación o de frustración, se vuelve violenta. Y de ese modo una persona, en apariencia normal y equilibrada, es poseída de pronto por el impulso de matar.

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El de este personaje, Bertrand Cantat, es un ejemplo de thriller real, con una visión psicológica que sabe que las acciones humanas se determinan de maneras múltiples. En este caso la normalidad constituye la situación en el punto de partida, pero resulta engañosa y ya no se resuelve con la salida de prisión, no vuelve a restablecerse, al contrario, crea nuevas perspectivas, menos optimistas y sí más inquietantes.

El 15 de octubre del 2007 Cantat salió de prisión bajo palabra, tras cuatro años de “comportamiento modélico”, con las condicionantes de no hablar en público de su caso y de  someterse a medidas de control psicológico durante un año. Al año siguiente Noir Désir publicó gratuitamente dos nuevos tracks en su página Web: «Gagnants/Perdants» (Ganadores/Perdedores) y una versión del emblemático tema de la Comuna de París, «Le temps des cerises» (El tiempo de las cerezas).

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Todo parecía ir viento en popa para el grupo, sin embargo, El 10 de enero de 2010, la primera exmujer de Cantat, Kristina Rady, con quien tuvo dos hijos, se suicidó ahorcándose en su habitación mientras él dormía en la misma casa (presuntamente por los malos tratos que recibía de él). A fines de ese año los demás miembros del grupo anunciaron el fin de la banda (luego de tres décadas de existencia), debido a diferencias “emocionales, humanas y musicales” con su cantante y compositor. Bertrand Cantat continuó su carrera como solista.

En octubre de ese mismo año este último volvió a subirse, por fin, a un escenario, para colaborar con los también franceses Eiffel en un concierto. Luego su grupo se desbandó y la prensa gala anunció que preparaba su vuelta definitiva a la música con un proyecto en colaboración con 16 Horsepower.

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Aunque el estilo politizado y combativo de Noir Désir contrastara con el de 16 Horsepower, formación de country folk estadounidense con raigambre religiosa y popular. A la postre apenas hubo colaboración entre ambos pero nada definitivo y Cantat optó por la carrera como solista y compositor para otros músicos y otras disciplinas como el cine, la televisión o el teatro en la que ya preparaba una trilogía sobre Sófocles.

Desde entonces había editado un disco bajo su nombre, Corazones (2011), en el que contó con varios cantantes invitados de la escena musical francesa.

Sin embargo, su reinserción se ha topado con la pared de los tiempos que corren. En el 2018 tenía previsto hacer una tour dentro de Francia con el material de su reciente álbum como solista, Amor fati, del 2017, pero los organizadores de dos festivales, Les Escales de Saint-Nazare y Les papillons de nuit, lo borraron de sus carteleras tras la presión social de más de 70 mil personas que firmaron una petición para pedir su retiro de tales eventos afirmando que la participación de Cantat en esos conciertos “banaliza y avala la violencia de género”.

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Al mismo tiempo, él argumentó que tenía “derechos” como cualquier ciudadano tras haber “purgado su pena”. No obstante terminó aceptando la realidad y  renunciando a su participación en dichos festivales: “Para poner fin a todas las polémicas y acabar con las presiones sobre los organizadores”. En el anuncio también criticó a los medios que se habían “apoderado” de su historia para “deformarla e instrumentalizarla hasta el exceso”.

La decisión de Cantat ha recibido respuestas muy diversas, a favor y en contra. El hecho se podría resumir en el fragmento de un texto escrito por la periodista francesa Anne-Sophie Jahn, sobre los excesos de las estrellas de la música: “Puede que sea porque Francia no es Estados Unidos, que gusta de perdonar a sus héroes caídos. Puede también que sea el momento, en pleno auge del movimiento feminista que en Francia ha tenido un especial eco. O que, sencillamente, su crimen sea demasiado terrible como para borrarlo, así como así”.

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[VIDEO SUGERIDO: Noir Désir – Le Grand Incendie, YouTube (Eisenherzt)]

68 rpm/15

Por SERGIO MONSALVO C.

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Con Living the Blues sigue el boogie en el Canned Heat (con Dr. John como invitado). Es su tercer disco. Esta vez la “identidad” del estilo se desbordó en una mitad del álbum doble, la cual estuvo enteramente consagrada a una versión interminable de “Refried Boogie” en vivo, una especie de celebración pagana al dios del blues al estilo de Bob Hite.

No obstante, la gran revelación fue sobre todo el florecimiento de la personalidad de Alan Wilson en la armónica, que compone y canta (con voz frágil, aguda e irreal) “Going up the Country”, uno de los dos mejores títulos del grupo.

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LIVING THE BLUES

CANNED HEAT

(Liberty)

“Going up the Country” es un himno ecologista que vuelve a aparecer, ya consagrado, en el soundtrack de la película Woodstock un año más tarde. Bob Hite, por su parte, como cantante titular, encarna al personaje vividor, burlón, sólido y lleno de espíritu que representa al grupo.

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 Personal: Bob Hite, voz; Alan Wilson, guitarra slide, voz y armónica; Henry Vestine, requinto; Larry Taylor, bajo; Adolfo de la Parra, batería. Dr. John reaparece como pianista y arreglista de los alientos; Jim Horne, flauta; Joe Sample, piano. Portada: sin referencias.

[VIDEO SUGERIDO: CANNED HEAT – ONE KIND FAVOR, YouTube (HAAKIE48)]

Graffiti: «Pensar juntos, no. Empujar juntos, sí«

AKIRA KUROSAWA

Por SERGIO MONSALVO C.

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EL EMPERADOR DEL CINE

¿A qué se debe la continuada admiración mundial por el director Akira Kurosawa? La respuesta es muy simple: Kurosawa fue uno de los más grandes cineastas contemporáneos. No cabe duda de que se trató de uno de los pocos y verdaderos visionarios que han trabajado con este medio a lo largo de su historia.

Durante sus 50 años de trabajo como director, Kurosawa filmó 30 largometrajes, entre otras muchas obras; entre ellas algunos clásicos indisputables, como Yojimbo, Rashomon, Ikiru, Barbarroja, Trono de sangre, Los siete samuráis, Ran, El idiota, Cielo o infierno, Dersu Uzala

¿Por qué Kurosawa fue uno de los más grandes cineastas del siglo XX? Para empezar fue un gran director de acción. Sin embargo, a diferencia de cualquier otro en la historia del cine, poseyó la habilidad única de evocar la acción a partir de la materia prima de la emoción humana.

Este artista japonés, que nació el 23 de marzo de 1910 en Tokio, ha ejercido una influencia considerable sobre el trabajo de muchos cineastas de la actualidad y no hay que ir muy lejos para hallar la razón. Cada encuadre de sus cintas es como la pintura sobre un lienzo. Ha formado gustos para el arte, lo mismo que para la imagen en movimiento.

(Desde Kagemusha, 1980, Kurosawa pintaba todas las escenas de sus películas antes de filmarlas. Los cuadros servían como material para exposiciones y libros; con base en el proceso de rodaje se realizan programas de televisión y reportajes.)

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George Lucas lo supo expresar muy bien. Él tuvo el privilegio de entregarle al cineasta nipón un Oscar Honorario (en 1990), ocasión en la cual dijo: «Alguien le preguntó al señor Kurosawa si sus películas compartían un tema específico. Su respuesta fue que planteaban una pregunta específica: ¿Por qué los seres humanos no pueden ser más felices los unos con los otros? Él ha traducido esta pregunta en términos contemporáneos y también a través de cintas con un alcance histórico épico. Pero siempre la ha contestado en formas que intensifican y finalmente transforman nuestra realidad humana compartida, confiriéndole una belleza asombrosa y a menudo trágica».

Tiempo después Steven Spielberg cenó con Kurosawa en un restaurante de Tokio. Pese a que no saben nada de sus respectivos idiomas, compartieron el lenguaje del cine. Y esa noche el creador japonés le habló de hacer películas…y de la cinta que quería realizar a continuación.  Se trataba de Dreams.

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A Spielberg le impresionó sobremanera la profunda trascendencia personal del proyecto…y el gran valor de este cineasta dispuesto a revelar sus sueños más íntimos. Sin embargo, no le fue posible obtener financiamiento para esta película tan significativa. Y a Spielberg le correspondió la oportunidad de convencer a la compañía Warner Brothers de financiar el film.

Kurosawa (fallecido en 1998) vivió las últimas décadas de su vida en una contradicción insoportable: por una parte, el prestigio y el aparato que lo rodeaba –el arrogante «emperador», “el más grande director de cine vivo”, “uno de los cineastas más destacados de todos los tiempos”, etcétera–; por otra, la humillante situación laboral a la que debía someterse desde que se derrumbó la industria y por ende el objetivo comercial en detrimento de lo artístico: la impotencia absoluta, la realización de un filme cada cinco años y esto sólo gracias al apoyo brindado por sus exitosos colegas estadounidenses.

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A pesar de todo, desde el punto de vista occidental, Kurosawa constituyó un fenómeno extraordinario. Fue considerado como el «cineasta más occidental del Japón». De hecho derivó en inspiración para la hechura de unas cuantas cintas fundamentadas en la literatura europea.

Son muy conocidas las adaptaciones que hizo de El idiota de Dostoievski (Hakuchi), Los bajos fondos de Gorki (Donzoko) Macbeth de Shakespeare (Kumonosu-jo/El trono ensangrentado) y El rey Lear (Ran), así como por último la cinta Rashomon, que recuerda a Pirandello. El director supo traducir sus modelos a un mundo auténticamente japonés. Él lo explicaba así: «El cine es universal, lo mismo que los sentimientos humanos; provoca un encuentro directo entre las culturas. John Wayne no es ningún desconocido para mí».

El pensamiento de Kurosawa fue abierto y universal. Fue un típico hombre renacentista. (No se debe a la casualidad que algunas de sus películas más famosas de samuráis —Los siete samuráis, Kagemusha, Ran, Trono de sangre— estén ubicadas en el periodo del Renacimiento japonés). Al mismo tiempo, Kurosawa advertía las grandes conexiones en el tiempo, pensaba en forma sintética, algo que pudiera decirse también de Haydn o de Stravinski. Su educación internacional y la fusión creativa con otras culturas se erigió en un símbolo de la historia del arte en conjunto.

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