VEZA CANETTI

Por SERGIO MONSALVO C.

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 EL MISTERIO

El misterio de Veza comienza a despejarse. En la trilogía autobiográfica de Elías Canetti (La lengua absuelta, La antorcha al oído y El juego de ojos) aparece sólo como una princesa literaria “cuya belleza lo dejaba a uno sin palabras”. Vivía en el texto, etérea y amorosa. Sin embargo, muchas décadas después se inicia el descubrimiento de una Veza escritora, aguda y productiva, que deambuló entre libros de por medio con los más diversos nombres.

A principios de los años treinta, Veza comenzó a escribir; era la misma época en que Elías Canetti buscaba editor para su primera novela. Ella en aquel entonces se llamaba Venetiana Taubner-Calderon, narradora con bastante éxito. Sus textos eran conocidos a través del periódico Arbeiterzeitung, en las Neue Deutsche Blätter y en la editorial Malik, todas publicaciones vienesas.  Había ganado un concurso literario con el cuento “Ein Kind rollt Gold” (Un niño fabrica oro) y publicado una novela por entregas en algún periódico.

No obstante y debido al consejo del editor del Arbeiterzeitung, tuvo que empezar a utilizar pseudónimos dado el antisemitismo latente en el gobierno y la sociedad austriacos. Así, uno de sus cuentos, “Geduld bringt Rosen” (La paciencia produce rosas), fue incluido en una antología de escritores austriacos junto con una vaga nota autobiográfica: “Nací como Veza Magd en 1897 en Viena, como hija de un comerciante; fui maestra e hice traducciones. Mi primer libro fue una novela que no encontró editor y después publiqué cuentos y la novela Die Geniesser (Los hedonistas).”

Al de Veza Magd se agregan otros pseudónimos, como Veronika Knecht y Martha Murner. “El de Veza Magd (Veza servidora) –explica Elias Canetti– hace referencia a la dedicación y a la entrega de cualquier naturaleza; entrega a la persona amada, a aquellos por quienes se debe velar, pero también a los desfavorecidos por su nacimiento o por la infamia de los demás”.

La novela inédita había sido escrita en 1934 con el título de Die gelbe Strasse (La calle amarilla). Ya casada con Elías Canetti, la agitación política del momento en Austria y de Europa en general redujo su trabajo literario al anonimato. Tras muchos años de enfermedad, deshecha física y psíquicamente, Veza murió el primero de mayo de 1963.

Descubierta la novela inédita, Elías la llevó a su editor y escribió un prólogo. En él habla de su insoslayable compromiso con la época; de la complejidad de su narrativa; del tono sarcástico y grotesco de sus descripciones y reproducciones del lenguaje coloquial; de su particular modo de confrontar al hombre moderno “consigo mismo y su mundo subyacente” y de su estilo extraordinariamente escueto y sintético.

“Veza –escribe Canetti en dicho prólogo– sentía admiración por los seres marginales. En las historias que escribió en el curso de los años siguientes dibujaba con frecuencia a este tipo de personas. Se trataba siempre de víctimas de las injusticias de otros, seres indefensos, disminuidos, poco hábiles; le gustaba por encima de todo escribir sobre mujeres que sucumben por servir a otros a cambio de un matrimonio desgraciado. Solía glorificar a estas víctimas haciendo que su belleza fuera creíble y, aunque ninguna de sus criaturas estaba hecha a su imagen y semejanza, ninguna se le parecía en el menor detalle, las conformaba siempre en torno al mismo núcleo, el de su propia inviolabilidad”.

Die gelbe Strasse (La calle amarilla) es en realidad la Ferdinandstrasse, la calle de los mayoristas talabarteros, en el barrio de Leopoldstadt de Viena donde Veza y Elías Canetti vivieron durante muchos años. Veza escribió sobre la vida que se llevaba a cabo directamente fuera de su puerta, poniendo de manifiesto las influencias que había recibido de sus autores favoritos: Upton Sinclair, John Dos Passos, Alfred Döblin y Robert Musil.

Al respecto Elías Canetti anotó lo siguiente: “Cuando releo La calle amarilla me acuerdo del modelo de cada uno de sus personajes, pero estoy seguro de que me habría olvidado de todos si ella no los hubiera reinventado a su modo, si no los hubiera hecho renacer gracias a su inquietud y su agudeza”.

Die gelbe Strasse de Veza Canetti apareció publicada en 1990 en la editorial Hanser Verlag de Munich. La traducción al español (La calle amarilla) se encuentra en la Muchnik Editores de Barcelona. Su otra novela Die Geniesser (Los hedonistas) continúa perdida en el periódico donde la publicó originalmente.

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