El blues es como un espíritu que se manifiesta de repente, incluso después de largos periodos de descanso. Y entonces sale a la luz un álbum bluesero, como en el caso de Still Got the Blues (1990). La concepción presentada por el guitarrista Gary Moore en este disco no fue dogmática. Se movió con agilidad por sus diversas tendencias estilísticas. Fueron tanto los bluesmen negros originales (Albert King, Albert Collins) como el auge inglés del blues en los años sesenta lo que inspiró a Moore en sus conceptos para el disco. En la portada aparecen sus gustos de la primera adolescencia por los Blues Breakers de John Mayall y el Fleetwood Mac primigenio, el de Peter Green, aunque Robert Johnson y Albert, Freddy y B. B. King también figuran en ella.
VIDEO SUGERIDO: Gary Moore – Still Got The Blues (Live), YouTube (UndeadKuntiz)
BXXI-467 CARMINA BURANA
Artista inquieto, tras la muerte de Jim Morrison y de los Doors, Ray Manzarek mostró todo el bagaje del que era poseedor. Además de la versatilidad mostrada con el grupo angelino (entre cuyos temas incluyó cosas de Kurt Weil y Bertolt Brecht, del tango, de la música eslava, del blues, de Albinoni, del jazz de Coltrane, de Chopin), durante su carrera como solista (iniciada en 1974, con varios discos en su haber) y en colaboración con poetas (Michael McClure) y otros músicos (el grupo Nite City, Darryl Read, Bal, Roy Rogers, Michael C. Ford, Bruce Hanifan y Yancovic) el tecladista mostró las influencias del funk, del new age, de la spoken word, de Eric Satie, de Manuel de Falla y de Orffl y los Goliardos, por supuesto.
VIDEO SUGERIDO: Excerpts from Ray Manzarek’s 1983 video, “Carmina Burana”, YouTube (David Dutkowski)
BXXI-468 MARILYN MONROE
De sangre y carne estaba hecha la naturaleza de Marilyn Monroe. Y ella lo sabía: «El sexo forma parte de la naturaleza y yo me llevo de maravilla con la naturaleza», dijo en alguna ocasión. El sexo era público y la sangre privada. Y ésta quedaba impresa en (lo que ahora se ha descubierto) gran cantidad de poemas también escritos por ella y hoy publicados con el título de Fragmentos (en español). Los editores del libro –Stanley Buchtahl y Bernard Comment– han dicho lo siguiente: «Algunos de estos textos darán lugar a interpretaciones y comentarios. Pero no hay en ellos nada sucio, ni de baja estofa, nada de chismes. Únicamente intimidad sin exhibicionismo, medición sísmica del alma».
VIDEO SUGERIDO: marilyn monroe the subway scene (the seven year itch 1955), YouTube (Memories Of Marilyn Monroe)
BXXI-469 AUTOMA CAVALIERE
En las cortes del Renacimiento italiano los nobles rivalizaban por ver quién daba las mejores fiestas, organizaba los espectáculos más impresionantes, mostraba las maravillas más memorables. Da Vinci se mostró verdaderamente ingenioso inventando atracciones para el público y construyendo tramoyas. Fue en aquella época, en 1495, cuando diseñó uno de sus mayores espectáculos: presentó a un caballero mecánico, cubierto de una armadura de placas a la moda germánica del siglo XV, que podía sentarse, levantarse, mover los brazos y la cabeza. Aquel caballero mecánico, el Automa cavaliere, por su nombre en italiano, reunía parte de estos conocimientos y sus funciones imitaban las de una persona.
VIDEO SUGERIDO: Uncanny Mirror – Seoul Mediacity Biennale 2018, YouTube (Mario Kligemann)
BXXI-470 THE BYRDS
Los Byrds tuvieron el acierto de inaugurar una nueva corriente rockera, el folk-rock. Los resultados conseguidos en tal corriente se pueden disfrutar en todos sus discos. Las novedosas armonías vocales y de la distinguidísima guitarra de McGuinn les acarrearon el éxito inmediato. Sus aventuras con la estimulación lisérgica y con la experimentación musical produjeron notables resultados. A pesar de todo ello, en 1972 el grupo desapareció definitivamente. Pero su estilo e influencia permanecieron tan vigentes como sus canciones, baste recordar ejemplos como “Eight Miles High”, “So You Want to Be a Rock n’ Roll Star” o «My Back Pages», entre muchas otras, (versionadas por infinidad de grupos de varias épocas) que los han ubicado en el canon del rock para siempre.
VIDEO SUGERIDO: The Byrds – All I Really Want To Do (Live 1965), YouTube (TransatlanticMoments)
La sola presencia de la muerte es razón suficiente para apreciar la vida. Y agarrarse a ella con fuerza porque es lo único que en realidad nos pertenece. Como lo hace un recién nacido desde el mismo momento en que aparece y comienza a luchar por su propia existencia. Algo semejante es lo que hacemos los seguidores del rock en momentos puntuales de nuestra vida, acudimos a una canción, a un disco, a un concierto, para aferrarnos a ella, para tomarnos un respiro, con la mirada perdida en esa perspectiva que sólo nosotros conocemos. Para desterrar lo pasado y quemar el lastre mientras escuchamos con emoción esa música que igualmente es sólo nuestra. Una manera de agradecer a los rockeros que nos han reconfortado y se han ido.
VIDEO SUGERIDO: The Prodigy – Firestarter (Official Video), YouTube (The Prodigy)
BXXI-462 HERMAN’S HERMITS
Los británicos Herman’s Hermits a mediados del siglo XX vendieron millones de discos, aparecieron en todos los programas populares de televisión de la Unión Americana, sus rostros y nombre fueron impresos en la portada de toda revista adolescente, y hasta protagonizaron varias películas. Actualmente son parte de los olvidados de la historia. Este grupo a mediados de la década de los sesenta era más popular en la tierra del Tío Sam que los Rolling Stones o los Kinks, por ejemplo. Tras su arribo a la Norteamérica estadounidense se convirtieron en el grupo importante de la subsidiaria discográfica de la compañía MGM (lo cual significó también su aparición en diversos filmes de la Metro-Goldwyn-Mayer).
VIDEO SUGERIDO: Herman’s Hermits No Milk Today 1966 HQ, YouTube (Gustv Landauer)
BXXI-463 ONE FLEW OVER THE COKOO’S NEST
Antes de convertirse en uno de los personajes míticos de la cultura underground sesentera, Ken Kesey había publicado One Flew Over the Cokoo’s Nest (Atrapado sin salida, en su dudosa traducción), que se convirtió en una novela de culto, y fue leída como libro de cabecera en los campus universitarios y en las comunas hippies. De su experiencia como conejillo de indias de un hospital californiano donde los psiquiatras ensayaban los posibles usos terapéuticos del LSD, peyote, mescalina, etcétera, nació la trama de la novela. Narrada en primera persona por un indio (nativo americano que había decidido dejar de hablar y por lo tanto etiquetado como enfermo mental), cuenta la historia de McMurphy, un hombre que fue internado haciéndose pasar por loco para evitar ir a la cárcel.
VIDEO SUGERIDO: One Flew Over The Cukoo’s Nest (1975) Official Trailer #1 – Jack Nicholson Movie HD, YouTube (Movieclips Classic Travelers)
BXXI-464 NILS PETER MOLVAER
La sección rítmica jamaicana compuesta por Sly & Robbie, la más arrolladora y productiva del subgénero dub (invitada constante a cientos de grabaciones y como solistas), acudió al llamado de uno de los grandes pioneros escandinavos del electrojazz, y junto a él, Nils Petter Molvaer, unieron esfuerzos en uno de los experimentos más inspiradores y trepidantes de los últimos años, para crear Nordub (título y movimiento: dub nórdico). Estos tres personajes históricos de la música eliminan las fronteras entre el dub y la electrónica en colaboración con otros dos protagonistas nórdicos (el legendario guitarrista Eivind Aarset y el ilusionista sonoro finlandés Vladislav Delay). Una conexión muy especial que dejará huella.
VIDEO SUGERIDO: Sly & Robbie meet Nils Petter Molvaer feat. Ervind Aarset & Vladislav Delay Garana Jazz Festival 2018, YouTube (soricantica)
BXXI-465 EDDIE COCHRAN
Como Eddie Cochran era bien parecido, la compañía discográfica lo encaminó hacia el cine y apareció en algunas películas. En una de ellas, The Girls Can’t Help It y a pesar de la resistencia de los ejecutivos estrenó su canción “Twenty Flight Rock”, que resultó un éxito. Pero aquellos no cejaban en limarle las uñas y únicamente quisieron venderlo como cantante, sin la guitarra. Por contrato estuvo obligado a sacar un disco (el único de su carrera) que contenía baladas por doquier. Ante las pocas ventas optaron por dejarlo hacer en los estudios, y de esa manera compuso una serie de temas que se convertirían en standards del rock y en himnos de varias generaciones (de mods, heavymetaleros y punks), el más destacado: “Summertime Blues”.
VIDEO SUGERIDO: Eddie Cochran – Summertime Blues, YouTube (DrFeinstone)
Hoy en día la tecnología juega sus cartas en todos los géneros musicales y la infinidad de mezclas y derivaciones provenientes de ellos. El productor, travestido en DJ o a la inversa, se ha convertido en un elemento influyente para escuchar nuevas músicas y moldear gustos y modos. Con el paso del tiempo el sector más comprometido con esta ocupación ha logrado incluso volver obsoletas las palabras “músico” y “compositor”. Han asumido esos papeles en formas musicales contemporáneas bajo otros conceptos estéticos. La evolución digital ha cambiado la manera en que hoy es hecha la música, puesto que la grabación realizada de este modo hace que miles de bites de información puedan ser manipulados en cada nanosegundo de sonido.
VIDEO SUGERIDO: Andrea PARKER // The Four Sections’ after Steve Reich remix, YouTube (monQsurlaKomod)
BXXI-457 REFUGEE
A Tom Petty y su banda (The Heartbreakers) pude seguirle los pasos. Readquirí el álbum perdido, Damn the Torpedoes, conseguí los anteriores a él y me volví su fan y de la corriente que representaba. La música que grupos como el suyo tocan es como la gravedad, puede hacer que las personas se acerquen a ella sin otro fin que la empatía. La atracción de su sonido, pura y fielmente rockero, es una fuerza natural en la que no hay intereses más allá que los que tienen unos por escuchar con atención las historias de los otros, con los que comparten la propia experiencia cotidiana, mientras una melodía, sustentada en la guitarra eléctrica y blandida como Excalibur, los envuelve a todos.
VIDEO SUGERIDO: Tom Petty & Heartbreakers – Refugee (Live 2012), YouTube (P. G. Byron Conty)
BXXI-458 ILLUMENIUM
A partir de sus inicios han transitado, hacia y por su lado oscuro, infinidad de historias de la más variada índole a través de todas las épocas del género rockero, con casos notables y muy publicitados por los propios músicos y por los medios, disectados tanto por los fundamentalistas religiosos de toda índole y caterva que los acompaña (en páginas y páginas Web de condenas infernales y dedos flamígeros), como por los fans adolescentes del heavy metal y derivados (en páginas y páginas Web de celebración, estulticia y defensa). En fin, la relación del rock con lo oculto es larga, trasgresora, tormentosa, global y harto productiva.
VIDEO SUGERIDO: ILLUMENIUM – MY CHILDREN, YouTube (ILLUMENIUM MUSIC)
BXXI-459 ABSOLUTE BEGINNERS
Absolute Beginners (Principiantes), de Colin MacInnes, se centra, al igual que sus otras dos novelas: City of Spades y Mr Love and Justice, en la ciudad de Londres, en su juventud y la cultura de los inmigrantes durante fines de los años cincuenta. La trama se lleva a cabo en el barrio de Notting Hill, un área de la capital británica cuya población estaba compuesta de mezclas interculturales y lo que se daba en llamar un “ambiente decadente y bohemio”. Las tribus urbanas, el racismo, las drogas, la bisexualidad, la anarquía y la música, sobre todo, son los elementos que la componen, una historia sobre el nacimiento de los mods, de su forma de vida y de la subcultura que generaron.
VIDEO SUGERIDO: Absolute Beginners (1986), YouTube (Movies Box)
BXXI-460 SHARON VAN ETTEN
Sharon Van Etten ha cambiado, y no sólo de aspecto, sino también en su música, en su manera de componer y en lo que dice. Y aunque desde sus inicios mantuvo el listón de la calidad muy alto, con su reciente producción, Remind Me Tomorrow, da muestras de avance. Si en sus discos anteriores la guitarra era el instrumento destacado, con la nueva obra se abocó a la tarea de experimentar. Lo hizo con inteligencia y con tiento, buscando el lugar preciso para acomodar cada cosa en ese inédito terreno. Así que, a la par de muy buenos temas (“Seventeen”, “Comback Kid”, “Jupiter 4”) se enganchan a ellos las texturas y matices de los teclados varios, las cajas de ritmo y algunos otros instrumentos, sin evitar los efectos. Sobre todo, el de que esta artista ha evolucionado.
VIDEO SUGERIDO: Sharon Van Etten – Comeback Kid, YouTube (Sharon Van Etten)
Entre las muchas influencias que dejó la escuela Bauhaus para el futuro cultural del mundo, estuvo el de fungir como incentivo, inspiración y detonante estético, para la creación de las portadas de discos para diversos géneros de la música: la clásica, el jazz y el rock. Un arte que ha recibido el reconocimiento como tal y que lleva más de medio siglo propiciando el placer sensual, colectivo e individual, pero no sólo. Ese pequeño espacio, con su plataforma de cartón o papel, además del placer que provoca su contemplación, ha servido como manifiesto, como cartel donde el artista de la música hace el anuncio de su producción, de sus intenciones, de su ser y estar en el mundo en esos momentos, para finalmente convertirse en un objeto de tentación, posesión e identificación.
VIDEO SUGERIDO: Bauhaus Movement, YouTube (Showcase)
BXXI-452 TEQUILA
El primer disco sencillo (45 rpm) del grupo de rock instrumental The Champs apareció el 26 de diciembre de 1957. Se tituló “Train to Nowhere”, pero no pegó. Sin embargo, los DJ’s de la radio comenzaron a tocar el lado “B” del mismo, reiteradamente. El tema se llamaba “Tequila!” Su éxito fue inmediato y llegaron al primer lugar de las listas de popularidad el 17 de marzo de 1958 (hace más de sesenta años). The Champs fue el primer grupo instrumental en llegar al número uno de tales listas con éste, su primer lanzamiento. “Tequila” permaneció en dicho lugar durante cinco semanas y se hizo acreedor al primer Premio Grammy concedido jamás en la categoría de Mejor Interpretación de Rhythm & Blues.
VIDEO SUGERIDO: The Champs “Tequila”, YouTube (NRRArchives)
BXXI-453 NAVIDAD IX
El sabor dulce de los temas navideños que presenta el disco Christmas Party, es el que da forma explícita a la ambivalencia del sentimiento decembrino (a tal punto que está presente en todas las piezas que se versionan), y lo exponen, por supuesto, con la solvencia y agudeza que caracterizan al dúo integrado por Zooey Deschanel y Matthew M. Ward, que en este año cumplen más de una década de haber formado She & Him. No cualquiera se atreve a realizar un cóver de “All I Want for Christmas Is You”, por ejemplo, que tiene una voz de antaño u hogaño que la ha instalado como la versión clásica. Sin embargo, lo hacen y lo hacen con alborozado talente y derrochando humor festivo.
VIDEO SUGERIDO: She & Him – Winter Wonderland (Video), YouTube (SheandHimOfficial)
BXXI-454 THE DOORS OF PERCEPTION
La obra literaria de Aldous Huxley fue inmensa y variada. Escribió cuentos, libros de viajes, tratados filosóficos, guiones para cine y narrativa. Numerosos libros que revelan una vasta cultura y gran curiosidad intelectual. En sus comienzos poéticos influyeron los simbolistas franceses (Rimbaud, Baudelaire y Lautréamont). Igualmente ejerció como crítico social y se interesó por la parapsicología y la filosofía mística. Se le considera hoy un puntal del pensamiento moderno. Huxley se atrevió a explorar y el nuevo paisaje perceptivo que amaneció en su mirada lo intentó recrear luego en su trascendental obra de 1954: The Doors of Perception (Las puertas de la percepción).
VIDEO SUGERIDO: Tame Impala – Feels Like We Only Go Backwards (Official Video), YouTbe (Tame Impala)
BXXI-455 TIEMPO
Una de las dicotomías más recurrentes en el mundo (tanto en el pasado, como en el actual y más que probablemente, en el del futuro) es la que existe entre las personas para las que el tiempo pasa rápido, y siempre se quejan por la falta de él (como el Conejo Blanco de Alicia en el País de las Maravillas); y para las que, a la inversa, transcurre lento, lento, como si estuvieran esperando a Godot. Y eso, la espera, es el veneno que deben tragar como pago por su estadía en la vida. Grandioso, ¿verdad? Para los primeros todo transcurre conectado al alto voltaje; para los segundos la baja intensidad es su corriente. Las experiencias con el tiempo, por lo tanto, son diferentes para ambas partes y han quedado explicadas en diversas formas artísticas.
VIDEO SUGERIDO: Rolling Stones Time Waits For No One In Hd w/Lyrics, YouTube (nomadtraveller100)
Después de la Guerra Civil en los Estados Unidos algunos ideólogos blancos empezaron a ver la cultura negra bajo una luz turbia. Los negros fueron contemplados como seres satánicos, libertinos, paganos, lujuriosos, anárquicos, violentos, dotados de una «inteligencia astuta», descendientes de «oradores salvajes e hipnotizadores» que en cuanto obtuvieron su libertad se convirtieron en “una turba ebria que apestaba a sudor africano».
Desde el punto de vista de estos blancos, los males de la vida negra eran evidentes en su música. Dicha rama del racismo (en la que se fundamenta el Ku Klux Klan) llegó a su punto culminante con la novela The Clansman, de Thomas Dixon, que trata acerca del Sur norteamericano durante el tiempo de su reconstrucción. Dicha narración fue publicada en 1905 y luego filmada atentamente por D. W. Griffith en 1915 con el título de El nacimiento de una nación.
Los blancos que promueven la igualdad racial, según el autor y sus seguidores, se han «hundido en el negro abismo de la vida animal» en el que el mestizaje y la anarquía van de la mano. La igualdad para tales racistas significa que la «barbarie estrangulará a la civilización por medio de la fuerza bruta». Para Dixon, todo el mal primitivo de la vida negra se condensaba en su música, que en la novela literalmente impulsa a los inocentes blancos hacia la muerte.
Los historiadores explican dichos estereotipos extremadamente negativos remitiéndose a las hostilidades sociales y económicas provocadas por la fallida reconstrucción republicana de los estados confederados derrotados. El siglo pasado comenzó con este horror itifálico. Los negros se les habían convertido, en sus fantasías racistas, en unos salvajes aullantes que se sacudían al ritmo de un tambor que borraba todo vestigio de racionalismo.
A lo largo de 100 años, tal ideología se desplazó desde una meditación acerca de la existencia o no de alma en los negros hacia una elucubración sobre su “maldad fundamental”. Los acontecimientos históricos ocurridos en los derrotados estados del Sur sólo vinieron a intensificar la tendencia general a transformar al viejo Tío Tom en un azufrado Lucifer, en un sátiro neolítico.
En medio de estas ideas y temores ontológicos vivía el sureño blanco estadounidense promedio a mitad del siglo XX. Los conservadores negros, por su parte, trataban de contrarrestar el asunto portándose más cristianos que cualquiera otros y fundamentaban su vida en los dogmas bíblicos. Y ahí la música pagana estaba más que condenada. El blues, por extensión.
Así que pensemos en las reacciones de ambos mundos cuando apareció en escena un ser inimaginable y al mismo tiempo omnipresente en las peores pesadillas culturales de los blancos estadounidenses: un esbelto negro, hijo de un ministro de la iglesia anglicana, un tanto cabezón, amanerado en extremo, bisexual, peinado con un gran copete crepé y fijado con spray, maquillado y pintados los ojos y los labios —que lucían un recortado bigotito—, vestido con un traje de gran escote, pegado y con estoperoles, lentejuelas y alguna otra bisutería, calzando zapatillas de cristal como Cenicienta, tocando el piano como si quisiera extraerle una confesión incendiaria y acompañado por una banda de cómplices interpretando un jump blues salvaje, el más salvaje que se había escuchado jamás y expeliendo onomatopeyas como awopbopaloobopalopbamboom a todo pulmón, con una voz rasposa, potente, fuerte, demoledora y perorando que con ello comenzaba la construcción del Rock & Roll.
La visión presentada por Dixon, aquel espantado escritor decimonónico, del primitivismo negro fue pues el argumento con el cual se arremetió contra el naciente ritmo. Ganas no les faltaron de sacar las armas contra “el animal negro que quiere arrasar con los Estados Unidos blancos”. La música del malvado negro (según los aprensibles nacionalistas) empujaba a la víctima blanca —en este caso los fascinados adolescentes— al abismo del infierno.
Otro de esos racistas de larga trayectoria llamado «Ace» Carter y concatenado al ideólogo precedente (Dixon), se apegó a aquellos reputados conceptos tradicionales al denunciar en su cruzada moral al rock como la música de los negros que apelaba a lo «más vil en el hombre», al «animalismo y la vulgaridad».
El conservadurismo agregó los tambores a ese averno negro porque los ritmos salvajes ponían de relieve la libido primordial contra la que el hombre blanco había tratado de erigir la barrera de su cultura frágil y amenazada. El rock and roll nació con esta mitología sexual.
Y Little Richard fue el arquitecto y profeta más bizarro en su diseño. Sus cuatro argumentos fundamentales fueron: “Tutti Frutti”, “Long Tall Sally”, “Lucille” y “Good Golly Miss Molly”. Leyes sicalípticas talladas en piedra para la eternidad. Quedaron además inscritas en el mejor álbum del año 1957, que entraría en el canon del rock: Here’s Little Richard.
Lo que le sucedió después es materia para la Teoría de la Conspiración. Tras él fueron enviados los perros de reserva de los bandos afectados (avionazo y reconversión religiosa). El hecho patente es que Little Richard, el Arquitecto del Rock and Roll, nació como Richard Wayne Penniman, en Macon, Georgia (en el profundo Sur estadounidense), el 5 de diciembre de 1932. A los 87 años, con su muerte el 9 de mayo del 2020, y su leyenda se ha solidificado con materia pura de bizarría.
Discografía clásica y selecta: Here’s Little Richard (Specialty, 1957), The Fabulous Little Richard (Ace, 1959), 18 Greatest Hits (Rhino, 1985), The Formative Years 1951-1953 (Bear Family, 1989) The Georgia Peach (Specialty, 1991).
(VIDEO SUGERIDO: Little Richard – Lucille LIVE 1973, YouTube (gimmeaslice)
Para hablar de los años noventa, lo primero que hay que hacer es una lectura de comprensión, ya que fueron un aviso del porvenir. Algunos de los más importantes pensadores de nuestra época manifestaron, hacia el final de la década-siglo-milenio, una creciente preocupación por el momento cultural que se vivía y tratado, a su vez, de definirlo para el resto de sus contemporáneos.
Umberto Eco, por ejemplo, comentó que «si queremos hacer conciencia positiva en materia de ciencias humanas estamos obligados a escuchar la nueva música que surge a nuestro alrededor, en las calles, a descubrir sus filosofías, y a reflexionar sobre las realidades que expresa».
Con ello, este intelectual dio a entender que teóricos y analistas del devenir humano debían abandonar la uniformidad de lo que hasta el inicio de los noventa se consideraba como cultura, para descubrir la multitud de tendencias, de nomenclaturas y de «respiraderos» que la disciplina musical había creado en un breve lapso de tiempo, con el objeto de explicar el intrincado acontecer cotidiano a nivel social, moral, psicológico, individual y colectivo.
La propia evolución de dicha disciplina musical planteaba los callejones sin salida a los que se había llegado, y que se debían atender con la mayor premura y atingencia. Era el final del posmodernismo.
Y fue por tal cúmulo de cuestionamientos que los profesionales de la observación sociológica designaron (again) a la música como la escritura cultural de la época.
Los mitos, los íconos, ritos e hitos acompañados de la sonoridad electrónica definieron de esta década en adelante muchas de las actitudes, formas de ser, maneras de pensar y hasta gestos comunes del mundo entero.
No fue un apocalipsis ni la explosión de nada, sólo el punto de llegada –crítico, eso sí– de un momento histórico, y al mismo tiempo una nueva y seductora partida para ampliar las fronteras de todo.
La música siguió rompiendo los diques que estorban al entendimiento y a la comunicación. Los oídos debían estar más abiertos que nunca, sin prejuicios y falsas purezas, para interpretar los signos de aquel presente: una lectura de comprensión con base en la historia de los noventa.
Había que hacer tal lectura a partir de nombres y estilos que la condujeron: grunge, britpop, trip hop, vanguardia de dance y rock experimental, new wave, no wave, cyberpunk, umplugged, rock alternativo, variaciones del metal, indie, anti-folk, pop punk y punk rock y rock industrial, entre otros.
Fuera del rock florecieron: el hip hop, el acid jazz, la new age, el ambient, freestyle, la fusion, el minimalismo, el off-beat, techno, la world music y muy diversas formas de la electrónica experimental, atmosférica, avant-garde, trance music, etc., y todas las dobles o triples combinaciones que entre ellas se daban o pudieran dar. Fue la música de finales del siglo XX.
Distintas formas de visualizar la realidad. Géneros y subgéneros que, aunque a muchos de sus creadores o intérpretes no les gustaran las etiquetaciones (siempre ha sido una pose inútil de los músicos), hablaban de cosas y sensibilidades en su acercamiento a esa realidad.
Cada uno de ellos aportó su universo, su cosmovisión, su razón de ser. Y su frontera con otros estilos fue tan intangible como el ser humano mismo.
Todos ellos requirieron de explicaciones y definición. Todos ellos estuvieron sustentados en filosofías comunes o individuales. En el arte musical ya no hubo anonimatos.
En los noventa no llegó el fin de las ideologías, como se propagó a diestra y siniestra. No (uno siempre resultaba ser parte de algo, aunque fuera de uno mismo: transvanguardista, neoliberal, neodialéctico, filosófico-pragmático, posmoderno, posindustrial…).
Lo que sí hubo fue el desencanto con todo. Un desencanto mayúsculo, omnipresente y generacional que quedó plasmado en la música (Nirvana, Portishead, Smashing Pumpkins, Nine Inch Nails).
Todo el concepto de Portishead, por ejemplo, se materializó desde su primer disco. Y, desde entonces, se ha convertido en una sobrecogedora y abrumadora combinación de vanguardia formal y fuerza emocional en busca de una realidad alternativa, donde la vida es intensa y cruda como una película de Werner Herzog. Este grupo es brutalmente directo y sugerentemente turbio.
Beth Gibbons aprovecha la intensidad instrumental creada por pesimistas de pura cepa, como plataforma para reflexiones trágicas sobre la espesura del amor, sin un solo escape de felicidad, ironía o sarcasmo.
Nine Inch Nails, por su parte, epitome del rock industrial, se fue al extremo del apabullamiento existencial, perpetrando un video censurado de inmediato en todo el mundo (“Happiness In Slavery”). En él se observa a un hombre que se somete a un proceso de tortura de manera deliberada. Una máquina autónoma lo tritura, lo pica, lo pellizca, le saca sangre y termina por reducirlo a la nada.
El clip finaliza con la transformación del masoquista en carne molida. La fuerza del horror se multiplica si uno sabe que el actor (Bob Flanagan), un especialista en automutilaciones, realmente sufrió la mayoría de los tormentos sin emplear ningún truco. El realismo malsano de este performance alcanzó proporciones difíciles de justificar. Así se construyó el mito de Treznor.
VIDEO SUGERIDO: The Perfect Drug (1997) Nine Inch Nails, YouTube (Ronnis Rising Electric Sun)
Con su espíritu clarividente, cosmovisión definida y desde sus distintos lugares de residencia, William Burroughs siempre ejerció como Sumo Augur —una práctica que a base de lucha les ha reservado la prerrogativa del Apocalipsis a los escritores desde tiempos inmemoriales–. Enfundado en sus libros, desde Naked Lunch, manifestaba su rebeldía contra un sistema opresivo que presagiaba el auge del totalitarismo, estallidos de violencia urbana, la fractura del establishment y del lenguaje. A todo ello lo nutrió con el experimento yonqui y con la anarquía interzonas. Las bases de su lucha estaban en el ansia de transformación y en el fluir de una conciencia eminentemente epicúrea, retrofuturista, discordante y tóxica.
VIDEO SUGERIDO: Naked Lunch (1991, fragmet from the movie, Vimeo (toropchin)
BXXI-447 NEUE DEUTSCHE WELLE
Para reconocer los componentes que hicieron de la Neue Deutsche Welle un fenómeno musical surgido en Alemania, que duró una década y dejó descendencia, en primera instancia hay que hablar de la estética, una con la cual los grupos y artistas germanos de tal corriente (lo mismo underground que mainstream) estaban identificados en común, por sobre su definición sonora. Su ascendente era dadaísta y expresionista, ligado a su desarrollo con tal look (la imaginería del cine de Murnau aportó lo suyo), pero igualmente el simbolismo de la Guerra Fría, de la que eran protagonistas en el frente, hizo que utilizaran los uniformes militares del fascismo, pero con un sentido kitsch. Es decir, había humor con enfoque negro.
VIDEO SUGERIDO: Nena – 99 Luftballons live Pinkpop 1983, YouTube (GORETEXcze)
BXXI-448 MICHAIL MICHAIL
En 1976 Wolf Biermann recibió el permiso de salida de la RDA para realizar una gira de conciertos en la Alemania Occidental. Después de su primera presentación la RDA le retiró la ciudadanía y le comunicó su expulsión del país. La acción desencadenó una ola de solidaridad con el poeta en ambas Alemanias. Compungida y enojada, la cantante de rock Nina Hagen le escribió al Ministro del Interior de la RDA que Biermann había sido su padre, amigo y maestro, con el cual había aprendido a reconocer los imperialismos de donde vinieran, pero sobre todo la importancia de las palabras escritas o cantadas. Debido a ello solicitó también la revocación de su ciudadanía de la RDA y su salida hacia el Occidente. Le concedieron ambas cosas con beneplácito.
Londres, a mediados de los años sesenta, tenía a los Yardbirds, a los Rolling Stones, a Fleetwood Mac y a Savoy Brown; Nottingham a Ten Years After; Manchester a los Hollies, etcétera. El nordeste de Inglaterra, Newcastle, para ser más preciso, aportó a un grupo de jóvenes obreros duros y rijosos que vociferaban el blues igualmente fuerte: The Animals. Uno de ellos era Eric Burdon, a quien la música de Ray Charles, Chuck Berry y Bo Diddley lo enloquecía. Todos los del grupo (Hilton Valentine, guitarra; Chas Chandler, bajo; Alan Price, teclados; John Steel, batería y Burdon, voz) se habían criado en el ambiente minero, con la cerveza oscura espesa y con las difíciles condiciones de vida de su lugar de procedencia.
VIDEO SUGERIDO: The Animals Boom Boom live at Wembley, 1965, YouTube (luvyemedo)
BXXI-450 A CLOCKWORK ORANGE
Más allá del extraordinario estilo literario de A Clockwork Orange, más allá de la interesante utilización de un lenguaje inventado como el Nadsat, y de la sucesión de escenas de feroz violencia, el eje de la novela de Anthony Burgess se sustenta en que una sociedad que se desentiende del dilema ético y, por puras razones utilitarias, condiciona a las personas para que sigan determinada conducta. La preocupación del autor ronda en un plano hondamente filosófico. Nos habla de un mundo donde los “malos” son científicamente privados de hacer el mal. El bien se impone desde el gobierno. Hay un Estado que toma esta medida, para lograr la “seguridad pública” y “el orden”. Es una parábola sobre la represión y sus inciertos resultados.
VIDEO SUGERIDO: A Clockwork Orange – Singing in the Rain – Gene Kelly, Youtube (HD Film Tributes)
California, esa larga franja de valles, montañas y playas estadounidenses que se extiende desde Óregon hasta México, se convirtió en sinónimo de «paraíso», creándose toda una leyenda sobre la belleza de sus paisajes, la fertilidad y riqueza de sus tierras, la benignidad de su clima y las casi infinitas posibilidades de realización personal, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial, con sus cuotas de desarrollo agrícola, industrial y cultural.
El cine había servido en la expansión de tal concepto. La ilusión del American Dream mostraba la vida como algo construido desde el esfuerzo individual de los ciudadanos comunes y corrientes. Las historias del “self-made man” (aquel forjado a sí mismo) eran factibles gracias a las posibilidades que brindaba “la tierra de las oportunidades”.
¿Y cuál era en el horizonte la geografía ideal para crearse una vida mejor?: el Oeste, que según Hollywood era el lugar que unía la imaginería despertada con la ideología del individualismo democrático: Californiahere I come. El flujo, pues, se volvió incontenible, a pesar de las restricciones e injusticias.
A la par de lo anterior, la inmigración y la creación de importantes núcleos urbanos alrededor de la Bahía de San Francisco permitieron la confluencia de grupos étnicos y culturales muy diversos, dando lugar a una simbiosis de culturas diversas, con todo lo que ello implicaba para el replanteamiento del acervo tradicional en las artes: música, artes plásticas, literatura.
Pero igual en la filosofía y la política social (Abbey Hoffman en la ciencia, Ken Kesey en la contracultura irreverente y lúdica, Timothy Leary con la guía del Libro Tibetano de los Muertos para el “viaje espiritual” orientalista, Matin Luther King en el pacifismo y los derechos civiles) aspectos importantes que pertenecen a ese manifiesto de originalidad que fue California en los años sesenta.
Un tiempo y espacio para ser; para realizar cambios de raíz en el horizonte existencial; para la búsqueda de “lo auténtico”. La cultura entonces se adapta al movimiento, la diversidad entre los términos turista, vagabundo, emigrante, inmigrado, peregrino, viajero, héroe o víctima se difumina.
¿De qué otra manera se deben considerar a los que llegaron a San Francisco, California, en esa época para escapar del conservadurismo del resto de la Unión Americana; a los que retornaban del extranjero para conquistar su propio territorio; a los que regresaban de la guerra de Vietnam a contar ahí sus miserias, tratar de exorcisarse de aquello y engrosar el pacifismo?
¿A los que arribaron buscando la libertad de cualquier índole (de la artística a la filosófica, de la física a la mental; de la alternativa a la independiente y comunitaria), la seguridad que no se les brindaba en otros lares o la oportunidad de trabajo y una vida mejor que les negaban sus sitios de origen?
VIDEO SUGERIDO: Scott McKenzie – San Francisco, YouTube (edrozebo)
Asimismo, la ciudad recibía constantemente a decenas de jóvenes trotamundos que llegaban de todas partes, y así como lo había hecho la Generación Beat –su inspiradora en más de un sentido — aquella ciudad ya tenía fama de albergar a marginados voluntarios, que rechazaban los convencionalismos de una vida integrada al American way of life.
Eso –desde la llegada de Allen Ginsberg, Lawrence Ferlinghetti, Jack Kerouac, Neal Cassady, Michael McClure: “Todos los canallas andan detrás de nosotros. Tenemos la obligación de evitar que nos impongan su modo de vida” (escribió Kerouac en On The Road, el libro sagrado para los convocados)–, empezó a formar un mundillo underground.
Un mundo con fiestas continuas, experimentando con drogas nuevas y ancestrales como el LSD, anfetaminas, peyote y marihuana (con los Acid Tests de Ken Kasey y sus Merry Pranksters a bordo del autobús Further, manejado por el legendario Neal Cassady y musicalizados por Grateful Dead). La bohemia y el hedonismo flexible contra la rigidez de lo permisible.
El barrio de High Ashbury se convirtió rápidamente en el centro de la vida y la estética más actual, en un cruce singular de etnias y clases sociales, lo cual daba a la zona un ambiente heterogéneo y tolerante. Las costumbres se fundían unas con otras con una naturalidad asombrosa.
Ahí y así surgieron nuevos lenguajes que conmocionarían a la sociedad estadounidense: con el rock (los grupos que comenzaban sus carreras eran Jefferson Airplane, Grateful Dead, Big Brother and The Holding Company, Charlatans, Country Joe and the Fish, New Riders of the Purple Sage, Quicksilver Messenger service, Santana Blues Band, entre otros).
En la literatura (con The Electric Kool-Aid Acid Test, One flew over the cockoo’s nest), en el periodismo (con el Underground y el Nuevo Periodismo), en las artes plásticas (con los posters pop y psicodélicos de Wes Wilson, Rick Griffin y Stanley «Mouse» Miller, entre otros, así como las portadas de los Long Plays) y las novedosas idiosincracias (representadas en los textos de Alan Watts y Norman O. Brown).
En dicho ambiente alucinado también había surgido la comuna urbana como forma alternativa de coexistencia: en aquellas casas victorianas vivían en comunidad los músicos de los grupos, los artistas plásticos, los luchadores sociales, los desarraigados: Ahí se ensayaba, trabajaba, dialogaba y se daba oportunidad a otros de hacerlo.
Eran centros de acopio y venta de cosas tanto como oficinas de búsqueda de trabajo para los músicos, de correo, de información sobre drogas, sexo, medicinas alternativas, organizaciones independientes y un gran etcétera de actividades al margen del sistema.
Quienes daban vida a todo ello eran los hippies que fomentaban la convivencia y el arte en completa libertad, disertaban contra la guerra y a favor de hacer el amor; inventaron un léxico para comunicarse que comprendía vocablos como “in”, “out”, “freak”, “Light-show”, “Be-In”, “dope”, “Love-in”, “happening”, “Free form”, “Trip”, etcétera.
Con ese bagaje local y aunado al foráneo (en Sudáfrica se realizaba el primer trasplante de corazón en el mundo; en Londres, los Beatles lanzaban Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, una grabación paradigmática del rock, la psicodelia y la cultura popular en general y cantaban “All You Need Is Love” —pieza que se convertiría en himno— en una trasmisión televisiva a nivel internacional denominada Our World.
Con Cassius Clay, convertido en Muhammad Alí, que se rehusaba públicamente a hacer el servicio militar argumentando cuestiones de carácter religioso, mientras Vietnam estaba en plena ebullición con operaciones militares a cual más sangrientas e infames. Al respecto, el periódico New York Times informaba que el ejército estadounidense efectuaba experimentos bactereológicos durante los combates.
China, a su vez, ponía en evidencia sus afanes imperialistas y enviaba tres divisiones de combate al Tibet, de donde ya no se saldría, y a mediados de año haría estallar su primera bomba de hidrógeno para respaldar su presencia y andanzas mundanas. En medio de todo ello se desarrollaba ese “Verano del Amor” que, paradójicamente había comenzado en invierno.
El 14 de enero el “Summer of Love” nació en el Parque Golden Gate de San Francisco, y reunió a cerca de 30 mil personas para manifestarse contra la guerra y a favor de los nuevos valores: “Gathering Of The Tribes For A Human Be-In”, fue el lema y el hecho estuvo respaldado por la música de Grateful Dead y Jefferson Airplane, entre otros, con la participación de los poetas beat Allen Ginsberg y Michael McClure, el promotor del LSD Timothy Leary. El estribillo a memorizar: “Turn on, tune in, drop out”.
Sería el primer evento masivo en la historia de aquel año de 1967, conformado por personas venidas de todos los rincones de los Estados Unidos, pero también de Canadá, Europa, Latinoamérica y hasta de Nueva Zelanda y Australia (la creación de una población instantánea y fugaz, hecha de qué: ¿Vagabundos, peregrinos? Músicos y asistentes: viajeros cósmicos en el Año Internacional del Turismo). Año del irrepetible Verano del Amor.
Michael McClure llegó en 1954 a aquella ciudad que era el refugio de los bohemios, el centro de una intensa vida cultural que se desarrollaba en toda la región de la Bahía. Se convirtió un integrante esencial del núcleo de los poetas beat vinculado al Renacimiento Poético de San Francisco en los años cincuenta y se llegó a identificar de tal manera con la ciudad que, a mediados de los 60, alguien como Barry Miles —un activista (contra) cultural— le consideraba “el príncipe de la escena de San Francisco.”
Presente en los momentos icónicos de la andadura beat, los temas que trató y la manera en que lo hizo inciden aún más en la centralidad de su conexión con este movimiento.
McClure de apenas 22 años, fue el más joven de los poetas que leyeron en la histórica lectura celebrada en 1955 en la Six Gallery de San Francisco —los otros fueron Ginsberg, Gary Snyder, Philip Whalen y Philip Lamantia, y con Kerouac entre la audiencia—. Uno de los dos poemas con que contribuyó fue “Por la muerte de 100 ballenas”, texto que ya prefiguraba lo que sería una de las preocupaciones esenciales de su poesía, en sintonía con los otros miembros del grupo: una suerte de ecologismo de avanzada.
For the Death of 100 Whales
(Por la muerte de 100 ballenas)
“En abril de 1954, la revista TIME describió a setenta y nueve soldados estadounidenses aburridos, estacionados en una base de la OTAN, en Islandia, asesinando una manada de cien orcas. En una sola mañana, los soldados, armados con rifles, ametralladoras y barcos, reunieron y dispararon a las ballenas hasta la muerte.
Leí este poema en mi primera lectura, en 1955.
Hung midsea
Like a boat mid-air
The liners boiled their pastures:
The liners of flesh,
The Arctic steamers
Brains the size of a teacup
Mouths the size of a door
The sleek wolves
Mowers and reapers of sea kine.
THE GIANT TADPOLES
(Meat their algae)
Lept
Like sheep or children.
Shot from the sea’s bore.
Turned and twisted
(Goya!!)
Flung blood and sperm.
Incense.
Gnashed at their tails and brothers
Cursed Christ of mammals,
Snapped at the sun,
Ran for the Sea’s floor.
Goya! Goya!
Oh Lawrence
No angels dance those bridges.
OH GUN! OH BOW!
There are no churches in the waves,
No holiness,
No passages or crossings
From the beasts’ wet shore.
La Generación Beat trató profundamente sobre la naturaleza —el paisaje de la naturaleza en el caso de Snyder, la mente como naturaleza en el caso de Ginsberg. La conciencia como un fenómeno de naturaleza orgánica. Los beats compartieron su interés por la naturaleza, la mente y la biología— área que expandieron y sustentaron con su radical toma de posturas sociopolíticas.
Acompañados por músicos de jazz tales poetas cayeron ahí con el pie derecho y comenzaron a recitar los llamados “mensajes espontáneos”, textos concebidos para ser escuchados, en los que registraba puntualmente la dicción del habla coloquial que ya nunca se ausentaría de su discurso poético. La ciudad se convirtió entonces en punto de reunión de poetas.
Hoy, las cosas han cambiado. El San Francisco de la contracultura y de las luchas sociales ahora es un parque temático para turistas y un enclave de multimillonarios de la tecnología y del comercio electrónico. Los alquileres de los departamentos son tan elevados por lo mismo y han alejado a la gente común que no puede sufragarlos. Ha crecido la población de los homeless, los sin techo, cuyos crecientes campamentos se cobijan junto a complejos residenciales, en donde esperan recoger alguna de las migajas que tiran éstos a la basura. Hoy, también Michael McClure ha muerto a la edad de 87 años (4 de mayo del 2020) para ya no ver todo eso y volver a morir.
VIDEO SUGERIDO: Michel McClure Reading poetry to lions, YouTube (University of California Press)