MILES AHEAD

Por SERGIO MONSALVO C.

(POEMARIO)

Miles Ahead (foto 1)

man with a horn

fuiste muerte y gemidos por un lustro

tu boca estuvo abierta

pero no gritabas

te consideramos oscuridad

de vida y sentidos

la carne polvo y los huesos saña

sólo ese lado de tu ser miramos

pero el verde empapó tu camisa

se coloreó tu rostro con su tono

fuiste entonces guía y gozo

una jam / perpetuo cuño

ahora te escuchamos, man

creativo y placentero

como en  juicio final

en adelante tu trompeta

 revestirá a los condenados

y tornaremos a ti

como hacia un sueño

confiaremos nuestra carne

a cada tema revisitado

y haremos nuestro sonido

con las huellas de tus hitos frescos

Miles Ahead (foto 2)

 

 in a silent way

supimos que vivía

porque excluyó los cánones

y arrancó con los dedos sus murmullos

quiso ser un pájaro/

  batir las alas eléctricas/

bañarse en luz violeta/

en un cuento sin palabras

fue el suspenso y el climax

el ser y la nada

tañó campanas

en quedas notas

de  alebrije aventurero

jugó a dejar abiertas sus cisternas/

con las posibilidades del silencio/

con la relatividad del tiempo/

 

con  necesidad eterna

por descubrirlo todo

soñó tocando el sueño inusitado

Miles Ahead (Foto 3))

 

selim sivad

lo entiendes o no lo entiendes

deja que te lo explique

a su modo nebuloso que es el claro

si así nebuloso lo pretendes

a mí me perturba su trompeta con los vientos

de St. Louis a Nueva York

que supo vivir hasta sin aire

y en la urbe doblarse hasta los cimientos

fue especie del sermón salvo

que se hartó de beber y aspirar con ansia

la ciudad que lo tuvo como presa

y donde nunca quiso estar a salvo

en su cuerpo hubo balas y emblemas

marcas de amores y desvaríos

maestros tonos de mutación constante

siempre en busca de nuevos temas

cuando asumió el blue para las nieblas

sus notas fueron caso aparte

porque a fin de cuentas y de cuentos

hablaba así el príncipe de las tinieblas

 

 Miles Ahead

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A,

Colección Palabra de Jazz, núm. 7,

The Netherlands, 2005

 

Miles Ahead (remate)

 

ExLibris

RELATOS PARA NIÑOS ORDINARIOS

Por SERGIO MONSALVO C.

(EXTRACTO)

“ÉSTE ERA UN GATO…”

Relatos para niños ordinarios (Foto 1)

Tardaron una semana en descubrir el cadáver de la anciana. Un iracundo comité de vecinos de aquel vetusto edificio se quejó ante los tripulantes de una patrulla —quienes hicieron todo lo posible por zafarse del asunto— del fétido olor que salía de ese departamento. El cuerpo de esa mujer, a la que ninguno visitaba y tampoco conocía, estaba en avanzada descomposición.

Luego de cierto ajetreo se llevaron los restos. Tardaron en definir su situación, con eso de la simplificación administrativa, los ires y venires de los policías a la radio de la patrulla; los agentes judiciales que también se presentaron y quisieron sacar provecho del asunto; los interrogatorios que se centraron sobre todo en las jóvenes del edificio, en los sospechosos —casi todos—, la tardanza del Agente del Ministerio Público y de la ambulancia que transportaría el cuerpo, al que finalmente se le  diagnosticó “muerte natural”.

Relatos para niños ordinarios (Foto 2)

Sí, se llevaron el cadáver al igual que las cosas de valor que tenía la anciana en su casa: “Son pruebas”, dijo uno de los agentes. A Lucio, el gato, nadie le hizo caso.

El felino todavía pasó dos o tres días por ahí antes de decidirse a abandonar el hogar. Cosas del instinto, la soledad y el hambre. Durante ese tiempo salió y entró por la ventana del baño para contemplar a la gente y escuchar el estruendo de la calle…

Relatos para niños ordinarios

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A/IZY Records

Colección 2×1 (Words & Sounds)

The Netherlands, 2008

 

ÍNDICE

El cocodrilo del Capitán Garfio

Éste era un gato…

Duelo al atardecer

Caminito de la escuela

 

ORIZABA 210: MEXICO CITY BLUES

Por SERGIO MONSALVO C.

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(FRAGMENTO)

Jack Kerouac llegó por primera vez a la Ciudad de México a fines de mayo de 1952, con el objetivo de encontrar motivación para escribir un nuevo libro. Arribó a la casa donde vivía de tiempo antes William Burroughs, en el número 210 de la calle de Orizaba, en la colonia Roma —una zona urbana europeizada en su arquitectura (art noveau, neo-colonial y funcionalista) que en aquella década era un revoltillo populoso cuya vida se enriquecía con los intercambios entre inmigrantes libaneses, judíos, gitanos y de las propias clase media y provincia mexicanas.

Antaño Burroughs había sido su mentor y Jack aún lo consideraba como tal, por su espíritu clarividente y una cosmovisión definida por el hecho supremo de la muerte. Aquél, desde sus distintos lugares de residencia, siempre ejerció como Sumo Augur. Enfundado en ello manifestaba su rebeldía contra un sistema opresivo que presagiaba el auge del totalitarismo. Sus visiones hablaban de estallidos de violencia urbana, de la fractura del establishment y de la juventud como punta de lanza en la instauración de cambios sociales.

Orizaba 210-Mexico City Blues Foto 2

A todo ello lo nutría con el experimento yonqui, con la anarquía interzonas y con la alienación del individuo atrapado por las constataciones de la finitud a las que él no quiso rendirse jamás. Las bases de su lucha estaban en el ansia de transformación y en el fluir de una conciencia epicúrea, retrofuturista, discordante y tóxica.

Este Burroughs le dio entonces la bienvenida al que tomaba como un talentoso escritor y elemento pertinente de esas huestes trasgresoras. Jack se instaló y comenzó a disfrutar de las arengas agrias e ingeniosas de su anfitrión mientras fumaba mota y mecanografiaba el texto de Visions of Cody. A la postre se lo envió a Allen Ginsberg, su “agente” literario por ese entonces. Drogado y tranquilo conversaba con su anfitrión y gurú y se acostaba con prostitutas…

Orizaba 210: Mexico City Blues

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A,

Colección Palabra de Jazz

Netherlands, 2007

Orizaba 210-Mexico City Blues Foto 3