Justo a mediados de la década de los sesenta Albert Grossman, representante de Bob Dylan, contactó con el director cinematográfico D. A. Pennebaker por primera vez para que hiciera un documental sobre el músico aprovechando la gira de presentación del disco Bringing It All Back Home. En la labor de Pennebaker ayudó al buen despliegue un reciente avance tecnológico: las cámaras que sincronizaban ya imagen y sonido. Eso le proporcionó la total libertad de movimientos que le permitió la fluidez narrativa y la intimidad con el espectador que se reflejan en la pantalla. De tal suerte el público se anotó como testigo de primera línea en la electrificación del sonido de Dylan.
VIDEO: Bob Dylan (Like a Rolling Stone (Live@ Newport Festival 1965), dailymotion (toma-uno)
BXXI-527 EDDIE VAN HALEN
La escucha de discos y la radio en la casa de Ámsterdam, que le había asignado el municipio a la familia Van Halen, en aquella calle Michelanglostraat en la que nació Eddie, era una constante. Su padre, músico, los ponía de diversos géneros, destacando el jazz y ese nuevo género llamado rock and roll. Aquel niño alternó en la calle con otros vecinitos, a la orilla del Zuider Kanaal o en la Minervaplein, según el juego. Dicha estancia en la Michelangelostraat y la vida que Eddie llevó ahí (bicicleta, amigos, futbol, escuela cercana, todo acontecido en el mismo barrio de la ciudad) pudo resumirse en una palabra: felicidad, con todos los sonidos que quedarían grabados en su memoria y que luego transferiría a su instrumento.
VIDEO: Van Halen Eruption Guitar Solo, YouTube (Hazardteam)
BXXI-528 RETRATO DEL ARTISTA CACHORRO
Dylan Thomas nació en Swansea, Gales, el 27 de octubre de 1914 y, exactamente una década anterior a la primera visita de los Beatles a los Estados Unidos con todos sus gritos, manifestaciones fanáticas y demás furores, como poeta realizaba ya remunerativas giras a ambos lados del Atlántico y “gozaba en el mundo anglosajón de una fama propia de estrella de la música”. En Nueva York, por ejemplo, Thomas abarrotaba auditorios de cientos de personas con el estilo único y teatral con el que declamaba sus poemas, entre gritos, exclamaciones y demás furores también (Jim Morrison, Patti Smith o Nick Cave, serían sus émulos en los escenarios, al igual que Bob Dylan, pero este último con historia biográfica incluida).
VIDEO: John Cale – Do Not Go Gentle Into That Good Night, YouTube (ForARide)
BXXI-529 EL BEAT DE LA IDENTIDAD-VI
En el conglomerado de prácticas sonoras que en el bienio 2011-2012 se hizo llamar indie, existía una música que no encontraba acomodo más que en los intersticios entre géneros. Poco afecta a la luminosidad de los reflectores y a la masividad. Prefería la intimidad y echaba mano de la mezcla de raíces para expresarse. Una de ellas era el Alt country o country alternativo, un movimiento que si bien se fundamenta en las tradiciones del country busca la relación de éste con otros estilos como el rock, el rockabilly, el bluegrass, el country blues y otros formatos alternativos o indie. Tal música reafirmó su lugar en la geografía musical con muchos ejemplos e intérpretes, entre los que destacó un grupo llamado Wilco.
VIDEO: Best Coast –Crazy For You (OFFICIAL VIDEO), YouTube (Mexican Summer)
BXXI-530 BOB DYLAN 80-6
En un hotel de Minneapolis nacía Bob Dylan a los 20 años, mientras jadeaba «Hard Times in New York», su primera canción «oficial», y se involucraba con el folk y el blues, con los dos. Ahí, en esa primera Bootleg Series, se escucha todo eso mientras toca la guitarra acústica o el piano o con acompañamiento escaso. Al «Talking Blues», gospel, hillbilly, al folk, al rock, al rhythm and blues, al lamento y al relato, a lo sensual y a lo jovial, a la provocación y al rezo, Dylan le da el soplo libertario gutural y lírico. El cantautor le agrega su propia huella, su visión política, sus palabras, mediante presentaciones inseguras que conforme avance el tiempo recopilado en dichos compactos irán mejorando hasta imponerse con ferocidad golosa.
VIDEO: Bob Dylan – Tangled Up In Blue (Video), YouTube (Bob Dylan)
Hay discos que jamás dejan de llamar la atención. ¿Por qué? Porque son clásicos. Pero ¿qué es lo que los convierte en clásicos? En el mundo grecolatino, durante la época de Sófocles, el término “clásico” se utilizó para designar a las personalidades de primera clase, es decir, a los miembros más sobresalientes de la cultura.
En el campo que nos convoca, la música, el rock fundamentalmente, posee por supuesto su material clásico, y éste en primera instancia no es lo incomprensible, sino lo misterioso disfrutable. Es aquello con lo que se puede deleitar (individual o colectivamente) toda la vida; lo que continúa conmoviendo y sorprendiendo; es aquello que es imposible hacer mejor (en su momento y circunstancia).
En el arte, cualquier arte, lo clásico resulta fascinante porque contiene un secreto, tanto para sí mismo como para quien lo contempla o escucha, y se mantiene vivo porque dicha fascinación prodigiosa envuelve siempre, sin faltar, y esa poética se verá legitimada constantemente por sus principales avales: valor y tiempo.
AÑOS 90’S*
1.- Nirvana (Nervermind, DGC Records 1991)
2.- Red Hot Chili Peppers (Blood, Sugar, Sex Magik, Warner 1991)
3.- Metallica (Metallica, Elektra 1991)
4.- Rage Against the Machine (Rage Against the Machine, Epic 1992)
5.- Björk (Debut, One Little Indian/Elektra 1993)
6.- Oasis (Definitely Maybe, Creation 1994)
7.- Portishead (Dummy, Go! Beat 1994)
8.- Samashing Pumpings (Mellon Collie And The Infinite Sadness, Virgin Records 1995)
9.- Beck (Odelay, DGC 1996)
10.- Radiohead (OK Computer, Parlophone 1997)
*Lista definitivamente subjetiva, como todas las listas.
Un adagio es la imagen del futuro en el horizonte, con todo lo que representa como metáfora. Ésta siempre irá acompañada de música en la imaginación, de la música que a cada uno le provoque esa fantasía. Un adagio es un término musical que tiene varias acepciones. Como referencia a una indicación del tempo o al movimiento de una pieza musical, cuyo tempo es lento (por lo general se llama así al segundo o tercer movimiento de una sinfonía o un concierto). En la cultura del rock las muestras de adagios para el presente siglo aparecieron en el 2008 en los discos de Chris Isaak, Always Got Tonight; The Raven, de Lou Reed; Illinois de Sufjan Stevens, Essence de Lucinda Williams o el primer álbum de los Fleet Foxes, entre otros.
VIDEO SUGERIDO: Portishead Third – We Carry On (Live), YouTube (rayoliteuk)
BXXI-522 BOB DYLAN-80 (4)
Sería difícil imaginar la existencia del clima cultural que envolvió a Bob Dylan a principios de los sesenta sin el impulso que partió de Allen Ginsberg y de la generación beat en general. Éste, además, introdujo al joven poeta Dylan en la lectura de Rimbaud, Lorca, Apollinaire, Blake y Whitman, de manera profunda y sistemática. Los encuentros y apoyos mutuos comenzaron de manera regular desde 1964 en sesiones fotográficas, en filmaciones (como la de Don’t Look Back del director D. A. Pennebacker); Ginsberg fue el intermediario para el encuentro de Dylan con los Beatles (que marcó cambios en la música de éstos). No obstante, el intercambio más importante y productivo se dio a partir de noviembre de 1971, cuando Ginsberg realizó el intento más serio por transferir sus obras poéticas al medio de la canción.
VIDEO: Bob Dylan & Allen Ginsbrg – Vomit Express.mp4, YouTube (John Fitzimmons)
BXXI-523 EELS
Los seres humanos nacemos sin un manual de instrucciones para funcionar, pero el arte, y sobre todo la música, son una opción para conseguirlo. En eso se ha convertido la discografía de Eels. Su obra, The Deconstruction, posee todos los elementos para ser una guía ejemplar. ¿Cómo convertirla en tal cuando, finalmente, no es más que un álbum de rock?, diría un filósofo ortodoxo. La viabilidad de ello dependerá de cada uno de los escuchas, de su bagaje y experiencia vital. Por lo tanto, las posibilidades serán variadas. Sin embargo, lo importante básicamente es saber que se está frente a un compilado de buenas canciones, y las buenas canciones siempre consiguen un lugar en nuestro soundtrack particular, las historias que cuenten serán recordadas.
VIDEO: Eels – You Are The Shining Light – from THE DECONSTRUCTION, YouTube (OfficialEels)
BXXI-524 POP BARROCO
El Pop Barroco es una gran herramienta para formar oyentes con oídos abiertos a cualquier experiencia. Habrá que tener en cuenta que éstos antes han escuchado repertorios heterogéneos, pero con poco o nulo acercamiento a las Toccatas de Bach, a Cage, a Mozart o a Beethoven, aunque estos últimos parezcan del dominio público. Los intríngulis musicales de Debussy, de Varese o de Chaikovski, han sido también parte importante de tal experiencia que los ha hecho (o hace) conocidos (aún en fragmentos) gracias a la evocación de los músicos pioneros del Pop Barroco o del rock (en alguna de sus variantes progresivas) que profundizaron en ese trabajo de divulgación compositiva. De eso hace 60 años.
VIDEO: The Beatles – Eleanor Rigby (From “Yellow Submarine”), YouTube
BXXI-525 EL BEAT DE LA IDENTIDAD V (2009-2010)
Entre el 2009 y el 2010, Justin Townes Earle, hijo de Steve Earle, continuaba en la senda musical de la dark americana que le marcó su padre. Un gran ejemplo del indie de aquellos años fue el álbum Veckatimest del grupo Grizzly Bear. A su vez, los exitosos White Stripes llegaron a su fin, por cuestiones de salud de la baterista. Jack White, a su vez, fundó a The Dead Weather. Charlotte Gainsbourg lanzó IRM bajo el manto del poliédrico Beck. Apareció el muy esperado tercer disco de Arcade Fire, The Suburbs, que resultó mejor de lo que se esperaba. This Is Happening, fue el tercer disco del grupo LCD Soundsytem, antes de anunciar un sorpresivo adiós a la escena con un gran concierto en el Madison Square Garden.
VIDEO: LCD Sounsystem – All My Friends live at Glastonbury 2010, YouTube (edtorinchimp)
Fue dos años después de su muerte, en 1962, que el escritor alemán Hermann Hesse alcanzó la divulgación global de su obra (falleció en Montagnola, Suiza, su patria adoptiva). Esta difusión se inició durante la guerra de Vietnam, al convertirse (el autor y sus libros) en un símbolo de identificación para el movimiento juvenil (la contracultura específicamente) que se rebeló contra esa guerra, tanto en los Estados Unidos como en diversas geografías.
Al respecto, Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura, escribió de Hesse que, una vez desaparecido, al autor le sucedió «lo más grande que puede sucederle a un escritor: ser adoptado por los jóvenes rebeldes de medio mundo y convertido en su mentor. Eran los años sesenta, los de la revolución psicodélica, de la sociedad tolerante y la evaporación de los tabúes sexuales, del espiritualismo y la religión pacifista.
“El culto de los jóvenes novísimos por el autor suizo-alemán me intrigó y volví a leerlo –dijo Vargas Llosa–. Era verdad, tenían todo el derecho del mundo a entronizar a Hesse como su precursor y su gurú. Fraguó una fábula contra el pesimismo y la angustia en un mundo que salía de una tragedia y vivía en la inminencia de otra, Hermann Hesse anticipó un retrato con el que iban a identificarse los jóvenes inconformes de la sociedad afluente medio siglo después».
El acicate de Hesse para vivir con autodeterminación (contracultural) y en forma opuesta (contestataria) a la sumisión hacia la autoridad, así como las soluciones ideológicas de corte universal, explican su fuerza de atracción sobre las nuevas generaciones. A la creciente desorientación él contrapuso una imagen global en la que se mezclan tradición y modernidad, ética y estética, de un modo por demás futurista.
A diversos rincones del mundo siguen llegando sus ecos, y con el mismo apelativo de una de sus novelas se han creado grupos de rock y solistas llamados Siddhartha (como su novela de 1922), como reconocimiento al autor de la misma. En España (Asturias) existe Siddhartha & The Kashmir Band, de rock y balada pop; en los Estados Unidos (Detroit) está el grupo de garage comandado por el cantautor Marlon Hauser, con dos discos en su haber: el homónimo Siddhartha e If It Die; en México (Guadalajara), con el mismo nombre y dos discos instalados en el indie: Why You? y Náufrago y, en las antípodas eslovenas una banda con amplia historia y reconocimiento internacional por su original sonido.
Siddhartha es un grupo de hard rock y gótico de Eslovenia, considerado como el más importante de aquella joven república centroeuropea (formada apenas en 1991, tras deslindarse de la antigua Yugoslavia), codeándose con Laibach y Magnífico.
Se fundó en 1995 bajo el nombre del libro de Hesse. En sus orígenes fue una agrupación standard, con dos guitarras, bajo y batería, pero luego del agregado de un tecladista y un sax obtuvieron un sonido distintivo. Tras varios cambios en su configuración a lo largo del tiempo, los integrantes actuales son Tomi Meglič (guitarra y voz), Primož Benko (guitarra y coros), Jani Hace (bajo), Tomaž O. Rous (teclados), Cene Resnik (sax) y Boštjan Meglič (batería).
El Siddhartha esloveno se mueve bajo la batuta estética de Tomi Meglič, quien es el autor de casi todas las letras del conjunto. Este escritor pertenece, a su vez, a la selecta asociación de poetas eslovenos. El carácter simbolista de su lírica, cuya evolución se puede seguir a través de los discos ID, Nord, Rh, Petrolea, Saga, VI e infinidad de EP’s y remixes, habla de un mundo extraordinario y complejo, oscuro, con tradiciones ancestrales en las que conviven el horror y la lealtad, la traición y la amistad, el amor, la crueldad, el humor negro y la muerte.
Meglič pertenece a esa clase de autores que busca la eficacia del auténtico fabulador. Fiando la mirada a la imaginería de la palabra tanto para describir como para marcar a los sentimientos y personajes que habitan sus canciones.
El alma ubicua de Hesse está presente, pues, también en la obra de esta banda que ha mostrado desde su fundación un gran poder expresivo.
VIDEO SUGERIDO: Siddharta – Ledena (oficial video) – Album Infra, YouTube (Nika Records)
A fines de enero del 2005 en el desierto del Sahara se registró una sorprendente ola de frío. A unos 800 kilómetros al sur de Argel una densa capa de nieve cubrió el suelo. La última vez que esto pasó fue en 1979. La Tierra mandaba avisos. La inyección de una enzima que bloqueaba el mantenimiento de enlaces neuronales hizo desaparecer ciertos recuerdos en ratas de laboratorio. Un descubrimiento importante en el 2006 en el avance hacia la comprensión de la memoria (tema que luego retomarían hasta el cansancio las series de televisión y cine de ciencia ficción de los siguientes años). Antony & The Johnsons, LCD Soundsystem, Gorillaz, Jarvis Cocker, The Arctic Monkeys y The Black Keys, fueron lo mejor de tales años.
VIDEO SUGERIDO: The Black Keys – Modern Times – Manchester 2006, YouTube (tomaspinall)
BXXI-517 BOB DYLAN 80-3
La canción “Like a Rolling Stone” resultó un cataclismo, produjo polémica entre los puristas. Se creó en los oyentes un sobrecogedor sentido de la inmediatez, tensando la fibra y el nervio con un irónico sentido férrico y literario: “Había una vez…” (Once upon a time…). La protesta y la propuesta. La virulencia de las emociones, un fuego existencial que consumió a seguidores antiguos y le ofrendó nuevos: numerosos, perdurables e interrelacionados. Se introdujo de manera original en el inconsciente colectivo. “Like a Rolling Stone” aparece en el disco Highway 61 Revisited de 1965. Su duración (6’13”), rebasaba el tiempo standard para los singles radiados de los tres minutos, pero Bob peleó por ello y todos ganamos.
VIDEO SUGERIDO: Bob Dylan – Like a Rolling Stone (Live @ Newport Festival, 1965), dailymotion
BXXI-518 DIANA KRALL
Ella creció escuchando standards. Y ahora, cuando tiene que elegir un tema para cantarlo, escoge exactamente el que le gusta. El que le dé más libertad para hacer su canción. Contar historias, eso es lo que hace. Sí: es Diana Krall quien narra las historias, pero su piano y su garganta se encargan de desnudar a los protagonistas. Las interpretaciones que hace sirven de marco perfecto a un estilo vocal romántico, así como para su habilidad consumada al agregar un giro fresco a baladas de jazz probadas por el tiempo. Su fraseo impecable y poderoso dominio de los matices, en combinación con la claridad de su obra pianística y las ejecuciones notables de sus acompañantes, otorgan a todas las canciones un sonido instrumental pleno y un fuerte swing.
VIDEO SUGERIDO: Diana Krall – Temptation, YouTube (sbrouf)
BXXI-519 CBGB’S
El punk nació en el club CBGB’s, y de ahí tomó vuelo hacia el futuro. Este lugar se convertiría en la plataforma del punk neoyorquino (ése que daba más importancia a la música que a otra cosa, a la música como factor de todo y curación de todo). Quienes se presentaban en dicho club querían hacer una música que no fuera progresiva; devolver la energía al rock; salvarlo sometiéndolo de nueva cuenta a la única ley que vale: el retorno hacia el origen. Los Ramones fueron los primeros evangelizadores. Ellos, junto a Television, Blondie, Patti Smith o los Talking Heads, anunciaron la vuelta a la actitud primigenia del rock, pregonaron el nuevo espíritu de los tiempos (nihilismo, velocidad de ejecución) y sacudieron todos los cimientos.
La literatura contemporánea ha encontrado excelentes escritores para incorporar el sonido, la profundidad y el testimonio del rock a sus páginas. La Gran Bretaña se ha significado en ello de manera sobresaliente con plumas como las de Ian McEwan, Nick Hornby o Hanuf Kureishi, por mencionar unos cuantos. Y lo ha hecho porque en su principal ciudad, Londres, siempre está ocurriendo algo, mostrando, transformando o rompiendo algo. Y la música ha sido un personaje importante en todo ello. La literatura y el rock han estado entrelazados desde el comienzo. De dicha interrelación han surgido textos fundamentales y canónicos, como The Buddha of Suburbia que escribió el mencionado Hanif Kureishi.
VIDEO SUGERIDO: David Bowie – Buddha Of Suburbia (Official Video), YouTube (David Bowie)
A lo largo de los años me he preguntado en diversas ocasiones ¿en qué disco o discos me gustaría vivir? Sí, dentro de él o ellos. Los motivos son totalmente subjetivos: por lo que me trasmiten y emocionan; por su ambiente, significado o el momento histórico en que se grabó; por el lugar donde se hizo; porque con él se inauguró un género o porque ahí se reunieron varios elementos por única vez, en fin, diferentes causas que masajean mi imaginación.
El listado que he hecho con tales álbumes no es muy grande, pero reconozco que con dicho ejercicio los escenarios y sus protagonistas han cobrado una dimensión importante para mí como persona o como fantasioso escucha, que les otorga poderes mágicos a tales objetos.
La mayoría no son discos que gocen de popularidad alguna o ni siquiera son conocidos. Sin embargo, para mí son los “lugares” donde me gustaría vivir por la energía contenida en ellos, por la felicidad que despliegan, por su atmósfera o por su plenitud artística.
La realidad es líquida y movediza como el agua, y se precisa de un gran poder mental para comprimirla mínimamente. La elección de un álbum determinado es eso: la construcción de un espacio, de un pequeño lago capaz de albergar alguno de nuestros «YO» para siempre. Un lugar para prescindir por completo del tiempo y del resto del mundanal ruido.
Uno de tales discos es Better Than the Rest, de George Thorogood & The Destroyers. Uno gracias a cuya existencia me es posible recuperar cosas y recargar energías. Me sería fácil vivir en él.
No cabe duda de que en los viajes lo peor que nos puede pasar es encontrarnos con nosotros mismos. De otra forma no hubiera podido estar en el lugar preciso en el momento preciso para poblar una isla que no querría abandonar desde entonces.
Yo había llegado a Ohio, en la Unión Americana, tras un viaje por tráiler lleno de peripecias (muchos kilómetros de asfalto, policías corruptos, asaltantes institucionalizados, pirujas del camino, comidas infames o deliciosas, cansancio y muchas historias a cargo de un filósofo cínico más que chofer).
Llegué ahí después de quemar mis naves una vez más. Estaba en el proceso del divorcio, sin trabajo fijo, algunas colaboraciones y con ganas de poner tierra de por medio. Mi antiguo amigo, V, me había invitado a visitarlo en dicho estado al que emigró y en el que ahora residía legalmente. Él pasó por lo mismo que yo un par de años antes. Habíamos sido amigos desde la Universidad y vivimos juntos muchas experiencias con publicaciones, libros, la poesía, el alcohol y demás.
Ahora todo parecía irle bien: tenía una compañera estable (que aportó un niño a la pareja), daba clases de literatura en un college del estado y un futuro nada inquietante. Seguía fumando cannabis y bebiendo casi nada. “No le gusta que lo haga”, me dijo, refiriéndose a su mujer, “pero me doy mis escapadas”. A mí ella me recibió bien aunque fríamente. Siempre se ponen nerviosas cuando un amigo soltero o divorciado aparece por ahí. Creen que puede darle “ideas” o alejarlo del buen camino en el que a ellas les ha costado tanto trabajo mantenerlos.
Esa noche acabábamos de regresar todos de un pic-nic con gente del trabajo de V. y sus familias. Aburrido el asunto, pero con muy buena comida. Luego de entrar a la casa, V le anunció a ella que íbamos a tomarnos una cerveza. “¿Por qué no se la toman aquí?”, preguntó. “Porque no tenemos de la marca que a él le gusta”, contestó V. Ella me fulminó con una mirada y se enfiló hacia las habitaciones.
Salimos y nos subimos al auto. “¿Qué estás planeando?”, pregunté. “Espera y verás”, dijo. En el trayecto V tomó por una avenida y ahí, justo en la esquina de entronque con la principal se acercó un tipo a su ventanilla. V lo vio y extendió la mano para recibir un par de tarjetas, amarillas y con un número en medio. Bajé el volumen del estéreo para escuchar lo que decía. Mencionó una dirección y sugirió: «¡Diviértanse!»
Llegamos a una de las calles comerciales de la zona. Nada en especial. Estaba más bulliciosa que las aledañas, en donde dejamos el auto. Pasaban de las diez de la noche. Caminamos hasta unas puertas de metal de donde salía el eco lejano de una música inidentificable y una fila de personas esperando entrar. La custodiaba un tipo alto y fornido con el cual V intercambió algunas palabras y mostró las tarjetas. Entonces aquél abrió las puertas del lugar. El asunto me puso nervioso, pero no chisté para nada.
VIDEO SUGERIDO: George Throrogood – Move It On Over, YouTube (Chris Lincoln)
Una vez dentro, se acercó otro tipo que le puso un sticker a las tarjetas amarillas. V sabía el mecanismo de aquello porque se movía sin dudar. Comencé a escuchar música y el ruido de voces y risas. Bajamos por una escalera de madera. Otro tipo nos abrió una última puerta y nos encontramos de repente con el cielo en la tierra.
Era la estructura de un taller grande, pintado de colores pastel y con unas veinte mesas alrededor de una mediana pista de baile. En el fondo estaba el bar hecho de madera y metal. El surtido de bebidas: impresionante. Espejos y estantes refulgían con los foquitos de color azul neón a su alrededor. La barra y las mesas estaban llenas con hombres y mujeres…pero qué mujeres.
En ese instante se acercó una de aquellas guapas, enfundada en unos entallados jeans. Nos dio la bienvenida y condujo a una mesa cerca del bar, la única vacía, que tenía el mismo número de nuestra tarjeta. Quitó el aviso de “Reservado”, preguntó qué tomábamos e hizo que nos sentáramos. Segundos después una deliciosa mesera nos trajo el Jack Daniel’s (con un solo hielo) y el vodka tonic pedidos.
Ya con un vaso en la mano V me explicó todo aquello. Éste era un bar off off (algo así como un antiguo speakeasy) para gente de las faculty cercanas (personal universitario, no alumnos) que se la querían pasar bien, sin ojos escrutadores ni vigilantes y escuchar exclusivamente la música que a la dueña del lugar le gustaba (r&b clásico). El acceso está restringido a recomendaciones personales y al reparto de tarjetas muy identificables para controlar la discreción esencial.
Los invitados (y socios) han ido formando una clientela selecta, fiel, asidua y entusiasta, adoradora además del género favorito de su dueña, quien una vez a la semana organiza un evento especial, como la presentación de un grupo en vivo. El resto de la misma está fondeado con grabaciones ad hoc.
En la pared opuesta a donde estábamos había una rockola Wurlitzer clásica, con sus colores fosforescentes y a todo volumen. En las otras paredes pósters de grupos o cantantes y anuncios de whisky o cervezas en luces de neón.
Al lugar se puede llegar solo o acompañado por un máximo de tres personas, cuando se es miembro. En caso de ir solo hay unas acompañantes jóvenes que pasan con uno la velada. Son escogidas y deben reunir varios requisitos, el más importante, gustar de tal música. Sólo se usan tarjetas de crédito, nada de efectivo, y las monedas para la rockola las proporcionan con cada trago.
Cuando terminó la explicación me dirigí inmediatamente al aparato para ver su repertorio, escoger y meter tres monedas por su ranura. Con las primeras notas regresé a la mesa. Aquello era la locura, una utopía, un auténtico Shan-gri-la. Y ahí, junto a unas mujeres bellas y simpáticas, descubrí una vez más eso que Hendrix expresó con «Excuse Me While I Kiss the Sky». Pero aún vendría lo mejor: esa noche actuaba George Thorogood & The Destroyers.
Thorogood, un guitarrista nacido en Maryland, junto a sus compañeros: Bill Blough (bajo), Jeff Simon (batería) y Ron Smith (guitarra) habían decidido tocar un rhythm and blues rústico, áspero, auténtico y lleno de corazón, bajo el nombre de The Destroyers (el explosivo y energético saxofonista Hank «Hurricane» Carter se acababa de integrar al grupo y realizaba con éste sus primeras presentaciones).
George se dedicaba a los riffs directos y nada pretenciosos de un blues urbano actual y sin tapujos. Había estudiado hasta sus raíces las obras de influyentes músicos como Elmore James, John Lee Hooker y Chuck Berry. El «demonio del slide», sobrenombre con el que se le conocía, se mostraba fascinado por el carácter y ritmo del blues urbano y del rhythm and blues. Su reputación como instrumentista lo elevaba al mismo nivel que Johnny Winter y Rory Gallagher. Y en esos momentos quien quisiera escuchar la slide tocada como se lo hubiera imaginado el inventor del instrumento, hará bien en elegirlo a él.
La banda mostraba que sabía obtener el máximo efecto con los medios más sencillos. Todo el equipo que llevaban de gira cabía en un camión mediano. No era de sorprender, pues, que en esos tiempos hayan optado por presentarse exclusivamente en salas reducidas. En los clubes y pequeños auditorios donde encontraban la mejor veta para explotar su música y el contacto espontáneo con el público que hacía tan vivo y eficaz a su sonido.
Thorogood requería del marco íntimo para poder producir el fragor completo de su propuesta musical: un r&b ortodoxo y atemporal. El sax, la poderosa sección rítmica y la bottleneck eran para él lo que marcaba los acentos.
“Su música es hombruna –escribí después–: se puede oler el sudor y el whisky, el polvo del camino en las botas y la ira esencial. El electrizante grupo atiza el fuego y reinventa el acero, con un filo de hard blues que vierte su ruda energía en urgentes y violentas sacudidas. La velocidad es frenética, ansiosa por alcanzar a su guitarra impaciente.
“Sus propias composiciones tienen tanto ardor como las que pide prestadas (y devuelve pagando altos intereses) a John Lee Hooker y Chuck Berry, ya que indiscutiblemente todos están hechos de la misma fibra. Y agrega la cualidad agresiva, esa brutalidad que despierta los sentidos y los sobresalta, sometiéndolos”.
Aquella noche, gracias a George y a sus Destroyers escuchamos cómo nos gustan las mujeres hasta hartamos; filosofamos con ello a todo pulmón, e hicimos caso sin chistar de sus enseñanzas y experiencias junto con el resto de los cófrades: tipos que festejaban estar enamorados de una mujer, con otra; santos bebedores bendecidos por el regocijo de la música o parejas que festejaban los pecados y la vida. La guitarra de Thorogood y el sax de “Hurricane” Carter hermanó los corazones y demostró que el alcohol bebido con fe sólo admite comparación con el beso de una mujer.
Tras noche semejante me volví a sentir bien. La compañera de V me asignó el cuartito encima del garaje, y a ella me la gané guisando todos los días. Leí mucho, escuché mucha música y les escribí a los amigos que había dejado del otro lado de la frontera.
Semanas después recibí la respuesta de uno de ellos donde me avisaba que había un trabajo para mí en el Departamento de Literatura de una Institución cultural, pero tenía que regresar de inmediato para ello. Me despedí de V, le agradecí el refugio y aquella noche grabada en piedra en mi memoria. Su mujer se deshacía en sonrisas y buenos deseos (al fin ya me iba).
Viajé de nuevo. No tenía certidumbres ni respuestas para nada, pero esta vez llevaba en mi maleta el disco que los Destroyers habían grabado (Better Than The Rest) con todas aquellas maravillosas piezas (incluida “In The Night Time”) que, en conjunto, me habían aliviado los desgarros y proporcionado un lugar donde vivir eternamente.
VIDEO SUGERIDO: GEORGE THOROGOOD “Bad To The Bone”, YouTube (George Thorogood Road Crew)
La pandemia global del Coronavirus arrasó con cientos de miles de personas en el año 2020. Dentro del rock, hubo casos y otros no precisamente por tal epidemia. Como sea, La Parca nos vino a recordar, por si hacía falta, la fragilidad del cuerpo (lo extraordinario es que siga funcionando a pesar de cómo lo tratamos; de las miles de causas que pueden acabar con él, además de las enfermedades y virus letales, conocidos o no) y la relación imperecedera de la vida con la muerte. Ésta siempre como telón de fondo, en el camino que nos lleva de nosotros hacia lo otro o la nada, sin remisión ni coartadas. Una poderosa y convincente lección sobre la existencia la recibida este año a nivel general. ¿Hemos aprendido algo al respecto?
VIDEO SUGERIDO: Bill Withers – Ain’t No Sunshine, YouTube (Andres Trevino)
BXXI-512 EL BEAT DE LA IDENTIDAD (II) 2003-2004
Real Gone fue, desde el momento de su aparición, un hito entre los discos publicados en el primer lustro del siglo XXI. Tal grabación se debió aprender a escuchar por su naturaleza oscura, la garantía del carácter lowlife y el aroma del blues astroso. Música de un hombre (Tom Waits) que no se anda con rodeos y que del mundo conoce en profundidad el crujido de sus vísceras. Él sigue los pasos de un alquimista al intentar la transformación del hombre en su propio grito. Pero de todas maneras sigue siendo el Waits de siempre, el gran crooner cabaretil y sabiondo, mientras en primer plano late el rock puro y llano, reproducido con unos antiguos amplificadores de garage.
VIDEO SUGERIDO: Tom Waits – Shake it, YouTube (ChocolateJesus101)
BXXI-513 BOB DYLAN 80 (2)
Bob Dylan es un clásico contemporáneo. Un autor necesita pasar por las manos de varias generaciones para alcanzar tal condición. Es alguien cuyas obras se han convertido en referencias perdurables y a las cuales se revisita una y otra vez para realizar nuevas lecturas sobre ellas. Él, por su parte, ha sido un creador generoso en cuanto a las perspectivas desde las cuales estudiarlo. En lo referente a sus raíces musicales, en las letras de sus canciones, ha proporcionado el quid para ubicar las semillas que le dieron origen. A lo largo de su trayectoria, el cantautor ha utilizado las baladas, los cantos outsiders, el folk, las elegías, los espirituales, las canciones de contenido social y de protesta y el rock variado, entre lo más recurrente. Y como soporte impulsor de todo ello el country blues.
VIDEO: Bob Dylan “Trying to get to Heaven” (Before they close the door) Live 2000, YouTube (Elston Gunn)
BXXI-514 ALLIGATOR RECORDS
Con ocasión de los veinte años de existencia de Alligator Records, la disquera de Bruce Iglauer, sacó la antología Best of the Blues. Un compilado para coleccionistas. Como cualquiera sabe, una cosa así no sucede todos los días, y tampoco es común reunir a tal selección de artistas en la misma casa. El álbum abre simbólicamente con Hound Dog Taylor & The House Rockers, el primer grupo producido por la compañía. Le sigue una colección variada confeccionada con base en los artistas más representativos del catálogo, un verdadero Salón de la Fama que se define precisamente por su eclecticismo. Es posible encontrar a figuras de primer plano, pero igualmente está la joven guardia y la mezcla de músicos negros y blancos.
VIDEO SUGERIDO: Houn Dog Taylor and The House Rockers – Roll Your Monemaker, YouTube (mradantefontana666)
BXXI-515 PAUL CELAN
La poesía, en el caso del centenario Paul Celan, se trata acerca de la palabra hablando de su propia finitud. Es decir, el postrer vocablo del que fue el último en mirar. Celan, ese poeta (nacido 1920 en Czernowitz, entonces ciudad rumana, y muerto, por suicidio en París el 20 de abril de 1970), era políglota y supo que, fehacientemente, no hay lengua materna poética, que escribir es forjarse un nombre, crear un idioma, construir un ser hecho a base de palabras, aunque esté invadido por lo mortal. Esa es la única forma de vislumbrar, desde el arte, lo que está en el límite de lo decible, en su fuga. Celan lo hizo con su poesía.
VIDEO SUGERIDO: Michael Nyman, Ute Lemper – Chanson Einer Dame Im Schatten, YouTube (Michele Zilli)