PUNK-10

Por  SERGIO MONSALVO C.

PUNK 10 (FOTO 1)

THE FUTURE (DO IT YOURSELF)

Solventado el asalto sorpresa, los pioneros punks de la primera hora se convirtieron en los mártires de un movimiento que, en forma subterránea y a través de coloridas etapas, continuó su desarrollo hacia una subcultura dividida y delimitada, dentro de la cual han podido subsistir una al lado de la otra interpretaciones muy distintas entre sí del concepto punk, tanto en cuanto a la dirección musical como al contenido y las características externas.

El elemento que las une es en la actualidad, además de su condición de vida, la verdadera herencia de la revuelta original del punk: su funcionamiento único como alternativa independiente y por completo autosuficiente frente a la industria establecida.

El punk reveló rencores, temores, odios y deseos tan intensos que su aparición amenazó la legitimidad del orden social y descubrió su carácter tiránico, de la misma manera en que la clasificación escabrosa de la música de los Sex Pistolsamenazó la legitimidad del rock del mainstream y reveló su carácter tiránico.

Uno de los legados más importantes del punk se expresa con tres palabras: Do it Yourself (“hazlo tú mismo”). A principios de los años ochenta, las compañías disqueras independientes se multiplicaron y durante las décadas siguientes brindaron una oportunidad a nuevos grupos de los que nadie había oído jamás. Productos de una escena alternativa activa y prolífica, Nirvana y Sonic Youth, por ejemplo, grabaron sus primeros discos en este entorno.

Herederos directos de cierta visión de la música, un buen número de estos grupos rondaron la cabeza de las listas en las últimas décadas: Green Day, Smashing Pumpkins, Rancid, Offspring, Foo Fighters, NOFX, Pearl Jam, Soundgarden, L7, Pixies, Dinosaur Jr, Husker Dü y Sick of  It All, entre otros. Y, actualmente, gente como Black Lips, Boggs, Correcto, Helen Love, Wendy James, The Mae Shi, etcétera.

PUNK 10 (FOTO 2)

La gran moda punk no costó casi nada y dio a conocer a los inconformes, porque ¿a dónde quería llevar la revuelta preconizada por Sham 69, los Pistols o Clash —que sin duda sigue siendo el mejor grupo de esa época, tanto por su extraordinaria discografía como por su actitud y relativa longevidad—? A destituir a la reina Elizabeth y su régimen, que privilegiaba a los ricos.

Fue el regalo que se le deseaba presentar en el año de su Silver Jubilee, sus 25 años de reinado pomposo. Por todas partes, los graffiti anunciaban la tónica: “Stuff the jubilee«. Y Rotten bramaba: “God save the Queen and the fascist regime/ It made you a moron”. Crimen de lesa majestad. Nunca se difundió por la radio ni por la televisión.

De tal manera, dejaron muy claro que su ataque contra el vacío del rock representaba sólo un medio instintivo para un ataque mucho más perturbador contra el sexo como la mixtificación tras el amor, contra el amor como la mixtificación tras la familia, contra la familia como la mixtificación tras el sistema de clases, contra el sistema de clases como la mixtificación tras el capitalismo y, finalmente, contra la noción misma del progreso como la mixtificación última tras la propia sociedad occidental de la era postindustrial.

Estas cuestiones —y hubo muchísimas más— resultaron en una tensión extraordinaria, una excitación sostenida, una rasgadura social con un torrente de música memorable, un desfile de héroes, mártires, traidores y fraudes y una oportunidad casi ilimitada para el arte popular.

No obstante, se trató del tipo de revuelta que se asfixia bajo sus propias contradicciones, destinado a rebasar los alcances del cálculo y la maquinación que le permitió cobrar autenticidad. Quizá la única ironía verdadera de toda la historia fue que, al final, todo concluía en el rock and roll: nada menos y nada más.

El rock (a través de sus distintas manifestaciones, el punk, en este caso) nunca ha pretendido sostener una verdadera revolución, aunque a menudo exhorte a la insurrección. Como todo arte, no es más que el reflejo, la expresión de una realidad. Un medio. Una voz. Pero, ¿acaso en comparación con él han tenido los líderes políticos alguna vez el poder de cambiar al mundo? ¿De cambiar a la gente? Los punks sí.

VIDEO SUGERIDO: The Clash – White Riot (Official Video), YouTube (The Clash)

PUNK 10 (FOTO 3)

PUNK (REMATE) (3)

BIBLIOGRAFÍA: HERNÁN LAVÍN CERDA

Por SERGIO MONSALVO C.

 

HERNÁN LAVÍN CERDA (FOTO 1)

 

“EL HUMOR EN LAS VISIONES DE H. L. C.”

 Dentro de sus rasgos distintivos, dos cosas llaman la atención en la poética de Hernán Lavín Cerda: por un lado, el polo que sustenta el sentido de lo transitorio, acompañado de la permanente indagación de las fuerzas que gobiernan la vida a partir de la paradoja de que “Cuando pienso en la realidad, lo real en mí se ofusca / y al fin desaparece / como el rostro en el agua”; por otro lado, el polo cuya remisión apunta al lento desgaste o corrosión de la existencia.

Estos dos núcleos son también vectores que pretenden indagar y aprehender tanto la existencia de la esencia como la esencia de la existencia: “¿Para qué tantos demonios? ¿Para qué tantos dioses / Aún creo que el espíritu se destila a sí mismo / en una precipitación de vía láctea”, dice el poeta.

Al interior de los núcleos señalados resplandecen dos símbolos: el del caballo y el de la piedra, los cuales el poeta sopesa para conocer la levedad y el grávido misterio del ser. Sentido que remitiría nuevamente a los orígenes de la indagación, con el ingrediente de una ansiedad más acentuada. En el proceso que avanza hay una regresión permanente hacia los orígenes y, en ese espacio intermedio, la incertidumbre y el caos definen mejor la perspectiva poética, la del poeta y la del mito.

 

 

*Fragmento del ensayo “El humor en las visiones de Hernán Lavín Cerda”, publicado por la revista INTI.

 

 

 

 

 

HERNÁN LAVÍN CERDA (FOTO 2)

 

 

 

Sergio Monsalvo C.

“El Humor en las Visiones de Hernán Lavín Cerda”

Revista INTI 

No. 29/30

Págs. 191-196

(PRIMAVERA – OTOÑO 1989)

 

 

 

 

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THE BUDDHA OF SUBURBIA

Por SERGIO MONSALVO C.

THE BUDDHA OF SUBURBIA (FOTO 1)

(HANIF KUREISHI)

La literatura contemporánea ha encontrado excelentes escritores para incorporar el sonido, la profundidad y el testimonio del rock a sus huestes. La Gran Bretaña se ha significado en ello de manera sobresaliente con plumas como las de Ian McEwan, Nick Hornby o Hanuf Kureishi, por mencionar unos cuantos. Y lo ha hecho porque en su principal ciudad, Londres, siempre está ocurriendo algo, mostrando, transformando o rompiendo algo. Y la música ha sido un personaje importante en todo ello.

La literatura ha producido grandes estrellas del rock que jamás se colgaron una guitarra, y entre ellas se pueden encontrar lo mismo novelistas, que ensayistas, poetas, cuentistas, periodistas, críticos, académicos, etcétera, pero también en las otras ramas del arte: cineastas, pintores, teatreros, arquitectos, bailarines. El rock es una materia fundamental para todos ellos, puesto que ha sido el soundtrack que ha acompañado a la mayoría en sus andanzas vitales, en sus distintas edades, lenguajes, países y continentes.

La literatura y el rock han estado entrelazados desde el comienzo. Como referente, la primera en sus inicios, como influencia determinante después, y como testimonio de las generaciones que se han sucedido desde que tal música apareciera en el mundo. De dicha interrelación han surgido textos fundamentales y canónicos, como el que escribió el mencionado Hanif Kureishi.

Por otro lado, sustentado en la idiosincracia discriminatoria producto del pasado colonial británico hay un obvio racismo tras todo ello, mismo con el que han tenido que vivir los inmigrantes indios, paquistanís y caribeños y sus descendientes, por ejemplo.

No obstante, en esa realidad dura y cotidiana, que los ha enfrentado con la clase obrera, los skinheads, neonazis, hooligans y políticos conservadores, han crecido manifiestos sociales y artísticos agudos y agridulces como el de este escritor cuya proclama literaria está fundida con el pop y el rock, con el cual creció, forma parte de su vida, aunque quieran negárselo todos aquellos.

El rock británico siempre ha sido una mezcla en todos los sentidos, aunque lo ignore esa fauna xenófoba. Es una expresión democrática y multicultural; es negra (blues, reggae, soul, funk, hip hop) y asiática (las ragas indias, sobre todo), de clase obrera, de clase media y hasta la aristocracia ha tenido qué ver en varias facetas de su historia.

Si Hanif Kureishi habla de ello en sus textos es porque también dicha historia le pertenece como británico asiático de segunda generación y eso es algo que todo el mundo debe saber. Su propuesta en The Buddha of Suburbia (El Buda del Suburbio, 1990) –su novela debut en el mundo literario– es inteligente e ingeniosa, es una permanente descripción irónica de la vida británica contemporánea, aderezada con la música que le sirve de fondo y acompañamiento.

THE BUDDHA OF SUBURBIA (FOTO 2)

Las melodías y grupos citados en esta novela son raíces comunes para todos aquellos nacidos en la Gran Bretaña tras la Segunda Guerra Mundial. Es una forma de identificación que no se basa en el rechazo y la automarginación, sino en la aceptación y la creatividad.

Con El buda del suburbio, Kureishi (nacido en 1954, al sur de Londres) inauguró la llamada narrativa poscolonial. Una que mezclaba el multiculturalismo, el sexo y el glam rock. “Del sistema de clases era consciente, porque mi padre creció en la India colonial, en una familia paquistaní de clase media alta, pero teniendo claro que el hombre blanco era el estándar de lo que un hombre debía ser. Los indios siempre eran los inferiores –ha explicado el autor–. No obstante, llegaron los años sesenta y eso cambió…

“Cuando empecé en la literatura, con 14 o 15 años, me di cuenta de que eso era lo que tenía que escribir. Sobre mi aspecto, mis amigos, mi calle. Sobre los skinheads, que eran la realidad de la vida en el sur de Londres. Eso no estaba en los libros y yo tenía que encontrar la manera de ponerlo sobre el papel”.

El protagonista de sus argumentos es Karim, un adolescente como cualquier otro –seguidor del rock, de la moda y de cualquier oportunidad para el sexo–, que se siente inglés de los pies a la cabeza aunque sin enorgullecerse por ello, aunque muchas personas le vean como una mezcla extraña de dos culturas. Junto a sus padres, hermano menor y demás familia cercana, vive una vida normal en un barrio de clase media de las afueras de Londres, del que quiere librarse a como dé lugar.

Esta es, pues una novela de iniciación a la vida adulta y sentimental de ese joven bicultural, que es víctima del racismo a pesar de haber nacido y crecido en el Reino Unido. Contempla, asimismo con bastantes dosis de ironía el acercamiento a la espiritualidad por parte de muchos occidentales, a menudo de manera superficial o como una moda.

Igualmente, muestra la evolución de la cultura del rock británica de los años setenta, desde la psicodelia a la New wave, pasando por el glam y el punk. Una sucesión de periodos tanto históricos como en la vida de los protagonistas, desde los últimos coletazos del swinging London hasta el desencanto de la sociedad británica que culminaría con la llegada al poder de Margaret Thatcher, momento en que culmina el relato.

El éxito del libro llevó a la filmación de una serie para la BBC con dicha narración. Y, quién mejor que David Bowie para crear el soundtrack necesario.

Tras la fugaz aparición de su grupo Tin Machine (y álbum homónimo) y un disco como solista, que sólo obtuvo un recibimiento tibio, el superestrellato de David Bowie parecía opacado. Sin embargo, con la banda sonora de The Buddha of Suburbia  Bowie plasmó una vez más, como con cada obra, su propio futuro musical.

El soundtrack para la serie televisiva de la BBC londinense basada en la novela de Kureishi le mostró el camino que podía tomar. La novela presentaba un mural de la sociedad inglesa capitalina en las décadas de los sesenta y setenta. En él podían observarse el surgimiento público de misticismos al por mayor, el de figuras que representaban las corrientes musicales del momento, la ambigüedad sexual, la promiscuidad y otras vanguardias artísticas, políticas y sociales que formaron un todo experimental y propositivo para las futuras generaciones no sólo británicas.

El racismo y la xenofobia nunca han sido vanguardia, pero manifestaron en el libro su presencia en una sociedad imperialista y poco tolerante. La vida de Karim, el protagonista, transcurre entre todos esos nuevos conceptos y viejas idiosincrasias fondeadas por el sonido del espíritu de la época: el rock.

Junto con el multiinstrumentista Erdal Kizilcay, Bowie creó un total de nueve títulos para la serie que rebasaron por mucho el calificativo de fondo musical. «Sex and the Church», «The Mysteries», «Bleed Like a Craze, Dad», «South Horizon» y «Buddha of Suburbia» (con Lenny Kravitz en la guitarra), entre las más distintivas.

También pisó territorios vírgenes en cuanto a técnica de producción. En «South Horizon», por ejemplo (la pieza favorita de Bowie en este trabajo), todas las notas, desde la instrumentación principal hasta la estructura sonora, se tocaron tanto al derecho como al revés.

El resultado de los experimentos fue un Bowie que recuperó fuerza. Con estas complicadas pinturas sonoras, si bien accesibles también a sensibilidades pop, rindió homenaje a los méritos de Brian Eno como creador de estilos y encontró para sí mismo un camino a los noventa.

Con El Buda del suburbio Bowie adquirió una nueva vida, otra. Hizo lo que siempre supo hacer mejor: volver a colocarse a la cabeza de las tendencias musicales, porque tras echar una inteligente mirada alrededor de nueva cuenta comenzó desde el principio. Mientras que Hanif Kureishi ganó el prestigioso  Premio Whitebread de su país a la Mejor novela debut, así como la posibilidad de una larga vida como escritor, la cual ha mantenido hasta la fecha.

VIDEO SUGERIDO: David Bowie – Buddha Of Suburbia (Official Video), YouTube (David Bowie)

THE BUDDHA OF SUBURBIA (FOTO 3)

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BIBLIOGRAFÍA: LibRock’s (I)

Por SERGIO MONSALVO C.

LIBROCK'S (CANON I) (PORTADA)

(CANON I)

(A MODO DE INTRODUCCIÓN)*

Los libros que cito en esta serie y las canciones que han acompañado su lectura, reseña y ligazón, han construido una buena parte de lo que es el rock en su concepto. No es una ocurrencia del momento presentarlos unidos, sino como una muestra del legado que lleva encima y que tiene que ver con sus contextos, afinidades electivas y sus pasiones.

Para cada género musical hay libros y discos (películas, obras de teatro, pinturas, cómics, etcétera) en los que se puede hallar goce, satisfacción, instinto o identidad.

Encontrar esos libros y demás, poco a poco, a lo largo de la vida del rock y establecer con ellos una relación duradera, asimilarlos gradualmente y retener su savia, ha constituido para el género (y para sus seguidores más avezados) un acto esencial en el círculo de sus placeres y por ende en el de la creación de su espíritu, su ser y estar en el mundo, participando así en el flujo de la cultura de su tiempo y, por ende, en el de la memoria de la especie.

*Fragmento de la introducción al volumen LibRock’s (Canon I), de la Editorial Doble A, cuyo contenido se ha publicado a través de la Serie “Libros Canónicos” como parte del blog Con los audífonos puestos.

LibRock’s

(Canon I)

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Ensayos”

The Netherlands, 2020

CONTENIDO

Iluminaciones (Les Illuminations) – Arthur Rimbaud

Frankenstein – Mary Shelley

Hojas de Hierba (Leaves of Grass)– Walt Whitman

Moby Dick – Herman Melville

El Cuervo (The Raven) – Edgar Allan Poe

El lobo estepario (Der Steppenwolf) – Hemann Hesse

Hambre (Hunger) –Knut Hamsun

Manhattan Transfer – John Dos Passos

En el camino (On the Road) – Jack Kerouac

El Guardián entre el centeno  (The Catcher in the Rye) –J.D. Salinger

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BIBLIOGRAFÍA: AL COMPÁS DE LA PARCA

Por SERGIO MONSALVO C.

AL COMPÁS DE LA PARCA (PORTADA)

(LA MUERTE EN EL ROCK)*

Además del sexo, las drogas y los cortes de pelo, la muerte ha dado el tono para el rock desde sus comienzos. Y tanto como otras decenas de aspectos cualquiera, vincula a Elvis Presley con los Rolling Stones, los Beatles, los Sex Pistols, Joy Division, Nirvana, Frightened Rabbit o Prodigy.

El rock sigue vivo, pero muchos de sus dirigentes puntales no. La mayoría han muerto jóvenes y algunos, tristemente, en condiciones absurdas: víctimas del abuso de las drogas y el alcohol, en accidentes automovilísticos y aéreos, por depresiones severas, suicidios y por otras causas inimaginables. Es ya una tradición añeja dentro del género.

Pero, ¿cuándo y de qué manera entró la muerte en la temática del rock, y cuál ha sido su quehacer desde entonces?

*Fragmento del ensayo “Elvis, en el corazón de las tinieblas”, que forma parte del libro Al Compás de La Parca (La Muerte en el Rock), publicado por la Editorial Doble A, y de manera seriada on line a través del blog Con los audífonos puestos.

VIDEO SUGERIDO: Elvis Presley Heartbreak Hotel Live (1956), YouTube (John56517)

Al Compás de La Parca

(La Muerte en el Rock)

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Textos”

The Netherlands, 2020

CONTENIDO

1. Elvis en el Corazón de las Tinieblas

2. La Muerte y sus Criaturas

3. Estética Dark: Melancolía por la Finitud

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BIBLIOGRAFÍA: LAS LLAVES DEL GARAGE

Por SERGIO MONSALVO C.

LAS LLAVES DEL GARAGE (PORTADA)

ORIGEN ES DESTINO*

La historia del rock son sus mitos. Y los que contiene el del garage son de los más grandes. La serie “Las Llaves del Garage”, trata del rock como música y como idea. Vale la pena apuntar que como música no es más sencillo que como idea.

El rock de garage es la música más disponible de nuestra cultura global —una cultura más homogénea de lo que por lo común se quiere admitir—, pero disponible no es sinónimo de fácil. Aquí cabe apuntar que como idea surge de los veneros del romanticismo filosófico.

El rock y su mitología son profundamente románticos. Le otorgan el mayor mérito a toda desmesura y a las explosiones del genio individual, sobre todo a aquello que refleje el barullo mental y emocional que se transpira siendo de naturaleza airada y víctima circunstancial del mundo circundante.

Y su constante es la necesidad del descubrimiento, de lo dinámico y de lo evolutivo. El papel que sus intérpretes y seguidores le asignan a la música se acerca mucho al de un credo pagano, por cuanto tiene la misión de hacer visible la intuición absoluta y su revelación.

La serie “Las Llaves del Garage” –que presenté en este blog a lo largo del año 2019— define la cualidad musical de un rock al que es imposible imitar por parte de quienes no comparten el espíritu del género, y explica el mundo y pensamiento en el que viven sus hacedores desde su primera manifestación hace varias décadas, un mundo literalmente impensable, que avanza a toda velocidad y en retrospectiva cuidando su precioso arcano contra viento y marea.

*Fragmento de la introducción al libro Las Llaves del Garage. La primera emisión fue trasmitida a finales de la primera década del siglo XXI (los años cero) a través de Radio Educación (México). La segunda, por entregas on line, bajo los auspicios de la Editorial Doble A (Países Bajos), en el blog Con los audífonos puestos en el año 2019.

Las Llaves del Garage

(Origen es Destino)

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Textos”/

Con los audífonos puestos (Blog)

The Netherlands, 2019

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BIBLIOGRAFÍA: LA CANCIÓN DEL INMIGRANTE

Por SERGIO MONSALVO C.

La canción del inmigrante (Foto 1)

DE AZTLÁN A LOS LOBOS*

“La Canción del Inmigrante, es una excelente investigación histórica, para tener la oportunidad de escribir acerca de uno de los grupos más representativos de la ‘Raza’, que surge como movimiento contracultural localizado al Este de la Ciudad de Los Ángeles, California. Me refiero a Los Lobos; sí, esos que hicieron parte de la música de la película La Bamba, basada en uno de los iconos de la década de los cincuentas: Ritchie Valens.

“El libro inicia relatando la mítica migración de Aztlán, que al parecer el autor la ubica en aquella zona de California. Este primer capítulo hace un recuento exacto de las crónicas que sitúan al mítico Aztlán, al que muchos mencionan, pero que arqueológicamente, no se ha podido localizar. 

“El segundo capítulo nos hace un recuento de las hazañas de algunos aventureros del S XVI, entre ellos Cabeza de Vaca, en las que mencionan a Chicomoztoc, lugar de las siete cuevas, lo cual abrió más el apetito a otros aventureros que incursionaron hacia el norte de la Cuenca de México en busca de las ciudades que ‘brillaban de tanto oro’. 

“En ese mismo capítulo nos hace un balance rápido de la historia del México en la Guerra de Independencia, el Primer Imperio, la lucha entre conservadores y liberales por establecer una república, hasta llegar a la apropiación de los EU de una buena parte del territorio de México.

“En muchas ocasiones, cuando imparto alguna clase de Historia de México y vemos esa época, les preguntó a los alumnos cuál sería su reacción, si de un día a otro, dejarán de ser mexicanos y se despertaran con la noticia que deben entonar otro himno y honrar otra bandera. Pues eso es exactamente lo que les sucedió a los mexicanos de mediados del S XIX, que tuvieron que resistir en un principio y sucumbir después, al expansionista gobierno de los EU.

“A finales del siglo XIX, el crecimiento de California, permitió el establecimiento de muchos, ya en ese momento México-Norteamericanos, que aunque no entendían el lenguaje, las leyes y las costumbres, prefirieron quedarse en EU, que migrar a su país de origen, que después de la invasión norteamericana, se vio envuelto en una guerra civil, una invasión francesa, un segundo imperio, una restauración de la república y una dictadura.

“Ya en el siglo XX, como parte de la consolidación de una nación poderosa, esos México-Norteamericanos, han adoptado muchas costumbres que van fusionando con las propias. Una de las más importantes es la devoción por la Virgen de Guadalupe, como símbolo de resistencia (así como lo hizo Hidalgo en la guerra que inicio en 1810); como un icono que no permite otras ideas religiosas que no sean las que permanecían al momento de sucumbir durante la expansión estadounidense, pero sobre todo que privilegian su procedencia y sus raíces mexicanas.

“El recuento histórico sigue, para tener las bases e ir definiendo los movimientos contraculturales en Los Ángeles en las décadas anteriores y posteriores de las dos guerras mundiales, y que darán pie a personajes de origen ‘chicano’, dedicados a la música, al cine, al teatro, a la plástica, a la literatura, etc. y de donde se desprende la historia de Los Lobos, con ese estilo Chicano Power, que nos lleva desde una balada tradicional, y nos demuestra que con ese estilo México-Norteamericano, un huapango, un blues, un corrido, un boogie, un rock, suenan muy bien.

“Dejaré unas ligas para que Usted, estimado lector, pueda escuchar a este magnífico grupo, pero sobre todo, consiga el libro y lo pueda disfrutar. Dejo aquí también la liga de la biografía de Sergio, para que tenga la oportunidad de conocerlo. Gran escritor, analista musical y colaborador de una infinidad de publicaciones, en las que normalmente escribe de música y músicos”. 

*Reseña escrita por Luis Humberto Carlín Vargas (arqueólogo, ingeniero, profesor y músico) con el título “La Canción del inmigrante (1989) de Sergio Monsalvo C.”, en la publicación Zona Franca, de León, Guanajuato, el 8 de julio del 2019.

La canción del inmigrante:

De Aztlán a Los Lobos

Sergio Monsalvo C.

Tinta Negra Editores‑As de Corazones Rotos

México, 1989

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POPCORN JAZZ (III)

Por SERGIO MONSALVO C.

POPCORN III (FOTO 1)

LA FANTASÍA ELLINGTON

En los años veinte del siglo XX, el blues igualmente había adquirido gran importancia. Era el abrevadero de los compositores como George Gershwin, Irving Berlin y Cole Porter, entre otros, que llevaron el jazz y el blues a introducirse en la música clásica y en la popular. La industria del disco se comenzaba a expandir y a abarcar todo el territorio estadounidense.

Una de las cantantes de blues más sobresalientes era Bessie Smith, quien en tal época salvó de la bancarrota a la Columbia Records con la venta de sus discos. Por esa razón y con cerca de 10 millones de ejemplares vendidos, recibió el título de La Emperatriz del Blues. Ella era la más famosa de las cantantes clásicas del blues, y el blues más famoso del momento era «St. Louis Blues», de W. C. Handy, a cuya difusión masiva ella había contribuido.

Murphy sumó dos y dos y contrató a Bessie Smith para el papel principal (su única aparición cinematográfica) y encontró al resto de su reparto, compuesto únicamente por actores y músicos negros, en los clubes nocturnos de Harlem; el pianista James P. Johnson figuró en el reparto como director del grupo musical (integrado principalmente por los miembros del conjunto de Fletcher Henderson, entre ellos el cornetista Joe Smith y el baterista Kaiser Marshall).

Efectivamente, la cinta St. Louis Blues narra la historia sugerida por las letras de Handy y adolece de algunos de los típicos estereotipos negros, pero el estilo y la presencia majestuosos de Bessie Smith la enriquecieron extraordinariamente.

POPCORN III (FOTO 2)

La segunda obra de Murphy, Black and Tan, se desarrolló en torno a la banda de Duke Ellington y en ella aparecían, además, Fredi Washington, los Five Hotshots (un destacado grupo de bailarines de tap) y una fila de coristas del Cotton Club. La trama se centra en la composición «Black and Tan Fantasy» de Ellington, supuestamente escrita para que Washington la bailara; el debut se interrumpe cuando el personaje interpretado por ella sufre un ataque cardíaco y en la escena de su lecho de muerte se ubica una interpretación sublime de la pieza. Murphy llena la pantalla con un rico juego de sombras, el cual se combina con efectos vanguardistas de lente prismático.

Ellington había escrito, por entonces, más horas de música que cualquier otro compositor estadounidense, y lo curioso es que la mayoría de sus obras comenzaban garabateadas en cualquier cosa que tuviera a la mano: menús, servilletas, sobres, postales, cartón de paquetes de cereales. Cualquier cosa lo inspiraba, y sus andanadas de creatividad eran sorprendentes.

En una entrevista comentó que la pieza «Black and Tan Fantasy» la había escrito en 1927 en un taxi de Nueva York. Él y algunos miembros de su banda solían quedarse toda la noche bebiendo en el bar Mexico’s de Broadway, hasta que llegaba la hora de grabar al día siguiente, a las nueve en punto de la mañana.

Le apremiaba –como siempre– escribir un tema para el disco, y yendo en aquel taxi al estudio de grabación le surgió la idea de «Black and Tan Fantasy». Desenvolvió el sándwich que llevaba en la bolsa y, en ese papel manchado de mayonesa y jitomate, escribió cuidadosamente lo esencial de la música. Al llegar al estudio lo plasmó en unas partituras originales e hizo con la orquesta un par de ensayos. Puso al buen recaudo de la memoria colectiva de la banda aquella obra.

VIDEO SUGERIDO: Duke Ellington – Black And Tan – Full Movie – 1929, YouTube (Global Juke)

Movie Poster For 'Black And Tan'

POPCORN (REMATE)

BIBLIOGRAFÍA: ARTE-FACTO (IV)

Por SERGIO MONSALVO C.

Arte-Facto IV Portada

EL RIZOMA DEL ROCK*

Una de las aportaciones del rock a la cultura ha sido la de conectar a quienes trabajan en toda actividad estética y con ello creado sonidos, canciones o álbumes afines y alianzas artísticas en todo el mundo. Y lo ha hecho ya sea en un disco, en un track en particular o en la escenografía de un concierto. Ha conectado con aquellos que se han pasado la vida resolviendo sus misterios o belleza en alguna de sus formas, dentro de sus disciplinas individuales o conjuntas (humanistas o científicas), ya sea influyéndolos o siendo influido por ellos.

El resultado de tal encuentro ha producido sonoridades capaces de sacar al escucha de sí mismo y conducirlo a diversas dimensiones mentales, reflexiones existenciales o sensaciones en movimiento. Las obras creadas en este sentido son Arte-Factos culturales, aventuras en el microtiempo, las cuales requieren de la entrega a un flujo musical que enlaza una nueva expansión del quehacer humano con la experiencia auditiva en las diferentes décadas, desde mediados del siglo XX hasta el actual fin de la segunda decena del XXI.

El arte es la utopía de la vida. Los músicos rockeros de nuestro tiempo no han cesado en su tarea de acomodar la práctica musical a una búsqueda imparable de tales adecuaciones. La indagación sonora adquiere, en este contexto, un nuevo significado: no es mera búsqueda expresiva, sino persecución de horizontes culturales nuevos para un público en mutación, que exige de lo musical apreciaciones vitales, rizomáticas, en relación con sus exigencias estéticas y vivenciales.

*Introducción al volumen Arte-Facto (IV), de la Editorial Doble A, cuyo contenido ha sido publicado de manera seriada en el blog Con los audífonos Puestos bajo esa categoría.

Arte-Facto (IV)

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Textos”

The Netherlands, 2021

CONTENIDO

Patti Smith: La Poesía Amplificada

Plaster Caster: Arte Groupie

El Rock Ilustrado (Por Raphael)

R. W. Fassbinder: Petra Von Kant y Yo

Revolver: Disparo al Infinito (I y II)

Robert Plant: Retrato del Gran Maestro

Roy Lichtenstein: Imagen y Sonido

St. Valentine’s Day: Tarjetas Musicales

Stephen Hawking: (Y Las Pequeñas Cosas)

The Last Poets: El Rap sin Impostores

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