LIBROS: BALADAS VOL. III

Por SERGIO MONSALVO C.

BALADAS VOL. III (PORTADA 2)

 (CHET BAKER)*

 

“I’M  A FOOL TO WANT YOU”

Su salvación, sabe /

depende de esos instantes de revelación /

de esos flashes de lucidez fulminante /

de esa improvisada anamnesia

de lo inon top /

 

La real investidura del sobresentido /

sin alegorías /

con data precisa del sentimiento /

sólo valor racional

y clarividencia /

 

En solitaria vigilia /

contra la locura y el fin

que recorren la vida en ese tiempo /

como una jam after hours

frente a la barbarie del desamor

 

 

*Texto extraído del libro Baladas Vol. III, publicado por la Editorial Doble A.

 

Baladas III

(“I’m a Fool To Want You”)

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Palabra de Jazz”

The Netherlands, 2019

 

 

Contenido

Billie Holiday

Chet Baker

Dinah Washington

Bob Dylan

Dee Dee Bridgewater

Frank Sinatra

 

BALADAS VIII (FOTO 2)

 

 

 

Exlibris 3 - kopie

POPCORN JAZZ (IX)

Por SERGIO MONSALVO C.

POPCORN IX (FOTO 1)

 SONIDOS PARA SÓRDIDAS ATMÓSFERAS

 

Hubo un tiempo cuando al jazz se le asoció con el crimen y otros temas sórdidos. Desde la era del cine mudo, el jazz ha sido identificado por el cine con el crimen, los asesinatos y el pandemónium. También se utilizaba para sugerir las relaciones íntimas caracterizadas por diversas formas de comportamiento aberrante y asociadas con la locura, la demencia, las tendencias psicópatas o, simplemente, excéntricas.

 

Había cierta razón en parte de esta imagen de pantalla: los gángsters tuvieron un papel preponderante en el establecimiento de los clubes nocturnos, salones de juego y de baile donde había prosperado el jazz. La mayoría de las películas de tal fauna ubicadas en la era de la Prohibición o la Depresión contenían escenas que empleaban a grupos de jazz para crear la atmósfera.

 

Young Man with a Horn (1949, Warner Bros., dirigida por Michael Curtiz), inspirada en la novela de Dorothy Baker sobre la vida de Bix Beiderbecke, pone a Kirk Douglas como el trompetista que se pierde en el alcoholismo y es salvado por un amor sufrido y paciente (Doris Day).

 

Harry James grabó el soundtrack para Douglas, cuyo leal amigo pianista fue representado por Hoagy Carmichael. Por su parte, Pete Kelly’s Blues (1955, Warner Bros., dirigida por Jack Webb) retrata a un trompetista que entra en conflicto con un grupo de gángsters. Webb reunió a varios músicos excepcionales para figurar y enriquecer el valor narrativo de la historia.

 

En The Man with the Golden Arm (1955, United Artists, dirigida por Otto Preminger), Frank Sinatra tiene una actuación impresionante como jugador de cartas y baterista profesional con un problema de drogadicción. La música original con influencia jazzística de Elmer Bernstein y unos significativos arreglos de jazz de Shorty Rogers y Shelly Manne realzan el relato de este oscuro melodrama.

 

POPCORN IX (FOTO 2)

 

En The Crimson Canary (1945, Universal, dirigida por John Hoffman), la cantante de un grupo de jazz es asesinada en un club nocturno y el director del grupo se convierte en el principal sospechoso al ser visto cuando abandonaba la escena del crimen con una trompeta abollada, que resulta haber sido el instrumento del crimen.

 

El detective a cargo del caso es un fanático del jazz y su pista es un disco, la edición de prueba del grupo interpretando «China Boy». Se pueden disfrutar varios números con el grupo (Coleman Hawkins, Howard McGhee, Sir Charles Thompson, Oscar Pettiford y Denzil Best) antes de revelarse quién es el asesino.

 

The Dark Corner (1946, 20th Century-Fox, dirigida por Henry Hathaway) es un thriller oscuro que gira en torno a los esfuerzos de un detective privado por liberarse de una falsa acusación de asesinato. Incluye excelente música de Eddie Heywood y su grupo, como «Heywood’s Blues» y «Coquette».

 

En The Strip (1951, MGM, dirigida por Leslie Kardos), un baterista de jazz (Mickey Rooney, con él mismo en el instrumento) se mezcla con estafadores y asesinos, e incluye ejecuciones de piezas como «Basin Street Blues», «Shadrack», «That’s a Plenty» y «A Kiss to Build a Dream on», por un grupo del que formaban parte Louis Armstrong, Jack Teagarden, Earl Hines y Barney Bigard.

 

Nightmare (1956, United Artists, dirigida por Maxwell Shane) relata la historia de un músico de jazz de Nueva Orleáns a quien en estado de hipnosis se convence de que apuñaló a un hombre. La película está llena de imágenes distorsionadas y fondos de jazz para subrayar el estado psicológico del músico inocente; ella incorpora presentaciones de Billy May y Meade «Lux» Lewis.

 

Por lo que se refiere a The Wild Party (1956, United Artists, dirigida por Harry Horner), un melodrama lleno de sexo, violencia y clubes de jazz en el que Nehemiah Persoff retrata a un pianista de jazz homicida, cuenta con apariciones del cuarteto de Buddy DeFranco, incluyendo a Pete Jolly, así como de un grupo encabezado por Teddy Buckner.

 

El quinteto de Chico Hamilton acompaña varias escenas ubicadas en un club, en The Sweet Smell of Success (1957, United Artists, dirigida por Alexander Mackendrick). Red Norvo tiene un papel con diálogo y dirige un cuarteto de jazz en todo el extraño thriller psicológico Screaming Mimi (1958, Columbia, dirigida por Gerd Oswald).

 

Un nuevo personaje fue agregado a dichos temas en cintas como The Beat Generation (1959, MGM, dirigida por Charles Haas), un melodrama psicológico sobre un violador y un grupo de beatniks, en el que Louis Armstrong, bastante fuera de lugar, encabeza a un grupo que incluye a Peanuts Hucko, Trummy Young y Billy Kyle; y The Subterraneans (1960, MGM, dirigida por Ronald McDougall), la cual aborda el excéntrico comportamiento bohemio de los beatniks, en la que Carmen McRae, Gerry Mulligan, Art Pepper, Art Farmer, Shelly Manne y Chico Hamilton figuran entre los que proporcionan la música.

 

 

VIDEO SUGERIDO: THE SUBETRRANEANS (1960), George Peppard (excerp#1), YouTube (LostCinemaChannel)

 

 

POPCORN IX (FOTO 3)

 

 

 

 

 

POPCORN (REMATE)

BABEL XXI – 523

Por SERGIO MONSALVO C.

BXXI-523 (FOTO)

EELS

THE DECONSTRUCTION

Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

https://www.babelxxi.com/523-eels/

Exlibris 3 - kopie

LIBROS: BALADAS VOL. 2

Por SERGIO MONSALVO C.

BALADAS VOL. 2 (FOTO 1)

 (POEMARIO)

 

STILL WONDER”*

 

soñar unidos tu silencio y el mío

hasta dejar agotado su pozo

en canto sagrado

de gesto dolorido

con rito cotidiano

donde el ornato cobre

dimensión infinita

eternidad simbólica

en el nicho de cuerpos

de realidad a contraluz

instrumento desnudo que comparta

con tu callar y el mío

su capacidad divina

hacer de la creación

un dogma de fe

algo tan simple/intérprete sagrado

la posibilidad única

de escuchar la propia vida

el mito soñado

en el eco de otra voz

 

 

 

*Texto extraído del poemario Baladas Vol. 2, de la Editorial Doble A.

 

 

 

 

Baladas Vol. 2

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Palabra de Jazz”

The Netherlands, 2006

 

 

BALADAS VOL. 2 (FOTO 2)

 

CONTENIDO

 

BALADAS VOL. 2

 

«Pain in My Heart”

 

“Here We Go Again”

 

“Still Wonder”

 

“Ain’t No Sunshine”

 

“Someone Like You”

 

“I’m Blue So Blue”

 

 

 

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BABEL XXI – SINOPSIS (15)*

Por SERGIO MONSALVO C.

BABEL XXI (FOTO 1)

 (71-75)

SINOPSIS 15 (FOTO 2)

 BXXI-71 DAYNA KURTZ

Hasta hace poco, Dayna Kurtz podía haber sido el secreto mejor guardado de la música estadounidense, pero tras cuatro álbumes de estudio y obras sueltas en vivo, cassettes y LP’s, el secreto se ha ido revelando en toda su magnitud al fiel grupo de seguidores que la han descubierto. Lo que situa a esta cantante, compositora y productora en un nivel diferente es que, como en las mejores novelas del profundo Sur de la Unión Americana, puede olerse, saborearse y sentirse. Su obra está impregnada de peligros, de sexo latente y personajes desesperados, que buscan a alguien o algo a lo que aferrarse en época de confusión y crisis. Y todo ello acompañado de los mejores sonidos de la dark americana.

VIDEO SUGERIDO: Dayna Kurtz – Reconsider Me (oficial video), YouTube (Dayna Kurtz)

SINOPSIS 15 (FOTO 3)

BXXI-72 ZAZ

La cantante Zaz estuvo de gira por Europa y Norteamérica. La comenzó en su Francia natal y la continuó en Canadá, Suiza, Bélgica, Alemania, Italia, etcétera. Después de ello encabezó las listas de ventas en todos esos países. Aparecieron entonces las siguientes declaraciones en el periódico galo Liberation: «Se está hablando ahora mucho sobre ella y la gente espera para verla… y la espera lo vale”. Zas actúa en lugares pequeños en los que obtiene el mejor ambiente para su propuesta artística. Ella es una vocalista y compositora popular e intuitiva, que conoce bien la música y que sabe exponer su original canto, rasposo y sensual. Hoy es la artista francesa más escuchada en el mundo.

VIDEO SUGERIDO: ZAZ – “Dans ma rue” acoustique (Edith Piaf cover), YouTube (madmoiZelle.com)

Foals

BXXI-73 FOALS

El math rock, un subgénero cuyo estilo se caracteriza por la complejidad de sus ritmos y la experimentación y rareza de las estructuras, espacios y tempos (y cuyo nombre se debe a que los músicos utilizan las matemáticas para encontrar la creatividad del momento de escribir), era la sustancia de las bandas originales de la mayoría de los ahora integrantes de Foals. Pero ese es tan sólo uno de los ingredientes con los que el grupo ha dotado su rico material. La salida del primer líder, Andrew Mears, provocó que Yannis Philippakis, el guitarrista, se quedara como voz principal y con la directriz del nuevo rumbo. Con él Foals redifiniría el sonido de la banda hacia una mezcla más bailable.

VIDEO SUGERIDO: Foals – Baloons (Live on Later…), YouTube (DonaldVass)

SINOPSIS 15 (FOTO 5)

BXXI-74 JOHN CAGE

John Cage empezó a dinamitar la tradición musical en 1939. Desde entonces, seguirlo fue ir quemando etapas. Del ruido pasó al silencio (la famosa pieza 4′ 33″, uno de los iconos del siglo XX). El salto siguiente consistió en dotar de eficacia al conceptualismo abstracto. Lo hizo a través del sistema de crearse a su propio público. De esta manera cada individuo que escuchara a John Cage sería una obra misma del compositor, hasta el punto de abandonar la posición de autoridad del compositor: “Lo que sucederá es que me habré convertido en oyente”, aseguró. Si Duchamp reinventó la mirada sobre la creación artística, Cage fue quien tomó el relevo y nos llevó hasta la actualidad.

VIDEO SUGERIDO: John Cage: 4’33” for piano (1952), YouTube (Zoomoozophone)

SINOPSIS 15 (FOTO 6)

BXXI-75 CESARIA ÉVORA

Desde que el mundo la descubrió Cesaria Évora se ganó su simpatía. De las Antillas a África (desde Senegal a Burkina-Faso), de Abidjan a Dakar, de Brasil a Japón, de Nueva York a México, la cantante conocida como “La Diva Descalza” (por actuar sin zapatos, cosa que hacía como solidaridad con los desposeídos y contra la discriminación social) se granjeó el afecto de todos los pueblos. ¿Por qué? Quizá por el sentimiento de exilio y de añoranza que trasmitía; tal vez por su estilo de piano-bar; a lo mejor por sus maneras fulgurantes y sosegadas a la vez; por su naturalidad o porque su fama creció por la vía más confiable: de forma oral, de boca en boca a través de los continentes.

VIDEO SUGERIDO: CesariaEvora – Pic Nic Na Salamansa, YouTube (Geniusbeauties)

*BABEL XXI

Un programa de:

Sergio Monsalvo C.

Equipo de Producción: Pita Cortés,

Hugo Enrique Sánchez y

Roberto Hernández C.

Horario de trasmisión:

Todos los martes a las 18:00 hrs.

Por el 1060 de AM

96.5 de FM

On line por Spotify

Radio Educación,

Ciudad de México

Página online:

http://www.babelxxi.com/

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AFRO CELT SOUND SYSTEM

Por SERGIO MONSALVO C.

AFROCELT FOTO 1

 CRISOL HIPERMODERNO

Es posible que en la prehistoria haya existido una cultura musical de alcances globales. De la punta occidental de África (Dakar) se extendía al Norte a Galicia y de ahí a las islas británicas de la Europa occidental. Por lo tanto, es probable que hubiera rutas comerciales, que la gente se reuniera, hiciera trueques e intercambiara estilos musicales. Eso sucedía, según las teorías. Se trataba de la cultura celta, quizá la primera en convertirse en interracial.

Aquel momento de la humanidad regresó a finales del siglo XX, en otra vuelta de tuerca histórica, con las aportaciones propias de su circunstancia. Su encarnación se hizo llamar Afro Celt Sound System e interpretaban afrobeat, fusión celta, techno percusivo, electrónica etno con breakbeat de gaita, jungle de kora y dub de arpa, es decir, el World beat en pleno.

El grupo Afro Celt Sound System es desde entonces un producto típico de la época. Con su fuerte crossover de dance y música tradicional celta y de África Occidental, estos músicos (con sus variantes numéricas y rotaciones) garantizan un crisol artístico hipermoderno.

En 1995, cuando el guitarrista y productor inglés Simon Emmerson presentó el proyecto de fusionar música tradicional celta y de África Occidental con beats del dance, las grandes compañías disqueras no le hicieron ningún caso. Sin embargo, cuando Peter Gabriel, dueño del sello de World music Real World —incorporado a Virgin— los escuchó tocar decidió incorporar este grupo a su catálogo. De esta forma, Afro Celt introdujo el dance moderno a una compañía por lo general tradicional y siempre «culturalmente correcta».

Real World es una excepción positiva en el mundo de los discos. Gabriel es un gran amante de la World music y una persona honesta. Trata a los músicos con respeto y definitivamente no es una sanguijuela que los explote sean de donde sean, como lo hacen otros.

Al principio la compañía Virgin no esperaba mucho del proyecto; sus expectativas máximas eran vender entre 20 y 30 mil discos. No obstante, el debut del grupo, Volume 1: Sound Magic (1996), fue un éxito rotundo. Hasta la fecha se han vendido casi 750 mil ejemplares, un récord para Real World.

La agrupación contaba con Ronan Browne (un escocés que toca la gaita, flautas, mandolina y harmonio), James McNally (inglés ex Pogues en el acordeón, silbatos y bodhrán), Jo Bruce (hijo de Jack Bruce, en los teclados y programación), Iarla O’Lionáird (cantante gaélico de Irlanda), Myrdhin (arpista de la Bretaña), Davy Spillane (irlandés en las flautas villeanas y low whistle), Martin Russell (inglés en los teclados y programación), además de varios miembros del grupo senegalés de Baaba Maal (en las voces, tambores, kora, címbalos, sítara y tambores parlantes, el cuarteto escocés de folk Shooglenfly y el propio Emmerson (en los tambores, guitarras y teclados).

Su mezcla de palpitantes technobeats, alfombras ambientales de sintetizadores e instrumentos tradicionales de África e Irlanda se convirtió en una novedad total con esa forma electroacústica, y en un bestseller para el sello.

Al final de la gira promocional de 1997, el miembro más joven del grupo, el tecladista Jo Bruce, murió repentinamente de un ataque de asma. El grupo requirió más de un año para superar esta pérdida.

VIDEO SUGERIDO: AFRO CELT SOUND SYSTEM – Womad Festival UK 2010, YouTube (namuntv)]

En 1999 apareció el segundo CD del grupo, Volume 2: Release, con el mismo estilo aunque la integración había cambiado. Los músicos de Baaba Maal se fueron a cumplir sus compromisos, lo mismo que el cuarteto escocés, pero se agregaron el inglés del hurdy-gurdy Nigel Eaton y su compatriota Johnny Kalsi en la tabla y el tambor dhol de la India.

Como invitada participó la cantante irlandesa Sinéad O’Connor, además de N’Faly Kouyad (de Guinea), en la voz, la kora y el balafón, y Moussa Sissokho (Senegal) en el tambor parlante y Youth en el bajo. Continuó la frescura de los beats robustos, hubo mayor velocidad y el dejo de estar escuchando una síntesis de historia cultural, el signo de los tiempos.

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El Volume 2: Release retrató una especie de proceso de duelo y el sencillo «Release», en el que destaca la emotiva interpretación vocal de Sinéad O’Connor, fue un homenaje póstumo a Jo.

Volume 1 representa el sonido de un proyecto; a partir del Volume 2, el de un grupo de verdad. El grupo en realidad no se conoció hasta después del primer disco, durante la gira. Después de unas cien presentaciones en vivo y en televisión, el núcleo de Afro Celt Sound System permaneció unido. La agrupación entonces quedó conformada como septeto más músicos invitados.

En los orígenes de este grupo multicultural se encuentra el pintor Jamie Reid, que en los setenta convirtió en «arte» al punk a través de las portadas de los Sex Pistols, entre otros. Reid se entusiasmó tanto con el cruce afrocelta que se escucha en Lam Toro, el disco producido por Emmerson para el cantante senegalés Baaba Maal, que pintó un cuadro intitulado Afro-Celt Sound Magic y le comunicó a Emmerson: «Aquí está la ilustración para el álbum que vas a sacar».

Según Emmerson, ni siquiera pensaba aún en fundar un grupo, mucho menos en grabar un álbum. Reunió entones a varios músicos y organizó la primera sesión afrocelta en el club Whirl-Y-Gig de Londres. Fue un happening memorable. La gaita y la kora africana parecían integrarse perfectamente a los beats del drum ‘n’ bass.

De esta manera, Reid fue el responsable del título y la portada de Volume 1: Sound Magic. Fue la primera vez en la historia de la música que la portada existiera antes que el grupo y el álbum. Por una vez la vida imitó al arte.

El Afro Celt Sound System registra el sonido paneuropeo del este de Londres. Drum ‘n’ bass, underground asiático, afropop, reggae, dub. Todas esas corrientes se engendraron ahí. El londinense Emmerson creció en el barrio obrero multicultural de Hackney, iba a una escuela de alumnos negros, en su mayoría, y trataba a africanos y asiáticos. Sus padres, de filiación izquierdista,  tocaban, además, música negra y folk inglés de los sesenta y de niño lo enviaban a «campamentos folk».

Apenas salido de la casa paterna, Emmerson se integró al movimiento squatter de ocupantes de casas en Londres, tocó la guitarra con los grupos Working Week y Scritti Politti (cuando todavía eran punks) y después de eso inició el capítulo de «música dance» en su vida, como productor de compilaciones de acidjazz bajo el nombre de Simon Booth.

Al mismo tiempo realizaba estudios sobre la música africana. Durante una investigación al respecto viajó a Senegal y ahí conoció a Manu Dibango, el padrino del afrobeat, quien a la postre lo contrató en 1990 para producir su álbum Polysonik, el cual se convirtió en una de las primeras producciones de música africana con influencia de dance y de hip hop.

El resultado del disco le abrió la posibilidad de contactarse con Baaba Maal, el más destacado intérprete del estilo mbalax. Ahí, Emmerson quedó sorprendido por las semejanzas de muchos sonidos con melodías irlandesas. Lo grabó y regresó a Londres. Al escuchar las cintas y compenetrarse con el material, intuyó la posibilidad de crear una fusión de sonidos celtas y africanos con beats modernos.

Desde entonces han ganado Grammys han variado sus formaciones con componentes de diversos países como Inglaterra, Senegal, Guinea, Irlanda, Francia y Kenia y se sienten orgullosos de poseer la habilidad de conectar con la gente. “Nos podemos comunicar con ella en cualquier esquina del planeta porque nos sentimos como en casa”, han declarado.

Lo Afroceltas han derribado las categorías musicales entre la World music, el rock y la música negra. Viven como un proyecto de puertas abiertas lo mismo para el futuro que para la tradición. Son como un péndulo que va de las míticas tierras celtas a los modernos clubes de dance londinenses. Con esta mentalidad realizaron el Volume 3: Further in Time, el cual incluyó a Robert Plant y Peter Gabriel en las voces.

En los siguientes años aparecieron Seed (de estudio), Pod (una compilación de mezclas de sus cuartro primeros discos) y luego al álbum de estudio Anatomic, que volvía a sus formas familiares e iniciaron una larguísima gira de dos años que finalizó en Corea del Sur. Se dieron entonces una pausa igualmente prolongada para realizar cada uno de los miembros sus proyectos particulares, como el The Imagined Village de Emmerosn y Johnny Kalsi.

En el verano del 2010 dieron comienzo nuevamente a sus presentaciones en vivo con el afán de promocionar su nuevo trabajo Capture, un álbum doble, que recoge lo mejor de su trayectoria. Después han vuelto a tomarse un respiro, a crear material y a esperar que las agendas de todos los miembros combinen para regresar al estudio y realizar alguna gira, mientras varios de sus temas son incorporados a los soundtracks de distintos trabajos fílmicos.

Afro Celt Sound System despliega muchos decibeles tanto en sus discos como en sus presentaciones en vivo y desarrolla un implacable ritmo de baile. Lo suyo es un viaje tribal en la curva del tiempo, que gracias a su estética es también una propuesta de lo más cosmopolita.

VIDEO SUGERIDO: LushFest 2011 Presents: Afro Celt Sound System (v2), YouTube (LUSH)

AFROCELT FOTO 3

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JAZZ Y CONFINES POR VENIR – 2*

Por SERGIO MONSALVO C.

JAZZ Y CONFINES POR VENIR (PORTADA)

 I

EXPLORADORES

DEL CONTINENTE NEGRO

PORVENIR 2 (FOTO 1)

Los intérpretes de la música popular africana orientados hacia el jazz, de fines del siglo XX y proyectados hacia —por lo menos— las primeras décadas del XXI, han encontrado tres maneras de producir una forma artística contemporánea viable y en contacto con la población en general.

Esto ocurre por medio de la progresiva africanización, es decir, la dilución de las influencias externas en géneros que surgieron como imitación de los extranjeros; en segundo lugar, mediante el empleo creativo de la retroalimentación recibida de toda América en forma de música de baile; y, finalmente, al continuar la antigua tradición africana de la música de protesta.

Estas tres formas de recuperar la autonomía cultural, tamizadas por las sonoridades contemporáneas y de vanguardia, cobraron mayor importancia y se emplearon de manera más consciente en los años noventa, debido al ánimo de reforzamiento de lo cultural que inundó a las nuevas naciones africanas independientes, así como a la búsqueda de las «raíces» africanas llevada a cabo por los artistas negros de América, principalmente por los afroamericanos de los Estados Unidos.

Desde hace cincuenta años, muchos músicos negros americanos dedicados al jazz y sus subgéneros se han inspirado en el mensaje del poder y el orgullo negros y en el patrimonio musical africano. De hecho, un gran número de ellos han emprendido peregrinajes hacia “La Madre África”: Max Roach, Randy Weston, Yussef Lateef, Art Blakey, Ronald Shannon Jackson, etcétera.

Algunos otros (Pharoah Sanders, Sun Ra, Steve Coleman, Branford Marsalis, Me’Shell Ndgéocello, Erykah Badu o el grupo Arrested Development et al.) han desarrollado su arte a partir de la literatura, las grabaciones, las historias familiares, los seminarios permanentes, las experiencias religiosas dentro y fuera de las iglesias, las vivencias callejeras o políticas o el contacto con los medios de comunicación.

El proceso africano de transculturación del «Ciclo Atlántico» (ése que va incansable e ininterrumpidamente de África a América y de vuelta, y que se enriquece en ambos sentidos a través de la historia), además de verse acompañado por la creación de una música standard, también encierra la influencia catalítica ejercida por la cultura importada al engendrar una fértil escena musical en cada región.

Aquí también entra en juego el factor geográfico cuando en un país africano se desarrolla un género de música popular a partir de la asimilación cultural, la cual a la postre se extiende por otras naciones del continente, dando a luz a variantes locales secundarias. El Congo-jazz de Zaire, por ejemplo, con sus influencias rumberas, se propagó en Tanzania, donde en años recientes se convirtió en el suahili jazz, interpretado por Simba Wanyika, los Kinyonga Brothers y la Jamhuri Jazz Band, entre otros.

La música negra del Nuevo Mundo ha influido en el esfuerzo africano por obtener la autonomía y definir su identidad. Es posible trazar su presencia en la introducción del gumbey jamaiquino en el África Occidental o en la de la rumba cubana, que llegó hasta el África Oriental y creó nuevas formas de baile. Asimismo, las mascaradas afrobrasileñas calunga y carata y el tambor de la samba se han hecho presentes en casi todas esas regiones y marcado su estilo jazzístico en cada una de ellas.

PORVENIR 2 (FOTO 2)

La música como el afrorock (Osibisa de Ghana), el afrobeat (Fela Anikulapo-Kuti de Nigeria), el afroreggae (Alfa Blondie de la Costa de Marfil), el mbalax (Youssou N’Dour de Senegal) y el makossa (Manu Dibango de Camerún), entre otros estilos del reciente jazz africano, deriva de la influencia de artistas negros americanos.

Sin embargo, al crear estos géneros los africanos recuperan a su vez los recursos locales de los que ellos mismos disponen. Esto ha conducido a la explosión del gran número de estilos mencionados, los cuales a la postre viajan de nueva cuenta hacia América para repercutir en otras formas de musicalizar al jazz y demás géneros.

Hacia fines del siglo XX, las principales razones de la preferencia selectiva africana por la música negra americana y viceversa fueron las similitudes en las experiencias sociohistóricas, expuestas ambas al dominio blanco, es decir, al colonialismo y a las leyes discriminatorias. Los abanderados africanos en ese siglo, como Miriam Makeba, Hugh Masakela, Dudu Pukawana y Dollar Brand (Abdullah Ibrahim), promovieron la creación de nuevos tipos musicales, producto de la tensión social.

Esta tradición de protesta manifiesta en la música popular africana permea, igualmente, a las nuevas generaciones como Langa Langa, un grupo zaiko del África Central que utiliza el fuerte sonido de las guitarras eléctricas para su jazz rock como foco de protesta juvenil, lo mismo que Les Têtes Brulées (Camerún) con el punk jazz, Simon Vinkenoog y Remko Campbert en el ragga jazz o la sudafricana Mzwakhe Mbuli en el cool jazz.

El hip hop, el rap, el acid jazz, el drum and bass, el dub, el e-jazz y demás posibilidades hacen brecha ya en la ruta tradicional del intercambio cultural, con vistas hacia su mayor desarrollo en el siglo XXI.

 

 

 

*Fragmento del libro Jazz y Confines Por Venir. Comencé su realización cuando iba a iniciarse el siglo XXI, con afán de augur, más que nada. El tiempo se ha encargado de inscribir o no, a cada uno de los personajes señalados en él. Lo publico como serie en el blog “Con los audífonos puestos”, bajo la categoría de “Jazz y Confines Por Venir”.

 

VIDEO SUGERIDO: LES TÊTES BRULÉES DU CAMEROUN AVEC ZANZIBAR À LA GUITARE, YouTube (Multing Arts)

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Jazz

y

Confines Por Venir

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Textos”

The Netherlands, 2021

 

 

PORVENIR (REMATE) - kopie

LOLITA

Por SERGIO MONSALVO C.

LOLITA FOTO 1

 (VLADIMIR NABOKOV)

El trienio 1955-1958 trajo consigo la modernidad a la vida estadounidense, y por extensión al mundo entero (fue cuando inició su andar como país exportador de ella). Como todo avance en ese sentido, implicó traumatismos sociales y antagonismos, que en estos años tuvieron múltiples escenarios, adalides y el mismo discurso reaccionario.

Hubo la observación pormenorizada de una nueva cultura popular, con los ingredientes del automóvil, el baile, la iniciación sexual, la comida, etcétera, que creaban, vivían y consumían los adolescentes. El conservadurismo agregó que un nuevo ritmo salvaje (el Rock & Roll)  ponía de relieve la libido primordial contra la que el hombre blanco (mayoría en aquel entonces) había tratado de erigir una barrera.

VIDEO SUGERIDO: Ώ. Lolita – Kubrick vs Lyne . Ώ ..,YouTube (Lita Lion)

Sin embargo, un emergente medio de comunicación masiva, la televisión, le sirvió como plataforma. En una de sus primeras presentaciones en la pantalla chica, en un show nocturno, Elvis Presley detuvo su veloz interpretación de “Hound Dog” y realizó una lenta versión de la misma acentuándola con enérgicos y exagerados movimientos corporales. ​Esto desató la ira conservadora.

Un mensaje urgente de la diócesis católica de Wisconsin dirigido al director del FBI, Edgar J. Hoover, advertía que Elvis era definitivamente un peligro para la seguridad de los Estados Unidos: “Sus acciones y movimientos buscan avivar las pasiones sexuales de los adolescentes. Algunas indicaciones del daño que Presley hizo en este lugar, tras un concierto, son las dos niñas de secundaria en cuyo abdomen y muslos ha estampado su autógrafo”.

LOLITA FOTO 2

Bajo esa atmósfera de controversia sicalíptico-musical emergió Lolita, que había sido salvada del fuego, rechazada, tildada de pornográfica, indecente, inmoral y epítetos semejantes, por cuatro editoriales estadounidenses por lo que Vladimir Nabokov, su autor, la envió a Francia para que finalmente fuera publicada en dos tomos por la Editorial Olimpia Press en 1955 y, tras el éxito, en la Unión Americana en 1958.

El argumento sobre la obsesión de un hombre cuarentón por una niña de 12 años, inició entonces un polémico periplo que aún no termina. Los epítetos mencionados siguen repitiéndose y agregándose algunos más. Sin embargo, esta historia (una road picture) de perversión, crueldad, huida, locura, dolor, amor retorcido y muerte se ha mantenido incólume por su belleza estilística.

Así es, la sutil fuerza con la que está construida ha prevalecido sobre la narración con muchos argumentos a su favor: por la seductora elocuencia del personaje (que extrae la ética a la novela y conquista la ambigüedad del narrador para la novela moderna), por su sofisticación técnica y estructura inteligente, plena de evocaciones culturales, pastiches, juegos de palabras, referencias populares, prodigiosa voz narrativa, humor, sátira hacia las instituciones, profesiones y quehaceres, crítica hacia el país y su clase media y su percepción en la creación de un arquetipo y la universalización de un nombre para referirse a cierto tipo de preadolescente, sexy e inocente.

Méritos todos que la hacen una obra de vanguardia y estilo lúdico. “Una obra de ficción como ésta sólo existe en la medida en que me proporciona un placer estético”, explicó Nobokov. Y en ello está la clave de su maestría. En esencia el verdadero protagonista de Lolita es el lenguaje, por encima de todo. Por su entramado lingüístico limpio, preciso y virtuoso.

“Todo el arte verbal de Nabokov está al servicio de la percepción –escribió el Premio Nobel Mario Vargas Llosa, al respecto–. Todo lo que cuenta tiene profundas raíces en lo más trivial del ser humano: el deseo, la fantasía, al servicio del instinto” (un precepto fundamental igualmente para el género musical que emergía y que intoxicaba todo el contexto social en el momento en que la novela apareció).

Lo que dice este libro es que lo superfluo no existe, que nada se arregla finalmente; que el dolor es el dolor y el deseo opcional, y cuando no hay manera de contenerlo se reac­ciona con ira. Por eso no hay empatía con sus personajes y su fatalidad, no puede haberla.

El enigma que se plantea en el libro no es el criminal con el que se juega durante todo el relato, sino el humano. Tras su lectura se corrobora aquello de que de ninguna obra maestra se sale indemne, nadie sale como entró en ella. Por eso sobre Lolita siempre hay algo más que decir, cumpliendo lo que Italo Calvino decía que un buen libro debía tener: estructura inteligente, lenguaje propio y decir algo nuevo.

Contener todos estos elementos ha provocado la lectura y el análisis constante. Ha sido tal el impacto, que importantes cineastas han intentado llevar su historia al cine: Stanley Kubrick lo hizo (con Sue Lyon como nínfula) y Adrian Lyne (con Dominique Swain), sin conseguirlo plenamente. La conciencia trasgresora del protagonista se les ha escapado, porque eso es prácticamente imposible de ponerlo en imágenes.

No obstante, la irrupción del cine provocó que Lolita volara de la página a la pantalla, y de ésta saliera (rompiendo la cuarta pared) para adentrarse en la vida. Y en ese punto es precisamente donde se encuentra el tesoro del libro. En el tratamiento que Nabokov le dio.

Lo creó a base de escritura y de su herramienta principal, el lenguaje, con el que consiguió producir una obra maestra literaria. Esta es, pues, una novela para meditar, imaginar y disfrutar con la belleza de su lenguaje.

Acompañada por la electricidad de las guitarras, el sugerente e instintivo movimiento corporal y el nuevo lenguaje empleados, Lolita fue un símbolo más en la gestación de la cultura adolescente, que irrumpió en el imaginario colectivo con una fuerza inédita y, para muchos, amenazadora.

Vladimir Nabokov, ese talentoso escritor y genial vanguardista, siempre buscó ubicar la obra en nuevos espacios desde donde poder apelar al público. Con Lolita de la mano con el arte lo sigue haciendo. La subversión a través de la belleza.

VIDEO SUGERIDO: Sue Lyon – Lolita Ya Ya – 1962 45 rpm, YouTube (Sids60sSounds)

LOLITA FOTO 3

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RADIOHEAD – 15

Por SERGIO MONSALVO C.

RADIOHEAD 15 (FOTO 1)

 OK RADIOHEAD O AL REVÉS

(PARTE FINAL)

 Radiohead es el grupo más representativo del rock en el último cuarto de siglo. ¿Por qué? Porque su temática ha rondado desde la primera hasta la última obra en las inquietudes del hombre contemporáneo: tecnología, existencia, tiempo, soledad y amor.

Porque ha estado a la cabeza del avant-rock alternativo con cada uno de sus discos. Ha innovado en cuestiones musicales y líricas; ha usado las mejores herramientas tecnológicas a su alcance (tanto sonoras como visuales) y ha modificado la manera de hacer y difundir la música (puro art-rock).

Para todo ello se ha tomado el espacio necesario entre un trabajo y otro, sus propios paréntesis. Y no sólo en lo musical revoluciona cada vez que aparece un nuevo álbum, sino también en la toma de decisiones sobre cómo la gente puede escuchar su material.

No es un conglomerado convencional que se apegue a las reglas del juego del mercado. Es una banda que hace pocas giras, elige sus destinos (incluso a contracorriente de lo aceptado o rechazado por la comunidad internacional, arriesgando imagen y prestigio).

Rechaza presentaciones por motivos ambientales en lugares donde no se respeta a la naturaleza, diseña sus propias portadas, crea sus videos con la más vanguardista hi-tech, e igualmente ha ofrecido a la discreción del escucha el precio de un nuevo álbum por tiempo determinado en la web, contraviniendo los intereses de su compañía disquera. En fin, todo ello lo ha hecho un grupo diferente.

Sus innovaciones tecnológicas y el uso un tanto subversivo de sus ambientaciones han hecho de Radiohead un icono cultural, en el seno mismo de la industria discográfica, el cual con cada disco ha tratado de ofrecer una réplica a los intentos hegemónicos de esta última.

RADIOHEAD 15 (FOTO 2)

Hoy, cada texto, cada pieza emitida por él (convertida al instante en acontecimiento sonoro global) reclama de inmediato una interpretación, una traducción receptiva, por parte del público y de los medios de comunicación a nivel mundial.

Así ha sucedido con el ejemplo de “I Promise”, pero también con aquél álbum reclamado como su obra maestra: Ok Computer, que ha cumplido ya los 20 años. Las novedosas “I Promise” y “Man of War” son los singles y parte de su celebratorio Oknotok (del 2017) que remasteriza el material de dicha creación en una especie de autotributo.

Sí, autotributo, porque en aquel entonces hubo un conjunto en un castillo, sin murallas de mebrillo y sin torres de turrón. Era de piedra y estaba encantado. Sus vibraciones procedían de la última década del siglo XV. Su nombre St. Catherine’s Court y todavía se encuentra en el sur del territorio inglés. Ahí se decidió grabar el disco: por intuición, por emoción, por ventura. Por eso actualmente lo celebran.

La época era freudiana, por llamarla de alguna manera, Radiohead, el quinteto de Oxford, había surgido de la ola britpop, de la cual ahora renegaba y buscaba ejecutar la simbólica “muerte del padre”. En 1997 ya eran una banda con misión estética, con palabras selectas y discursos definidos. Era tiempo de metamorfosis y de encumbrar lo indie.

VIDEO SUGERIDO: Radiohead – Paranoid Android, YouTube (Raiohead)

Curiosamente, un álbum de un cuarto de siglo anterior fue el leitmotiv e influencia para la agrupación, de forma destacada para Tom Yorke. Éste quería evocar la sonoridad del Bitches Brew de Miles Davis (aparato experimental y de texturas) como objetivo a conseguir. “Tiene un sonido increíblemente denso y genial. El mismo que sentía en mi cabeza”, dijo.

Para colaborar en dicho objetivo también estuvo el ingeniero Nigel Godrich, un traductor nunca mejor escogido para la tarea. El resultado que obtuvo Radiohead condujo al oyente a territorios inexplorados. Una aventura que encendía la imaginación entre sus muchas cualidades.

En ese disco elaborado en un castillo hubo misterio y descubrimiento acústico. La aportación sonora desde el enigma pétreo y sus fantasmas hacia lo avanzado. Una épica llena de riesgos, de bellos matices y detalles que preludiaban cambios.

Escuchar era ver en medio de la deslumbrante elegancia instrumental; de la abstracción lírica y la atmósfera distópica, que entretejen una red para captar (o capturar) al  signo de los tiempos. Una obra maestra a perpetuidad.

En los años treinta surgió en los Estados Unidos un organismo público que ha sido una joya por el servicio que brinda. Se trata de la Biblioteca del Congreso de la Unión Americana, una institución que desde entonces reconoce, entre otras cosas, la importancia de la música y de su legado en el desarrollo cultural del país. Lo recolecta todo.

Asimismo, desde el comienzo del siglo XXI, incluyó dentro de sus tareas seleccionar anualmente los 25 álbumes que sean “cultural, histórica o estéticamente más significativos”. Elaboran un canon con ello. Es un trabajo de extrema lucidez para preservar la esencia de la música de todos las épocas.

Hace un par de años lo hicieron con Ok Computer, al que destacaron por “su experimentación e impacto”. Los méritos de tal disco fueron confirmados así, con su asimilación al acervo de una institución cuyo único interés es el de la preservación de la cultura con reconocimiento internacional. Una institución de ambición cosmopolita.

En un apartado diferente, pero dentro de la misma tónica, la pieza “Paranoid Android”, contenida dentro de aquél, fue elegida como la mejor canción de los últimos lustros por diversos medios especializados. Incluyendo a las paradigmáticas revistas Rolling Stone y New Musical Express.

Al escuchar Oknotok (la remasterización de todo el álbum) queda en claro que la suya es otra dimensión, única. Y lo que permanece son las imágenes que propicia y reverberan, como muescas vivenciales que no se cierran, que no están estáticas, que se mueven bajo la piel, a discreción.

Las preguntas generales de la obra siguen vigentes, no son nuevas, como suele suceder con las cuestiones importantes que siempre retornan (la existencia, el tiempo, la soledad, el amor y la tecnología omnipresente), que siempre estarán ahí tanto para los primeros escuchas como para los recién llegados.

Radiohead ha dirigido su “actual” álbum con un ritmo fenomenal, sin forzar nada, dejando que los temas crezcan de nuevo ante nuestros oídos y con sutileza, haciendo que adivinemos su andanza emocional por el impacto en los oídos de quienes las escuchamos con el reciente tratamiento digital.

A mí, en lo particular, me sigue gustando por su melancolía adulta y particular desazón, acorde con el Zeitgeist contemporáneo, apuntalado aún más con los nuevos y perturbadores singles.

Al disco OK, Computer lo disfruto cada vez que lo escucho. Lo he hecho un sinnúmero de ocasiones a lo largo de 20 años y me sigue sorprendiendo y conmoviendo. En su momento (tiempo y espacio) fue imposible hacer algo mejor. Eso lo ha convertido en un álbum clásico, en una promesa de gozo reiterado.

Hoy, cuando la capacidad de concentración es tan pobre y limitada, totalmente fragmentaria, discos como éste (y su espejo digital Oknotok) resultan un desafío y, por igual, el premio recibido por la atención sostenida y alerta tras su escucha completa. Es un placer profundo que no se agota en un instante ni en decenas de años.

Ok, Computer ha expandido su destello durante 20 años y creo que (con el añadido de Oknotok) lo seguirá haciendo en las décadas por venir, como corresponde a las obras ejemplares, que al parecer son la única asignatura en la agenda de un grupo como Radiohead.

VIDEO SUGERIDO: Radiohead – I Promise, (YouTube (Radiohead)]

RADIOHEAD 15 (FOTO 3)

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