LA AGENDA DE DIÓGENES: ELSA CROSS

Por SERGIO MONSALVO C.

 

EL DIVÁN DE ANTAR (FOTO 1)

 

(EL DIVÁN DE ANTAR)

¡Señor, señora, señorita! Sí, usted, no se haga. Acérquese sin miedo, el producto que vengo promocionando no perjudica ni afecta la salud ni engaña, se lo aseguro; al contrario, quizá hasta le estimule su dormida…imaginación. Se trata nada más ni nada menos que de un libro.  Calma, que no cunda el pánico. Si lo convence el rollo que le lanzo lo adquiere. Si no, dé la media vuelta y váyase con el sol cuando muera la tarde. ¡Continúe con su lectura del «Lágrimas y Risas” y si te vi ni me acuerdo!

¡Ahora sí, vamos a darle que la vida es corta y el «break” para el «lunch” también! La casa editorial Joaquín Mortiz tuvo a bien enviarme este libro para hacérselo llegar a usted, a usted y a usted. “Doctor –me dijeron (porque yo soy doctor en Letras de la Universidad de Tasmania)–, difunda el contenido de estas páginas conmovedoras”. ¡Y bueno, al fin y al cabo para eso estamos!

¡Se trata nada más ni nada menos que de El diván de Antar de la poeta Elsa Cross! ¿Un libro de poemas?, piensa usted en un tono desencantado, pero permítame decirle que la entiendo perfectamente. Existen personas a las que les gusta la poesía y otras a las que no. Aquí no hay de otra. ¡No se puede estar medio embarazada o sólo un poco!

¡Hablemos, entonces, de las que no les gusta! A las otras no hay necesidad de convencerlas, saben de la importancia infinita de la poesía. Ésta para los

neófitos es una cosa rara, abstracta, misteriosa y hasta sin chiste alguno.  Pero permítame decirle que no es así. ¡Aquí no le voy a hablar de teorías, ni de opiniones, ni de mafufadas de amigos o enemigos, ni del nacimiento, vida y amores de la escritora!

¡No, nada de eso, pues como dice el dicho: «Por sus obras los conoceréis»! En El diván de Antar usted descubrirá por sí mismo que la belleza de las palabras no es una cuestión misteriosa sino mágica; descubrirá que esa cosa escrita ahí reconstruye la naturaleza, la voluptuosidad, la fantasía; que esos montones de palabras huelen a vida, con los colores y los sabores que tienen

las cosas que la forman, y que éstas también tienen una presencia cándida y violenta a la vez, que enamora o estremece.

¡El diván de Antar le hará sentir y pensar todo eso y más, si se atreve! ¡Eso sí: la inteligencia y la sensibilidad usted la pone!

¡Ahora sí, gracias por su atención y a ver, ¿cuántos divanes van a querer por ahí?…!

EL DIVÁN DE ANTAR (FOTO 2)

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BLUEMONK: «IMPRESIONES»

 

 Por SERGIO MONSALVO C.

 

BLUE MONK (PORTADA)

 

(POEMA)*

impresiones

(a john coltrane)

cuando llegó el Tren al espacio interestelar explotaron los tulipanes de van gogh. ¿quién rescató algún fragmento? ¿quién sucumbió? ¿quién aprehendió al nature boy?¿quién fue el primero en pronunciar su nombre? sublime luchador. mago del alma. blue train. el portador de la clave. oniria. a la que lleva como estandarte en batalla de intimidad colectiva. la transporta con pasos agigantados en superficie de perla negra, hasta cerrar los ojos con la tersura. dedos colmados que vibran en cascadas de sonido astillado de fruición y zafiro. canto a noches conjuradas de imaginación. sax de sombras y esferas con visión de mundos mejores. beber y beber cavando hondo y más hondo. nubes sin aperturas blandiendo notas para tenderlas con aliento nocturno sobre tus sábanas. temas con rabia y esperanza que taladran las sienes y despiertan a la vida, al sueño. el deseo, las ideas: sus cosas favoritas. entusiasmo y elegancia en su ascensión al camino sagrado. el free. un amor supremo. toda alabanza sea para ti, quien sólo merece loor…palabras, sonidos, discursos, hombres, recuerdos, pensamientos, miedo, sentimientos, tiempo. todo. elevación. esperar de ti lo inesperado. el Tren.

 

Blue Monk

y otras líricas sencijazz

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Palabra de Jazz”

México, 1994 (primera edición), 1997 (segunda)

 

 

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MEXICO CITY BLUES (ORIZABA 210)-V

 SERGIO MONSALVO C.

 

MEXICO CITY BLUES (ORIZABA 210) (PORTADA)_corregida

MEXICO CITY BLUES

(ORIZABA 210)*

 

V

 

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En junio de 1957, Jack retornó a la capital de México y a sus querencias en la Colonia Roma, con el objeto de escribir tranquilamente un artículo sobre la Generación Beat para la editorial Viking Press. Asustado por un fuerte temblor que se produjo en la ciudad y fustigado por una enfermedad estomacal, contrajo una fiebre muy alta.

Al mismo tiempo recibió la noticia de la muerte de Bill Garver. Se había quedado sin morfina y, tal como predijo en Mexico City Blues, se suicidó tragándose 40 tabletas de blue skies (aparecería personificado a la postre como Old Bull Gaines en Tristessa y Desolation Angels, y como Harper en Visions of Cody).

2

 

A pesar de todo, Jack completó el artículo planeado (que por cierto se publicó hasta mucho tiempo después). Se pasó el resto del tiempo fumando marihuana y leyendo a Spengler; bebiendo tequila o vino mientras intentaba acoplar el pensamiento beat al Tao, al culto dionisiaco y al budismo. Buscaba, por entonces, explicarlo como un movimiento en esencia místico que quería enfrentarse a la tecnocracia.

En agosto de 1957, ebrio, abandonó aquella casa y su cobertizo y partió rumbo a Orlando, Florida. A las pocas semanas se editaría por fin su siguiente libro, On the Road; encabezaría el movimiento beat y el advenimiento de la contracultura de la segunda mitad del siglo XX junto a un listado de outsiders. No volvió jamás a México.

 

*Capítulo del libro Mexico City Blues: Orizaba 210 de la Editorial Doble A, y publicado de manera seriada en el blog Con los audífonos puestos.

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Mexico City Blues

(Orizaba 210)

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A,

Colección “Textos”

The Netherlands, 2007

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CRYSTALS 3 (COMMUNICATION BREAKDOWN)

 

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

(FOTOGRAFÍAS)

 

 

CRYSTALS 3 (COMMUNICATION BREAKDOWN)

 

 

Crystals 3 (Comunication Breakdown)

 

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LA AGENDA DE DIÓGENES: GUY DAVENPORT

Por SERGIO MONSALVO C.

 

GUY DAVENPORT (FOTO 1)

 

LA IDEA COMO FÁBULA

El nombre de Guy Davenport para la mayoría de los lectores quizá resulte vago y hasta desconocido; sin embargo, es el nombre de un escritor que despertó pasión, perplejidad y admiración. Es lo que suele ocurrir cuando surge un autor que realmente es una auténtica novedad, aunque no sea ningún jovencito.

Davenport nació el 23 de enero de 1927 en Carolina del Sur, en los Estados Unidos. Fue profesor de diversas universidades. En la de Kentucky explicó las literaturas de Kafka, Flaubert y Calvino.

Fue autor de varios libros narrativos, como por ejemplo La bicicleta de Da Vinci (1979), de ensayos literarios y libros de poemas. Fue también traductor de los clásicos griegos y, por si fuera poco, un pintor y dibujante notable.

Su libro debut, Tatlin! (1974), es un texto que no tiene nada en común con la literatura norteamericana más paradigmática y que parece centrarse en un realismo abrumador o en un lirismo de desnudez existencial con sabor al slang del estilo de Sam Shepard.  Sencillamente es incalificable, porque abre y cierra él solo toda una literatura.

Consta de seis relatos, el último de los cuales, pese a sus casi 200 páginas, tiene la virtud de no exceder la estructura de un relato breve. El que da título al libro supone un horizonte inédito del género biográfico, perfila la imagen frustrada de Vladimir Tatlin, el pintor y teórico constructivista ruso.

Los otros relatos abundan en lo que podría llamarse el engaño de la objetividad y ahondan en la fascinación.

Davenport unió materiales que a primera vista se repelen y su logro fue haberlos cohesionado en una obra de arte. Gozan sus cuentos de la erudición del ensayo y del lenguaje barroco de la poesía más pura; combina pasajes narrativos de una agilidad cautivadora con párrafos de análisis.

Y en todo ello, una sola pasión: el conocimiento, la necesidad de encarnar bajo capa de verdad una idea que jamás existirá en abstracto, que sólo será materia literaria por concebirse en la fábula de quien la pensó.

Davenport vivió hasta el año 2005, cuando murió en Kentucky. Su último libro fue The Death of Picasso: New ans Selected Writing, del 2003. En él publicó tres ensayos, dos cuentos y una obra de teatro, todos inéditos, entre otros textos.

Dejó tras de sí un largo listado de obras de ficción, de poesía, de traducciones, de ensayos, de “piezas fugitivas” (como llamó a sus disecciones literarias), pinturas, dibujos y correspondencia.

Haberlo leído en vida o hacerlo a posteriori es uno de los grandes placeres que se puede procurar cualquier lector curioso y degustador de la alta cocina literaria.

GUY DAVENPORT (FOTO 2)

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LIBROS: PULSOR 4×4

Por SERGIO MONSALVO C.

 

PULSOR 4X4 (PORTADA)

 

EL BEAT DE LA IDENTIDAD*

 

Generalmente cuando se habla sobre el rock and roll se hace como si fuera tan sólo música juvenil y para derramar nostalgia sobre tiempos idos. Esto implica tratarlo sin la seriedad que merece; sin reconocerle la trascendencia cultural que ha sido parte de su historia y de varias generaciones de seres humanos (desde los Baby Boomers hasta la que ha padecido el azote del Corona virus y que en el momento de escribir esto tiene el nombre de Millenials).

En 70 años (de la segunda mitad del siglo XX a la segunda década del XXI) ha sido el movimiento artístico más revolucionario, con implicaciones sociales en todos los ámbitos (sociales, políticos, económicos, humanistas, científicos y tecnológicos).

Respondió con su nacimiento a una época depresiva, de posguerra, de prejuicios y persecución (macartismo). Respondió a ello con una infancia inquieta, auténtica y espontánea, llena de retos.

Tuvo una adolescencia crítica, con profundos conflictos existenciales y en la búsqueda de una razón de ser. Abrevó en la filosofía y las religiones orientales; conoció los excesos y la apertura de la conciencia cósmica y comunitaria.

En plena juventud se expandió hacia todos los puntos cardinales del mundo, se enriqueció con todos ellos y logró con esto la inmortalidad que generación tras generación renueva sus votos de identidad y reconocimiento con la rebeldía natural humana, que no se concreta a una época, a unos años, a una melodía repetitiva.

Con su historia de 70 años, el rock and roll se ha consolidado como un movimiento de opinión pública, creado por jóvenes que exigían a la sociedad ser escuchados; derivó en el gran transformador y sacudidor de la conciencia social.

Pero no sólo la ha sacudido, sino que la ha modificado. Liberalizó costumbres, combatido prejuicios, hambrunas y racismos, derribado tabús sexuales, desacralizado instituciones, derribado fronteras raciales, censurado guerras.

En fin, ha trascendido el ámbito musical a través de esos 70 años, y continúa transformándose y expandiendo su influencia a todo cuanto toca: arte, tecnología, moda, pensamiento, lenguaje, etc. etc.

Con esta serie (Pulsor 4×4: El Beat de la Identidad) se ha llevado al lector a un recorrido desde los inicios hasta los cambios que ha experimentado el rock a lo largo de sus siete décadas de existencia.

Con emisiones puntuales de año en año y teniendo como eje central a los grupos que han logrado importancia por su obra, hablé del contexto histórico en que fueron creadas tales obras, así como de su anécdota musical en particular, mostrando el desarrollo del sonido, la grabación y el enriquecimiento artístico.

Con esto se le proporcionó al seguidor un panorama detallado de una música que ha evolucionado a un estilo de vida, de pensamiento y de acción, a una cultura finalmente, como ninguna otra.

*La serie completa, Pulsor 4×4: El Beat de la Identidad, ha sido publicada por la Editorial Doble A con tal título, y online de manera seriada a través del blog Con los audífonos puestos durante los años de 2019 a 2021.

 

Pulsor 4X4

El Beat de la Identidad

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Textos”

The Netherlands, 2022

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BLUEMONK: «ORNETTE SABE»

Por SERGIO MONSALVO C.

 

BLUE MONK (PORTADA)

 

(POEMA)*

ornette sabe

 

la puta melancolía del camino

         y la maldita tristeza del mundo

todo ulcerado por la luna que arriba punza

en el fondo negro del aire

         la tierra es inmensa

                   callada y fulgurante

miro hacia su interior

y la asumo sorda

como voz en la penumbra

         el espíritu mutilado, inmóvil

         apenas reconocido por su aura opaca

la tuya quizá la última caricia

         el último soplo que se expande

         con sonido corifeo

                   que no claudica

                   que no duerme

porque sabe de las sombras

 

Blue Monk

y otras líricas sencijazz

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Palabra de Jazz”

México, 1994 (primera edición), 1997 (segunda)

 

 

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MEXICO CITY BLUES (ORIZABA 210)-IV

 SERGIO MONSALVO C.

 

MEXICO CITY BLUES (ORIZABA 210) (PORTADA)_corregida

MEXICO CITY BLUES

(ORIZABA 210)*

 

IV

 

FOTO 1

 

En septiembre de 1956, luego de una espectacular parranda con Neal Cassady, Jack se encaminó a México de nueva cuenta. Retomó la marihuana, el número 210, su cobertizo y a Garver como única compañía. Como trabajo quería completar Tristessa, el libro sobre Esperanza Villanueva, a quien él había ponderado con sus amigos por su desolada belleza, pero quedó horrorizado cuando se reencontraron: ella era sólo los restos de un cuerpo que había soportado ríos de morfina e infinidad de tranquilizantes. Se caía en plena calle y atacaba a Garver cuando necesitaba de otras dosis.

Éste, a su vez, babeaba a consecuencia de los mismos tranquilizantes que tomaba Esperanza. Huyendo de la violencia de aquella mujer Garver se refugiaba en el cuarto de Jack y ahí dormía, pero se orinaba durante el sueño. Kerouac se sentía culpable por no haberse quedado con ella y trataba de ahogar tal sentimiento con vino y tequila. Combinación que una noche lo impulsó a tratar de tener sexo con ella. Pero, uno totalmente ebrio y la otra débil y enferma no llegaron a nada. Ella se fue de esa casa y, tras el agresivo intento, él no la volvió a ver.

FOTO 2

A mediados de octubre, Jack destapó una botella, encendió una vela y empezó el manuscrito de Lonesome Traveler. Una historia sobre un hombre solitario, un peregrino que había renunciado al budismo lo mismo que a todos los sistemas filosóficos, el cual profetizaba que la letanía final sería: «No sé, no me preocupa, no importa». La nula necesidad de algo. Pero subsistiría la vida, a la que él denominaba «el misterio doloroso».

Ginsberg, Gregory Corso, Peter Orlovsky y su hermano Lafcadio llegaron a la metrópolis mexicana a fines de octubre y encontraron a Jack hosco y malhumorado. Garver, en cambio, les ofreció morfina a todos. Visitaron la Ciudad Universitaria, la Plaza Garibaldi, Teotihuacán y fumaron marihuana en la pirámide del Sol. Ahí, hablaron sobre las culturas prehispánicas y los fantasmas de los sacerdotes indígenas.

Órgano, la calle de las prostitutas, fue otra de sus obsesiones. A través del olor a fritangas, agua estancada y basura diversa se deslizaron al Club Bombay. Orlovsky y Jack, a lo que iban. Kerouac escogió a una piruja de 14 años y desapareció con ella tras bambalinas, mientras que su amigo incontenible y ebrio entraba y salía de la trastienda en busca de una nueva compañera cada vez. A la postre eso le costó una dolorosa gonorrea.

Gregory Corso evitó la orgía. A este rufián callejero egresado de las mejores penitenciarías de la Urbe de Hierro le repugnó la cultura “artificial y americanizada” de esos bajos fondos, hecha a base de Coca Cola y tacos. En un escrito realizado sobre aquella noche, que le pareció deprimente, afirmó que «la ciudad de México era pobre, enferma e inexistente». Después, tuvo que pasarse días metido en la casa de Orizaba, a causa de la lluvia pertinaz. A fines de noviembre se fue a Washington a pasar una temporada con sus amigos de la aristocracia callejonera en la ciudad del Capitolio. En 1958, Ferlinghetti le publicaría el poemario Gasoline.

Jack y Ginsberg, a su vez, visitaron Xochimilco. En medio de la extravagante naturaleza del lugar, Ginsberg disertó sobre el retorno triunfal de ambos a los Estados Unidos y urdió un complicado plan para viajar a Europa. Kerouac, mientras tanto, aturdido por la marihuana y el alcohol, se tiró en el piso de la chalupa, lúgubre y sordo ante aquellas visiones exultantes y epopéyicas. De cualquier forma, Ginsberg lo convencería de regresar con él a Nueva York a mediados de diciembre.

 

 

*Capítulo del libro Mexico City Blues: Orizaba 210 de la Editorial Doble A, y publicado de manera seriada en el blog Con los audífonos puestos.

FOTO 3

 

Mexico City Blues

(Orizaba 210)

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A,

Colección “Textos”

The Netherlands, 2007

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CARTAPACIO: «NINGUNA COMO ELLA»

 Por SERGIO MONSALVO C.

 

MISCELÁNEA (218)

RELATO

Le dicen “La Licuadora”. Gusta de llegar temprano a este antro para cubrir pronto con su cuota. Ello la torna movida en dos sentidos. A veces, en cuanto aparece, le echa el ojo a algún parroquiano y busca trabajárselo por máximo un par de horas (con tragos, bailes y debaneos) hasta lograr que aquél suelte lo necesario o, si le gusta, convencerlo de salirse rápido a cualquier hotel cercano.

Son éstas las que siente sus mejores noches, y aunque ha tratado de identificarlas de antemano no ha podido descubrir los signos que las distinguen. Los hechos entre una y otra no concuerdan, por mucho que se esfuerce.

En otras ocasiones tiene que departir con muchos clientes y andar hueseando lo del guardarropa, el dinero de la salida, pues. En esas noches se porta más inquieta, tempestuosa, y no hay quien pueda contenerla por largos minutos.  Llega, toma un corto trago del vaso recién servido, sujeta de la mano al cliente más cercano y baila con él una o dos piezas, cobra y sigue su camino hasta la siguiente mesa. Y así en chinga, con una dinámica imparable (de ahí su apodo) para hacer la roncha, el monto requerido, con la máxima premura.

A las demás compañeras les ha infundido miedo con sus arrebatos. La odian, murmuran, pero le temen y nunca han intentado nada contra ella. A fin de cuentas se esfuma tal y como se presentó. Algunas secretamente le envidian su forma de trabajar, sobre todo cuando se dedica a un solo cliente.

Hacen corrillo para observarla sin comentar los hechos. Estudian su forma de sentarse frente a él, de atraerlo con movimientos inauditos para ellas, de utilizar una agresividad que nunca se le revierte.

Acaricia y besa imprevisible y desconcertantemente, como cumpliendo un largo sueño insatisfecho. Toma una de las manos de él y la dirige hacia su propio cuerpo para que lo recorra, guiándola sin provocar desboques ni brusquedades, y también sin condiciones le permite conocerlo todo.

Luego, posa una de sus manos justo en la ingle del pasmado tipo aquél y ligerísima lo roza, al mismo tiempo que le habla al oído. Un instante después éste se va con ella o le pone los billetes dentro de la pantaleta. Fin de la jornada.  Muchas reprimen el aplauso y mejor se desbandan en busca de la práctica.

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