ARTE-FACTO: TSUKIOKA YOSHITOSHI

Por SERGIO MONSALVO C.

CARTA A KUMIKO (FOTO 1)

LA LUNA COMO TESTIGO

Querida Kumiko:

Antes que nada te ofrezco una disculpa por haber tardado en responder a tu última carta (me parece fantástico mantener este tipo de correspondencia, epistolar, escrita a mano, en una época en que eso ya no se usa, ni importa imginar la personalidad, las emociones de tu remitente por su caligrafía. Qué bueno que convinimos en hacerlo así).

Lo de la tardanza se debió a que estoy absolutamente inmerso (y con unos horarios imposibles) en ese proyecto documental, del que ya te había comentado, sobre la estancia de John Lennon en esta ciudad y su legendario Bed-In, y que será parte de las celebraciones del cincuenta aniversario de tal acontecimiento que tienen planeadas las autoridades culturales para entonces.

Pero ahora lo hago con doble gusto porque, además, tengo que platicarte acerca de la exposición que sobre Tsukioka Yoshitoshi montó el Nihon no hanga, ese museo privado al que fuimos antes de que regresaras a Japón, ubicado en una casa antigua del Kaizersgracht, y cuya materia estuvo basada en su mítica serie Tsuki Hyakushi (Cien aspectos de la luna), que realizó a fines del siglo XIX. Su obra maestra.

Tengo que agradecerte infinitamente el listado de personajes que me proporcionaste de aquella cultura y que debo conocer. No tienes idea de lo que disfruté al descubrir el trabajo de este artista, las sorpresas que tal visita me deparó y que voy a desglosarte como me pediste que hiciera con cada uno de ellos.

Comenzaré por el final. Creo que esta serie de imágenes es el summum de todas las ideas estéticas de Yoshitoshi. Es curioso, pero como acostumbran los hai-kus, y el que le dedicaron cuando murió señala la esencia de su búsqueda y encuentro. Poesía para describir poesía.

yo o tsumete
terimasarishi wa
natsu no tsuki

(conteniendo la noche

con su resplandor creciente

la luna del verano)

CARTA A KUMIKO (FOTO 2)

Perdona la versión aproximada que hice al español, vía el inglés, y espero tus modificaciones al respecto. Considero que en esas palabras se conjugan muy bien todos los aspectos que ese maestro japonés trabajó durante su vida: los momentos históricos que fueron creando la cultura nipona, las tradiciones, el heroísmo, los relatos fantasmales y la dimensión maravillosa que detenta lo cotidiano y lo sensual, con la luna como testigo de fondo de todo ello.

Aprendí que Yoshitoshi fue un personaje reconocido como el último gran maestro del arte llamado  Ukiyo-e y por ser un gran innovador de sus formas. En las que  incluyó la cultura del Japón feudal tanto como del moderno.  Que entre sus innovaciones estaba su marcado interés por las novedades provenientes de Occidente, tanto como la preocupación por conservar algunas tradiciones.

Según he leído, las raíces del Ukiyo-e datan de la urbanización que transformó al país y que tuvo lugar a finales del siglo XVI, lo que llevó al desarrollo de una clase de comerciantes y de artistas que comenzaron a escribir historias o novelas y a pintar imágenes, ambas cosas fueron compiladas por primera vez en libros ilustrados, conocidos como ehon.

El arte Ukiyo-e era comúnmente utilizado para ilustrar dichos libros, pero se desarrolló por su cuenta y se transformó luego en impresos de una sola página, en postales o en carteles del teatro kabuki. La inspiración para realizarlo provenía originalmente de los cuentos chinos y su narrativa estaba basada en la vida urbana y la cultura del momento. Todo esto tenía un propósito comercial y se volvió muy popular.

VIDEO SUGERIDO: MARIA MARACHOWSKA “MOON DANCE” instrumental piano SIBERIAN BLUES 2011, YouTube (Maria Marachowska)

Sin embargo, la poesía también estaba inmersa en ello como invitada. La Luna se impuso como un astro importante, pero igualmente como un símbolo desde que el mundo es mundo, y en ella se depositaron los deseos, las inquietudes, los testimonios, las ilusiones, los desamores o la memoria de cada uno. La Luna, asimismo, es la otra parte de todos.

Porque, como escribió Beaudelaire de este lado: “[La Luna] se entrega a prolongados éxtasis./ Y pasea su mirada sobre visiones blancas,/ Que ascienden al azul igual que floraciones./ Cuando sobre este globo, con languidez ociosa,/ Ella deja rodar una furtiva lágrima,/ Un piadoso poeta, enemigo del sueño,/ toma la fría gota como un fragmento de ópalo de irisados reflejos./ Y la guarda en su pecho, lejos del sol voraz». 

Así es como ambos hemisferios se complementan en la lírica lunar del ayer. Porque hoy, te pregunto: ¿A alguien todavía le importan esas cualidades del astro, toda la poesía que ha creado? El comercio, que tanto rodeó a Yoshitoshi en su época sigue metiendo mano en la relación de las personas con el aquel cuerpo celeste (para pesar de lunáticos y soñadores).

Ahí te van los datos duros: Los negociantes ya han comenzado a vender terrenos en la Luna (¿a quién le pertenece?) y hasta el momento han despachado hectáreas por un valor de 4 millones de libras esterlinas, según las notas económicas. Por ahora, aún tenemos la poesía escrita y la de las imágenes de Yoshitoshi.

Sin embargo, también nos queda la música y aquí es donde te voy a poner de tarea escuchar las obras que el género rockero nos ha legado para vivir de alguna manera la experiencia de convivir con la Luna. Recuerda que cada disco, cada tema, cada track es una posibilidad para reforzar el lazo cosmogónico que nos une a ella y nos proporciona una perdurable imagen auditiva.

Cinco discos para empezar: The Dark Side of The Moon  (Pink Floyd), Man on The Moon (R.E.M.), Harvest Moon (Neil Young), Hécate de Ordo Equitum Solis y Moondance de Van Morrison.

Y siete canciones: “Blue Moon” de Elvis Presley, “Moonshadow”, de Cat Stevens, cuando aún se llamaba así, “Kiko and The Lavender Moon” de Los Lobos, “Walking on the Moon” de Police, “Moonage Daydream” de David Bowie, “Moonlight Drive” de los Doors, “Marquee Moon” (de Television) y “The Whole of the Moon” de los Waterboys, por ahora.

Todos esos discos y todos esos tracks son importantes por su contenido y por su contexto. También te recomiendo ver y sentir la antigua inocencia en una película como Viaje a la Luna de George Meliés. Espero que los disfrutes, así como yo lo hice con la exposición de Yoshitoshi.

Pero no sólo con eso, sino igualmente con la foto tuya que incluiste en la carta, con tu traje de baño amarillo, que sin lugar a dudas me hará muy cálida la espera para verte el próximo verano. Besos, abrazos y hasta entonces.

VIDEO SUGERIDO: “It’s a marvelous night for a moon dance”, YouTube (Lunayar)

CARTA A KUMIKO (FOTO 3)

Exlibris 3 - kopie

BIBLIOGRAFÍA: NUEVA NARRATIVA ALEMANA

Por SERGIO MONSALVO C.

NUEVA NARRATIVA ALEMANA (FOTO 1)

(MATERIAL DE LECTURA)*

En abril de 1947, las fuerzas de ocupación estadounidenses en Alemania, a través de su alto mando, clausuraron la revista Ruf y censuraron públicamente a sus editores, Alfred Andersch y Hans Werner Richter, por las opiniones expresadas en ella. Éstos decidieron entonces fundar una nueva revista, que llevaría el nombre de Skorpion, cuyo objetivo sería publicar el material que en previas reuniones leerían y discutirían con sus colaboradores.

Dos meses más tarde y ya con el proyecto del taller literario en marcha, durante una de las reuniones, Hans Georg Brenner los bautizó formalmente como Grupo 47. En él se buscaba crear una nueva literatura alemana. Por medio del experimento buscarían llegar hasta el límite de lo decible, con un nuevo lenguaje, adecuado para el tiempo amenazado y carente de ilusiones. No fue posible, sin embargo, publicar el primer número de la revista, proyectado para enero de 1948, debido a que las mismas fuerzas de ocupación les negaron la licencia de publicación, argumentando su reiterado “nihilismo”.

A pesar de ello las reuniones continuaron en su calidad de taller, y por más de 20 años el Grupo 47 se erigió en factor preponderante de la industria literaria de Alemania Occidental, en una mezcla de reunión de amigos, mercado literario y club de debates políticos que giraba en torno a lo que todos tenían en común: la literatura. El interés compartido hacia la creación de una nueva literatura alemana fue decisivo para la fundación del grupo y garantizó su cohesión en el comienzo.

El Grupo 47 se formó en un momento en el que la restauración de las estructuras sociales, tras la derrota militar del fascismo, empezó a manifestarse perceptiblemente. Dadas estas circunstancias, los miembros del grupo opinaron que el medio literario era un campo adecuado para desarrollar y conservar su apreciación acerca de las posibilidades de crear una mejor sociedad, así como nuevos conceptos democráticos, mediante la transformación a largo plazo de la mentalidad del público alemán. La tarea impuesta se incorporó a las experiencias comunes de sus miembros en oposición a las manifestaciones del fascismo.

A partir de 1952 el Grupo 47 se estableció como un laboratorio de gran variedad estética, en la que cada texto novedoso y todo estilo podía afirmar una intención política, puesto que representaba una posibilidad literaria, ampliando la agilidad de la forma; no resultaba decisivo el sujeto, sino el lenguaje, el “cómo” era el criterio aplicado a la temática.

Coincidiendo con el auge literario del grupo, a finales de los cincuenta, se inició una modificación de la idea que el movimiento tenía de sí mismo: los conceptos diferentes, acerca de la función de la literatura y de la posición del escritor se enfrentaron, dando comienzo a una polémica estética entre sus miembros.

Durante los primeros años de la década de los sesenta surgieron en el grupo dos tipos de problemas: la disponibilidad del idioma en relación con una realidad determinada por la técnica y la burocracia, y la socialización del hombre en cuanto a sus efectos sobre la manera de ser de la literatura y sobre todo en cuanto a la posición de quienes la creaban.

Los autores más jóvenes no pusieron frente al hombre integrado a la sociedad, el ideal del individuo autónomo, sino buscaron crear con las posibilidades de la integración en la sociedad, la posibilidad de un progreso humano. Las formas de una literatura adecuada para la nueva situación fueron puestas a prueba mediante la literatura experimental y la concreta, que por medio de su ejercicio dieron una nueva definición al realismo y fueron consideradas como explícitamente políticas.

Las reacciones provocadas por esta nueva literatura se polarizaron y finalmente el grupo se dividió en dos fracciones: los estetas y formalistas de un lado, y del otro los narradores y los realistas. Mientras los autores de mayor edad fueron impulsados a la creación literaria por las experiencias de la guerra y la posguerra, los más jóvenes escribían a partir de las experiencias de una sociedad que había logrado olvidar el pasado. La reconciliación se hizo imposible, porque ya no existía la conciencia de una experiencia común.

Ante el hecho y previendo que al debatir sus diferencias se encontrara un fin poco digno, Hans Werner Richter, quien desde siempre fungió como director, a fines de los sesenta dejó de organizar las sesiones y, como nadie más tenía suficiente interés en revivir al grupo, éste dejó de existir como tal.

Los escritores presentados en este volumen fueron miembros importantes y puntales de alguno de los diversos momentos estéticos que dieron vida al Grupo 47, el cual contó además en sus filas y diferentes áreas con nombres tales como: Hans Werner Richter, Alfredo Andersch, Walter Guggenheimer, Nicolaus Sombart, Günter Eich, Walter Heist, Günter Grass, Paul Celan, Ingeborg Bachmann, Martin Walser, Uwe Johnson, Walter Jens, Peter Weiss, Helmut Heissenbüttel, Peter Härtling, Max Frisch, Friedrich Dürrenmatt, entre muchos otros.

*La presentada aquí es la Nota Introductoria escrita por mí para la antología.

NUEVA NARRATIVA ALEMANA (FOTO 2)

Nueva Narrativa Alemana

Selección y Nota Introductoria: Sergio Monsalvo C.

Traducciones: Angelika Scherp

Material de Lectura

Colección Cuento Contemporáneo, Núm. 57

Coordinación de Difusión Cultural

Dirección de Literatura UNAM

México, 1988

Exlibris 3 - kopie

BIBLIOGRAFÍA: NINA HAGEN

Por SERGIO MONSALVO C.

NINA HAGEN (FOTO 1)

UN ENCUENTRO CERCANO*

“Para embarcarse en un viaje con Nina Hagen es necesario estar listo para deambular en los abismos del rock, la política, la naturaleza, la energía, los ovnis y el lugar que ocupa el ser humano en el ‘sistema divino’.

Nina Hagen: Un encuentro cercano es precisamente un libro que nos prepara para emprender ese enigmático viaje y concebir a esta rocanrolera asimoviana y esotérica, filósofa y budista-cristiana que produce la música más dura, excéntrica, pintoresca, vanguardista, audaz y teatral de la actualidad.

Sergio Monsalvo C. nos relata la vida de Nina Hagen, su formación musical, sus costumbres y aventuras. Ella misma ha fabricado ansiosamente su leyenda y su existencia no conoce límites. Es una personalidad del próximo milenio. Para Nina todo es un cuento de hadas.

Provocación y fantasía son las constantes de esta mujer de voz descomunal, reina y madre del punk. La lírica de sus composiciones, algunas de las cuales se incluyen en este libro, es la muestra pura de su avant-garde musical. Nina Hagen es un espectáculo salvaje de brujería electrónica que atrae y excita la imaginación, que profetiza y colorea la realidad con su arte y áspera genialidad.

‘Soy de un tiempo en el cual todavía sirve de algo formular un deseo. Espero que todos crean y me acompañen en él’, ha dicho la artista. Un encuentro cercano es la oportunidad para ello”.

*Texto de la contraportada del libro Nina Hagen Un Encuentro cercano, de la Editorial Diana.

PIERRES ET GILLES ACERCAN A BERLÍN EL UNIVERSO KITSCH Y PROVOCADOR DE SU ARTE

Nina Hagen

Un encuentro cercano

Sergio Monsalvo C.

Editorial Diana,

México, 1988

Exlibris 3 - kopie

PULSOR 4X4-34

Por SERGIO MONSALVO C.

PULSOR 34 (FOTO 1)

EL BEAT DE LA IDENTIDAD

PULSOR 4×4 / 34

(1987)

En 1987, Los girasoles, obra maestra de Vincent Van Gogh, rompió el récord de la pintura más cara de la historia al venderse en 40.9 millones de dólares.

Ese año murieron John Huston y Lee Marvin.

Se estrenaron las películas El último emperador, Los intocables y El festín de Babette.

——-

En 1987 apareció el primer álbum del grupo Counting Crows; en él el cantante Adam Duritz entonó y gimió las esperanzas y temores de la generación ochentera, acompañados por un ampuloso folk-rock. El grupo logró captar el momento crítico de la década en «Mr. Jones», un acercamiento a las obsesiones de los contemporáneos.

——-

El grupo bicultural de Los Lobos se crió con el rock duro de los sesenta; después bucearon en la música popular y folklórica mexicana de sus ascendientes y, finalmente, volvieron al rock, sólo que entonces se encontraron en una posición distinta frente a él. Se dieron cuenta cabal de que el rock es un cruce de diferentes culturas y que ellos, como chicanos, podrían hacer algo semejante. Se convirtieron en su mejor expresión.

PULSOR 34 (FOTO 2)

Fleetwood Mac, a diez años de integrado, seguía con la misma formación de Rumors, disco que vendió 25 millones de unidades: el rítmico dúo de Mick Fleetwood y John McVie, la sensual e irresistible Stevie Nicks, la extraordinaria tecladista Christine McVie y, por supuesto, Lindsay Buckingham, cantante inspirado, gran guitarrista y productor lleno de inventiva. La clase no se les negaba.

——-

El grupo de Billy Vera & The Beaters es un buen ejemplo de que el R&B blanco no pasa ni pasará de moda. Una auténtica banda de bar sin mayor pretensión que la de hacer pasar un buen rato a la concurrencia. Los humos del whisky y los aromas corporales se reúnen en la música de Vera. «Storyboard Children» se convirtió al instante en un clásico tabernero.

——-

Los irlandeses de U2 rebasaron ese año con Joshua Tree los planos meramente musicales, y comenzaron su evolución artística con el descubrimiento de las raíces, de la tecnología de punta y medios de comunicación surgidos al momento, en el ámbito de la música contemporánea. Sus inquietudes los llevaron de manera natural a un acercamiento con las nuevas corrientes musicales de las que forman parte desde entonces.

VIDEO SUGERIDO:  U2 – With Or Without You (live 1987) (lyrics), YouTube (mtvprogress2012)

PULSOR 34 (FOTO 3)

PULSOR 4x4 (REMATE)

BABEL XXI-498

Por SERGIO MONSALVO C.

BXXI-498 (FOTO 1)

FATHER OF THE BRIDE

(VAMPIRE WEEKEND)

Programa radiofónico de Sergio Monsalvo C.

Exlibris 3 - kopie

BIBLIOGRAFÍA: MARTÍN ADÁN

Por SERGIO MONSALVO C.

MARTÍN ADÁN (FOTO 1)

(MATERIAL DE LECTURA)

Nota introductoria*
La poesía parece un juego y, sin embargo, no lo es. El juego reúne a los hombres, pero olvidándose cada uno de sí mismo. Al contrario, en la poesía los hombres se reúnen sobre la base de su existencia.”

Estas palabras de Heidegger sobre la esencia de la poesía ajustan perfectamente en la obra misma de uno de los poetas más grandes de la lengua española y considerado actualmente como una de las fuentes fundamentales de la poesía peruana contemporánea: Martín Adán.

Nacido en Lima en 1908, bajo el nombre real de Rafael de la Fuente Benavides, Martín Adán, cuya obra según los críticos es comparable sólo a la de César Vallejo, fue un escritor pleno de méritos poéticos: “El porqué del seudónimo, la verdad es que no lo recuerdo. Lo del seudónimo en sí, fue por el temor, muy explicable, del muchacho que publica por primera vez. Si mal no lo recuerdo, el seudónimo lo creamos entre José Carlos Mariátegui y yo”.  

Efectivamente, Mariátegui fue quien alentó constantemente con aquella capacidad e intuitiva inteligencia la obra de este autor que para algunos, aún hoy, es completamente desconocida. De él comentó Adán: “Mariátegui fue, sin duda, un hombre extraordinario. Lo era por su inteligencia, por su laboriosidad y, sobre todo, por su temple moral. Debo decir ahora ‒lo olvidé entonces‒ que Mariátegui es un héroe”.  

Pero, ¿qué fue lo que vio Mariátegui en este autor que en los últimos trece años de su vida permaneció aislado en un acto voluntario de autoexilio dentro de una casa de reposo? Vio a un ser poseído por un orgullo casi ilimitado, creador de una poesía profundamente ligada a su vida, y que aspiraba a la transfiguración total de su ser.

Vida y creación, poesía-experiencia y poesía-ejercicio, confundidos en él. Martín Adán fue un poeta que leyó y vivió mucho y la experiencia poética se convirtió para él en algo terrible. Al respecto, escribió en 1931:   “Al ímpetu o voluntad inicial, que es lucidez, criterio, designio, sucede en el poeta un tiempo y un estado que bien puede llamarse cloquera. No hay aquí plena conciencia acaso, pero sí extrema vida.

El poeta tiene el ojo rojo y calienta el huevo de la maravilla. Es un tiempo inhumano o humanísimo, como prefiere el atento. Es un tiempo animal, y esto basta. Es tiempo de beodez en el rincón. Es tiempo de antojo, tiempo de cenestesia. Es el tiempo sacro en el que la realidad perecedera, la humanidad, se salva, se refuerza y se echa, por fin, a picotear en la gusanería del mundo”.   Así, Adán con el escalpelo con que su inteligencia operó, implacable, viviseccionó al hombre. El poeta se hizo el espectador de su propia vida.

La eterna alianza entre esta última y la poesía, se decidió a favor de la poesía y sólo a costa de esta atención sutilísima, descubrió a su Ángel: “Mi Ángel no es el de la Guarda./ Mi Ángel es del Hartazgo y Retazo,/ Que me lleva sin término/ Tropezando, siempre tropezando,/ En esta sombra deslumbrante/ Que es la Vida, y su engaño y su encanto”.

En Adán leemos a un hombre acosado. Y está acosado, porque es el ser que no coincide consigo mismo. Es tensión permanente hacia su plenitud y, por lo tanto, necesaria actitud de búsqueda. La búsqueda de una existencia auténtica. Este escritor que trató a las palabras con una gran circunspección, nunca abandonó temáticamente el núcleo central de su poesía, que es el poeta y el hombre real identificados.  

Adán mantuvo a través de su obra una constante que fue la de un poético meditar sobre la vida y la muerte, con un léxico y una sintaxis que exige del lector un esfuerzo sostenido, para alcanzar, escalón tras escalón, los grados más altos de la pasión: “¿Quién soy? Soy mi qué,/ Inefable e innumerable/ Figura y alma de la ira./ No, eso fue al fin… y era al principio,/ Antes de donde el espíritu principia./ Soy un cuerpo de espíritu de furia/ Asentada y de aceda ironía./ No, no soy el que busca/ El poema, ni siquiera la vida…/ Soy un animal acosado por su ser/ Que es una verdad y una mentira”.

La palabra, pues, será su instrumento, y la dificultad misma de su poesía radica en la esencia misma de la palabra. Mallarmé dijo que los poemas no se hacen con ideas, sino con palabras. Adán quiso alcanzar la raíz del verbo, su alquimia, y para ello puso toda su inteligencia al servicio de sus sensaciones. No sólo le atrajo el ingenio por el ingenio, sino la intensificación del mundo por el ingenio.

Sus lazos, por lo tanto, encierran al profano en los lindes de un mundo en el que los sentidos embriagados se abren como flores tropicales, y aspiran la voluptuosidad o la agonía de ver, de vivir, de ser, con todas sus fuerzas multiplicadas por el ímpetu de una inteligencia hipersensible, vibrátil, como la tensa cuerda de un arco.

Hermético sí, pero no inaccesible en una época de revaluación del barroco, en una época más que pintada en su angustiada poesía. Adán describe un mundo donde el hombre lucha solo en un universo vacío donde nada le da soporte, ni valores ni verdades que orienten. De esta forma, hasta la desesperación pierde su sentido para volverse condición natural.

G. Lauer ha escrito que obras como las de Martín Adán son como un proceso de gradual sustitución de un mundo circunstancial por uno sin accidentes, hecho de aquello que el poeta considera inmutable: el absoluto susceptible de ser reconocido como tal por la conciencia poética: “El Otro, el Prójimo, es un fantasma./¿Existe el aire,/ Donde te asfixias y recreas/ Respirando, tu cuerpo inane?/No, nada es sino la sorpresa/ Eterna de tú mismo reencontrarte/ Siempre tú los mismos entre los mismos muros”.

Adán, quien murió a principios de 1985, comenzó, curiosamente, con una novela que le abrió el camino, La casa de cartón, para después trasladarse a la poesía con La rosa de la espinela (1939), Travesía de extramares (Sonetos a Chopin) (1960), Nuevas piedras para Machu Picchu (en coedición con Pablo Neruda y Alberto Hidalgo, 1961), Escrito a ciegas (carta a Celia Paschero, 1964), La mano desasida (1964), La piedra absoluta (1964), De lo barroco en el Perú (1968) y Diario de Poeta (1975).

Una lectura cronológica de la obra de Adán permite observar la trayectoria de una experiencia poética que comenzó como una actividad lúdica e inocente de un escritor precoz, en los primeros poemas dentro de la moda vanguardista, para convertirse pronto en la pasión de toda una vida que rompió para siempre con el mundo de las ambiciones pequeñas y los quehaceres cotidianos para lanzarse en pos de una quimera.   “¿Cuándo seré el que soy y no uno de mentiras?”, se preguntó Adán en Diario de Poeta; quizá ahora ya haya logrado una respuesta.
  Sergio Monsalvo C.      



*Nota Introductoria al Material de Lectura sobre Martín Adán que publiqué para la serie Poesía Moderna de la UNAM.    


MARTÍN ADÁN (FOTO 2)





Martín Adán
Selección y Nota de Sergio Monsalvo C.
Material de Lectura
Serie Poesía Moderna, Núm. 129
Coordinación de Difusión Cultural Dirección de Literatura UNAM
México, 1987 (Segunda edición 2012)        



Exlibris 3 - kopie

BIBLIOGRAFÍA: MARIO RUÍZ ARMENGOL

Por SERGIO MONSALVO C.

MARIO RUIZ ARMENGOL (PORTADA)

UN MÚSICO DE CULTO*

-S.M.: Don Mario, cuando realizó aquella gira por los Estados Unidos, ¿llegó a tocar con algún músico de jazz?

-M.R.A.: Me había ido con una compañía que se llamaba Upa Yapa, que naturalmente en inglés no quiere decir nada. Era una compañía de más de cien personas y no hubo posibilidad de encontrar un teatro en Nueva York para una agrupación del tamaño que llevábamos. Los teatros del Grupo Schubert –por el que había sido contratada– eran para comedia y no cabía una compañía como la nuestra, de ese tamaño. Así que estuvimos mucho tiempo ahí varados, a la espera de ver qué sucedía. Celestino Gorostiza era quien iba encargado de la compañía. “El Muerto” Palacios, el compositor de “Mi querido capitán” y el cual me quería mucho, se impuso para que yo fuera como director musical. De esa manera me fui a Nueva York en 1939. Ahí conocí a los músicos que yo había oído en discos en México. Los fui a conocer en persona.

-S.M.: ¿Me puede dar algunos nombres?

M.R.A.: Roy Eldridge, el trompetista, fue uno. Yo le mostré lo mucho que sabía de la música de Benny Goodman, de Glenn Miller, de los Hermanos Dorsey, a los que por cierto fuimos a escuchar de inmediato. Ahí conocí a Frank Sinatra –sentado como crooner, se levantaba, cantaba su corito y se volvía a sentar, así eran los crooners deentonces–. Mientras tanto Celestino Gorostiza, que estaba en constante contacto con el presidente de México, Lázaro Cárdenas, por aquello de los teatros chicos y la compañía grande, recibió la orden: “Por ningún motivo se regresen a México sin haber actuado. Hagan lo que sea pero actúen”. Entonces se hizo un gran recorte de personal y luego una adaptación musical de aquella obra que había sido presentada en su estreno en el Palacio de Bellas Artes, de México. Estaba muy bien vestida la obra, muy bien puesta, con música de Chávez, de Revueltas, de Blas Galindo, de Sabre Marroquín, de Gabriel Ruiz. Había de todo. Pero luego sucedió otra cosa: en los Estados Unidos no se podía montar la obra en español, así que todo se quiso hacer con mímica (ni modo que todos aprendiéramos rápidamente el inglés). A la postre el asunto resultó muy interesante. Mientras esperaba que todo aquello se resolviera salía a divertirme con los que después serían los Tex Mex: Carlos Pasman, Rudy Ampudia y Ruiz Ocampo, o algo así. Ellos iban en esa compañía. En una de esas andanzas entramos donde actuaba Roy Eldridge, y de esa manera lo conocí. Él me preguntó si me gustaba el jazz y yo le dije que sí, además le afirmé que podía tocarlo. Un poco incrédulo me sugirió ir a recorrer los lugares donde se tocaba jazz de verdad en ese tiempo. Por esa época, dondequiera que uno fuera había un grupo o de perdida un pianista, y él me llevó a donde sabía que estaban. Me sentó al piano en uno de ellos y me dijo que tocara algo. Tras escucharme me lo festejó mucho y luego fuimos a varios otros sitios para hacer lo mismo, porque allá pensaban que en México andábamos todavía con guitarrones y vestidos de mariachis, y no concebían a alguien tocando jazz. Lo mismo me sucedió con Teddy Wilson y finalmente terminamos tocando juntos los tres en diversas ocasiones…”

*Fragmento de una larga entrevista que realicé con este importante compositor y pianista el 14 de marzo del año 2000, la misma semana en que cumplió 86 años de edad, que luego publiqué en la Editorial Doble A. Don Mario moriría a la postre en diciembre del 2002.

MARIO RUÍZ ARMENGOL (FOTO 2)

Mario Ruíz Armengol

Un músico de culto

Una entrevista de

Sergio Monsalvo C.

Colección “Palabra de jazz”

Editorial Doble A

México D. F., 2000

Exlibris 3 - kopie

REZA EL GLOSARIO: UBICUIDAD

Por SERGIO MONSALVO C.

UBICUIDAD (FOTO 1)

(MALAYA QUIEN DIJO MIEDO)

Berlín siempre ha sido un irradiador y un difusor de la civilización humana. Es un corazón que ha palpitado fuerte en este sentido, en todos los tiempos. Es un centro importante para lo cultural y lo  artístico, para lo filosófico y lo político; un caldero de conceptos para bien y para mal: de Prusia a Weimar, del nazismo al Muro; del expresionismo a la Bauhaus; de la propaganda del Tercer Reich al teatro inmersivo, etcétera.

Hoy vivimos en una época fragmentaria donde la velocidad y el movimiento han adquirido dimensiones tan extraordinarias como riesgosas, en un momento histórico que parece repetirse. Riesgoso por el vértigo y el atolondramiento que pueden provocar, por la falta de reflexión, ya no en un solo lugar sino en todos.

Durante los años treinta de la divulgación ideológica nazi, sus postulados, exigían hacer creer a la gente que todo se movía demasiado deprisa y eso era aterrador. La gente –vociferaban– debía estar consciente de que no se podía hacer nada al respecto. Era la legitimación del miedo permanente, en la que sustentaban su poder quienes dirigían el destino sociopolítico. El momento presente ha vuelto a retomar aquella circunstancia.

Ya no es la publicidad nazi la que lo hace sino sus herederos que ahora utilizan Internet como objeto y herramienta disuasoria. Existe la falsa presunción de que en tal instrumento tecnológico está escondida la revelación de cualquier cosa, situación, hecho o fenómeno de toda índole. Y la gente lo cree y “viaja” por la red, convencida de que en cada momento descubre las respuestas a cada circunstancia.

Cuando la verdadera intención de quienes publicitan aquello lo que busca en realidad es la turbación, la precipitación constante como acto reflejo, sin la reflexión debida. En una época cartesiana, como en la que estamos, es necesario recordar las instrucciones del mismo Descartes: primero dudar, seguido del pensar, para luego darse cuenta de que se existe por ello.

Si del Reichstag berlinés salió aquella propaganda, del teatro de tal lugar han salido también los antídotos a través del arte. Ese ha sido parte del trabajo de la compañía Rimini Protokool y su puesta en escena del concepto “inmersivo”, donde el actor es el espectador mismo, obligado a moverse, mediante el “viaje” por la propia ciudad a través de la orden robótica, los mapas tecnológicos y los audífonos y visores.

Se le presentan escenas y sitios distintos en fugaces desplazamientos con la intención de hacerlo creer, con los sentidos, que con aquel vistazo ya conoce perfectamente su entorno, sus peligros. Puro movimiento, sin pensamiento. Esta alienación se presenta como la realidad y ante ella no queda más que seguir las instrucciones.

Lo que queda claro tras esta propuesta artística es que cada uno ha de replantearse el significado de estar vivo, y que para entender el presente no hay que pasearse sobre él sino pensar desde él. Mantener un flujo de conciencia como hizo James Joyce en el Ulises, para deconstruir su ciudad, la vida y todas sus relaciones en el tiempo.

Eso es lo que no pueden hacer los algoritmos, pensar en el porqué del movimiento, en los resquemores que plantea, y no sólo ejercer en su dinámica con el objeto de desencadenar el aturdimiento frente a ellos. En estos momentos la osadía mayor es anteponer la reflexión a la velocidad, y el uso del espacio para hacerlo, para responder a las situaciones planteadas por el hoy y la sumisión que sugieren en beneficio de un sistema tirano, para el que la ubicuidad, falsa, es la píldora del atolondramiento.

UBICUIDAD (FOTO 2)

Uno de los usos de Internet que hace tal sistema es hacerte creer que a base de clics abarcas la realidad del planeta, que posees el don de la ubicuidad. Si se siente ansiedad al entrar a la Red buscando paliativos, no es la realidad lo que la genera, sino el efecto ubicuo de la vida actual.

En este efecto manipulado, el tiempo no existe, sólo las llamadas de atención, las alertas que gritan a través del black mirror,  las pantallas (del teléfono, de la tablet, de la computadora) que el mundo (literal y globalmente) quiere que estemos al pendiente de él sin pausas, ni descansos, que nos olvidemos de quiénes somos, que nos dejemos llevar por el “placer” constante de, precisamente, olvidarlo.

El de ahí es un mundo en el que se cree vivir estando en todas partes y en todas a la vez. Y eso no es posible. Aquí debemos recordar que una persona que busque tener presencia en dos sitios diferentes, en el mismo momento temporal, es físicamente imposible, significaría que todo lo quiere presenciar y vivir en continuo movimiento.

La ubicuidad, esa palabra de origen latino (“ubique”) que significa “en todas partes”, es un término que se utiliza actualmente en las ciencias naturales como la botánica y la zoología –donde se habla de que un organismo ubicuo es aquel que ocupa todas las áreas geográficas del planeta. Por ejemplo, las algas pues éstas se encuentran en todos los continentes así como en la totalidad de las aguas saladas (océanos y mares) y aguas dulces o continentales (ríos y lagos)–, o en la mocrobiología, donde organismos micros pueden estar en cualquier lugar: en el agua, en el suelo o en el aire.

Y si la teología la había mantenido como una característica de cualquier divinidad, la tecnología lo ha tomado para sí como una cualidad intrínseca. El sistema tirano dice que con Internet podemos estar conectados a la red en todo momento, sin importar el lugar, para estar alertas.

Eso es lo que vende tal sistema a través de la tecnología, la ilusión de la omnipresencia. Hacerle creer a las personas, a cada una de ellas, que tiene la habilidad de estar en todos los sitios precisos, en los momentos precisos, dándoles la impresión de poder estar en todas partes y prevenidos contra algo.

Eso fomenta la adicción a una tecnología que es sólo una herramienta de comunicación, de conocimiento de la realidad (siempre que haya contexto, compromiso y responsabilidad al emitir conceptos, sin anonimato) y no la realidad misma.

El rechazo o la aceptación, la indignación o la adhesión, la manifestación y el acto de asumir, ante una situación dada, ante una noticia, ante una declaración, debe corroborar primero tales hechos y no dejarse arrastrar por la velocidad que exige respuestas rápidas, inmediatas, mañana, tarde y noche, sin pausa ni interrupción y sobre infinidad de cosas.

Debido a ello la humanidad en pleno es más vulnerable que nunca, más maleable. Tratar de seguir esa velocidad, ese aparente movimiento continuo, con la ansiedad que conlleva sentirse ubicuo, hace que el espectador no viva su vida de forma natural, sino sólo la vea transcurrir por la pantalla, sentado  en medio de un torrente de información, regularmente innecesaria e imparable, que busca asentarse en un lugar privilegiado en dicha vida.

Imagínese por favor el desperdicio de tiempo que tal circunstancia produce, el lugar que ocupa, la inquietud constante que provoca. Una forma de control político que ya previó la literatura, con Orwell, con Bradbury, con Huxley, y que tanto el nazismo, como el estalinismo y actualmente el capitalismo salvaje, el populismo nacionalista, han utilizado para sus intereses y contra el de los ciudadanos a quienes peroran proteger y dicen representar.

UBICUIDAD (FOTO 3)

Exlibris 3 - kopie

BIBLIOGRAFÍA: MALCOLM LOWRY

Por SERGIO MONSALVO C.

MALCOLM LOWRY (FOTO 1)

EL PRESAGIO DE SÍ MISMO*

El escritor francés Alfred Perlés acuñó un término que pudo definir cierta característica de la literatura a partir de entonces: sentimientos limítrofes. Para él, esta característica necesaria de la narrativa, consistía en hacer revelaciones tanto macro como microscópicas de la propia vida, que bordearan en el terreno de la alucinación y enriquecieran lo escrito con tales toques biográficos, continentes del espíritu del autor. El artista inmerso en su obra. Lo vivido, transformado por la sensibilidad, en manifestación del arte.

Una indiscutible obra maestra de la literatura que ejemplifica y confirma lo anterior es Bajo el volcán de Malcolm Lowry (1909-1957). Una y otro se encuentran fundidos en forma perenne. Lo están en gran medida por la cantidad de ingredientes autobiográficos que en ella se conjugan; pero lo están y en mayor cantidad porque Lowry es la novela, ésta lo encarna y es el único medio de acercamiento verdadero hacia el escritor. Bajo el volcán representa el espacio donde Lowry estuvo en compañía de sí mismo y logró el momento -un día que dura toda la eternidad- de la absoluta sinceridad.

La sinceridad es la insólita y apreciada esencia de esta obra. En ella el efecto vital está incorporado de forma rotunda, como una hidra íntima sin fauces, que mina, desespera y produce el desgarramiento personal que el autor sufre y luego revive a la hora de ir plasmándolo sobre el papel. Por esto mismo la obra de Lowry es una de las más grandiosas en el logro de dicha comunicación. Es una obra básicamente personal que nos guía hacia su progenitor en forma contundente por tantos y diversos caminos como proporcione el estudio y la imaginación sensible.

*Fragmento del ensayo “Malcolm Lowry: El presagio de sí mismo”, publicado dentro del libro colectivo Homenaje a Malcolm Lowry, editado por la UAM Atzcapotzalco.

MALCOLM LOWRY (FOTO 2)

Sergio Monsalvo C.

“Malcolm Lowry: El presagio de sí mismo”

Homenaje a Malcolm Lowry

En sus 80 años

Ed. Gernika/Universidad Autónoma Metropolitana-

Unidad Atzcapotzalco

Ensayo-Antología-Libros Colectivos

Obras en coautoría

México, 1989

Exlibris 3 - kopie