BABEL XXI – 513

Por SERGIO MONSALVO C.

 

BXXI-513 (FOTO)

 

BOB DYLAN 80 / 2

MEJORES DISCOS DEL SIGLO XX

 

Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

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ROCK & ROLL LXX

Por SERGIO MONSALVO C.

R&R LXX (I) (FOTO 1)

 70 AÑOS (50’s/II)

El de 1951, por lo tanto fue un año clave para el devenir de esta música. El dueño de una tienda de discos de Cleveland, Leo Mintzer, se quejó a mediados de año con el disc jockey Alan Freed de que no programaban nada de r&b en su radiodifusora de la que era patrocinador, música que los adolescentes blancos y negros le pedían en su tienda en grandes cantidades. Así que debía hacer algo al respecto. Freed se puso a escuchar el mentado género. Obviamente se volvió fan y decidió incluirlo en la programación.

Fue tal la aceptación y el éxito, que Freed buscó él mismo conducir un programa especial al respecto, con la adición de su particular estilo de locución con el sobrenombre de Moondog: durante la trasmisión de las canciones incluía comentarios locuaces, ruidos y onomatopeyas. Circunstancia de la cual brotó un término singular, extraído de una mezcla de nombres de las canciones (entre ellas una del guitarrista Wild Bill Moore titulada “We’re Gonna Rock, We’re Gonna Roll”).

Se sabe que Freed vociferaba: “¡Hey, hey, hey! Let’s rock and roll”. Así que el 11 de julio de 1951 comenzó el programa Moondog Rock & Roll Party, con tal grito. El r&b, pues, cambió de siglas a r&r y el mundo fue otro.

La disponibilidad comercial del nuevo cuño se limitaba a los esfuerzos de un puñado de empresarios blancos que se ganaba la vida grabando y vendiendo música negra, primero como race music y luego como rhythm and blues. Uno de los más importantes y significativos de aquéllos fue Sam Phillips.

Éste, desarrolló una pasión hacia la música negra que formaba una parte integral de la vida agraria en el Delta y también por la gente que la producía. En 1951 consiguió trabajo como buscador de talentos para sellos independientes y al mismo tiempo los grababa. Como consecuencia lógica se volvió también  disc jockey en Memphis.

No muy lejos de ahí, Jackie Brenston era un saxofonista y cantante de r&b con no mucha fortuna al comienzo de los años cincuenta. Ante la falta de perspectivas, optó por unirse a la banda que lideraba el pianista y guitarrista Ike Turner, The Kings of Rhythm, misma que partiría rumbo a Memphis para intentar ganarse la vida escribiendo canciones, haciendo arreglos y acompañando a intérpretes de rhythm and blues. En una de sus andanzas Sam Phillips le había dado su tarjeta a Ike por si un día decidía pasar por ahí.

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The Kings of Rhythm fundamentaban su sonido en el piano boogie para exponer su dinámico y poderoso r&b. Así fue como se le presentaron a Phillips, quien les sugirió una sesión para grabarlos. Llegaron con un tema titulado “Rocket ‘88”, que era el nombre de un modelo de autos Oldsmobil que estaba en el mercado desde 1949. La letra era una mezcla de jingle con un doble sentido sexual, de referencias fálicas. Estaba cargada de emoción y brío, adelantándose medio compás al ritmo surgido del animado piano de Turner.

La grabación también presentaba una novedad en el riff de la guitarra con un sonido de fuzz, el cual fue reclamado en créditos con toda justicia por Ike Turner. La canción contenía los tres temas que a partir de entonces estarían presentes en muchas otras del género: autos, mujeres y bebida.

Sam Phillips ni tardo ni perezoso le vendió el track a la Chess Records, en donde le acotaron todos los créditos en orden alfabético (de letra y música). Por eso Brenston aparece como el autor, aunque IkeTurner nunca se cansó de repetir que él fue el creador de la composición. Sea cual fuere la verdad quien la haya escrito creó un gran tema, el cual repercutió con mucho éxito en las listas de popularidad de 1951, luego de su lanzamiento por Alan Freed bajo el naciente rubro.

Por esos hechos, para mí,  “Rocket ´88” puede ser considerado el primer rock and roll grabado, divulgado, etiquetado y escuchado como tal.

Las regalías producidas por la pieza brindaron a Sam Phillips el soporte necesario para fundar su propia empresa discográfica al año siguiente: Sun Records. Ésta empezó a funcionar con el fin de grabar y promover dicha música. Fue el amanecer de una nueva era.

Así que mientras Phillips fundaba Sun Records, Alan Freed descubría que su auditorio de adolescentes blancos enloquecía con discos de los negros nunca antes programados como la mencionada “Rocket ‘88´”, que lo haría figurar en la historia de la música popular como padrino del género al bautizarlo y lanzarlo.

El éxito de “Rocket ‘88´” puso a otras compañías pequeñas en alerta y los cóvers no se hicieron esperar. Un grupo de country & western llamado Bill Haley and The Saddlemen hizo la versión blanca del tema con buenos resultados.

El nuevo sonido paulatinamente fue expulsando a las anteriores estrellas de la industria masiva. Esta música lanzada por pequeñas compañías independientes se convirtió en fortísima competencia para los editores y cantantes tradicionales. La llegada del disco de 45 rpm en sustitución del de 78 facilitó todo eso, así como el uso de las jukeboxes o rockolas.

Quienes a principios de los cincuenta entraban a la adolescencia, se hallaban afanosamente dedicados a rechazar los valores por los que se regían sus predecesores. El rock and roll les sirvió para ello, pues no estaban dispuestos a aceptar la música que sus padres aprobaban. Ya tenían estrellas de cine con quienes identificarse: James Dean, el rebelde sin causa, víctima de la incomprensión adulta; y Marlon Brando, el duro motociclista vestido con chamarra de cuero negro y pantalones vaqueros de la película El salvaje.

A mitad de la década, los jóvenes querían una música que les hablara a ellos, que fuera estridente y rítmica, algo que permitiera bailar. Así se encumbraron Chuck Berry, Little Richard, Elvis Presley, Jerry Lee Lewis, etcétera Se buscaba el regocijo transitorio, escapar de la monotonía de la vida cotidiana y de las sombrías perspectivas de un futuro que no ofrecía posibilidades de cambio.

Dentro de la industria discográfica se tomó a la pieza “Rock Around the Clock” como el primer tema de rock & roll en el mundo, cuando obtuvo el primer escaño en las listas del Billboard  en julio de 1955, cuando vendió millones de copias, es decir, en su parte de éxito comercial, no artístico. Con ello quiso borrar de un plumazo todo lo anterior, los antecedentes y raíces, sobre todo las negras. Sin embargo, ahí están los libros y registros para poner en blanco y negro la realidad.

Ajustes de cuentas aparte, en agosto de ese año, el locutor de radio más escuchado por las familias blancas y conservadoras en la Unión Americana, Mitch Miller, dijo a su alarmada audiencia que no se preocupara por el surgimiento de dicha música y, haciéndose eco de lo perorado por el cantante Frank Sinatra, afirmó que el rock & roll habría “desaparecido en seis meses”. Hoy, ese desaparecido, ha cumplido 70 años de una vida más que productiva.

VIDEO SUGERIDO: Bill Haley & His Comets – Rock Around the Clock 4:3 HD, YouTube (morrisjrs1965)

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PULSOR 4X4 – 41

Por SERGIO MONSALVO C.

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 EL BEAT DE LA IDENTIDAD

(1994)

En 1994, Nelson Mandela fue elegido presidente de Sudáfrica.

Michael Jackson pagó millones de dólares a sus demandantes para evitar ir a juicio por presunto abuso sexual hacia menores.

Kenzaburo Oé obtuvo el Premio Nobel de Literatura.

Ese año murieron Derek Jarman, Ayrton Sena y Telly Savalas.

Se estrenaron las películas Forrest Gump, Ed Wood y Balas sobre Broadway.

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En 1994, un particular sujeto llamado Seal, apoyado por el tercer filme de Batman, coloca su música en el gusto del público mayoritario. Seal, artista por cuyas venas corre sangre nigeriana y brasileña, había surgido años antes con un soul muy sofisticado.

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Hasta 1994, la industria musical reconoció el trabajo de los pioneros del grunge denominados Soundgarden. Chris Cornell y sus compañeros lograron el platino varias veces con sus primeros discos. Dos años después se dieron cuenta que era tiempo de separarse y lo hicieron.

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La aparición del grupo Massive Attack fue un acontecimiento por demás emotivo. Fue una muestra representativa del momento en que la humanidad abandonó en un rincón su pedal de distorsión y recibió al trip hop como regalo de su inventiva.

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Dummy de Portishead es un disco contra el que no puede competir ningún otro en esa época. Contiene una serie de canciones melancólicas que mezclan grandes instrumentaciones con sonidos low-fi extraídos de discos de vinil. Este grupo de Bristol amalgamó el sonido electrónico con el jazz sin volverlo un panfleto perecedero.

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Nine Inch Nails se convirtió en el epítome del sonido postindustrial del hardcore y se ganó con ello un lugar en la historia de la música contemporánea. Sus discos se constituyeron a partir de aquí en el punto de partida de las sensaciones más siniestras de la década. Su influencia fue manifiesta lo mismo en David Bowie que en Marilyn Manson.

VIDEO SUGERIDO: Nine Inch Nails – Closer – 8-13-1994-Woodstock 94 (Official), YouTube (NineInchNails on MV)

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PULSOR 4x4 (REMATE)

REZA EL GLOSARIO: RIFF

Por SERGIO MONSALVO C.

 

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SÍNTESIS DE LA INTENSIDAD

 

Hay unos acordes en la música que son declaraciones claras y sencillas por parte de la personalidad, del poder, de la sensibilidad finalmente, de un grupo o de un músico de forma única.

Son acordes luminosos e intensos que procuran la absoluta sensación de plenitud a quien las emite y en quien las escucha (al mismo tiempo); sensación que ocupa por entero la atención de quien se encuentra con ella.

Da la impresión, o la percepción sensorial, de que tal experiencia colma por completo y da sentido a la propia existencia de la canción. Al cúmulo de todo ello se le llama riff simplemente.

La del rock, como sabemos, es la historia de sus mitos. Y los de sus riffs tienen un especial apartado en su devenir a través de las épocas (su listado es tan grande como subjetivo, tan académico como personal). De alguno de ellos se podría escribir incluso toda una novela, por ejemplo.

He aquí, a continuación, lo que considero el decálogo de tal término musical. Una presencia definitiva y elemental en un género pletórico de ellos como lo es el rock.

UNO. La del riff será una melodía corta y rítmica que se repetirá a lo largo de la pieza. Una primera frase que como lo debe ser en la literatura, en el inicio de las novelas y los cuentos, sobre todo, significará un lance contundente y único, auténtico y original.

En el escritor el medio para conseguirlo serán las palabras escogidas. En el músico las notas seleccionadas.

Un verdadero golpe de Knock Out, en términos boxísticos, para dejar tocado al escucha, el cual de manera completamente inesperada será impactado por la contundencia de tal lance, tan imaginativo como novedoso.

DOS. La frase tiene que ser memorable. Es decir, necesita ser pegajosa en definitiva. Una condensación de melaza musical que se impregne por todo el cuerpo, de la cabeza a los pies,  como un elemento adherente, pegadizo y visceral, cuya creación lleve la más pura (o impura) intención del  disfrute.

Obvio es decir, que si tal intención se cumple, en la memoria del receptor tendrá un nicho particular y eterno.

Históricamente, el término ganó notoriedad y énfasis rítmico hace más de un siglo, y se convirtió en ingrediente fundamental cuando los músicos de Kansas City la introdujeron al swing de las big bands de los años treinta.

TRES. Dicha frase breve y característica será ejecutada como acompañamiento instrumental.

El riff, según los investigadores especializados, es una reminiscencia del blues, de los spirituals, de las work songs (canciones de trabajo) y otras formas musicales en las que la repetición tenía diversas finalidades.

Y si en el comienzo de los tiempos era la voz la encargada de realizarlo, con el paso de los años ha pasado por el cuerpo de toda la dotación orquestal hasta encontrar su lugar pleno en un instrumento en particular. En el rock fue primero el piano, luego el sax y finalmente terminó identificándose con la guitarra eléctrica.

CUATRO. La repetición de la frase debe tener diversas finalidades, tantas como efectos emocionales se busquen despertar.

El riff tiene como primer objetivo la fijación musical única y el propósito de la originalidad. Objetivo y propósito provocarán entonces, fuera de la voluntad de quien lo ejecute, múltiples efectos psicológicos en la mente del escucha.

Su emisión abrirá un horizonte sin fronteras para la selección de las secuelas emotivas: éstas podrán tener la finalidad de reconfortar, apoyar, impulsar, conectar, enfatizar, hacer gozoso o dramatizar, el estado anímico del receptor, según el momento y la oportunidad.

CINCO. Todas sus posibilidades tornarán al riff en un enérgico núcleo de poder. La respuesta inmediata a su emisión le proporcionará al músico que lo ejecute la herramienta, la varita mágica, para convertirse en ese preciso instante en un aprendiz de brujo.

Y éste tendrá la oportunidad de volverlo una oda, una celebración a su existencia o, si falla en el timing, en un vacuo cliché del sinsentido.

Adquirir el poder que aquél tiene para manejar a voluntad a los oyentes, sobre todo al actuar en vivo, debe incluir un compromiso estético irrenunciable, de lo contrario el músico devendrá en despreciable buhonero.

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SEIS. El riff contiene en sí las mismas características de lo llamado clásico. Una de ellas es su añejamiento.

A través de la historia del género rockero se ha confirmado que un riff selecto se volverá cada vez más significativo conforme pase el tiempo, y sea éste y las generaciones que lo conozcan, evoquen y degusten, los que le proporcionen un lugar importante entre sus páginas.

Esta frase musical cobrará un valor añadido cada vez que sea recordada, ejecutada y ovacionada, por oídos, voces y épocas nuevas.

SIETE. La frase o pasaje debe ser interpretada por un solista o una sección del grupo tocando en armonía. Esta acepción es un sinónimo de lick (frase aislada que reaparece como elemento de la interpretación).

Puede ser una creación personal o colectiva. La primera como resultado de una improvisación que reditúe en riff, mientras el instrumentista practique con las cuerdas y deje volar la imaginación. O colectiva, cuando el conglomerado se ponga de acuerdo para construir una pequeña obra de arquitectura sonora, teniendo en mente la proyección de una emoción dada.

OCHO. El riff es como una puerta de entrada para aquellos que aspiran a ser guitarristas, por lo tanto, tal frase debe ser sencilla, y entre más elemental mejor, ya que proporciona una recompensa inmediata.

NUEVE. La frase debe ser interpretada, casi siempre en armonía, con el resto de los músicos haciendo fondo al solista que la traza. Con el transcurrir de la canción tal frase se volverá un fin en sí misma, se erigirá en su propia estética, en su propia idea musical.

DIEZ. Tan importante como todo lo demás es que el riff, su creación, gozosa o dramática, su desarrollo, su puesta en escena, debe contener un relato oral  detrás suyo. Como una forma narrativa de incrementar la mitología del género, que es a fin de cuentas, su historia.

VIDEO SUGERIDO: Deep Purple – Smoke On The Water (Live), YouTube (deeppurpleos)

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BABEL XXI-512

Por SERGIO MONSALVO C.

 

EL BEAT DE LA IDENTIDAD / II

(2003-2004)

 

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Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

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SONNY & SLEEPY

Por SERGIO MONSALVO C.

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DE SALVAJE ACTITUD

La radio fue el mejor mensajero que tuvo el rock en sus comienzos durante los años cincuenta del siglo XX. La difusión de Elvis Presley, Johnny Cash, Jerry Lee Lewis o Carl Perkins no hubiera podido trascender de no ser por aquella. De Memphis el nuevo sonido llegó al resto de la Unión Americana, tanto a sus principales ciudades como a los más escondidos rincones.

Entre ellos, las montañas, bosques y pantanos de Arkansas, por ejemplo, en donde el rockabilly prendió para crear su propio estilo, aunado a la tradición musical de su multitud de influencias. De ahí, de aquellas rugosas geografías brotaron dos intérpretes que dotaron al subgénero de un carácter único e indomable: Sleepy LaBeef y Sonny Burgess.

Arkansas es una comarca de la parte sur estadounidense, asentada junto al río Mississippi —el sistema pluvial más grande de Norteamérica con 6,270 metros de longitud–. La superficie terrestre de dicho estado abarca 138 mil kilómetros cuadrados, de los cuales más del 20% se encuentran constituidos por agua, el resto son bosques y montañas. Es un territorio que hace frontera con Louisiana, Texas, Oklahoma, Tennessee y Missouri.

La demarcación ha desarrollado una cultura particular — la hillbilly, la práctica vudú, la arquitectura, la gastronomía y sus festividades— debida a la separación entre una comunidad y otra, a causa de la accidentada topografía,  las diversas colonizaciones que ahí se han sucedido, desde la originaria indígena, pasando por la francesa en diversas ocasiones

(Que inicia con su toma de posesión en 1682 por parte del Cavalliere de La Salle y periodos entre cesiones a España y a los Estados Unidos), hasta su aceptación como estado de la misma en 1868. Producto de tal mezcla ha sido su música, humedecida en cada una de esas culturas e insuflada a la vida por esos aires montañosos, lodosos y boscosos que la caracterizan. Es el hillbilly y la corriente pantanera en sus varias vertientes: en el country, el honky tonk y el blue grass).

La música creada por ellos surgió a la luz pública gracias a las trasmisiones radiales que comenzaron a producirse al comienzo de 1950. Durante ellas participaban exponentes del cajun y músicas del criollismo negro local (zydeco): había combinación del estilo del rhythm and blues de Nueva Orleáns, con el country and western (hillbilly) y las tradicionales influencias musicales de origen francés del folklore. El sonido mezclaba ondulantes líneas de bajo con el piano “honky tonk” y boogie-blues, así como secciones de aliento y coros en las baladas al estilo más ortodoxo del rhythm and blues.

El estilo evolucionó de forma silvestre, rústica y libre, por aquellos lugares de clima húmedo permanentemente, y fue gracias a las grabaciones de productores oriundos de sus condados que dicho sonido se dio a conocer a través de la radio. El ritmo de tal estilo se caracteriza por su cadencia rápida, en la que se manifiestan las influencias en las que predomina la melodía desenfadada.

Aquel estado de la Unión Americana –el mundo rural y autárquico, receloso del progreso, la industrialización y el pragmatismo– no es sólo la región que acunó expresiones musicales libres y espontáneas, puso al descubierto también los miasmas que esconde el Sur estadounidense: la pobreza, el retraso, la desigualdad social, la esclavitud, el racismo, el segregacionismo, la xenofobia y el enfrentamiento entre la tradición popular y los sentimientos encontrados entre civilización y barbarie. Sus ritos de lucha y muerte entre lo rural y lo urbano.

Por lo mismo se le siguió percibiendo a este lugar durante los siguientes dos siglos, sobre todo en las ciudades del Norte y la Costa Oeste, como un espacio bárbaro y desconocido, concibiéndose al mismo como una tierra abundante en atrasos de toda índole. La herencia cultural francesa, los 40 años de gobierno español, el crecimiento de la población esclava y su situación geográfica colindante con el río Mississippi (al que T.S. Elliot llamó “el gran dios marrón”), ayudaron a alimentar la noción de enigma nacional con que se apreciaba esta región. Un cargado ambiente sincrético agregado a su desbordante eclecticismo cultural que desde su fundación ha caracterizado al lugar.

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Thomas “Sleepy” Paulsley LaBeef (algunas veces como LaBeff), nació el 20 de julio de1935 en Smackover, Arkansas. Fue el miembro más joven de una familia de diez hijos dedicada a la cosecha del melón, en donde ninguno era reconocido por su nombre sino por su apodo. A él le tocó el de “Sleepy” debido a sus párpados caídos (característica visual conocida como “ojo perezoso” o Ambliopía).

A los 18 años se lanzó a hacer su propia vida, armado con sus dos metros de altura, de tal conocimiento rural, así como del canto del gospel acompañado por la guitarra. Llegó a Houston, Texas, donde consiguió empleo en una radio local cantando dicho género, como integrante de una banda que por las noches tocaba country en un bar.

Escucha consuetudinario de la radio, se dio cuenta de la llegada de un nuevo ritmo –tras oír a Elvis Presley y Johnny Cash– al que decidió inscribirse: el rockabilly. Comenzó a escribir canciones en este estilo y las presentó a una compañía local (Starday Records) que las grabó y difundió, iniciando con “I’m Through”, la cual lo encumbró como músico destacado de la localidad.

Cuando el rockabilly pasó a un segundo plano al llegar la beatlemanía, LaBeef se mudó a Nashville y combinó el country con el rockabilly desde entonces. Su discografía ha pasado por distintos sellos hasta plantarse en la Sun Records y llevar a cabo giras por los Estados Unidos y algún festival internacional de rockabilly. En tal circunstancia se encontraba en activo aún a los más de 80 años de edad, cuando la muerte lo sorprendió a fines del 2019.

Por su parte, Albert Austin Burgess (nacido en Newport, Arkansas, el 28 de mayo de 1929) y conocido como Sonny Burguess, fue un cantante y guitarrista que originalmente tocaba country y blues. Se había nutrido de ellos a través de la radio, del segundo gracias a DJ’s que trasmitían música negra (r&b) para audiencias blancas.

Durante el primer lustro de los cincuenta interpretaba country, western swing y boogie en bares y salones de baile que vendían licor y cerveza de dudosa legalidad. El estilo musical referente a esos lugares comenzó a llamarse entonces honky tonk. La banda que comandaba se llamaba The Moonlighters, con la cual pidió audicionar para Sam Phillips, cuando se extendió la fama de la Sun Records, debido a la popularidad de Elvis.

A Phillips le gustó lo que escuchó de ellos, pero les pidió que en lugar de honky tonk tocaran rockabilly, que parecía hecho más a su medida. Ése fue el abracadabra para el grupo. Poco después regresaron a la Sun Records con dos piezas escritas por Sonny y grabadas bajo un nuevo nombre para el grupo, The Pacers.

Phillips había tenido razón, el rockabilly era el sonido a su real medida y el estilo, agresivo y salvaje del mismo, su personalidad discográfica y escénica. Al trío clásico, el productor le agregó instrumentos como una segunda guitarra, piano y trompeta. Aquello fue el acabose cuando grabaron su primer sencillo compuesto por “We Wanna Boogie” y “Red Headed Woman”.

Por ambas piezas, Sonny Burgess & The Peacers consiguieron su lugar en muchos salones de la fama, al ser reconocidos como los intérpretes con la mayor actitud rockabilly de los años cincuenta. Rápidos, ruidosos, flamígeros e incendiarios. Los más salvajes, en unas cuantas palabras. Con aquel fuego fundieron todos los estilos que los habían influido y caracterizado, con el rockabilly como su auténtico crisol. Sonny Burgess falleció en el 2017.

VIDEO SUGERIDO: Sonny Burgess – Red Headed Woman, YouTube (kitsjuke)

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CELEBRATE MYSELF

Por SERGIO MONSALVO C.

JAMES BUCKLEY (FOTO 1)

(JAMES BUCKLEY)

El poeta Walt Whitman lo dejó bien señalado en Hojas de Hierba: no soy un accionista menor en el universo sino que me he convertido en el universo mismo, ya no tengo necesidad de crear a través de mi pensamiento una relación trascendente. Conozco al mundo como sentimiento e instinto, y después como pensamiento y raciocinio.

Literalmente sigue sin caber la trascendencia en esta religión emocional, porque no existe ningún lugar al que se pueda ir que no sea otro aspecto del yo: Bajo el tutelaje del sentimiento es posible que tenga visiones cósmicas, pero por medio de estas visiones me expando, no me trasciendo: me celebro.

En esa línea marcada por Whitman vive la corriente musical del shoegazing (y del nu gaze, por ende), y también una literatura de fresquísima manufactura. Ésta ha bebido de aquella oleada musical y recordado su trasfondo social y existencial.

Su mejor ejemplo, el libro Celebrate Myself (Celebrándome, en una traducción aproximada) del escritor británico James Buckley, publicada en el 2007.

Buckley trenza en su obra la intención de las líneas iniciales del famoso poema de Walt Whitman, Hojas de Hierba; con la primera época del shoegazing y el ambiente de una generación de jóvenes ejecutivos.

El escritor se vale de la crónica de la educación sentimental de esos jóvenes inteligentes y liberales, y a la vez inmaduros y obsesionados por el estatus, que también se muestran ansiosos por destacar.

El espíritu del shoegazing sirve de ángulo paliativo en la definición de los caracteres que ilumina la novela, lo mismo antes que durante y después de los hechos que provocan la reflexión ética de los protagonistas.

Buckley destila una cáustica ironía acera de las contradicciones del individuo urbanita que se debate entre la formación intelectual y las inevitables propensiones instintivas y emocionales.

El estilo literario es entretenido y vital, como la dinámica de los personajes. Es literatura de alta escuela a cargo de un autor que vive en Londres y que durante el día trabaja como asesor financiero, para de noche transformarse en el escritor sardónico que fascina con el retrato y los intríngulis de quienes manejan los hilos del mundo económico.

Con él la palabra bebe de la música para contarnos sobre ciertas realidades que afectan a todos.

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BABEL XXI-SINOPSIS (4)*

Por SERGIO MONSALVO C.

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BXXI-16 CAETANO VELOSO

El temperamento adolescente de Caetano Veloso lo ha vuelto a hacer. Si en los años sesenta creó el tropicalismo brasileño para escándalo de los sambistas ortodoxos, en la decena inicial del siglo XXI le ha vuelto a llevar la contraria ahora a sus propios puristas: cambió el tropicalismo por el rock alternativo. El nuevo perfil del Veloso rejuvenecido acepta el rock alternativo y la adopción de algunos de sus procedimientos dentro de un novedoso estilo carioca. Aquel dicho conservador de que al perro viejo no se le pueden enseñar nuevos trucos queda una vez más mal parado. Rodeado de una nueva generación de músicos crea originales melodías para hablar del sexo, del amor y de la política mundana.

VIDEO SUGERIDO: Caetano Veloso “Minhas Lágrimas” – Showlive.com, YouTube (showlive.com)

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BXXI-17 MADRUGADA

La música de Madrugada propaga con su poesía intimista, plagada de oscuridades, la convivencia con seres tan cercanos como ficticios, tan fascinantes como terribles y diabólicos en un mundo de luces singulares y sombras ontológicas. Con letras muy trabajadas, plenas de imágenes oníricas, metáforas existenciales, una atemorizante zoología y un rock que se mueve entre el dark progresivo y lo alterno, estos noruegos practican un sonido que evita los recursos habituales del dark wave, tales como la música fantasmagórica (con muchos efectos y distorsiones digitales). El suyo se fundamenta en una importante base de guitarras tanto eléctricas como acústicas o el piano, en sus sofisticados álbumes.

VIDEO SUGERIDO: Madrugada – The Kids Are On High Street, YouTube (AngelaBoston)

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BXXI-18 CALEXICO

Ahí, en el fondo del corazón del grupo Calexico, lidereado por Joey Burns, se crean con música nuevas aventuras para un legendario personaje, ubicuo en la zona fronteriza de México con los Estados Unidos. Sonoridades cinemáticas hechas con todos los géneros de raíz americana y con gran influencia mexicana. Sus soundtracks sin imágenes esculpen las atmósferas contemporáneas para la jornada de un jinete errabundo que cabalga con la visión de un director como David Lynch. Las letras sensibles y melancólicas y el tono intimista y descriptivo de sus canciones o piezas instrumentales contribuyen a su elevado contenido como coutry alternativo, plasmado siempre en pantalla grande.

VIDEO SUGERIDO: Calexico – Cruel, YouTube (CitySlang)

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BXXI-19 KLAZZ BROTHERS

Los berlineses Tobias y Kilian Foster, con el espíritu incluyente y tradicional del jazz alemán, decidieron fundar a los Klazz Brothers y viajar un día a Cuba para estudiar los distintos ritmos que ofrece. Los hermanos quedaron embrujados con sus descubrimientos y decidieron extenderse a un grupo que mezclara sus antecedentes clásicos y del jazz con el beat afrocaribeño. Invitaron a colaborar con ellos a Alexis Herrera Estévez (timbales y voz) y a Elio Rodríguez Ruiz (tumbadoras y voz). El elemento primordial para la génesis del jazz fue el encuentro de diversas culturas, su crisol fundamental. Tal fenómeno no ha dejado de ser importante a lo largo de la historia del género y este grupo lo corrobora.

VIDEO SUGERIDO: Klazz Brothers &Cuba Percussion (Nürnberg), YouTube (1:1boy)

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BXXI-20 CAMBIO Y FUERA

La tecnología (de información, grabación, distribución y acceso) y sus diversas herramientas fragmentaron el espacio y el tiempo en el que las cosas se movían en ese ámbito hasta el fin de los años cero. Para algunos, el barullo en que se convirtió todo ello se presentó como un laberinto, un enigma insoluble o un colapso. Buscaron una salida de emergencia y hasta rechazaron continuar en la cresta de la ola del éxito (algo impensable para los huéspedes de la escena musical). Simplemente esos artistas plantaron su raya y se bajaron del tren bala en que va instalada la musica. Se autoexiliaron, a favor de la calma, de la marginación o del abandono total: The Streets, LCD Soundsystem y The White Stripes.

VIDEO SUGERIDO: LCD Soundsystem – “All My Friends”, YouTube (emirecordsok)

*BABEL XXI

Un programa de:

Sergio Monsalvo C.

Equipo de Producción: Pita Cortés,

Hugo Enrique Sánchez y

Roberto Hernández C.

Horario de trasmisión:

Todos los martes a las 18:00 hrs.

Por el 1060 de AM

96.5 de FM

On line por Spotify

Radio Educación,

Ciudad de México

Página On line:

http://www.babelxxi.com/

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BABEL XXI-511

Por SERGIO MONSALVO C.

MIS ROCKEROS MUERTOS

(2020)

BXXI-511 (FOTO)

Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

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