RAY CHARLES

Por SERGIO MONSALVO C.          

RAY CHARLES (FOTO 1)

 UN GENIO CREADOR

Ray Charles (Ray Charles Robinson, 23/9/30, Albany, Georgia) es uno de los personajes más importantes para la música negra en los Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial. La audaz fusión de gospel y blues plasmada por él en sus grabaciones con Atlantic Records a fines de los años cincuenta se anticipó al soul.

El alcance de su repertorio, que incluye piezas country y baladas pop, lo convirtió en el máximo artista del crossover; y el control firme que siempre ejerció sobre el aspecto económico de su carrera se encuentra en marcado contraste con muchos artistas víctimas de su propia falta de juicio y de las prácticas fraudulentas de otros.

Al poco tiempo de su llegada al mundo, su familia se mudó a Florida. A los 5 años de edad un vecino le enseñó a tocar el piano. Un año después quedó traumatizado al presenciar la muerte de su hermano, que se ahogó en la gran tina donde su madre lavaba ajeno. A raíz de ello empezó a perder la vista por glaucoma. A los 7 años fue inscrito en una escuela donde aprendió a leer y a escribir música en braille, partituras para grandes bandas y a tocar el piano, el órgano, el clarinete, la trompeta y el saxofón alto. Sus primeras influencias fueron Chopin, Sibelius, Art Tatum y Artie Shaw.

Después de morir sus padres, abandonó la escuela a los 15 años. Vagó por varios estados de la Unión Americana ganándose la vida con su música y perfeccionando su imitación del estilo vocal de Charles Brown y Nat “King” Cole, quienes fueron sus ídolos durante la década siguiente. Después de tocar con grupos locales de baile, jazz e incluso country en Florida, Charles se mudó a Seattle, en la costa occidental de los Estados Unidos, en 1948.

A fin de evitar confusiones con el campeón boxeador Sugar Ray Robinson, se hizo llamar Ray Charles. Realizó su primera grabación (“Confession Blues”) con el McSon Trio, para la compañía discográfica Swingtime de Jack Lauderdale, ubicada en Los Ángeles. A ésta le siguieron “Baby Let Me Hold Your Hand” (1951), al estilo de Cole, y “Kiss Me Baby” (1952), que fueron hits menores en las listas de rhythm and blues.

Tras dos años de giras, como director musical del intérprete de rhythm and blues Lowell Fulson, Charles fue contratado por la Atlantic en 1952. Durante el año siguiente, colaboró como músico y produjo el éxito de Guitar Slim, “The Things I Used to Do”, además de fundar su primer pequeño grupo, con David “Fathead” Newman en el saxofón tenor. Su formación, compuesta del piano, el bajo, la batería, dos trompetas y dos saxofones, se erigió en modelo para todos los grandes conjuntos de rhythm and blues de la época.

Siguieron cinco años de giras casi ininterrumpidas, acompañadas por un creciente éxito en el mercado de las grabaciones del mencionado género. Su primer éxito con Atlantic fue la canción “It Should Have Been Me”, pero la mayoría de las composiciones de Charles, caracterizadas por un ritmo y una alegría únicos, en esencia fueron canciones de gospel con letras seculares. “You Better Leave That Woman Alone” originalmente se intituló “You Better Leave That Liar Alone”, en tanto que “Lonely Avenue” y “Talkin’ About You” fueron adaptaciones de conocidas melodías de gospel.

RAY CHARLES (FOTO 2)

Los éxitos de Ray Charles en el rhythm and blues, tales como “Mess Around” (1953) y “I Got a Woman” (1954), fueron seguidos por su primer hit entre el auditorio blanco, “Hallelujah I Love Her So” (1956).  En ese mismo año, Nesuhi Ertegun de Atlantic organizó la primera de varias grabaciones de jazz, en las cuales Charles fue apoyado por eminencias tales como Milt Jackson (en Soul Brothers, 1959) y el guitarrista Kenny Burrell.

Un año después simuló la estructura de llamada y respuesta formada en el gospel por el predicador y su congregación agregando a su conjunto a un trío de vocalistas femeninas, las Raelettes, encabezadas por Margie Hendrix, que anteriormente había colaborado con Chuck Willis. El grupo se vio reforzado también por la llegada de Hank Crawford en el saxofón barítono, y con esta formación grabó la dinámica pieza “What’d I Say”, un hit del Top Ten de las listas de pop en 1959 y un clásico de todos los tiempos.  Ese mismo año, Charles grabó las baladas acompañadas por cuerdas de The Genius of Ray Charles y consiguió un éxito menor con un country and western, “I’m Movin’ On” de Hank Snow.

Dicha mezcla de gospel secularizado, baladas y country puso las pautas artísticas para la siguiente década. En 1959, Charles se pasó de Atlantic a ABC, disquera que le ofrecía regalías por su trabajo como productor y la posesión de sus propias cintas maestras, términos que Atlantic no pudo igualar. Asimismo fundó su propia compañía editorial de música, Tangerine.

Durante un periodo de seis años, Charles grabó más de 20 éxitos, incluyendo tres que llegaron hasta las listas y que reflejaron los tres elementos principales de su trabajo. “Hit the Road Jack” (1961), de Percy Mayfield, fue armada como llamada y respuesta, con un intercambio vocal entre Hendrix y Charles, en tanto que una lenta balada de Hoagy Carmichael, “Georgia on My Mind” (1960), fue extraída de uno de los primeros discos conceptuales de Charles, Genius Hits the Road, álbum cuyas 12 canciones tenían cada una el nombre de algún estado de la Unión Americana en su título.

No obstante, el álbum conceptual que hizo época fue Modern Sounds in Country and Western Music (1963), el cual incluyó “I Can’t Stop Loving You”, una sentida versión de la pieza original de Don Gibson. A este exitoso sencillo siguieron otros tracks del mismo álbum, igualmente populares, y un segundo volumen, el cual incluyó “You Don’t Know Me” y “Your Cheating Heart”.  Un hit más inesperado fue “One Ming Julep” de su mejor álbum de jazz, Genius Plus Soul Equals Jazz (1961), con arreglos de Quincy Jones.

En 1964, Charles fue arrestado por posesión de drogas y no realizó ninguna gira al año siguiente, mientras superaba su adicción a la heroína. Desde 1965, sus discos fueron editados por su propia disquera, Tangerine, distribuida por ABC hasta 1973.

Los diez álbumes de este periodo también fueron conceptuales (por ejemplo, Sweet and Sour Tears, 1964, una colección de canciones en la cual cada pieza triste correspondía a una alegre) y con mayor influencia country, a excepción de A Message from the People (1972), una antología de material “consciente” difícil de definir en el sentido musical, misma que incluyó un éxito de Melanie, “Look What They Done to My Song, Ma”, así como “America the Beautiful”.  Sus últimos sencillos que entraran al Top Forty fueron “Don’t Change on Me” (ABC) y la pieza instrumental “Booty Butt” (Tangerine), ambos de 1971.

De 1973 a 1977, los álbumes de Charles fueron editados por su disquera Crossover. La producción de 1977, True to Life, que incluía una versión de “I Can See Clearly Now” de Johnny Nash, coincidió con su regreso a Atlantic, aunque desde 1982 el trabajo de Charles fue distribuido por Columbia.  Entre lo más destacado de este periodo están una grabación de Porgy and Bess (1976) con Cleo Laine, y su primera grabación hecha en Nashville, Wish You Were Here Tonight (1982).

Estas últimas obras tienden a poner énfasis en la voz de Charles, a expensas de la innovación musical. Su estilo influyó notablemente en una generación de cantantes blancos, sobre todo Stevie Winwood, Joe Cocker y David Clayton-Thomas, de Blood, Sweat and Tears.

Charles compuso para comerciales de televisión (Coca-Cola) y cantó las piezas temáticas de las películas The Cincinnati Kid y In the Heat of the Night (1967). Apareció en Ballad in Blue (1964) y The Blues Brothers (1980).  Brother Ray, su autobiografía escrita en colaboración con David Ritz, fue publicada en 1979 y luego fue llevada al cine en Ray, película del 2004. Ray Charles, el genio de la música, falleció el 10 de junio del mismo año.

VIDEO SUGERIDO: Ray Charles – Hit The Road Jack (Original), YouTube (Bengoaunai)

RAY CHARLES (FOTO 3)

 

Exlibris 3 - kopie

FREAK FOLK / II

POR SERGIO MONSALVO C.

FREAK FOLK II (FOTO 1)

 LA VETA ALUCINADA

Procedente de Baltimore, el grupo Animal Collective se han convertido en una de las bandas que ejemplifican a la perfección una de las vertientes con más desarrollo del freak folk.

La suya ha sido una constante evolución en el sonido que busca abrir nuevos caminos a partir de la indispensable característica de la experimentación pero sin dejar atrás el aliento de las melodías pop.

Este grupo atípico, clasificado en diversos apartados de la música actual, ha evitado las convenciones a base de creatividad y de un talento tan escurridizo como la realidad líquida que vivimos.

Desde su formación a principios de la primera década del siglo hasta el deslumbrante y más reciente disco Tangerine Reef (un visual álbum) se ha ido ganando a un público atraído por su mezcla de melodía y empirismo.

En sus primeros discos para pequeños sellos independientes, el folk, el rock psicodélico y la electrónica se cruzaban y entretejían en distintas direcciones (a veces con pasajes tan esquizofrénicos como áridos). Sin embargo, tras la edición de Strawberry Jam, el nombre de Animal Collective trascendió definitivamente el círculo de los ya iniciados para convertirse en una referencia mundial del folk más avanzado.

A partir de entonces sus discos han  funcionado como una unidad gracias a su sonido acuoso y a una producción detallista y pulida al máximo. El colectivo intenta alcanzar el objetivo que lleva buscando desde su primer disco (aquel lejano Spirit They’re Gone, Spirit They’ve Vanished): la reinvención de la música pop a través del folk más híbrido y vanguardista.

FREAK FOLK II (FOTO 2

La música de Grizzly Bear, por su parte, aspira a una perfección barroca. Acumula arreglos, armonías vocales e intrincadas atmósferas. El resultado es asombroso y sobresaliente.

Grizzly Bear es un cuarteto de miembros educados e inteligentes, de Brooklyn, que han escuchado los álbumes adecuados de los Beach Boys y de Phil Spector (sus máximas referencias en la producción sonora).

En sus años de existencia (del 2004 a la fecha), sus esfuerzos se han concentrado en el sentido de la estética que valora la refinación. Su enfoque se articula por medio de la capacidad diversa de sus variados componentes e involucra al escucha en los detalles, matices y puntos intrincados de la música.

El resultado es algo capaz de inspirar tanto como de entretener o de mostrar la elipsis de la realidad cambiante y fragmentada, según las circunstancias.

El disco Veckatimest que los introdujo en las listas de éxitos de su país dice mucho de los aires de cambio en la percepción de su propio folklor y en su reinvención cultural.

La obra de Grizzly Bear (cinco álbumes hasta hoy) ya es un tratado de freak folk complejo que incluye la herencia musical del género y los horizontes de las nuevas sonoridades. La suya es una escuela de música preciosista, empapada de armonías vocales y de la tradición de los discos producidos con esmero.

——-

Definir la música de un dúo tan extraño e insospechado como CocoRosie resulta casi un reto: digamos que suenan como si unas adolescentes hiperactivas y precoces se hubieran escondido en un bazar o, mejor, en el desván de la casa de los abuelos, armadas de sus PCs y una buena provisión de psicotrópicos.

Ellas no imitan a ningún grupo del pasado -aunque el espíritu aventurero de Nina Hagen o el de las Shaggs les vivan dentro- ni copian hallazgos de coetáneos -aunque se les pueda emparentar eso sí con Davendra Banhart o Bright Eyes.

A CocoRosie se le atribuye un origen francés aunque Sierra, la hermana mayor, haya nacido en Iowa, y Bianca en Hawai. El nombre artístico proviene de la forma cariñosa en que su madre las nombraba. (Coco y Rosie, respectivamente). Ambas crecieron separadas y no fue hasta el año 2003 que se encontraron en París, cuando comenzaron su andadura artística.

Estilísticamente se encuentran dentro del rock indie y el folk experimental asociado al movimiento “New Weird America”. Sierra toca la guitarra, el piano, el arpa y canta (a menudo como soprano).

Bianca, a su vez, canta con un falsete peculiar, y es la encargada de los sonidos extras (suelen incluir el ruido de objetos como sonajas y juguetes con sonidos de animales, flautas chinas, radiograbadoras, etcétera. para conformar su estilo).

Su primer álbum, La Maison de mon rêve, fue grabado en el barrio parisino de Montmartre en su cuarto de baño debido a que la acústica era mejor que en las otras habitaciones. Aprovecharon los ruidos de su entorno, lo que produce una sensación onírica. En un ambiente psicodélico y de cerebros burbujeantes.

Todos estos grupos han firmado discos definitivos para la legitimidad de un subgénero como el freak folk, en el que sus viajes lisérgicos al fondo del pasado y el futuro cuajan en canciones estimables.

Las densas bases armónicas, los ritmos hipnóticos y las arrebatadas apoteosis vocales pueden marear al principio, pero una vez que se ha adentrado en cada uno de sus álbumes, el asombro es absoluto y total ante tales manifestaciones artísticas.

VIDEO SUGERIDO: Animal Collective – My Girls (2009), YouTube (DominoRecords)

FREAK FOLK II (FOTO 3)

 

 

Exlibris 3 - kopie

BABEL XXI-479

Por SERGIO MONSALVO C.

BXXI-479 (FOTO 1)

 “SUZY Q”

BABY, I LOVE YOU

Programa radiofónico de Sergio Monsalvo C.

http://www.babelxxi.com/?p=7561

 

 

Exlibris 3 - kopie

APHRODITE’S CHILD

Por SERGIO MONSALVO C.

Aphrodites Child (foto 1)

 LA HELÉNICA ROCKERA

En Grecia, el rock arrancó en la primera mitad de los años sesenta del siglo XX y poseyó un radicalismo esencial, dadas las condiciones políticas en las que vivía el país en aquella época. (por lo que Zeus estuvo en contra). Los primeros grupos originales fueron Formyx, los Beatkins, Juniors y los Dragons.

El movimiento se adjudicó su primer punto culminante en 1965 y los grupos más conocidos del momento eran los Olympians, Charms, los Sounds y MGC, que ya contaban con argumentos de música original. Dicho primer periodo terminó más o menos en 1968. Una de las causas fue el golpe de Estado de 1967, con el cual la milicia subió al poder y reprimió todo movimiento cultural innovador, incluso el pelo largo en los hombres.

Poco antes de la condena a la ilegalidad del género, en plenos aires de fascismo corriente, se fundó la agrupación Aphrodite’s Child en el exilio, cuyos integrantes eran Vangelis Papathanasiou (ex Formyx, en los teclados, la flauta y percusiones), Demis Roussos (verdadero nombre: Artemios Ventouris Roussos, ex The Idols y We Five, en la voz y el bajo), Lucas Sideras (en la batería) y Anargyros “Silver” Kourlouris (en la guitarra y las percusiones).

Orientados inicialmente hacia el jazz-rock, conquistaron los primeros lugares de las listas de éxitos europeos en 1968 con baladas empalagosas y sentimentales como “Rain and Tears”, contenida después en su disco debut llamado End of the World (Vertigo, 1969). De esta manera, se crearon la reputación de ser un simple grupo de pop, que gracias a sus melifluas canciones y a la voz quejumbrosa del corpulento Demis Roussos entusiasmaba sobre todo a los corazones románticos de las muchachitas adolescentes, cuestión que se extendió hasta su segundo disco, It’s Five O’Clock (Vertigo, 1970). Tenían el éxito pero estaban insatisfechos.

A fin de distanciarse de esta impresión superficial, el cuarteto presentó en 1972 un álbum doble, conceptual, progresivo y excéntrico al que denominaron 666 (Vertigo), basado en el apocalipsis bíblico y las letras de Costas Ferris, el cual cuenta la historia de la humanidad con numerosas referencias contemporáneas y críticas (su propia Iliada).

La complicada obra puso de manifiesto los talentos de Vangelis para la composición instrumental y las considerables cualidades vocales de Demis Roussos. Aunque no tuvo ventas extraordinarias, el disco se convirtió en objeto de culto y hasta la fecha es una rareza muy solicitada.

Tras la disolución de este grupo de rock en 1973, probablemente el único de aquel país que haya logrado un éxito internacional (con 20 millones de ejemplares vendidos), la compañía disquera sacó el Best of (Vertigo, 1974) y luego la Mercury otra antología de nombre Aphrodite’s Child en 1975.

Aphrodite's Child (foto 2)

Desde entonces Vangelis (nacido el 29 de marzo de 1943, en Volos) ha destacado como solista con sus imaginativos y extrovertidos experimentos musicales, dándose a conocer principalmente a nivel mundial con su música New Age y ambient para soundtracks de películas: Chariots of Fire, Blade Runner o 1942, entre ellas.

Demis Roussous (nacido el 15 de junio de 1946, en Alejandría, Egipto), también se convirtió en un exitoso y aplaudido cantante de pop ligero (con canciones como “Good-bye, My Love, Good-bye” y “Ever For Ever”), capaz de otorgar a temas mediocres un carisma y un peso especiales gracias a su voz característica.

En medio de la batahola que causaron las últimas votaciones en Grecia, en enero del 2015, hubo un hecho que pasó casi desapercibido y le restó trascendencia. Se trató del fallecimiento de uno de sus iconos musicales del siglo XX: Demis Roussos.

Demis Roussos era un joven inmigrante que había nacido en Alejandría, Egipto, y poseía grandes aptitudes vocales, ensayadas largamente en un coro de la iglesia ortodoxa de su país. El cual abandonó, rumbo a Grecia, junto con su familia tras la frustrada invasión del canal de Suez por fuerzas británicas y francesas.

Como adolescente en Grecia vivió los fuertes movimientos del rock y el pop que ya se extendían por todo el planeta en el primer lustro de los años  sesenta.

Admirador de los sonidos del soul emanados de los sellos Atlantic y de Stax, decidió crear su propia banda en ese sentido, aunque la onda proveniente de la isla británica de experimentación lisérgica (rock progresivo) lo sedujo mayormente. Así, en 1967 formó al mencionado Aphodite’s Child que grabó algunos demos, pero la bota castrense se interpuso en su camino.

A la primera oportunidad huyeron hacia el exilio, con Londres como objetivo. Sin embargo, no fueron aceptados por falta de visas de trabajo y tuvieron que viajar a París, donde se instalaron. Orientados inicialmente hacia el jazz-rock, terminaron conquistando los primeros lugares de las listas de éxitos europeos en 1968 con baladas de pop psicodélico como la mencionada “Rain and Tears”.

Tras la disolución del grupo en 1973 (por diferencias musicales),  Roussous, se adaptó al mercado convirtiéndose en el más exitoso y aplaudido cantante griego de pop ligero.

Viajó por todo el mundo y grabó canciones en muchos idiomas; engordó excesivamente, fue secuestrado en un avión por terroristas, se salvó, se deprimió e hizo dietas, mientras su fama se diluía con los años y grabaciones de poca monta. Murió en Atenas a los 68 años, el día que paradójicamente la izquierda griega llegó al poder.

VIDEO SUGERIDO: Aphrodite’s Child – Rain & Tears, YouTube (naima saidi)

Aphrodite's Child (foto 3)

 

Exlibris 3 - kopie

THE SHAGGS

Por SERGIO MONSALVO C.

THE SHAGGS FOTO 1

 FILOSOFÍA DEL MUNDO

Había una vez en New Hampshire, en el condado de Coos Country, en el noreste de la Unión Americana, un pueblito nombrado Fremont que tenía exactamente 50 casas, muchos sembradíos con sus respectivos tractores, algunas tiendas en su centro y edificios comerciales de varios tipos (desde donde se dirigía la economía del lugar basada en los granos, la ganadería, la avicultura y la cosecha de manzanas).

La mayoría de las viviendas eran granjas de riguroso color blanco, con anchos porches y ventanas altas y angostas, aunque las había también de otro estilo, con ventanas de color en los descansos de las escaleras y acero forjado por todas partes. Los viejos establos en el momento de esta narración servían de garage para los autos, y los terrenos eran lo suficientemente grandes para contenerlos, así como a las hortalizas y a los jardines llenos de flores.

En ese pueblito la sombra de sus árboles era larga, el pasto verde azuloso y el cielo de un glorioso azul; los manzanos (forjadores de la agricultura local) estaban siempre cargados; el maíz rebozaba en los carros de carga, las camionetas y camiones. Los caminos eran tranquilos y transitables. “Con la bendición de todas estas cosas, sería un tonto aquél que quisiera vivir en cualquier otra parte del mundo”, pensaba Austin Wiggin, aunque él nunca había visitado ninguna otra parte del mundo, ni siquiera la capital del estado o una pequeña ciudad cercana.

Sin embargo, eso cambió el día en que su amigo de la infancia, Tom Curtis, lo llamó por teléfono para invitarlo a ir a su rancho. Quería contratarlo para supervisar algunos negocios que rentaría en el Gulf Stream Park. Austin Wiggin tenía fama entre sus amistades y conocidos  de ser un buen y honrado trabajador (lo mismo entre sus compañeros de la fábrica textil donde laboraba).

El rancho de Curtis se ubicaba en la otra punta del territorio estadounidense, Miami, en un lugar llamado Hallandale. Así que Austin pidió permiso en su trabajo, le dijo a su esposa Annie que le preparara el equipaje, por primera vez en la vida, porque estaría fuera los últimos días de aquel diciembre de 1968. Se despidió de ella, de sus cuatro hijas e hijo, subió a su pick-up y partió hacia lo desconocido.

Volvió en Año Nuevo siendo otro. A su mujer ni la dejó dormir por tratar de contarle sobre las tantas cosas fantásticas que había vivido. Le platicó acerca de los negocios que Tom había montado en aquel parque (venta de comida, de ropa, de souvenirs, durante todo el tiempo que duró el extraordinario evento) y de la solvencia económica que ahora tendrían –eran una familia campesina, relativamente pobre–. Sin embargo, eso no era lo importante. Para él hubo algo más tras ese primer viaje fuera de su terruño. Creía firmemente haber recibido una señal divina y además de una forma insospechada: a través de un festival de música.

Austin nunca había estado con cien personas juntas a la vez antes de ir al rancho de Tom. Pero ahora podía presumir de haber no sólo estado sino compartido todo con más de cien mil de ellas (en el Miami Pop Festival). Durante tres días de aquel fin de año había departido con esa multitud en una comunidad efímera, pero a la vez eterna por lo que él llamaba “su filosofía acerca del mundo”. Estaba realmente exultante, maravillado y con la intención de hacer que su familia participara de aquella abrumadora visión. Ahora quería que sus hijas fueran rocanroleras. Y puso de inmediato manos a la obra.

Lo primero que hizo fue ir a visitar al Pastor de su localidad. En aquella pequeña iglesia protestante expuso lo que para él había significado conocer el rock and roll: el acercamiento, la convivencia, la utopía. “Vi cómo una música, que nunca había escuchado, hacía que todos se tomaran de las manos, se abrazaran, cantaran al unísono, compartieran la comida, la ropa, la vida. Todos querían lo mismo: la paz, el amor, el no a la guerra, la libertad del ser humano. Había espiritualidad e inocencia en aquel mundo. Y estuvo presente todo el tiempo mediante la música. Eso me habló de lo sagrado, de las cosas que gustan, quieren e inquietan a los niños, a los jóvenes. Mis hijas tienen que ser parte de eso, aunque no hayan estado ahí para verlo. Yo me encargaré de que lo comprendan”.

Al Pastor aquello le parecía extraño, más panteísta y pagano que cristiano, pero no le quedó más remedio que ofrecerle ayuda para ver hasta dónde llevaba dicha epifanía, pensó, tratando de convencerse.

Austin compró por correo los instrumentos musicales que consideró necesarios: dos guitarras eléctricas, sus amplificadores y una batería compuesta por dos tambores y un solo platillo. Sus hijas no sabían tocar, jamás habían escuchado el rock ni nada semejante y no tenían ni idea de cómo se hacía la música. “Sólo háganlo con el corazón”, les pidió. Helen, la mayor, tendría a su cargo la sección rítmica; Betty, la guitarra de acompañamiento y Dorothy, el requinto y la voz principal. La menor de las cuatro, Rachel, sólo aparecería fugazmente.

El pequeño instructivo que acompañaba a los aparatos fue la única guía musical que tuvieron. A la mamá, Annie, le correspondió crear el look para el grupo, al que Austin bautizó como The Shaggs (por ser un corte de pelo popular: fleco al frente y largo de atrás y a los lados, y porque era el sobrenombre cariñoso con el que se dirigía a ellas). Así que Annie compró en la tienda general tela y botones y se puso a trabajar en la máquina de coser. Nunca había visto a un rocanrolero, pero con las pláticas de su esposo se imaginó los colores y los atuendos.

Hizo dos camisas largas, verdes y con flores de distintos colores para quienes tocarían las guitarras. El complemento fue una falda tableada en pequeños cuadros en rojo y blanco, este mismo color para los zapatos bajos, con un tacón muy discreto. La baterista, según ella, debía distinguirse de las otras. De tal modo le confeccionó una blusa blanca con adornos en los puños, en la zona de los botones al frente y en los faldones. Esos adornos serían del mismo material con el que se harían los pantalones. Como Helen estaría sentada todo el tiempo no era conveniente que usara falda. Los zapatos, esos sí,  serían iguales a los de sus hermanas. Todas deberían verse semejantes.

THE SHAGGS FOTO 2

Austin, mientras tanto, con ayuda del Pastor, consiguió algunos lugares para que tocaran sus hijas, The Shaggs, los fines de semana. No cobrarían ni un centavo, pero les serviría para adquirir experiencia. Al viejo establo que había acondicionado como garage, lo adaptó para que ahí ensayaran, ¿pero ensayaran qué?

Como Dorothy era la que mejor iba en la escuela fue escogida como la compositora. Y en base a sus canciones harían la música. Y así lo hicieron. Ellas no podían contradecir a su padre, y tampoco tuvieron ni remotamente esa intención, gozaban de la aventura atípica.

Como al principio les costó mucho trabajo saber qué hacer, Austin les prendía la radio en una estación desacostumbrada, sin country ni bluegrass. Ahí escucharon por primera vez a los Herman’s Hermits, a Ricky Nelson y a los Monkees. Bajo esas grandes influencias les llegó la inspiración a aquel garage.

Sus canciones hablaron del mundo en el que vivían, del coche sport que un día pasó por ahí; de sus padres; de sus mascotas, sobre todo de su gato Foot Foot, del Halloween, de las cosas que deseaban. Los acordes también aparecieron a fuerza de repetir la misma nota, acompañada del elemental tamborileo de Helen.

Debutaron en la iglesia, ante los vecinos y causaron sensación. Austin entonces mandó imprimir unos carteles y programas para anunciar sus apariciones dominicales. Un mes después sintió que estaban listas para grabar un disco. En marzo llevó  en su camioneta a toda la familia a la ciudad de Revere, en Massachusets, donde estaba el estudio más cercano (Fleetwood Studios). Él fue el productor –oficio del que no sabía nada– y pagó el tiempo de estudio y del operador, al que le dio las instrucciones de cómo quería que se oyeran: sin adornos, retoques, trucos tecnológicos, ni nada por el estilo. Todo tal cual era.

Al finalizar y quedar satisfecho con el resultado mandó hacer mil ejemplares del disco al que tituló Philosophy of the World (Filosofía del mundo), que apareció a mediados de ese mismo año: 1969. Con su camioneta repartió los ejemplares en las estaciones de radio de los pueblos y ciudades a la redonda y se quedó con cien para familiares, amigos y para sus hijas.

Las Shaggs no hicieron otra grabación jamás, no se volvieron famosas, los musicalizadores de las estaciones de radio ni siquiera las programaron, pero el papá cumplió con el sueño de que sus hijas fueran rocanroleras. Porque creía que era la música la que las acercaría a lo divino y las haría estar en concordancia con el mundo.

La historia no registra si fueron buenos los resultados en estos sentidos (el contacto con lo divino y la armonía con el mundo). Lo que sí hace es señalar que Frank Zappa pudo conseguir por azares del destino un ejemplar de su LP, y que a partir de entonces las nombrara entre sus diez discos favoritos (el tercero, para ser más preciso); que los investigadores y estudiosos las señalaran como las creadoras del movimiento Outsider, generadoras del aboriginal rock y ejemplares del sonido de garage más primitivo y original. Rubros que alcanzaron, sin proponérselo, inocentemente, en conexión consigo mismas y con su visión del mundo. El papá fue a su vez un profeta pre-punk que terminó iluminando al rock and roll de alguna manera.

VIDEO SUGERIDO: Philosophy of the world – The Shaggs, YouTube (Hoglegvid)

THE SHAGGS FOTO 3

 

Exlibris 3 - kopie

EL BEAT DE LA IDENTIDAD

Por SERGIO MONSALVO C.

PULSOR 25 (FOTO 1)

PULSOR 4×4 / 25

(1978)

En 1978 nació en la Gran Bretaña el primer bebé de probeta.

Karol Wojtyla, un polaco, se convirtió en Juan Pablo II, el tercer Papa en funciones en tan solo dos meses.

Anatoly Karpov derrotó al disidente soviético Viktor Korchnoi y conservó el título de campeón mundial de ajedrez.

Se estrenaron las películas Vaselina, El señor de los anillos y Superman.

En 1978, Kiss, un cuarteto de heavy metal formado un lustro antes, adoptó unas señas de identidad inmediatamente reconocibles, usando un maquillaje diferente para cada uno de los miembros del grupo, de acuerdo con sus particulares características faciales. Además, desarrollaron un espectáculo muy elaborado y brillante, posiblemente para compensar el hecho de que su música era de extrema simplicidad. Con estos lineamientos, el grupo se lanzó a la conquista del mundo. El plan les funcionó a las mil maravillas.

Tom Petty Playing Guitar

En ese mismo año, Tom Petty se presentó con una música que tenía sus raíces en los sesenta, con Dylan como su gurú. Pese a ello, el artista había desarrollado un estilo propio y distintivo ya antes de firmar con el sello Shelter Records de Los Ángeles.

Originario de Florida, Petty se trasladó al Oeste de la Unión Americana y los éxitos comenzaron a aparecer junto con los problemas hacendarios, que lo dejaron oficialmente en bancarrota. Sin embargo, fue capaz de reordenar su carrera y encumbrarse a la fama.

——-

Por otra parte, un grupo del punk primigenio llamado Sham 69 y encabezado por Jimmy Pursey, triunfó con el primero de varios hits populistas: “If the Kids Are United”. Un año después, algunos de sus agresivos seguidores crearon auténticas batallas campales invadiendo el escenario durante sus actuaciones y cometiendo actos violentos; Pursey entonces disolvió el grupo y se unió a los supervivientes de los Sex Pistols, pero el fracaso de la mencionada coalición provocó la rápida resurrección de Sham 69 en espera de contar con una audiencia más razonable.

——-

En 1978, el mejor viaje que se podía realizar era con Nina Hagen; para ello era necesario estar listo para deambular en los abismos del rock, la política, la naturaleza, la energía y el lugar que ocupa el hombre en el sistema divino.

Provocación y fantasía eran las constantes de esta joven alemana de voz descomunal, reina y madre del punk europeo. La lírica de sus composiciones era la muestra pura del avant-garde musical. Nina Hagen era un espectáculo salvaje de brujería electrónica que atraía y excitaba la imaginación. Una rockera esotérica, filósofa y budista-cristiana, que producía la música más excéntrica, pintoresca, vanguardista, audaz y teatral de aquel año.

VIDEO SUGERIDO: NINA HAGEN – Natüretrain “Live” 1978, YouTube (Onkel Michel)

PULSOR 25 (FOTO 3)

 

PULSOR 4x4 (REMATE)

SIDDHARTHA

Por SERGIO MONSALVO C.

SIDDHARTHA (FOTO 1)

 (HERMANN HESSE)

Fue dos años después de su muerte, en 1962, que el escritor alemán Hermann Hesse alcanzó la divulgación global de su obra (falleció en Montagnola, Suiza, su patria adoptiva). Esta difusión se inició durante la guerra de Vietnam, al convertirse (el autor y sus libros) en un símbolo de identificación para el movimiento juvenil (la contracultura específicamente) que se rebeló contra esa guerra, tanto en los Estados Unidos como en diversas geografías.

Al respecto, Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura, escribió de Hesse que, una vez desaparecido, al autor le sucedió “lo más grande que puede sucederle a un escritor: ser adoptado por los jóvenes rebeldes de medio mundo y convertido en su mentor. Eran los años sesenta, los de la revolución psicodélica, de la sociedad tolerante y la evaporación de los tabúes sexuales, del espiritualismo y la religión pacifista.

“El culto de los jóvenes novísimos por el autor suizo-alemán me intrigó y volví a leerlo –dijo Vargas Llosa–. Era verdad, tenían todo el derecho del mundo a entronizar a Hesse como su precursor y su gurú. Fraguó una fábula contra el pesimismo y la angustia en un mundo que salía de una tragedia y vivía en la inminencia de otra, Hermann Hesse anticipó un retrato con el que iban a identificarse los jóvenes inconformes de la sociedad afluente medio siglo después”.

El acicate de Hesse para vivir con autodeterminación (contracultural) y en forma opuesta (contestataria) a la sumisión hacia la autoridad, así como las soluciones ideológicas de corte universal, explican su fuerza de atracción sobre las nuevas generaciones. A la creciente desorientación él contrapuso una imagen global en la que se mezclan tradición y modernidad, ética y estética, de un modo por demás futurista.

A diversos rincones del mundo siguen llegando sus ecos, y con el mismo apelativo de una de sus novelas se han creado grupos de rock y solistas llamados Siddhartha (como su novela de 1922), como reconocimiento al autor de la misma. En España (Asturias) existe Siddhartha  & The Kashmir Band, de rock y balada pop; en los Estados Unidos (Detroit) está el grupo de garage comandado por el cantautor Marlon Hauser, con dos discos en su haber: el homónimo Siddhartha e If It Die; en México (Guadalajara), con el mismo nombre y dos discos instalados en el indie: Why You? y Náufrago y, en las antípodas eslovenas una banda con amplia historia y reconocimiento internacional por su original sonido.

SIDDHARTHA (FOTO 2)

Siddhartha es un grupo de hard rock y gótico de Eslovenia, considerado como el más importante de aquella joven república centroeuropea (formada apenas en 1991, tras deslindarse de la antigua Yugoslavia), codeándose con Laibach y Magnífico.

Se fundó en 1995 bajo el nombre del libro de Hesse. En sus orígenes fue una agrupación standard, con dos guitarras, bajo y batería, pero luego del agregado de un tecladista y un sax obtuvieron un sonido distintivo. Tras varios cambios en su configuración a lo largo del tiempo, los integrantes actuales son Tomi Meglič (guitarra y voz), Primož Benko (guitarra y coros), Jani Hace (bajo), Tomaž O. Rous (teclados), Cene Resnik (sax) y Boštjan Meglič (batería).

El Siddhartha esloveno se mueve bajo la batuta estética de Tomi Meglič, quien es el autor de casi todas las letras del conjunto. Este escritor pertenece, a su vez, a la selecta asociación de poetas eslovenos. El carácter simbolista de su lírica, cuya evolución se puede seguir a través de los discos ID, Nord, Rh, Petrolea, Saga, VI e infinidad de EP’s y remixes, habla de un mundo extraordinario y complejo, oscuro, con tradiciones ancestrales en las que conviven el horror y la lealtad, la traición y la amistad, el amor, la crueldad, el humor negro y la muerte.

Meglič pertenece a esa clase de autores que busca la eficacia del auténtico fabulador. Fiando la mirada a la imaginería de la palabra tanto para describir como para marcar a los sentimientos y personajes que habitan sus canciones.

El alma ubicua de Hesse está presente, pues, también en la obra de esta banda que ha mostrado desde su fundación un gran poder expresivo.

VIDEO SUGERIDO: Siddharta – Ledena (oficial video) – Album Infra, YouTube (Nika Records)

SIDDHARTHA (FOTO 3)

 

Exlibris 3 - kopie

COMBAT SPORTS

Por SERGIO MONSALVO C.

VACCINES (FOTO 1)

 (THE VACCINES)

Para todos aquellos que tenemos muchos años escuchando rock, no resulta difícil emocionarse, y sentir la amplitud de la sorpresa, cuando un grupo que lo ha practicado desde el comienzo de su carrera y de acuerdo a sus principios elementales, los primigenios: actitud, conocimiento y respeto por las raíces, reitera su compromiso con cada nuevo álbum.

El rock de garage al que en esencia pertenece la banda The Vaccines (que cumple una década de existencia), y que lanzó su esperado y determinante cuarto álbum (Combat Sports, 2018), se distingue de cualquier otra música a causa de una ideología compartida que atraviesa todas sus divisiones internas y evoluciones cronológicas, la misma que conocen los aventureros desde las épocas mitológicas: la del Ulises viajero cuyo destino siempre será volver a sus orígenes.

En el rock de garage que interpretan The Vaccines está el germen de la cadena biológica del rock, el que señala su ADN (con alma incluida).

En la actualidad, el género, está en una de sus crestas pinaculares con nombres como Jet, D4, The Retard, The Horrors, Two Door Cinema Club, The Drums, Mona o Surfer Blood (por mencionar unos cuantos), los cuales deconstruyendo sus sonoridades son modelos del hipermodernismo (por sus variados aderezos sonoros de lo más indie, urbanos, eclécticos, en sus diversas tendencias).

Es importante conocer su cosmogonía, su devenir y sus claves, dada la fuerte influencia que ejercen los hacedores de dicha corriente en la música popular en general.

VIDEO SUGERIDO: The Vaccines – Put It On a T-Shirt – Subtítulos en español, YouTube (pperoni playboy)

The Vaccines desde que enfrentaron al difícil reto del segundo álbum con Come of Age y han conseguido, tras su primer y muy exitoso trabajo, What Did You Expect from the Vaccines? (2011), y el tercero (English Graffiti, 2015) una atención mayor de la que muchas otras bandas podrían aspirar a recibir en toda su carrera.

Ellos tienen fuertes lazos de sangre con el género. Comenzaron su escucha oyendo a los Strokes y la continuaron con la influencia directa de The Horrors, uno de cuyos miembros, Tom, es hermano mayor de Freddie Cowan, guitarrista de la banda. También participan en ella Justin (Hayward) Young, como compositor, cantante y líder; Pete Robertson en la batería y el islandés Árni Hjörvar en bajo.

Con The Horrors mantienen un feroz antagonismo (como todos los buenos hermanos ingleses), mientras que de los primeros, los Strokes, que al inicio del siglo redefinieron el sonido de la década siguiente, Albert Hammond Jr. (su guitarrista) ya les produjo algún material.

The Vaccines inició su andar (en el 2010) con una gran carga: la BBC los predijo como triunfadores en el comienzo mismo de la segunda década. Y los nombró como la gran esperanza musical británica.

Es parte de la tradición inglesa del rock hacer que el mundo se enamore de una banda y luego que ésta acapare la atención de todas las revistas –y blogs especializados en la época contemporánea–. El grupo londinense The Vaccines seguió esos pasos, como lo hicieron en su momento otros fenómenos mediáticos como Arctic Monkeys o Kings of Leon.

Fundado al inicio de la segunda década del siglo XX, el grupo parecía tener prisa en convertirse en una de las bandas más representativas de la presente década. En sus primeros dos años ya habían abierto conciertos tan importantes como la reunión de The Stone Roses y la gira de Arcade Fire; también colocaron su primer disco What Did You Expect From The Vaccines? como uno de los mejores del 2011.

En dicho periodo su cantante Justin Young tuvo que ser sometido a tres operaciones para reparar sus cuerdas vocales y, no obstante, la banda grabó un segundo material, Come of Age, que salió prendiendo lumbre y difundiéndose con la gira mundial del grupo.

El sonido de The Vaccines siguió por la línea trazada por grupos como The Hives o The Strokes, un rock de garage con fuertes influencias de épocas pasadas. Sin embargo, al parecer,  rescata sonidos mucho más clásicos del Rock & Roll original. Y eso les ha sentado de lo mejor desde entonces.

En la actualidad es un quinteto londinense que suena a todo lo mejor y reconocible, desde Phil Spector a The Clash y Vampire Weekend (además de sus recurrentes referencias literarias).

The Vaccins in concer at Motherwell Civic Centre Concert Hall, Scotland

Sus temas son cortos, sencillos, directos y pegajosos. Con una clara evolución en el sonido y un salto de los acordes mínimos a otra fase melódica; con infinidad de ganchos vociferables en cualquier lugar y circunstancia; con la debida lírica épica para entablar alianzas tanto en los estadios como en el bar.

Luego de tres años, entre giras y algunas revueltas internas, el quinteto de West London, regresó al estudio con Combat Sports y la firme iniciativa de no converirse en revivalistas de sí mismos, de hecho, el grupo, se planteó resetearse, comenzar de cero y conquistar de nuevo un lugar en todos los festivales musicales del mundo. Combat Sports, fue el arma para conseguirlo.

Con tres años de ausencia en la música, es muy fácil que el público olvide, especialmente en esta era, donde la fugacidad y la fragmentación son la moneda corriente, y donde la industria musical y sus novedades constantes bombardean la misma vida. Consecuentemente The Vaccines se dieron cuenta de ello, y emitieron el manoseado pero efectivo mensaje: “Nuestro mejor álbum está por llegar”.

Tal aviso prendió las alarmas de la crítica especializada, mucha de ella lo condenó per se como un “un regreso más del montón”, a pesar de todos los himnos generacionales que el quinteto había dado con sus discos anteriores. La pausa parece el gran pecado de actualidad, la reflexión y el tiempo para realizarla resultan contraculturales y sospechosos.

En entrevista con los medios, Justin Young (vocalista y guitarrista) dijo que el nuevo material era un “regreso a sus raíces”, por lo que la generalidad creyó que escucharía piezas semejantes a “If You Wanna” o “Wreckin’ Bar (Ra Ra Ra)”; sin embargo no fue así. Combat Sports es la materialización de aquella explicación de los senderos que se bifurcan, pero no se desentienden.

Es un álbum que se comporta lúdico con el sonido del grupo, pero con matices y sofisticaciones que incluyen diversos subgéneros y coros melódicos, que van desde el rock & roll hasta el powerpop, pasando por el rock de garage medular. Esta combinación no les falla, y sí se agudiza en muchos de sus ángulos.

Tras escuchar reiteradamente los tracks que lo componen, Combat Sports convence, gracias a las composiciones de alta calidad. Se tiene la sensación de que han conseguido canciones redondas, tracks eternos, que revitalizan con su vacuna (post-punk) la sangre del género, y con su buffete de afinidades selectivas. Ahí están para mostrarlo temas como “Put it on a T-Shirt”, “I Cant’t Quit”, “Young American”, “Nightclub” o “Someone to Lose”.

En fin, mientras otros entran al garage a regenerarse, ellos salen del mismo con la frescura de lo aprendido y el omnipresente espíritu salvaje y primitivo, con todas las ganas de divertir(se) portando el emblema de un nuevo título en su haber, en un cambio de ciclo.

VIDEO SUGERIDO: Take It Easy – The Vaccines live in Berlin 26.10.2018, YouTube (Susana Boatto)

VACCINES (FOTO 3)

 

Exlibris 3 - kopie

JAMES BROWN

Por SERGIO MONSALVO C.

JAMES BROWN (FOTO 1)

 LA HERENCIA DEL PADRINO NEGRO

Una de las figuras más destacadas y controvertidas de la música en general, y del soul/funk en particular, fue James Brown (quien nació el 3 de mayo de 1933 en Carolina del Sur). Este artista, que se autodenominó como America’s Soulbrother Nr. 1, The Creator, The Godfather of Soul, Mr. Dynamite y The Minister of the New New Superfunk, fue una encarnación del gran sueño estadounidense.

De lustrador de zapatos a millonario. De paupérrimo lavador de coches, originario del profundo Sur estadounidense, a dueño de estaciones de radio y de televisión, de muchos bienes inmuebles, de una serie de restaurantes de soul food (comida afroamericana), una compañía de producción y una editorial de música. Brown estuvo activo en la música desde principios de los años cincuenta, con más de medio centenar discos (de estudio) en su haber.

Comenzó su carrera con The Three Swanees, una formación de gospel, cuyo nombre luego fue cambiado a The Famous Flames y al estilo del rhythm and blues. En 1956 Brown fue descubierto por Ralph Bass de King Records en Cincinnati, con el que grabó el tema “Please Please Please” para el subsello Federal. La siguiente grabación, “Try Me”, al estilo gospel, salió en 1958.

Debido al éxito obtenido, fue contratado por la agencia teatral Universal Attractions. Como resultado de un sinnúmero de dinámicas presentaciones (con todo y varios cambios de vestuario), el cantante se convirtió en el más popular artista de rhythm and blues a principios de los sesenta en los Estados Unidos.

El álbum Live at the Apollo (de 1962), que entretanto se ha vuelto clásico, dio una impresión excelente de cómo eran las presentaciones de Brown en aquellos años. A mediados de esa década, la ruta de Brown sufrió un ligero cambio. King Records lo presionó para grabar música más melodiosa, con todo y cuerdas. Brown no estuvo de acuerdo y como protesta empezó a grabar discos con una música muy rítmica para la Smash Records.

Por la vía legal King Records trató de impedir que Brown grabara para aquélla y al mismo tiempo, contradictoriamente, permitió a Brown plasmar sobre el vinil piezas más progresivas con el director de orquesta Nat Jones, tales como “Papa’s Got a Brand New Bag” y “Ain’t That a Groove”. En 1967, Jones fue sustituido por Alfred Ellis y con piezas como “Cold Sweat”, “Licking Stick” y “Mother Popcorn” dio inicio el periodo más interesante de Brown en el sentido musical.

Durante este inquieto periodo, en el sentido político, Brown se metió en problemas con los militantes radicales de la causa negra al grabar tanto canciones como “America Is My Home” y “Say It Loud, I’m Black and I’m Proud”. Posteriormente volvió a componer sus relaciones con dichas bases y se convirtió en una fuerza impulsora en la lucha por la igualdad de derechos para la población negra de los Estados Unidos.

JAMES BROWN (FOTO 2)

En 1971 Brown fue contratado por la compañía Polydor y grabó discos con su grupo permanente denominado Fred Wesley and the JB’s, garantía de un acompañamiento sólido y de ritmos hipnotizadores. Pese a la estandarización y lo predecible de su obra, el street-funk de Brown guardó contacto con los valores más contemporáneos, como lo demuestran claramente los éxitos “Make It Funky” (1971), “Get on the Good Foot” (1972) y “The Payback” (1974). Igualmente, en 1973 se dedicó a grabar soundtracks para películas como Black Caesar y Slaughter’s Big Rip-Off y aceptó un papel en Come to the Table.

Aunque ya no vendía la misma cantidad de acetatos que antes, Brown, después de grabar cientos de sencillos y decenas de discos (entre los que figuran muchos con ventas millonarias), aún era una gran atracción en vivo y debía considerársele una de las figuras más influyentes del soul y el gran maestro del funk.

El maxi Unity, un dueto con Afrika Bambaataa, lo introdujo a la escena del rap y del hip-hop en 1984. Su obra temprana grabada con el sello King fue editada de nueva cuenta y con las fundas originales por Polydor en 1983.

Entre las muchas antologías de Brown, algunas de ellas algo confusas, como Roots of a Revolution (1983), un álbum doble con hits del periodo 1956-1964, y Solid Gold (1976), así como los excelentes discos James Brown (1985) y J.B. II (1987), constituyen buenas selecciones de sus éxitos del periodo 1956-1976.

Después de mucho tiempo “Living in America”, del álbum homónimo (1990), producido por Dan Hartman para la película Rocky IV, lo volvió a colocar en el primer plano y James Brown se dedicó a escribir una autobiografía franca, The Godfather of Soul (1987).

Por otro lado, Brown se había convertido en el artista más “sampleado” del mundo. Un sinnúmero de grupos de hip-hop usaban pedazos del viejo James Brown en sus discos (y lo siguen haciendo). También su obra más desconocida, Motherlode (1988), así como sus producciones para artistas participantes en su Revue (Maceo Parker, Fred Wesley, Lyn Collins, Bobby Byrd), de repente se volvieron muy solicitados entre los DJ’s del hip-hop y del house, bajo la categoría de “rare grooves”.

Brown empezó a consumir drogas (PCP o bien angeldust) y fue detenido en varias ocasiones por posesión ilegal de armas, tentativa de homicidio y maltrato (de su tercera esposa Adrienne). Finalmente fue condenado a seis años de cárcel en diciembre de 1988.

En los noventa fue liberado de la State Park Correctional Facility por buena conducta, volvió a presentarse en público y lanzó Love Over-Due (1991), un intento por volver al funk y al rhythm and blues que lo había caracterizado.

Todas aquellas maldades que se han contado sobre él están plenamente sustentadas en la realidad de los hechos: fraudulento con los músicos, el maltrato a sus mujeres, la opacidad en los negocios. Sin embargo, aún con todo ese bagaje, ocupó el lugar más importante de la música afroamericana durante casi toda la segunda mitad del siglo XX.

Actualmente, está considerado por historiadores, estudiosos expertos, periodistas y críticos como una de las cinco figuras clave de todos los tiempos, cuya obra determinó el curso de la música durante décadas. Una carrera musical extraordinaria, al margen de la vida de una persona que no lo fue tanto.

Tras su muerte (25 de diciembre del 2006) aparecieron infinidad de biografías con calificaciones ambivalentes. Entre las más informadas está la de Cynthia Rose, Living in America: The Soul Saga of James Brown, y entre las recopilaciones musicales que se han hecho, destaca sobremanera Startime (1991), una caja bien documentada y seleccionada de cuatro discos compactos, quizá la mejor compilación de este artista hasta la fecha, tanto como para haber entrado en el canon rockero más selecto.

VIDEO SUGERIDO: James Brown – I Got You (I Feel Good) – Live At The L’Olympia, Paris (1966), YouTube (James Brown)

JAMES BROWN (FOTO 3)

 

Exlibris 3 - kopie