BABEL XXI – SINOPSIS (12)*

Por SERGIO MONSALVO C.

BABEL XXI (FOTO 1)

 (56-60)

SINOPSIS 12 (FOTO 2)

 BXXI-56 RY COODER

 Las canciones recientes de Ry Cooder tratan sobre la vida de los pobres y los proletarios, de sus dificultades para sobrevivir y de su indefensión ante los poderosos. No es un trabajo optimista, pero su tema central es que la unidad puede proporcionar la fortaleza necesaria en estos tiempos oscuros. Finalmente, lo que se valora en sus discos son los relatos de un observador en tiempos revueltos. Lo importante de cada álbum suyo son los matices, los elementos con los que crea la sustancia que enlaza temas y reflexiones sobre el mundo que vivimos, donde ya nada de su problemática debe sernos ajena. De ahí su acento tan personal como comunitario, tan apasionado como sincero en la expresión de sus pensamientos y sensaciones.

VIDEO SUGERIDO: Ry Cooder – Red Cat Till I Die, YouTube (theflood79)

SINOPSIS 12 (FOTO 3)

BXXI-57 CHINA EXPERIMENTAL

China será centro indiscutible del planeta en el pimer cuarto del siglo XXI. El futuro cabalgará portando en la mano, como lanza, la aguja de la acupuntura (noise, ambient, techno, avant-garde), y sus quijotes musicales realizarán con ella hazañas en cabalgaduras sonoras inéditas. En la obra de los artistas experimetadores chinos hay el eco de la esperanza en mayores desarrollos estéticos, con visiones novedosas, que marquen las diferencias con lo que se escucha fuera de ahí. Su persistencia, tanto como sobrevivencia en un ámbito hostil, es una prueba de que más allá de países y comités, de gobiernos y sistemas políticos, al hombre que sonoriza lo mueve siempre el interés por el otro, aunque les pese a los nacionalismos ortodoxos.

VIDEO SUGERIDO: Experimental Cina Music 3 of 4, YouTube (seechannel)

SINOPSIS 12 (FOTO 4)

BXXI-58 DAYNA KURTZ

Hasta hace poco, Dayna Kurtz podía haber sido el secreto mejor guardado de la música estadounidense, pero tras cuatro álbumes de estudio y obras sueltas en vivo, cassettes y LP’s, el secreto se ha ido revelando en toda su magnitud al fiel grupo de seguidores que la han descubierto. Lo que sitúa a esta cantante, compositora y productora en un nivel diferente es que, como en las mejores novelas del profundo Sur de la Unión Americana, puede olerse, saborearse y sentirse. Su obra está impregnada de peligros, de sexo latente y personajes desesperados que buscan a alguien o algo a lo que aferrarse en época de confusión y crisis. Y todo ello acompañado de los mejres sonidos de la dark americana.

VIDEO SUGERIDO: “Are You Dancing With Her Tonight?” – Dayna Kurtz R&B Band featuring Bernard Pardie, YouTube (coffeebean6)

SINOPSIS 12 (FOTO 5)

BXXI-59 ZAZ

La cantante Zaz estuvo de gira por Europa y Norteamérica. La comenzó en su Francia natal y la continuó en Canadá, Suiza, Bélgica, Alemania, Italia, etcétera. Después de ello encabezó las listas de ventas en todos esos países. Aparecieron entonces las siguientes declaraciones en el periódico galo Liberation: “Se está hablando ahora mucho sobre ella y la gente espera para verla… y la espera lo vale”. Zas actúa en lugares pequeños en los que obtiene el mejor ambiente para su propuesta artística. Ella es una vocalista y compositora popular e intuitiva, que conoce bien la música y que sabe exponer su original canto, rasposo y sensual. Hoy es la artista francesa más escuchada en el mundo.

VIDEO SUGERIDO: ZAZ – “Dans ma rue” acoustique (Edith Piaf cover), YouTube (madmoiZelle.com)

SINOPSIS 12 (FOTO 6)

 BXXI-60 ELI “PAPERBOY” REED

Alguna semilla de la primera siembra del soul clásico llegó a un lugar insospechado: Boston, donde un muchachito blanco, de nombre Eli Reed, oía una y otra vez la producción del sello Stax para aprender a cantar. Música siempre vibrante, joven y contenedora de energía pura. Con estos elementos en mente se lanzó a un viaje rumbo al Sur en busca de la atmósfera y el espíritu del delta del Mississippi. Entre la pobreza y la violencia ambiental obtuvo una gran instrucción musical y confianza en sus propias facultades. Tras ello regresó a Boston, donde fundó la banda The True Loves, grabó su primer disco Walkin’ and Talkin’ (for my baby) y siguió trabajando en los márgenes y con fe inquebrantable en aquellos sonidos, hasta que la historia lo alcanzó.

VIDEO SUGERIDO: Eli “Paperboy” Reed – COME AND GET IT (Official Music Video), YouTube (elipaperboyreed)

*BABEL XXI

Un programa de:

Sergio Monsalvo C.

Equipo de Producción: Pita Cortés,

Hugo Enrique Sánchez y

Roberto Hernández C.

Horario de trasmisión:

Todos los martes a las 18:00 hrs.

Por el 1060 de AM

96.5 de FM

On line por Spotify

Radio Educación,

Ciudad de México

Página On line:

http://www.babelxxi.com/

 

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PULSOR 4×4 – 44

 

Por SERGIO MONSALVO C.

PULSOR 44 (FOTO 1)

 EL BEAT DE LA IDENTIDAD

(1997)

 En 1997, el grupo rebelde Tupac Amaru tomó la Embajada de Japón en Lima y creó una crisis internacional por los 72 rehenes que se encontraban ahí en ese momento.

Murió la Princesa Diana en un accidente automovilístico.

Bill Clinton fue reelecto presidente de la Unión Americana.

Darío Fo recibió el Premio Nobel de Literatura.

Ese año murieron Deng Xiaoping, Allen Ginsberg, William Burroughs y Jacques Cousteau.

Se estrenaron las películas Titanic, Mejor Imposible y Los Ángeles al desnudo.

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En 1997, misterio, amor, encanto vocal, ángeles y más amor, desarrollados en diez tracks por Sarah McLachlan, la creadora de la gira “Lillith Fair”, aglutinan lo mejor en cuanto a intérpretes femeninas se refiere.

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Arto Lindsay fusiona la bossa brasileña con sonidos electrónicos. El resultado es un disco melancólico con tremendas canciones: Mondo Civilizado. Es una especie de Jobim posmoderno. Un individuo proveniente de grupos radicales como el de John Zorn y Lounge Lizards.

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Endtroducing es el disco más importante realizado por un DJ, éste de nombre Shadow. La escena de San Francisco toma un lugar en el mapa después de muchos años de ausencia. Un disco fundamental para entender la cultura de club noventera.

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Prodigy llega a la escena musical precedidos por sus bacanales vocalistas, hurgando en el pasado y presente de las sonoridades recientes. Su disco Fat of the Land es la graduación de este inquietante cuarteto que acuña, así, su avasallador hard dance.

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En 1997, el grupo Atari Teenage Riot presentó su concepto musical digital hardcore, uno de los géneros más extremos surgidos en los noventa. Constituido por una mezcla de breakbeat, hardcore techno, jungle, metal y punk, el concepto conlleva un mensaje sociopolítico de alcances universales. Significa una revolución de la generación cyber bajo el lema de “los sonidos de la sublevación”.

VIDEO SUGERIDO: Atari Teenage Riot – Delete Yourself live Pinkpop 1997, YouTube (Sssstelevision)

PULSOR 44 (FOTO 3)

PULSOR 4x4 (REMATE)

BABEL XXI – 519

Por SERGIO MONSALVO C.

BXXI-519 (FOTO)

 CBGB’s

LA FURIA Y EL NIDO

 

Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

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“BLOWIN’ IN THE WIND”

Por SERGIO MONSALVO C.

BLOWIN IN THE WIND (FOTO 1)

 (BOB DYLAN)

 A finales de 1961, Sis Cunningham, que llevaba involucrado en la escena folk desde los años cuarenta, decidió que había llegado la hora de sacar una  publicación de cuatro páginas que trataría sobre las canciones de protesta. Fundó así Broadside, una revista mimeografiada de cuatro folios que saldría dos veces al mes, con la ayuda de Pete Seeger y de Gil Turner, cantante, escritor y maestro de ceremonias en el Café Gerde’s.

Turner tuvo a su cargo hablar con la gente involucrada en el medio, que deambulaba por el Greenwich Village de Nueva York, e invitarla a escribir canciones en ese sentido y editarlas en dicha gaceta, donde en cada número se imprimirían una docena de ellas, más o menos.

Llevó a los jóvenes cantantes folk a las oficinas del magazine a que interpretaran sus canciones ante los miembros del Consejo Editorial. Entre ellos estaba Phil Ochs –recién llegado de la Universidad de Ohio–, La Farge, Chandler y un joven recién empacado de Minnessota, de aspecto huraño, andrajoso, un poco rudo y con una mirada penetrante: Bob Dylan. Todos ellos trabajaron regularmente para la publicación desde entonces.

En abril de 1962, Dylan escribió “Blowin’ in the Wind”, que se convertiría en el himno de los activistas pro derechos civiles, y que transformó a su autor en un trovador y en portavoz espiritual del movimiento.

“Blowin’ in the Wind” llegó a él durante una larga discusión en el Café Commons, del Village, sobre los derechos civiles y la incapacidad de los Estados Unidos para cumplir sus promesas como Estado. La conversación se apagó finalmente y todos los reunidos se quedaron silenciosos contemplando tranquilamente su cerveza.

Bob de pronto tuvo una idea, un chispazo. Tomó algunas notas en un pedazo de papel y, después de acabarse su cerveza, regresó a su casa y comenzó a escribir.

BLOWIN IN THE WIND (FOTO 2)

Poco tiempo después comentó con sus amigos lo siguiente: “De pronto me asaltó la idea de que el silencio nos traicionaba. De que todos nosotros, los estadounidenses, que seguimos callados, somos traicionados por nuestro silencio. Traicionados por el silencio de la gente que está en el poder. Ellos se niegan a considerar lo que está sucediendo. Los otros toman el Metro y leen el Times, pero no comprenden. No saben y ni siquiera se preocupan, y eso es lo peor”.

“Blowin’ in the Wind” fue publicada en el número seis de tal boletín quincenal a finales de mayo, y poco a poco comenzó a obtener una gran aceptación entre los cantantes de folk, tanto de los profesionales como de quienes no lo eran. Era una melodía simple que no entorpecía el sentido poético de la letra: “¿Cuántos caminos debe recorrer un hombre? ¿Cuántas millas debe volar una paloma?”.

Y si la respuesta de Dylan era vaga, sus preguntas eran claras y firmes. Con tal canción Dylan demostró su capacidad para escribir una poesía folk tan eficaz y rica en contenido como la de Woody Guthrie.

Aquel tema era realmente algo grande. Bob Dylan, que de manera práctica no pasaba de ser un tipo rústico, de aspecto desaliñado, y que hacía menos de un año había entrado en el escenario de la música folk profesional, creó de pronto algo que estaba al nivel de las piezas clásicas del género.

(Bob Dylan había nacido en Duluth, Minneapolis, el 24 de mayo de 1941, con el nombre de Robert Allen Zimermann. Llegó a Nueva York en enero de 1961 y se involucró de lleno en el ambiente citadino de la canción folk y de protesta actuando en el café Wha)

Él mismo la explicaba así: “La respuesta está en el viento. No está en ningún libro, película, programa de televisión, ni en ningún grupo de estudio. Cuando la gente me lo pregunta yo digo que está en el viento, como un pedazo de papel que cae al suelo. Pero el problema es que nadie atrapa la respuesta cuando cae y poca gente la ve y poca gente la sabe…y el viento se la lleva de nuevo”.

Aunque hubo de transcurrir otro año antes de que el nombre de Dylan y su música fueras ampliamente conocidos, la gente que lo rodeaba comenzó a aplaudir lo que Bob estaba haciendo. Parecía capaz de producir una docena de canciones diarias, sobre cualquier tema y la mayoría de ellos mostraban más rasgos geniales que cualquiera de las canciones que se estuvieran escribiendo por la época.

El álbum Bob Dylan en el que está contenida dicha canción, The Freewheelin’, salió a la venta a mediados de 1963. El periodo de grabación y lanzamiento del disco fue extremadamente corto (3 meses), según los parámetros de las compañías disqueras, de manera especial tratándose de un artista desconocido en ese tiempo.

El primer álbum de Dylan, que lleva por título su nombre, no había sido un éxito sensacional en su aparición (1962): se vendieron sólo 5 mil ejemplares el primer año, lo que no resultó un gran negocio para la compañía CBS. Sin embargo, con el paso del tiempo el disco fue adquiriendo la fuerza del testimonio y una década después ya había llegado a la cifra de medio millón de unidades adquiridas por el público.

(Para el lanzamiento del segundo, The Freewheelin’, el entusiasmo de la compañía con aquel joven cantautor era tan escaso que algunos ejecutivos de la misma no querían lanzar el disco desde un principio. La influencia que ejerció a favor de Bob el productor John Hammond fue definitiva y hasta el momento –casi 60 años después–, Dylan continúa como una estrella del catálogo de dicha discográfica.)

VIDEO SUGERIDO: Blowin in The Wind (Live On TV, March 1963), YouTube (Bob Dylan)

BLOWIN IN THE WIND (FOTO 3)

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THE RACONTEURS

Por SERGIO MONSALVO C.

THE RACONTEURS (FOTO 1)

 EL YUNQUE CONTADOR DE HISTORIAS

 La problemática de esta época hipermoderna es la incapacidad del hombre afectivo para vivir al mismo tiempo que el hombre cognitivo y viceversa. El éxito histórico del rock llamado indie (por independiente) tiene sus raíces en el hecho de ser la primera música que puede localizarse en esa ruptura de la armonía entre ambos sujetos.

Es la disciplina artística que vive de varios modos el resquebrajamiento de esa armonía. Es por esa razón que resulta complejo hablar de tal estilo en términos simples.

Bajo la bandera indie, la función de la música será siempre doble: expresar al mismo tiempo la alegría y la pena. Hacer lo primero con los medios de la segunda, es decir: llorar de alegría y reír de pena.

Uno de los personajes del género que representa mejor esta circunstancia existencial en la música es Jack White. Un músico hiperactivo, workaholic, esquizofrénico, neurótico y genial, que tras su guitarra y sus múltiples talentos ha creado una obra independiente, variopinta, supramoderna y luminar, de estallidos desengañados y profundos, sobre las expresiones del sonido manifestando las emociones más íntimas, en lugar de las románticas y tradicionales del pop sobre el sexo y el desenfado.

Así como en los noventa Oasis y Blur animaron la música indie con su alegre britpop, Jack White, pasando por todas sus mutaciones, desde los White Stripes, The Dead Weather, The Upholsterers, The Go, Goober and the Peas, hasta los Raconteurs, o como solista, devolvió al género en el siglo XXI a su estado natural, con mucha actitud épica, y lo hizo trascender.

El término indie surgió en la Gran Bretaña —y enseguida pasó a los Estados Unidos— hacia finales de los años setenta. Es una abreviatura que nació en la industria de la música y significó “sello discográfico independiente”, a diferencia de los llamados majors (grandes e institucionales).

El indie implica todo lo que no es mainstream, es decir, que se ubica fuera del gusto masivo, aunque ahora con el correr de los tiempos muy bien puede darse —en contradicción— con una compañía trasnacional.

Históricamente, el término es un subproducto de la ética punk del “hazlo tú mismo” y significó el crecimiento de los sellos independientes fundados por fans de la música —al margen de los gigantes como EMI, Sony, Universal, BMG, Warner, etcétera—, motivados por la pasión y no por el lucro.

Conceptualmente, su límite es aquello a partir de lo cual algo distinto empieza a manifestar su esencia. Nuevos sonidos, nuevas voces, diferentes lenguajes que están inscritos más allá. Ahí es de manera precisa donde surgen, trabajan y crean los “independientes”, como White.

En el sentido musical de forma específica los independientes son aquellos que buscan, que exploran, que descubren nuevos modos, nuevas formas de la experiencia artística.

Es indiscutible que quienes han sacado mayor provecho de los públicos mayoritarios a través de las épocas han sido los músicos y las compañías populares y por completo comerciales del mainstream.

Sin embargo, esta misma historia comprueba que es a las figuras que provienen del terreno underground, de lo independiente, a quienes se debe la riqueza de ideas y propuestas que ensanchan los horizontes y proveen de sustento a los primeros.

Desde el comienzo del punk ha sucedido esto: las ideas, las personalidades, las imágenes, los sonidos y las técnicas surgidas de los independientes han visto traslapado su primordial objetivo artístico-cultural en beneficio exclusivo de lo comercial.

THE RACONTEURS (FOTO 2)

Las músicas alternativas e independientes por sus aportaciones a través de las décadas exigen ser valoradas por sus significados, por sus palabras, sus relatos, transformaciones, testimonios, tecnologías, intenciones artísticas, consecuencias socioculturales, y no sólo por las fuerzas comerciales que desatan. No debe olvidarse que tales músicas, aunque sujetas a dichas fuerzas, no equivalen a ellas.

Dichas transformaciones significan la desestabilización de viejas formas musicales y de pensamiento, extinción de informaciones anticuadas o su reordenamiento en contacto con los nuevos saberes y tecnologías, que confluyen en nuevas agrupaciones y senderos.

Ahí es de manera precisa donde brotan los artistas independientes (como Jack White) y las compañías disqueras que canalizan sus expresiones al margen de lo comercial (como su sello Third Man Records).

Estas compañías, por su inherente razón de ser, se evaden de lo acostumbrado, de lo convencional; mantienen en forma constante la divulgación de las innovaciones y, tan pronto como estas innovaciones se vuelven comunes por el uso y el abuso del mercado comercial, se separan de ellas con nuevos distanciamientos y propuestas estéticas.

Al respaldar a artistas que las disqueras grandes habían pasado por alto, las indies comenzaron a infiltrar el mainstream con sus catálogos. No obstante, de manera paulatina y con el paso del tiempo, la palabra indie empezó a referirse menos a la industria que al estilo.

Empezaba el segundo lustro de los años cero del siglo XXI cuando Jack White y Brendan Benson (cantautor y multiinstrumentista) crearon The Raconteurs, otra ramificación de la personalidad del primero, en donde ha dado rienda suelta a lo que literalmente significa su nombre: contador de historias.

Dicha creación y significado son la clase de hechos que se ligan, y que se dan entre tipos como los mencionados condenados a entenderse, lo cual ha dado lugar a una tripleta de álbumes (los dos primeros son: Broken Boy Soldiers y Consolers of the Lonely) que han resultado ejercicios estilísticos con evocaciones de sólido, puro y poderoso metal rockero.

Dicho sonido, moldeado por White, ha ido ampliando su radio de acción en cuanto a ellos como grupo, lo cual hizo pensar que White había encontrado un nuevo destino, luego de su deambular (solitario y en colaboración) a través de varias épocas y décadas post White Stripes.

Así apareció en el año 2019 Help Us Stranger, un álbum en donde igualmente los participantes (acompañados de Jack Lawrence, en el bajo, y Patrick Keeler en la batería) invocan el espíritu del rock tumultuoso que el de la balada hard del rock.

También se lanzan a la liberación de la adrenalina rijosa de escalas posadolescentes o a los más explosivos solos superpuestos en los que encaja sin dificultad el grito de estadio. El resultado es un ejercicio terapéutico, genérico, de un sanador rescate espiritual (afectivo y cognitivo) para estos músicos indie para quienes la historia debe vivirse al mismo tiempo que se escribe, pero ya.

VIDEO SUGERIDO: The Raconteurs – “Sunday Driver” (Official Music Video), YouTube (The Raconteurs)

THE RACONTEURS (FOTO 3)

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CANON: RY COODER

Por SERGIO MONSALVO C.

RY COODER (FOTO 1)

 EL GUITARRISTA JUSTICIERO

Ry Cooder (nacido en Los Ángeles en 1947) es una especie de Indiana Jones de la música popular contemporánea. Es un explorador que gusta de aventurarse por horizontes ignotos para el mainstream. Busca tesoros ocultos, estudia sus orígenes, se involucra en sus historias, descubre gente, pasados, héroes, leyendas, tradiciones, epopeyas y desventuras.

Y luego de hacerlo reúne, graba, promueve y proyecta sus descubrimientos a través de compañías selectas, independientes, a las que acuden luego hambrientas las gigantescas trasnacionales hastiadas de los mismos ritmos.

Esto lo ha hecho siempre, desde su temprana juventud allá por los años sesenta, cuando se adjudicó el compromiso artístico de la independencia, las causas perdidas y los caminos alternativos. Se forjó como un caminante solitario y justiciero (la cinematografía misma le ha pedido sonorizarla: Paris, Texas, como exégesis) al que le gusta poner las cosas en su sitio —acción que conlleva en sí la crítica del observador profundo y la obra fecunda—.

Así ha sucedido, como ejemplo, con el blues autóctono, de raíces country, al que casi nadie le prestaba atención en la Unión Americana. En 1964, junto con el intérprete de folk blues que se hacía llamar Taj Mahal (es decir, dos de los artistas más interesantes y eclécticos de la escena musical estadounidense de los últimos 50 años), formó un grupo al que llamó Rising Sons.

La ola inglesa y su versión del blues aún no habían despertado de su letargo a los ejecutivos de las compañías discográficas. Todo un álbum fue mezclado y preparado por ellos para editarse, cosa que finalmente no sucedió. Las cintas fueron a las bóvedas de la Columbia, donde permanecieron durante 25 años, hasta que la fama del músico la obligó a editarlas. El álbum contenía 18 cóvers de diferentes bluesmen (Robert Johnson, Willie Dixon, Jimmy Reed, entre otros) y cuatro temas originales.

Otro ejemplo de sus travesías se dio en la reunión con el guitarrista malinés Ali Farka Touré. Un encuentro que habló a favor de expandir las fronteras, conocer a los artistas excéntricos, hacer el esfuerzo de aprender de los de fuera de las esferas generadoras de la música occidental.

El proyecto rebasó los géneros y presentó una combinación antes inimaginable de dos músicos desconocidos entre sí, surgidos de antecedentes culturales por completo distintos. La sinergia entre ambos guitarristas (de lenguajes distintos) en el disco Talking Timbuktu fue realmente asombrosa.

De África brincó entonces al Caribe, para regodearse en el son cubano. El mundo conoció entonces a Ibrahim Ferrer, a Rubén González, a Puntillita…olvidados maestros del son en su propia tierra. Fue la riqueza revelada en la isla del Caribe. El boom no se hizo esperar para ser miembro del Buena Vista Social Club. Así otra sus aventuras caballerescas tocaba a su fin para que sus personajes viajaran por sí solos a partir de entonces.

RY COODER (FOTO 2)

Luego de ello Cooder tuvo ganas de volver a casa y lo hizo para encontrar en el traspatio de la misma una historia enterrada. Chávez Ravine es la muestra de su quehacer descubridor. Una muestra como siempre honesta y auténtica de su compromiso artístico.

Tras una efeméride deportiva —el cambio de residencia del equipo de beisbol de los Dodgers, de Nueva York a California, así como la construcción de su estadio— se halla un hecho socioeconómico que afectó a miles de personas del barrio con tal nombre en el Este de Los Ángeles, el cual puso en evidencia la malevolencia de la política en contubernio con el capital, del gobierno estatal contra una minoría étnica: falsas promesas a cambio de sus propiedades.

Cooder a través de 15 viñetas musicales reconstruyó aquel viejo distrito de la primera mitad del siglo XX, que albergaba familias de ascendencia mexicana, de antigua residencia o recién llegadas a territorio estadounidense. Y lo hizo con sensibilidad y agudeza. En composiciones originales o versiones de piezas de ese tiempo en colaboración con los músicos representativos de aquellos momentos cruciales del lugar que llegaba a su fin.

Con Chávez Ravine, un álbum de instantáneas sonoras, Ry Cooder regresó a casa, sí, para propiciar de nueva cuenta el acicate de la conciencia en el propio hogar, con la mirada de otros cronistas que por igual hablan del ayer con el espejo del acontecer de hoy en la mano.

El guitarrista, con la experiencia que le ha dado su andar, su temple con las cuerdas, sabe que debajo de la realidad visible y de la historia de cualquier geografía existe una segunda realidad y otro tiempo, el de la intrahistoria, donde es posible reivindicar la actualidad de símbolos y mitos que integran la raíz de los hombres contemporáneos.

En el camino de la música sacada a flote por él, en la friolera de 300 discos publicados (entre álbumes solistas, compilaciones, soundtracks y como invitado), entrecuzan su paso la emoción y el pensamiento, la reflexión y los sentimientos, la razón y el corazón.

El guitarrista alcanza sus ideas creadoras por estas diversas vías y con ellas pone al lado su empatía, conocimientos y colaboración al servicio del pensamiento y espíritu “de los otros”, así como su afán por reclutar las voces musicales que representen en su momento tal espíritu.

Sus discos (My Name is Buddy, I Flathead, Pull Up Some Dust And Sit Down, Election Spcecial, The Prodigal Son), son una muestra palmaria de esta concepción expresiva, de ese enfrentamiento con la realidad del país que visita y del desarrollo de un concepto concreto. Cada material es valorado en su actualidad e intemporalidad.

El origen y esencia de su arte se encuentran en cada viaje preciso en el tiempo, y por eso tienen cabida en su obra la crónica y el diario, la reflexión aforística y la contemplación descriptiva, pero lo que define el entramado es su carácter de ensayo viajero. Eso es lo que hace Cooder regularmente en toda su discografía, que cumplió 50 años: desde el homónimo Ry Cooder de 1970 hasta The Prodigal Son, como solista; hasta las múltiples compilaciones, colaboraciones, bandas sonoras, y como invitado o productor en los álbumes de otros.

El sentido estético de este artista hipermoderno nace del hecho de que todo proyecto que emprende es un viaje trascendente, pues junto al desplazamiento exterior se impone el viaje interior, personal y único como hilo armónico que otrorga una sutil unidad de acción.

Más allá de lo sabido, leído y escuchado del lugar al que se dirige, busca en la música descubierta la denuncia de los sentimientos, el desarrollo humano dentro de la injusticia de las humillaciones cotidianas.

Los discos de Ry Cooder son los relatos de un viajero por tiempos relativos. Lo importante de cada álbum suyo son los matices, los elementos con los que crea la sustancia que enlaza temas y reflexiones nacidas de las raíces profundas, del quehacer de la cultura en el mundo que vivimos donde ya nada debe sernos ajeno, al contrario. Ese es el mensaje ulterior del guitarrista: el pasado como espejo que se ofrece al presente.

De ahí su acento tan personal como comunitario, tan apasionado, como sincero en la expresión de sus pensamientos y sensaciones. Es un testigo fiel y un tipo seguro de su objetivo: hacernos conscientes de no estar viviendo un choque de civilizaciones, del enfrentamiento entre culturas, sino la de estar forjando una cultura diferente, común a todos, la del conocimiento, a pesar de los intereses y aversiones por dicha idea de los políticos nacionalistas en turno.

VIDEO SUGERIDO: Ry Cooder- The Prodigal Son (Live in studio), YouTube (Ry Cooder)

RY COODER (FOTO 3)

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BABEL XXI – SINOPSIS (10)*

Por SERGIO MONSALVO C.

BABEL XXI (FOTO 1)(46-50)

 SINOPSIS 10 (FOTO 2)

 BXXI-46 CHELSEA HOTEL No. 2

Esa mujer amaba a su público, y en su vida y en su trabajo se le entregó completamente. Y cuando se fue, cuando murió, se fue de verdad, se fue para siempre…ya no volvió a haber nadie semejante. Él la recordaba perfectamente en el camerino de una sala de conciertos en San Francisco cantando para los Hell’s Angels, aquella famosa banda de motociclistas delictivos, tenía una botella de whisky Southern Comfort en los brazos. Y después de que se fuera, después de que muriera, Leonard Cohen le escribió una canción: “Chelsea Hotel No. 2”. Él y Janis Joplin mantuvieron un tórrido y rápido romance, del que él hizo la exégesis en dicha canción, de cuyos misterios e intimidades dio cabal cuenta.

VIDEO SUGERIDO: Chelsea Hotel No. 2 – Leonard Cohen Singing, YouTube (adnameersa)

SINOPSIS 10 (FOTO 3)

BXXI-47 WILCO

 Wilco es una formación que interpreta un material deslumbrante. Hizo resurgir desde sus inicios la tradición por el estilo musical llamado americana, de raíces, el cual fue reformado por este grupo y puesto al día. Asimismo, cuando se escucha a Wilco no importa a qué género pertenezca cada canción o con qué instrumentos haya sido creada, porque se sabe que estos músicos han sido guiados por un hombre que no ha dejado de sentir dolor desde que tiene memoria. Ese estigma ha obligado al autor y líder a enfrentarse con las preguntas obligadas sobre la vida. Y las respuestas siempre resultan tan sinceras o cínicas como profundas, arropadas con una música tersa y de exquisito desarrollo.

VIDEO SUGERIDO: Wilco – Impossible Germany – Lowlands 2009, YouTube (dumbienl)

SINOPSIS 10 (FOTO 4)

BXXI-48 KAVI ALEXANDER

La era del espectáculo que se vive en los comienzos del siglo XXI tiene dos caras. Una, la refulgente, que quiere ser siempre protagónica, famosa, mediática, pero que nunca piensa en quién escucha, se satisface sola como emisora; y la otra, la difusa, excéntrica y al margen, que se construye a sí misma con los elementos de mayor calidad de las culturas que la nutren, y que tiene a quien escucha como ser único, singular y exigente, de espiritualidad nada vulgar. En la cara difusa las cuestiones son de individuos, en la refulgente: de masas. Y son esos individuos los que dan vida a proyectos que se instalan y sirven de solaz a otros. Entre ellos se encuentra Kavi Alexander: un adalid de la sonorización.

VIDEO SUGERIDO: Earl in Shangai – Water Lily Acoustic.wmv, YouTube (siratuanggchaipiti)

SINOPSIS 10 (FOTO 5)

BXXI-49 CAROLINA CHOCOLATE DROPS

Lo importante para Carolina Chocolate Drops es dejar en claro que aunque los banjos y los músicos de cuerda negros llegaran a Estados Unidos en barcos de esclavos, su música ya es la de todos, por lo que es el momento de mezclarla e ir a donde el espíritu musical de la actualidad los lleve, sin desechar la producción hi-tech, la amplitud del beatboxing, la interacción con bandas de otros géneros o la creación de versiones de temas contemporáneos. Lo definitivo es que el bluegrass y estilos afínes interpretados por ellos han puesto a los Apalaches en el mapa de la música global y aportan, con sus respectivas características, un ángulo más al compendio musical que representa el continente americano y otro reconocimiento cultural al origen mismo: África.

VIDEO SUGERIDO: Carolina Chocolate Drops & Adam Matta – Weed Smoker’s Dream (Why Don’t You Do Right?), YouTube (dschram1)

SINOPSIS 10 (FOTO 6)

BXXI-50 GET WELL SOON

El contenido de los álbumes de Get Well Soon –tanto en sus letras como en su música– está plétórico de referencias, citas y evocaciones culteranas, pero también de crítica social y fino humor, que de ninguna manera resulta chocante puesto que es su ambiente natural (auténtico en un líder rodeado siempre de libros, música diversa y aficiones cinéfilas). Así que en sus piezas danzan lo mismo Burt Bacharah que Erik Satie, versos de Baudelaire, pasajes de Sartre, visitas al Museo del Louvre, rememoranzas sobre el cine de Werner Herzog, aforismos de Nietzsche o reflexiones sintéticas sobre Séneca, la obra de Óscar Wilde, la novela histórica o las portadas de la revista People, entre su variedad temática.

VIDEO SUGERIDO: Get Well Soon – Christmas In Adventure Park (live at Maps), YouTube (paradoxjon)

 

*BABEL XXI

Un programa de:

Sergio Monsalvo C.

Equipo de Producción: Pita Cortés,

Hugo Enrique Sánchez y

Roberto Hernández C.

Horario de trasmisión:

Todos los martes a las 18:00 hrs.

Por el 1060 de AM

96.5 de FM

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Ciudad de México

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PULSOR 4×4 – 43

 

Por SERGIO MONSALVO C.

PULSOR 43 (FOTO 1)

 EL BEAT DE LA IDENTIDAD

(1996)

 En 1996 apareció el virus de “las vacas locas” en el ganado inglés. Murieron 10 personas por esta causa.

René Preval se convirtió en el presidente electo de Haití tras la dictadura de la familia Duvalier.

Wislawa Szymborska obtuvo el Premio Nobel de Literatura.

Se estrenaron las películas El paciente inglés, Fargo y Jerry McGuire.

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En 1996, Jacob Dylan, el hijo de Bob, creó con el grupo The Wallflowers el acompañamiento perfecto para un soft rock de tendencia country con apariencia tranquila, pero con una lírica que reflejaba los estados de ánimo depresivos de una época sobresaturada de todo.

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El grupo de los Manic Street Preachers pasaron de ser glam rockers de mediano calibre a formar parte del elenco multiplatino de su compañía disquera. En su álbum Generation Terrorists (Generación de terroristas) acababan de perder misteriosamente a su guitarrista. Música para la vida en tiempos de desencanto.

PULSOR 43 (FOTO 2)

El de los Fugees fue un hip hop con mentalidad social. En cierta forma su disco The Score pudo acercarse más a gente que nunca había tenido contacto con el rap. Los Fugees fueron un grupo difícil de mantener unido. Demasiados talentos juntos. El resultado fueron ventas exorbitantes y un disco muy completo.

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Beck puede ser considerado de varias maneras: un Elvis del hip hop; un Dylan surrealista y finisecular; un duende de fin del milenio que rompía el tedio con un ambivalente collage de folk, electrónica, blues y rap, bautizado fonéticamente con una chicana expresión aprobatoria.

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El grupo Underworld supo transformar la visita a la pista de baile en un deporte de alto riesgo con percusiones veloces, momentos instrumentales y canciones extensas. Probablemente nunca volverían a ser tan famosos como en aquellos días, pero pudieron convertirse en una banda influyente para otros artistas. Su sonido ya es omnipresente en obras contemporáneas.

VIDEO SUGERIDO: Underworld Born Slippy (Nuxx) Traispotting Version 1996, YouTube (Underworld)

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LA AGENDA DE DIÓGENES: T. S. ELIOT

Por SERGIO MONSALVO C.

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CONFECCIÓN DE LO NUEVO

 Existen instantes en la formación de la cultura personal que significan una especie de conversión, cuando la materia que se está estudiando, leyendo, escuchando, investigando, deja de ser una cuestión ajena y se convierte por un tris cósmico en una revelación, en una nueva forma de estar en el mundo.

En tales momentos, y a pesar de no ser totalmente consciente de ello, el que lee, el que oye, el que admira, será transformado para siempre. Y si a dicha circunstancia se le agregan experiencias comunes semejantes, habrá descubrimientos generacionales, la cultura de éstas crecerá y el pasado será no sólo presente, sino futuro.

Eso pasa cuando se escuchan algunos discos o canciones que son parte de tu soundtrack (el joven y formativo que te construyó), y descubres que a través de ellos (de la intelligentsia rockera) has leído de alguna manera la obra de un escritor como T.S. Eliot, por ejemplo, que a esos músicos ha influenciado.

Que las ideas de aquél –sobre el espíritu de los tiempos, el uso de la palabra y la civilización– han sido pasadas por otro molino, el contemporáneo, pero cuya fibra y savia, se mantienen incólumes para alimentar a otra generación, que a su vez provocará con su relectura (de conocimiento o evocativa) que otra haga lo mismo en instantes como los mencionados, y así sucesivamente.

¿Y cuál es la importancia de Eliot, en este caso, para todo ello? De manera muy sintética, en extremo, la respuesta estaría en tres palabras: The Waste Land (La tierra baldía). Para llegar a esta topografía, el autor tuvo que recorrer un largo camino de siembra (del entorno) y deforestación (de sí mismo) y concluir en tal paraje frente a la penuria humana.

¿Y quién fue tal personaje? A orillas del río Mississippi creció Thomas Stearns Eliot. El 26 de septiembre de 1888 nació éste, el séptimo hijo de una familia de profundas raíces tradicionales. Su infancia se caracterizó por lo enfermizo de su constitución y por una educación estricta, individual y social.

Estudió filosofía en la Universidad de Harvard en 1906, y en la siguiente década con estudios semejantes en la Sorbona de París. Los cursos de posgrado los realizó en la universidad alemana de Marburgo, pero con el inicio de la Primera Guerra Mundial se trasladó a la de Oxford en Inglaterra.

En el mes de septiembre de 1914, en Londres, conoció y se hizo amigo de Ezra Pound. Como primera muestra de tal relación, Pound recomendó a Harriet Monroe, editora de la afamada revista Poetry de Chicago, la publicación de  “El poema de amor de J. Alfred Prufrock”, con el siguiente comentario: “El mejor poema de autor norteamericano que hasta la fecha haya leído”.

Al año siguiente, Vivien Haigh-Wood, “una inglesa de temperamento inestable”, según los biógrafos, atrapó a Eliot –el término es justo, ya que éste era más bien tímido, reservado– y se casó con él. El hecho provocó una crisis familiar y el enojo del padre, industrial y radicalmente conservador, quien esperaba su retorno a los Estados Unidos y a Harvard. Jamás le fue perdonado el acto independiente y el testamento paterno lo demostró excluyéndolo.

Ahí comenzó otro periplo. Maestro de escuela, la enfermedad nerviosa de su esposa. Trabajo como empleado en el banco Lloyd’s. Subdirector de la revista The Egoist. Publicación de su primer libro de poemas, Prufrock and Other Observations. Impactado por los sucesos de la guerra, el intento de ingresar a la marina de los Estados Unidos, para ser rechazado por cuestiones de salud.

El exceso de trabajo y de problemas maritales le produjeron un colapso nervioso. La cura la llevó a efecto en Suiza. Producto del reposo resultó The Waste Land (La tierra baldía), poema corregido, organizado y formado por Pound y el cual fue publicado en 1922. Renunció a su trabajo en el banco para convertirse en editor de la compañía Faber and Faber. En 1927, se naturalizó inglés y se convirtió a la Iglesia anglicana.

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Su importancia y guía dentro de las letras inglesas creció, lo mismo que su bibliografía en diversos géneros, como la poesía, el ensayo y el teatro. Tras larga enfermedad mental murió su esposa, en 1947. Al año siguiente recibió el Premio Nobel de Literatura. El 4 de enero de 1965, T. S. Eliot falleció, pero su prestigio seguiría creciendo. La Abadía de Westminster acogió sus restos.

Eliot siempre sostuvo que un poeta debía tener conciencia de la palabra, de la defensa incuestionable del lenguaje. A éste él lo cultivó con sus múltiples formas, para extraerle todos los beneficios de los que era capaz. La Tierra Baldía, centrada en la búsqueda poética, también tuvo impacto en la cultura popular. Esta obra (junto con los Cuatro Cuartetos) marcó a generaciones de poetas y músicos en todo el mundo.

Con ella Eliot creó escuela y tendió puentes hacia la modernidad. Hoy, conserva esa fuerza, ese magnetismo propio de la gran poesía. Señaló que no había que buscar la novedad per se, ni la imitación, porque si había algo distinto que decir, forzosamente saldría al paso. “La imitación es servidumbre, pero la influencia puede significar liberación”, aseguraba.

La suya fue una travesía permanente en busca de la autenticidad. Sostuvo que lo importante no era el poeta, sino el poema, su quimera, como la de todo rockero que se plantea cuestiones sobre la existencia.

 La tierra baldía es un poema de emoción inmediata, con su atmósfera de gran fresco de una época acelerada. Por eso toda la poesía urbana del siglo XX tiene una raíz inevitable en él. Ese poema retrata una cultura decadente, gastada, cuyo sedimento ha sido envenenado por los aromas de la conflagración humana.

Pocos poetas han tenido tanta influencia. La tierra baldía lo puede entender cualquier lector actual porque habla de un ser que ha perdido su relación con la divinidad. Tal concepto modernista enganchó con la estética del rock.

Aquí habría que recordar lo dicho por el propio autor: “Varios críticos me han hecho el honor de interpretar el poema en términos de una crítica al mundo contemporáneo; de hecho lo han considerado como una muestra de crítica social. Para mí supuso solo el alivio de una personal e insignificante queja contra la vida; no es más que un trozo de rítmico lamento”.

Sin embargo, su estética habla de más cosas. Como la confirmación de que cada artista (o congregación de ellos) construye su propia tradición sin obedecer más límites que los de sus capacidades personales o combinadas, sus afinidades o sus azares de identidad y, además, de que se puede ser discípulo de autores que han actuado en diversos estilos, pero que, hay secretos de la expresión que tal vez solo puede aprender en el suyo, el propio.

T. S. Eliot conjeturó que “un autor influye a sus antecesores, porque nos fuerza a mirarlos a través del ejemplo que él ha establecido”. Al laureado escritor sin duda le hubiera halagado saber que la cultura del rock reconoce sus teorías en el arte sonoro de la actualidad.

De Eliot el rock aprendió que no se puede ser contemporáneo sin una tradición. Cada exponente auténtico, a través de las épocas, va eligiendo la suya, en toda corriente. Y ésta se inserta en el diálogo entre las generaciones y es muy importante que no se interrumpa, ni se lleve a la dispersión o a la directa abducción de zonas enteras del pasado.

Para corroborarlo están las piezas de grupos y solistas que lo han traído a colación: Bob Dylan (“Desolation Row”), The Smiths (“The Queen is Dead”), Crash Test Dummies (“Afternoons and Coffeespoons”), Tori Amos (“Pretty Good Year”), Devo (“Social Fools”), Lloyd Cole (en Standards), I Am Kloot (“Some Better Day”), Nick Waterhouse, Get Well Soon, Divine Comedy, etcétera, en una larguísima lista de autores. 

Una tradición no son sólo nombres de grupos o creadores que flotan en el aire y que ejercen su influencia igual que se dispersa el polen de una planta: lo son igualmente los títulos de discos claves, volúmenes tan públicos como raros y canciones tangibles, que se transforman en fonotecas en las que se custodian sus aportaciones, son anaqueles que despiertan la atención y la codicia de los músicos investigadores y estudiosos. Un follaje tupido y diverso con aquella tierra baldía como fondo omnipresente.

 

VIDEO: Crash Test Dummies – Afternoon & Coffeespoons (Official Video), YouTube (CrashTestDummiesVEVO)

 

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