BLUES: DOCE HITOS DEL SIGLO XX (WILLIE DIXON)

Por SERGIO MONSALVO C.

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EL BLUES DEL SÉPTIMO HIJO

Como compositor, productor y arreglista, Willie Dixon (músico nacido en Vicksburg, Mississippi, en 1915) se presentó siempre como una figura dominante del blues de Chicago desde mediados de los años cuarenta del siglo XX.

Antes de convertirse en el principal productor de la etiqueta de Leonard Chess en 1952, formó parte, como bajista y cantante, de grupos como los Five Breezes y el Big Three Trio (precursores indiscutibles del doo-wop).

En la compañía Chess supervisó, acompañó y muchas veces proporcionó material a las grabaciones de artistas como Howlin’ Wolf y Muddy Waters.  Otis Rush y Magic Sam figuraron entre los músicos con quienes Dixon trabajó como productor freelance a fines de aquella década.

Durante dichos años, escribió docenas de canciones exitosas para los mencionados músicos y otros artistas de Chicago.  Entre los títulos estuvieron «(I’m Your) Hoochie Coochie Man» (1953), «Just Make Love to Me» (1953) y «I’m Ready» (1954) para Muddy Waters; «My Babe» (1955) para Little Walter; «I Can’t Quit You Baby» (1956) para Otis Rush; y «Spoonful» (1960), «Wang Dang Doodle» (1960) y «Little Red Rooster» (1961) para Howlin’Wolf.

Muchas de sus piezas fueron adoptadas por grupos blancos de rhythm and blues, como «Little Red Rooster», que fue un número uno en Inglaterra con los Rolling Stones en 1964; «Spoonful» con Cream, «Seventh Son» con Johnny Rivers y la Climax Chicago Blues Band, «Hoochie Coochie Man» con Johnny Winter, «I Can’t Quit You Baby» con Led Zeppelin y «Back Door Man» con los Doors, por sólo mencionar a unos cuantos.

El genio de Dixon como compositor estuvo en entrelazar elementos tradicionales, desde el folk y la forma de hablar de los negros hasta el patrimonio del blues mismo, con formas posteriores de blues y de rhythm and blues.

Además de ser populares entre el auditorio negro de los años cincuenta, las canciones de Dixon resultaron adaptables a otros contextos, incluyendo los periodos posteriores de un renovado interés en el blues.

En los sesenta, Dixon siguió trabajando para Chess, además de sacar provecho del nuevo entusiasmo surgido hacia el blues, sobre todo en Europa. Se presentó en clubes y en giras extranjeras con Memphis Slim, además de unirse a varias giras europeas como parte del American Folk Blues Festival.

Desde 1968 organizó a una serie de grupos de estrellas de Chicago para trabajar en clubes y conciertos. Esto condujo a la fundación de su propia agencia de talentos y grabación, dirigida por él sin descuidar sus frecuentes presentaciones en toda Norteamérica y Europa.

Los álbumes como solista de Dixon aparecieron en varias compañías discográficas, incluyendo Columbia (I Am the Blues, 1970) y Ovation, y también grabó con Memphis Slim y con Pete Seeger para la Folkways y Verve, respectivamente.

No obstante, su principal contribución al blues se desarrolló entre bastidores, en el auspicio de las carreras de nuevos artistas o en la ayuda para mantener vigentes las de los veteranos.

En 1989 el legendario Willie Dixon publicó una autobiografía, I Am the Blues y murió tres años después en Burbank, California, en1992, a la edad de 76 años.

VIDEO SUGERIDO: Willie Dixon (3) – From The Album “I Am The Blues” (Chicago Blues), YouTube (DK19662810)

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PRIMERA Y REVERSA: SURFIN’ WITH THE ALIEN (JOE SATRIANI)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

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El primer disco de Joe Satriani, Surfing with the Alien, fue una obra melodiosa, arriesgada y memorable, fue un trabajo puro e instrumental que se impuso a los escuchas –y en las listas de popularidad– por su calidad y excepcional desarrollo, algo no visto desde Wired y Blow by Blow del legendario Jeff Beck.

En este acetato Satriani surgió como auténtico héroe de cómic para abogar fuerte en favor de la libertad creativa de todos los buenos guitarristas, lo cual sirvió asimismo como prueba fehaciente de que el virtuosismo instrumental nada tiene qué ver con los aeróbics en el escenario ni con el uso indiscriminado del feedback, tan rutinario en ciertas corrientes del heavy metal.

Luego de este fantástico manifiesto a Satriani le hubiera resultado prácticamente imposible producir de manera semejante una colección tan fascinante de tonadas y sonidos, así que no debió sorprender a nadie que no lo haya hecho. En cambio, condujo su proyecto, Flying in a Blue Dream (Relativity Records, 1989), hacia malezas más profundas de melodía y abrió la boca para cantar.

Satriani no es tan malo para dicha faceta (lo ha hecho de apoyo durante años, de manera más notable en «Don’t Dream It’s Over» de Crowded House), y en este caso su voz resultó aceptable. Incluso aplicó a ella la táctica de que todo estaba permitido, utilizada ya en Surfing, soplando a través de la armónica para otorgar un gruñido prehistórico a «Headless» y cantando la relevante «The Phone Call» a través de un micrófono telefónico, una idea lo bastante rara para encajar con el marco boogie de la pieza.

El problema no radicó en el hecho de que cantara, sino en lo que cantó:  como escritor de letras, Joe es un excelente guitarrista. El verdadero pecado de tanto cantar fue que Satriani dispuso de menos espacio para tocar.  Flying in a Blue Dream contiene los logros más bellos de su carrera.

«Day at the Beach» es un elegante ejercicio con cierto aire new age. En la pieza de dos partes «The Bells of Lal», empieza con una bella melodía y luego procede a destripar sus cuerdas una por una mientras el bajista Stu Hamm le sirve de ancla al suelo. «The Mystical Potato Head Groove Thing» corre de un ritmo metaloide regular a unas escalas cuasi orientales.

Para atenuar los temores de que este mago de la guitarra estuviera ablandándose, también están «Back to Shalla-Bal» y «One Big Rush», un relámpago incandescente. Cuando se escucha a alguien tocar así, es posible olvidar que Satriani no es Dylan, en cuanto a composición de textos, y de esta forma Flying in a Blue Dream se queda en el aparato de sonido por su propio peso, negándose a ser sustituido.

VIDEO: Joe Satriani – Phone Call, YouTube (Mrwinker32)

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BABEL XXI-638

Por SERGIO MONSALVO C.

 

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BLUES: LA TERCERA OLA

(HARPER/MUSSELWHITE)

 

 

Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

https://www.babelxxi.com/638-blues-la-tercera-ola-harper-musselwhite/

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CARTAPACIO: «LA CUENTA DEL POLIZÓN»

Por SERGIO MONSALVO C.

 

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(RELATO)

La hora de la salida de la escuela. El calor de las dos de la tarde. En medio de la batahola de alumnos que han roto filas y en estampida buscan la salida, el escolapio de recién ingreso al cabo de un mes ya tiene amigos –los que se puede tener en cuarto de primaria–, pero ellos llevan rumbos diferentes y más ahora que su mamá ha conseguido que lo lleven hasta la casa con una señora-que-se-encarga-de-distribuir-a-otros-niños-en-su-camioneta.

La dejada es un servicio que presta por una cantidad mensual, y es un ingreso extra para el matrimonio que encabeza un maestro de quinto año. Sin embargo, la amistad de ambas señoras (cimentada en la particularidad de tener a hijos e hijas en los mismos colegios) ha hecho que la del servicio se lo ofrezca gratuitamente, ante la imposibilidad económica de la otra, pero sin que el maestro lo sepa.

De tal modo que si por casualidad o mala suerte la camioneta de la señora se cruza con la del marido –que realiza una actividad semejante en la suya– el escolapio de recién ingreso a uno de los centros educativos más reconocidos de esa colonia tiene, por instrucciones de la señora, que agacharse y esperar entre los zapatos de los otros pasajeros, compañeros de colegio, hasta pasar el peligro de ser descubierto como polizón. Cosa que, por otro lado, sucede casi a diario, y la pena de hacer mutis de esa manera se ha vuelto cotidiana, lo mismo que las burlas inherentes.

Ahora, ahí, semiagachado, recuerda los comentarios de esos compañeros, no todos, sólo los que más le han dolido y tenido que tragar en silencio. Su mamá lo aceptó para que él regrese a casa cómoda y seguramente; la señora lo ofreció como detalle de amistad, pero de eso no saben ni entienden los otros compañeros, y menos cuando todos pagan por el servicio excepto este advenedizo, que le cayó mal a uno de los suscriptores desde que lo supo y hoy, luego de espetarle un «¡gorrón!» en plena cara, le propinó un puñetazo en el estómago que lo tiene así, semiagachado, aunque falten aún algunas cuadras para la inmersión rutinaria.  El pago por un favor.

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DISCOS EN VIVO: UNPLUGGED IN NEW YORK (NIRVANA)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

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EL CANTO DEL CISNE

No sorprende que el álbum In Utero (1993), de Nirvana, haya resultado aterrador: un gore obsesionado con las enfermedades y las funciones corporales, lleno de odio, gritos desaforados, un feedback atormentado e interludios acústicos fúnebres.

El sonido de un grupo sólido asido por el caos. Pleno de intenciones nihilistas y de una realidad de signos negativos, de una negrura sin falta, este disco pintó una Guernica emocional cuyos momentos de paroxismo y dolor se llaman «Rape Me» y «Penny Royal Tea». Este dolor mató a Cobain.

El ángel-figura anatómica de la portada no resulta en absoluto exagerado en comparación con lo que se oculta detrás de él: las amargas lamentaciones de un alma ante un mundo frío, que ha abandonado sus últimos escrúpulos humanos.

En ciertas partes de los Estados Unidos se pensó en prohibir In Utero a los menores de 18 años porque, decían, en dicho disco se comunicaba un sentimiento suicida tan intenso que toda la juventud del país se hundiría en él.

No obstante, el álbum se convirtió en un número uno instantáneo tanto en ese país como en el Reino Unido y el grupo salió de gira con el exguitarrista de Germs, Pat Smear.

Los conciertos en vivo incluyeron un set acústico, con la participación de la cellista Lori Goldston, lo cual tuvo anonadados a los públicos, así como el rudo cóver de la pieza “Where Did You Sleep Last Night?” de Leadbelly.

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A pesar de todo, una presentación en el programa Unplugged de MTV hacia el final de 1993 encontró al grupo en buen estado y reactivó las ventas de In Utero. En Unplugged In New York se presencia la transformación de Kurt en todo lo que soñó: combatiente desenfrenado, en guerra contra todas las personas y las cosas; cínico autodenigrante (“Les garantizo que echaré a perder esta canción”, indica al presentar su interpretación de “The Man Who Sold the World” de David Bowie); niño (“Jesús no me quiere como rayo de sol”); y la última y persistente encarnación: un hombre no muerto aún, pero ya perturbado (“Where Did You Sleep Last Night?” del ya mencionado Leadbelly).

La interpretación que Cobain hace de esta última pieza, canción antigua conocida sobre todo en los círculos del folk y el blues, tal vez sea, a su manera, tan magistral como “Smells Like Teen Spirit”.

Kurt se interesó sobremanera en el bluesman luego de leer un comentario de William Burroughs donde decía que Leadbelly era la representación de la auténtica pasión en la música. Cobain, a su vez, dijo de él: “Es crudo y sincero. Es algo sagrado para mí”.

La colección de Unplugged In New York muestra a Cobain como producto puro de la cultura punk y postpunk, pero también se percibe su esfuerzo por liberarse de los clichés impuestos.

Estaba buscando varias cosas. En primer lugar, trató de lograr un acercamiento a la comunidad, como única alternativa al aislamiento atomizado que lo estaba matando. En segundo término, trató de sentirse bien al respecto de abrir el corazón ante las personas. Fue un recurso aterrador, pero era la única balsa salvavidas que creía tener en esos momentos.

VIDEO: Nirvana, Someting In The Way (Live On MTV Unplugged), YouTube (NirvanaVEVO)

Kurt Cobain On 'MTV Unplugged'

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ARTE-FACTO: RADIOHEAD

Por SERGIO MONSALVO C.

 

OK-RADIOHEAD (PORTADA)

 

El primer humanoide que se dio cuenta del cambio de las estaciones y de la  repetición de las mismas, agregó a sus conocimientos algo determinante: la concepción del tiempo. Desde entonces el homo sapiens ha buscado anticiparse al futuro en nombre de la supervivencia.

Desde entonces, también, todo filósofo, científico, artista o poeta se ha detenido a pensar sobre él y en su definición. ¿Qué es el tiempo? Ha sido la pregunta recurrente y con ella se ha agregado el intento de atrapar tal concepto.

Radiohead ha sido un núcleo artístico persistente en ello, confluyen en él los elementos que le han dado identidad al ser humano en concordancia con el tiempo: su ensimismamiento, su espíritu y su relación con él.

Ese es el vértice en el que se ha movido uno de los grupos más importantes de la cultura rockera de las últimas décadas, que abarcan cambio de siglo, de milenio, de las tecnologías y, tras el 11-S y el Coronavirus, el del mundo tal como se conocía antes y que hoy (finalizada la segunda década del siglo XXI) se ve al borde del colapso.

El ser y el tiempo. Esa es la sensación que provoca su obra y la de que Radiohead es un grupo completamente ensimismado en esa relación, su propia existencia. Y en ella, para el grupo de Oxford, el espíritu de tal confluencia está en lo que en alemán se llama Weltschmerz, una palabra que ha logrado mostrar sintéticamente la negrura de un estado anímico: el espíritu de los tiempos, ese que se ve reflejado en sus canciones.

 

 

*Fragmento del texto Ok Radiohead (o viceversa), de la Editorial Doble A, y publicado de manera seriada en el blog “Con los audífonos puestos”, bajo la categoría “Radiohead”.

 

 

Ok Radiohead

(o viceversa)

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Textos”

The Netherlands, 2021

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LA AGENDA DE DIÓGENES: LA MIRADA CIRCULAR (MARGARITA ORELLANA)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

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La forma de vernos por parte de los estadounidenses no ha variado casi en nada desde que decidieron apropiarse de un gran pedazo del territorio nacional con el argumento del «destino manifiesto». La conmiseración, la desconfianza, el menosprecio, el señalamiento generalizado, el «exotismo» que según ellos representamos siguen manifestándose en sus conductas y puntos de vista sobre México.

Una de las más recientes pruebas de tal circunstancia es su manera de encarar el TLC con este país y ya no digamos la edificación de un muro fronterizo. Por todo esto es importante conocer cómo fílmicamente dichas idiosincrasias se han hecho patentes.

Para darnos una buena idea basta leer el libro de Margarita de Orellana, La mirada circular. El cine norteamericano de la Revolución mexicana 1911-1917 (Editorial Joaquín Mortiz, 1991).  En él los estereotipos fijados por Hollywood sobre México tienen ficha filmográfica.

Este libro de historia –como escribe Friedrich Katz– es más que un análisis y una descripción de las formas en que los norteamericanos han retratado a México y a su revolución. Es también una aportación de primer orden a la historia del cine y sus técnicas.

«Las opiniones de la mayoría de los norteamericanos y los europeos sobre la Revolución Mexicana –se inscribe en la introducción– no están basadas en trabajos académicos de historia ni en las grandes realizaciones artísticas que esa revolución generó –las pinturas de Diego Rivera, José Clemente Orozco o David Alfaro Siqueiros–, y mucho menos en la gran producción literaria en torno a ella.  El conocimiento general de la Revolución Mexicana, uno de los grandes levantamientos sociales del siglo XX, está basado sobre todo en las películas de Hollywood…»

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ALL BY MySELFIE (18)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

FOTOGRAFÍAS

 

ALL By MySELFIE (18)

All By MySelfie (18)

 

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LIBROS: CRYSTALS (FOTOGRAFÍAS)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

IMAGO - CRYSTALS (PORTADA)

 

(FOTOGRAFÍAS)

 

A MODO DE PRESENTACIÓN*

Susurra el cristal su lenguaje

en el adentro de su ser en éxtasis,

y su relieve surge y mina la montaña.

Pensamos agua y el recuerdo se endurece.

Citamos su precioso (o semiprecioso) nombre

y evocamos ríos subterráneos, con lluvia que hierve,

el sonido pedregoso del inicio,

el eco de su voz o su rugido.

La sal del mar se ancla ahí, en ese mapa.

Emerge la cueva con temblor y altar en el camino.

El oxígeno, la sombra y su mediodía.

El cielo que atardece y la medianoche,

el azul y su mañana.

Paredes, cordilleras, acantilados, afluentes y zumbidos.

El ronroneo de sus matrices.

Arena y roca en el encuentro de una causa.

Viene para quedarse.

 Ayuda a tus andanzas, las embellece y cura,

las energiza y protege, las armoniza y vibra.

El ojo lo fija y llena de color.

¿Qué buscas en él?

Rumia su verbo y el adentro.

Entonces su contorno hablará,

aleteará, encaminará, desbrozará,

relampagueará y avasallará.

Con él todo parecerá posible,

entenderemos y la vida salvará el instante

y cualquier hora,

como las canicas a los niños.

Hay días en que no dan ganas de ponerse las palabras,

pero sí el cristal con su alboroto de color.

Un siempre y un nunca aquí y allá.

Amarillos, verdes, azules, rojos y negros.

Su lenguaje nos arma, porque presta atención a las cosas

que se dicen una sola vez y en plegaria.

Rocío, remolino, raíz, con su ardor y leyenda.

La huella en la ceniza.

Una cumbre soleada y su sedimento de cal,

el monte como chispazo.

Rumia el cristal su lenguaje,

de cosas que inventa y repara,

pero igual calla, elige una mudez colorida

y su silencio sacude o desbarata,

fosiliza o enroca,

pero siempre, casi siempre,

posee la fuerza encantada

y sabe que te abrasa.

 

 

 

 

*Texto de presentación del volumen Crystals, de la Editorial Doble A, cuyo contenido (fotografías) ha sido publicado de manera seriada en el blog Con los audífonos puestos, bajo ese rubro.

 

 

CRYSTALS 1 (ROCK FUSION)

Crystals 1 (Rock Fusion I)

 

CRYSTALS 2 (ROCK FUSION)

Crystals 2 (Rock Fusion II)

 

 

Crystals

(Fotografías)

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Imago”

The Netherlands 2022

 

 

 

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